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La Importancia de Vivir
Carlos Somoza García
Periodista | El Universal
El Diccionario de la Real Academia
Española establece que la palabra jubilar viene del
latín “iulibáre”, que significa «disponer
que, por razón de vejez, largos servicios o imposibilidad,
y generalmente con derecho a pensión, cese un funcionario
civil en el ejercicio de su carrera o destino».
César Villalobos es un individuo que se jubiló,
pienso yo, únicamente por sus largos servicios, el resto de la definición
dada por el Diccionario, no le corresponde. Por esa razón jamás
ha detenido su andar periodístico, ni mucho menos la bohemía
que lleva dentro de sí y lo que yo llamo su “cubamanía”.
Recientemente, el amigo César nos acaba de dar una lección
extraordinaria, sobre todo a los que piensan que, por su edad lo saben
todo y tienen, en consecuencia, una boca que es igual al oráculo
de los orientales. César obtuvo, a los 67 años, su título
de Licenciado en Periodismo y otro de Técnico Radial de la Universidad
de Panamá.
Estuve en la ceremonia de graduación y escuché la gran
ovación de los presentes celebrando el acontecimiento, no era para
menos. En una sociedad en la que hay tantos antivalores corroyendo la vida
de los jóvenes y niños, el ejemplo de César cae como
un manantial en la sequía.
Creo que me cuento entre la larga lista de amistades de César
Villalobos y la experiencia ha sido altamente grata, un amigo en común,
Guillermo Herrera, nos presentó hace ya varios años; los
tres somos aficionados al jazz, a la música afro-cubana, al bolero
y tantos otros ritmos.
Hemos estado en seminarios, conciertos, charlas, descargas, en fin.
Lo curioso de esto es que César por lo menos nos lleva 38 años.
Una persona de su optimismo, de su humildad y de su respetabilidad
merece que se reconozca su esfuerzo. César es miembro de todas las
sociedades, asociaciones, sindicatos y cooperativas que se pueda uno imaginar;
mantiene correspondencia con personas de todas partes del mundo, el único
que le hace falta es al extraviado “pathfinder” que se envió a Marte.
César se mantiene joven, de hecho, ama la juventud y la siente.
Así también ama a Panamá y es un gran contribuyente
de la cultura, es la única persona que conozco que, a su edad, hace
dos programas distintos el mismo día en dos estaciones de radio
diferentes es la única persona que conozco que se gradúa
después que sus hijos. Es la única persona que conozco que
dejó de ser campeón de ventas y estudió Periodismo.
Tiene más discos que la antigua RCA Víctor, sabe más
chistes que Álvarez Guedes, tiene más recortes de periódico
que la biblioteca, tiene más ganas de vivir que un recién
nacido, baila más que Roberto Roena, sabe más boleros que
Olga Guillot, conoce más artistas que Tito Puente, viaja más
que un piloto de avión y es más carismático que un
político.
Sin duda el esfuerzo de César por pasar un buen rato en este
planeta ha sido intenso y lo ha acompañado todos estos años.
Su familia, que conozco, debe estar muy feliz de él que es como
una batería siempre bien cargada, y un excelente reflejo de que
“Lo importante es vivir”.
FOTO:
El autor de este artículo, Carlos Somoza García,
el jazzista mundialmente conocido, Paquito De Rivera
y el periodista, César Villalobos; durante
la última presentación del músico en
Panamá, en septiembre 1999.
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