OLLAS Y SARTENES DE COBRE:
Es el material elegido por los chefs. Es un muy buen conductor del calor, pero inferior en 7.5 veces al fierro fundido. Tienen el problema de formar, con el dióxido de carbono del aire, el verdín, o carbonato de cobre, que es muy tóxico. Actualmente se las utiliza con una aleación de estaño en la parte interna (aportando de esta manera ciertos metales pesados a los alimentos). También promueven la destrucción de vitaminas. Este excelente conductor del calor era antes el recipiente tradicional para la confección de dulces y confites. Si no se limpia de forma regular, el cobre bruto puede ser realmente peligroso ya que crea el verdín, es decir, carbonato de cobre tóxico. En cambio, las ollas de aleación de cobre y estaño liberan plomo que se deposita en los alimentos. Ambos recipientes, de cobre bruto y aleado, enriquecen los alimentos de este elemento. Esto puede constituír un inconveniente si se cocina de forma sistemática en cacerolas de cobre, ya que este oligoelemento, indispensable para el organismo en pequeñas cantidades, es tóxico si la dosis aumenta. Además, ya se absorben cantidades suficientes de cobre, sobre todo si la instalación de agua es de tubo de cobre y si el agua es blanda. Otro inconveniente es que en las ollas de cobre se destruye la vitamina C en gran cantidad..







