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CIEN AÑOS,
¿QUIÉN LO DIRÍA, EH?
Cien
años, un centenario... tan fácil se dice,
pero para cumplirlos, en personas, empresas o naciones,
deben haberse pasado muchas vicisitudes. Como personas,
las fiestas, alegrías, cumpleaños, aniversarios,
graduaciones, títulos y otros acontecimientos, se
van sucediendo en una progresión lógica, en
la medida en que la familia va creciendo.
En las naciones, cada día es un ente
distinto, en el que cualquier cosa puede suceder, sobre
todo porque como país, tenemos cada cuatro, o cinco
años, un suceso que puede ser traumático o
feliz. A pesar de ello, la Nación sigue creciendo
en años y quisiéramos pensar que también
en experiencias, como lo hacen, idealmente, las personas.
Hemos vivido, afortunadamente, sin problemas ecológicos,
sin tormentas, terremotos, maremotos o inundaciones traumáticas,
que en la comparación con personas, nos podrían
haber llevado a la clínica, a la cárcel, al
hospital, al manicomio o al cementerio. Las naciones no
perecen, afortunadamente, aunque pasan por muchas de las
calamidades, en grado mucho mayor de lo que pasan las personas.
Este es un país bendito por Dios, y
así deseamos que continúe. Aunque la vida
de las personas, sólo en casos privilegiados, alcanza
cien años, las naciones pueden llegar a todas las
centurias, pues lo que se renueva son los ciudadanos que
viven en ella y que la proyectan para esas largas edades.
¡Feliz Centenario Panamá, la patria mía.!
Qué Dios quiera que todos los que viven
en este pequeño, pero afortunado país, sean
los mejores, en su andar, en sus profesiones, en sus vivencias,
en sus realizaciones y en sus resultados. Cada generación
debe procurar que los años que le tocarán
vivir, sean los que provoquen cumplir mejor, otro centenario.
Que nuestro país siga viviendo y siga creciendo,
lo queremos todos. ¡Qué vivan ustedes...y que
viva Panamá, por su Gloria!
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