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CAPÍTULO XI
El Traslado a Pirhúa
01.- Alvarado y Almagro
en San Miguel.
02.-
Juicio secreto contra Alvarado.
03.-
La fundación de puerto Viejo.
04.-
El traslado de la tenencia de gobernación a Piura.
05.-
De San Miguel a Piura, según don Víctor Eguiguren.
06.- El ocaso de un imperio.
07.-
El proceso de afianzamiento.
08.-
Pizarro y Alvarado.
09.-
La gobernación de Nueva Toledo.
10.-
Trágica muerte de Felipillo.
06.-
El ocaso de un Imperio
Tras de dar muerte a Atahualpa, Pizarro buscó la forma de mantener
una ficción de lo que había sido el poderoso imperio, y poniendo una
vez más en acción esa sinuosa política a la que posteriormente apeló
con frecuencia eligió a un príncipe de la familia de Huáscar, por él
cual decía había venido luchando. Designó al joven y débil Tupac
Hualpa o Toparpa, pero Pedro Pizarro lo llama Tubapila. Dicen que
era hermano entero de doña Inés Huaylas Yupanqui, la amante del
conquistador, pero éste trató de dar un simulacro de elección
caciquil, para lo cual reunió a cincuenta orejones adictos a Pizarro
y les propuso al hijo de Huayna Capac, y por lo tanto hermano tanto
de Huáscar como de Atahualpa, pero que era cuzqueño, mientras que el
general Calcuchimac había propuesto a un hijo menor del inca
ajusticiado del cual era tutor.
La imposición de la mascaipacha a Toparpa se hizo con gran
solemnidad y en imponente ceremonia en la cual el nuevo inca no sólo
se reconocía vasallo del rey de España, sino que además aceptaba que
su poder, era y estaba subordinado a Francisco Pizarro. Todo esto
fue protocolizado por escribano y se levantó acta. De esa manera en
forma oficial el Tahuantinsuyo se convierte en un estado tributario
y el nuevo emperador en un gobernante títere.
Hay sin embargo quien dice que Toparpa no pertenecía a la estirpe de
los Hanan Cuzco, a la cual correspondía Huáscar.
Pizarro con casi medio millar de soldados españoles emprende la
marcha al Cuzco, con 200 caballos y decenas de millares de indios.
Entre éstos no sólo se encontraban los que habían llegado a
Cajamarca desde San Miguel, sino que se sumaron un buen número de
yanaconas que Atahualpa tenía presos y que Pizarro libertó. También
parte del desintegrado ejército del Inca; ahora seguían tras del
nuevo Inca y del general Calcuchimac que los españoles tenían como
rehén.
El historiador Carlos Wiese da como salida de Cajamarca el 6 de
setiembre de 1533, mientras que el padre Vargas Ugarte asegura fue
el 11 de agosto. En lo que todos están de acuerdo, es que la entrada
de los españoles a la capital del imperio fue el 15 de noviembre.
¡En un día exactamente igual, Pizarro había entrado un año antes a
Cajamarca!.
Uno a uno y con poca resistencia de los ejércitos atahualpistas se
fueron sometiendo los pueblos. Los restos de las tropas de Huáscar,
recibieron a los conquistadores como aliados y libertadores. Sin
embargo, el historiador Juan José Vega, en “La Guerra de los
Viracochas”, dice que se desarrollaron acciones de guerra en Jauja,
Yurac Huallpa y Vilca Conga. Se podía decir que el imperio fue
conquistado al ritmo del trote de los corceles de los españoles.
Jamás tan pocos hombres se adueñaron de un imperio tan grande, tan
rico y aparentemente tan poderoso, en tan poco tiempo.
Pero no fue porque hubiera cobardía. ¿Cuál sería nuestra reacción si
de repente llegaran hombres de otros mundos a la tierra?
Cosa igual pasó con los indios frente a los españoles. Por mucho
tiempo no supieron si eran semidioses u hombres. Si eran amigos o
enemigos. Se les llamaba Viracochas, basándose en leyendas y al
principio los trataron como semidioses salidos del mar.
En la conquista del Perú, como en todas las guerras del mundo, se
han impuesto siempre los que han usado las armas más modernas; sin
tener en cuenta el número de combatientes.
Era tal la confianza que tenían los españoles en su poder guerrero,
que enviaron como avanzada rumbo al Cuzco a una tropilla comandada
por Martín Bueno y Pedro Moguer.
El ejército de vanguardia de Atahualpa se encontraba escalonado
entre Jauja y Cuzco a las órdenes únicas de Quizquiz, ya que el
general Calcuchimac se encontraba preso de los españoles y
Rumiñahui, estaba en el reino de Quito.
El inca Tupac Hualpa o Toparpa era transportado en litera y con gran
pompa. Murió repentinamente y según se dijo, fue envenenado. Sólo
contaba con 18 años.
Las fuerzas de Quizquiz inician una guerra de guerrillas y de
hostigamiento contra los españoles, pero en el Cuzco un joven
príncipe hermano entero del Inca Huáscar, que se había salvado de la
matanza que Quizquiz había hecho de la familia imperial; se sublevó
contra el general quiteño y se adueñó de la capital del imperio. Era
Manco Inca. En su actitud se vio alentado por el avance de los
españoles y por las promesas de éstos.
Quizquiz se ve entre dos fuegos y decide hacer frente a los
españoles, luego se compromete en varias batallas, sufriendo derrota
tras derrota.
Calcuchimac ya no es de ninguna utilidad para Pizarro, y para
liberarse de ese estorbo se le acusa de haber envenenado a Toparpa.
Se le condena a muerte y le ofrecen cambiarle la forma de morir, si
se bautiza lo que el soberbio indio, al igual que los curacas de
Amotape, rechaza diciendo no entender la religión de los blancos, y
lanzándose a la hoguera que se le había preparando, murió mientras
clamaba al Dios Pachacamac.
Los españoles entran al Cuzco y proclaman al joven Manco Inca.
Pretendían hacer de él, otro gobernante títere pero el nuevo
monarca, pese a su juventud, es persona de carácter. Se desata la
codicia y la rapiña entre los conquistadores, iniciándose el saqueo
incontrolable del Cuzco. Los conquistadores tiene un nuevo enemigo:
al villac umo, sumo sacerdote, tío del nuevo inca, el cual también
tiene a un hermano vivo; el inca Paulo. Por lo tanto Quizquiz no
había podido terminar con la familia imperial.
Pizarro a pesar de estar por entero dedicado a reducir a los indios
se da tiempo para fundar ciudades. De esa forma estando en camino al
Cusco, hace lo que se llama la primera fundación de Jauja en octubre
de 1533 proyectada para ser la capital de la Gobernación de la Nueva
Castilla. La fundación quedó inconclusa por no haberse completado el
número de vecinos. El 25 de abril de 1534, Pizarro hizo la fundación
definitiva de la “muy noble y muy leal ciudad de Xauxa. Sobre Jauja
se tejió en España y Europa un mito como un lugar maravilloso y de
mucha riqueza, pero los vecinos se quejaban, según Porras
Barrenechea en “Pizarro”, del frío andino que impedía la
reproducción de cerdos y caballos, de la tierra estéril, la falta de
leña y del aislamiento. Pizarro accedió y nombró a Nicolás Ribera
“el viejo” para que viera un lugar en la costa. Ribera eligió a
Pisco o San Gallán que por entonces se llamaba Lima y Casca. Allí
estuvieron los españoles 4 meses pero el clima era muy caluroso y lo
mortificaba el viento cálido llamado “paraca”, por lo cual pidieron
a Pizarro otro lugar. Fue entonces que se eligió a Lima
Quizquiz sigue sublevado, negándose a rendirse, Pizarro, Almagro,
Soto y Manco Inca se ven precisados a dejar el Cuzco para reiniciar
la lucha contra el contumaz general indio. Nuevas grandes batallas y
también nuevas derrotas para Quizquiz que se ve en la necesidad de
abandonar todo y dirigirse al reino de Quito, su patria, para unirse
a Rumiñahui. En pocos días atraviesa a pie el país entero poblado de
enemigos suyos. Sabe que Almagro ha sido enviado al norte y ha sido
informado de la incursión de Benalcázar.
Quizquiz pasa por Huancabamba y Ayabaca, llega al territorio enemigo
de los cañaris y sin tomarse descanso organiza de inmediato fuerzas
combatientes y se ubica en las proximidades de Tumebamba. Allí le
corta el paso a Almagro y lo obliga a regresar a San Miguel,
haciéndolo fracasar en la primera intentona de unirse con
Benalcázar. Posteriormente se produce la fusión de los ejércitos de
Almagro y Alvarado, lo que no desanima al general indio que sigue
atacando, hasta que es totalmente vencido.
El 23 de mayo de 1534 y sobre los cimientos de la ciudad imperial,
Pizarro hace la fundación española del Cuzco. Era como un simbolismo
de la desaparición del gran Imperio del Tahuantinsuyo.
La conquista casi había terminado y venía un período de
afianzamiento. |