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El
Diseño de Proyectos para Educación Virtual, tiene como
finalidad propiciar entre los estudiantes procesos de
reflexión, análisis y construcción de propuestas
fundamentadas en los principios teórico-metodológicos de
las perspectivas psicopedagógicas y comunicacional que
abordan el uso de las nuevas tecnologías de información
y comunicación (NTI) con propósitos educativos.
En el
Diseño de Proyectos de Educación Virtual, tiene especial
importancia actividades tales como: elaboración ensayos,
diseño de mapas conceptuales, esquemas, la discusión y
trabajo cooperativo mediante los espacios virtuales, la
ilustración y análisis de casos concretos en el contexto
inmediato de los estudiantes, la revisión crítica de
textos, ejercicios y tareas con un grado progresivo de
dificultad e integración de los conceptos, tanto como su
transferencia a situaciones de la vida cotidiana, para
concluir en la formulación de un diseño instruccional
que aproveche los recursos y lenguajes generados en la
integración de medios y NTI.
El
desarrollo de los contenidos y actividades dentro del
módulo parte de tres principios: No necesariamente el
uso de nuevas tecnologías genera el desarrollo de nuevos
modelos educativos. La creación de nuevos modelos
educativos no exige ni presupone el uso de las NTI. La
formulación de nuevos modelos educativos con o sin uso
de las NTI exige la consideración de los factores
contextuales, socioafectivos, cognitivos, actitudinales,
procedimentales, de valores y naturaleza de los
contenidos a enseñar-aprender dentro de procesos
sociales, dimensionando los alcances y limitaciones de
la acción educativa en determinados espacios y tiempos.
La
consideración de tales principios, lleva a formular
aproximaciones críticas en que no sólo sea necesario
reflexionar sobre el conocimiento generado en el campo
de la aplicación de las NTI para el diseño de propuestas
educativas; por el contrario, este análisis constituye
la base para mirar dentro de nuestro propio contexto
latinoamericano el qué, cómo, por qué, para qué, dónde,
cuándo con qué resultados, qué nuevas rutas tomar y
cuáles experiencias considerar nuevamente en la
búsqueda del hombre y mujer a que aspiramos, tomando
como recurso los procesos educativos.
Así al
indicar recurso, partimos del supuesto de que toda
acción humana conlleva una representación de nuestro
ser, saber y hacer, definiéndonos como individuos y
comunidades, por tanto, la educación tendrá tantas caras
como lugares en que se sitúen los sujetos e
instituciones para abordarla, pues su complejidad rebasa
el análisis de los fundamentos filosóficos, teóricos y
epistemológicos, constituyéndose en objeto aprehensible
en la medida que las explicaciones encuentren valor de
verdad respondiendo a su propia subjetividad, es decir,
asuman su papel relativo en el desarrollo del
conocimiento.
De hecho,
la creación de modelos y estrategias educativas son
recursos para explicar y modificar relaciones sociales,
donde las probabilidades de lograr la configuración del
ser a que aspiramos, se elevan al infinito por la
naturaleza misma del ser humano y las metas propuestas
explícita en cada propuesta.
En
consecuencia, la formulación de propuestas educativas en
los diversos espacios, formales y no formales, conlleva
la exigencia de un espíritu crítico, reflexivo y
creativo para integrar las orientaciones metodológicas y
definir los contenidos de aprendizaje, considerando los
grupos de alumnos a atender, pues el riesgo de la rutina
docente, la certeza del conocimiento aprendido, pero no
siempre renovado, entre muchos factores, llevan a la
generalización, la exclusión, a la inmovilidad y
construcción de una retórica de cambio, donde
precisamente, el cambio es sólo base de discurso, pero
no de acción.
Por ello,
hablar genera tantas propuestas como grupos, es pensar
en lo imprevisible de la interacción maestro-alumno,
alumno-alumno, donde la previsión es sinónimo de
definición y uso, por parte del docente y el alumno, de
herramientas pedagógicas para negociar significados,
propiciar acercamientos reflexivos a los nuevos
conocimientos y lograr su reconstrucción individual
dentro de un contexto general de consensos, más no de
significados únicos.
De esta
forma, se orienta por cuatro grandes líneas. La primera,
centra la atención en lograr la base conceptual y
metodológica para formular las propuestas de
aprovechamiento de los espacios y recursos técnicos
generados por las NTI. La segunda, pretende el
desarrollo de procesos reflexivos y críticos en torno al
fenómeno educativo y la inserción de las NTI. La
tercera, promueve la realización de actividades y
productos que den cuenta de los acuerdos y desacuerdos
de los alumnos con los nuevos saberes, identificando el
aprovechamiento en el diseño y promoción prácticas
docentes cotidianas innovadoras de acuerdo con su
espacio, tiempo y sentido académico. La última línea
exige la valoración individual e institucional de la
promoción del cambio, con base en necesidades
identificadas por los propios actores del proceso
educativo.
Esta
organización, permitirá abordar la educación como
proceso complejo y un hecho concreto, siempre presente,
necesario y cuestionado; punto de partida en la
explicación del desarrollo del hombre y la mujer desde
distintas perspectivas teóricas y alternativas de
realización y trascendencia, además de ubicarla dentro
de sociedades específicas, de espacios vitales de
interacción y comunicación en vistas a la realización
histórica del ser humano en un mundo cambiante, extenso,
sin fronteras, diverso y universal. |