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Artículos de
este numero 0
origen del Malleus Maleficarum: el
manual de los inquisidores medievales
El nombre de Dios, y del Diablo:
La Cábala ha
investigado los atributos de Dios mediante el estudio de las letras...
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Existir
no existen, pero
Que las hay, hay. . .
por Edwin Aguiar
Hoy iniciamos este nuevo medio de comunicación
cuyas modestas pretensiones consisten en abordar distintos temas que no
son usuales. No propiciamos ningún culto ni extravagancia
intelectual; solo mera curiosidad por el extraño devenir de la
humanidad desde pretéritas épocas hasta el día de
hoy, si es posible con una mirada curiosa, irónica en
algún punto y por sobre todas las cosas, escéptica aunque
no descreída. Abordaremos toda clase de temas, desde las
enigmáticas ciudades ocultas, pasando por El Rey del Mundo,
hasta las disquisiciones sobre el origen de los lenguajes hablados. Hoy
iniciamos con las Brujas y el Malleus Maleficarum, una historia que en
que se mezclan lo espiritual, lo erótico-sexual, los prejuicios
y los mitos. Agradeceremos comentarios y aportes, que pueden remitirnos
al mail que figura en este link. Gracias y hasta la próxima
dentro de 30 dias.La creencia en las brujas y su posterior
cacería tienen una larga aunque no honrosa tradición. Sin
duda las reminiscencias del universo demoníaco con sus malos
espíritus, estaba latente desde el nacimiento de la humanidad.
El Código de Hammurabi, de hace 38 siglos, inicia sus leyes
escritas con los delitos de brujería. La Biblia desde el
Éxodo, uno de sus primeros libros, habla de no dejar vivir a las
brujas. No obstante a lo trasmitido por las sagradas escrituras
(Éxodo, Levítico etc.) la brujería en los primeros
tiempos del cristianismo no fue temida ni las pretendidas brujas
castigadas; eran un resabio del paganismo grecorromano. Mas aun, se
llego a considerar que la creencia en las brujas y que estas pudieran
ocasionar tormentas de granizos, como algo impío. Mientras que
en mundo cristiano oriental la actitud hacia las brujas se mantuvo en
este escepticismo; en el occidente esto no perduro. Un cambio de
actitud dentro de la maraña teológico – legal inicio la
persecución a todo lo que oliese a herejía y
brujería. Dos factores provocaron este cambio: uno
político proveniente de la importancia creciente asignada al
diablo y los demonios, y en consecuencia a sus agentes naturales (las
brujas). Si se piensa que algunas de las herejías llevaban en
sus doctrinas elementos maniqueos (lucha entre el bien y el mal) y que
el sentir de la época (La peste negra, las guerras, las
rebeliones, el cisma, etc.)no podía dejar de ser mas que obra
satánica en contra de la Iglesia, se explica fácilmente
que se
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diera el paso de identificar
herejía con brujería. La acción oficial se inicio
en 1484 cuando Inocencio VIII emitió la bula Summis desiderantis
affectibus Con un celo digno de la mejor causa y previendo
oposición, los dos frailes mencionados en la bula, consiguen el
apoyo del poder secular; el apoyo de la Universidad Teológica de
Colonia y del Emperador Maximiliano. Con este triple aval dan a conocer
su libro, el Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas), en
él además de demostrar la existencia de las brujas y
hechizos, se analizaban los distintos tipos de brujas, los medios para
identificarlas, exponiendo el tratamiento legal para librarlas del
demonio sometiéndolas al brazo secular, es decir
enviándolas a la hoguera. En verdad, por horrible que todo esto
nos parezca hoy, no fue sino el resultado de una inquietud en el cuerpo
político y social de la época ante los signos de un
posible e inminente quiebre del orden establecido. Leyendo en la
actualidad el Malleus podemos determinar que se describen casos
lindantes con las enfermedades mentales, tal como lo reconoció
el mismo Vaticano en un boletín informativo del 26 de enero de
1999 (ver pagina 3). En la misma línea, Ulrico Molitor escribe
un tratado denominado De las brujas y adivinas (1486) exponiendo que
las mismas deben ser tratadas judicialmente, es decir enviadas a la
tortura para confesar su relación con el diablo y a la hoguera
para ser castigadas. Recién en 1563 Johann Weyer publica un
libro (De las supercherías del Demonio) en el que arguye que
tales supercherías son fruto de la enfermedad, cuando no la
enfermedad misma; de ahí que las victimas , en lugar de la
hoguera merecen piedad y tratamiento medico. Estas personas actuaban en
base a sus profundas creencias, tal como hoy lo efectuamos nosotros. La
diferencia radica en que seis o siete siglos de evolución en la
forma de pensar y percibir el mundo nos inhiben de volver hacia
atrás, es decir de cazar brujas. El equivocar deliberadamente o
no, de forma permanente las creencias con las ideas anulan toda
capacidad de dialogo. La visión es acotada, parcial e insensata.
Por eso Que las hay , hay...
Bibliografía
utilizada en este número:
Malleus Maleficarum (Kramer, Sprenger; 1486)
De las Brujas y Adivinas (Ulrico Molitor, 1486)
Bula Summis desiderantis affectibus (Inocencio VIII, 1484) Historia
sexual de la humanidad (Eugen Relgis, 1953) Los exorcistas deben...
(articulo Clarin 27/01/1999) El Buen Gusto (Mme Emance Dufaux, 1883),
Articulos varios de la Red.
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