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CAPÍTULO VIII
LA PARTIDA
01.-
El primer hospital
02.-
La partida.
03.-
La marcha hacia Cajamarca.
04.-
La ruta según el Dr. Miró Quesada.
05.-
Los españoles en Pabur.
06.-
La misión de Soto a Caxas.
07.-
La ciudad de Caxas.
08.-
Soto en
Huancabamba
09.-
Los obsequios de Atahualpa.
10.-
La ubicación de Caxas.
11.-
Pizarro en Lambayeque.
12.-
El dilema de Pizarro.
13.-
¿Quién fue Maizabilca?
14.-
Martinillo y Maicabilca
01.- El Primer Hospital
Siguiendo la costumbre
española, al fundarse la ciudad de San Miguel se tuvo que señalar de
primera intención solares para el templo, al cabildo, la cárcel y el
hospital.
Los reyes de España, desde el momento mismo que firmaron con Pizarro
la Capitulación de Toledo, estipularon la creación de hospitales en
las ciudades que se fundaran y el Conquistador no podía faltar a esa
orden de su Rey.
Con la ortografía muy
peculiar de la época, se consignaba en la Capitulación la siguiente
disposición: “ansy mismo de vuestro pedimento e insentymiento de los
primeros pobladores de la dicha tierra, dezimos que fazemos merced;
como por la presente fazemos a los ospitales de la dicha tierra de
los derechos de escobilla e relaves que oviera en las funciones que
en ella se hizieren e dello mandaremos dar nuestra provisión en
forma por ende guardando e cumpliendo el dicho capítulo... por la
presente fazemos merced e limosna para agora y para siempre jamás a
los capitales que se hizieren en la dicha tierra de los dichos
derechos de escobilla e Relaves... e la sustentación e mantenimiento
e Remedio de los pobres que a ellos se acogieron”.
Como se puede apreciar
se trataba de sostener los hospitales de las primeras ciudades a
fundarse, con los tributos provenientes de las escobillas y relaves
de las fundiciones y de limosnas. Los hospitales, debían de atender
a la gente pobre, a los cuales también se les otorgarían remedios.
También se aseguraba a
los hospitales una renta de cien mil maravedis.
Cuando Hernando Pizarro
partió de Cajamarca con rumbo a España llevando al rey el famoso
quinto del tesoro de Atahualpa, posiblemente al pasar por San
Miguel, vio el estado calamitoso en que estaba el hospital o no
existía y se formó el propósito de solicitar el apoyo del rey para
su funcionamiento y también pudo haber recibido pedidos en tal
sentido de parte del Cabildo de la nueva ciudad.
Carlos V, otorgó
entonces la siguiente Cédula Real:
“La ciudad de Sant-miguel
(sic)- merced al ospital que se hiziere en el Perú de la escobilla y
ralaves-don Carlos eta. Por cuanto somos informados que en la
provincia del Perú cuya gobernación thenemos encomendados al capitán
Francisco Picarro hay necesidad de hazer en ella un ospital para que
los pobres que en ella ocurriesen sean curados y albergados de que
nuestro señor sería servido y por el capitán Hernando Picarro en
nombre del Consejo... nos suplicó hiziecemos merced al ospital que
se oviese hecho o se hiziese en la dicha ciudad y provincia de la
escobilla y Relaves de todo el oro y plata... para que de lo que
dello oviese se gastase en el edificio del dicho ospital y en la
sustetación de los dichos pobres enfermos... que desde el día de oy
de la data de nuestra carta en adelante para siempre jamás, acudan e
hagan acudir al mayordomo que es o fuere del dicho ospital o a la
persona que los oviere de recibir con toda la dicha escobilla y
Relaves que se oviere de oro y plata”
Como se puede apreciar,
el rey al igual que Hernando Pizarro no sabían si en esos momentos
(1534) ya existía o no el hospital y se reservaron fondos para la
construcción del edificio.
Por lo tanto, lo más
probable es que el primer hospital del Perú, se construyera en 1534
o después, en Piura y no en San Miguel y se le puso por nombre Santa
Ana.
Posteriormente, se
entregó el hospital a la Orden de Hermanos Hospitalarios de San Juan
de Dios y más tarde a los religiosos Belamitas |