El organismo del Ser Humano es una máquina perfecta, única en la naturaleza. En el se dan las circunstancias, las capacidades físico-psíquicas adecuadas y necesarias para la auto-realización íntima del Ser.

Dicha máquina posee cinco centros inferiores: Intelecto, Movimiento, Instinto, Emoción y Sexo y dos centros superiores: el Emocional Superior y el Intelectual Superior. Cada uno de esos siete centros penetra todo el organismo, sin embargo, cada cual tiene su punto básico capital en algún lugar de nuestro cuerpo.

El centro de gravedad del Intelecto se encuentra en el cerebro; el centro de gravedad del Movimiento se sitúa en la parte superior de la espina dorsal; el centro de gravedad de las emociones radica en el plexo solar; el centro de gravedad del instinto, en la parte inferior de la columna; el centro de gravedad del sexo, como es evidente, tiene su base en los órganos sexuales.

Cada uno de estos centros tiene sus funciones absolutamente definidas y su ámbito de acción perfectamente demarcado, sin embargo, si nos auto-observamos, veremos que la acción de nuestros agregados psicológicos los desequilibra al utilizar dichos centros de forma desequilibrada. El Ser es el equilibrio, el Ego el desequilibrio.

Nuestros yoes ejercen control sobre los cinco centros inferiores de nuestras máquina humana, pero no puede manipular los dos centros superiores que son controlados por nuestra Esencia y nuestra Conciencia. Si queremos disolver el Ego, debemos estudiarlo en los cinco centros inferiores; necesitamos comprender las acciones y reacciones de cada uno de los cinco centros inferiores.

Al estudiar como reaccionamos ante las distintas situaciones de nuestra vida, al observar como dichas situaciones crean una impresión en cada uno de nuestros centros inferiores, estaremos en el camino correcto y necesario para poder eliminar a nuestros defectos psicológicos.

Utilizando el sentido de la auto-observación, veremos por nosotros mismos como cada escena de la vida cotidiana ejerce una impresión en nuestro interior.

Para una mejor comprensión diremos que toda escena, sonido, música, olor, palabra, ejerce una impresión en nuestros siete centros. Estas impresiones nos llegan a nuestro interior a través de nuestros cinco sentidos que son ventanas abiertas hacia el mundo exterior.

Los colores, los aromas, los sonidos, las texturas y los gustos se combinan en el mundo físico y al captarlos con los cincos sentidos vemos como provocan una reacción, una respuesta en nuestra parte psicológica.

Hay bebidas, músicas, colores, personas que nos agradan y situaciones, comidas o personas cuya simple presencia nos disgusta. Todo eso son reacciones del ego hacia los estímulos que provienen del mundo exterior.
Lo interno tiene tendencia a exteriorizarse y lo externo a interiorizarse.

Si sabemos trabajar atentamente, descubriremos a nuestros yoes psicológicos actuando en cada instante de nuestras vidas y a cada instante que descubrimos un defecto demos apelar a Devi Kundalini, a nuestra Divina Madre, su desintegración pidiéndole: ¡Madre mía, elimina de mí este defecto!

Cuando, en el día a día, nos damos de un defecto, cuando lo distinguimos entre nuestras acciones, podemos decir que ya hemos dado el primer paso para comprenderlo, nos hemos dado cuenta de que era un elemento ajeno a nuestro Ser. Posteriormente, debemos encontrar un momento en nuestra vida para analizarlo, pero no en el mismo momento en el que está actuando.

Debemos proceder así por el hecho de que en el momento en que se está manifestando un yo nos está robando la energía. Si nos paramos a analizarlo, terminará por manifestarse aunque sea por un instante. Es mejor ponerle el freno, pedir su desintegración con la muerte en marcha y luego analizar lo ocurrido, buscando los resortes ocultos de nuestra acción-reacción en dicha escena.

Es interesante notar que centros reacciona más rápido que otro ante las impresiones que recibimos del mundo físico. Así pues, veremos con asombro que el intelectual, al contrario de lo que pueda parecer, resulta ser el centro más lento, siendo superado en velocidad de reacción por los centros instintivo y motor.

Esto lo podemos comprobar fácilmente cuando estamos conduciendo. Cuando surge algo imprevisto en la carretera son los centros instintivo-motor quienes se adueñan de la situación y nos libran del desastre.
El centro emocional, a su vez, es todavía más rápido que el instintivo-motor. Podemos ver como las palabras, los insultos o los halagos son interpretados y reaccionamos antes por el emocional que por el motor-instintivo y que incluso el primero dicta órdenes a los segundos. Por ejemplo: alguien nos insulta e inmediatamente, si nos estamos conscientes, le insultamos también, o le golpeamos, ordenando al centro motor que realice dicha reacción.

Continuando, veremos que es el centro sexual el más rápido de todos. Con una mirada un hombre y una mujer saben si son afines en las cuestiones amorosas o si, por lo contrario dicha afinidad no existe. A una dama le bastan milésimas de segundo para aceptar o rechazar la invitación para bailar de un caballero.

La máquina humana, como cualquier otra máquina, se mueve bajo los impulsos de las fuerzas sutiles de la Naturaleza. Las radiaciones cósmicas en primer lugar y el yo pluralizado en segundo lugar, son los agentes secretos que mueven a las máquinas humanas.

El Sol con su calor y el buen o mal tiempo dan, de inmediato, lugar a que surjan determinados yoes que se apoderan de la máquina; algunos de estos yoes suelen ser más fuertes que otros. La lluvia, las contrariedades, las vanas alegrías pasajeras, originan nuevos y molestos yoes; pero la pobre marioneta humana no tiene noción de estos cambios porque tiene la Conciencia dormida y vive siempre en el último Yo.

Por último conviene que repasemos, por separado, cada uno de nuestros centros:

Centro Intelectual: Está relacionado con todos los procesos del razonamiento, del pensamiento en general. Es el centro más lento y por ende, se manifiestan a través de él, infinidad de yoes generalmente relacionados con la subimaginación o fantasía. Debemos poner coto a la infinidad de pensamientos que nos asaltan constantemente, impidiéndonos la mejor concentración en los diferentes actos de nuestra vida. El desgaste excesivo de la energía de este centro ocasiona trastornos psíquicos y físicos, que en última instancia se convierten en locura, esquizofrenia, histeria, etc. La lectura prolongada por horas es perjudicial para este centro. Se debe equilibara la lectura con la ación del centro motor y emocional: caminar, respirar profundamente, escuchar música suave, etc.
El punto capital de este centro se encuentra no cerebro.

Centro Motor: Necesitamos auto-descubrirnos y comprender a fondo nuestros hábitos. No debemos permitir que nuestra vida siga desenvolviéndose mecánicamente. Parece increíble que nosotros, viviendo dentro de los moldes de los hábitos, no conozcamos esos mismos moldes que condicionan nuestra vida. Necesitamos comprender nuestros hábitos de vestir, hablar,andar, sentar, etc.

Los hábitos pertenecen al centro del movimiento. El abuso de la actividad de este centro conlleva al deterioro de las partes del cuerpo físico o la invalidez parcial o total del organismo. La práctica equilibrada del deporte, así como los movimientos rítmicos nos ayudan a equilibrar dicho centro cuya base está, como se ha dicho, en la parte superior de la columna vertebral.

Centro Instintivo: Está relacionado con todos los procesos de asimilación físico-químicos, la degustación, digestión, circulación de la sangre, etc... Además existen los instintos de conservación, instinto sexual, etc; existen también muchas perversidades del instinto. En todo Ser Humano existen fuerzas sub-humanas instintivas que paralizan el verdadero espíritu de amor y caridad. Esas fuerzas inferiores deben ser comprendidas y eliminadas. Son fuerzas bestiales, instintivas, criminales; lujuria, cobardía, miedos, etc. Su capital está situada en la base de la columna.

Centro Emocional: Dos personas reaccionan ante una representación de forma diferente. Lo que es agradable para una persona, es desagradable para otra, todo depende de como se canalice la impresión recibida del mundo exterior. El centro emocional es nuestra antena receptora de todas las impresiones provenientes del exterior. Debemos evitar las impresiones nefastas provenientes de la música arrítmica y altisonante, y conversaciones morbosas y violentas. Las emociones negativas se estimulan con el cine y la televisión en las proyecciones de películas violentas, pornográficas, etc. Los sentimentalismos pertenecen a este centro.

Podemos desarrollar al Emocional Superior escuchando a un Mozart o, por ejemplo, contemplado la Naturaleza, obras de arte, etc y, evidentemente, eliminando a nuestros deseos y emociones de tipo negativo o inferior.
La base del centro emocional está en el corazón y el plexo solar.

Centro Sexual: Es extraordinariamente sutil y veloz, merced a su fina energía; la mayor parte de sus manifestaciones tienen lugar en u nivel molecular, donde los impulsos son transmitidos miles de veces más rápido que la mente.

El sexo puede liberar o esclavizar al hombre. Necesitamos trascender la mecánica del sexo; abusar de él nos lleva a la pérdida de nuestros valores físico-cosmológicos. Dicho centro es el asiento de nuestra vida física.
Su base está en los órganos sexuales...

Querer, Saber, Ousar y Callar.

 

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