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Double Fantasy, lo regular de John Lennon

Cuando salió originalmente a la venta,. hasta los críticos se preguntaban qué sentido tenía que John Lennon hubiera sacado un disco tan flojo. Obviamente todo cambió a las pocas semanas y le llamaron una excelsa obra de arte. Pese a ello, Double Fantasy se ubica como una de las obras del maestro que, en otras circunstancias, se habría olvidado rápidamente

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DICIEMBRE, 2012. Double Fantasy es un título al que inmediato relacionamos con John Lennon. Y cómo no, si es el nombre del último disco que el ex beatle puso a la venta semanas antes de ser asesinado por Mark Chapman, un loquito de atar. De hecho, Double Fantasy cayó como memoria póstuma del músico de manera tal que tres de sus canciones entraron al número uno de las listas a lo largo de 1981. Todos los devastados amantes del cuarteto llegaron a tener ese disco en sus estantes --entonces se les llamaba elepés-- y escuchaban con tristeza sus canciones. La crítica lo consideró entonces una obra maestra al punto que con frecuencia ha aparecido en los listados de mejores discos de la historia; curiosamente, en esas listas rara vez, por no decir nunca, aparecen los discos que Paul McCartney grabó en sus años con Wings.

Sin embargo, la historia en torno al Double Fantasy era muy distinta apenas unas horas antes que el beatle de las gafas fuera baleado a las puertas del edificio Dakota. Los fans de Lennon que aún no nacían antes de 1980, y para quienes Lennon es un icono al que se coloca junto a la kordana foto del Che Guevara, tienen la idea de que ese disco era --es-- un trabajo magistral o, mejor dicho, que lo fue desde el primer momento que salió a la venta. Falso: como ocurrió con la salida del Nevermind en 1991, los críticos menospreciaron al Double Fantasy, mínimo, como un trabajo mediocre. Por ejemplo, el crítico Dave Marsh, que tanto había aplaudido otros de sus discos solistas, sugirió en una de sus columnas que "(John) Lennon debe mejor optar por el retiro... carece de todo sentido avergonzar a sus fans con un disco como éste". Igualmente Greil Marcus resumió al Double Fantasy como "un álbum que debiera persuadir un retiro temprano".

La revista Rolling Stone, que luego publicó en portada la conocidísima foto de un Lennon desnudo que abraza y besa a Yoko Ono, escribió en torno al Double Fantasy: "Tras un receso de cinco años, Lennon ofrece una perspectiva que podemos considerar esencialmente como débil en su enfoque (...) es un disco sin un enfoque clara". De hecho el columnista Jonathan V. Last recopiló varias críticas de ese álbum y ninguna de ellas es halagadora, ya no digamos positiva, y eso tratándose de su ex beatle favorito dado su progresismo.

Y, efectivamente, Double Fantasy era un disco mediocre, tanto así que Geffen, que distribuyó el álbum, consideraba que Lennon les había dejado a deber. Y algo que tampoco representaba buen augurio es que, en la portada, al nombre de Lennon se agregaba el de Yoko Ono, nombre que viene a ser repelente para comercializar cualquier cosa (¿recuerda el lector haberla visto promocionando algún producto?). La japonesita no entendía entonces, y seguramente tampoco lo entiende hoy, que los discos que Lennon vendió como solista fueron pese a y no debido a ella.

Justo es decir que la crítica estaba desesperada por la apatía artística en el que Lennon había caído desde su Imagine, grabado en 1971. A éste le siguieron trabajos medianos y para colmo, cuando el músico comenzaba a armar sus piezas (y a dejar atrás una adicción a las drogas que le había arruinado buena parte de su cerebro) fue demandado por el empresario disquero Eugene Levy por derechos de autor y lo obligó a grabar un disco de covers de los cuales Levy poseía el copyright y por el que Lennon no obtuvo un solo centavo de regalías. Y una vez que se dispuso a escribir canciones, Yoko Ono regresó a su vida, tuvo un hijo con ella y regresó al marasmo artístico. La de Lennon fue la carrera más inconsistente de los cuatro ex Beatles durante los setenta tanto así que Ringo Starr, aparentemente el pasivo del clan, publicó una mayor cantidad de álbumes que Lennon en ese periodo. 

Por ello difícilmente extraña que cuando salió a la venta, el Double Fantasy haya irritado a los críticos... pero no a muchos fans. ¿Por qué? Porque apenas un grupo de ellos estaba al tanto que el disco había salido a la venta. Y lo hizo en noviembre 26, apenas dos semanas antes que Lennon fuera emboscado por Chapman.

Los ataques, a la distancia del tiempo, se ven exagerados. Esperar que Lennon escribiera otro "Strawberry Fields Forever" era tan irreal como exigir a McCartney que compusiera otro "Yesterday". La diferencia entre ambos es que el primero dejó de explotar su talento y el otro se dedicó a lanzar discos como si fueran líneas de ensamblaje. No todos los discos de Wings fueron buenos, pero sin duda contenían canciones que fácilmente pudieron ser parte del repertorio de los escarabajos. En cambio Lennon perdió interés en esa competencia, al punto que sus últimas obras notables como solista, "Dream Number Nine" e "Instant Karma", se remontan a 1975.

Pero ya con Lennon muerto, temas como "Woman", "Watching the Wheels" y "(Just Like) Starting Over", sonaban a gloria postbeatleiana. Estas son las cos canciones más exitosas del Double Fantasy, y con razón: el resto del material es absolutamente inescuchable. Y cuando señalamos inescuchable es porque se denota la pesada mano de la señora Yoko Ono; está lejos de ser casualidad que la voz de ella no se perciba por ningún lado en en estas tres canciones como aparecieron en el álbum original.

En "Woman", Lennon trataba desesperadamente de volver a sus orígenes rockabilly. Este es un tema hábilmente reescrito del "Donna" de Richie Valenz (y un título parecidísimo a "Ono", diría alguien por ahí), tanto así que si uno compara cuidadosamente ambas composiciones, notará semejanzas copiadas al carbón. Los Beatles aceptaron varias veces que copiaban a sus ídolos cuando comenzaban, pero Lennon siguió haciéndolo una década después de desintegrado el cuarteto. Por lo que toca a "Watching the Wheels", su estructura es tan sencilla y tan mecánica que cuesta trabajo pensar que fue escrita por un ex Beatle. En ella a Lennon se le advierte si es feliz ahora que ya no es parte del juego, es decir, que ya no pertenece al grupo que lo inmortalizó. El "watching the wheels" (observando las ruedas) probablemente se debió a una respuesta de Lennon a canciones como "Let Me Roll It" (Déjame rodarlo) y a "Helen´s Wheels" (Las ruedas de Helen) de McCartney.

"(Just Like) Starting Over", el tercer hit del Double Fantasy, es por mucho la mejor canción del disco, la más original y la que, algo que no es coincidencia, la primera en entrar al Top Ten el mismo diciembre de 1980. Fue, sin duda, un momento donde el Lennon beatle se reconectó con el Lennon solista. La canción lleva un compás de música boogie algo similar al "Obladi Oblada", y luego retoma otro giro que rememora el "All You Need is Love" en varias de sus partes para terminar con una minicoda similar a la del "Strawberry Fields". La melodía es casi perfecta que al escucharla es cuando uno se da cuenta de la incalculable pérdida que representó para el mundo de la música la desaparición física de John Lennon.

Desafortunadamente, el resto del Double Fantasy sí reivindica el pesar de los críticos: las canciones de Ono son francamente deplorables. Para colmo, en el 2010 apareció una edición especial del disco con motivo del 30 aniversario de la muerte del músico y sus fans se toparon con una sorpresa, que no debería serlo tanto dado el ego de la japonesita pues en algunos bonus tracks y remixes se agregó su voz --ya ni pensar cuando hizo lo mismo en el coro del "Across the Universe"-- y un pequeño texto donde parece que Lennon fue un mero colaborador en la hechura del disco.

En suma: ¿hubo un disco extraordinarios del Lennon solista? Incluso el Imagine, adorado por los críticos, padeció lo mismo que los otros de sus álbumes, esto es, la inconsistencia, el temor de entrar a un campo minado y toparse con una canción de Yoko Ono, algo que evitaban el 99 por ciento de los fans. Igual de inconcebible habría resultado que Linda McCartney fuera la única voz en cualquier canción de Wings --y, sobre todo, sabedora de sus limitantes-- o que George Harrison cediera la batuta a Ravi Shankar en alguno de sus discos. Por eso el material que lanzó John Lennon, desde el lastimoso Two Virgins, hasta el Double Fantasy, suenan tan decepcionantes.

John Lennon solista tuvo, pues, canciones brillantes, pero no álbumes. Por una sola vez los críticos habían sido honestos con el Double Fantasy. Pero la lamentable muerte del ex beatle los obligó a rescribir sus opiniones.

 

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3 comentarios

pelacas_moreno escribe 17.12.12

esta es la primera vez que les escribo lei su artículo de John Lennon y me pareció injusto que se la llema un trabajo mediocre la verdad es que el maestro finalmente había reencontrado su camino y eso es lo que más dolio a sus fans cuando supieron que Lennon había muerto a manos de esa basura humana llamada Mark Chapman, que tristeza de todas las ideas geniales y propuestas musicales que se quedaron en la cabeza de John Lennon y jamás sabremos de ellas.

ronnie_gonzalez escribe 16.12.12

Solemos pensar que Yoko Ono es la bruja que desintegró a los Beatles pero olvidamos que fue ella quien lo sacó del infierno de las drogas, la que lo levantó cuando se la pasaa todo el día acostado fumando mota y la que lo despabiló para que grabara otro disco, que desafortunadamente fue el último. Yoko Ono está lejos de ser la Señora Simpatía pero no debemos quitarle el merito de haber hecho que John Lennon nos diera otra muestra de su enorme talento, yo guardo en Double Fantasy en un lugar muy especial de mi colección

ese_mi_pele escribe 13.12.12

Hay un error en su texto, el empresario que obligó a Lennon a grabar un disco para compensar los derechos de autor se llamaba Morris Levy, poseedor de un catálogo con más 2,500 canciones que incluían "Stand By Me" y que Lennon grabó su versión en 1974. Morris Levy fue encarcelado años después por presuntos nexos con la mafia siciliana de Nueva York y por fraude fiscal, para más información pueden consultar el libro "Hit Men" de Frederic Dannen donde se incluyen en detalle todas las conexiones de las disqueras, artistas, representantes, programadores de radio y promotores con las mafias

 

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