Miércoles, Sep. 18 de 2002.
Ser Turista
Uno de los más grandes derechos que tiene el hombre libre, y si no lo somos todos, todos deberíamos serlo, es el poder viajar. Hay un sinnúmero de razones por las cuales el ser humano puede viajar, pero de todas ellas, la más placentera, es precisamente, la del placer de viajar. Es decir, hacer turismo, que no es otra cosa que la afición de viajar por placer. Toda persona, no importa su nivel social, su religión, su sexo, su ocupación o su nivel educativo puede escoger salir de su país, para cualquier lugar del mundo, en la forma y tiempo en que le sea más placentera, posible y en el grado de nivel económico, que le sea dable. 

Lo más importante es que no importa dónde, cómo o cuándo viaje, su derecho a regresar a su país, no debe impedírselo ni su religión, ni su raza, ni su nivel económico. Los fundamentos políticos no son propios de esta nota. Si viaja por placer, aquello que lo motiva puede ser diversión adulta, deseos de conocer lugares, sitios, cosas específicas y personas, adquirir experiencias sociales o deportivas y culturales, disfrutar de eventos y espectáculos artísticos, religiosos, folclóricos, musicales, teatrales, o sin clasificación específica..., sólo por el placer de viajar y conocer. 

Para ser un turista, lo primero que debe tenerse es un sentido de comprensión que le permita sostener, soportar y sobrellevar situaciones, tanto corrientes como fuera de lo común, algo que podría sucederle hasta en su propio país. Lo que se espera dé el turista, dama o caballero, es el comportamiento educado de quien está haciendo una visita a un lugar, por primera vez, o teniendo la confianza de haberlo visitado en ocasión anterior, y al conocer el trato de las gentes, el idioma y las costumbres, quizá hasta pueda considerarse, en alguna forma, un lugareño. La confianza no debe consistir en exponer formas arrogantes, pedantes y antipáticas en la manera de solicitar las cosas que espera que se le ofrezcan, sobre todo si se considera estar dentro del nivel de una persona educada, justa y comprensiva. El idioma, casi todas las veces, ofrece la mejor manera para solucionar cualquier contratiempo, y aunque no se espera que todo turista sea políglota, el grado de voluntad para entender y comprender cualquier situación, y la voluntad de encontrar una solución, hace más fácil el arreglo de cualquier mal entendido o contratiempo. Algunos de los valores positivos que posee toda persona, deben estar tan implícitos en el comportamiento normal de quien está haciendo la visita, que ésta debe proyectar un comportamiento amical, un respeto, una actitud de camaradería, amistad, comunicación y bonhomía, en todo momento. Un turista debe tratar a quienes quieren servirle y atenderle, con el mismo respeto que querría para él. La visita la está haciendo el turista, y eso, cualquier persona sensata debe considerarla como un honor, y corresponder en la misma forma, honorablemente para quien es su anfitrión. 

Al turista, le corresponde, como visitante al lugar que vaya, entregar lo mejor de sí, cuando se presente la ocasión, y su educación, su encanto, sus modales, gracia y fraternidad, deben ofrecerse sin poses, solo naturalmente. El turista, usted, está de visita, y debe comportarse como un huésped, de clase. 

Todos los países consideran el turismo como una de las actividades más limpias, más universales y más generadoras de divisas, a cuyo ritmo, casi todas las funciones modernas se activan. Sin la menor duda, la banca, aviación, hotelería, cruceros, el comercio en general, edecanes, agencias, proveedores, azafatas, gastronomía, modas, variedades, artesanías, deportes, artes, artistas, cantantes, música... todos, todos se ponen en alerta, estarán listos y funcionarán en el momento debido. Usted, turista, estará representando la cultura de su país, sus costumbres, su forma de vida... corresponda con postales, recetas, artesanías pequeñas, recuerdos, pines o banderitas. No hay ninguna mala intención en ello, es la forma elegante y generosa de ser un turista de elegancia y "savoir-faire". 

En cualquier lugar, en cualquier país, a cualquier hora, un ente, el ente más importante para todas las actividades mencionadas, un ente por el que mil departamentos, mil agencias, mil Ministerios de Turismo se ponen en atención. . . Abre una gaveta, saca su pasaporte, y empieza los trámites finales en la preparación de un viaje, el destino para las actividades que ya planeó. Habrá sido convencido por los anuncios comerciales, por una persona o porque llegó la hora de hacer ese viaje soñado Su deseo lo está motivando, sea la primera vez o un viajero repetido. No hay diferencia alguna, no le hace. Continúa siendo usted, turista, el ente más importante de toda la cadena, el primer y más importante eslabón de una red, local, mundial o internacional, que se tensa para darle al turista lo que desea y por lo que paga. Todos los sistemas deben estar listos para la acción de atenderlo y servirle a usted.

La persona más importante de la Tierra, en el mundo de los viajes, las giras, los paseos, en casa o en exterior, está listo para salir.....Usted, el turista. ¡Buen Viaje! 

 
Currículum Vitae
FotoGalería
¡Increíble! cien años..
100 años de bolero
El bolero de siempre
«Ser Turista
Para eso se viaja
Cien Años. . .
Buscando América
Importancia de Vivir
La vejez no se repara
Si desea reproducir parcial o totalmente este material,
favor enviar un e-Mail a [email protected]
Todos los Derechos Reservados ~ Panamá 2003.
1