La tradición de la Cabala
Hebrea dice que el Señor posee cien nombres que definen sus atributos,
el hombre conoce 99 de esas deno- minaciones mas el centésimo permanece
secreto porque allí reside su máximo esplendor: La Eternidad.
Borges escribió al respecto en su cuento (La Muerte y la Brujula,
Ficciones). ¿Y que pasa con el Angel Caido? Tambien posee sus nombres,
pero a diferencia del Creador, no son secretos...
La gente suele creer que las palabras diablo y demonio son sinónimos,
y como tales los usa. Pero la Sagrada Escritura no usa la palabra estas
dos palabras como sinónimos. Por lo que dice la Biblia del Diablo,
éste es un espíritu muy superior al resto de jerarquías
demoníacas. La palabra Diablo o Satán o Beelzebub siempre
son usadas en singular, así como sus otras denominaciones equivalentes
(la Serpiente, el Dragón, etc). Mientras que la palabra demonio
aparece unas veces en singular y otras en plural. La palabra hebrea Satán
significa adversario, su traducción al griego es la palabra Diabolos,
de la raíz dia-ballo, dividir, el significado de Diablo sería
quien pone división, y su sentido derivado sería calumniador.
En arabe la palabra Satán significa macho cabrio. Belial o Beliar,
de la raíz Baal que significa el señor, es otra forma de
nombrar a Satanás en el Nuevo Testamento. El símbolo de
Baal es el toro, frente a la ferocidad del toro, o de la cabra, se contrapone
la mansedumbre del cordero, símbolo de Jesucristo. Beelzebul (o
Beelzebub) significaría príncipe del estiércol, o
príncipe de las moscas. Si mezclamos la palabra aramea be´el
(que significa señor) con la palabra hebrea zebul (que significa
casa) sería entonces señor de la casa. El Diablo aparece
en la Sagrada Escritura con las siguientes denominaciones además
de las ya dichas antes: el Acusador ,el Enemigo, el Tentador, el Maligno,
el Asesino desde el principio, el Padre de las mentiras, el Príncipe
de este mundo, la Serpiente. Lucifer es una denominación que no
se halla en la Biblia, y significa estrella de la mañana. La simbología
sería que las estrellas representan a las naturalezas angélicas,
la luna a la Virgen María, y el sol -el astro rey- representaría
a Dios. El día primero de la creación, en que se separa
la luz de las tinieblas, la luz representaría la creación
de los ángeles bienaventurados, mientras que la noche la defección
de los ángeles rebeldes, Satanás sería el lucifer,
es decir la estrella primera que anuncia la noche, la primera defección
que apareció en el cielo crepuscular. De ahí que el nombre
de Lucifer le conviene por la belleza de la estrella que corresponde a
su naturaleza angélica superior a las otras, y por ser la primera
estrella del crepúsculo. Algunos traducen erróneamente la
palabra latina lucifer como el que lleva la luz, pero eso es un error
ya que ese significado corresponde a la palabra luciferarius. Este nombre
de Lucifer se le aplicó a Satanás cuando algunos Santos
Padres se dieron cuenta de que las palabras del profeta Isaías
sobre el gran príncipe babilónico convenían perfectamente
al Diablo, la estrella de la mañana que cae desde los cielos por
su orgullo. ¿Cómo has caído del cielo astro rutilante,
hijo de la aurora, has sido arrojado a tierra, tú que vencías
a las naciones? tú dijiste en tu corazón: el cielo escalaré,
por encima de las estrellas de Dios elevaré mi trono. (...) Por
el contrario , al seol has sido precipitado. Is 14, 12-15
Aquí, en esta obra, hace uso de la palabra
Lucifer como sinónimo del Diablo. Sin embargo algunos, entre ellos
Don Gabriele Amorth, consideran que Lucifer es un demonio distinto de
Satanás, Lucifer sería el segundo en dignidad dentro de
los ángeles caídos. No obstante, la tradición no
ha distinguido entre estos dos términos. Ya Orígenes en
el siglo III los usa como sinónimos y, francamente, yo pienso que
no hay sólidas razones para considerar que son dos espíritus
y no uno. En el libro de Tobías aparece el nombre de un demonio:
Asmodeo (del persa Aaesma daeva) que significaría "espíritu
de cólera". El nombre de Lilith (Is 34,14) es un hapax (*
) que siempre ha sido considerado como una figura demoníaca. En
la mitología mesopotámica ese nombre corresponde a un genio
con cabeza y cuerpo de mujer, pero con alas y extremidades inferiores
de pájaro. Su nombre es muy probable que esté relacionado
con "lylh" que significa "noche". En Is 13, 21 y Bar
4, 35 aparecen los "seirim" que se podría traducir como
los "peludos", deriva del hebreo "sa´ir" "peludo"
o "macho cabrio"), San Jerónimo optó por traducir
esa palabra como "sátiros", traducción sumamente
acertada pues esa palabra hebrea se consideraba que designaba a algo así
como demonios en forma de machos cabríos. Esta palabra designaría
antiguas entidades demoníacas a las que se tributaría culto,
"no sacrificarán más sus sacrificios a los sátiros,
tras los cuales se prostituían" (Lev 17,7). En Ap 9,11 se
nos dice Ael ángel de abismo, cuyo nombre es en hebreo Abaddón
y en griego tiene por nombre Apolyon.. El nombre de Abaddón significa
"perdición, destrucción". Apollyón significa
"destructor". La palabra griega daimon significa genio (bueno
o malo), si bien en el Nuevo Testamento se utiliza sólo para designar
espíritus malignos. Con la excepción de He 17, 18, en que
tiene el significado genérico de "divinidades". En el
ambiente pagano de la época clásica, los puntos de referencia
al hablar del concepto demonio son muy diversos pues consideraban que
existían fantasmas, eones, espíritus de la naturaleza, mediadores,
almas de ciertos difuntos, genios buenos y genios malos, etc. La palabra
espíritu inmundo y demonio se usan indistintamente, así
la mujer sirofenicia dice que su hija está poseída del demonio
en Mateo, y en Marcos dice que tenía un espíritu inmundo
Los distintos nombres con que se designa a los demonios son:
-espíritu sordo; Mc 9,25 / -espíritu mudo; Mc 9,17 / -espíritu
impuro; Mc 1,23 / -espíritu maligno; Lc 7,21 / -demonio impuro;
Lc 4,33 En el Evangélio aparece una vez la palabra lunático
(Mt 17,14). Esta palabra en la antiguedad podía referirse tanto
a la epilepsia como a la posesión, y deriva de la creencia de la
influencia de la luna sobre los estados de crisis de estas personas. Energúmeno
es otra forma de designar a los poseídos, viene de la palabra energía,
por la fuerza que desplegaban en los estados de crisis. Luzbel es otra
forma extrabíblica de denominar al Diablo. Mefistófeles
es el nombre del demonio que aparece en la obra Fausto de Goethe. En las
antiguas leyendas germanas aparece este personaje infernal como compañero
del doctor Fausto y con el nombre Mefostofies, cuya antiguedad data del
año 1587. La forma actual y corriente de este nombre se ha generalizado
por la influencia de Goethe. Su etimología más probable
es la que se origina de Megistophiel, Ophiel (del griego Aophis, serpiente)
era un sobrenombre de Hermes Trismegisto que en la antiguedad era el patrono
de los hechiceros, resucitado en la literatura del s. XVI y clasificado
por ésta entre los siete grandes príncipes infernales.