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A lo mejor se acuerda: David Soul
Luego de aparecer en varios westerns, fue coprotagonista de una exitosa serie televisiva, después grabó un single que le dio la vuelta al mundo y posteriormente... nada. David Soul y la historia de un talento que se paró en seco por malas decisiones de sus agentes y de él mismo. Recordemos el asunto
Por Germán Bitze
MARZO, 2020. Ah, los tiempos en que las series policíacas de la barra nocturna acaparaban la programación del canal 5 de Televisa. Los Ángeles de Charlie --destruidas décadas después por una pésima película-- Las Calles de San Francisco, Los Novatos, Barnaby Jones, Cannon, Columbo y, tal vez no la más popular pero sí entre las más recordadas, Starsky and Hutch. ¿Cómo olvidar la entrada del programa con ese Ford Torino quemando llanta y un Starsky que le da un soplido a un Hutch embelesado mientras ve a una bailarina? Y es que a diferencia de las otras series y quizá con la notable excepción el detective Columbo, Starsky & Hutch solía manejar cierto humor en sus historias, como si no se tomaran mucho en serio... de hecho la película sobre este dúo (con Ben Stiller y Owen Wilson en los estelares) se manejó esencialmente como comedia. No fue una cinta tan mala como ha ocurrido con el remake de otras series televisivas aunque los originales Starsky and Hutch siguen siendo hoy enormemente recordados.
Han pasado décadas pero pocos quienes vivimos las
series televisivas de esos años han olvidado a los dos protagonistas
de Starsky & Hutch. En primero era encarnado por Paul Michael
Glaser (¿cuánto a que no batalló mucho usted para acordarse de su
nombre?) mientras que el segundo fue llevado a la pantalla por David
Soul ("el güero", le decíamos entonces para identificarlo). Mientras Glaser ya tenía cierta fama por su personaje de Perchik en
Violinista en el Tejado, Soul llevaba buen rato entre series y
películas en las que había participado sin que el gran público le
hiciera gran caso o lo recordara, como indudablemente había ocurrido
con Glaser (como dato extra, me habían hablado maravillas sobre el
tantraído violinista, pero la película me aburrió mas que estar
contemplando un ventilador con sus aspas girando).
Eran los tiempos en que el cetro por las series policíacas era
disputado por Quinn Martin y por Aaron Spelling. Martin, un tipo
rechoncho, de lentes gruesos y de quien se decía se sabía al céntimo
todas las novelas de doña Agatha Christie y su libro de
cabecera/almohadón era El Halcón Maltés; presumía blasones
como los ya mencionados Columbo y Barnaby Jones
mientras que Spelling, un tipo sumamente delgado, que vestía
guayaberas en tiempos de calor (aunque no era echeverrista,
aclaramos) y quien solo abandonaba su mordisqueada pipa cuando las
horas de sueño lo excluían algunas horas del mundo real, tenía una
colección mucho más pequeña de series pero que ya iba creciendo,
agregado a ello el que Spelling no solo produciría material
policiaco: suyos también son
La Isla de la Fantasía y
El Crucero del Amor.
Todavía en los 90, el ya fallecido Spelling seguía dando de
toletazos televisivos, sobre todo con la serie Beverly Hills
90210 y en la cual, nepotismo declarado, una de las
protagonistas era su hija Tori Spelling.
Pero basta de desvaríos de texto y volvamos a lo que
nos incumbe, que es la historia del "güero" Soul, originalmente
llamado David Solberg. La leyenda dice que su apellido postizo lo
adquirió en honor a la música soul, pero lo más probable es que
David Soul suena mucho mejor y es más recordable... hay una razón
por la cual Allan Konigsberg optó por llamarse Woody Allen. Total
que luego de brincar de serie a serie serie o en breves apariciones
en decenas de series, aunque en su carrera se cuenta una mayoría de
westerns, según cita la página imbd.com, el papel del
teniente Kenneth Hutchinson cayó en sus manos. Fue así como
Starsky & Hutch nacieron en la TV... y nuestro Alfonso Zayas se
inflaba de orgullo cuando alguien le decía que le daba "cierto
parecido" al detective Starsky.
Sin embargo el "güero" Hutch/Soul no podía estarse quieto y, ya
conseguido el éxito televisivo, se volcó sobre lo que había sido su anhelo
inicial, que era la cantada. Tocaba bien la guitarra y desde las
parrandas en sus años universitarios descubrió que tenía una voz
pasable. Fue así como en 1976, Soul hizo a un lado su charola como
teniente y la cambió por un micrófono y un estudio de grabación de
donde salió a mediados de ese año el single
"Don´t Give Up On Us Baby". Por
estos lares los locutores, que ya rebuznaban pero no tanto como los
de hoy, presentaban el tema con el título de "No Nos Abandones"
aunque el nombre más correcto habría sido "No Renuncies a lo
Nuestro". El caso es que esa canción se fue como bólido --o Ford
Torina a máxima velocidad; escoja usted)-- al tope de las listas, más
en Gran Bretaña, donde casi casi querían hacerlo Caballero.
El salto de Soul fue original en su momento pero luego tendríamos casos, la mayoría lamentables, de la estrella televisiva avenida a estrella
pop. Don Johnson, otro "güero" pero éste de Miami Vice, hizo lo propio con
un disco, al igual que Bruce Willis, aunque este disco rápidamente se fue
al precipicio, casi igualito que Hans Grueber en Duro de Matar cuando
caía
del edificio Nakatomi, o qué tal Al Corley, quien venía de
la serie Dinastía y tuvo un hit enorme --aunque muy malito-- llamado
"Square
Rooms". Culpe o aplauda de ello a lo que hizo David Soul aquel ya
lejano 1976.
"Don´t Give Up On Us" se fue también al tope
en por lo menos 50 países, muy posiblemente por la suerte que ya
arrastraba Soul gracias a la serie televisiva, o tal vez porque esa
balada habla (para quienes por ese tiempo entendían el inglés) del
ruego a una mujer para que la relación no se le evapore de las
manos, aunque hay un detalle: al repasar la letra intuimos
que el intérprete de la canción le puso los cuernos a su amada... y no
sabemos realmente si al "güero" Soul terminan perdonándolo.
En 1978 terminó Starsky & Hutch una vez que a Spelling le dio
más por meterse en un crucero en vez de seguir financiando
rechinidos de llanta. Sin duda previendo lo que vendría, Soul
decidió lanzar otro sencillo del cual se difundió el tema
"Silver Lady", con cierto saborcito
country-rock, pero rápido se cayó de las listas. Para colmo de
ironías, ese álbum tenía un título que luego sonaría profético:
Playing for an Audience of One, algo así como Presentándose
ante un público conformado por una sola persona. Es lo que los
gringos llaman
bad timing.
David Soul siguió lanzando discos pero ninguno repitió el éxíto de su
primer sencillo. Desesperado, empezó a beber al punto que no tardó en
darse cuenta que ya era un alcohólico. La tragedia también pegó a Paul
Michael Glaser, por cierto: su hija recibió accidentalmente una
transfusión con la que contrajo el sida y su esposa pasaría
años combatiendo un cáncer especialmente virulento que terminó
ganándole la partida. Todavía a mediados de los 90 Spelling, también
aquejado de sus propios males (falleció en el 2006), dio luz
de pase al regreso de Starsky & Hutch con Soul y Michael Glaser en
los estelares. El estofado no se cocinó pues al segundo, todavía
aturdido por la tragedia familiar, le costó trabajo reencontrarse
con su personaje. Como consuelo, los dos hicieron un CAMEO en
la película ya mencionada que estelarizaron Stiller y Wilson.
Pero por esos gustos inexplicables que da la vida, así como Clint
Eastwood es venerado por el público francés, David Soul siempre fue
espectacularmente acogido primero como TV Star y luego Pop
Star en Gran Bretaña al
punto que sus discos siguieron vendiéndose en ese país cuando en los
mismos Estados Unidos la gente tenía más en mente a otro David, apellidado Copperfield, que al otro
David, el Soul. Poco después de
arrancado el actual siglo, David Soul se estableció en territorios del
Dios salve a la Reina y se naturalizó ciudadano británico; allá
sigue, vivito y recordando, aunque igualmente ya más viejón.
Así pues, su usted recuerda las series policiaca setenteras,
seguramente este desempolve a la trayectoria de David Soul le haya
dado un olor a rechinido de llanta. Y pese a las décadas
transcurridas, sigo esperando que un día la fortuna me dé oportunidad de hacerme
de un Ford Torino como el de la serie; no importa que sea 8 cilindros... aunque
eso sí siempre y cuando luzca esa raya blanca en su carrocería.
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