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Introducción
El enorme desarrollo de las Tecnologías
de la Información y de la Comunicación (TIC) que
paulatinamente empiezan a generar cambios en nuestra
vida cotidiana y que ya han iniciado su consolidación en
el marco de la educación y, concretamente, en la
enseñanza universitaria a través de lo que, de forma
genérica, ha venido en denominarse Campus Virtuales o
Entornos Virtuales, a estas alturas ya resulta evidente.
El Entorno Virtual es un espacio social,
conformado por una red de computadoras de libre acceso,
que introduce numerosas innovaciones en la forma y la
manera de entender la formación académica. Adquiere la
condición de vehículo para la transmisión de la
información y mejora notablemente la comunicación
entre las partes integrantes del proceso educativo, y
todo ello sin que forme parte de un costo económico
excesivo.
ENSEÑAR EN LAS UNIVERSIDADES VIRTUALES
Antes de entrar de lleno en la
experiencia concreta de lo que es la enseñanza en las
universidades virtuales, se deben considerar todas las
partes y variables que la integran: profesorado,
alumnado, planes de estudio y organización de la
docencia y, finalmente, estrategias departamentales y/o
universitarias. Con respecto al alumnado nuestra propia
experiencia ya es suficiente como para que incidamos más
en ella, así que pasamos a hablar sobre el docente, es
decir del papel del profesorado en el sistema educativo
universitario.
Formación Pedagógica
Para formar parte de la comunidad del
profesorado universitario en la universidades Virtuales,
se exige formación pedagógica concreta, además de poseer
un titulo igual o superior a los estudios que se van a
dictar, se requiere tener un Curriculum Vitae de
investigación y publicaciones disciplinares, por lo que
se sobreentiende que esos conocimientos básicos
necesarios para impartir la docencia –el cómo enseñar–,
deben estar integrados en su propia genética o bien se
trata de menudencias o correlatos menores.
Siempre hemos visto en los cursos
presenciales de pregrado, como el “buen” profesor es
aquel que pasa 90 minutos recitando conocimientos, que
muchas veces el alumnado no tiene idea de lo que dice,
pero al finalizar escuchamos, ese profesor es excelente,
se sabe todo, no saca ni un ayuda memoria, todo lo
conoce, es una maravilla, y realmente no nos preocupamos
como docentes de la comunicación, ni de la transmisión
de los conocimientos.
En la enseñanza universitaria
tradicional, la estrategia didáctica más habitual es el
modelo de la lección magistral, donde el docente
desarrolla un discurso a lo largo de 60 a 90 minutos, en
el mejor de los casos del tema que corresponde, y los
alumnos recopilan el discurso hasta llegar al
agotamiento físico y mental.
Otro factor recurrente que deviene de los
planes de estudio implantados es la abultada carga de
horas lectivas que tiene que soportar el alumnado.
Debido a ello, el aprendizaje se basa en la capacidad
individual de tomar apuntes, de memorizar textos y
asistir a clases, otorgando de forma indirecta un papel
totalmente secundario a las bibliotecas, hemerotecas y
al tiempo personal para el estudio, la reflexión y la
interiorización, cuando en realidad debería ser justo al
contrario.
Para ello qué mejor que buscar las
herramientas necesarias para intentar desarrollar una
docencia de calidad, es decir, comunicativa, y
ante todo tomar conciencia del papel como docente.
En conclusión, en una clase básicamente
hay dos papeles que se representan: el del emisor que
habitualmente corresponde al docente y el del receptor
que recae sobre el alumnado, pero si no se genera la
comunicación entre ambos no es posible la docencia. Una
clase ha de ser un espacio donde se dé la discusión, la
contrastación de lecturas o planteamientos y la
reflexión, todo ello sobre unos contenidos que
configuran una asignatura. Por tanto, una clase no debe
plantearse como un lugar para una mera recitación de
conocimientos, ya que para eso hay otros espacios más
adecuados y efectivos, como las imprentas, las
fotocopiadoras o, en estos momentos, las tecnologías de
la información y de la comunicación. En consecuencia, el
modelo habitual que se había interiorizado como "papel
del docente" debe ser reformulado en un nuevo contexto
de transmisión informativa.
El Entorno Virtual – Campus Virtual
En lo que hace referencia al profesor,
éste necesita, en primer lugar, disponer de un
computador con dispositivos multimedia (interactuar con
audio y video) que le permita desarrollar el trabajo
docente con fluidez. En segundo lugar, necesita
desarrollar materiales específicos que sean viables en
el entorno de las TIC (desde los apuntes o textos
básicos de la asignatura que se imparte hasta materiales
de autocontrol y autoevaluación). La viabilidad de este
punto pasa por la elaboración de programas de apoyo a la
innovación en proyectos docentes y en convocatorias
específicas para la creación de dichos materiales. En
tercer lugar se debe diseñar una metodología
específica donde se contemple la enseñanza virtual y/o
semipresencial (Hiltz, 1986). No podemos seguir los
modelos desarrollados hasta el momento para una
enseñanza presencial, ya que desaparece uno de los
primeros elementos que la conforman, la obligatoriedad
de presencia en el aula. No es indispensable la
presencia física ni del profesor ni del estudiante, cada
individuo se puede marcar sus ritmos de trabajo y por
tanto secuenciarse los contenidos, contrastar sus
conocimientos y, comprensión de los mismos, así como
generarse discusiones en red con el uso del foro y/o del
Chat..
La tutorización del estudiante se
personaliza con el uso del correo electrónico, con las
discusiones que se generan en la red, o con las tutorías
de despacho, por lo que la comunicación entre ambas
partes se vuelve más flexible, más rápida y mas
personal. Todos ellos son elementos que permiten mejorar
la calidad de la docencia en los centros universitarios,
si nuestro objetivo es un objetivo eminentemente
formativo.
El material de que dispone el alumnado
para las asignaturas mediante el Campus Virtual es:
1.
Documentación: Programa de la asignatura y apuntes
2. Información: Agenda de actividades
3. Recursos en Internet: Artículos,
vídeos y direcciones de interés
4. Foro con diversos temas de discusión
5. El Debate como actividad de interés
6. Tutorización: Correo electrónico y
Preguntas más frecuentes
7. Autoevaluación: test con respuestas
múltiples
Hablemos de cada una de ellas, para
conocer mejor los espacios de la docencia:
1.
Documentación: Programa de la asignatura y apuntes
Una de las prioridades en el ámbito de la
docencia es que el alumno sepa el tema que se va a
tratar en cada una de las clases presenciales y ante
todo eliminar la tediosa tarea de tomar apuntes en el
transcurso de las mismas. Con ello conseguimos desplazar
el interés desde el ámbito de la sola exposición de
conocimientos al de la discusión. Si conocemos el tema a
tratar (programa) y el contenido (apuntes) el desarrollo
de una clase puede encauzarse por caminos distintos de
los habituales. No es necesaria una lección magistral,
ella ya está en el tema, y podemos centrarnos en
reflexionar sobre los argumentos de las distintas
hipótesis o contenidos que se están trabajando
En un proceso de aprendizaje basado en un
sistema de formación no presencial, es muy importante
disponer de un acceso rápido a las fuentes del
conocimiento. Antes ya hemos visto como el profesorado
esta haciendo evolucionar su papel de transmisor de
conocimientos hacia el de facilitador e inductor del
aprendizaje. Por lo tanto, es del todo necesario que el
estudiante pueda disponer de herramientas y de
estrategias que le permitan acceder a las fuentes y a
los recursos que necesite sin ningún tipo de
limitaciones
2. Información: Agenda de actividades
A lo largo del curso suelen haber
conferencias y exposiciones relacionadas con el
contenido de la asignatura y a las que el alumnado puede
tener un difícil acceso. El uso de la agenda permite
informarle de las actividades y animarle a la
participación en las mismas. Puede tratarse del propio
interés del alumno por el tema concreto lo que le lleve
a interesarse o puede motivarse mediante el uso de la
evaluación formativa, si se ha visitado una exposición
se puede hacer una síntesis de la misma y remitirla al
tutor de la asignatura lo que permitirá tener un nuevo
elemento de evaluación para el estudiante.
Sólo el profesor de la materia puede
escribir mensajes y borrarlos, y al que sólo tienen
acceso el grupo de estudiantes asignados a dicha
materia. Por lo tanto, es el lugar idóneo para hacerles
propuestas de prácticas, anunciar debates o "colgar" las
informaciones que hacen referencia a la secuenciación,
el calendario,... de la asignatura. Es necesario
recordar que este sitio supone una relación unívoca con
el estudiante.
3. Recursos en Internet: Artículos,
vídeos y direcciones de interés
El gran potencial de Internet es la
abundante oferta de información de acceso libre y
gratuito
ubicada en cualquier parte del globo, el
tan mencionado tema de la globalización puede encerrar
muchas ventajas para la práctica de la enseñanza. El
acceso a índices y a los contenidos de los artículos nos
permite disponer de información y de problemáticas
relacionadas con el contenido de la asignatura de forma
muy reciente y rápida.
La clase tiene un límite temporal, por
ello es necesario que aquellos recursos como los vídeos,
que en la mayoría de los casos son importantísimos para
complementar la idea que se tiene sobre determinados
aspectos, se puedan ver fuera de los horarios lectivos.
Finalmente en este apartado también
encontramos un conjunto de direcciones electrónicas, que
el alumnado puede consultar. Habitualmente se relacionan
agrupadas por temas y son objeto de evaluación si el
estudiante lo estima oportuno.
4. Foro con diversos temas de discusión
El foro es el espacio virtual donde se
opina, discute y reflexiona sobre las diversas temáticas
que se imparten. Generalmente es el profesor quien
propone inicialmente algunas problemáticas sobre las que
reflexionar y seguidamente los propios estudiantes guían
las discusiones hacia los temas que a ellos les
interesan.
La idea del foro se extiende actualmente
a cualquier reunión de expertos a carácter informativo
sobre algún tema en particular. Los foros organizan
sesiones donde un grupo de expertos: discuten, exponen
sobre un tema a tratar. Igualmente el foro representa un
segmento de la sociedad donde un grupo de personas
mantienen conversaciones más o menos, en torno a un tema
en común. En un foro aparece la figura de un
administrador, los moderadores, y usuarios, dentro del
foro existen normas para pedir la moderación al momento
de relacionarse con otras personas y evitar situaciones
tensas y desagradables
La privacidad que ofrece este medio, ya
que no requiere la presencia física, permite al
estudiante opinar sobre los temas que a él le interesen,
estructurando sus participaciones tanto en sus
contenidos como en los argumentos empleados, lo que sin
duda contribuye a que el alumno se despoje de los miedos
y complejos que suelen acompañar cuando se toma la
palabra en clase. Al perder miedo y ganar en seguridad
sobre lo que se dice y de la forma en la que se dice, la
participación activa, que es tan difícil de conseguir en
la clase presencial, se convierte en una realidad en
este ámbito virtual.
Por tanto el foro les ayuda y a la vez
enseña a razonar una problemática, a argumentarla sobre
la base de sus experiencias o conocimientos sobre la
misma y a sintetizar lo que se está exponiendo, todos
ellos factores primordiales, en la formación de un
estudiante universitario. Pero del mismo modo, también
permite al docente "individualizar" a sus alumnos con un
mayor grado de profundidad de lo que es la norma en las
clases presenciales con gran número de alumnos y así
poder juzgar más apropiadamente sus niveles de
conocimiento, sus intereses prioritarios y las
dificultades de aprendizaje que puedan surgir en el
desarrollo de la asignatura.
El papel que el profesor
tiene en el foro es el de moderador en los temas que se
plantean y sobre todo de informador documentalista de
muchos de los tópicos que se plantean, procurando en
todo momento que el foro sea ágil y que se cumplan los
tres requisitos que anteriormente explicitaba: razonar,
argumentar y sintetizar.
5. El Debate como actividad de interés
El debate de la asignatura es el espacio
en el cual el grupo de estudiantes, moderados por su
profesor consultor, discuten sobre algún tema de la
asignatura. En el debate, el receptor de los mensajes no
es una sola persona sino que es un grupo, en este caso
todos los estudiantes de la asignatura y el consultor
que tienen asignado. En los debates, los miembros no
participan al mismo tiempo, sino que cada persona lee
los mensajes de los compañeros y envía los suyos cuando
lo considera oportuno.
En principio este espacio es el ideal
para, de una manera interactiva, reflexionar e
intercambiar información sobre un tema de la asignatura.
6. Tutorización: Correo electrónico y
Preguntas más frecuentes
Sólo el profesor de la materia puede
escribir mensajes y borrarlos, y al que sólo tienen
acceso el grupo de estudiantes asignados a dicha
materia. Por lo tanto, es el lugar idóneo para hacerles
propuestas de prácticas, anunciar debates o "colgar" las
informaciones que hacen referencia a la secuenciación,
el calendario,... de la asignatura. Es necesario
recordar que este sitio supone una relación unívoca con
el estudiante.
Sin duda, uno de los mayores logros de
las TIC es el haber conseguido una enorme fluidez en la
comunicación entre profesores y estudiantes. Ante
cualquier duda el correo electrónico ha transformado el
tiempo en lo inmediato. Consultando diariamente el
correo de la asignatura podemos orientar, aclarar,
informar, en definitiva tutorizar al conjunto de alumnos
de la asignatura de forma totalmente privada y
personalizada.
Contra lo que podría suponerse, esta
comunicación requiere para el docente mucho más tiempo
de dedicación a la tutorización, ya que la fluidez del
correo electrónico cuando se pone a disposición del
estudiante es sorprendente y la contestación de los
mismos en la mayor parte de los casos requiere una media
de unos 10 minutos para cada uno, y eso supone algunas
horas diarias, en grupos numerosos, para esta tarea.
Por otro lado si se observa alguna
repetición en las dudas que plantean los alumnos, la
herramienta de "Preguntas más frecuentes" soluciona de
forma general un problema concreto.
7. Auto evaluación: test con respuestas
múltiples
La evaluación de la asignatura es una de
las tareas fundamentales a la que nos enfrentamos cada
curso, por lo tanto es una parte fundamental de nuestro
trabajo y sin embargo suele ser para la que menos
preparados estamos. En el mundo universitario coexisten
todas las tipologías que podemos imaginar (Freeman y
Lewis, 1998) y que probablemente hemos vivido
personalmente.
En grupos pequeños (menos de 20 personas)
la evaluación de los contenidos puede regirse por
criterios cualitativos específicos, ya que el día a día
en la clase permite saber el grado de conocimiento
adquirido por cada uno de los alumnos. El mayor problema
se sitúa en los grupos numerosos, donde resulta
imposible ese seguimiento individual de cada uno de los
individuos. En muchos casos se opta por evaluaciones que
consisten en el desarrollo de un tema, o en el
desarrollo de un determinado número de preguntas cortas,
por trabajos individuales o en grupos. Todos los que
hemos citado adolecen del mismo problema, el docente
debe dedicar una infinidad de horas en la corrección de
los mismos y en el momento que se llevan tres horas
leyendo contenidos similares, empiezan a desaparecer los
criterios objetivos de evaluación y la subjetividad se
adueña del enorme listado de notas.
Cuando se profundiza en la problemática
del ¿cómo evaluar?, la estrategia más objetiva la
constituyen los exámenes de respuestas múltiples,
combinados con una evaluación continuada en la que se ha
de valorar tanto las síntesis que se han ido realizando
a lo largo del desarrollo de la asignatura como la
participación en la clase o en el foro. Lo fundamental
es no disponer de un único elemento de evaluación
(examen final) sino de una evaluación contínua a lo
largo del desarrollo del curso.
Es básico que el alumnado se familiarice
con los exámenes de respuestas múltiples y nada mejor
para ello que disponer de una autoevaluación en el
campus virtual, bien por temas o por grupos de temas,
que le permita conocer las características del examen y
a la vez pueda evaluar su proceso de adquisición de
conocimientos de forma personalizada.
De este modo, para cada asignatura, los
estudiantes pueden optar por las alternativas
siguientes:
·
Prescindir del todo de las actividades de
evaluación continua y estudiar de manera completamente
libre, con el objetivo de presentarse exclusivamente al
examen final. Obviamente, en este caso, también se
dispone siempre del apoyo del consultor, tutor o
profesor.
·
Seguir las propuestas de actividades que
haga el consultor. En este caso, será éste quien
determinará el número mínimo y la calidad de las
actividades que es necesario hacer para que se pueda
emitir un informe de evaluación continua.
·
La evaluación continua tiene un triple
sentido. En primer lugar, ofrece una pauta de
actividades a realizar y, por tanto, sugiere el ritmo de
trabajo que garantiza mejor conseguir los objetivos
propuestos. En segundo lugar, asegura la participación
activa en la construcción del propio conocimiento
-requisito para un aprendizaje eficaz- y facilita la
guía y la orientación del profesor en el propio proceso
de aprendizaje. En tercer lugar, el seguimiento de las
actividades permitirá -cuando el consultor lo considere
oportuno- obtener un reconocimiento académico que
contribuirá a superar la asignatura.
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