· Los sucesos han sido
los más violentos registrados en el llamado conflicto indígena en la provincia de Arauco.
Era una jornada de mucho movimiento en Tirúa,
tal como sucede a mediado de cada mes, ocasión en que muchas personas llegan hasta el pueblo, provenientes
de comunidades mapuche principalmente, a recibir el pago de pensiones y subsidios asistenciales entregados por
el Instituto Nacional de Previsión, INP, en un local de la Iglesia Católica.
Este es un momento oportuno para comercializar,
intercambiar y abastecerse en la feria al aire libre que se ubica en las calles principales de la comuna, permitiendo
a las familias obtener productos para proveerse hasta el mes siguiente.
Hasta ahí todo normal, nada hacia prever
que alrededor del mediodía del 15 de mayo de 2001, quedaría inscrito como una de las horas más
negras en el llamado conflicto indígena en la provincia de Arauco y que casi le costó la vida a uno
de los cuatro mapuche baleados por funcionarios de la policía de Investigaciones de Lebu, los que además
fueron trasladados al Hospital Clínico Regional de Concepción en calidad de detenidos.
Los extras radiales alertaron al país de
los acontecimientos de Tirúa, que luego llenaron de rojo las páginas en los diarios y que tuvieron
un espacio protagónico en los noticiarios televisivos. Las reacciones de distintos sectores no se hicieron
esperar, aunque la confusión acerca de lo sucedido era la tónica de los primeros momentos.
¿Procedimiento
adecuado o violencia excesiva?
En un comunicado de prensa, la oficina de Relaciones
Públicas de la Cuarta Zona Policial informó que los funcionarios de la Brigada de Investigación
Criminal de Lebu, detuvieron en las inmediaciones de la plaza de Tirúa a Esteban Marihuén Marihuén,
requerido por infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado. Esto último por los hechos ocurridos
en la hacienda Lleu-Lleu, a fines de enero de este año, donde un comunero mapuche resultó con una
lesión ocular y cinco carabineros quedaron heridos, lo que está siendo investigado por el ministro
instructor Eliseo Araya.
Según el mismo informe una vez ocurrida la
detención, un grupo aproximado "a las cien personas, premunidos de palos y otros elementos contundentes,
procedieron a golpear a los oficiales policiales actuantes, provocando daños a los vehículos institucionales
y logrando rescatar al detenido. Ante la gravedad del ataque, el personal procedió a repeler la acción
haciendo uso de sus armas de servicio, disparando primero al aire y luego a las piernas de los atacantes".
Sin embargo, distinta es la versión que dan
algunos de los testigos que estaban en Tirúa en el momento en que ocurrieron los hechos. Tal es el caso
del Consejero Nacional de la Conadi, Miguel Liguempi Huillita, quien asegura que un sujeto sin mediar identificación
alguna procedió a detener a Domingo Marihuén y no a José Marihuén, al contrario de
lo señalado por los detectives. Dijo que estos últimos para llevar a cabo el procedimiento fingieron
ser ambulantes "nadie sabía que ellos eran de investigaciones, porque se hicieron pasar por vendedores
de hierbas medicinales".
Relata que entre tanto alboroto las personas no
sabían que estaba ocurriendo y que al ver esta acción arbitraria intentaron rescatar al detenido,
"se producen forcejeos y es lógico que la gente empiece a defenderse".
Explica que una vez que comenzaron los disparos,
los que incluso se efectuaron afuera de la escuela pública "Eloísa González", donde
estudian unos 600 menores, recién se percató de que estos provenían de funcionarios de la
policía civil, "cuando estaban sucediendo las cosas no sabíamos quienes eran y para mí
eran delincuentes".
Asegura que los detectives, al igual que funcionarios
de Carabineros perdieron el control disparando indiscriminadamente para cualquier parte y que "incluso disparaban
por encima de mí cabeza, yo no me puedo explicar que formación tienen estas personas, hay discriminación
al actuar por el hecho de ser mapuche".
Agregó que de no ser por su intervención
y la del alcalde de la comuna, Adolfo Millabur, la situación hubiese sido mucho peor y tal vez hubieran
tenido que lamentar más heridos o alguna muerte.
Los mapuche baleados, pertenecientes a la comunidad
Comillahue, de Tirúa Sur, fueron identificados como Juan Bautista Liempi Pailaya (39), con herida de bala
penetrante en el muslo izquierdo con salida de proyectil y fractura expuesta de fémur; Abel Alonso Marihuén
Huenupil (18), herida de bala en el muslo derecho con fractura expuesta de fémur, ambos hospitalizados en
Concepción; Hernán Albornoz Carilao (27), con herida a bala sin salida de proyectil en los glúteos
y fractura de pelvis, quien se recupera en el hospital de Cañete y Domingo Marihuén Marín
(37), herido de bala en el muslo derecho, el que ya fue dado de alta.
En los incidentes también resultaron heridos
cinco funcionarios de la Policía de Investigaciones, con Tec cerrado y algunas contusiones.
Sumario administrativo
De inmediato el jefe de la Cuarta
Zona de la Policía de Investigaciones, Baltazar Donoso, ordenó la apertura de un sumario administrativo
para establecer fehacientemente las circunstancias en que ocurrieron los graves hechos, aunque aseguró que
se trató de un procedimiento policial debidamente autorizado por decreto judicial, por lo que actuaron ajustados
a derecho.
Una vez conocidos los sucesos de
Tirúa, el intendente regional, Jaime
Tohá llegó hasta
la prefectura de investigaciones para conocer mayores antecedentes del caso, oportunidad en la que expresó
que "si hubo un exceso
o no en la actuación de los policías lo determinará la investigación interna que tendrán
que realizar, pero el hecho de que varios detectives resultaran lesionados y dos vehículos destruidos demuestra
la gravedad del ataque que sufrieron".
"Debo reiterar que en régimen
plenamente democrático los conflictos se resuelven a través del diálogo".
Querellas
Las acciones judiciales de uno y otro lado no se
hicieron esperar y es así como la Policía de Investigaciones interpuso una querella en el juzgado
de letras de Cañete, por los delitos previstos y sancionados en los artículos 17 del Decreto Ley
2460 (Ley Orgánica de la Policía de Investigaciones), de lesiones en contra de sus funcionarios.
En tanto, el abogado Hugo Gutiérrez interpuso
en esta misma comuna una querella criminal contra los posibles responsables del delito de homicidio frustrado y
lesiones graves que afectaron al comunero mapuche Domingo Marihuén Marín, aduciendo que no existen
razones que justifiquen el uso de violencia excesiva contra alguien que ni siquiera estaba involucrado en el procedimiento
policial, ni en ningún hecho delictivo.
Asimismo una querella por el delito de lesiones
y por infracción al artículo 255 y 397 del Código Penal, que sanciona a los empleados públicos
que cometen abusos contra particulares en el ejercicio de funciones, presentaron en el juzgado de letras de Cañete,
tres de los mapuches que resultaron heridos a bala por funcionarios de la policía civil y la esposa de uno
de estos, en los confusos incidentes registrados en la comuna de Tirúa.
Estos son Hernán Albornoz, Abel Marihuén
y Juan Liempi y la cónyuge de este último, Rosario Huenupil Antilao.
El abogado patrocinante, Roberto Celedón
Fernández, sostuvo que la querella fue interpuesta en contra de detectives de la prefectura de Lebu y de
quienes resulten responsables de los hechos que afectaron al conjunto de la comunidad de Tirúa y especialmente
a los heridos, "aquí no hay dudas que se empleó violencia innecesaria contra gente desarmada,
pacífica que estaba realizando actividades de orden comercial, cuando los detectives actuaron de manera
descontrolada e irresponsable
." El abogado dijo que una vez que haya personas
procesadas se ejercerá oportunamente la acción civil de indemnización por daño y perjuicio
provocado por estos delitos.
Además de esta querella, en el mismo juzgado
de Cañete el diputado socialista, Alejandro Navarro; el Consejero Nacional de la Conadi, Miguel Liguempi,
el alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur y representantes de organizaciones indígenas de la zona, presentaron
una denuncia criminal para establecer responsabilidades en los sucesos de Tirúa, dado que les fue negada
la solicitud de ministro en visita solicitada ante la Corte de Apelaciones de Concepción.
Navarro sostuvo que esperan que la jueza titular
Verónica Herrera, pueda contar con todos los instrumentos para realizar una investigación independiente
que permitan esclarecer lo sucedido a la brevedad, "nosotros esperamos que la investigación realizada
por la magistrado pueda aclarar los hechos principalmente para que estos no se repitan nunca más".
Por su parte, Miguel Liguempi dijo que la acción
judicial busca dar a conocer el gran atropello que se vivió en Tirúa, así como "la provocación
y el tremendo delito que cometió Investigaciones. Yo soy mapuche y no puedo aceptar estas injusticias",
precisó.