Panamá, II quincena de junio, 2000.
La vejez no se repara, se prepara

Un grupo entusiasta de profesionales presenta un proyecto el cual promueve la inclusión de los adultos mayores en la comunidad.

María Félix Nieto R.
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La Universidad - #86, Pag. 7

«Jamás he aprobado aquel antiguo y elogiado proverbio que dice: "hazte viejo pronto si quieres serlo durante mucho tiempo". Yo prefiero ser viejo durante mucho tiempo antes que serlo prematuramente». Cicerón

Hablar de la tercera y cuarta edad, senectud y vejez, significa para algunos hablar de lo antiguo, sin embargo estos son temas de mucha actualidad.
Las personas adultas mayores, para algunos 'ancianos', constituyen, en la mayoría de los países del mundo entero, salvo algunas excepciones, en una población que crece permanente, gracias, en cierta forma, al avance de la ciencia y la tecnología.
Según estadísticas de las Naciones Unidas, las proyecciones demográficas indican que con la llegada de este milenio, habrá alrededor seiscientos millones de ancianos, cifra que posiblemente, se duplicará dentro de cinco lustros.
En nuestra región, las naciones con una tasa alta de ancianos son: Barbados, Cuba, Argentina y Uruguay. Las tasas más bajas se registran en Haití, Bolivia y Guatemala.

ACTITUD POSITIVA. Esta bella etapa de la vida, a la cual casi todo ser humano anhela llegar y en la cual se puede descansar plácidamente, luego de largos y ajetreados años de trabajo, no tiene que ser sinónimo de enfermedades y trastornos, sino muy por el contrario, de disfrute y placer.
Este periodo que va de los 60 años en adelante no exime al individuo de mejorarse cada día y continuar aprendiendo. Hay incluso, quienes aseguran con toda razón, que "eres tan viejo como te sientas".
En cierta forma, esta actitud positiva frente a la vida es probablemente la mayor ventaja que podemos tener a cualquier edad, pero quizás es más significativa a una edad avanzada, que en los años jóvenes.
Según la prof. Argénida de Barrios, quien recientemente presentó ante la consideración de las autoridades de la Universidad de Panamá, el programa para crear la Universidad de la Tercera Edad. En nuestro país existe un culto a la juventud, por lo que se hace necesario planificar programas que cubran algunas necesidades de los adultos mayores, ya que la población de gerontes en un futuro, es posible que constituya la mayoría.
«Tenemos conocimiento que la vejez no se repara, sino que se prepara y entre más estimulaciones mentales se le dé al cerebro, las neuronas pueden ayudar a que ellos (los gerontes), engranen y pongan sus experiencias a su propio servicio, al de la comunidad y por consecuencia de su familia. Así no se tendrá al adulto mayor segregado en una esquina de la casa, sino que él puede servirse a sí mismo elevar su autoestima, como se hace en muchos otros países de Europa y de Asia».
La formación educativa es un derecho propio de todo individuo, ya que a través de ella se adquieren y desarrollan conocimientos. La Universidad de la Tercera Edad, que surge de la Universidad del Trabajo (entidad de capacitación y adiestramiento, promoción profesional y obrera), es la forma a través de la cual las personas que están en esta etapa de su vida (60 años en adelante), pueden alcanzar lo que para muchos ha sido su mayor anhelo: graduarse de la Universidad.
El requisito primordial: tener 60 años o más de edad. Este programa, que es nuevo en nuestro istmo, es ya de vieja data en otros países que adoptaron esta forma y más que educar, ayuda a las personas de la tercera edad, en su vida cotidiana y a sentirse útiles a la sociedad.

AUTOCUIDADO. Universidades, colegios, institutos que ofrecen cursos, seminarios y clases sobre temas que interesan a personas mayores y de tercera edad, están abriendo nuevos horizontes para este sector de la población.
Curiosidad, satisfacción, desarrollo y perfeccionamiento continuo. Actividad y estímulos mentales, compartir ciertos intereses con otras personas, y sobre todo, el autocuidado de los gerontes, es una de las principales razones para que este grupo de entusiastas personalidades, tanto de la Universidad de Panamá, como de diversas organizaciones apoyaran la idea y presentaran a la consideración de las autoridades universitarias este nuevo programa.
La Facultad de Bellas Artes, con todas sus escuelas; la Facultad de Ciencias Agropecuarias; la Facultad de Humanidades, a través de la Escuela de Sicología y Educación para el Hogar; y la Facultad de Enfermería, ayudarán a enriquecer la vida del adulto mayor con el aprendizaje continuo mediante estimulaciones de programas de informática, arte escénico, siembra de plantas medicinales «y, si el adulto mayor se atreve a tomar una carrera, nosotros estamos para apoyarlos», indica la prof. De Barrios.
El proyecto fue aplaudido por el actual rector, Gustavo García de Paredes y por el rector electo, Julio Vallarino, quienes coincidieron en que es uno de los proyectos más bellos que ha abrazado la Institución, ya que se estarían renovando contactos con los panameños y panameñas que tanto le han ofrecido al país.

JUBILADO UNIVERSITARIO. César Alberto Villalobos De Alba, es una persona muy conocida y apreciada en el ámbito de la comunicación. A sus 69 años está jubilado, pertenece a muchas agrupaciones y cooperativas. Le encanta la comunicación, considera que es el primer elemento del ser humano, tiene dos programas radiales, tres hijos y dos nietos. Dedica gran parte de su tiempo a escribir cartas y coleccionar discos, recortes de periódicos y sobre todo, al buen humor. «No me queda tiempo para más nada, siempre estoy ocupado», señala sonriente.
Él recientemente se graduó, con un alto índice académico, obteniendo dos títulos universitarios: Técnico Radiofónico y Licenciado en Periodismo en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá. A sus casi setenta años, Villalobos considera que el regresar a las aulas universitarias, con lo que implica de fatiga y esfuerzo «fue verdaderamente un reto bien interesante».
Durante el tiempo que suspendió sus estudios, desde la década de los 50, y que reinició luego de jubilarse, deseaba que la Universidad le ofreciera la oportunidad de tomar unos cursos de mejoramiento personal, apreciación musical, apreciación pictórica o apreciación teatral.
Villalobos piensa que cualquier actividad tendiente a mejorar la sociedad es válida, y considera que la idea de crear una Universidad de la Tercera Edad es muy interesante, sólo hay que afilarla bien. «Vale la pena que uno se autoestimule, que disfrute en la Universidad, ya que hoy en día las clases en las universidades normales causan cierto fastidio y sobre todo a las personas de mi edad».
Sonriente agrega que «Estudiar una carrera en la tercera edad no es fácil, sin embargo, lo mío fue una gran aventura, nunca había sacado tan buenas notas y no me había divertido tanto como ahora». Aún posee y muestra orgullosamente el lapicero en forma de sobre de carta que le regaló su hermana cuando recién empezó sus clases en la Universidad: 'para el estudiante'. «Todo fue diversión, y en mi casa peleaba el espacio en la mesa con mis hijos a la hora de hacer mis tareas».
Según César, a quien no le gusta que lo traten de 'usted', «en esta nueva Universidad, no deben ponérsele restricciones a una persona de la tercera edad, que se hizo en la universidad de la calle y que tiene mucha experiencia. Esta Universidad debe cambiar el sistema de enseñanza y hacerlo más participativo».
Según la ley de la vida, como seres humanos, algún día tendremos que enfrentarnos a la realidad de que hemos entrado a la tercera edad, pero esta razón no es suficiente para resignarse y abandonar toda actividad. La vejez es un tesoro, una de las grandes etapas de la vida del ser humano, es la enciclopedia en la cual puede encontrarse toda la sabiduría y experiencia de muchos años. Si se utiliza, como debe ser, sirviendo al prójimo, brindando ese conocimiento, posiblemente tendremos una juventud.

César Villalobos es un vivo ejemplo de lo que pretende conseguir la Universidad de la Tercera Edad. Foto: María Nieto
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« La vejez no se repara

Según la ONU, el aumento de la longevidad está otorgándole a la humanidad una nueva frontera, un paisaje mental y físico cada vez más amplio. Esta bella etapa de la vida, que va de los 60 años en adelante, no exime al individuo de mejorarse cada día y continuar aprendiendo. En nuestro país la creación de la Universidad de la Tercera Edad sería uno de los aportes de la sociedad a este sector de la población.
 
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