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Ser Turista
Uno de los más grandes
derechos que tiene el hombre libre, y si no lo somos todos,
todos deberíamos serlo, es el poder viajar. Hay un
sinnúmero de razones por las cuales el ser humano puede
viajar, pero de todas ellas, la más placentera, es
precisamente, la del placer de viajar. Es decir, hacer turismo,
que no es otra cosa que la afición de viajar por placer.
Toda persona, no importa su nivel social, su religión,
su sexo, su ocupación o su nivel educativo puede escoger
salir de su país, para cualquier lugar del mundo, en
la forma y tiempo en que le sea más placentera, posible
y en el grado de nivel económico, que le sea dable.
Lo más importante es que no importa dónde, cómo
o cuándo viaje, su derecho a regresar a su país, no debe
impedírselo ni su religión, ni su raza, ni su nivel económico.
Los fundamentos políticos no son propios de esta nota. Si viaja
por placer, aquello que lo motiva puede ser diversión adulta, deseos
de conocer lugares, sitios, cosas específicas y personas, adquirir
experiencias sociales o deportivas y culturales, disfrutar de eventos y
espectáculos artísticos, religiosos, folclóricos,
musicales, teatrales, o sin clasificación específica...,
sólo por el placer de viajar y conocer.
Para ser un turista, lo primero que debe tenerse es un sentido de comprensión
que le permita sostener, soportar y sobrellevar situaciones, tanto corrientes
como fuera de lo común, algo que podría sucederle hasta en
su propio país. Lo que se espera dé el turista, dama o caballero,
es el comportamiento educado de quien está haciendo una visita a
un lugar, por primera vez, o teniendo la confianza de haberlo visitado
en ocasión anterior, y al conocer el trato de las gentes, el idioma
y las costumbres, quizá hasta pueda considerarse, en alguna forma,
un lugareño. La confianza no debe consistir en exponer formas arrogantes,
pedantes y antipáticas en la manera de solicitar las cosas que espera
que se le ofrezcan, sobre todo si se considera estar dentro del nivel de
una persona educada, justa y comprensiva. El idioma, casi todas las veces,
ofrece la mejor manera para solucionar cualquier contratiempo, y aunque
no se espera que todo turista sea políglota, el grado de voluntad
para entender y comprender cualquier situación, y la voluntad de
encontrar una solución, hace más fácil el arreglo
de cualquier mal entendido o contratiempo. Algunos de los valores positivos
que posee toda persona, deben estar tan implícitos en el comportamiento
normal de quien está haciendo la visita, que ésta debe proyectar
un comportamiento amical, un respeto, una actitud de camaradería,
amistad, comunicación y bonhomía, en todo momento. Un turista
debe tratar a quienes quieren servirle y atenderle, con el mismo respeto
que querría para él. La visita la está haciendo el
turista, y eso, cualquier persona sensata debe considerarla como un honor,
y corresponder en la misma forma, honorablemente para quien es su anfitrión.
Al turista, le corresponde, como visitante al lugar que vaya, entregar
lo mejor de sí, cuando se presente la ocasión, y su educación,
su encanto, sus modales, gracia y fraternidad, deben ofrecerse sin poses,
solo naturalmente. El turista, usted, está de visita, y debe comportarse
como un huésped, de clase.
Todos los países consideran el turismo como una
de las actividades más limpias, más universales
y más generadoras de divisas, a cuyo ritmo, casi
todas las funciones modernas se activan. Sin la menor duda,
la banca, aviación, hotelería, cruceros, el
comercio en general, edecanes, agencias, proveedores, azafatas,
gastronomía, modas, variedades, artesanías,
deportes, artes, artistas, cantantes, música... todos,
todos se ponen en alerta, estarán listos y funcionarán
en el momento debido. Usted, turista, estará representando
la cultura de su país, sus costumbres, su forma de
vida... corresponda con postales, recetas, artesanías
pequeñas, recuerdos, pines o banderitas. No hay ninguna
mala intención en ello, es la forma elegante y generosa
de ser un turista de elegancia y "savoir-faire".
En cualquier lugar, en cualquier país, a cualquier
hora, un ente, el ente más importante para todas
las actividades mencionadas, un ente por el que mil departamentos,
mil agencias, mil Ministerios de Turismo se ponen en atención.
. . Abre una gaveta, saca su pasaporte, y empieza los trámites
finales en la preparación de un viaje, el destino
para las actividades que ya planeó. Habrá
sido convencido por los anuncios comerciales, por una persona
o porque llegó la hora de hacer ese viaje soñado
Su deseo lo está motivando, sea la primera vez o
un viajero repetido. No hay diferencia alguna, no le hace.
Continúa siendo usted, turista, el ente más
importante de toda la cadena, el primer y más importante
eslabón de una red, local, mundial o internacional,
que se tensa para darle al turista lo que desea y por lo
que paga. Todos los sistemas deben estar listos para la
acción de atenderlo y servirle a usted.
La persona más importante de la Tierra, en el mundo de los viajes,
las giras, los paseos, en casa o en exterior, está listo para salir.....Usted,
el turista. ¡Buen Viaje! |