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CAPÍTULO XI
El Traslado a Pirhúa
01.- Alvarado y Almagro
en San Miguel.
02.- Juicio secreto contra Alvarado.
03.- La fundación de Puerto Viejo.
04.- El traslado de la tenencia de gobernación a Piura.
05.- De San Miguel a Piura, según don Víctor Eguiguren.
06.- El ocaso de un imperio.
07.- El proceso de afianzamiento.
08.- Pizarro y Alvarado.
09.- La gobernación de Nueva Toledo.
10.- Trágica muerte de Felipillo.
04.- Traslado de la tenencia de
Gobernación a Piura
La fusión de los contingentes de Alvarado con los de Almagro había
convertido a la fuerza española unificada en un formidable ejército.
En esa época era tan peligroso disponer de una fuerza muy pequeña,
como también de contar con una muy numerosa, porque en este último
caso el manejo era más difícil, había más ambiciones y cualquier
suma por repartir resultaba pequeña.
Por lo tanto Almagro resolvió desde el primer momento distribuir las
fuerzas en el extenso territorio recién conquistado y dejó un
apreciable contingente en Quito a las órdenes de Benalcázar, mandó
otro grupo a poblar y conquistar Puerto Viejo, y con el resto del
ejército retornó a San Miguel, pasó una parte al otro valle de
Pirhúa en donde se estaban asentando algunos españoles que habían
dejado Tangarará y otros nuevos recién llegados de Panamá. A pesar
de todo este movimiento de gente, siempre quedó en San Miguel una
gran cantidad de soldados y de comerciantes.
Cuando Almagro con Alvarado llegaron juntos a Tangarará,
posiblemente a fines de setiembre de 1534, pudo el otro socio de
Pizarro atender con más tranquilidad los problemas que le
presentaban los vecinos de San Miguel. La ciudad seguía siendo una
pequeña aldea, a pesar de la llegada de cientos de soldados, sin
ningún edificio de importancia. Las viviendas, el cabildo, el
edificio del teniente gobernador y la capilla, eran simples ramadas
y varios vecinos se habían trasladado al otro valle. El hospital
todavía no funcionaba.
Los residentes que quedaban en San Miguel sufrían los efectos del
paludismo porque la región estaba plagada de zancudos. De igual
manera padecían de trastornos gastro-intestinales, por cuya razón
consideraron a la zona malsana, pero mayormente, la cosa no iba a
cambiar en el otro valle.
El Dr. Juan José Vega, en una conferencia dada en junio de 1982 en
la ciudad de Piura, hizo conocer un interesante hecho protagonizado
por Diego de Almagro en esa oportunidad. Se trató de la manumisión
que otorgó en favor de su esclava morisca Margarita que lo había
seguido fielmente en todas sus vicisitudes y continuaba haciéndolo.
Esa es la primera vez en el Perú, que un esclavo obtenía su
libertad.
Fueron muchos los conquistadores que trajeron queridas o esclavas,
moriscas.
Almagro dispuso entonces “el traslado de la ciudad” al otro valle,
ubicándola en la actual provincia de Morropón, en la margen derecha
del río Piura, entre los afluentes Charanal y Corral de en Medio,
comprensión de la ex-hacienda Monte de los Padres, cerca al cerro
Pilán. Eso equivalía al traslado de vecinos.
La nueva ciudad no nacía por una acto de fundación, sino por un
simple traslado de la sede de la tenencia de gobernación.
El cronista Cristóbal de Molina, refiriéndose a esto expresa:
“Parecióle a Almagro que no estaba bien en el asiento de
Maricobelica donde estaba y pasó el pueblo a Piura”.
Cieza de León a su vez manifiesta: “Dos jornadas mas adelante de
Poechos, está el ancho y gran valle de Piura a donde se juntan dos o
tres ríos, que es causa que el valle sea más ancho, en el cual está
fundada y edificada la ciudad de San Miguel, y no embargante que
esta ciudad se tenga en este tiempo en poca estimación por ser los
repartimientos cortos y pobres, es justo se conozca que merece ser
honrada y privilegiada por haber sido principio de lo que se ha
hecho y asiento que los fuertes españoles tomaron, antes que por
ellos fuese preso el gran señor Atabalipa”.
Cuanto esto escribía Cieza de León, era el año 1548 en que el
cronista recién ingresaba al Perú, es decir que habían pasado
catorce años, que la tenencia de gobernación había sido trasladada a
Piura y como se podía apreciar, tampoco en este lugar, la ciudad
había prosperado mayormente.
El mismo Cieza, refiriéndose a las razones del traslado, dice lo
siguiente: “Al principio estuvo poblado en el asiento que llaman
Tangarará, de donde se pasó por ser sitio enfermo, a donde los
españoles vivían con algunas enfermedades; a donde agora está,
fundada entre los valles llanos muy frescos y llenos de arboledas,
junto a la población, mas cerca de un valle que del otro, en un
asiento áspero y seco, que no puede aunque lo han procurado, llevar
agua con acequias como se hacen en otras partes muchas de los
llanos; en algo enferma a lo que dice los que en ella han vivido,
especialmente de los ojos, lo cual creo causan los vientos y grandes
polvos de verano y las muchas humedades del invierno”.
Fray Martín de Morúa, en 1577 en su “Relación de la ciudad de San
Miguel de Piura” dice lo siguiente: “La traza de la ciudad, es como
tiene figurada, la plaza en medio y de ella salen ocho calles y por
ellas cuadras de solares de a ciento y ochenta pies cada un solar en
cuadra; de cada cuadra tiene cuatro solares. Las calles de ancho a
treinta pies, y por ser el pueblo pequeño, lo son también las calles
y no con los nombres que acá se acostumbra. Podrá haber hasta cien
casas poco mas o menos”.
Como se puede apreciar Cieza de León estima que la ciudad no
progresaba porque los repartimientos eran cortos y pobres; además no
se podía llevar agua con acequias a la población. Eso demuestra la
ineptitud del colonizador español para las labores de la
agricultura, pues motejar de pobre una región que había sido
proverbialmente rica por su producción agrícola, sólo indica la
incapacidad de los españoles para el trabajo productivo, y muestra
como les gustaba lograr riquezas en forma rápida, pronta y con el
esfuerzo de los demás. También queda demostrado que los tallanes en
cuanto a ingeniería hidráulica, superaron enormemente a sus
conquistadores, que ni siquiera pudieron llevar agua a su ciudad.
Cerca a Piura la Vieja corre una quebrada llamada De las Damas. Se
asegura que las esposas de los primeros vecinos, la habían elegido
para bañarse mientras que los hombres se iban al río que estaba más
distante. De ahí el nombre que tiene.
La traslación del gobierno parece haberse iniciado en noviembre de
1534. El mes de octubre lo pasó Almagro preparando a la comisión que
debía viajar a puerto Viejo y también en llevar adelante el informe
secreto contra don Pedro de Alvarado, y remitir copia de lo actuado
al rey de España. Luego esperó a la comisión que llegó de puerto
Viejo el 15 de noviembre y después se pondría en marcha hacia
Pachacamac en compañía de Pedro de Alvarado para encontrarse con
Francisco Pizarro. Todo hace suponer que el traslado fue un proceso
lento y por etapas, pues muchos vecinos tenían sus propiedades
agrarias y repartimientos cercanos y no era fácil desprenderse de
ellos.
Desde que Pizarro estaba en San Miguel, hizo conocer su intención de
fundar en el valle del Chimo una nueva ciudad y trató de convencer a
varios capitanes españoles para que viajaran con él y fueran los
futuros vecinos. Sólo seis atendieron su llamado, entre ellos Blas
de Atienza que estaba muy mortificado con la enfermedad a los ojos,
Rodrigo Lozano y Martín Estete.
Por lo tanto sería a fines de noviembre de 1534 cuando Almagro
partió de San Miguel al valle del Chimo, dejando en la nueva ciudad
una guarnición de 150 soldados, muchos de los cuales salieron
después en comisiones diversas a fundar ciudades.
Es desde entonces cuando a la ciudad capital de la región se la
conoce con el nombre de San Miguel de Piura, aun cuando el cronista
escribano Pedro Sancho le da la misma denominación, un año antes
para referirse a San Miguel de Tangarará cuando elaboró el acta del
reparto.
Almagro conocía el valle del Chimo, por haber pasado por ahí cuando
precipitadamente viajó de Andahuaylas a San Miguel. En diciembre
estaba en lo que antes había sido el señorío de los Chimús y tras de
vencer la rebelión de algunos caciques que habían matado a
españoles, decidió el 6 de diciembre de 1534 fundar la ciudad de
Trujillo, en homenaje a la tierra natal de su socio. Sobre la fecha
antes mencionada ha habido mucha polémica, y a la fundación de
Almagro, se la considera como acción de poblar por lo que
oficialmente la fundación definitiva que se reconoce, es la que hizo
Pizarro el 5 de marzo de 1535. |