BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO VIII

LA PARTIDA

 

01.- El primer hospital

02.- La partida.

03.- La marcha hacia Cajamarca.

04.- La ruta según el Dr. Miró Quesada.

05.- Los españoles en Pabur.

06.- La misión de Soto a Caxas.

07.- La ciudad de Caxas.

08.- Soto en Huancabamba

09.- Los obsequios de Atahualpa.

10.- La ubicación de Caxas.

11.- Pizarro en Lambayeque.

12.- El dilema de Pizarro.

13.- ¿Quién fue Maizabilca?

14.- Martinillo y Maicabilca

 

10.- La ubicación de Caxas

Hay muchas dudas y versiones en cuanto a la ubicación de la antigua ciudad de Caxas. Son los mismos cronistas que han contribuido a eso, pues algunos expresan que estaba a sólo una jornada de Huancabamba.

Luis Alayza Paz Soldán en su magnífica obra “Mi País” dice: ¡tremendo error! que Caxas era el nombre que los cronistas daban a Huancabamba.

Sin embargo, Cieza de León, en “Crónica del Perú”, al relatar su viaje por el norte del Perú, al que ingresó por la sierra de Ecuador, dice que visitó Caxas y Huancabamba, diferenciándolas.

Cuando Cieza escribía era el año 1548, o sea 16 años más tarde del arribo de Pizarro y se expresa de la siguiente forma: “En la provincia de Caxas habían grandes aposentos y depósitos mandados hacer por el Inca y el gobernador con número de mitimaes que tenían cuidado de cobrar los tributos. Saliendo de Caxas se va hasta llegar a la provincia de Huancabamba donde estaban mayores edificios que en Calva ... “.

Como puede apreciarse, el príncipe de los cronistas, no sólo diferencia a las dos poblaciones, sino que al referirse a Caxas, lo hace en pasado. Eso significaría que la destrucción empezada por Atahualpa, se completó con la conquista y la ciudad desapareció como tal.

El padre ayabaquino Obdulio Ríos, decía (1982) haber visitado en muchas oportunidades las ruinas de Caxas y aseguraba que las mismas fueron descubiertas por Raimondi. Relataba que desde un pequeño cerrito se podía contemplar en medio de la población un gran edificio con numerosos y amplios cuartos a uno y otro lado de un largo pasadizo. En su criterio, era posiblemente el palacio del inca.

Supone el padre Ríos que en Caxas existían lavaderos de oro cuyos vestigios pueden verse y que en modo alguno se trataba de baños, a pesar que la versión generalizada dice que eso fueron y por eso se denominaban Baños del Inca. Ese oro sirvió sin duda alguna para que los artífices tallanes, así como los de Frías y Vicús, pudieran hacer primorosas joyas.

Cajas forma parte en la actualidad del distrito de Chalaco y se encuentra a unas dos horas en automóvil de esa capital distrital. Al norte había un fortín y para ingresar a la ciudad se tenía que pasar por un puente custodiado. La actual Cajas según el censo de 1981 sólo tenía 58 viviendas con 333 habitantes.

En cualquier mapa departamental de Piura, se puede apreciar que además de la Cajas de Chalaco, hay otras dos más. Hacia el norte de la ciudad de Huancabamba y en su misma margen izquierda, se encuentra el anexo de Cajas que en 1981 tenía 24 viviendas y sólo 60 habitantes. Al sur de la capital de la provincia, pero en la margen derecha, un poco más cerca hay otro centro poblado conocido como Cajas de Canchaque con 144 viviendas y 630 habitantes.

El padre Justino Ramírez en su magnífica obra llamada “Huancabamba”, dice que a legua y media de la ciudad de Huancabamba hay un caserío con el nombre de Cajas, que pertenece a la comunidad de Segunda y que a una legua al Sur, hay otro que corresponde a la comunidad de Quispampa. Este escritor que fue amplio conocedor del territorio huancabambino, aseguraba que en ninguno de los dos sitios había rastros de la antigua ciudad. Los mencionados por el P. Ramírez, coincide con lo que cualquiera puede apreciar en un mapa de Piura.

Menciona el religioso huancabambino, que en abril de 1782, el obispo de Trujillo, Baltazar Jaime Martínez Compañón, solicitó a los vicarios información relacionada con las doctrinas a su cargo, y entre otras cosas planteaba el siguiente interrogante: Si habían noticias de que algunos de los pueblos pertenecientes a esa doctrina, se hayan arruinado y extinguido o trasladado a otro lugar y la causa de lo uno y de lo otro.

El cura párroco de Huancabamba, Buenaventura Ribón Baldivieso, respondió en sentido negativo. Eso significaba que ni siquiera tenía conocimiento de que antes había existido la ciudad de Caxas. En cuanto a Huancabamba, había que suponer que la nueva ciudad estaba asentada sobre la vieja, pero eso tampoco lo sabía el cura Ribón.

Al nor-oeste del distrito de Huancabamba, se encuentra la ex hacienda Chulucanitas, lindando con las provincias de Ayabaca y Morropón y limitando también con el distrito de Chalaco. Al hablar de haciendas nos estamos refiriendo a la época anterior a la Reforma Agraria.

En Chulucanitas hay ruinas. A la comprensión de lo que fuera hacienda Chulucanas pertenecen las ruinas de Cajas, según la versión del P. Ramírez apoyado en un relato que para el mencionado religioso, hizo el misionero redentorista P. Andrés Antzberger y que por ser de interés, transcribimos:

“En el camino a la hacienda Cachiaco, al llegar a la hacienda Chulucanas, en un valle angosto en donde corre un riachuelo de aguas cristalinas conocido con el nombre de quebrada del Inga o de Chulucanas, y en la margen derecha, hemos conocido una piedra labrada monolítica llamada por los naturales el Baño del Inca. Tiene cerca de tres metros de altura, de forma poligonal, por la parte superior tiene un canal, cuya compuerta se puede abrir y cerrar a voluntad, conduce el agua de la quebrada a un recipiente en forma de medio huevo, un orificio céntrico permite la caída de un chorro de agua a un recipiente en forma de concha, en donde hay un travesaño de piedra para sentarse a bañar. De este aposento corre el agua a una laguna en donde se puede bañar a nado. En la parte superior hay otros orificios, también en la misma forma de medio huevo, pero más pequeños que servían probablemente para los baños de menores. Lástima que se esté destruyendo”. “Cerca a este lugar y a la margen derecha de la quebrada del Inga o de Chulucanas y a unos veinte minutos del Baño del Inga, riachuelo arriba; el viajero encuentra las ruinas de una gran ciudad que se compone de dos partes principales; la de la casta rica en el valle y la del vulgo en la falda del cerro. En el valle, a ambos lados del riachuelo, las construcciones eran de piedra. A la derecha donde parece haber vivido la gente principal, se encuentra en medio de grandes edificios en ruina, los restos de una torre importante. A la izquierda el camino incaico atravesaba la ciudad, a cuya entrada se encuentran aún las ruinas de un edificio, al parecer cuartel que podía contener numerosa guarnición. El cuartel se compone de trentiseis grandes aposentos o salas divididas regularmente en tres hileras, comprendiendo cada una doce aposentos iguales y separados unos de otros por una pared de piedra. En la falda del cerro que se levanta al occidente, se puede distinguir bajo corto pasto, los numerosos terraplenes, donde la gente pobre vivía en sus chozas”.

Continúa el padre redentorista manifestando:, “A una legua en dirección Sur, se llega a otra gran ciudad, cuyas ruinas son mucho más imponentes. El edificio que más llama la atención, es una sala que mide exactamente 100 metros de largo por 15 de ancho, cuyas paredes se elevan tres metros. Creemos que esta sala serviría para oficinas públicas 0 bien para almacenes en donde se guardaban víveres o ropa para los soldados del Inca”.

El P. Ramírez que logró gran erudición sobre el pasado y la historia no sólo de Huancabamba sino de Piura en general, se hace una pregunta, que también es la de todos los que con curiosidad se asoman a nuestro pasado ¿Corresponden estas últimas ruinas a Huancabamba la Vieja?. El religioso huancabambino, se da él mismo la respuesta apoyándose en Jerez, que establecía la distancia entre ambas ciudades en una jornada. ¿Qué ciudad era entonces?.

El padre Obdulio Ríos decía que Raimondi fue el descubridor de las ruinas de Caxas pero lo cierto es que no obstante que estuvo en el lugar y visitó la hacienda Chulucanas, sólo trató muy brevemente sobre los Baños del Inca, que el padre Ríos considera más bien eran lavaderos de oro. El piloto Pedro Corzo llegado con Pizarro, relató que al norte de San Miguel, en las sierras, los tallanes sacaban hasta un quintal de ese mineral, y marcos de plata de buena ley.

El sabio Raimondi pasó por Caxas pero sin interesarse mayormente por su significado histórico y sólo se refirió en su relato a lo que llamó Baños del Inca.

Pasó también por la ex-hacienda Chulucanas, sin hacer referencia a la posibilidad de que ahí hubiera estado la ciudad pre-inca de Caxas y más bien mostró un especial interés por las Huaringas.

El padre Ramírez, también da las versiones de don Germán Leguía y Martínez y del sabio alemán Alejandro Humboldt sobre Cajas.

Humboldt visitó y describió las ruinas de una ciudad incaica situada en la cordillera de Huamaní a 2,700 metros de altura sobre el nivel del mar en los predios de la ex-hacienda Chulucanas. Decía que las calles y edificios de esa ciudad estaban trazadas con gran regularidad y perfectamente alineadas y por ella pasaba el camino real de los incas. Supone el sabio extranjero que a tales alturas y en climas tan fríos, sólo para los habitantes de ciudades como el Cuzco podía resultar un atractivo. Había los restos de 9 grandes conjuntos de construcciones diseminadas entre las ruinas de la ex-Hacienda Chulucanas y la localidad de Huancabamba, a lo largo del camino -posiblemente eran los tambos-; coincidiendo con la descripción de otros, decía Humboldt que las “ruinas estaban en la pendiente de una colina y al borde de un riachuelo, al cual lo separaba una muralla con dos puertas que daban acceso a dos calles. Estas calles se cortan en ángulo recto, formando 8 cuarteles, cuyos edificios fueron de pórfido. En cada cuartel hay doce casas o amplios ambientes, que dan un total de 96. Estos ocho cuarteles rodean a cuatro edificios que ocupan las esquinas de un gran patio, los que a su vez separan a otros cuatro grandes edificios. A la derecha del río hay construcciones sobre seis terrazas y más lejos los Baños del Inca alimentados por una fuente natural en donde llega la temperatura del agua a 10º y 12º siendo en el exterior de 8º. El sabio alemán compara estas ruinas a las de la ciudad romana de Herculano, destruida por una erupción del Vesubio”.

Don Germán Leguía y Martínez describe los Baños del Inca en la misma forma que el misionero redentorista y manifiesta que “la hacienda Chulucanas es propiedad de don Modesto Jibaja”. A medio kilómetro de los Baños describe dos plataformas de paredes de piedra. Una de 12 metros de largo por 9 de ancho y la segunda de 10 por 7 en donde hay una gran poza que semeja una piscina. Luego un poco mas lejos, aprecia los restos de lo que pudo ser una población india. Hay las ruinas de una construcción rectangular de 45 por 18 metros divididos en 27 compartimientos.

Estas mismas ruinas como se podrá suponer, fueron mejor apreciadas por el sabio alemán, porque se encontraban todavía en un estado de mejor conservación.

                     ALEJANDO HUMBOLDT

 

  El sabio Humboldt visitó la zona de la ex hacienda Chulucanas y afirmó haber encontrado las ruinas de una antigua ciudad que bien podrían ser de Caxas

   Miguel Justino Ramírez Adrianzén 

Párroco de la Cruz del Norte de Piura, y huancabambino de nacimiento, se ocupó mucho sobre la posible ubicación de la antigua ciudad de Caxas

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