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Y DEMÁS/Música

Rolling Stones,
los años ochenta
Decidido a continuar
en su tercera década, este legendario grupo inglés descubrió que
entre ellos ya no se soportaban tan fácilmente y que, sin embargo,
deberían continuar antes las exigencias contractuales. Se declaró la
tregua, pero los resultados musicales fueron, casi siempre,
decepcionantes
Versión
impresión
JUNIO, 2013. La aparición de
Tattoo You en 1980 parecía marcar una década brillante para las Piedras, que se acercaban a las dos décadas de su fundación. La mayoría de las canciones contenidas en el disco eran versiones actualizadas escritas originalmente durante las sesiones del
Sticky Fingers. lanzado una década antes. Una de ellas, "Start Me Up", originalmente tenía ritmo reggae pero al dársele un giro más hacia el rock pasó a convertirse en el hit más importante que el grupo había tenido en las listas en más de un lustro. También de ahí se desprendieron los sencillos "Emotional Rescue", con un inusitado falsetto de Jagger. influido más que en otro momento por la música disco, "Waiting for a Friend", un cálido tema que hablaba sobre la amistad así como la canción que daba nombre al álbum. El siguiente paso, naturalmente, era la gira de conciertos, que abarcó Norteamérica durante buena parte de 1981. Ya sin Led Zeppelin en escena, los Rolling Stones pasaron a ser la banda de rock inglés más grande del planeta.
Sin embargo ya habían surgido algunas fisuras, producto, entre otras cosas, del largo tiempo que los miembros habían pasado juntos; todos requerían de espacio y tiempo para sí mismos, en especial sus vidas personales. Tras su
divorcio con Bianca, Mick Jagger empezó a salir con Jerry Hall, una modelo a la que conoció en la Studio 54 mientras que Richards, en rehabilitación casi completa, pidió en matrimonio a Patti Hansen, ex playmate con la que hizo migas durante una visita a la mansión Playboy. La fiebre matrimonial también atacó a los otros miembros en los ochenta: el batería Charlie Watts hizo lo propio al igual que el bajista Bill Wyman, solo que éste, con 46 años de edad, se casó con Mandy Smith, una chiquilla de 16, error que le costaría millones de dólares meses después debido a los gastos por divorcio.
"Start Me Up" llegó al número uno de las listas norteamericanas y británica aunque después trascendió que Jagger no estaba muy dispuesto a realizar una gira y prefería mantenerse en el estudio. Al final se acordó volver a grabar una vez terminadas las presentaciones y el resultado fue Undercover Of the Night, que apareció en 1983. No fue un buen disco, y Richards lo sabía: "Por un lado me alegraba que estuviéramos regresando al blues pero por el otro no me satisfacíam el resultado final (...) eran tantos los detalles que tuvimos que pasarlos por alto o nunca terminaríamos de grabarlo...", dijo en una entrevista. Era un disco sombrío, "quizá por la influencia de Williams Borroughs en las letras", añadió
Richards. Los videos promocionales fueron grabados en México; el de "Undercover" presentaba imágenes de represión, algo que no gustó mucho al gobierno mexicano, lo mismo que "Too Much Blood", que juega con escenas de sangre y menstruación, algo que lógicamente despertó controversias, sobre todo en MTV, que lo sacó del aire a los pocos días. Por cierto, MTV se había convertido en factor sine qua non para los artistas que deseaban destacar en los ochenta, y los Stones se distinguieron por acercarse a la elaboración de videos con ambigüedad. "She Was Hot", que presentaba a una chica despampanante, terminó promocionando lo que fue un hit menor.
"Lo cierto es que no tenía puesta toda mi atención en el Undercover", reconoció Jagger en una entrevista con
Rolling Stone. Era una manera sutil para indicar que ya se había puesto a trabajar en su primer disco solista. Sus otros compañeros lo habían hecho ¿y él por qué no? Gente como Bette Midler --con quien grabó el remake de "Beast of Burden"-- también llegó a sugeírselo. Pero quizá temiendo lastimar a Richards, Jagger había mantenido sus intenciones en secreto. Sin
embargo para fines del 83 comenzó a trabajar en el proyecto. Al enterarse, Richards lo tomó bien, algo así como una parte del ego del líder de Rolling Stones, y que en cierto modo había afectado el funcionamiento del grupo por algunos años.
A punto de concluir las sesiones, Jagger aceptó grabar "State of Shock" con Michael Jackson, aunque ello desconcertó a muchos fans y a otros tanto los irritó sobremanera. Era una manera del cantante para mostrar su independencia, la cual
quiso afianzar cuando She's the Boss, su debut solista, salió a la venta con una gigantesca publicidad detrás suyo; el video "Just Another Night" llegó a transmitirse en MTV al principio de cada hora y, predeciblemente, se ubicó en el número uno de las listas de popularidad del canal. Sin embargo el público respondió con un bostezo y
She's de Boss se fue hundiendo pese a los millones derrochados en promocionarlo. Algo similar ha ocurrido con los demás discos solistas que Jagger lanzó desde entonces.
Fue entonces cuando Richards lanzó la frase "complejo de Peter Pan" para referirse a su compañero: "Quiere ser un adolescente eterno y eso es evadir la realidad", dijo. Como respuesta Jagger empleó todos los insultos existentes en el idioma inglés y lo asumió como una traición personal.
Bob Geldof, líder de The Boomtown Rats, organizó un concierto benéfico que buscaba reunir a las figuras más importantes del rock. En algunos
casos (Pink Floyd, Beatles) no logró la reunión; en otros (Led Zeppelin) obtuvo la proeza. La interrogante era con los Rolling Stones. Pese a las gestiones de las disqueras y de amigos personales, únicamente Jagger apareció en el escenario junto con
Tina Turner. Richards pretextó "compromisos previos" y los otros miembros, aún resentidos, consideraron que el ambiente no estaba propicio para una presentación. De todos modos Jagger interpretó
"Satisfaction", si bien con otras celebridades del rock.
En diciembre del 85 los Stones recibieron una noticia devastadora, la muerte de Ian Stewart, pianista que había estado presente en sesiones como "Ruby Tuesday", "Sympathy for the Devil", "She's a Rainbow" y decenas más. Stewart era considerado "el sexto Stone" pero nunca se integró formalmente al grupo pese a que había definido su sonido, especialmente en los años sesenta y setenta. El mismo Richards reconoce que la ausencia de Stewart "bajó nuestra moral y las ganas de seguir adelante... sin Ian nunca íbamos a ser los mismos otra vez..."
Aun con las desaveniencias, el contrato de los Stones con la disquera obligaba a la grabación de nuevo material. La relación entre todos se encontraba demasiado tensa pero también había que mostrar
profesionalismo. Con el fin de despejar el ambiente el grupo se trasladó a Paris para comenzar las grabaciones; se buscó regresar a los primeros tiempos de los Stones y el resultado fue
Dirty Work, el cual y pese a ser alabado hasta la ionósfera por Jann Wenner, el director de la revista
Rolling Stone, era un producto mediocre; aparte de "Harlem Shuffle", una canción escrita en 1962, la chispa de otros álbumes estaba ausente. Jagger rehusó promocionar el material con una gira de conciertos, algo que irritó sobremanera a Richards. El bajista Bill Wyman refirió en su biografía escrita años después que "fue en los años con
Dirty Work cuando pensé en la posibilidad real de dejar al grupo". Por su parte
el cantante dijo en 1987 en una entrevista: "Me es imposible ver el futuro del grupo pero si me preguntan en tiempo presente, puedo afirmar que los Rolling Stones no existen hoy..." Para 1988 la relación entre Jagger y Richards ya se encontraba bastante deteriorada.
Sin embargo los Stones siempre han sido como una megaempresa que produce gigantescas utilidades. Michael Dahl, multimillonario canadiense, les ofreció 60 millones de dólares para una gira mundial, una oferta a la cual era imposible rehusarse, aunque para lograrla se obtuvo una tregua entre sus integrantes. Como se esperaba la gira recuperó la inversión rápidamente, al tiempo que los Stones firmaban con la disquera Virgin, de Richard Branson. Una vez concluido el compromiso, el grupo regresó al estudio de grabación. El resultado fue
Steel Wheels, aparecido en 1989. Nuevamente el álbum fue alabado hasta la exageración por
Rolling Stone pero lo cierto es que, con excepción del single "Mixed Emotions", se trataba de un disco falto de inspiración. Al material le siguió una gira internacional de conciertos que por primera vez abarcó América Latina. Como se esperaba, fue un éxito, pero más por el legado del grupo que por su nuevo material: cuando lo interpretaban, a diferencia de la algarabía entre los asistentes, reinaba un tenso silencio.
Los ochenta fueron la primera década mediocre en la historia de los Rolling Stones. Tampoco ayudó mucho que los discos solistas de Jagger fueran desastres absolutos y que Richards, con su grupo X-Pensive Winos, fuera tomado más como anécdota --invariablemente ensalzada por la crítica-- que como un trabajo memorable. Únicamente Charlie Watts, superado ya su problema de alcoholismo, se tomó las cosas más a la ligera y creó un grupo de jazz.
Sin embargo, había alguien que ya se había hartado de pertenecer a los Rolling Stones, alguien que estaba convencido que Brian Jones era el líder nato del grupo, alguien que desde los sesenta había estado tomando notas y quien al publicarlas en 1991 provocó, al mismo tiempo, la ira de Mick Jagger y en consecuencia, su salida del grupo: el bajista Bill Wyman.
Pero los Stones estaban lejos del final. La llegada de la nueva década traería problemas en su vida personal, pero también un renacer, mucho más destacable que su discografía ochentera que, en mucho, estaba para olvidar.
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1 opiniones luis_salazar
opina 05.06.13 Al
ver la foto del artículo de los Rolling Stones en los años 80 y las
comparamos con las actuales el viejazo que han dado es dramático al
punto que actualmente sí parecen auténticos dinosaurios, de cualquier
modo siguen siendo geniales y jamás me perdería la oportunidad de ir a
verlos. |