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El Escape
                      
                  de

 
Daniel Maldonado

La lluvia había cesado recientemente y el agua aún metalizaba gran parte de la ciudad, él caminaba sonriente, sucio y mojado. Así lo conocí. Contar ese encuentro quizás me ayude a entenderlo.

Cuando me abrazó sentí pánico: venía distraído, adiviné que me quería robar y sentí miedo. Pero había adivinado mal, sólo quería confiarme su historia, estaba muy orgulloso de ella.
Supongo que no soy el único que la conoce, pero soy, que me haya enterado, el primero que la transmite. Aproximada y censurada por la memoria.
Con su olor a humedad y vino prodigado por la ropa rotosa y el aliento pesado y áspero, me regaló una sonrisa, sonrisa de borracho y un "de te fábula narratur" que logró fascinar mi atención. La frase decidió mi atención: ¿cómo alguien en ese estado y sin ninguna formación, conocía una frase de Horacio?
Eso fue el comienzo, continuó asombrándome con cada oración, tenía un lenguaje culto, conocía autores y los citaba con facilidad y compresión.
A pesar de los zapatos recogidos de la basura y de su barba de algunos días, ese hombre merecía ser escuchado, tenía el don de la conversación alimentado de conocimiento

"La información esta, aún sin medios, uno la puede encontrar: una radio vieja, los diarios de ayer que no valen nada e informan las noticias con sólo un día de retraso.
Es quizás lo que más me cuestiono: no puedo evitar informarme, tengo al conocimiento como vicio, con eso no se puede romper; si ésa es la herencia más pesada de mis genes no he logrado mi objetivo, sin embargo estoy contento: hasta donde sé soy quien más lejos ha llegado".

Y le doy la razón, escasean quienes establecen un ideal pero la simbiosis de una vida con un ideal es sólo para elegidos. Él lo había hecho, lo había conseguido aun a pesar de sus padres y estudios (me dijo que había concurrido a los más altos claustros, le creí y aún le sigo creyendo).

"Todo está en los genes, o casi todo, nos queda muy poco por hacer: la altura, el color de los ojos, el gusto o disgusto por una fruta, nuestra fecha y forma de muerte
Poco espacio queda en la conciencia y lo ocupa la educación de los padres, el colegio, y el barrio. Cuanto más alto es el nivel de estudios, más educación recibimos y menos libertad nos queda".

La narración me fue llevando del susto a la perplejidad, hacía mucho tiempo que relataba su historia a quien quisiera escucharla y había adquirido la habilidad de contarla fascinando a su auditorio rápidamente. De no haberlo hecho nadie lo hubiera escuchado
Cuando percibía que había captado la atención del espectador se retiraba un poco y sostenía su argumentación con ademanes, gestos, utilizaba lo que tenia a mano: un papel de diario, una pared, una rama, todo le servía para explicar, para encantar con su historia.
Y merecía esa atención a pesar de su aspecto, lo merecía y justamente su aspecto era lo que hacía mas creíble su historia.

"Llegó un momento en el que me cuestioné mis objetivos de vida, ¿eran realmente mis objetivos?, ¿o eran los objetivos de mis genes, de mis padres, de mi escuela?
Siempre me inculcaron una carrera -carrera que yo seguí-, una familia que tenía decencia, un trabajo. Todo lo que se esperaba de mí y lo que yo mismo esperaba lo tenía.
¿Pero era realmente yo?, ¿cuánto de mi había en la vida que vivía?".

En este punto hizo una pausa, no me miraba. En tanto yo, como un zombie, esperaba la continuación, los brazos pesados, imaginando finales para esa historia que se acercaba al estilo de aquellos que se retiran de la sociedad o rechazan al consumismo; que tan bien, rápido y superficial saben contar las series de TV.
Mi cerebro hervía tratando de jugar al ajedrez con ese hombre, intentando conocer su próxima jugada, adelantándome a sus palabras, pero de un salto me escamoteó la pieza.

"Lo que yo creía que había conquistado era exactamente lo que querían de mí... lo que precisaba la sociedad en ese momento para que la máquina siga funcionando.
Era el grano de la arena que se junta para hacer una torre, como lo son los obreros, los empleados, pero también los héroes, los revolucionarios, los grandes adelantados, todos sirven al propósito de mejorar y continuar la especie.
Cuando me di cuenta pasé de la perplejidad al pánico: ¿como podía desafiar esto?, ¿se podía hacer?
De haberme convertido en héroe, líder de multitudes, habría servido de nexo entre la gente De terrorista la función seria la misma, sólo que en lugar de unirlos en mi favor lo hacía en mi contra.
¿Había forma de escapar, de negar genes y sociedad?
Pasó de idea a obsesión, mi rendimiento en el trabajo se redujo a un mínimo, mi familia pasó a un segundo plano. En forma indeclinable mi mente comenzó a trabajar en esa idea.
La falta de solución me llevo a no poder dormir, la falta de sueño me llevo al alcohol para dormir y el alcohol me trajo la solución".

La solución me cayó encima, no tenía las defensas preparadas para ese golpe, ¿realmente se podía hacer? El lo había hecho, ¿lo había hecho realmente o todo era un buen relato?
A medida que hablaba, el agua bajaba, la humedad aumentaba y el calor se hacía cada vez más denso. Los automóviles ya circulaban, el ruido de los motores, de las ambulancias, el humo de los colectivos invadían.
La gente comenzaba a ocupar nuevamente la ciudad y a quitarme al borracho, su historia no podía demorarse mucho. Había logrado sustraerme durante algún tiempo, pero la ciudad comenzaba a revivir.
Eso me causaba una gran angustia, no podría quedarme sin saber el final, él lo sabía pero no se apresuraba, lo había contado muchas veces y lo seguiría haciendo.

"La respuesta era alguien opuesto a lo que yo era, alguien sin futuro, sin ningún aporte a la sociedad, sin familia, sin dinero, sin casa, alguien que en definitiva no fuera. Esa persona sería individuo en el sentido más absoluto del término.
A partir de entonces, caminando como el Judío Errante, me alimento de restos, me visto con sobras para sobrevivir; una radio con pilas gastadas, diarios de ayer y libros rotos robados a la basura me permiten mi vicio único".

Su voz ya tenía el volumen de las cosas que no son, el cuerpo la acompañaba. Se dio vuelta lentamente en un movimiento estudiado y se alejó pensativo, consciente de que lo miraba pero no lo seguía, que no lo podía seguir, que no lo quería seguir.
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