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Algunas de ellas denunciaban a personas inocentes,
firmando haberlas puesto en relacion con el Diablo. De esta manera el
cura Gaufridy fue quemado por un crimen de brujeria que no habia cometido.
El caso del sacerdote Urbano Grandier (1590-1635) llego a ser celebre.
La superiora de un convento de monjas Ursulinas en Loudun , Juana de Belciel
ofrecio a Urbain el cargo de capellan. Este que era rico, orgulloso,mundano,
de atrayente elocuencia, pero tambien caustico y pendenciero con los clerigos
que le envidiaban, creose partidarios fanaticos y enemigos implacables.
Toda su vida fue una serie de procesos. Rechazado el cargo que le habia
propuesto Juana de Belciel, ella, para vengarse, lo cedio al canonigo
Mignon, uno de los enemigos de Urbain. Poco tiempo despues, la neurotica
monja comenzo a afirmar que todas las noches lo veia en sueños,
pese a que nunca lo habia visto en realidad. Las demas monjas contagiadas
, pretendian que ellas tambien lo veian. Urbain fue acusado de haber embrujado
a la superiora con rosas malditas y que en ella (en la monja) vivian siete
demonios. Las tentativas de ahuyentarlos fueron en vano y el pueblo se
burlaba de las monjas que se creian poseidas por los diablos. Urbain Grandier
sabia defenderse, comprobo la mentira ridiculizando a los brujos. Un medico
contribuyo a la cesacion de las alucinaciones. Pero al intervenir en actividades
politicas en contra del Cardenal Richelieu, virtual regente de Francia,
este designo a un pariente de Juana de Belciel a quien dio plenos poderes
para reiniciar el proceso. Las excentricidades de las poseidas llegaron
al colmo. Se mostraron falsos acuerdos diabolicos que Grandier habria
firmado con su sangre. La inocencia de Grandier, quemado en 1634 en la
hoguera, se evidencio en 1655 cuando Juana Belciel fallecio, paralizada
por una enfermedad nerviosa. Y dos |
de
los brujos que lo habian acusado tambien sucumbieron, uno en convulsiones
y otro de locura furiosa.La narracion de Magdalena Bavant y las poseidas
de Louviers constituye otro capitulo de la demonologia erotica. Un monje
llamado David, actualizando algunas escenas medievales, predicaba la inocencia
de la desnudez de Adan y pedia a las novicias del convento D´Evreux
de volver al estado de Eva para refrenarlas y humillarlas, pues era necesario
matar el pecado mediante el pecado que humilla y cura el orgullo.
Las monjas pecaban, pues, entre ellas, mientras que Magdalena de Bavant
llego a convertirse en la concubina de Picard, el sucesor de David. Finalmente
ella se sintio poseida y golpeada por los diablos, perseguida por una
gata con ojos de fuego.Las demas hermanas se contagiaron. En vano un cirujano,Yvelin,
desenmascaro la astucia de una hermana afectada por la locura erotica,
explicando que las infelices monjas estaban histericas. Fue desaprobado.
Magdalena perdia las noches luchando contra las lauchas, se entregaba
a los carceleros, a los sirvientes del obispado, firmaba listas de crimenes
que no llevaba a cabo, pero aportaba tambien falsos testimonios para hacer
que inocentes fueran quemados en la hoguera. Al fin, el convento denominado
La Sodoma de Louviers fue demolido y sus reclusas remitidas a sus familias.
Las epidemias de Jura (1598-1600) y Labour (1609) produjeron las mas raras
alucinaciones. Las victimas describian detalladamente sus mas intimas
relaciones con Satanas; su imaginacion era fecunda, especialmente en la
descripcion de los organos sexuales de los diablos. Bastara citar a Juana
D´Abbadie, de 16 años, para la que esos organos estaban constituidos
"por escamas que se encogian cuando penetraban; y se erizaban cuando
salian, pinchando. El miembro del Diablo tendria un codo de longitud,
si no lo tuviera retorcido en forma de serpiente. Si esto es
asombroso, no lo es menos algunas declaraciones de brujas, como la de
Antida Colas de Betaucourt que declaraba que tenia un orificio
mas arriba del ombligo para uso del diablo, siendo la parte natural reservada
al marido o la descripcion de una hechicera que el
semen del Diablo es frio y esteril". "A veces debido
a su union con moribundos (cf Tomas de Aquino, Summa Teologica, 51,
3, ad 6) da lugar al nacimiento de monstruos. |
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