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«Este lugar viene
de Dios,
del Padre Celestial. ...
Y ningún humano
podrá
hundir lo que es de Dios.» |
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Mensaje del tercer Angel
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MENSAJE
DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, RECIBIDO A TRAVÉS
DE JOSÉ LUÍS MANZANO GARCÍA, EN TALAVERA (Toledo).
EL DIA 5 DE JULIO DE
1989.
La
Madre:
La Paz esté con vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu.
La Madre: Ave María
Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El
Hermano:
Yo soy el tercero de tus Angeles hermano
(1), y
he venido para ver el sentimiento de las almas, y su sentimiento es de
vida hasta Dios; su fé lleva más allá del pensamiento y alcanza la
sabiduría de Dios.
Yo estoy aquí porque también Dios me ha enviado para
hablarles a mis hermanos de tantas cosas como ya saben, y las que no
saben. Que ellos sepan escucharme, porque Yo
sabré darles mi amor, el amor de un Hermano hacia sus hermanos.
Yo también he visto el mundo cómo ha cambiado, y he visto cómo las las
almas rechazan a la Reina de Cielos y Tierra, rechachazan las
Apariciones. ¡Sí hermanos!, las rechazan.
Ya
sé que vosotros venís a oir la palabra de la Santa Madre, Madre de Cristo
Jesús, y Madre vuestra y Reina mía. Ya sé que venís con Fé, y venís a ver
su imagen. ¡Que así sea siempre para vosotros!
Ya
sé que también venís a por ese agua, agua que los humanos quieren quitaros
hermanos. Pero Yo sé que vosotros, con vuestra Fé, con vuestro amor hacia
Dios, vais a apoyar este lugar, porque Yo lo veo
así en vuestros corazones.
¿Cuántos hay de
vosotros que tienen fuerza aún, para luchar
por Dios?
Pero no temáis nada, porque delante de vosotros va un Guerrero, un
Guerrero enviado por Dios; él con su espada, y con su palabra y sabiduría
alejará el mal de vosotros.
Hay almas que intentan que este lugar se
acabe. Pero este lugar no es del mundo
hermanos y bien lo sabéis vosotros. Este lugar viene
de Dios, del Padre Celestial..., de la Reina del Cielo,
y ningún humano
podrá hundir lo que es de Dios, porque antes de que lo hunda, lo que es de
Dios...
PADRE ETERNO: ...Ya se habrá hundido él
mismo.
El
Hermano:
¡Así es! El mundo no quiere ver la parte
buena que le toca, que es la de Dios, como son las apariciones, solo
quiere ver la parte mala que le toca, como son los vicios, las diversiones, los
egoismos, los rencores y todo queda ahí.
Pero es bueno buscar el bien
porque el bien engrandece un corazón y llena un alma. ¡Sed fuertes hermanos!, como bien lo dice el Mastro Jesús. Así dice
cuando EL habla con su Padre, vuestro Padre y mi Rey:
"Mírales, mis hijos, y decidles que sean fuertes en el mundo, que
carguen con su Cruz, como Yo cargué con la mía. Que no miren quién queda
atrás, que solo miren quien va por delante. Así podrán ver que no son
ellos sólos los que cargan con la Cruz: Son más."
Yo quiero, que estas palabras las guardéis en vuestros corazones, y que
lo que Yo os he dicho hoy hermanos, que quede para siempre en vosotros.
¡No lo olvidéis nunca! Porque Dios me ha enviado, y
aquí estoy.
Pero tú hermano, digan lo que digan,
oigas lo que oigas, no temas nada. Mira qué camino más grande y hermoso hay hasta Dios. Cógelo y síguelo
como hasta ahora y llévales a ellos que te sigen.
Si ellos dicen que esto
se acabará..., ¡no
escuches!, porque todo está dentro de tí y tú eres el que nos llamas a
nosotros.
Padre Eterno: Y aquí estamos.
El
Hermano:
¡No lo olvides nunca...! Que quede en tí y en
vosotros. ¡Pedidme hermanos!
PUBLICO: ¡Hermano!
El
Hermano:
¡Díme!
PUBLICO: (El público pide por la curación del cuerpo; el
Hermano
contesta: )
El
Hermano:
¡Hermanos!, ¿hasta
cuándo dejaréis de mirar vuestro cuerpo
y mirar vuestros pecados? Cuándo será cuando os miréis a vosotros mismos y digáis:
"¡Cuánto te ofendemos Señor, quiero arrepentirme...!"
¡Olvidaos del cuerpo!, el cuerpo no subirá con vosotros hasta Dios, el
cuerpo se quedará de donde ha venido: de la Tierra.
¡Seguid pidiendo
hermanos!
PUBLICO:
Hermano, yo te doy las gracias por esas palabras que nos estáis
dirigiendo los tres Angeles que habéis hablado el lunes, ayer y hoy. Os
doy las gracias por la protección que tenéis a mi hijo, y a todos
nosotros, porque desde luego que la sentimos.
El
Hermano:
El se la merece porque... ¿Quién hay tan grande
como él en el mundo?
PADRE ETERNO: Nadie.
El
Hermano: ¿Quién
brilla con más LUZ en el mundo?
PADRE ETERNO: Sólo él.
El
Hermano:
¿Quién llora por el mundo?
PADRE ETERNO: En el mundo él.
El
Hermano:
¿Quién
mira a sus hermanos y ayuda al prójimo con amor?
Padre Eterno: Sólo él.
El
Hermano: ¡Seguid pidiendo!
PUBLICO: ¡Hermano!
El
Hermano:
¡Díme!
PUBLICO:
Te quiero decir que me arrepiento si he hecho mal a esta familia
hermano mío.
El
Hermano:
Tú nada hermano, pero no escuches a
aquéllos que tan mal hablan.
Porque esta familia
está sufriendo tanto, tanto, por la causa de Dios.
Vosotros
apoyadles y queredles. Ellos son fuertes, sedlos vosotros con ellos. Pues sigue
así y verás como todo será felicidad para tí y para el que intente apoyar
también. Pero quiero deciros que aunque
apoyéis a esta familia, no es a esta familia a quien apoyáis...
Padre Eterno:
...Es a Mí.
El
Hermano:
¡A Dios! Seguid pidiendo.
PUBLICO: ¡Hermano!
El
Hermano:
¡Díme!
PUBLICO: ( No se entiende.)
El
Hermano:
«La
felicidad..., no está en el cuerpo. La felicidad está en el SACRIFICIO,
en el AMOR, y en las LAGRIMAS que derraman unos por otros. No pidáis
más por el cuerpo..., que ya todo está tan cerca que solo hay que mirar
por el alma.» ¡Seguid pidiendo!
PUBLICO: ( Piden varios a la vez, el Hermano responde: )
El
Hermano:
Bien, Yo no tengo nada más que deciros,
solo que lo dicho, dicho está, y que así se cumpla según lo dicho y según
lo escrito; dicho por Dios, y escrito por
manos que siguen a Dios, sin cambiar nada de su palabra.
Llegó la hora de que Yo marche. Hoy, habéis tenido la oportunidad de
oirme hablar, como también me habéis oido muchas veces. Pero Yo, para que os acordéis de Mí, y de los
cuatro Angeles que protegemos a este hermano tan grande y a vosotros,
os damos nuestra bendición angelical.
PUBLICO: Gracias Hermano.
El
Hermano:
Y así, los
Ángeles del Cielo
con amor os bendicen:
En el Nombre del que nos creó con Luz, y a
vosotros con barro.
En el Nombre del que derramó sangre y nosotros
lloramos por EL,
y EL llora por vosotros. Y en el Nombre del Espíritu Santo y de
nuestra
Madre. Estáis bendecidos.
PUBLICO: Gracias Hermano.
El
Hermano:
Acordaos de Nosotros siempre, y nunca os olvidéis.
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El
Hermano:
Sed fuertes y apoyad siempre este lugar, y no
dejéis que almas que no creen lo derrumben, que no podrán. Adiós
hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
Padre Eterno:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
LA MADRE: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
El
Maestro: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El
Hermano: Que la Paz del Señor Yahvé,
nuestra paz
angelical y el amor del Guerrero quede con vosotros.
PUBLICO: Que así sea
Hermano.
El
Hermano: ¡Ave María Purísima!
PUBLICO: Sin pecado con cebida.
El
Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano._
_________
(1)
Los
cuatro Angeles que protegían al vidente daban periódicamente
mensajes relacionados. Esta vez fueron
3.7.1989;
4.7.1989;
5.7.1989; y
6.7.1989.
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«Aquél que con devoción rece mi
plegaria hijo mío, Yo le acompañaré,
como bien tengo prometido, en los momentos de soledad, y Yo vendré a
recoger su alma en el momento de su muerte.»
-22.7.1991
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