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CAPÍTULO VIII
LA PARTIDA
01.-
El primer hospital
02.-
La partida.
03.-
La marcha hacia Cajamarca.
04.-
La ruta según el Dr. Miró Quesada.
05.-
Los españoles en Pabur.
06.-
La misión de Soto a Caxas.
07.-
La ciudad de Caxas.
08.-
Soto en
Huancabamba
09.-
Los obsequios de Atahualpa.
10.-
La ubicación de Caxas.
11.-
Pizarro en Lambayeque.
12.-
El dilema de Pizarro.
13.-
¿Quién fue Maizabilca?
14.-
Martinillo y Maicabilca
10.-
La ubicación de Caxas
Hay muchas dudas y versiones en cuanto a la ubicación de la antigua
ciudad de Caxas. Son los mismos cronistas que han contribuido a eso,
pues algunos expresan que estaba a sólo una jornada de Huancabamba.
Luis Alayza Paz Soldán en su magnífica obra “Mi País” dice:
¡tremendo error! que Caxas era el nombre que los cronistas daban a
Huancabamba.
Sin embargo, Cieza de León, en “Crónica del Perú”, al relatar su
viaje por el norte del Perú, al que ingresó por la sierra de
Ecuador, dice que visitó Caxas y Huancabamba, diferenciándolas.
Cuando Cieza escribía era el año 1548, o sea 16 años más tarde del
arribo de Pizarro y se expresa de la siguiente forma: “En la
provincia de Caxas habían grandes aposentos y depósitos mandados
hacer por el Inca y el gobernador con número de mitimaes que tenían
cuidado de cobrar los tributos. Saliendo de Caxas se va hasta llegar
a la provincia de Huancabamba donde estaban mayores edificios que en
Calva ... “.
Como puede apreciarse, el príncipe de los cronistas, no sólo
diferencia a las dos poblaciones, sino que al referirse a Caxas, lo
hace en pasado. Eso significaría que la destrucción empezada por
Atahualpa, se completó con la conquista y la ciudad desapareció como
tal.
El padre ayabaquino Obdulio Ríos, decía (1982) haber visitado en
muchas oportunidades las ruinas de Caxas y aseguraba que las mismas
fueron descubiertas por Raimondi. Relataba que desde un pequeño
cerrito se podía contemplar en medio de la población un gran
edificio con numerosos y amplios cuartos a uno y otro lado de un
largo pasadizo. En su criterio, era posiblemente el palacio del
inca.
Supone el padre Ríos que en Caxas existían lavaderos de oro cuyos
vestigios pueden verse y que en modo alguno se trataba de baños, a
pesar que la versión generalizada dice que eso fueron y por eso se
denominaban Baños del Inca. Ese oro sirvió sin duda alguna para que
los artífices tallanes, así como los de Frías y Vicús, pudieran
hacer primorosas joyas.
Cajas forma parte en la actualidad del distrito de Chalaco y se
encuentra a unas dos horas en automóvil de esa capital distrital. Al
norte había un fortín y para ingresar a la ciudad se tenía que pasar
por un puente custodiado. La actual Cajas según el censo de 1981
sólo tenía 58 viviendas con 333 habitantes.
En cualquier mapa departamental de Piura, se puede apreciar que
además de la Cajas de Chalaco, hay otras dos más. Hacia el norte de
la ciudad de Huancabamba y en su misma margen izquierda, se
encuentra el anexo de Cajas que en 1981 tenía 24 viviendas y sólo 60
habitantes. Al sur de la capital de la provincia, pero en la margen
derecha, un poco más cerca hay otro centro poblado conocido como
Cajas de Canchaque con 144 viviendas y 630 habitantes.
El padre Justino Ramírez en su magnífica obra llamada “Huancabamba”,
dice que a legua y media de la ciudad de Huancabamba hay un caserío
con el nombre de Cajas, que pertenece a la comunidad de Segunda y
que a una legua al Sur, hay otro que corresponde a la comunidad de
Quispampa. Este escritor que fue amplio conocedor del territorio
huancabambino, aseguraba que en ninguno de los dos sitios había
rastros de la antigua ciudad. Los mencionados por el P. Ramírez,
coincide con lo que cualquiera puede apreciar en un mapa de Piura.
Menciona el religioso huancabambino, que en abril de 1782, el obispo
de Trujillo, Baltazar Jaime Martínez Compañón, solicitó a los
vicarios información relacionada con las doctrinas a su cargo, y
entre otras cosas planteaba el siguiente interrogante: Si habían
noticias de que algunos de los pueblos pertenecientes a esa
doctrina, se hayan arruinado y extinguido o trasladado a otro lugar
y la causa de lo uno y de lo otro.
El cura párroco de Huancabamba, Buenaventura Ribón Baldivieso,
respondió en sentido negativo. Eso significaba que ni siquiera tenía
conocimiento de que antes había existido la ciudad de Caxas. En
cuanto a Huancabamba, había que suponer que la nueva ciudad estaba
asentada sobre la vieja, pero eso tampoco lo sabía el cura Ribón.
Al nor-oeste del distrito de Huancabamba, se encuentra la ex
hacienda Chulucanitas, lindando con las provincias de Ayabaca y
Morropón y limitando también con el distrito de Chalaco. Al hablar
de haciendas nos estamos refiriendo a la época anterior a la Reforma
Agraria.
En Chulucanitas hay ruinas. A la comprensión de lo que fuera
hacienda Chulucanas pertenecen las ruinas de Cajas, según la versión
del P. Ramírez apoyado en un relato que para el mencionado
religioso, hizo el misionero redentorista P. Andrés Antzberger y que
por ser de interés, transcribimos:
“En el camino a la hacienda Cachiaco, al llegar a la hacienda
Chulucanas, en un valle angosto en donde corre un riachuelo de aguas
cristalinas conocido con el nombre de quebrada del Inga o de
Chulucanas, y en la margen derecha, hemos conocido una piedra
labrada monolítica llamada por los naturales el Baño del Inca. Tiene
cerca de tres metros de altura, de forma poligonal, por la parte
superior tiene un canal, cuya compuerta se puede abrir y cerrar a
voluntad, conduce el agua de la quebrada a un recipiente en forma de
medio huevo, un orificio céntrico permite la caída de un chorro de
agua a un recipiente en forma de concha, en donde hay un travesaño
de piedra para sentarse a bañar. De este aposento corre el agua a
una laguna en donde se puede bañar a nado. En la parte superior hay
otros orificios, también en la misma forma de medio huevo, pero más
pequeños que servían probablemente para los baños de menores.
Lástima que se esté destruyendo”. “Cerca a este lugar y a la margen
derecha de la quebrada del Inga o de Chulucanas y a unos veinte
minutos del Baño del Inga, riachuelo arriba; el viajero encuentra
las ruinas de una gran ciudad que se compone de dos partes
principales; la de la casta rica en el valle y la del vulgo en la
falda del cerro. En el valle, a ambos lados del riachuelo, las
construcciones eran de piedra. A la derecha donde parece haber
vivido la gente principal, se encuentra en medio de grandes
edificios en ruina, los restos de una torre importante. A la
izquierda el camino incaico atravesaba la ciudad, a cuya entrada se
encuentran aún las ruinas de un edificio, al parecer cuartel que
podía contener numerosa guarnición. El cuartel se compone de
trentiseis grandes aposentos o salas divididas regularmente en tres
hileras, comprendiendo cada una doce aposentos iguales y separados
unos de otros por una pared de piedra. En la falda del cerro que se
levanta al occidente, se puede distinguir bajo corto pasto, los
numerosos terraplenes, donde la gente pobre vivía en sus chozas”.
Continúa el padre redentorista manifestando:, “A una legua en
dirección Sur, se llega a otra gran ciudad, cuyas ruinas son mucho
más imponentes. El edificio que más llama la atención, es una sala
que mide exactamente 100 metros de largo por 15 de ancho, cuyas
paredes se elevan tres metros. Creemos que esta sala serviría para
oficinas públicas 0 bien para almacenes en donde se guardaban
víveres o ropa para los soldados del Inca”.
El P. Ramírez que logró gran erudición sobre el pasado y la historia
no sólo de Huancabamba sino de Piura en general, se hace una
pregunta, que también es la de todos los que con curiosidad se
asoman a nuestro pasado ¿Corresponden estas últimas ruinas a
Huancabamba la Vieja?. El religioso huancabambino, se da él mismo la
respuesta apoyándose en Jerez, que establecía la distancia entre
ambas ciudades en una jornada. ¿Qué ciudad era entonces?.
El padre Obdulio Ríos decía que Raimondi fue el descubridor de las
ruinas de Caxas pero lo cierto es que no obstante que estuvo en el
lugar y visitó la hacienda Chulucanas, sólo trató muy brevemente
sobre los Baños del Inca, que el padre Ríos considera más bien eran
lavaderos de oro. El piloto Pedro Corzo llegado con Pizarro, relató
que al norte de San Miguel, en las sierras, los tallanes sacaban
hasta un quintal de ese mineral, y marcos de plata de buena ley.
El sabio Raimondi pasó por Caxas pero sin interesarse mayormente por
su significado histórico y sólo se refirió en su relato a lo que
llamó Baños del Inca.
Pasó también por la ex-hacienda Chulucanas, sin hacer referencia a la
posibilidad de que ahí hubiera estado la ciudad pre-inca de Caxas y
más bien mostró un especial interés por las Huaringas.
El padre Ramírez, también da las versiones de don Germán Leguía y
Martínez y del sabio alemán Alejandro Humboldt sobre Cajas.
Humboldt visitó y describió las ruinas de una ciudad incaica situada
en la cordillera de Huamaní a 2,700 metros de altura sobre el nivel
del mar en los predios de la ex-hacienda Chulucanas. Decía que las
calles y edificios de esa ciudad estaban trazadas con gran
regularidad y perfectamente alineadas y por ella pasaba el camino
real de los incas. Supone el sabio extranjero que a tales alturas y
en climas tan fríos, sólo para los habitantes de ciudades como el
Cuzco podía resultar un atractivo. Había los restos de 9 grandes
conjuntos de construcciones diseminadas entre las ruinas de la
ex-Hacienda Chulucanas y la localidad de Huancabamba, a lo largo del
camino -posiblemente eran los tambos-; coincidiendo con la
descripción de otros, decía Humboldt que las “ruinas estaban en la
pendiente de una colina y al borde de un riachuelo, al cual lo
separaba una muralla con dos puertas que daban acceso a dos calles.
Estas calles se cortan en ángulo recto, formando 8 cuarteles, cuyos
edificios fueron de pórfido. En cada cuartel hay doce casas o
amplios ambientes, que dan un total de 96. Estos ocho cuarteles
rodean a cuatro edificios que ocupan las esquinas de un gran patio,
los que a su vez separan a otros cuatro grandes edificios. A la
derecha del río hay construcciones sobre seis terrazas y más lejos
los Baños del Inca alimentados por una fuente natural en donde llega
la temperatura del agua a 10º y 12º siendo en el exterior de 8º. El
sabio alemán compara estas ruinas a las de la ciudad romana de
Herculano, destruida por una erupción del Vesubio”.
Don Germán Leguía y Martínez describe los Baños del Inca en la misma
forma que el misionero redentorista y manifiesta que “la hacienda
Chulucanas es propiedad de don Modesto Jibaja”. A medio kilómetro de
los Baños describe dos plataformas de paredes de piedra. Una de 12
metros de largo por 9 de ancho y la segunda de 10 por 7 en donde hay
una gran poza que semeja una piscina. Luego un poco mas lejos,
aprecia los restos de lo que pudo ser una población india. Hay las
ruinas de una construcción rectangular de 45 por 18 metros divididos
en 27 compartimientos.
Estas mismas ruinas como se podrá suponer, fueron mejor apreciadas
por el sabio alemán, porque se encontraban todavía en un estado de
mejor conservación. |