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Otra del dueño del Fundo Nancahue.
Figueroa propone "reciclar" población mapuche
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10 de junio de 2003
A cinco días de que la Corte Suprema de Santiago
acogiera un recurso de revisión
presentado por su defensa en el juicio sobre los incendios de su fundo en
Traiguén, el ex ministro de Agricultura de Patricio Aylwin -en entrevista
publicada hoy por la Revista del Campo- critica duramente las políticas
gubernamentales en el tema indígena, rechaza la entrega de tierras a
comunidades en conflicto y de paso propone una de las medidas más insólitas
para "terminar" con el denominado conflicto
mapuche en el sur de Chile: reciclar a la población mapuche.
Aunque
cueste creerlo, el prestigioso abogado, ministro del Tribunal Constitucional
de la República, presidente de la Fundación Pablo Neruda y propietario del
Fundo Nancahue de Traiguén, propone el "reciclaje" como vía de solución al
problema étnico en la zona sur del país. A qué se referirá específicamente don
Agustín con la palabra reciclar?.
Según el prestigioso Diccionario de la
Real Academia Española de la Lengua, la palabra reciclar significa
"someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a
utilizar". ¿Qué mensaje habrá querido enviar el letrado de don
Agustín Figueroa al pueblo mapuche con esta palabra?. No lo sabemos
a ciencia cierta, pero viniendo de la misma persona que en otra
entrevista publicada por El Mercurio llamaba a crear "zonas de
excepción" en el territorio mapuche, cualquier especulación
semántica creemos que podría estar de más.
A continuación,
lea en extenso la entrevista del dueño del Fundo Nancahue de
Traiguén concedida a la derechista Revista del Campo, uno de los
medios fetiches del magnate Agustín Edwards y de los empresarios y
productores agrícolas a nivel nacional.
Figueroa a contraluz
Entrevista de la Revista del Campo /
Por Eduardo Moraga Vásquez
Entre dos mundos se encuentra Juan Agustín Figueroa. En uno, como
radical y ex ministro de Patricio Aylwin, formó parte del gobierno
que gestó la actual política de entrega de tierras al pueblo
mapuche. En otro, como propietario y agricultor de la IX Región,
vivió en carne propia la quema de la casa de su hijo, 60 hectáreas
de terreno y la pérdida de $ 160 millones en los últimos tres anos.
Desde ese conflicto entre dos mundos, el político y el privado,
nacen los matices de su visión sobre el problema mapuche. Un
análisis no exento de contradicciones y, por ende, de riqueza.
- El miércoles pasado la Corte Suprema acogió el recurso de revisión
que Ud. presentó a la sentencia en primera instancia que absolvió a
los tres inculpados por las quemas de sus tierras. ¿Cuáles fueron
sus argumentos para recurrir a este nivel?
Fue un examen
incompleto, insuficiente y tremendamente pobre en relación con las
pruebas indirectas. En consecuencia, se llegó a la errada conclusión
de absolución porque no había pruebas suficientes. Esperamos que
estos puntos sean acogidos, anulando la sentencia y ordenando un
nuevo juicio, donde creemos que vamos a tener un resultado distinto.
- ¿Ha tenido respuestas de otras autoridades?
Éste es un tema
que ha preocupado a la comisión de Constitución, Legislación y
Justicia del Senado. Según mis informaciones, esta instancia está
por evacuar un informe tremendamente crítico de la conducta del
Gobierno en la materia. Se estima que ha habido una falta de
prestación del debido servicio, o sea, falta de protección, lo que
debilita muy gravemente el Estado de Derecho.
- ¿Están dadas
las condiciones para que una actividad económica sea viable en la
región?
No. Por ejemplo, si usted es productor forestal tiene
el riesgo constante de que sus plantaciones sean objeto de
incendios. En la práctica esto significa la imposibilidad de
asegurar las plantaciones por las gigantescas primas que significa
el riesgo de la región.
En el caso nuestro, hemos sido
objetos de decenas de amagos de incendios forestales, los que hemos
logrado dominar gracias a que tenemos personal bastante adiestrado y
además contamos con la cooperación de las brigadas de Conaf. Sin
embargo, vecinos de los fundos Santa Clara y San Gregorio han sido
prácticamente arruinados en su patrimonio forestal.
- ¿Las
movilizaciones mapuches han sobrepasado la acción del Gobierno?
Claramente. A mi juicio el Gobierno ha cometido un enorme error con
el reparto de tierras. Inicialmente se dijo que las tierras no se
entregarían a los violentistas, pero el hecho concreto es que la
escalada de violencia ha ido aparejada a la entrega de terrenos.
- ¿Existen opciones diversas al interior del movimiento indígena en
cuanto a objetivos?
Todas las organizaciones persiguen
mayores o menores grados de autonomía, aunque siempre subvencionada
por el Estado chileno. Difieren fundamentalmente en cuanto a los
métodos más que a sus metas. Hay algunas organizaciones
particularmente violentas, como es la Coordinadora Arauco Malleco, y
otras que lo son menos, como el Consejo de Todas las Tierras.
- ¿Qué cambios ha notado en las organizaciones mapuches?
Le
diría que tienen una capacidad de comunicación y desplazamiento muy
alta. Hay una gran cantidad de mapuches que tienen camionetas y
celulares. Se mueven por la región con mucha destreza. Hijos de
ellos han llegado a niveles más altos de educación. Lo que es muy
grave es que ha ido creciendo la virulencia. Nunca me imaginé, por
las muy antiguas y fluidas relaciones que he tenido siempre con los
mapuches, que íbamos a ser objetos de un atentado incendiario. Eso
no estaba dentro de mis parámetros.
Política gubernamental
- La entrega de tierras no fue una válvula de escape para atenuar el
conflicto...
En absoluto. Trajo como consecuencia algunos
hechos gravísimos. El primero es que ha habido manifestaciones de
corrupción tremendas en las compras de terrenos a precios excesivos,
las que después se traducen en comisiones ilícitamente cobradas y
percibidas.
En segundo lugar, las tierras que se han
entregado no han sido cultivadas, sino que dadas por los propios
mapuches clandestinamente, en forma enmascarada de arrendamientos.
Han sido depredadas, prácticamente convertidas en terrenos
improductivos.
Otro tema importante es que las tierras
asignadas se han declarado incomerciales. Con esto se les priva
absolutamente de posibilidad crediticia por la vía de hipotecas y
del desarrollo de agrupaciones empresariales que superen la realidad
del minifundio que hoy vive la agricultura mapuche.
- ¿Pero
Ud. como ministro de Agricultura participó en la discusión de la
política indígena?
Desgraciadamente, y lo reconozco
públicamente, no le di la importancia que requería al tema de la
discusión de la ley indígena. Me marginé de la situación, lo que hoy
me reprocho. En ese tiempo el tema fue tomado por otros ministerios.
Además no había ninguna manifestación de virulencia, se le veía como
un tema latente.
- A su juicio, ¿qué elementos debería
considerar una política indígena?
La solución es muy larga y
cara. Pasa fundamentalmente por las medidas necesarias para reciclar
una parte muy importante de la población mapuche e incorporarla a la
vida activa y productiva del país. En cuanto a las personas no
reciclables, hay que pensar en alguna forma de subsidio de
subsistencia, que no haga tan agudo el problema.
- ¿Qué
medidas concretas propone?
En esta política estamos hablando
de muchas decenas o centenas de millones de dólares. Uno de los
elementos básicos es la educación. El mapuche que vive en el campo
tiene acceso a escuelas con un solo profesor cuyo rendimiento es
malo. Ese docente sólo le habla en español, lo que crea una barrera
adicional. Las condiciones socioeconómicas le impiden, luego de
terminar esa escuela de muy poco rendimiento, acceder a la educación
secundaria y a la superior. Se están creando verdaderos guetos de
pobreza, ignorancia y marginalidad.
Los jóvenes pueden ser
incorporados a la vida activa mediante algunos criterios
discriminatorios positivos para un acceso más expedito a niveles
superiores de educación.
- La Comisión de Verdad Histórica y
Nuevo Trato que dirige el ex Presidente Aylwin se apronta a entregar
un informe el 30 de junio. ¿Qué expectativas tiene?
Tengo la
más alta idea en cuanto a sus capacidades y cualidades como
estadista. Ahora, vale la pena recoger el hecho de que el hijo del
ex presidente Aylwin, José Aylwin, es un hombre muy vinculado al
mundo de las etnias. Personalmente, creo que él tiene un criterio
sesgado respecto al tema. Espero que el ex Presidente no
necesariamente lo comparta.
- ¿Tiene aprensiones frente a
este informe?
Uno de mis temores es que no haya la necesaria
cuota de realismo ni de pragmatismo. Hay muchas personas que abordan
conforme a leyes mágicas más que leyes lógicas los problemas. Con el
pretexto de un determinado análisis llegan a soluciones muy
desarraigadas de la realidad. En todo caso, no quiero tener ningún
prejuicio. Lo que se escriba tiene que ser analizado con el mayor
cuidado".
SU FICHA
PROPIETARIO del fundo
Nancahue, de 1.800 há, en la Región de la Araucanía, Juan Agustín
Figueroa (69) es abogado de la Universidad de Chile. Durante el
gobierno de Patricio Aylwin fue ministro de Agricultura. Actualmente
es ministro del Tribunal Constitucional.
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