No solamente nos han despojado de los territorios en poco más de 120 años por
parte de los Estados chileno y argentino. No solamente hemos enfrentado los
problemas de violencia, de represión, distorsión de la historia y negación al
ejercicio de la propia identidad y los Derechos, también, al parecer, en el caso
de algunos mapuche, enfrentan la perdida de su propia memora oral histórica.
Por tercera vez consecutiva un grupo de Mapuche participó en la parada
Militar a caballo, en bueyes y marchando niños, adultos y ancianos, algunos
descalzos y con armas propias en mano, rindiendo homenaje a las llamadas
“Glorias del ejército”, al son característico del Kultrun, Trutruka, pifilka,
KulKul, y que al igual que años anteriores, se repiten los mismos nombres de los
gestores que han llevado a esta macabra participación.
¿Dónde estamos parados?
Sería fácil de catalogar de yanakonas (traicioneros) a quienes estuvieron
ahí, considerando que se contrapone a lo realizado por otro grupo de mapuche de
izquierda quienes refrescaban la memoria oral izando la bandera a media asta en
la ciudad de Temuco en señal de anti homenaje al ejército chileno, como ha
ocurrido en años anteriores por otras organizaciones autónomas en Santiago.
Sería fácil de catalogarlo así, considerando que desfilaron frente a las
mismas autoridades civiles y militares que persiguen y mantienen bajo rejas a
numerosas autoridades y dirigentes Mapuche . O bien, que pasaron frente al mismo
ejército que descontinuó la historia de una nación libre e independiente como la
Mapuche, creando el colonialismo, dominación y dependencia a base de sangre y
fuego.
Eso quisieran muchos, pero menos mal que se trata de un grupo minoritario y
que no representan el sentir de aquellos que no han perdido su memoria oral
histórica y su dignidad, la que no sale en los libros de la chilenidad. Quizás
sea solo un grupo que actúa por ignorancia, despojados de su propia historia, es
preferible dar ese crédito, porque ahí estaban algunos y algunas que han asumido
su discurso de “mapuche”, aunque seguramente corren cuando hay que andar
mendigando proyectitos y migajas. Quizás sea la dependencia...... O tal vez solo
la ignorancia... pero estaban ahí..
¿Quiénes somos?
Hijos e hijas de esta tierra, herederos de una Nación libre y soberana. Un
Pueblo de paz que se defendió a los ataques bélicos hispánicos y luego chileno y
argentino.
El propio ejército chileno enseña en sus contenidos de historia oficial:....
“Después de tres siglos de encuentros esporádicos, esta pacificación se inició
en los días de la administración de don José Joaquín Pérez, de acuerdo con el
plan presentado por el General Cornelio Saavedra. El citado plan consultaba no
sólo la acción bélica, sino también la penetración pacífica para llevar la
civilización a todos los ámbitos de La Frontera a través de la fundación de
ciudades, construcción de carreteras, telégrafos, creación de escuelas y
atención médica, con la colaboración de unidades del Ejército”.....
Así es, esta historia oficial del ejército nos enseña sobre la llegada de la
civilidad...
“Civilidad” que trajeron con matanzas, secuestros y ultrajes de mujeres....
De robo, usurpación y destrucción....
“Civilidad” que da vergüenza ajena y asco....
La otra historia...........Lo
que narra un cura en 1881....
.....”El padre Fortunato supo después por noticias llegadas de Toltén, que en
el Bajo Imperial mucha gente había sido asesinada, incluso los nativos
cristianos y los caciques que habían favorecido a los “huincas”. La misión había
sido saqueada e incendiada. Pero a pesar de todo la iglesia y algunos otros
edificios habían escapado de las llamas. La masacre que los indígenas hicieron
entre los chilenos fue grande, pero mayor fue la que, pocos días después, los
soldados del Gobierno hicieron entre la población mapuche. Les quemaron todas
sus rucas, se llevaron todos sus animales, los despojaron de todo lo que tenían
y mataron sin piedad a todos los que cayeron en sus manos, dejando sus cadáveres
insepultos. Después de tan lúgubres sucesos, la tranquilidad volvió a La
Araucanía, y los misioneros del Bajo Imperial regresaron a supuesto. Toda la
región estuvo apestada durante días por la hediondez de los innumerables
cadáveres sin sepultar. La causa de este terrible alzamiento había sido la mala
conducta de algunos “españoles” (chilenos) vecinos del Bajo Imperial. La misma
causa ¡ya tantas veces repetida! [...] Después de la fracasada sublevación,
muchos caciques estaban dispuestos a aceptar misioneros y hasta los pedían. Las
más de las veces lo hacían por razones políticas, pensando que tener misioneros
dentro de la propia comarca, era en todo caso un mal menor que tener
soldados[1].
Esto, que más bien parece una narración cinematográfica es solo un ejemplo de
lo que ocurrió. Esa gente que se describe ahí, era nuestra gente... Los cuerpos
en estado de putrefacción, la quema de rukas, el acarreo de animales, en fin,
eran nuestros...
Pablo Mariman, historiador Mapuche, nos señala... “¡Qué decir!, los cuerpos
hinchados, las rucas quemadas, los animales arreados a corrales ajenos
nuevamente son los nuestros. Chile y Argentina saciaban su apetito de territorio
(o gula) a costa nuestra y eliminaban a la vez el “conflicto indígena” que
imaginaban tenían en su frontera sur, con lemas salpicados de sangre originaria.
“Por la razón o la fuerza” reza hasta el día de hoy el escudo nacional, el que
soberbio cuelga en los frontis de los colegios de nuestros campos y en los
pueblos. Aunque la segunda idea contenida es escalofriante, la primera es
simplemente siniestra; así un pueblo artífice de la paz como el mapuche sucumbe
ante la maquinaria de guerra winka”... [2].
¿Será posible entender entonces que un grupo de Mapuche pueda participar en
la llamada Parada Militar homenajeando al mismo ejército que hizo esto?. La
única explicación sería la ignorancia, por ello urge fortalecer la identidad a
través de aquellos portadores de sabiduría y conocimientos dirigido a lo
personal o individual y social o colectiva, para que sepamos bien quienes somos,
donde estamos parados y terminar con el problema del silencio, del olvido y de
la perdida de memoria.
[1] Noggler, 1972: 108-109.
[2] P.Marimán, Gobierno y Territorio en la Independencia Mapuche, 2002.
Septiembre 20, 2004. Mapuexpress – Informativo Mapuche
Con bandera Chilena y banda de bronce, los aymaras se presentaron en
la elipse del Parque O'Higgins.
(Estrella de Arica) Extrañeza puede haber causado en algunas personas
que observaron la Parada Militar por televisión, ayer en la tarde, el
momento en que hizo su entrada en la elipse del Parque O"Higgins una
delegación de aymaras, provenientes de nuestra región, quienes
saludaron a las autoridades, encabezadas por el Presidente Ricardo
Lagos. La agrupación apareció acompañada del tradicional ritmo de
huayno y bailó animadamente una pieza de cueca nortina, lo que añadió
una cuota de interés a la tradicional presentación que años atrás
realizaban sólo los mapuches como etnia representativa a nivel
nacional.
La presentación de estos exponentes étnicos fue gestada hace
alrededor de dos semanas, cuando la Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena (Conadi) recibió la invitación de parte de la
Subsecretaría de Guerra para que coordinara una delegación, con el
fin de participar en esta importante actividad.
La información la entregó el jefe de la oficina Arica-Parinacota,
Emilio Jiménez, quien manifestó que es segundo año consecutivo que se
invitó a participar a los exponentes de esta etnia. Dijo que la
delegación estuvo compuesta por la Corporación de Baile Andino a
cargo de Radomiro Huanca, en compañía de la banda de bronce del Liceo
Agrícola de Codpa.
Aseguró que dentro de las 64 personas de la agrupación estuvieron
presentes ciudadanos de Arica, Putre, Belén, Saxámar Lluta y otras
localidades de la región, quienes se mostraron muy entusiasmados con
esta iniciativa de mostrar parte de la cultura del norte de Chile.
Jiménez destacó la importancia de este espacio que se le está
brindando a esta etnia, gracias a la cercanía que existe con el
subsecretario de guerra Gabriel Gaspar, quien nació en esta zona y
mantiene un gran interés por difundir esta cultura. "Tenemos la
suerte de poder contar con alguien de estas tierras en el Gobierno
central, ya que nos ha ayudado a conseguir este tipo de oportunidades
tan importantes para nosotros", declaró.
Asimismo, Jiménez dijo que no basta con que se abra esta brecha de
difusión en Santiago, sino que también se le debería dar este espacio
a los aymaras en las paradas militares de Arica e Iquique, en donde
no participan. "La idea es que este tipo de actividades se vayan
transformando en una tradición, para destacar nuestras raíces,
respetando a los pueblos originarios de esta zona".
Recalcó que a pesar de esta corta intervención de 4 minutos, los
integrantes de la comitiva que bailó se mostraron felices de tener
esta oportunidad, porque cada vez son más las oportunidades que
tienen para dar a conocer sus bailes tradicionales, como también
otros elementos característicos.