|
La vejez no se repara, se prepara
Un
grupo entusiasta de profesionales presenta un proyecto el
cual promueve la inclusión de los adultos mayores
en la comunidad.
María Félix Nieto R.
[email protected]
La Universidad
- #86, Pag. 7
«Jamás he aprobado aquel antiguo y elogiado
proverbio que dice: "hazte viejo pronto si quieres
serlo durante mucho tiempo". Yo prefiero ser viejo
durante mucho tiempo antes que serlo prematuramente».
Cicerón
Hablar de la tercera y cuarta
edad, senectud y vejez, significa para algunos hablar de
lo antiguo, sin embargo estos son temas de mucha actualidad.
Las personas adultas mayores, para algunos 'ancianos', constituyen,
en la mayoría de los países del mundo entero,
salvo algunas excepciones, en una población que crece
permanente, gracias, en cierta forma, al avance de la ciencia
y la tecnología.
Según estadísticas de las Naciones Unidas,
las proyecciones demográficas indican que con la
llegada de este milenio, habrá alrededor seiscientos
millones de ancianos, cifra que posiblemente, se duplicará
dentro de cinco lustros.
En nuestra región, las naciones con una tasa alta
de ancianos son: Barbados, Cuba, Argentina y Uruguay. Las
tasas más bajas se registran en Haití, Bolivia
y Guatemala.
ACTITUD POSITIVA. Esta bella etapa de la vida, a
la cual casi todo ser humano anhela llegar y en la cual
se puede descansar plácidamente, luego de largos
y ajetreados años de trabajo, no tiene que ser sinónimo
de enfermedades y trastornos, sino muy por el contrario,
de disfrute y placer.
Este periodo que va de los 60 años en adelante no
exime al individuo de mejorarse cada día y continuar
aprendiendo. Hay incluso, quienes aseguran con toda razón,
que "eres tan viejo como te sientas".
En cierta forma, esta actitud positiva frente a la vida
es probablemente la mayor ventaja que podemos tener a cualquier
edad, pero quizás es más significativa a una
edad avanzada, que en los años jóvenes.
Según la prof. Argénida de Barrios,
quien recientemente presentó ante la consideración
de las autoridades de la Universidad de Panamá, el
programa para crear la Universidad de la Tercera Edad.
En nuestro país existe un culto a la juventud, por
lo que se hace necesario planificar programas que cubran
algunas necesidades de los adultos mayores, ya que la población
de gerontes en un futuro, es posible que constituya la mayoría.
«Tenemos conocimiento que la vejez no se repara,
sino que se prepara y entre más estimulaciones mentales
se le dé al cerebro, las neuronas pueden ayudar a
que ellos (los gerontes), engranen y pongan sus experiencias
a su propio servicio, al de la comunidad y por consecuencia
de su familia. Así no se tendrá al adulto
mayor segregado en una esquina de la casa, sino que él
puede servirse a sí mismo elevar su autoestima, como
se hace en muchos otros países de Europa y de Asia».
La formación educativa es un derecho propio de todo
individuo, ya que a través de ella se adquieren y
desarrollan conocimientos. La Universidad de la Tercera
Edad, que surge de la Universidad del Trabajo (entidad de
capacitación y adiestramiento, promoción profesional
y obrera), es la forma a través de la cual las personas
que están en esta etapa de su vida (60 años
en adelante), pueden alcanzar lo que para muchos ha sido
su mayor anhelo: graduarse de la Universidad.
El requisito primordial: tener 60 años o más
de edad. Este programa, que es nuevo en nuestro istmo, es
ya de vieja data en otros países que adoptaron esta
forma y más que educar, ayuda a las personas de la
tercera edad, en su vida cotidiana y a sentirse útiles
a la sociedad.
AUTOCUIDADO. Universidades, colegios, institutos
que ofrecen cursos, seminarios y clases sobre temas que
interesan a personas mayores y de tercera edad, están
abriendo nuevos horizontes para este sector de la población.
Curiosidad, satisfacción, desarrollo y perfeccionamiento
continuo. Actividad y estímulos mentales, compartir
ciertos intereses con otras personas, y sobre todo, el autocuidado
de los gerontes, es una de las principales razones para
que este grupo de entusiastas personalidades, tanto de la
Universidad de Panamá, como de diversas organizaciones
apoyaran la idea y presentaran a la consideración
de las autoridades universitarias este nuevo programa.
La Facultad de Bellas Artes, con todas sus escuelas; la
Facultad de Ciencias Agropecuarias; la Facultad de Humanidades,
a través de la Escuela de Sicología y Educación
para el Hogar; y la Facultad de Enfermería, ayudarán
a enriquecer la vida del adulto mayor con el aprendizaje
continuo mediante estimulaciones de programas de informática,
arte escénico, siembra de plantas medicinales «y,
si el adulto mayor se atreve a tomar una carrera, nosotros
estamos para apoyarlos», indica la prof. De Barrios.
El proyecto fue aplaudido por el actual rector, Gustavo
García de Paredes y por el rector electo, Julio
Vallarino, quienes coincidieron en que es uno de los
proyectos más bellos que ha abrazado la Institución,
ya que se estarían renovando contactos con los panameños
y panameñas que tanto le han ofrecido al país.
JUBILADO UNIVERSITARIO. César Alberto
Villalobos De Alba, es una persona muy conocida
y apreciada en el ámbito de la comunicación.
A sus 69 años está jubilado, pertenece a muchas
agrupaciones y cooperativas. Le encanta la comunicación,
considera que es el primer elemento del ser humano, tiene
dos programas radiales, tres hijos y dos nietos. Dedica
gran parte de su tiempo a escribir cartas y coleccionar
discos, recortes de periódicos y sobre todo, al buen
humor. «No me queda tiempo para más nada,
siempre estoy ocupado», señala sonriente.
Él recientemente se graduó, con un alto índice
académico, obteniendo dos títulos universitarios:
Técnico Radiofónico y Licenciado
en Periodismo en la Facultad de Comunicación
Social de la Universidad de Panamá. A sus casi setenta
años, Villalobos considera que el regresar a las
aulas universitarias, con lo que implica de fatiga y esfuerzo
«fue verdaderamente un reto bien interesante».
Durante el tiempo que suspendió sus estudios, desde
la década de los 50, y que reinició luego
de jubilarse, deseaba que la Universidad le ofreciera la
oportunidad de tomar unos cursos de mejoramiento personal,
apreciación musical, apreciación pictórica
o apreciación teatral.
Villalobos piensa que cualquier actividad tendiente a mejorar
la sociedad es válida, y considera que la idea de
crear una Universidad de la Tercera Edad es muy interesante,
sólo hay que afilarla bien. «Vale la
pena que uno se autoestimule, que disfrute en la Universidad,
ya que hoy en día las clases en las universidades
normales causan cierto fastidio y sobre todo a las personas
de mi edad».
Sonriente agrega que «Estudiar una carrera en la tercera
edad no es fácil, sin embargo, lo mío fue
una gran aventura, nunca había sacado tan buenas
notas y no me había divertido tanto como ahora».
Aún posee y muestra orgullosamente el lapicero en
forma de sobre de carta que le regaló su hermana
cuando recién empezó sus clases en la Universidad:
'para el estudiante'. «Todo fue diversión,
y en mi casa peleaba el espacio en la mesa con mis hijos
a la hora de hacer mis tareas».
Según César, a quien no le gusta que lo traten
de 'usted', «en esta nueva Universidad, no deben
ponérsele restricciones a una persona de la tercera
edad, que se hizo en la universidad de la calle y que tiene
mucha experiencia. Esta Universidad debe cambiar el sistema
de enseñanza y hacerlo más participativo».
Según la ley de la vida, como seres humanos, algún
día tendremos que enfrentarnos a la realidad de que
hemos entrado a la tercera edad, pero esta razón
no es suficiente para resignarse y abandonar toda actividad.
La vejez es un tesoro, una de las grandes etapas de la vida
del ser humano, es la enciclopedia en la cual puede encontrarse
toda la sabiduría y experiencia de muchos años.
Si se utiliza, como debe ser, sirviendo al prójimo,
brindando ese conocimiento, posiblemente tendremos una juventud.
César Villalobos es un vivo ejemplo de lo que pretende
conseguir la Universidad de la Tercera Edad. Foto: María
Nieto |