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Literatura

El amor de la vida de
Rosa Montero
Novelista y colabora del diario
madrileño El País, Rosa Montero nos habla en este libro de algo
que, más que pasión, le representa un amor siempre correspondido. Un
libro con el cual quizá nos identifiquemos y, mejor aún, terminará por
convertirnos a Montero en escritora indispensable
OCTUBRE, 2011. Ex hippie y viajera contumaz, Rosa Montero también es incansable en la escritura. Ya en otro libro,
La Loca de la Casa, la Montero nos advertía de que, una vez suelto el genio (o la loca) era imposible devolverlo del sitio donde salió. Esa deschavetada, por supuesto, era la literatura, pues en esta ocasión
El amor de mi vida, en sus palabras, es la lectura, el tener un libro entre las manos y sentir el placer (como nosotros lo experimentamos) de un
paquete de hpjas impresas silencioso, no visto ante nuestros ojos y listo para ser descubierto, de modo que lo que tenemos aquí es una narración de las lecturas preferidas de la autora un mundo que al compartirlo con nosotros pasa a ser, sencillamente, una perfecta experiencia narrativa. Lo habíamos dicho con anterioridad y hoy lo refrendamos: Rosa Montero nos cuenta sus historias como si la tuviéramos aquí presente, cualidad que mantiene en sus otras obras como novelista.
Como ocurre en Pasiones, otro libro suyo recomendabilísimo, la Montero despoja a los personajes aquí referidos de su academicismo, como el caso de Charles Darwin, el célebre naturalista inglés. ¿Cuántas peripecias tuvo que recorrer antes de conseguir un sitio que, señala la autora, se fortaleció de manera
póstuma, más que en vida. Cómo Darwin se embarca en 1831 en el Beagle para recorrer el mundo e imponer en el
resto la visión inglesa del buen comportamiento.
En su travesía llega a Sudamérica y empieza a toparse con una realidad que desconocía y, más adelante, aunque sin perder su flema británica, empieza a cuestionar el mundo donde nació. Sus primeros postulados en torno a la evolución chocan con los dogmas religiosos instaurados durante siglos: tras la aparición de
El Origen de las Especies se le ridiculiza acusándolo falsamente de que sostenía que el hombre descendía del mono. Y un detalle irónico: pese a haber recorrido todos los
océanos del mundo, Darwin jamás dejó de sufrir fuertes mareos y frecuentes náuseas.
Pero aquí se trata, primordialmente, de un recuento de autores: los devenires de Vladimir Nabokov, por ejemplo, nacido en una alta cuna de la Rusia prerrevolucionaria y quien logró una escandalosa obra que en sí misma encierra un concepto:
Lolita; o la terrible vida de Mary Shelley, quien escribió Frankenstein a los 18 años pero cuya existencia saturada de rechazos alcanza comparaciones son su personaje (el cual, se nos recuerda, carece de nombre aunque pasó a la historia con el nombre del científico que lo creó), o bien la historia novelada sobre el Rey Arturo que John Steinbeck jamás completó pero que, escribe, "es una joya, un libro hipnótico que te transforma a un mundo fabuloso que es a la vez muy nuevo y muy antiguo. Realmente fue una pena que las críticas truncaran toda esa potencia".
Montero advierte, al repasar La Montaña Mágica, de Thomas Mann, sobre el querer dar carácter de
solemnidad (es decir, aburrimiento), a veces por su voluminosa apariencia, en otras ocasiones porque ni idea de tiene del tema que trata, o sencillamente porque no se le ha leído.
Lo que resulta claro, de acuerdo a Rosa Montero, es que la lectura de cada libro, de cada novela, nos deja experiencias imborrables. Asimismo, agrega, la labor de un novelista suele ser ingrata, la cual resume en la frase "escribir es resistir": "El soportar el desdén de los editores, los adelantos a menudo miserables, las cifras de ventas muchas veces
ridículas, las críticas que pueden ser feroces, la destrucción de la edición porque no se vende, la falta total de eco en la prensa...", son algunos de los sinsabores que menciona la autora. Y cuando se consigue cierto éxito, apunta, "con que impavidez se dejan maltratar por el bien de su obra!".
El amor de mi vida --el cual, suponemos que el lector ya intuyó cuál es el de la autora-- es en realidad una selección de columnas que Montero publicó en el diario madrileño
El País. Es un resumen, sin duda, redondo y completo por parte de alguien que escribe literatura y que nos revela su literatura favorita a través de sus autores. Un platillo magnífico, como otros que hemos disfrutado por parte de esta escritora
española.
Rosa
Montero
El Amor de mi Vida
Alfaguara, 2011
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Previo
Precio
único al libro, beneficios dudosos
Una ley básica de la
oferta y demanda señala la importancia de los descuentos para depurar
existencias y dar campo a los nuevos productos. Es algo tan lógico y
racional que quizá por ello los señores de la Suprema Corte votaron en
contra. Las grandes editoriales son las que aumentarán su tajada en el
mercado y sacaran a las más pequeñas. Es una marca simbólica de muerte
para las librerías de viejo
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