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Educación especial
Introducción
La educación
especial en la sociedad actual
Los primeros
sistemas de educación
Tradiciones
básicas del mundo occidental
La Edad media
Humanismo y
Renacimiento
Desarrollo de
la ciencia en el siglo XVII
El siglo XVIII:
Rousseau y otros
El siglo XIX
y la aparición de los sistemas nacionales de escolarización
El siglo XX:
la educación centrada en la infancia
Provisión para
servicios de educación especial
Lenguaje y
alteraciones del lenguaje
Psicología
infantil
Bibliografía
Éste trabajo tiene por objetivo presentar algunos
conceptos básicos sobre Educación especial y diferencial para niños
con dificultades del aprendizaje escolar.
INTRODUCCIÓN
Educación especial, identificación, evaluación y
programas especiales para niños cuyas dificultades o desventajas para
aprender requieren ayuda adicional para alcanzar su pleno desarrollo
educativo. Tales dificultades pueden ir desde disfunciones físicas,
problemas de visión, audición o lenguaje, disfunción para aprender
(desventaja mental), dificultades emocionales o de conducta, o un
problema médico o de salud. Otros niños pueden tener dificultades más
generales con la lectura, escritura, lenguaje o matemáticas, por lo
que requerirán una ayuda extra. Las ayudas para atender las
necesidades especiales de educación pueden darse en escuelas
integradas o en escuelas especiales.
Se cree que alrededor del 20% de los niños necesitan algún tipo de
educación especializada a lo largo de su escolarización. La gran
mayoría de ellos tienen problemas que se resolverán dentro de las
escuelas ordinarias; sólo una pequeña minoría de las ayudas educativas
especializadas pueden requerir, por su mayor exigencia y complejidad,
la existencia de medios, centros y un conjunto de servicios que
permitan asegurar que la evaluación se ajuste a las necesidades de
esos niños.
En cada escuela y en cada clase hay un ciclo de evaluación,
planificación, enseñanza y revisión de las necesidades de todos los
niños. Esos estudios generales tienen en cuenta el amplio abanico de
habilidades, aptitudes e intereses que cada chico trae a la escuela.
La mayoría de los niños aprenden y progresan dentro de estos
condicionamientos locales. Pero quienes encuentran dificultad en ello
pueden tener lo que se ha denominado necesidades educativas
especiales.
Se considera que un niño tiene una dificultad especial si muestra una
mayor dificultad para aprender que el resto de los niños de su misma
edad; si tiene una disfunción que le impide o dificulta hacer uso de
las facilidades educativas de un cierto nivel proporcionadas a los de
la misma edad en las escuelas de su zona y nivel.
En la práctica, las dificultades de aprendizaje vienen a ser las
relacionadas en el primer párrafo. La amplitud de estas dificultades
afecta a la habilidad de los niños para aprender y progresar en la
escuela y será inducida por una variedad de factores, que incluye las
disponibilidades escolares, la disponibilidad de ayudas adicionales y
la etapa en la que la dificultad haya sido inicialmente identificada.
LA EDUCACIÓN ESPECIAL EN LA
SOCIEDAD ACTUAL
A partir de 1980 se ha prestado una gran
atención a la educación especial en los países desarrollados. En esta
década se operó un cambio radical en las actitudes profesionales y
públicas hacia las necesidades especiales que marcó el comienzo de un
gran movimiento hacia la integración de las personas con necesidades
educativas especiales dentro de las escuelas ordinarias. Los padres se
han ido involucrando activamente en la evaluación y en la revisión de
las necesidades educativas de sus hijos y cada vez muestran con más
interés su preferencia (limitada a ciertas condiciones) a que sus
hijos se eduquen en escuelas ordinarias. La ampliación de servicios
sociales y de salud ha contribuido a valorar mejor las necesidades
educativas especiales que permitan identificar los puntos fuertes y
los débiles de cada alumno con el fin de asegurarle la educación más
apropiada dentro de un amplio abanico de necesidades educativas
especiales. En la práctica, las buenas intenciones no siempre culminan
en logros satisfactorios. En cualquier caso, hay que constatar que
este proceso de cambio en la mayoría de los países de Europa y del
mundo en general ha contribuido a que las familias afectadas y las
escuelas demanden a los poderes públicos leyes y métodos de
aprendizaje que garanticen el derecho a una mayor integración en las
escuelas y centros de formación de las personas con necesidades
especiales.
Educación, teorías, métodos, sistema de administración y situación
de las escuelas desde la antigüedad hasta el presente en todo el
mundo.
El concepto 'educación' denota los métodos por los que una sociedad
mantiene sus conocimientos, cultura y valores y afecta a los aspectos
físicos, mentales, emocionales, morales y sociales de la persona. El
trabajo educativo se desarrolla por un profesor individual, la
familia, la Iglesia o cualquier otro grupo social. La educación formal
es la que se imparte por lo general en una escuela o institución que
utiliza hombres y mujeres que están profesionalmente preparados para
esta tarea.
LOS PRIMEROS SISTEMAS DE EDUCACIÓN
Los sistemas de educación más antiguos conocidos tenían dos
características comunes; enseñaban religión y mantenían las
tradiciones del pueblo. En el antiguo Egipto, las escuelas del templo
enseñaban no sólo religión, sino también los principios de la
escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. De forma semejante,
en la India la mayor parte de la educación estaba en manos de
sacerdotes. La India fue la fuente del budismo, doctrina que se
enseñaba en sus instituciones a los escolares chinos, y que se
extendió por los países del Lejano Oriente. La educación en la antigua
China se centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo
con las enseñanzas de Confucio, Lao-tsé y otros filósofos. El sistema
chino de un examen civil, iniciado en ese país hace más de 2.000 años,
se ha mantenido hasta el presente siglo, pues, en teoría, permite la
selección de los mejores estudiantes para puestos importantes en el
gobierno.
Los métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia y
fueron muy ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a
convertirse en el modelo de los sistemas de educación de la antigua
Grecia, que valoraban tanto la gimnasia como las matemáticas y la
música.
La Biblia y el Talmud son las fuentes básicas de la educación entre
los judíos antiguos. Así, el Talmud animaba a los padres judíos a
enseñar a sus hijos conocimientos profesionales específicos, natación
y una lengua extranjera. En la actualidad, la religión sienta aún las
bases educativas en la casa, la sinagoga y la escuela. La Torá sigue
siendo la base de la educación judía.
TRADICIONES
BÁSICAS DEL MUNDO OCCIDENTAL
Los sistemas de educación en los países occidentales se basaban en
la tradición religiosa de los judíos y del cristianismo. Una segunda
tradición derivaba de la educación de la antigua Grecia, donde
Sócrates, Platón, Aristóteles e Isócratesfueron los pensadores que
influyeron en su concepción educativa. El objetivo griego era preparar
a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de liderazgo en
las tareas del Estado y la sociedad. En siglos posteriores, los
conceptos griegos sirvieron para el desarrollo de las artes, la
enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la
estética ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico.
En el periodo helenístico, las influencias griegas en la educación se
transmitieron en primer lugar por medio de los escritos de pensadores
como Plutarco, para quien el protagonismo de los padres en la
educación de sus hijos era el más esencial punto de referencia.
La educación romana, después de un periodo inicial en el que se
siguieron las viejas tradiciones religiosas y culturales, se decantó
por el uso de profesores griegos para la juventud, tanto en Roma como
en Atenas. Los romanos consideraban la enseñanza de la retórica y la
oratoria como aspectos fundamentales. Según el educador del siglo I
Quintiliano, el adecuado entrenamiento del orador debía desarrollarse
desde el estudio de la lengua, la literatura, la filosofía y las
ciencias, con particular atención al desarrollo del carácter. La
educación romana transmitió al mundo occidental el estudio de la
lengua latina, la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la
administración y la organización del gobierno.
Muchas escuelas monásticas así como municipales y catedralicias se
fundaron durante los primeros siglos de influencia cristiana. La base
de conocimientos se centraba en las siete artes liberales que se
dividían en el trivium (formado por gramática, retórica y lógica) y el
quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). San Isidoro
de Sevilla aportó materiales básicos con su Etimologías para el
trivium y el quadrivium y su posterior polémica curricular. Desde el
siglo V al VII estos compendios fueron preparados en forma de libros
de texto para los escolares por autores como el escritor latino del
norte de África Martiniano Capella, el historiador romano Casiodoro y
el eclesiástico español san Isidoro de Sevilla. Por lo general, tales
trabajos expandían el conocimiento existente más que introducir nuevos
conocimientos.
LA EDAD MEDIA
En el Occidente europeo, durante el siglo IX ocurrieron dos
hechos importantes en el ámbito educativo, uno en el continente, en la
época de Carlomagno, y otro en Inglaterra, bajo el rey Alfredo.
Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York
(Inglaterra) al clérigo y educador Alcuino para desarrollar una
escuela en el palacio de Aquisgrán. El rey Alfredo promovió
instituciones educativas en Inglaterra que eran controladas por
monasterios. Irlanda tuvo centros de aprendizaje desde los que muchos
monjes fueron enviados a enseñar a países del continente. Entre el
siglo VIII y el XI la presencia de los musulmanes en la península
Ibérica (al-Andalus) hizo de Córdoba, la capital del califato omeya,
un destacado centro para el estudio de la filosofía, la cultura
clásica de Grecia y Roma, las ciencias y las matemáticas.
También Babilonia había tenido academias judías durante muchos siglos.
Persia y Arabia desde el siglo VI al IX tuvieron instituciones de
investigación y para el estudio de las ciencias y el lenguaje; otros
centros de cultura musulmana se establecieron en la Universidad de Al-Qarawiyin,
en Fez (Marruecos) en el 859 y la Universidad de Al-Azhar, en El Cairo
(970).
Durante la edad media las ideas del escolasticismo se impusieron en el
ámbito educativo de Europa occidental. El escolasticismo utilizaba la
lógica para reconciliar la teología cristiana con los conceptos
filosóficos de Aristóteles. Un profesor relevante del escolasticismo
fue el eclesiástico Anselmo de Canterbury, quien, como Platón,
defendía que sólo las ideas eran reales. Otro clérigo, Roscelino de
Compiègne, en la línea de Aristóteles, enseñaba el nominalismo,
doctrina según la cual las ideas universales son flatus vocis y sólo
las cosas concretas son reales.
Otros grandes maestros escolásticos fueron el teólogo francés Pedro
Abelardo, discípulo de Roscelino, y el filósofo y teólogo italiano
Tomás de Aquino. El reconocimiento de estos profesores atrajo a muchos
estudiantes y tuvo una enorme incidencia en el establecimiento de las
universidades en el norte de Europa desde el siglo XII. A lo largo de
este periodo los principales lugares para aprender eran los
monasterios, que mantenían en sus bibliotecas muchos manuscritos de la
cultura clásica anterior.
Por este tiempo se abrieron varias universidades en Italia, España y
otros países, con estudiantes que viajaban libremente de una
institución a otra. Las universidades del norte, como las de París,
Oxford, y Cambridge, eran administradas por los profesores; mientras
que las del sur, como la de Bolonia (Italia) o Palencia y Alcalá en
España, lo eran por los estudiantes. La educación medieval también
desarrolló la forma de aprendizaje a través del trabajo o servicio
propio. Sin embargo, la educación era un privilegio de las clases
superiores y la mayor parte de los miembros de las clases bajas no
tenían acceso a la misma.
En el desarrollo de la educación superior durante la edad media los
musulmanes y los judíos desempeñaron un papel crucial, pues no sólo
promovieron la educación dentro de sus propias comunidades, sino que
intervinieron también como intermediarios del pensamiento y la ciencia
de la antigua Grecia a los estudiosos europeos. Los centros de Toledo
y Córdoba en España atrajeron a estudiantes de todo el mundo
civilizado en la época.
HUMANISMO Y RENACIMIENTO
El renacimiento fue un periodo en el que el estudio de las
matemáticas y los clásicos llegó a extenderse, como consecuencia del
interés por la cultura clásica griega y romana que aumentó con el
descubrimiento de manuscritos guardados en los monasterios. Muchos
profesores de la lengua y literatura griegas emigraron desde
Constantinopla a Italia, caso del estudioso de la cultura griega
Manuel Chrysoloras en 1397. Entre los interesados en sacar a la luz
los manuscritos clásicos destacaron los humanistas italianos Francisco
Petrarca y Poggio Bracciolini.
El espíritu de la educación durante el renacimiento está muy bien
ejemplificado en las escuelas establecidas por los educadores
italianos Vittorino da Feltre y Guarino Veronese en Mantua (1425); en
sus escuelas introdujeron temas como las ciencias, la historia, la
geografía, la música y la formación física. El éxito de estas
iniciativas influyó en el trabajo de otros educadores y sirvió como
modelo para los educadores durante más de 400 años. Entre otras
personalidades del renacimiento que contribuyeron a la teoría
educativa sobresalió el humanista alemán Erasmo de Rotterdam, el
educador alemán Johannes Sturm, el ensayista francés Michel de
Montaigne y el humanista y filósofo español Luis Vives. Durante este
periodo se dio una gran importancia a la cultura clásica griega y
romana enseñada en las escuelas de gramática latina, que, originadas
en la edad media, llegaron a ser el modelo de la enseñanza secundaria
en Europa hasta el inicio del siglo XX. De esta época datan las
primeras universidades americanas fundadas en Santo Domingo (1538), en
México y en Lima (1551).
LA INFLUENCIA DEL PROTESTANTISMO Las iglesias protestantes surgidas de
la Reforma promovida por Martín Lutero en el inicio del siglo XVI
establecieron escuelas en las que se enseñaba a leer, escribir,
nociones básicas de aritmética, el catecismo en un grado elemental, y
cultura clásica, hebreo, matemáticas y ciencias, en lo que podríamos
denominar enseñanza secundaria. En Suiza, otra rama del protestantismo
fue creada por el teólogo y reformador francés Juan Calvino, cuya
academia en Ginebra, establecida en 1559, fue un importante centro
educativo. La moderna práctica del control de la educación por parte
del gobierno fue diseñada por Lutero, Calvino y otros líderes
religiosos y educadores de la Reforma.
LA INFLUENCIA DE LA IGLESIA CATÓLICA
Los católicos también siguieron las ideas educativas del renacimiento
en las escuelas que ya dirigían o que promocionaron como respuesta a
la creciente influencia del protestantismo, dentro del espíritu de la
Contrarreforma. Esa síntesis se realizaba en los centros de la
Compañía de Jesús, fundada por el religioso español san Ignacio de
Loyola en 1540, con la aprobación del papa Pablo III. Los jesuitas,
como se conoce a los miembros de la congregación, promovieron un
sistema de escuelas que ha tenido un papel preponderante en el
desarrollo de la educación católica en muchos países desde el siglo
XVI: la llamada Ratio Studioron, que después cambiarían las Escuelas
Pías de san José de Calasanz.
DESARROLLO DE LA CIENCIA EN EL
SIGLO XVII
El siglo XVII fue un periodo de rápido progreso de muchas
ciencias y de creación de instituciones que apoyaban el desarrollo del
conocimiento científico. La creación de estas y otras organizaciones
facilitó el intercambio de ideas y de información científica y
cultural entre los estudiosos de los diferentes países de Europa.
Nuevos temas científicos se incorporaron en los estudios de las
universidades y de las escuelas secundarias. El Hospital de Cristo de
Londres fue probablemente la primera escuela de secundaria en enseñar
ciencia con cierto grado de competencia. En el inicio del siglo XVIII
la Escuela de Moscú de Navegación y Matemáticas sirvió como modelo
para el establecimiento de la primera escuela secundaria en Rusia. La
importancia de la ciencia se manifestó en los escritos del filósofo
inglés del siglo XVI Francis Bacon, quien fundamentó los procesos del
aprendizaje en el método inductivo que anima a los estudiantes a
observar y examinar de forma empírica objetos y situaciones antes de
llegar a conclusiones acerca de lo observado.
Durante el siglo XVII, muchos educadores ejercieron una amplia
influencia. El educador alemán Wolfgang Ratke inició el uso de nuevos
métodos para enseñar más rápidamente la lengua vernácula, las lenguas
clásicas y el hebreo. René Descartes, el filósofo francés, subrayó el
papel de la lógica como el principio fundamental del pensamiento
racional, postulado que se ha mantenido hasta la actualidad como base
de la educación en Francia. El poeta inglés John Milton propuso un
programa enciclopédico de educación secundaria, apoyando el
aprendizaje de la cultura clásica como medio para potenciar la
moralidad y completar la educación intelectual de las personas. El
filósofo inglés John Locke recomendaba un currículo y un método de
educación (que contemplaba la educación física) basado en el examen
empírico de los hechos demostrables antes de llegar a conclusiones. En
Algunos pensamientos referidos a la educación (1693), Locke defendía
un abanico de reformas, y ponía énfasis en el análisis y estudio de
las cosas en lugar de los libros, defendiendo los viajes y apoyando
las experiencias empíricas como medio de aprendizaje. Así, animaba a
estudiar un árbol más que un libro de árboles o ir a Francia en lugar
de leer un libro sobre Francia. La doctrina de la disciplina mental,
es decir, la habilidad para desarrollar las facultades del pensamiento
ejercitándolas en el uso de la lógica y de la refutación de falacias,
propuesta a menudo atribuida a Locke, tuvo una muy fuerte influencia
en los educadores de los siglos XVII y XVIII. El educador francés san
Juan Bautista de la Salle, fundador del Instituto de los Hermanos de
las Escuelas Cristianas en 1684, estableció un seminario para
profesores en 1685 y fue pionero en su educación sistemática.
Tal vez, el más destacado educador del siglo XVII fuera Jan Komensky,
obispo protestante de Moravia, más conocido por el nombre latino de
Comenio. Su labor en el campo de la educación motivó que recibiera
invitaciones para enseñar por toda Europa. Escribió un libro
ilustrado, muy leído, para la enseñanza del latín, titulado El mundo
invisible (1658). En su Didáctica magna (1628-1632) subrayó el valor
de estimular el interés del alumno en los procesos educativos y
enseñar con múltiples referencias a las cosas concretas más que a sus
descripciones verbales. Su objetivo educativo podía resumirse en una
frase de la página inicial de Didáctica magna "enseñar a través de
todas las cosas a todos los hombres", postura que se conoce como
pansofía. Los esfuerzos de Comenio por el desarrollo de la educación
universal le valieron el título de 'maestro de naciones'.
EL SIGLO XVIII: ROUSSEAU Y OTROS
Durante el siglo XVIII se estableció el sistema escolar en
Prusia; en Rusia empezó la educación formal bajo Pedro el Grande y sus
sucesores; también se desarrollaron escuelas y colegios universitarios
en la América colonial y se implantaron reformas educativas derivadas
de la Revolución Francesa. Al final del siglo se fundaron en
Inglaterra las escuelas del domingo por el filántropo y periodista
Robert Ralkes para beneficio de los muchachos pobres y las clases
trabajadoras. Durante el mismo periodo se introdujo el método
monitorial de enseñanza, por el que cientos de muchachos podían
aprender con un profesor y la ayuda de alumnos monitores o asistentes.
Los dos planes abrieron la posibilidad de la educación de masas.
El teórico educativo más relevante del siglo XVIII fue Jean-Jacques
Rousseau, nacido en Ginebra. Su influencia fue considerable tanto en
Europa como en otros continentes. En Emilio (1762) insistió en que los
alumnos debían ser tratados como adolescentes más que como adultos en
miniatura y que se debe atender la personalidad individual. Entre sus
propuestas concretas estaba la de enseñar a leer a una edad posterior
y el estudio de la naturaleza y de la sociedad por observación
directa. Sus propuestas radicales sólo eran aplicables a los niños;
las niñas debían recibir una educación convencional.
Las contribuciones educativas de Rousseau se dieron en gran parte en
el campo de la teoría; correspondió a muchos de sus seguidores poner
sus ideas en práctica. El educador alemán Johann Basedow y otros
abrieron escuelas en Alemania y en diferentes partes basándose en la
idea de "todo según la naturaleza".
EL SIGLO XIX Y LA APARICIÓN DE LOS SISTEMAS
NACIONALES DE ESCOLARIZACIÓN
El más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el
educador suizo Johann Pestalozzi, cuyas ideas y prácticas ejercieron
gran influencia en las escuelas de todo el continente. El principal
objetivo de Pestalozzi fue adaptar el método de enseñanza al
desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo, consideraba el
desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza,
corazón y manos). Otros influyentes educadores del siglo XIX fueron el
alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología
y la filosofía en las ciencias de la educación; Horace Mann y Henry
Barnard, los educadores estadounidenses más famosos, que llevaron a su
país las doctrinas de Pestalozzi y de otros educadores europeos; el
filósofo inglés Herbert Spencer, que defendía el conocimiento
científico como el tema más importante a enseñar en la escuela; el
español Francisco Giner de los Ríos, y el obispo danés Nikolai
Grundtvig, que estableció unas ideas pedagógicas que fueron la base
para la ampliación de la educación secundaria a toda la población.
El siglo XIX fue el periodo en que los sistemas nacionales de
escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, en
Alemania, en Italia, en España (Ley Moyano, de 1858) y en otros países
europeos. Las nuevas naciones independientes de América Latina,
especialmente Argentina y Uruguay, miraron a Europa y a Estados Unidos
buscando modelos para sus escuelas. Japón, que había abandonado su
tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus instituciones,
tomó las experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos
como modelo para el establecimiento del sistema escolar y
universitario moderno.
EL SIGLO XX: LA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA INFANCIA
A comienzos del siglo XX la actividad educativa se vio muy
influida por los escritos de la feminista y educadora sueca Ellen Key.
Su libro El siglo de los niños (1900) fue traducido a varias lenguas e
inspiró a los educadores progresistas en muchos países. La educación
progresista era un sistema de enseñanza basado en las necesidades y en
las potencialidades del niño más que en las necesidades de la sociedad
o en los preceptos de la religión. Esta idea había existido bajo otros
nombres a lo largo de la historia y había aparecido de diferentes
formas en diversas partes del mundo, como la Institución Libre de
Enseñanza en España. Entre los educadores de mayor influencia cabe
señalar a los alemanes Hermann Lietz y Georg Kerschensteiner, al
británico Bertrand Russell y a la italiana María Montessori. En
Estados Unidos tuvo una enorme influencia, luego extendida a todo el
mundo, el filósofo y educador John Dewey. El programa de actividad que
se derivaba de las teorías de Dewey fortalecía el desarrollo educativo
del alumno en términos de animación de las necesidades e intereses de
aquél. Llegó a ser el método principal de instrucción durante muchos
años en las escuelas de Estados Unidos y de otros países. Todos ellos
ejercieron amplia influencia en los sistemas educativos de los países
de América Latina.
Después de la Revolución Rusa (1917) la Unión Soviética desarrolló una
experiencia interesante en el campo educativo, particularmente desde
1957, cuando fue lanzado al espacio el Sputnik, el primer satélite que
mostraba el avanzado estado del saber tecnológico soviético. Esto hizo
que numerosos visitantes extranjeros, especialmente personas
procedentes de los países desarrollados, quisieran conocer el sistema
imperante en las escuelas soviéticas. Contribuyeron al interés
internacional por la educación soviética las teorías y prácticas
pedagógicas que procedían de la ideología marxista-leninista, tan bien
expresadas en el trabajo de Anton S. Makarenko, un exponente de la
rehabilitación de los delincuentes juveniles y de la educación
colectiva durante los primeros años de la Revolución.
El siglo XX ha estado marcado por la expansión de los sistemas
educativos de las naciones industrializadas, así como por la aparición
de los sistemas escolares entre las naciones más recientemente
industrializadas de Asia y África. La educación básica obligatoria es
hoy prácticamente universal, pero la realidad indica que un amplio
número de niños (quizá el 50% de los que están en edad escolar en todo
el mundo) no acuden a la escuela. En orden a promover la educación en
todos los niveles, la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realiza campañas de
alfabetización y otros proyectos educativos orientados a que ningún
niño en edad escolar deje de acudir a la escuela por no existir ésta,
pretendiendo así acabar con el analfabetismo. Se han constatado
algunos progresos, pero es obvio que se necesitan más esfuerzos y más
tiempo para conseguir la alfabetización universal.
PROVISIÓN PARA SERVICIOS DE
EDUCACIÓN ESPECIAL
1) Provisión de servicios de educación
especial para aquellos alumnos que son retrasados o superdotados. Los
niños con diferencias difieren de la media en las características
mentales, en las habilidades sensoriales, en las características
físicas, en la conducta emocional o en las habilidades
comunicacionales, de modo que requieren servicios de educación
diferencial para su completo desarrollo. La educación diferencial
proporciona a estos niños por medio de aprendizaje individualizado
experiencias adecuadas a sus peculiares características.
2) El cuidado de las personas que tienen disfunciones es una idea
relativamente nueva. En la antigüedad a los niños con disfunciones se
les dejaba morir. Durante la edad media fueron tratados más
humanamente, pero no se pensaba que pudieran aprender. En el siglo XIX,
se establecieron centros residenciales de tratamiento, en Europa
primero y después en Estados Unidos, para cuidar de las personas
ciegas, sordas, muy retrasadas o que sufrían desórdenes emocionales.
En el siglo XX, se crearon centros especiales y escuelas públicas de
día, pero estas facilidades servían para muy pocos niños. Después de
la II Guerra Mundial la actitud de algunos países respecto a la
educación de las personas que tenían dificultades cambió de forma
significativa. La responsabilidad de la educación especial fue asumida
por el Estado. Más tarde, los grupos de padres, formados para ejercer
presión en favor de los derechos de los niños con dificultades, se
reunieron con educadores profesionales para promover los programas
educativos.
3) Pueden ser retraídos o excesivamente agresivos. Su educación
se desarrolla por lo general en clases regulares Los niños con
desórdenes emocionales de la población preescolar y escolar con la
ayuda de los servicios de equipos psicológicos, trabajadores sociales
y logopedas.
4) Programas para niños con dificultades de lenguaje:
Los problemas en la articulación, el lenguaje, la fluidez o la voz
afectan a la habilidad de quienes los sufren para aprender a
comunicarse con eficacia. El tratamiento educativo proporcionado a
estos niños depende de la severidad del impedimento y puede incluir
los servicios de profesores de educación especial y logopedas.
LENGUAJE Y ALTERACIONES DEL
LENGUAJE
El habla es un sistema de comunicación aprendido que requiere
el uso coordinado de la voz, la articulación y la capacidad del
lenguaje. Muchos animales son fisiológicamente capaces de usar la voz
para comunicarse con otros individuos de su especie a través de
mensajes simples. Sin embargo, sólo los seres humanos son capaces de
producir el lenguaje hablado o verbal, en oposición a la capacidad de
imitación de pájaros como loros y minás. En sentido amplio se puede
considerar habla sinónimo de lenguaje.
- VOZ o fonación, es el sonido producido en la laringe por la
salida del aire (espiración) que, al atravesar las cuerdas vocales,
las hace vibrar. La voz se define en cuanto a su tono, calidad e
intensidad o fuerza. El tono óptimo o más adecuado para el habla, al
igual que su rango de variación, depende de cada individuo y está
determinado por la longitud y masa de las cuerdas vocales. Por tanto,
el tono puede alterarse, variando la presión del aire exhalado y la
tensión sobre las cuerdas vocales. Esta combinación determina la
frecuencia a la que vibran las cuerdas: a mayor frecuencia de
vibración, más alto es el tono.
Otro aspecto de la voz es la resonancia. Una vez que ésta se origina,
resuena en el pecho, garganta y cavidad bucal. La calidad de la voz
depende de la resonancia y de la manera en que vibran las cuerdas
vocales, mientras que la intensidad depende de la resonancia y de la
fuerza de vibración de las cuerdas.
- ARTICULACIÓN
La articulación se refiere a los sonidos del habla que se producen
para formar las palabras del lenguaje. Los instrumentos de la
articulación son: los labios, la lengua, los dientes, las mandíbulas y
el paladar. El habla se articula mediante la interrupción o modelación
de los flujos de aire, vocalizados y no vocalizados, a través del
movimiento de la lengua, los labios la mandíbula inferior y el
paladar. Los dientes se usan para producir algunos sonidos
específicos.
- CAPACIDAD DEL LENGUAJE Y OTROS FACTORES
El lenguaje es un sistema arbitrario de símbolos abstractos
reconocido por un grupo de personas que sirve para comunicar sus
pensamientos y sentimientos. Los símbolos pueden ser verbales o no
verbales, es decir, hablados o escritos, además, los símbolos no
verbales pueden ser gestos y movimientos corporales (véase también
Lenguaje gestual). En el lenguaje hablado se utiliza la capacidad de
articular sonidos y en el lenguaje escrito ésta se sustituye por la
ortografía. Las capacidades auditiva y visual son esenciales para la
comprensión y expresión del lenguaje. En la evaluación del habla se
deben considerar el ritmo y la frecuencia. El ritmo de un discurso no
debe ser ni muy rápido ni muy lento, para que no se dificulte su
comprensión. El ritmo del habla se juzga en función de la fluidez. No
se puede describir con exactitud en qué consiste el habla normal o
correcta. Por tanto, se valora de forma subjetiva si parece apropiado
para el sexo, talla, edad, personalidad y necesidades del locutor.
- ALTERACIONES DEL HABLA
Debido a que el habla es una función aprendida, cualquier
interferencia con la capacidad de aprendizaje podría causarle daños.
En este aspecto, los problemas más comunes son ciertas neurosis y
psicosis, retraso mental y lesión cerebral congénita o adquirida. Por
otra parte, la articulación puede resultar dañada por discapacidades
físicas como fisura del paladar, parálisis cerebral o pérdida del
oído. Además, puede deteriorarse como resultado de la parálisis de
cualquier parte del mecanismo de la articulación, por la imitación
inconsciente de modelos del habla pobres o una percepción inadecuada
de los estímulos auditivos.
Las alteraciones de la voz, llamadas disfonías, pueden ser
consecuencia de accidentes o enfermedades que afecten a la laringe.
También pueden ser causadas por anomalías físicas tales como
desarrollo incompleto u otros defectos congénitos de las cuerdas
vocales. Sin embargo, la causa más frecuente es el abuso crónico del
aparato bucal: por un exceso de uso o por una producción inadecuada de
la voz. Esto puede originar cambios patológicos, como crecimiento
desproporcionado, endurecimientos y protuberancias en las cuerdas
vocales. Por lo general, las alteraciones en el ritmo y frecuencia del
habla se basan en alguna perturbación psicológica o neurológica. Un
ejemplo significativo de enfermedad neurológica es la enfermedad de
Parkinson.
- TERAPIA DEL HABLA
Un terapeuta del habla es un especialista que se ha preparado para
diagnosticar y tratar las diversas alteraciones del habla, del
lenguaje y de la voz. Debido a que éstas están relacionadas u
originadas por factores físicos, neurológicos o psicológicos, el
terapeuta suele trabajar como miembro de un equipo que puede incluir
un neurólogo, un otorrinolaringólogo (un especialista de oído y
garganta), un psiquiatra, un psicólogo, un asistente social
psiquiátrico y un patólogo del habla o logopeda.
Las alteraciones del habla causadas por enfermedad, lesión o
malformación son competencia del médico y del cirujano. Una vez que se
tratan estos problemas, el terapeuta se responsabiliza de enseñar al
paciente a escuchar y seguir la marcha del habla de forma correcta, a
aplicar con precisión los términos verbales y a controlar el lenguaje
alterado por falta de coordinación o por influencias emocionales.
Una de las técnicas más valiosas para el terapeuta es la medida de la
capacidad auditiva, ya que la pérdida del oído (véase sordera) se
trata enseñando al individuo a imitar los sonidos y patrones
esenciales del habla y a controlar sus propios errores. El terapeuta
debe conocer también el grado de inteligencia que desarrolla un
adolescente normal, ya que la capacidad intelectual y la capacidad
para manejar el lenguaje están muy relacionadas. La alteración del
habla de origen emocional más conocida es la tartamudez, causada con
frecuencia por ansiedad. El terapeuta utiliza un programa de
ejercicios lingüísticos para reducir esta discapacidad, pero cuando es
necesario se requiere la asistencia del psicólogo y, en casos
extremos, se recurre a la psicoterapia.
PSICOLOGÍA INFANTIL
Estudio del comportamiento de los niños desde el
nacimiento hasta la adolescencia, que incluye sus características
físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas, perceptivas, sociales y
emocionales.
Los psicólogos infantiles intentan explicar las semejanzas y las
diferencias entre los niños, así como su comportamiento y desarrollo,
tanto normales como anormales. También desarrollan métodos para tratar
problemas sociales, emocionales y de aprendizaje, aplicando terapias
en consultas privadas y en escuelas, hospitales y otras instituciones.
Las dos cuestiones críticas para los psicólogos infantiles son:
primero, determinar cómo las variables ambientales (el comportamiento
de los padres, por ejemplo) y las características biológicas (como las
predisposiciones genéticas) interactúan e influyen en el
comportamiento; y segundo, entender cómo los distintos cambios en el
comportamiento se interrelacionan.
Tanto Platón como Aristóteles escribieron sobre la infancia. Platón
sostenía que los niños nacen ya dotados de habilidades específicas que
su educación puede y debe potenciar. Sus puntos de vista siguen hoy
vigentes en la idea de las diferencias individuales ante una misma
educación. Aristóteles, por su parte, propuso métodos de observación
del comportamiento infantil, que fueron precursores de los que hoy
aplican los investigadores. Durante varios siglos después, apenas hubo
interés por el estudio del niño, al que se veía como un adulto en
miniatura, hasta que en el siglo XVIII el filósofo francés
Jean-Jacques Rousseau se hizo eco de las opiniones de Platón,
postulando que los niños deberían ser libres de expresar sus energías
para desarrollar sus talentos especiales. Esta perspectiva sugiere que
el desarrollo normal debe tener lugar en un ambiente no restrictivo,
sino de apoyo, idea que hoy nos resulta muy familiar.En el siglo XIX,
la teoría de la evolución dio un fuerte impulso al examen científico
del desarrollo infantil. Darwin hizo hincapié en el instinto de
supervivencia de las distintas especies, lo que provocó el interés por
la observación de los niños y por conocer los distintos modos de
adaptación al entorno, como medio también de conocer el peso de la
herencia en el comportamiento humano. Estos estudios tuvieron un valor
científico limitado por su falta de objetividad e incapacidad para
describir adecuadamente los comportamientos observados, haciendo
imposible su validación.
La investigación científica sobre el desarrollo infantil hizo grandes
progresos a comienzos del siglo XX. Uno de los mayores estímulos sería
la introducción, en 1916, por parte del psicólogo estadounidense Lewis
Terman, del test de inteligencia conocido hoy como test de Stanford-Binet,
que condujo a una serie de estudios sobre el desarrollo intelectual
del niño. En la década siguiente, un grupo de científicos
estadounidenses comenzaron a realizar observaciones de carácter
longitudinal a gran escala de los niños y sus familias: el mismo niño
era seguido, observado y examinado durante un cierto periodo de su
desarrollo.
El psicólogo estadounidense Arnold Gesell creó un instituto de
investigación en la Universidad de Yale con el único objetivo de
estudiar a los niños, analizando su comportamiento a través de
filmaciones. Además de introducir esta técnica, Gesell aplicó el
método cruzado por secciones, en el que distintos niños son observados
a varias edades diferentes, planteando por vez primera un desarrollo
intelectual por etapas semejantes a las del desarrollo físico
infantil.
Los resultados reunidos durante un periodo de veinte años ofrecieron
información abundante sobre los esquemas y las cifras claves en el
desarrollo evolutivo, del que también se señalaron pautas, según la
edad, para una amplia variedad de comportamientos. Estas normas serían
empleadas tanto por los profesionales de la educación como por los
padres para valorar su desarrollo. El problema de estos estudios
basados en la observación fue que, al tomar como punto de partida la
evolución y la genética, no hicieron referencia en las variables
ambientales, que fueron prácticamente excluidas de los trabajos sobre
la inteligencia.
Mientras la observación científica vivía sus mejores momentos, otros
investigadores escribían sobre la función del ambiente en el
desarrollo y comportamiento infantiles. Sigmund Freud hizo hincapié en
el efecto de las variables ambientales en el desarrollo, e insistió
especialmente en la importancia del comportamiento de los padres
durante la infancia, fundando toda una corriente y estableciendo una
serie de teorías básicas sobre el desarrollo de la personalidad que
aún hoy influyen en los psicólogos infantiles.
El psicólogo estadounidense John B. Watson, uno de los fundadores y el
principal representante del conductismo, insistió también en la
importancia de las variables ambientales, en este caso analizadas como
estímulos progresivamente asociados por condicionamiento a diferentes
respuestas, que se aprenden y modelan al recibir refuerzos positivos
(recompensas) o negativos (castigos), o simplemente desaparecen por la
ausencia de refuerzos tras su ejecución.
Esta perspectiva, que tuvo en la década de 1950 un gran impacto en las
investigaciones, negaba casi totalmente la influencia de variables
biológicas o predisposiciones innatas. De esta forma la mente del
recién nacido era una especie de 'hoja en blanco' sobre la que los
diferentes comportamientos vendrían determinados por las
circunstancias ambientales de determinadas experiencias, por lo que
las diferencias entre los distintos individuos serían fruto únicamente
de esas distintas experiencias. La escuela conductista reforzó los
estudios experimentales e incorporó la psicología infantil a la
corriente fundamental de la psicología. No obstante, aunque sus
contribuciones al estudio del desarrollo fueron importantes, hoy su
perspectiva se considera excesivamente simplista.
A comienzos de la década de 1960, la atención se volcó en los estudios
del psicólogo suizo Jean Piaget, quien desde los años veinte había
escrito sobre el desarrollo cognitivo del niño. Piaget denominaba a su
ciencia como epistemología genética (estudio del origen del
conocimiento humano) y sus teorías dieron lugar a trabajos más
avanzados y profundos, con más entidad teórica en psicología infantil.
Estos trabajos utilizan tanto métodos de observación como
experimentales y, teniendo en cuenta el comportamiento, integran
variables biológicas y ambientales. Podemos afirmar que la actual
psicología evolutiva tiene sus orígenes en la teoría de la evolución
darwiniana, pero también incorpora las preocupaciones de Watson y los
conductistas por las influencias ambientales.
Una teoría del desarrollo debe reflejar el intento de relacionar los
cambios en el comportamiento con la edad cronológica del sujeto; es
decir, las distintas características conductuales deben estar
relacionadas con las etapas específicas del crecimiento. Las leyes que
regulan las transiciones entre estas diferentes etapas del desarrollo
también deben identificarse. Las principales teorías evolutivas son la
teoría freudiana de la personalidad y la de la percepción y cognición
de Piaget. Ambas explican el desarrollo humano en la interactividad de
las variables biológicas y ambientales.
La teoría de Freud sostiene que una personalidad sana requiere
satisfacer sus necesidades instintivas, a lo que se oponen el
principio de realidad y la conciencia moral, representados desde una
perspectiva estructural por las tres instancias de la personalidad: el
ello (fuente de los impulsos instintivos), el yo (instancia
intermedia, que trata de controlar las demandas del ello y las del
superyó adaptándolas a la realidad) y el superyó (representación de
las reglas sociales incorporadas por el sujeto, especie de conciencia
moral).
El centro fisiológico de los impulsos instintivos se modifica con la
edad, y los periodos de los diferentes centros se denominan etapas. El
'ello' de los recién nacidos, por ejemplo, alcanza la máxima
satisfacción al mamar, actitud que define la etapa oral, primera etapa
de las cuatro que permiten llegar a la sexualidad adulta. Freud
integró así en su teoría las variables biológicas y las ambientales.
Por su parte, Piaget basa sus teorías sobre el supuesto de que desde
el nacimiento los seres humanos aprenden activamente, aún sin
incentivos exteriores. Durante todo ese aprendizaje el desarrollo
cognitivo pasa por cuatro etapas bien diferenciadas en función del
tipo de operaciones lógicas que se puedan o no realizar:
En la primera etapa, la de la inteligencia sensomotriz (del nacimiento
a los 2 años aproximadamente), el niño pasa de realizar movimientos
reflejos inconexos al comportamiento coordinado, pero aún carece de la
formación de ideas o de la capacidad para operar con símbolos.
En la segunda etapa, del pensamiento preoperacional (de los 2 a los 7
años aproximadamente), el niño es capaz ya de formar y manejar
símbolos, pero aún fracasa en el intento de operar lógicamente con
ellos, como probó Piaget mediante una serie de experimentos.
En la tercera etapa, la de las operaciones intelectuales concretas (de
los 7 a los 11 años aproximadamente), comienza a ser capaz de manejar
las operaciones lógicas esenciales, pero siempre que los elementos con
los que se realicen sean referentes concretos (no símbolos de segundo
orden, entidades abstractas como las algebraicas, carentes de una
secuencia directa con el objeto).
Por último, en la etapa de las operaciones formales o abstractas
(desde los 12 años en adelante, aunque, como Piaget determinó, la
escolarización puede adelantar este momento hasta los 10 años
incluso), el sujeto se caracteriza por su capacidad de desarrollar
hipótesis y deducir nuevos conceptos, manejando representaciones
simbólicas abstractas sin referentes reales, con las que realiza
correctamente operaciones lógicas.
Los diversos aspectos del desarrollo del niño abarcan el crecimiento
físico, los cambios psicológicos y emocionales, y la adaptación
social. Muchos determinantes condicionan las pautas de desarrollo y
sus diferentes ritmos de implantación. Todos están de acuerdo en que
las pautas del desarrollo del niño están determinadas conjuntamente
por condiciones genéticas y circunstancias ambientales, aunque
subsisten vehementes discrepancias sobre la importancia relativa de
las predisposiciones genéticas de un individuo. La investigación de
este problema ha sido abordada varias veces a través del estudio
comparativo de las semejanzas y diferencias entre gemelos
monocigóticos (univitelinos), que crecen en ambientes distintos, y
gemelos que han crecido juntos.
La hipótesis subyacente a estos estudios es que si la carga genética
es determinante, los gemelos que han sido separados serán tan
similares en la mayoría de los aspectos medidos como los que han
vivido juntos. Esta hipótesis asume la existencia de una clara
diferencia entre los ambientes de los gemelos separados, algo que
parece bastante cuestionable. Excepto en algún caso en el que el
entorno sea especialmente hostil, las pautas y las medidas del
desarrollo físico y motor parecen estar genéticamente controladas,
pero las investigaciones también indican que ambas variables,
genéticas y ambientales, contribuyen al comportamiento intelectual.
También existe un componente genético en los caracteres de la
personalidad como la introversión/extroversión, nivel de actividad o
predisposición a las psicosis. Con relación a este último aspecto,
debemos señalar que, aunque se ha avanzado bastante en la
identificación de las causas genéticas de los trastornos mentales, aún
es necesaria una mayor investigación para comprender mejor cómo actúan
los condicionantes genéticos en los niños normales
Por lo general, un recién nacido pesa 3,4 kilos, mide 53 centímetros y
presenta un tamaño de cabeza desproporcionadamente mayor que el resto
del cuerpo. En los tres primeros años el aumento de peso es muy
rápido, después se mantiene relativamente constante hasta la
adolescencia, momento en el que se da el 'estirón' final, menor, no
obstante, que el de la infancia. Los estudios realizados muestran que
la altura y el peso del niño dependen de su salud, disminuyendo
durante las enfermedades para acelerarse de nuevo al restablecerse la
salud, hasta alcanzar la altura y el peso apropiados.
Entre el nacimiento y los 2 años tienen lugar los cambios más
drásticos en este terreno. El niño pasa de los movimientos
descoordinados del recién nacido, en el que predomina la actividad
refleja, (por ejemplo, el reflejo de prensión, que si se roza provoca
el cierre involuntario de los dedos de la mano formando un puño), a la
coordinación motora del adulto a través de una serie de pautas de
desarrollo complejas. Por ejemplo, el caminar, que suele dominarse
entre los 13 y los 15 primeros meses, surge de una secuencia de
catorce etapas previas.
La investigación muestra que la velocidad de adquisición de las
capacidades motoras es determinada de forma congénita, y que en su
aprendizaje no influye la práctica. No obstante, si el sujeto es
sometido a restricciones motoras severas, se alterarán tanto la
secuencia como la velocidad de este proceso.
Después de adquirir las capacidades motoras básicas, el niño aprende a
integrar sus movimientos con otras capacidades perceptivas,
especialmente la espacial. Ello es crucial para lograr la coordinación
ojo/mano, así como para lograr el alto nivel de destreza que muchas
actividades deportivas requieren.
La capacidad para comprender y utilizar el lenguaje es uno de los
principales logros de la especie humana. Una característica asombrosa
del desarrollo del lenguaje es su velocidad de adquisición: la primera
palabra se aprende hacia los 12 meses, y a los 2 años de edad la
mayoría de los niños tienen ya un vocabulario de unas 270 palabras,
que llegan a las 2.600 a la edad de 6 años. Es casi imposible
determinar el número de construcciones posibles dentro del lenguaje
individual. No obstante, los niños construyen frases sintácticamente
correctas a los 3 años y construcciones verbales muy complejas a los 5
años.
Este extraordinario fenómeno no puede explicarse simplemente desde la
teoría del aprendizaje, lo que ha llevado a establecer otras
hipótesis. La más destacada es, posiblemente, la del lingüista
estadounidense Noam Chomsky, quien planteó que el cerebro humano está
especialmente estructurado para comprender y reproducir el lenguaje,
por lo que no requiere aprendizaje formal, y se desarrolla al entrar
el niño en contacto con él. Aunque los psicolingüistas del desarrollo
no están de acuerdo con todos los conceptos de Chomsky, sí aceptan los
sistemas lingüísticos mentales especiales. Aún hoy, los teóricos del
lenguaje especulan con la relación entre el desarrollo cognitivo y el
lenguaje, asumiendo que éste refleja los conceptos del niño y se
desarrolla al mismo tiempo que sus conceptos son más profundos. Las
teorías de la personalidad intentan describir cómo se comportan las
personas para satisfacer sus necesidades físicas y fisiológicas. La
incapacidad para satisfacer tales necesidades crea conflictos
personales. En la formación de la personalidad los niños aprenden a
evitar estos conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente ocurren.
Los padres excesivamente estrictos o permisivos limitan las
posibilidades de los niños al evitar o controlar esos conflictos.
Una respuesta normal para las situaciones conflictivas es recurrir a
los mecanismos de defensa, como la racionalización o la negación (por
ejemplo, rechazando haber tenido alguna vez una meta u objetivo
específico, aunque sea obvio que se tuvo). Aunque todos hemos empleado
mecanismos de defensa, debemos evitar convertirlos en el único medio
de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con una personalidad
equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, lo que le
permite aprender una serie de mecanismos apropiados para manejarse en
situaciones conflictivas.
La inteligencia podría definirse como la capacidad para operar
eficazmente con conceptos verbales abstractos. Esta definición se
refleja en las preguntas de los tests de inteligencia infantiles. Dos
de los más conocidos, el Stanford-Binet y el Weschler Intelligence
Scale for Children (más conocido por WISC, versión infantil de la WAIS
-Weschler Adult Intelligence Scale-, la prueba individual de
inteligencia más famosa) se usan tanto para medir el desarrollo
intelectual del niño como para predecir sus resultados académicos.
Debido a que el aprendizaje escolar depende, al parecer, de la
capacidad de razonamiento verbal, el contenido de estos tests es muy
apropiado, como demuestra la relación que hay entre los resultados de
los tests de inteligencia y el éxito escolar. Sin embargo, las
predicciones basadas exclusivamente en los tests de este tipo resultan
imperfectas, porque no miden la motivación y el conocimiento sobre las
capacidades necesarias para el éxito escolar es incompleto. Por otro
lado, se ha cuestionado que los tests de inteligencia sean apropiados
para niños de minorías étnicas, que pueden no responder adecuadamente
a ciertos ítems debido a diferencias culturales o a la falta de
comprensión del lenguaje empleado, más que por una deficiencia
intelectual. Por ello, los tests de inteligencia deben interpretarse
con sumo cuidado, dentro de un proceso de evaluación psicológica
completo y profesional, y nunca de forma aislada, con capacidad
explicativa y/o predictiva absoluta.
Las actitudes, valores y conducta de los padres influyen sin duda en
el desarrollo de los hijos, al igual que las características
específicas de éstos influyen en el comportamiento y actitud de los
padres.
Numerosas investigaciones han llegado a la conclusión de que el
comportamiento y actitudes de los padres hacia los hijos es muy
variada, y abarca desde la educación más estricta hasta la extrema
permisividad, de la calidez a la hostilidad, o de la implicación
ansiosa a la más serena despreocupación. Estas variaciones en las
actitudes originan muy distintos tipos de relaciones familiares. La
hostilidad paterna o la total permisividad, por ejemplo, suelen
relacionarse con niños muy agresivos y rebeldes, mientras que una
actitud cálida y restrictiva por parte de los padres suele motivar en
los hijos un comportamiento educado y obediente. Los sistemas de
castigo también influyen en el comportamiento. Por ejemplo, los padres
que abusan del castigo físico tienden a generar hijos que se exceden
en el uso de la agresión física, ya que precisamente uno de los modos
más frecuentes de adquisición de pautas de comportamiento es por
imitación de las pautas paternas (aprendizaje por modelado).
Las relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación
de los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de
comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de
lo que se conoce como su 'grupo de pares' (niños de la misma edad y
aproximadamente el mismo estatus social, con los que comparte tiempo,
espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan, desde los
años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas
sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores
y en su comportamiento futuro. La transición hacia el mundo social
adulto es apoyada por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de
iguales, donde se atribuyen roles distintos a los diferentes miembros
en función de su fuerza o debilidad. Además, el niño aprende a sentir
la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir
objetivos colectivos y a resolver conflictos entre individuos. La
conformidad (acatamiento de las normas del grupo social) con este
grupo de pares alcanzará su cota máxima cuando el niño llegue a la
pubertad, a los 12 años aproximadamente, y nunca desaparecerá del
comportamiento social del individuo, aunque sus manifestaciones entre
los adultos sean menos obvias.
Los miembros de los grupos de pares cambian con la edad, tendiendo a
ser homogéneos (del mismo sexo, de la misma zona) antes de la
adolescencia. Después pasan a depender más de las relaciones de
intereses y valores compartidos, formándose grupos más heterogéneos.
El proceso mediante el cual los niños aprenden a diferenciar lo
aceptable (positivo) de lo inaceptable (negativo) en su comportamiento
se llama socialización. Se espera que los niños aprendan, por ejemplo,
que las agresiones físicas, el robo y el engaño son negativos, y que
la cooperación, la honestidad y el compartir son positivos. Algunas
teorías sugieren que la socialización sólo se aprende a través de la
imitación o a través de un proceso de premios y castigos. Sin embargo,
las teorías más recientes destacan el papel de las variables
cognitivas y perceptivas, del pensamiento y el conocimiento, y
sostienen que la madurez social exige la comprensión explícita o
implícita de las reglas del comportamiento social aplicadas en las
diferentes situaciones tipo.
La socialización también incluye la comprensión del concepto de
moralidad. El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberghas demostró
que el pensamiento moral tiene tres niveles: en el inferior las reglas
se cumplen sólo para evitar el castigo (nivel característico de los
niños más pequeños), y en el superior el individuo comprende
racionalmente los principios morales universales necesarios para la
supervivencia social. Hay que tener en cuenta que la comprensión de la
moralidad a menudo es incoherente con el comportamiento real, por lo
que, como han mostrado algunas investigaciones empíricas, el
comportamiento moral varía en cada situación y es impredecible.
Los psicólogos infantiles continúan interesados en la interacción de
los condicionantes biológicos y las circunstancias ambientales que
influyen en el comportamiento y su desarrollo, en el papel de las
variables cognitivas en la socialización, especialmente en la adopción
del rol sexual correspondiente, y en la comprensión misma de los
procesos cognitivos, su adquisición y evolución. Actualmente, los
psicólogos están de acuerdo en que determinados factores biológicos de
riesgo, como el peso escaso en el momento del nacimiento, la falta de
oxígeno antes o durante el mismo y otras desventajas físicas o
fisiológicas son importantes en el desarrollo y en el comportamiento
posterior del individuo. Diversos estudios longitudinales tratan de
determinar cómo los factores de riesgo afectan a las experiencias
infantiles, y cómo las diferencias en estas experiencias afectan a su
comportamiento. Estas investigaciones aportarán nuevos métodos de
ayuda a los niños con factores de riesgo para un mejor desarrollo.
Por otro lado, la función de las variables cognitivas en el
aprendizaje de los roles sexuales y los estereotipos sobre las
diferencias sexuales entre los niños están en proceso de
investigación, aunque sólo se han localizado pequeñas diferencias: por
ejemplo, las niñas suelen ser mejores en las actividades que requieren
capacidades verbales, y los niños en las que dependen de capacidades
matemáticas; tampoco está claro cómo interactúan las condiciones
innatas con las circunstancias ambientales para producir tales
diferencias. Los roles sexuales se han definido nítidamente en nuestra
cultura, pero la presión favorable para el cambio de estas pautas está
rompiendo poco a poco los estereotipos, permitiendo que un individuo,
con independencia de su sexo, cambie o adapte su comportamiento a las
exigencias de las situaciones específicas con las que se enfrenta.
Gran parte de las investigaciones actuales en psicología del
desarrollo o evolutiva tratan de identificar los componentes
cognitivos (la memoria o la capacidad de atención) empleados en la
resolución de problemas. Algunos psicólogos estudian la identificación
de los procesos que se presentan durante la transición de un nivel de
pensamiento a otro en el desarrollo del individuo. Otras áreas de
investigación hacen referencia a los componentes cognitivos de la
lectura y el cálculo.
Se espera que todas estas investigaciones conduzcan a la mejora de los
métodos de enseñanza escolar y de educación especial.
BIBLIOGRAFÍA
o Apuntes personales de Psicología
o Apuntes de la Cátedra de Ciencias de la Educación
o Materiales recopilados de cursos participados
o "Psicología y Educación para la Prosocialización"; Robert Roche
Olivar; Ed.Ciudad Nueva,Buenos Aires, 1997.
o "Calidad en la Educación"; Miguel A. Zabalza; Ministerio de
Cultura y Educación de la Nación Argentina; Ed. Narcea, 1996.
o "Psicología de las dificultades del aprendizaje escolar"; Dr.
Luis Bravo Valdivieso; Editorial Universitaria; Chile, 1993
Licenciado José Luis Dell'Ordine
http://orbita.starmedia.com/~dellordine
http://orbita.starmedia.com/~fundaciontm
[email protected]
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Aplicación
de las Tecnologías de la informática en la Educación Especial
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