El
Vaticano actualizo su manual de exorcismos, que tiene 400 años.
Reconoce los avances de la ciencia y pide a los exorcistas actuar con
prudencia para no confundir un caso de histeria con posesión satánica.(fuente:
Clarín miércoles 27 de enero de 1999).
Después
de cuatro siglos la iglesia Católica presento una versión
actualizada de su clásico manual para hacer exorcismos contra la
acción del Diablo. A propósito de los exorcismos y las suplicas
el texto de 84 paginas esta escrito en latín, al igual que su original
De exorcismus et supplicationibus quibusdam publicado en el año
del señor de 1614, pero a diferencia de este, reconoce los avances
de la psiquiatría y el psicoanálisis. Por eso recomienda
a los exorcistas que antes de tratar un caso consulten con expertos en
medicina o psiquiatría para no confundir una enfermedad mental
con un caso de supuesta posesión satánica. Este manual,
encuadernado en cuero rojo, llevo diez años de trabajo y será
traducido próximamente a las lenguas modernas, explico durante
la presentación en el Vaticano el cardenal Jorge Arturo Medina
Estévez, prefecto de la Congregación para el Culto Divino
(La Inquisición). Según el nuevo manual, los signos que
identifican a un verdadero endemoniado son: hablar idiomas desconocidos
para esa persona, saber de hechos ocultos ocurridos a gran distancia,
y mostrar una fuerza física que no corresponda a la edad o a la
salud. También incluye -obviamente- la aversión hacia la
Cruz, La Virgen, Los Santos y las imágenes sagradas. Pero el manual
aclara que todos aquellos signos pueden ser solo un indicio y no significan
necesariamente que provengan del Diablo. En el sentido estricto el exorcismo
es una ceremonia que busca expulsar a los demonios que se han apoderado
de una persona o un lugar. En la tradición cristiana Jesús
expulso a los demonios usando solo palabras. Hay textos clásicos
del psicoanálisis que demuestran que antiguos casos de posesión
demoníaca eran en realidad cuadros clínicos de neurosis,
histeria o paranoia. En los primeros siglos de la era cristiana, el poder
de exorcizar a los demonios era un don especial que podía recaer
en cualquier persona, tanto un sacerdote como un laico. Pero a partir
del siglo III nació el oficio de exorcista, que era el primer paso
hacia el ordenamiento como sacerdote. Al mismo tiempo el exorcismo se
transformo en una ceremonia preparatoria del bautismo católico.
La tarea de exorcizar demonios, muy popular en la edad media con la caza
de brujas, fue regulada por la Iglesia en 1614, estableciéndose
que solo podía hacerse con el permiso de un obispo. Desde que la
Iglesia creo la Inquisición -durante el siglo XII para combatir
la herejía de los cataros en el sur de Francia- nacieron los manuales
al estilo del Malleus Maleficarum (El Martillo de las Brujas, 1486). Se
estima que entre los años 1450 y 1750 mas de tres millones de personas
murieron ejecutadas en Europa y en menor medida en América, por
actos considerados como brujerías. Con la llegada de la ilustración
en el siglo XVIII la practica del exorcismo fue mayoritariamente abandonada
en la Iglesia Católica pero nunca se desvaneció del todo
en las Iglesias Protestantes. El manual a propósito de los exorcismos
y las suplicas recomienda al exorcista que no niegue la ayuda moral, pero
que nunca realice un exorcismo si no tiene la certeza moral de encontrarse
frente al demonio. En los casos difíciles es mejor seguir investigando
y buscar la opinión de otros expertos .
El
Rito
El rito del exorcismo empieza lanzando agua bendita seguida de un rezo
y la proclamación del evangelio. Después el exorcista impone
las manos sobre el poseído e invoca la potencia del Espíritu
Santo. El ritual permite que el exorcista pueda soplar sobre la cara del
poseído, renovar las promesas del bautismo e invocar a Dios para
que lo libere del mal. La ceremonia concluye con la presentación
de la Cruz; pero el ritual puede repetirse las veces que haga falta. Un
exorcista debe tener los dones de la piedad, la sabiduría, la prudencia,
y la vida santa, según dice el texto. Se mantienen algunas de las
frases celebres:Vade retro Satán, que sigue
siendo una exhortación clave. Ante el caso de una intervención
diabólica, el exorcista debe usar la máxima prudencia, ante
todo no debe pensar que aquel que sufre de algún tipo de enfermedad,
sobre todo psíquica, es perseguido por el demonio, recomienda
el manual.
Algunos
episodios famosos
En 1631 se hizo el primer exorcismo publico en el proceso de Loudum, contra
el cura Urbano Grandier, enemigo político del cardenal Richelieu.
Las monjas del convento de Ursulinas de Loudum, poseídas de histeria,
dijeron que Grandier era un brujo. Como prueba mostraron dos cartas en
latin, una escrita supuestamente por el diablo en persona. Grandier ardió
vivo en la pira en 1634 (ver nota al respecto). En agosto de 1949 el Washington
Post publico un caso de un chico de 14 años, de Maryland, que había
dicho frases en latín -idioma que desconocía- y blasfemaba.
Un sacerdote católico lo libero del problema, luego de practicar
30 veces el ritual del exorcismo. Este caso impresiono al escritor William
Peter Blatty, que en 1971 publico "El Exorcista, libro que
se trasladaría al cine posteriormente. En 1976 en Aschafenburg,
Alemania, la joven Anneliese Michel (22) murió de desnutrición
y deshidratación tras un prolongado ritual de exorcismo. Sufría
de epilepsia y los padres no habían consultado a un medico, sino
que llamaron a dos sacerdotes católicos autorizados por el obispo
de Muezburg. Un fiscal acuso a los padres de homicidio. En Argentina solo
se ha registrado oficialmente un caso de exorcismo, en 1982, pero luego
se declaro que no hubo posesión demoníaca sino problemas
psíquicos. Fue en Rosario cuando el arzobispo Bolati autorizo un
exorcismo a un chico de 12 años.
Entre
religión y psicoanálisis
En su clásico libro Lo sagrado y lo profano, el historiador de
las religiones Mircea Eliade se pregunta si el inconsciente no es otra
cosa que el ultimo escenario mítico que le resta al hombre contemporáneo.
En este sentido la cura de las enfermedades mentales a través de
la palabra tiene una tradición tan antigua como la Biblia. Sigmund
Freud afirmaba que el miedo mas antiguo en el hombre es el miedo a los
demonios, es decir las fuerzas que pueden destruir al hombre porque este
las desconoce. Y una psicoanalista católica practicante, la francesa
Francoise Dolto, se ocupo de mostrar los nexos entre religión y
psicoanálisis. Durante la antigüedad clásica griega
y romana, las distintas formas de locura eran consideradas como síntomas
de posesión demoníaca; esto duro hasta el siglo XVIII cuando
el medico frances Gustave Pinel libero a los locos de sus cadenas en La
Salpetriere. Un exorcista cree que los demonios vienen de afuera y deben
ser expulsados del alma -si esto fuera posible- mientras que un psicoanalista
sostiene que están adentro y solo deben ser reconocidos para que
pierdan su poder. El gran salto lo dio Freud a fines del siglo XIX cuando
fue, justamente, capaz de renunciar a la hipnosis y a toda forma de sugestión.