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¿Hacia donde miran los
autistas?
Autismo es una alteración del neurodesarrollo que se manifiesta en
etapas tempranas de la infancia. Se caracteriza por una marcada
inhabilidad de socializar y entender a otras personas, intuir sus
sentimientos y entablar relaciones. Los niños autistas con frecuencia
presentan problemas de lenguaje, aprendizaje y conductas bizarras, sin
embargo es la alteración social lo que define el diagnóstico.
Los problemas del lenguaje en niños autistas están fuertemente
relacionados con el coeficiente intelectual. Gracias a los medios de
comunicación y las películas muchas personas piensan que los niños
autistas son genios, pero esto está lejos de la realidad, tan sólo un
tercio o un cuarto de ellos tienen inteligencia normal, los restantes
sufren retardo mental. Se ha visto que a menor coeficiente intelectual
más severas son las perturbaciones del lenguaje.
Algunos expertos en el tema piensan que la disfunción social se
debe a deficiencia en las funciones ejecutivas, secundaria a
alteraciones de la corteza prefrontal dorsolateral. Se llama funciones
ejecutivas al grupo de capacidades individuales que permiten a la
persona resolver un problema para alcanzar un objetivo. En el caso
específico de los niños autistas se cree que la alteración básica
radica en la capacidad de planeación.
Es frecuente en ésta enfermedad observar dificultades para planear
y organizar actividades diarias y repuestas equívocas repetitivas
antes los estímulos.
Es frecuente que los niños autistas eviten el contacto visual, pruebas
neuropsicológicas muestran alteraciones en la percepción de caras,
debido a la inexperiencia en observar caras por la misma evasión
visual. Estudios neurofuncionales han demostrado disminución en la
activación del giro temporal inferior mientras el sujeto autista
realiza tareas de reconocimiento de caras.
Algunos investigadores creen que las personas autistas son
incapaces de percibir los estados mentales de otras personas, tales
como creencias, intenciones, sentimientos o deseos y por lo tanto no
se pueden explicar y predecir el comportamiento de los demás,
limitando sus posibilidades de interacción. Otros piensan que ésta
teoría no es del todo cierta, y sugieren que la alteración se da por
una tendencia a imponer de forma aleatoria significado social a
estímulos visuales ambiguos.
Un estudio reciente, publicado en el American Journal of
Psychiatry utilizó una técnica nueva de seguimiento de la mirada
en sujetos autistas e individuos normales. Los analizaron mientras
veían una película cargada de emociones y encontraron que los sujetos
autistas no enfocaban las expresiones emocionales. Por ejemplo, en una
escena sin diálogo donde aparece una mujer sorprendida con los ojos
muy abiertos, las personas normales miraban hacia los ojos de la
mujer, mientras que los autistas enfocaban su boca inexpresiva. En
general, en cualquier situación los pacientes autistas enfocan la boca
más que los ojos cuando miran una cara. (figura 1)

Figura 1. Foco visual de una persona normal
comparada con la de un sujeto autista
También encontraron que en el transcurso de un dialogo, los
individuos autistas observan sólo al personaje que está hablando,
siendo que la interpretación adecuada de las situaciones sociales
requiere de la lectura simultanea de ambos interlocutores. (figura
2)


Figura 2. El individuo autista sólo observa
al personaje que está hablando, ignorando
la expresión facial del interlocutor.
Para probar que los sujetos autistas prestan menor atención a los
estímulos visuales de contenido social, utilizaron escenas cargadas de
estímulos visuales físicos y encontraron que los individuos con
autismo respondían más rápido que el grupo de control al estímulo
físico pero ignoraban las señales sociales. Por ejemplo, en una escena
donde un hombre coge un arma, los autistas miraron más rápido el arma
y se enfocaron ahí, mientras la mirada de los sujetos normales
oscilaba entre el sujeto y el arma en un intento de descifrar la
intención del personaje.
Por último, encontraron que los autistas ignoran el lenguaje
no-verbal. Por ejemplo, en una escena donde un hombre mira un cuadro y
luego pregunta quién lo pintó, los individuos normales miraron el
cuadro en cuanto el personaje lo miró, mientras que los autistas
esperaron no lo hicieron hasta oír el comentario verbal.
En conclusión, las diferencias más notables entre individuos sanos y
autistas fueron: preferencia visual por la boca, omisión de claves
comunicativas y sociales y preferencia por imágenes físicas. (tabla).

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REFERENCIA
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American Journal of
Psychiatry
159: 895-908 (junio), 2002 |
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