
Martes 28 de febrero del 2006
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
En el vago esfumino de la niebla la alta torre parece un brazo que se levanta para mostrar el camino a las alturas.
Yo amo la catedral de mi ciudad, Saltillo. Sus vastas naves, sus umbr�as b�vedas est�n llenas de recuerdos de las amadas sombras. En la bruma se acrecienta ese amor m�o por las antiguas piedras ungidas con el �leo de la fe. Voy al caer la tarde a la c�vica plaza bordada de palomas y alzo la vista para mirar el airoso campanario que ahora lleva capa de neblina.
Y me parece, al verlo, el m�stil de un nav�o que ha visto muchos vientos y muchas tempestades, pero que sigue navegando, aun entre la bruma, por rumbos que son de eternidad.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Sin autoridad moral
�Qu� manera de empezar el d�a, con un relato sical�ptico del peor gusto y la m�s dudosa moralidad! Las personas que no quieran empezar el d�a con un relato sical�ptico del peor gusto y la m�s dudosa moralidad omitan la lectura de los renglones que vienen y pros�ganla en el punto donde dice: "Tres se�ores de edad madura intercambiaban confidencias acerca de su vida �ntima", palabras con que empieza otro relato sical�ptico del peor gusto y la m�s dudosa moralidad... Un cierto individuo de nombre Minucio entr� en amores con una chica llamada Baa. Pens� en rendirle un homenaje amoroso jam�s visto, y para tal efecto fue con un tatuador y le pidi� que le tatuara en cierta parte el euf�nico nombre de su amada. El artista del tatuaje reconoci� la eufon�a de ese nombre, pero despu�s de ver el sitio donde trabajar�a inform� con mucho tacto al cliente que, tomando en cuenta las medidas del terreno, s�lo cabr�an dos de las tres letras de que constaba el bello nombre: Baa. Eso s�: pod�a escoger entre las dos primeras letras o la primera y la �ltima. Minucio, despu�s de largo meditar, pidi� que fueran la primera y la �ltima, y el tatuador procedi� a inscribirle en la aludida parte las letras B y A. D�as despu�s el mal dotado joven fue a una cantina, y en el mingitorio -as� debe decirse en lenguaje de tabernas- coincidi� con un hombre de color. No sin sorpresa advirti� que el sujeto tambi�n ten�a, y en la misma parte, un tatuaje igual al suyo, con las letras B y A. Le hizo notar tal coincidencia, y le inform� que en su caso las letras B y A eran abreviatura del breve nombre de la mujer que amaba. "Veo nada m�s la letra B" -le indica el hombre. "S� -reconoce Minucio-. Pero en determinadas condiciones puede usted leer el nombre completo de mi dama: Baa". "Ya entiendo -dice el hombre de color-. En esas mismas condiciones la B y la A que ve usted en mi respectiva parte corresponden a la frase: "Bienvenidos a Jamaica, tierra de c�lido sol, mar tibio y fresca arena"... (No le entend�)... Tres se�ores de edad madura intercambiaban confidencias acerca de su vida �ntima. Dice uno con vano orgullo masculino: "Yo soy hombre de una vez por noche". Afirma otro: "Yo soy hombre de dos veces por noche". "Pues yo -tercia el tercero, que no pod�a hacer sino terciar- soy hombre de cinco veces por noche". "�No es posible!" -exclaman al un�sono los dos amigos. "Si lo dudan -los desaf�a el otro- preg�ntenle a mi esposa. Ella les confirmar� que soy hombre de cinco veces por noche. Tambi�n les dir� que que me tiene dicho y redicho que no tome tanto t� en la tarde, porque luego en la noche tendr� que levantarme esas cinco veces a hacer pip�"... Mario Mar�n, perdida toda autoridad moral y rechazado por sus gobernados, debe renunciar al cargo que ahora indebidamente ocupa, el de Gobernador de Puebla. La manifestaci�n de repudio del domingo es clara muestra de que ha perdido la confianza general. Tal manifestaci�n, a diferencia de la que �l mismo organiz� en apoyo de �l mismo, no necesit� de acarreados, y fue expresi�n clara y aut�ntica del sentimiento colectivo. Los poblanos no quieren ser gobernados por un hombre que evidenci� tan baja condici�n al prestarse a servir de instrumento de un individuo de la peor cala�a, el empresario Kamel Nacif, quien se vali� del poder que dan el dinero y la influencia pol�tica para hacer da�o a la periodista Lydia Cacho y vengarse de la denuncia que �sta hizo de sus ligas con una red de pederastas. En esa sucia intriga particip� como d�cil servidor el Gobernador Mar�n. Abdic� as� de toda dignidad, e incurri� en delitos tipificados por la ley. Debe por tanto renunciar. Su presencia en el cargo que detenta es una ofensa contra la comunidad poblana... FIN.




Lunes 27 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Es ahora mi mundo un mejor mundo. Naci� Eugenio, el m�s peque�o de mis nietos. Tengo diez. �Qu� buena calificaci�n!
Eugenio es de ojos grandes. Igual de grande ha de ser su coraz�n si es como el de su pap� y su mam�. Grandes tambi�n tiene las manos. Ser�n manos abiertas para la caricia, lo s� de cierto, pues desde que este ni�o era apenas un resplandor de luz en los hermosos ojos de su madre no ha habido para �l m�s que encendido amor.
Eugenio, criaturita que llegas con tus ma�anas a mi tarde: eres para tu abuelo promesa de esperanza y don de fe. Cuando conmigo est�s sentir� que Dios est� conmigo. Muy cerca de �l estamos los dos. T�, porque acabas de salir de sus manos. Yo, porque me acerco ya a sus brazos. En los mios te dormiste ayer, Eugenio. En los suyos ma�ana yo me dormir�.
�Hasta ma�ana!...
El desplome del PRI
La maestra les le�a a los ni�os un cuento de hadas: "La hermosa Melisenda recibi� al pr�ncipe Zafir en bata de verano". Interrumpe la profesora su lectura y pregunta al grupo: "�Saben ustedes lo que es una bata de verano?". Arriesga Pepito: "�Una bata de hospital de �sas abiertas por atr�s?"... Un se�or fue a jugar golf. Al llegar al club record� que hab�a olvidado decirle a su esposa que aquella noche ir�an a una cena con amigos. Llam�, pues, por tel�fono a su casa. Contest� una voz infantil. "Hijita -dice el se�or-. Por favor llama a tu mami". "No puedo -responde la peque�a-. Est� encerrada en la rec�mara con el t�o Pitoncio". "Hijita -se extra�a el se�or-. T� no tienes ning�n t�o Pitoncio". "Claro que tengo -responde con firmeza la peque�a-. Cada vez que t� te vas al banco a trabajar llega �l y se encierra en la rec�mara con mi mam� Camilia". El se�or se dio cuenta de que hab�a marcado un n�mero equivocado: ni �l trabajaba en un banco ni su esposa se llamaba Camilia. Le dice entonces a la ni�a: "Muy bien, hijita. Ve a la rec�mara y hazles una broma a tu mam� y tu t�o: diles que acabo de llegar a la casa. Yo espero aqu� para que me digas qu� pas�". Regresa a poco la peque�a y dice en el tel�fono: "Ya hice lo que me pediste, papi". "Y �qu� sucedi�, hijita?". "Mi mami salt� de la cama, tropez� con la alfombra y cay� por la ventana del segundo piso. Mi t�o Pitoncio se ech� desde arriba un clavado a la alberca, sin darse cuenta de que no ten�a agua". "Est� bien, hijita -se despide el se�or-. Gracias". Cuelga el tel�fono y dice con siniestra sonrisa: "No s� a d�nde estar�a hablando, pero la venganza masculina se ha consumado"... El des�nimo se ha apoderado de los priistas; andan con la cobija en rastras, para decirlo en expresi�n de pueblo. Aun los de m�s firme militancia reconocen que fue supino error haber dejado que Madrazo se apoderara de la candidatura. El desplome del PRI se ve a las claras, y es muy posible que est� en tercer lugar al conocerse el resultado final de la elecci�n. Muchos priistas me han dicho que en conciencia no pueden votar por Madrazo; que por primera vez en su vida votar�n en la elecci�n presidencial por un candidato de otro partido. Los panistas est�n confiados en que esos votos ser�n para Felipe Calder�n, habida cuenta de que L�pez Obrador es ex priista, lo mismo que muchos de sus m�s cercanos colaboradores, y los priistas temen la hostilidad de �sos que se hicieron perredistas igual que el jocoque se hace: de la noche a la ma�ana. En la elecci�n pasada el llamado "voto �til" fue el de los perredistas; ahora ser� el de los priistas decepcionados. Con el alto �ndice de abstencionismo que algunos observadores preven, y con la escasa distancia que separa ya a Calder�n de L�pez Obrador, esos votos priistas ser�n muy importantes... Don Alg�n cumpli� a�os, y su secretaria no le llev� ning�n presente. "Caray, se�orita Susiflor -le dice �l con mucho sentimiento-. Sab�a usted que hoy es mi cumplea�os, y sin embargo no me trajo un regalito". "Disc�lpeme, se�or -se azara la muchacha-. Es que mi sueldo no me alcanza para comprar regalos". "Pero, se�orita Susiflor -replica, comprensivo, don Alg�n-. No ten�a usted qu� molestarse en comprar nada. Lo mismo le habr�a agradecido cualquier detalle; una idita al motel; un fin de semanita en Acapulco; cualquier cosa"... En la merienda una se�ora dijo que hab�a visto en el s�per pepinos grandes, y se�al� con ambas manos el tama�o del fruto. Do�a Tapiana, que era algo sorda, pregunta con inter�s ansioso: "�Qui�n? �Qui�n?"... FIN.




Domingo 26 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO.
-�Verdad, Se�or, -pregunt� Ad�n- que yo soy el Rey de la Creaci�n?
-Eres el rey de tu creaci�n -le contest� �l-, no de toda la creaci�n. Cada criatura tiene lo necesario para reinar en su propio reino: el mosquito es rey de su creaci�n, y lo mismo la ara�a y el delf�n; el gusano y el colibr�; la cucaracha y el elefante; el �guila y el caracol. Para la Naturaleza todas las criaturas son iguales, desde la hormiga hasta el hombre. Y cr�eme que al decir "desde la hormiga hasta el hombre" no estoy citando en orden ascendente.
Pregunt� entonces Ad�n:
-Se�or: �qu� es la Naturaleza?
-La Naturaleza -contest� Dios- es uno de mis seud�nimos.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
La medicina
Don Astasio lleg� a su domicilio y sorprendi� a su esposa, do�a Facilisa, en apretado trance de lib�dine con un desconocido. Desconocido para �l, claro, no para ella, a juzgar por las expresiones con que la pecatriz se dirig�a a su amador: "papucho", "mi negro santo" y "cochototas". Es explicable, entonces, que don Astasio haya incurrido en ira ante la visi�n de ese acto, por todos conceptos reprobable. Le dijo a su mujer en paroxismo airado: "�Mesalina! �Vulpeja inverecunda! �Maturranga! �Pupila! �Furcia! �Coima! �Hembra sin pudor!". Le contesta con dolorido acento do�a Facilisa: "�Ay, Astasio! �Te va mal en la oficina y luego vienes a la casa y quieres desquitarte conmigo!"... Una muchacha oriental apareci� en la playa toda despeinada y con el traje de ba�o hecho jirones. "�Se�orita! -le pregunta lleno de alarma un salvavidas-. �La revolc� una ola?". Responde la chica de rasgados ojos: "No. Fuelon solamente cualenta y cinco minutos"... Sopa de letras: La R es una P haciendo pip�. La O es una I embarazada. La W es una M que se cay� de borracha. Y la U es una n dispuesta a hacer el amor... Aquella mujer fue con el siquiatra. "Doctor -le cuenta-. Me siento muy miserable. Soy presidenta de una asociaci�n devota, y sin embargo todas las noches sue�o que me acuesto con hombres por unos cuantos pesos". Le dice el analista: "Le fortalecer� su autoestima, se�ora. Unas cuantas sesiones y so�ar� usted que les cobra bien cobrado"... Lleg� al montep�o una atractiva morenaza de esculturales formas. Se�al� el letrero que dec�a: "Pr�stamos sobre objetos de valor"; luego puso las pompas en la ventanilla y pregunt� al boquiabierto empleado: "�Cu�nto por esto?"... El rico se�or le dice furioso a su doctor: "�Vi a otro m�dico, y he llegado a la conclusi�n de que es usted un estafador! �Me ha estado tratando durante a�os una enfermedad que ni siquiera tengo, todo para sacarme mi dinero!". Replica con gran sentimiento el facultativo: "Y usted es un ingrato, se�or m�o. �Pensar que bautic� mi yate con su nombre!"... La esposa regres� al hogar una hora antes de lo esperado y encontr� a su marido en acto de coici�n con la linda criadita de la casa. "�Qu� es esto, Pitoncio?" -le pregunta. Explica el follador: "La muchacha ya hab�a terminado sus labores, vieja, y me has dicho que no te gusta que est� sin hacer nada"... Emp�docles, el borrach�n del pueblo, se puso malo, y el m�dico le recet� una poci�n. �l se negaba a beberla. Le dice su mujer: "T�mate la medicina pensando que es una cerveza". Replica el temulento: "�No podr�a mejor tomarme una cerveza pensando que es la medicina?"... Afrodisio, gal�n concupiscente, logr� por fin que Dulcil�, muchacha ingenua, le entregara la impoluta flor de su doncellez, que ella guardaba celosamente para ofrendarla como preciosa gala de virtud al hombre a quien dar�a el dulc�sismo t�tulo de esposo. En medio de la fruitiva acci�n, Dulcil� le pregunta al acezante gal�n: "Pero dime, Afrodisio: �nos vamos a casar?". "�Habr�se visto! -exclama con impaciencia el jadeante hombre-. El matrimonio es un contrato. �Y a qui�n se le ocurre hablar de contratos en un momento como �ste!"... Un pescador estaba pescando en el muelle. Se hallaba rodeado de lind�simas sirenas sentadas junto a �l. Les dice el pescador a otros pescadores que lo miraba con admiraci�n: "Lo siento mucho, amigos: la carnada que uso es un secreto"... Cae que no cae sali� un ebrio de la cantina al tiempo que pasaba frente a ella una monjita. Sin decir palabra va el borracho y le da a la monjita una trompada que la hace caer por tierra. Muy orgulloso de s� dice el borracho: "Ya dec�a yo que Batman no es tan fuerte como dicen"... FIN.




S�bado 25 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
La edad de este hombre es de 70 a�os, y sin embargo por momentos su sonrisa es la de un joven y en sus ojos brilla una extra�a luz.
Calla de pronto este hombre y pierde la mirada en una lejan�a que s�lo el puede ver. Es entonces cuando en los labios le aparece esa sonrisa vaga, y en los ojos ese resplandor.
Este hombre fue a Par�s cuando ten�a 20 a�os. Estuvo ah� con una muchacha de su misma edad.
Medio siglo ha pasado, que es mucho pasar, y muchas cosas en ese tiempo le han pasado a este hombre.
Pero algo no ha pasado: el recuerdo de aquel Par�s, de aquella muchacha... De aquel �l... Cuando ese recuerdo llega de repente, con �l llegan la sonrisa vaga y la mirada en luz.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
'�Qu� horas son? '
Acnecito, muchacho adolescente, era una verdadera lata. Su pap� se juntaba con amigos a jugar poker, y el importuno cr�o se pon�a atr�s de los jugadores, revelaba las cartas que ten�an y los molestaba con imprudentes comentarios. El padre del mozalbete le ped�a que se fuera, pero Acnecito regresaba a poco y volv�a a molestar. Uno de los amigos se levanta y se lleva a Acnecito a otra habitaci�n. El latoso muchacho no se volvi� a aparecer en toda la tarde. S�lo se present�, ojeroso y l�nguido, cuando ya el juego hab�a terminado. El pap� del adolescente le pregunta al amigo que se lo hab�a llevado: "�Qu� hiciste para que nos dejara jugar?". Contesta el tipo: "Le ense�� c�mo jugar con �l mismo"... Avaricio, hombre cicatero, pens� en un modo de combinar el placer con la econom�a. Se compr� una alcanc�a en la forma del t�pico marranito, y cada vez que �l y su esposa hac�an el amor depositaba en la hucha un billete de 20 pesos. En cierta ocasi�n tuvo necesidad de un poco de dinero, y quebr� la alcanc�a. Entre los billetes de 20 pesos vio muchos otros de 50, 100, 500 y hasta mil pesos. "�Y este dinero?" -le pregunta a su esposa. Responde ella. "No todos los hombres son tan agarrados como t�"... Reconozcamos que M�xico est� cambiando para bien. No hace mucho tiempo viv�amos en aquel pa�s del: "�Qu� horas son?". "Las que usted diga, se�or Presidente". Ahora vivimos en otro pa�s distinto, en que un �rgano de ciudadanos pide al Presidente que modifique el texto de un mensaje suyo, y el Presidente acata esa determinaci�n. En efecto, el Instituto Federal Electoral hizo una recomendaci�n al Gobierno de la Rep�blica en el sentido de quitar de un mensaje promocional del Presidente Fox la frase: "... Si seguimos por este camino, ma�ana M�xico ser� mejor que ayer". Dicha expresi�n fue juzgada por los partidos opositores, con raz�n, como una forma de impulsar la candidatura del candidato panista a la Presidencia de la Rep�blica. Es encomiable la actitud de Fox, de respeto a la legislaci�n electoral y a los acuerdos de la autoridad correspondiente. Eso contribuir� a que el proceso de elecci�n se lleve a cabo con la equidad y transparencia que los ciudadanos reclaman y la ley prescribe... En tiempos de Einstein, la se�ora Abrams, sencilla ama de casa, no pod�a entender el �xito que hab�a alcanzado ese hombre, y la mucha publicidad que recib�a. Le pregunta a su hijo, estudiante de universidad: "Pues, �qu� es lo que hace ese tal Einstein?". Replica el muchacho: "Es el cient�fico m�s grande de este siglo. Es autor de la teor�a de la relatividad". "�Qu� es eso?" -vuelve a inquirir la se�ora. "Bueno -vacila el muchacho-, es un poco dif�cil de explicar. Te pondr� un ejemplo: si un joven est� con su novia, una hora le parecer� un minuto; pero si se sienta sobre una estufa caliente, un minuto le parecer� una hora". Exclama con asombro la se�ora Abrams: "�Y con semejantes indejadas ese hombre se gana la vida?"... La esposa se sorprendi� al ver a su marido llorando quedamente en la sala. "�Qu� te pasa? -le pregunta-. �Por qu� lloras as�?". Contesta el se�or entre sus l�grimas: "No s� si lo recuerdes, pero hoy exactamente hace 20 a�os hicimos el amor en el asiento de atr�s de mi coche". "No ten�a presente la fecha -responde la mujer-, pero claro que recuerdo eso". Prosigue el marido: "T� eras menor de edad, y tu pap� nos sorprendi�. Me dijo que si no me casaba contigo me echar�a en la c�rcel por 20 a�os". "Tambi�n recuerdo eso -replica la mujer-. Pero, dime: �por qu� lloras?". El hombre estalla en convulsivo llanto y clama: "�Hoy estar�a saliendo!"... "Doctor -le pregunta la muchacha al ginec�logo-, �puedo contraer una enfermedad ven�rea en un sanitario p�blico?". "Por supuesto -responde el facultativo-. Si se sienta antes de que el otro se levante"... FIN.




Viernes 24 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Esta flor que no es flor, el alcatraz, alz� su copa blanca y la llen� con luz de la ma�ana. En su �pice temblaba la consabida gota de roc�o, sin la cual ninguna flor est� completa para la literatura.
Yo vi la flor, la luz y la irisada gota, y en ellas mir� la s�ntesis del mundo. El que pueda explicar este alcatraz podr� explicar el universo. (Tambi�n podr� explicarlo el que explique una brizna de hierba o un grano de arena).
Si yo cortara este alcatraz y lo pusiera en el florero de alto cuello tendr�a sobre mi mesa de trabajo una vaga nostalgia de art nouveau. Pero �qui�n puede cortar este ampo de belleza? Cortar por el tallo a esta flor ser�a como cortar por el talle a una muchacha. Dejar� que la flor viva los breves d�as que pertenecen a las flores, apenas un poco m�s breves que los d�as que nos pertenecen a los hombres. El invierno envolvi� este alcatraz, pero de �l saldr� la primavera. Tambi�n la muerte es ef�mera envoltura de donde sale el triunfo eterno de la vida.
�Hasta ma�ana!...
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Cat�n
Lo malo de Aznar
Don Poseid�n y do�a Holofernes, gente buena y sencilla del campo, ten�an una hija de nombre Bucolina. En ella se miraban los dos; era la luz de sus pupilas. A la muchacha le sali� un pretendiente citadino que se propuso desposarla para gozar tanto las lozan�as de garrida la moza como los bienes de fortuna que de seguro heredar�a. La zagala acept� el cortejo del interesado joven; su untuosa labia de seductor la convenci�. Adem�s el gal�n se llamaba Armando, nombre a su parecer alto y sonoro, rom�ntico y lleno de euf�nicos acentos. �Qu� pod�an frente a ese nombre novelesco los Tiburcios, Pacianos y Salustios lugare�os? Le pidi� Bucolina, pues, a Armando que solicitara su mano de esposa; seguramente su padre no la negar�a. Hab�a un problema que ignoraba la ilusionada novia: el mozalbete era m�s pobre que un gorri�n. Pero Armando, como Ulises, era rico en estratagemas. Busc� los buenos oficios de un amigo suyo y le pidi� que lo acompa�ara a hacer la petici�n de mano. Le dijo: "Yo no puedo encarecer mis propios m�ritos. Si digo algo ser� con tono de modestia. T� enc�rgate de engrandecer mis expresiones, aument�ndolas en tal manera que mis futuros suegros se impresionen". Llegaron pues los dos a la casa de la novia. Armando, dirigi�ndose al genitor de la muchacha, manifest� el prop�sito de su visita: "Don Poseid�n: vengo a pedirle la mano de su hija". "�La mano? -respondi�, hosco, el vejanc�n-. No debe usted ser hombre de ambiciones, si con tan poco se conforma". Intervino do�a Holofernes para disimular la rudeza de su esposo: "�Cree usted, joven, que podr� hacer feliz a mi hija?". "�Claro que puedo hacerla feliz! -respondi� el visitante con animaci�n-. �Si usted la hubiera visto anoche!". Entonces fue don Poseid�n el que inquiri�: "Y d�ganos: �tiene usted casa para llevar ah� a la ni�a?". Contest� Armando con la modestia propia de quienes as� se llaman: "Tengo una casita, s�". "�Casita? -exclam� en ese punto el amigo, seg�n las instrucciones recibidas-. �Qu� casita ni qu� casita! �Es una mansi�n, se�or m�o; una residencia palaciega!". Prosigui� don Poseid�n el interrogatorio: "Y �posee usted algunas tierras?". "S�, se�or -contesta el mancebo con simulada timidez-. Tengo unas tierritas". "�Tierritas! -profiere de nuevo el servicial amigo-. �Qu� tierritas ni qu� tierritas! �Latifundios, se�or don Poseid�n; inmensas plantaciones; heredades sin l�mites; haciendas cuya extensi�n va m�s all� del horizonte! �En los dominios de mi amigo Armando, se�or m�o, nunca se pone el sol!". El novio pens� que su compa�ero se estaba excediendo en las ponderaciones, y tosi� levemente para pedirle m�s mesura. Do�a Holofernes, a quien la descripci�n de los bienes de su futuro yerno hab�a hecho sol�cita de pronto, le pregunt� con voz casi maternal: "Tiene usted tos, querido Armando?". "S�, se�ora -responde �l-. Una tosecita". "�Tosecita! -exclama el oficioso amigo-. �Qu� tosecita ni qu� tosecita! �Es toda una tuberculosis, se�ora; una tremenda tisis galopante!"... Traigo a cuento este inocente cuento para glosar la infortunada manifestaci�n con que Jos� Mar�a Aznar se despidi� de M�xico. Iba muy bien el ex mandatario espa�ol en sus declaraciones. Cuando expres� sus ideas sobre el populismo lo hizo en t�rminos generales que, sin embargo, todos pudimos entender. So far so good. Hasta ah� todo iba bien. Lo malo fue cuando Aznar manifest� su deseo de que el PAN, con Felipe Calder�n, gane la elecci�n presidencial. En eso actu� con imprudencia, pues se podr� considerar que no s�lo falt� a las formas de la cortes�a, sino tambi�n a la ley: su calidad de extranjero le impide tener injerencia en las cuestiones pol�ticas de M�xico. Adem�s a los mexicanos no nos gusta que nadie venga con pretensiones de influir sobre asuntos que s�lo a nosotros nos conciernen. Estoy convencido de que Calder�n es el mejor candidato presidencial. Pero, como en el cuentecito, esas ayudas m�s lo da�an que lo benefician... FIN.




Jueves 23 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Es una pena que el Presidente Fox no haya acudido prontamente a mostrar su solidaridad a los familiares de los mineros de Coahuila. Su presencia habr�a sido de mucho consuelo para ellos en las terribles horas del dolor.
Hay veces que lo mejor que un gobernante puede dar a la gente es su presencia. Pero Fox ten�a cosas menos importantes qu� hacer, y regate� lo que sin esfuerzo alguno habr�a podido dar.
Si algo se recuerda de Miguel de la Madrid es su ausencia en los d�as terribles que siguieron al sismo en la Ciudad de M�xico. En Coahuila se le reprochar� a Vicente Fox su falta de sensibilidad ante esta tragedia que enlut� a tantas familias. Esperemos que la ayuda del Gobierno federal a los deudos de los mineros muertos remedie en algo el error presidencial.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Barbarie
El cazador iba por el bosque, y le sali� al paso un feroz oso grizzly que se lanz� contra �l. El hombre intent� dispararle, pero el mecanismo de su rifle se trab�. Clam� con desesperaci�n el cazador: "�Ya me llev� la tiznada!" En eso se escuch� una voz majestuosa venida de lo alto: "No digas eso, hijo. No te ha llevado la tiznada. �Acaso no estoy Yo contigo? Ten fe en el poder salv�fico de tu Creador. Toma tu navaja de bolsillo y cl�vala en el pecho del oso. Yo har� que la hoja llegue al coraz�n de la bestia. Con eso la fiera morir� al instante y t� te habr�s salvado". El cazador, lleno de dicha al escuchar aquel mensaje de esperanza, abri� su peque�a navaja y se lanz� con valeroso �mpetu hacia el plant�grado (NOTA. Plant�grado: el oso). Pero el salvaje animal hizo caer de un manotazo la navaja del cazador. Entonces se escuch� de nuevo la majestuosa voz venida de lo alto. "Carajo; creo que ahora s� ya te llev� la tiznada"... Don Poseid�n, granjero acomodado, ten�a una linda hija de nombre Bucolina. Un galancete de la ciudad, llamado Brague Tero, la pretend�a con no muy honestas intenciones, sino atra�do m�s bien por el caudal del vejanc�n, que era rico en tierras y ganado. Pens� el boquirrubio que si lograba que Bucolina le rindiera la fortaleza de su nunca tangida doncellez lograr�a aquel ventajoso matrimonio. As�, se determin� a tratarle el punto en la primera oportunidad. La ocasi�n se le present�, propicia, una tarde que paseaban los dos en la carretela de la granja. En el prado vieron al recio toro semental en el acto de cubrir a una vaquita, que ciertamente no mostraba disgusto por la cubrici�n. "Aqu� es d�nde" -se dijo el joven Brague Tero. Y entornando los ojos con simulada enso�aci�n le dijo a la muchacha: "�C�mo me gustar�a hacer lo mismo!" Responde Bucolina: "Son muy raros ustedes los de la ciudad. Est� bien, hazlo; pero te sugiero que esperes a que termine el toro, no se te vaya a enojar"... Todos los instrumentos de la ley y los recursos todos de las instituciones deben ponerse en ejercicio para separar de su cargo a Mario Mar�n, gobernador de Puebla. Personas como �l no deben ostentar cargos de autoridad, ni pueden quedar sin efecto pol�tico y jur�dico las torpes acciones que emprendi� junto con su tortuoso c�mplice Nacif para perjudicar a la escritora Lydia Cacho. Eso ser�a una verg�enza para M�xico, pues se ver�a una vez m�s -el de Montiel es otro caso- que los gobernantes est�n por encima del orden jur�dico, y que las leyes se aplican nada m�s a los gobernados. No es posible permitir que el atentado que se cometi� contra aquella periodista, la indebida privaci�n de la libertad de que fue objeto, las siniestras amenazas sobre su persona, pasen como incidente sin importancia alguna. La barbarie no ha de quedar impune, ni un pol�tico de la especie de Mar�n tiene derecho a seguir gobernando a sus conciudadanos despu�s de haber mostrado tan grave falta de �tica... Cas� Simpliciano, joven inocente, con Pirulina, muchacha con mucha ciencia de la vida. Cuando entraron en la habitaci�n del hotel donde pasar�an la noche de bodas Simpliciano se dio cuenta de que no hab�a televisor en el cuarto. Le dice a Pirulina: "Voy a pedir que nos env�en uno". "Pero, Simpli -objeta ella-. �Para qu� queremos un televisor en nuestra noche de bodas?" "Mi vida -contesta �l-. En algo tenemos que entretenernos"... FIN.




Mi�rcoles 22 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Triste destino es el que aguarda al minero del carb�n. Vida de oscuridad la suya, llena de peligros: en la mina le esperan la enfermedad, la muerte. Cuando entra al socav�n no sabe si va a salir de �l. Su jornal es miserable; apenas le alcanza para el pan de su familia.
Y sin embargo el minero parece atado a la mina. Se apega -se pega- a ella igual que el campesino a sus terrones. El oficio pasa de padres a hijos. Hay familias que en cada generaci�n tienen un muerto cuyo cuerpo no devolvi� la tierra.
Coahuila est� viviendo d�as de luto. La historia que ha sido antes ser� hoy, y ma�ana volver� a ser. Lo mismo de ayer hoy: el dolor primero; la indignaci�n despu�s; las investigaciones que nunca llevan a ninguna parte; las demandas que nadie escucha... Y el olvido, otra vez el olvido, hasta que la profundidad cobre otra vez su cuota de hombres muertos y de mujeres viudas e hijos hu�rfanos.
Lo que ha pasado pasa siempre. Y siempre pasa.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Riesgo del populismo
Babalucas y sus dos amigos eran cuatreros -ladrones de ganado-, y cayeron en poder de los rurales. El jefe de los feroces hombres de armas orden� que los ahorcaran ah� mismo. Cuando ya iban a colgar al primero �ste se inclina sobre el jefe de los jen�zaros y le dice algo al o�do. "Su�ltenlo" -ordena de inmediato el individuo. Al pasar junto a sus compa�eros el que hab�a salvado la vida les dice por lo bajo: "Le ofrec� 500 pesos si me dejaba libre". Le toca el turno al segundo. En el momento en que le iban a poner la soga al cuello le musita igualmente algo al jefe de los guardias. "D�jenlo ir" -ordena otra vez el polic�a. "Tambi�n le ofrec� 500 pesos si me soltaba" -le indica en voz baja el amigo a Babalucas. Le toca el turno a �l, y le ponen la soga en el pescuezo. "Y t� -le dice el capit�n de los rurales- �no tienes nada qu� decirme?". "S�" -responde Babalucas. Se acerca al hombre y le dice al o�do: "Traes la bragueta abierta"... Al terminar la misa nupcial los novios salieron de la iglesia. En la puerta esperaban al novio tres amigos suyos, los tres con sus equipos de golf. Le reclama uno con enojo: "Tenemos casi una hora esper�ndote, ca�n. �Por qu� tardaste tanto?"... Aquellos reci�n casados estaban al borde del agotamiento. Fueron con el m�dico, y del interrogatorio cl�nico result� que los enamorados estaban abusando del himeneo: se himeneaban -dig�moslo as�- todos los d�as de la semana, y en ocasiones dos veces en el mismo d�a. "A partir de hoy -prescribe el facultativo- har�n el amor solamente los d�as cuyo nombre tenga la letra ere". Los j�venes esposos, mal de su grado, empezaron a seguir la prescripci�n del m�dico. Pero lleg� el largo fin de semana -s�bado y domingo-, m�s largo todav�a sin amor. Al amanecer del lunes el maridito ya no se pudo contener. Temblando de ansiedad le pregunta a su mujercita, igualmente febricitante al lado suyo: "�Qu� d�a es hoy, mi vida?". Ella se precipita sobre �l y le dice con exaltada voz: "�Lurnes, mi amor!"... Hay d�cadas en que no tiene uno ganas de hacer nada. Yo me hallo en una de ellas. Por ejemplo, hoy no estoy en vena para escribir acerca de pol�tica. Dejo el espacio de mi comentario, entonces, a Jos� Mar�a Aznar, quien hace unos d�as pronunci� en Monterrey las siguientes aladas palabras: "... La expresi�n pol�tica de ese riesgo (para el desarrollo de Iberoam�rica) es la presencia del populismo... No es que piense que el populismo es un riesgo -que lo pienso-, es que objetivamente ese camino ya ha demostrado muchas veces su fracaso... Si uno tiene desconfianza de la empresa, del empresario, de la competencia, de la inversi�n, de la creaci�n de riqueza �c�mo va a poder construir una sociedad pr�spera?... Lo contrario es encerrar al pa�s en s� mismo en un mundo en el que nadie puede vivir encerrado, y eso s� que es apostar por la frustraci�n de un pa�s... Necesitamos personas dotadas de conocimiento, convicciones y sentido cr�tico que sean capaces de apreciar la libertad, que no se dejen fascinar por atajos colectivistas, ni se dejen enga�ar por espejismos populistas...". �Caramba, qu� inteligente es este Aznar! �Siempre dice lo que yo estoy pensando!... Una ranita fue a consultar a una adivina, pues ansiaba saber lo que el futuro le deparar�a. Despu�s de consultar la bola de cristal le dice la mujer: "Conocer�s a un joven que querr� saber todo acerca de ti". Pregunta la ranita llena de ilusi�n: "�Ser� un apuesto pr�ncipe que me me besar� para convertirme en una hermosa princesa y llevarme a vivir con �l en su palacio?". "No veo ning�n pr�ncipe -responde la adivina-. Veo un estudiante de Biolog�a"... FIN.




Martes 21 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Me habr�a gustado conocer a Juan Belmonte.
Muri� su madre cuando �l era un chiquillo. El padre, viudo y solo, se vio obligado a entregar a sus hijos al asilo. Juan se puso a trabajar de jornalero, de vendedor en la calle, de lo que saliera. Pero tra�a ya dentro de s� la vocaci�n del torero, sagrada por tan profunda que es. En m�seras plazuelas de villorrio luch� vida a vida y muerte a muerte contra la gente y contra el toro. Una vez gan� 50 duros, m�s 20 que le tir� al ruedo un aficionado al que hizo un brindis.
-Tengo 70 duros -dijo a su padre, don Jos�-. Voy a sacar del asilo a mis hermanos.
A los nueve y a su padre los llev� a cenar aquella noche en el mejor restaurante de Sevilla.
-Todo lo que gane toreando -les anunci�- ser� para comprarnos una casa.
Grit� con j�bilo Conchita, la hermanilla de 10 a�os:
-�Y le pondremo una arcoba mu maja a Juan, que ez er que gana el pan!
-C�lla, tonta -le dijo el torero-. No hay en el mundo nadie que sea m�s que nadie.
Me gustar�a haber conocido a Juan Belmonte. Ten�a la sabidur�a de los toreros, que por andar tan cerca de la muerte saben tantas cosas de la vida.
�Hasta ma�ana
Cat�n
Iniciativa
Don Frustracio le dice a su mujer, do�a Frigidia: "No me gusta que comas sand�a mientras hacemos el amor". "�Ah! -se enoja ella-. �Entonces nada m�s t� quieres disfrutar?"... Un se�or de edad madura acudi� al consultorio m�dico. "Doctor -dice-. Recientemente me cas� con una muchacha joven y atractiva. Cada noche ella est� dispuesta a hacer el amor, pero yo siempre me quedo dormido". R�pidamente el doctor escribe una receta y se la da al senescente caballero. Pregunta �l, esperanzado: "�Con esto resolver� el problema?" "En cierta forma s� -responde el facultativo-. Es un somn�fero. D�selo a su esposa cada noche, y as� tambi�n ella se quedar� dormida"... Una chica le platic� a su amiga: "Don Alg�n me invit� a salir con �l. Le dije: 'Est� usted muy equivocado, se�or m�o. No soy de �sas'. Pero �l sac� su chequera, y result� que no estaba equivocado: s� era de �sas"... Como digo una cosa digo la otra: Andr�s Manuel L�pez Obrador es el �nico candidato que est� presentando propuestas concretas, y relacionadas directamente con las ciudades que visita. En la m�a, por ejemplo, anunci� la construcci�n de un tren bala que ir� de la Ciudad de M�xico hasta la frontera con Estados Unidos, y que tendr� en Saltillo una estaci�n. Podr� dudarse de la viabilidad de ese proyecto, o de su pertinencia, pero al menos es una proposici�n que puede discutirse, y no un discurso abstracto que apenas se oye para olvidarse luego. En Monterrey ofreci� L�pez Obrador que har� bajar el costo de la energ�a el�ctrica, el gas, la gasolina y otros derivados del petr�leo. Eso parecer� mucho ofrecer, pero otra vez hay propuestas concretas que los ciudadanos pueden evaluar. No cabe duda: el candidato perredista ha tomado la iniciativa. Los candidatos de los otros dos partidos principales, el PRI y el PAN, dan la impresi�n de que su campa�a se limita a reaccionar ante los pronunciamientos de AMLO. Quien a mi juicio -as� sigo pensando- es el peor de los candidatos est� dando la impresi�n de ser el mejor, a causa de la falta de energ�a y decisi�n de sus opositores... Pepito le pregunta a su mam�: "Mami: una ni�ita de cinco a�os �puede quedar embarazada?" "Desde luego que no, hijito" -responde la se�ora. "�Ah, esa Rosilita! -exclama Pepito furioso-. �Me hizo que le diera mi triciclo dizque para venderlo y pagar los gastos del embarazo y parto!"... En la oficina relata uno de los empleados con tristeza: "Mi hijo de seis meses pronunci� hoy su primera palabra. Dijo: 'Pap�'". "�Y eso te entristece? -se extra�a uno-. O�r la primera palabra de un hijo es para su padre motivo de alegr�a". "S� -reconoce el empleado-. Pero cuando el ni�o dijo: 'Pap�' estaban conmigo un compadre y dos vecinos, y los tres respondieron: 'Dime, hijito'"... Babalucas iba a vender su coche. "No creo que me den mucho por �l -le comenta a un amigo-. Tiene 95 mil kil�metros recorridos". Le aconseja el amigo: "Ll�valo al taller mec�nico de mi cu�ado. �l sabe c�mo devolver los numeritos de modo que marquen s�lo 15 mil". As� lo hizo Babalucas. D�as despu�s le pregunt� el amigo: "�Ya vendiste el coche?" Replica el badulaque: "�C�mo crees que lo voy a vender? �Tiene nada m�s 15 mil kil�metros!"... El se�or y la se�ora tuvieron una discusi�n, y se fueron a dormir enojados. Ya en la cama, y con la luz apagada, �l puso la mano en el tibio y turgente busto de ella. Le dice la se�ora: "�No que est�s enojado?" "Contigo s� -responde el tipo-, pero con ellas no"... FIN.



Lunes 20 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Malb�ne, controvertido te�logo, ha vuelto a provocar el enojo de sus cr�ticos. Su �ltimo art�culo en "Flamma", revista de la Universidad de Leyden, contiene un p�rrafo de interpretaci�n dudosa:
"... Dios es amor, pero las religiones no. En vez de unir separan, y al reclamar cada una la verdad todas contienen en s� mismas la semilla de la discordia, y aun del odio. Un ateo bien educado es menos peligroso que un creyente fan�tico. Es imposible suprimir la idea de Dios, pero si hemos de creer en Dios creamos en �l razonablemente...".
�La fe atemperada por la raz�n? Eso parece sugerir Malb�ne. La simple insinuaci�n exaltar� lo mismo a los que piensan que la fe excluye a la raz�n que a quienes consideran que la raz�n excluye toda fe.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Espiral de Vico
Giovanni Battista Vico, fil�sofo italiano, invent� la teor�a de los "ricorsi", conocida popularmente como "espiral de Vico", para explicar el devenir hist�rico. Seg�n �l todos los acontecimientos humanos obedecen a un mismo ciclo que se repite una y otra vez, aunque con las variantes propias de la sucesi�n del tiempo. El tango lo expresa con claridad mayor, dir�a Augusto C�tedra, mi sabio amigo de Argentina: "La historia vuelve a repetirse". Una manida frase afirma que un pueblo que no conoce su historia est� condenado a repetirla. En los t�rminos de la teor�a de Vico, aunque la conozca est� condenado a repetirla. Me atrevo a hacer un ejercicio audaz para aplicar tal tesis al caso mexicano en v�speras de la elecci�n presidencial. Pensemos primero en un ciclo que empieza en la prolongada dominaci�n del porfiriato. A este largo per�odo sigui� una breve revoluci�n que puso en el gobierno a un hombre bien intencionado, aunque poco eficaz: Madero. Despu�s de �l vino una larga revoluci�n que instaur� otra larga dominaci�n, aquella de la llamada "familia revolucionaria", o sea el PRI. Pensemos ahora en un segundo ciclo. Se iniciar�a con esa dominaci�n igualmente prolongada, la priista. A ese largo per�odo habr�a seguido el gobierno de otro hombre bien intencionado, como Madero, pero asimismo ineficaz: Vicente Fox. Y vendr�a despu�s una revoluci�n, en este caso encabezada por L�pez Obrador. �Dar� origen esa eventual revoluci�n -la de hoy hecha en las urnas- a otra dominaci�n extensa, ahora izquierdista? No s� si preguntarle a la espiral de Vico o al tango. Prefiero ponerme en brazos de la democracia, que tiene todas las respuestas si se la ejerce bien... �Brrrr! �Qu� forma tienes, columnista, de estremecer a la Rep�blica! �Vaya principio de semana que nos das! Mejor, en vez de hacer lucubraciones sobre arduos temas de filosof�a de la historia acerca de los cuales no sabes ni una iota, encamina tus pasos por los senderos m�s floridos del humor, si acaso tus inanes chascarrillos merecen la met�fora. Narra algunos cuentos f�tiles y hueros, como todos los tuyos, y luego pasa a retirarte y deja en paz a la naci�n... Don Nic�maco, viudo se�or de 85 inviernos, se iba a casar con Frondisia, voluptuosa mujer de 30 ardent�simos veranos. Un hijo del a�oso novio le advierte, preocupado: "Padre: un matrimonio en estas condiciones es muy peligroso. Incluso puede ser causa de muerte". "Hijo -responde el senecto desposado-. A mi edad tiene uno que tomar riesgos: si la muchacha se muere, se muere"... Frase poco c�lebre: "La conciencia es eso que te hace sentir mal cuando te est�s sintiendo bien de todo lo dem�s"... La joven esposa llam� por tel�fono a su abuelita para describirle la nueva casa en que viv�a. "�La rec�mara es divina, abue! -le dice entusiasmada-. �La cocina es un sue�o! Y el ba�o... �Ah, el ba�o es algo fuera de este mundo!". "�Fuera de este mundo? -se inquieta la ancianita-. "�No es eso un inconveniente?"... Do�a Chalina, mujer dada al cotilleo y la chismograf�a, le dijo con tono intencionado a la hija de su vecina: "Veo que traes algo crecida la pancita, Piena". Ella se turba y le contesta: "Han de ser gases, do�a Chalina; han de ser gases". Pas� un par de meses, y otra vez do�a Chalina le dice a la muchacha: "Veo que te sigue creciendo la pancita, Piena". Ella se aturulla y responde como la vez pasada: "Son gases; puros gases". La siguiente vez que la chismosa vio a la chica, �sta llevaba un lindo beb� en su carriolita. Do�a Chalina lo acaricia tiernamente y dice con voz dulce: "�Mira nom�s qu� pedito tan hermoso!"... FIN.



Domingo 19 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO
En el principio fue Cecil B. de Mille.
Hizo en Hollywood pel�culas espectaculares, con majestuosos decorados, enormes ciudades de cart�n y yeso que surg�an de pronto de la nada y multitudes de extras que se mov�an como un solo hombre bajo el imperio de su voluntad.
Y dijeron los cr�ticos de Cecil B. De Mille.
-Se cree Dios.
En el principio era Dios.
Hizo en el universo mundos espectaculares, con majestuosos astros, enormes monta�as que surg�an de pronto de la nada y multitudes de hombres que se mov�an como uno solo bajo el imperio de su voluntad.
Y dijeron los cr�ticos de Dios:
-Se cree Cecil B. de Mille.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
El desaf�o
Los hombres de ciencia se juntaron, y tras deliberar cinco minutos decidieron que Dios no ten�a ya raz�n de ser. El saber cient�fico y tecnol�gico, juzgaron, hab�a avanzado tanto, el hombre ten�a tal poder, que Dios resultaba ya obsoleto, algo anacr�nico y sin utilidad ninguna en el mundo de la modernidad. Acordaron formar una comisi�n que se entrevistara con Dios para decirle que era hora ya de que se retirara. Despu�s de todo ten�a derecho a descansar luego de tantos a�os de servicio. A fin de no entristecerlo con la jubilaci�n le dar�an un diploma con unas breves frases de agradecimiento, o quiz�s un reloj grabado con su nombre: "Dios", y alguna l�nea de reconocimiento: "Por tantos a�os de valiosos servicios". El secretario de la comisi�n se dirigi� a San Pedro para pedirle una audiencia con su jefe. Le inform� que un grupo de cient�ficos quer�a hablar con �l. "Eso me sorprende un poco -dijo el portero celestial-. Siempre pens� que ustedes no creen en Dios". Replic� el secretario: "Nosotros no creemos en nada, primer paso para creer despu�s en todo. En tal car�cter solicitamos esa audiencia". "Ver� que puedo hacer" -contest� San Pedro. (Como todos los porteros del mundo gustaba de darse cierta importancia.) Volvi� a poco; le inform� al secretario que Dios hab�a aceptado recibirlos -�l a todos recibe-, y le indic� la fecha y hora de la audiencia. Ese d�a, en efecto, el Se�or atendi� a la comisi�n cient�fica. "Se�or -comenz� el presidente-, no queremos quitarte mucho tiempo". "Tengo todo el del mundo -contest� �l-. D�ganme en qu� puedo servirlos". "Me temo que ya en nada -dijo el cient�fico-. Precisamente �se es el objeto de nuestra visita: manifestarte que ya no te necesitamos". Dijo Dios: "No es la primera vez que escucho eso. La frase me resulta familiar. Me doy por notificado, y les agradezco que hayan tenido la atenci�n de comunicarme eso para los efectos a que haya lugar". "No se trata de una simple notificaci�n -terci� otro cient�fico-. Venimos adem�s a pedirte que te retires, que aceptes una decorosa jubilaci�n y te vayas a descansar". "No me parece mala idea -respondi� el Se�or-. Les confieso que a veces me siento un poco fatigado. Me cansan, sobre todo, los predicadores. S�lo por dejar de o�rlos pensar�a en eso del retiro. Pero, saben ustedes, tengo cosas que hacer. Ni�os, p�jaros, flores... Todo eso. Tambi�n debo regular el tr�fico de las estrellas, la marcha en general del Universo... En fin, trabajo no me falta". "Nosotros lo podemos hacer por ti -dijo el presidente de la comisi�n-. Somos capaces de hacer todo lo que t� haces. Si lo dudas podemos hacer un ni�o". "No lo dudo -concedi� el Se�or-. Los m�s de ustedes est�n todav�a en edad". "Quiero decir -se amosc� el cient�fico- que podemos hacer un ni�o en modo artificial". "�De veras? -se asombr� el Se�or-. Eso s� me resulta novedad. �Quieres decir que ustedes pueden crear un hombre en la misma forma que yo hice a Ad�n?" "As� es, Se�or -replic� el hombre de ciencia-. Y con mayor calidad y rapidez. Acomp��anos. Nosotros haremos un hombre con nuestros m�todos cient�ficos, t� har�s otro conforme al m�todo creacionista. Al final compararemos resultados". Acept� Dios el extra�o desaf�o, y con los hombres de ciencia fue a la Tierra, donde tendr�a lugar aquel certamen. "Empecemos" -dijo el cient�fico. "Empecemos" -dijo Dios. El hombre de ciencia se inclin� y tom� un poco de polvo de la tierra. "�Ah, no! -protest� el Se�or-. �Usen ustedes sus propios materiales!"... Este relato -seguramente ap�crifo- no es te�sta; antes bien plantea una cuesti�n de pura ra�z cient�fica: aceptada la teor�a del Big Bang, �de d�nde sali� la materia que estall� en el Big Bang? Y nadie me reclame que hoy no haya puesto aqu� chistes. Esto tiene mucho chiste... FIN.



Sabado 18 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Yo no sab�a realmente lo que es sentirse miserable hasta que me sent� realmente miserable.
Entr� en una tienda de videos, y una ni�a de 17 � 18 a�os me pregunt� con voz mec�nica, mirando hacia otra parte:
-�Busca algo en especial?
Le pregunt� por la pel�cula que quer�a encontrar:
-�Tienen "Juegos prohibidos"?
Entonces s� la ni�a fij� en m� la mirada. Era una mirada fr�a (y la mirada de una ni�a de 17 � 18 a�os puede ser verdaderamente fr�a) que me hizo sentir como Ad�n cuando por primera vez se vio desnudo. Desde esa g�lida mirada me respondi� con sequedad:
-No. Aqu� no manejamos pornograf�a.
Y me volvi� la espalda, despectiva. Ni siquiera me dio tiempo de decirle que "Juegos prohibidos", la pel�cula eterna de R�ne Cl�ment, no es pornograf�a, sino preciosa joya del cine universal. Sal� muy escurrido de la tienda.
�Pornograf�a yo, que -como dijo aqu�l- ni siquiera tengo porn�grafo? Ahora s� lo que es sentirse miserable.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Ilustre aniversario
He aqu� siete cosas que una novia jam�s debe decirle a su flamante maridito al comenzar la noche de bodas: 1.- Mi hermanito de 7 a�os tiene una igual. 2.- �Uh! �Y los pies se te ven tan grandes! 3.- Si le ponemos un poco de fertilizante y la regamos cada tercer d�a �piensas que crecer�? 4.- No te preocupes, mi amor, al cabo tienes otras cualidades. 5.- �Si hubieras conocido a mi primo Pitolo! 6.- Vaya, ahora ya no me dar� verg�enza tener las bubis tan peque�as. 7.- En fin, no tengo derecho a reclamar. Despu�s de todo yo ya no soy virgen... El predicador por radio anunci� que ten�a poder de sanaci�n a distancia, e invit� a los enfermos a acercar al aparato la parte enferma, pues ese simple toque bastar�a para sanarlos. Un maduro se�or escuch� aquello y se apresur� a pegar al radio la parte de la entrepierna. Su esposa ve aquello y le aclara: "Dijo que sana a los enfermos, no que resucita a los muertos"... �C�mo haces para que una dulce y bondadosa viejecita de 80 a�os diga: "�Tizne a su madre!"? Ponla a jugar a la loter�a, y que otra dulce y bondadosa viejecita diga: "�Buena por ac�!"... A�o de 1946. En un discurso que se har�a famoso Churchill usa por primera vez la frase "La cortina de hierro". Nace ENIAC, la madre de todas las computadoras. En Italia cae la monarqu�a y se establece la Rep�blica. El mismo a�o, en cambio, los griegos vuelven al sistema mon�rquico. La Suprema Corte de los Estados Unidos declara inconstitucional la segregaci�n racial en los autobuses de pasajeros. Los filipinos obtienen su independencia despu�s de 47 a�os de dominaci�n norteamericana. El tribunal de Nuremberg condena a muerte a 12 criminales de guerra nazis. En Jap�n una nueva constituci�n quita el poder pol�tico al emperador y lo transfiere a una legislatura bicamaral electa por el pueblo. A�o de 1946. En M�xico nace la Editorial Diana. Fundada el 15 de febrero por don Jos� Luis Ram�rez Cerda, esa benem�rita instituci�n a la que tanto debe la cultura mexicana y de Am�rica Latina est� celebrando con orgullo sus 60 a�os de bien cumplida edad, ahora -y desde 1960- bajo la direcci�n de don Jos� Luis Ram�rez Cota. Gracias a esta maravillosa Diana, los lectores mexicanos conocimos a Hemingway y Steinbeck, a Maugham, Zweig y Thomas Mann. En Diana le� yo, ni�o todav�a, a Verne y a Salgari. En Diana le�mos por primera vez, y seguimos leyendo, y que sea por mucho tiempo, a Gabriel Garc�a M�rquez. Con las obras editadas por Diana podr�a formarse una biblioteca de m�s de 10 mil vol�menes. Entre ellos, prodigio inmerecido como todos los prodigios, est�n dos libros m�os. �C�mo iba yo a pensar, y ni aun a so�ar cuando le�a en las bellas ediciones de Diana las obras de Guareschi o de Irving Stone, que alguna vez mi nombre aparecer�a en el rico cat�logo de la editorial! Estos son regalos de la vida que toda la vida se agradecen. Por eso el ni�o que le�a y el hombre que a�n no acaba de leer -o sea yo- se unen a la jubilosa celebraci�n de este cumplea�os de Diana. Reparto 60 abrazos entre la sabia y generosa gente de la editorial, en especial para don Jos� Luis Ram�rez, que tanto ama a los libros y que m�s tiene de artista que de empresario; para Sandra Montoya, tan linda y eficiente, que me lleva y me trae por todas partes presentando mi obra; y para Manolo Fern�ndez, ese �ngel tutelar due�o de todas las sapiencias y todas las bondades, que toma mis textos y hace con ellos lo que con el lenguaje hace la Academia y con el pelo la Glostora: los fija, limpia y da esplendor. A todos los amigos de esa noble casa, Diana querid�sima, les digo que �stas son las ma�anitas que cantaba el rey David... FIN.



Viernes 17 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Nadie recuerda ya a este actor. (El olvido es la suerte que espera a casi todos los actores, su tel�n final). Se llamaba Anthony de Harven, pero ni �l mismo sab�a si realmente se llamaba as�.
Pas� oscuramente por esa extra�a luz, el cine. En pel�culas de clase B hizo papeles clase C. Sol�a decir: "No s� por qu� me consideran actor de car�cter, si no tengo ninguno".
Un d�a -finales de los a�os treintas del pasado siglo- lo encontraron ahorcado en el cuarto de un hotelucho en las afueras de Los �ngeles. Se colg� de la regadera. Dej� un recado escrito en la pared: "Me voy. Jam�s estuve aqu�".
Triste cosa es irse sin haber estado. Y sin embargo el viejo actor no est� solo en esa soledad: muchos dejan de ser sin haber sido. En la vida y la muerte el amor es la �nica tabla de salvaci�n. Por �l sobrevivimos al olvido, ese naufragio que ni siquiera devuelve sus cad�veres.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Palenque de dimes y diretes
Lord Feebledick regres� de la cacer�a de la zorra y encontr� a su mujer, lady Loosebloomers, en apretado abrazo de lib�dine con Wellh Ung, el toroso mancebo encargado de la cr�a de faisanes. "Bloody be! -profiri� el lord, que conservaba los juramentos aprendidos en los cuarteles de Calcuta-. �Qu� es esto?". "Ay, Feebledick -responde con impaciencia la Loosebloomers-. Eres graduado en Eton; no me digas que no sabes"... Seis amigos fueron a cazar venados. Acordaron dividirse en parejas y encontrarse todos en el campamento a la ca�da de la tarde. Uno de ellos regres� cargando sobre la espalda un venado de gran tama�o y peso. Le preguntan los otros: "Y Hubertino, tu compa�ero, �d�nde est�?". Responde el cazador: "Lo dej� tirado a un kil�metro de aqu�. Le dio un infarto, o algo as�". Clama uno con indignaci�n: "�Y viniste cargando ese venado en vez de traer a nuestro amigo?". Responde el cazador: "Reconozco que fue una decisi�n dif�cil, pero pens� que a Hubertino nadie se lo iba a robar"... El gerente del banco le comunica al inversionista: "Le tengo dos noticias, don Cr�sido, una mala y una buena. La mala es que el banco quebr�: ha perdido usted todo su dinero". "�Qu� barbaridad! -gime el capitalista al borde del desmayo-. Y �cu�l es la buena noticia?". Responde el gerente muy contento: "�Ya encontr� otra chamba!"... La chica lleg� al club nudista luciendo una provocativa minifalda y un su�ter ajustado. Todos los hombres se le quedaron viendo. "�Qu�? -les dice la chica a los nudistas, retadora-. �Nunca han visto a una mujer vestida?"... No s� si los mexicanos ya estamos maduros para la democracia, pero no cabe duda de que los pol�ticos mexicanos todav�a no lo est�n. La actual campa�a presidencial es de una pobreza ideol�gica estremecedora; m�s parece palenque de dimes y diretes que convocatoria a los ciudadanos para obtener su voto. Sucede que en M�xico la televisi�n no refleja la realidad: la realidad refleja a la televisi�n. As�, todo se hace para ganar presencia en la pantalla chica, que en tiempos de campa�a se hace grande. Entonces los pronunciamientos serios acerca de los grandes problemas nacionales ceden ante el ataque personal y la frase sonora para las galer�as. Mucho podr�an aprender nuestros pol�ticos de esos luchadores que para hacer propaganda a la funci�n se gritan amenazas y se ense�an los dientes y los pu�os. Desde luego la pol�tica no es ejercicio de fil�sofos, pero tampoco debe serlo de ga�anes (�B�fonos!)... La anterior reflexi�n me dej� muy encaboronado. Para disipar mi encaboronamiento voy a narrar un cuento de Pepito, tras de lo cual pasar� a retirarme. Los cuentos de Pepito, ya se sabe, suelen ser majaderitos. �ste tambi�n lo es, pero sin el diminutivo... La encargada de la guarder�a le pregunta a un peque��n: "�Eres ni�o o ni�a?". "Ni�o" -responde sin vacilar el nene. Pregunta de nuevo la mujer: "�C�mo lo sabes?". Responde con mucha l�gica el peque�o: "Porque traigo calcetincitos azules". La encargada llama a otra criatura y le pregunta lo mismo: "�Eres ni�o o ni�a?". "Ni�a" -responde sin dudar la chiquilina. "�C�mo lo sabes?". "Porque traigo calcetitas color de rosa". Le toca el turno a Pepito. "Y t� �eres ni�o o ni�a?". "Tengo dudas -dice el chiquillo-, pero creo que soy ni�o, y muy ni�o". La de la guarder�a se extra�a. "�Por qu� tienes dudas?". Explica Pepito: "Porque no s� si traigo calcetincitos azules o calcetitas de color de rosa". "Y entonces -inquiere la mujer- �por qu� dices que eres ni�o, y muy ni�o?". Responde el tremendo infante: "Porque el tama�o de mis �stos es lo que no me deja ver si traigo calcetincitos azules o calcetitas color de rosa"... FIN.



Jueves, 16 de febrero del 2006.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA.
El Funcionario del Estado le dijo al se�or p�rez:
-El Pa�s se divide en Nosotros y ellos.
Pregunt� con timidez el se�or p�rez:
-Nosotros... �Usted y yo?
-�Est�s loco! -se burl� El Funcionario del Estado-. Nosotros; Yo y los que son como Yo. T� formas parte de ellos, los que no son como Yo y como los que son como Yo.
Se atrevi� a preguntar el se�or p�rez:
-�En qu� nos distinguimos?
-En todo -respondi� El Funcionario del Estado-, pero sobre todo en que la ley no se hizo para Nosotros; se hizo para Ellos. Es decir, para ti y para los que son como t�.
El se�or p�rez entendi�. Supo que el Pa�s est� dividido en Nosotros y ellos. O en nosotros y Ellos, depende del lado en que se est�.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Conjura canallesca
En estos �ltimos d�as hemos ido de verg�enza en verg�enza, caminando entre los desbarros linguales de nuestro Presidente, el bochornoso caso del Sheraton -con el torpe manejo oficial que se hizo de �l- y los esc�ndalos movidos por el muy explicable enriquecimiento de Montiel y los juniores de la se�ora Marta. El colmo, sin embargo, lo tuvimos al conocer las grabaciones de los di�logos sostenidos por el rico empresario Kamel Nacif con Mario Mar�n, Gobernador de Puebla. Todo indica que tales grabaciones son aut�nticas, y que las conversaciones entre estas dos personas efectivamente tuvieron lugar. De ser as�, tanto el magnate como el pol�tico se exhibir�an a s� mismos como gente de la peor cala�a, copart�cipes en una conjura canallesca para da�ar a una ciudadana. Ser� dif�cil que los implicados puedan negar las ligas que los unen en esa vergonzosa complicidad. Si en M�xico hay justicia el empresario debe ir a la c�rcel por el atentado que perpetr� en contra de la escritora Lydia Camacho, y el Gobernador Mar�n debe salir de su cargo por la gravedad de su participaci�n en el asunto. No es posible que la vida p�blica de M�xico pueda transigir con acciones como �sta, en que se muestra lo peor de la naturaleza humana y donde el poder pol�tico y el econ�mico conspiran por encima de toda raz�n y toda ley para llevar a cabo una venganza. Lo sucedido hace pensar que son ciertas las acusaciones hechas por la periodista en relaci�n con Nacif, pues �ste no recurre al derecho para defenderse de ellas, sino a formas extremas de violencia en las cuales lo acompa�a el gobernador poblano. No debe echarse tierra a este asunto, ni suceder aqu� lo que en el Estado de M�xico ha sucedido con los il�citos cometidos -seg�n todas las evidencias lo demuestran- por Montiel. Ah� se ha extendido un inmoral manto de protecci�n sobre el ex gobernante. El caso de Puebla es a�n peor, pues en �l se atenta contra la integridad de una persona, y se le expone a riesgos e indignidades verdaderamente atroces. No es posible que hayamos llegado a extremos de indiferencia tales que nos permitan admitir que un sujeto como Mar�n gobierne un Estado como Puebla, o que un individuo como Kamel Nacif, tan prepotente y desalmado, pueda salir limpio de polvo y paja despu�s de tramar, como lo hizo, una serie de acciones tendientes a reprimir a una periodista, a secuestrarla, ponerla en prisi�n e infligirle ah� severos da�os personales. Una secuela de indignaci�n p�blica y la acci�n de la ley deben seguir al conocimiento de estas grabaciones, que no s�lo muestran lo absoluta falta de calidad humana de quienes en ellas aparecen, sino que exhiben los peores vicios de la pol�tica a la mexicana, donde el gobernante puede torcer la ley a su antojo, someter a los �rganos de la justicia y ponerlos al servicio de pasiones personales. No esperamos de la indignidad de Mario Mar�n que renuncie a su cargo; eso ser�a demasiado esperar. Pero esperamos que si Lydia Camacho decide denunciarlo, los �rganos judiciales no incurran en la vileza de torcer la ley para darle protecci�n. Por lo que hace al empresario, debe determinarse si son ciertas las denuncias hechas contra �l por la escritora en su libro "Los Demonios del Ed�n", como parece que lo son a juzgar por la conducta del denunciado. La actuaci�n de Nacif en las grabaciones aludidas ha de ser tambi�n objeto de investigaci�n. Ni el poder pol�tico ni el dinero deben poner a nadie por encima de la ley...FIN.



Mi�rcoles 15 de febrero del 2006
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
�
Me habr�a gustado conocer a V�ctor Hugo. Usaba de grandilocuencia hasta para pedir que le pasaran el salero. Y sin embargo a veces era m�s grande que sus frases.
Una en particular me gusta. Alude
al vers�culo 35, cap�tulo 11, del evangelio de San Juan, el vers�culo m�s corto
de
Amor... Humor... No son mala combinaci�n. Quien mucho ama y mucho r�e est� cerca de eso que nos parece tan lejano: la felicidad.
�
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
La aplanadora perredista
�
�
�
�Cu�les son las tres palabras que
un hombre nunca quiere o�r cuando est� haciendo el amor? Son: "�Vieja, ya
llegu�!"... Una ma�ana Babalucas fue a comprar
algo en la tienda de departamentos. Su esposa se preocup�, pues el badulaque
tardaba en regresar. A las 3 de la tarde apareci� por fin. "�Por qu�
tardaste tanto?" -le pregunta la se�ora. Explica Babalucas:
"Hubo una interrupci�n en la energ�a, y me qued� atrapado en la escalera
el�ctrica"... Tres lacras principales, entre muchas otras, padece el
Distrito Federal: la inseguridad, la contaminaci�n y el PRD.



Armando Fuentes Aguirre
Mirador
En el
Potrero de �brego oigo m�sica que en la ciudad ya no se puede o�r: el gorgoteo
del agua que hierve en la olla del fog�n; el silbo del viento de la tarde; el
arrullo de la le�a que por la noche arde en la chimenea; la acompasada
percusi�n del p�jaro carpintero -Gene Krupa matutino-
que llega a ponerle ritmo al d�a que comienza; el dos por dos de los ni�os en
la escuela; las canciones de amor de las mujeres que lavan en la acequia...
�
Con todas
estas notas la vida hace su m�sica, y yo la escucho reverente, porque es m�sica
sacra. Los sabios dicen que en la infinita b�veda del universo se oye la m�sica
de las esferas, y que los astros cantan a su paso un himno c�smico. Debe ser
majestuosa esa m�sica, pero no ha de tener la majestad de la que yo oigo en el
Potrero: la m�sica de la olla, del viento, de la le�a, del ave, de los ni�os, y
la canci�n de amor de las mujeres.
�Hasta
ma�ana!...
Cat�n
Extra�a pasi�n
�
�
�
Hoy es d�a
del amor y la amistad. No voy a profanar la fecha -por m�s comercial que sea-
hablando de pol�tica. Mejor narrar� dos cuentos que ilustran los extremos a que
puede llevar esa extra�a pasi�n llamada amor, que todos hemos sentido alguna
vez y que nadie ha sido capaz nunca de explicar... Un tipo se quej� con su
amigo de que el acto amatorio con su esposa se hab�a vuelto aburrido,
rutinario, cosa de mero tr�mite. "Cuando lo hacemos -dice- duramos a lo
m�s cinco minutos". Comenta el otro con orgullo: "En cambio mi mujer
y yo duramos una hora". "�Una hora! -se admira el primero-. �C�mo le
hacen?" Explica el amigo: "Juego con ella al doctor". "�Al
doctor? -repite el tipo sin entender-. �C�mo es eso?" Responde el otro:
"La tengo esperando 58 minutos, y luego la despacho en dos"... La
se�ora entr� en el ba�o y lo que vio casi la hizo venir al suelo privada de
conocimiento: su marido estaba atando un cintur�n al tubo de la ducha, y se
dispon�a a ahorcarse con �l. "�Qu� haces, Birjano?"
-le pregunt� con voz de espanto. "�Estoy desesperado! -gime el hombre-.
�Perd� 50 mil pesos en el poker y los mafiosos
amenazan con matarme si no les entrego ma�ana mismo ese dinero!"
"�Lacerada de m�! -clama la esposa-. �Deb� hacerle caso a mi mam�, que me
aconsejaba casarme con Buster Piton.
�l s� ten�a cara de palo; no se pon�a a dar brincos de gusto cuando le tocaba
una buena mano en el poker, ni se echaba a llorar si
le repart�an malas cartas, como t�". "No tengo la culpa de ser tan
expresivo -se defiende el esposo-. Aunque quiz� te asista la raz�n: deb�
haberme dedicado a la declamaci�n, no al poker. En
fin, lo hecho hecho est�. Hazte a un ladito, por
favor, no vaya a darte una patada". "�Alto! -lo detiene la se�ora-.
El cinto se puede reventar, y es el �nico que tienes decentito. Adem�s no creo
que el tubo te resista, con eso de que subiste de peso por las fiestas.
Meditemos mejor qu� podemos hacer para juntar ese dinero". Medit� el tipo
dos segundos y en seguida dijo: "Lo �nico que se me ocurre es que vayamos
los dos de puerta en puerta ofreciendo tu cuerpo a los j�venes ejecutivos que
viven en el edificio. Todav�a est�s de mediano ver y regular tocar, y creo que
no sufrir�as un desaire". "��Qu� dices, mal hombre!? -clama la esposa
en furia parox�stica-. �Soy acaso vulgar mercader�a para salir as� a la venta?
�Por qui�n me tomas, desdichado? �Por una lavadora de dos patas? S�bete que
tengo mi dignidad, menguado, para no hablar de la decencia que siempre ha sido
honor de mi familia, con excepci�n de la t�a Frin�,
lo reconozco. Si t� no tienes virtud, yo s� la tengo, y en la parte donde m�s
se necesita, para que te lo sepas". Y as� diciendo la se�ora se ech� a
llorar por la tremenda ofensa. "Vamos, vamos" -dice el marido.
"�Me quieres consolar?" -se anima ella. "No -aclara el individuo-.
Vamos, vamos. Quiero decir �ndale; no se nos haga tarde para el
recorrido". Resignada, la se�ora visti� convenientemente para la ocasi�n,
y empezaron a llamar puerta por puerta ofreciendo los servicios de ella a los
j�venes inquilinos. Ninguno de ellos rechaz� la oferta, pues todos ten�an los
rijos de la juventud, y la se�ora -como con gran sentido de la justicia
reconoci� su esposo- ten�a a�n lo suyo. Tan bien les fue que a la ca�da de la
tarde hab�an ya juntado los 50 mil pesos del adeudo. "Hemos terminado
-declara el individuo-. Ya tengo ese dinero; estoy salvado. Perdona, esposa
m�a, si te somet� a esta vergonzosa indignidad, pero iba mi vida de por medio,
y adem�s esta noche hay jugada. Volvamos a la casa, cielo m�o, para que puedas
reposar tu fatiga". "�Ah no!" -protesta indignada la se�ora-.
�Apenas llevamos la mitad del primer piso! �Todav�a nos falta la otra mitad,
m�s el segundo y el tercero!"... FIN.















Jueves 9 de febrero del 2006.
Esta mujer es
india zapoteca.
Es, por lo tanto,
tres veces hermosa: por zapoteca, por india y por mujer.
Esta mujer lleva
en s� el profundo misterio de su raza. Es incre�ble ese misterio, por eso hay
que creer en �l. Se inclina esta mujer sobre un bot�n de rosa y le dice en
silencio unas palabras. Entonces el bot�n se abre y se convierte en rosa.
Yo no he visto
eso, pero otros lo han mirado y me lo han dicho. No me sorprendo, porque lo
m�gico nunca me sorprende y porque s� que toda mujer es m�gica. Todas pueden
hacer que con su voz se abra una flor, sobre todo esa desconcertada flor
dispuesta siempre a abrirse, el coraz�n del hombre.
��Hasta ma�ana!...
Jueves 9 de febrero del 2006.
Cat�n
La imagen de Fox
Al
final de esta columnejilla viene un chiste pol�tico
que a muchos no agradar� seguramente. Sin embargo aqu� debe salir todo, pues de
otro modo no saldr�a nada. Lean mis cuatro lectores ese cuento, y juzguen por
s� mismos... Un tipo conoci� en cierto bar a una
muchacha alta, de buenas carnes y con aire ejecutivo. Se prend� de su en�rgico
aspecto, de su car�cter decidido; la cortej� y se cas� con ella. Antes de tomar
el avi�n para ir a su luna de miel fueron los dos a pasar la noche de bodas en
el departamento de ella. Mientras la novia tomaba una ducha �l se dispuso a
entretener la espera fumando un cigarrito. No hall� su encendedor, de modo que
pregunt� a su novia si ten�a uno. Ella le dijo que quiz� en el caj�n de su bur�
lo encontrar�a. El reci�n casado abri� el caj�n y vio ah� la fotograf�a de un
hombre guapo, de bigote. "�Qui�n es? -le pregunt� a su mujercita, que
hab�a salido ya de la ducha-. �Alg�n hermano tuyo?". "N-no"
contesta ella, vacilante. "�Es un antiguo novio?" -inquiere �l,
amoscado. "T-tampoco" -responde la muchacha, temerosa. "Entonces
�qui�n es? -se irrita �l-. �D�melo!". Responde t�midamente la desposada:
"Soy yo, mi amor, antes de la operaci�n"... Un invidente iba por la calle
pidiendo con lastimera voz: "�Ayuden a este pobre ciego! �Ayuden a este
pobre ciego!". Una mujer abre su bolso, saca un billete de 50 pesos y se
lo da. "�Gracias, se�ora! -prorrumpe agradecido el invidente-. �Desde que
la vi supe que era usted una bondadosa dama!"...
El m�dico le dice a mister Fatass: "Antes que
todo necesita usted bajar de peso, se�or m�o. Le voy a poner una dieta
dr�stica. Dentro de seis meses regrese la mitad de usted a seguir el
tratamiento"... Simpliciano le cuenta a Pirulina: "Me gusta el amor a la antigua".
Exclama muy contenta Pirulina: "�Ah, entonces te
voy a presentar a mi abuelita!"... Mucho dinero est� gastando Fox en
propaganda para fortalecer su imagen y presencia en estos �ltimos meses de su
Administraci�n. Eso es muy criticable de por s�, y m�s cuando los mensajes del
Presidente contienen un elemento nada obvio y nada subliminal para favorecer al
candidato del PAN en la elecci�n presidencial. No hablo s�lo de la corbata azul
que luce Fox, y que en modo alguno es casual; me refiero sobre todo a esa frase
en que invita a los mexicanos a seguir por el mismo camino, expresi�n que
claramente es de proselitismo en favor de su partido. El Presidente debe
mantenerse al margen del proceso electoral, y no usar los recursos del erario
para influir en �l. A m�s de exponerse a un extra�amiento por parte de la
autoridad, e incluso a ser objeto de sanci�n, tambi�n puede da�ar a su partido
y a su candidato. Tienen raz�n priistas y perredistas cuando demandan que el Presidente se abstenga de
cualquier indebida participaci�n en un proceso que ha de estar por encima de
toda suspicacia... Viene ahora el chiste pol�tico que arriba se anunci�. Las
personas que -como los fan�ticos de Oriente- no acepten la idea de que el humor
puede y debe aplicarse a todos los aspectos de la vida har�n mejor en evitar la
lectura de ese cuento, y de ese modo no sufrir�n disgusto alguno... Blanca
Nieves se hallaba en la casita del bosque cocinando para los siete enanitos. De
pronto escuch� una explosi�n en la mina de diamantes donde sus peque�os amigos
trabajaban. Corri� la doncella hacia la mina, temerosa por la suerte de los
enanitos. �Qu� habr�a sido de Gru��n, de Doc, de Happy, de todos los dem�s? Entre el polvo y el humo que
sal�an de la bocamina se oy� una vocecita: "�Arriba L�pez Obrador!".
"�Vaya! -exclama Blanca Nieves-. �Por lo menos Tont�n
s� se salv�!"... FIN.



Mi�rcoles 8 de febrero del 2006.
Mirador
Entre t� y yo,
mujer, hacemos que la muerte muera. Cuando nos mira juntos se tapa la cuenca de
los ojos y huye.
Somos la vida,
amada; en el instante de tu �xtasis y mi delirio vive la eternidad.
Por ti me explico
el mar; la comba de tu cintura es la del cielo. Si te me das es m�o el
universo, y me vuelvo todo alma y todo cuerpo. S�lo perdido en ti me encuentro.
S�lo en ti soy.
Ven, luz m�a que
am� la sombra m�a; plantemos sobre el abismo nuestra casa; hagamos que nazca el
arco iris.
Y seamos, seamos
con todo nuestro ser, aqu� y ahora, porque alg�n d�a no seremos ya.
�Hasta ma�ana!...
Mi�rcoles 8 de febrero del 2006.
Cat�n
Los ataques a Abascal
�
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Una
hormiguita acudi� ante el juez y se quej� de que el elefante la hab�a embarazado.
"�Eso no puede ser!" -se asombra el juzgador. Explica la hormiguita,
ruborosa: "Us� aceitito"... El inspector del Trabajo lleg� a la
peque�a f�brica y pidi� hablar con el due�o. "D�game -le pregunt�,
severo-. �Todos aqu� ganan el salario que corresponde a su empleo, y todos
trabajan el horario de ley?". "Todos -responde el propietario-, menos
un pend... que a veces cobra su sueldo, a veces no, y
que llega a la f�brica una hora antes que todos y se va dos o tres horas
despu�s que los dem�s". "�Ah s�? -frunce el ce�o el inspector-. Me
gustar�a hablar con �se que usted llama 'pend...'".
Responde el due�o de la f�brica: "Con �l est� usted hablando"...
Entr� Pepito a un bar
atendido por una linda cantinera. Se sienta en la barra y pide: "Un whisky doble". "�Oye, chamaquito! -se alarma la
muchacha-. �Quieres meterme en problemas?". Contesta Pepito:
"Eso quiz� despu�s. Por lo pronto dame el whisky"...
Do�a Jodoncia le�a un libro. Le comenta a su marido:
"Aqu� dice que cuando en



Martes 7 de febrero del 2006.
Mirador
Nadie ha podido
decirme c�mo se llama esta flor.
�
Le pregunt� su
nombre a la mujer que me vendi� la planta, y contest�:
-Qui�n sabe. Es
una flor.
La flor es un poco
m�s grande que el amor de un rato y un poco m�s peque�a que el nomeolvides. Sus
p�talos son mitad blancos y mitad color vino de Borgo�a. Parecen sangre que
cay� en la nieve. Temo aspirar su aroma: deben oler a coraz�n herido.
Pondr� la flor en
el jard�n. La pondr� en un rinc�n, para que no se d� cuenta el invierno de que
existe y la arrebate. Luego, en la primavera, cuando el fr�o haya muerto de
fr�o, llevar� la flor a donde pueda verla desde la ventana, y ser�n su blancura
y su vino como mi alma, dividida por partes iguales entre la luz y la pasi�n.
�Hasta ma�ana!...
Martes 7 de febrero del 2006.
Cat�n
Los dos mundos
"... Oh, East is East,
and West is West, and never the twain shall meet / till earth and sky stand
presently at God's great judgment seat...". El d�stico de Kipling vuelve
a cobrar actualidad por estos d�as. En efecto, el oriente es el oriente, y el
occidente es el occidente, y los dos no se juntar�n sino hasta que el cielo y
la tierra se hallen ante el augusto trono del juicio de Dios. "Cuando los
mundos chocan" podr�a llamarse el episodio que en estos d�as vemos, en que
el fundamentalismo religioso de los musulmanes entr� en conflicto con una idea
tambi�n fundamental de los pa�ses occidentales: la libertad de expresi�n. Los
creyentes en Al� consideran sacr�lega su representaci�n en im�genes, y han
reaccionado con violencia ante las caricaturas que algunos peri�dicos europeos
han publicado de Al� y su profeta, Mahoma. Yo
digo que se debe ser tolerante hasta con las intolerancias, y reconocer el derecho que los musulmanes
tienen a ser respetados en sus creencias. Lo que no pueden los pueblos del
Islam es imponer sus concepciones a otros, ni negarles el derecho que tienen a
expresarse conforme los usos de su cultura, y menos a�n cuando esa
expresi�n se da fuera de territorio isl�mico. Hacer tal cosa equivale a un acto
de imposici�n absurdo, irracional y adem�s insostenible a no ser por los
inhumanos medios de la amenaza criminal -como en el caso de Salman Rushdie- o el terrorismo. El alma religiosa es un alma de
dos filos. Por un lado puede llevar a la pr�ctica del bien y la virtud; por el
otro puede conducir a excesos que lo mismo se han llamado Inquisici�n que
puritanismo o guerra santa. Mucha
religi�n da�a, como cualquier exceso, y todo fanatismo atenta
contra la raz�n. Por eso el doctor Marcelino Cereijido,
que mucho me ha ilustrado con sus libros, conf�a tanto en la cultura cient�fica
como medio de humanizaci�n. Hago un llamado lo mismo a Oriente que a Occidente
a efecto de que -como dice la gente del Potrero- se porten con conducta, y no
nos tengan en este susidio que puede
causarnos soponcio, hogu�o,
telele o patat�s... Un individuo llevaba colgada al cuello una plaquita de
metal: "SOY MASOQUISTA. En caso de accidente espere dos horas antes de
llamar a la ambulancia"... Frase que nunca dijo Kipling:
"Hace falta mucha madera para hacer una cuna, pero un solo palito para
llenarla"... Le cuenta una secretaria a otra: "Mi jefe es un se�or de
mucha edad. Me persigue alrededor del escritorio, y cuando me alcanza ya se le
olvid� para qu� me estaba persiguiendo"... En la fiesta comenta la muchacha:
"Despu�s de dos copitas me siento muy bien". "�En d�nde?"
-pregunta con inter�s uno de los invitados... "�Cu�nto tiempo estar� usted
en prisi�n?". "No s�. Lo mismo puede ser un d�a que 30 � 40
a�os". "�C�mo es eso?". "Me condenaron a prisi�n perpetua"...
Dr�cula, a Pepito: "�Te doy miedo?". Pepito: "No, gracias. Ya tengo un chingo"... La
linda chica le dice con sugestivo tono a Babalucas:
"Me operaron del ap�ndice. �Quieres ver d�nde?". "No -rechaza el
badulaque-. Odio los hospitales"... Juicio penal en Anchorage,
Alaska: "Diga usted al jurado d�nde estuvo la noche de octubre a
abril"... El autor dram�tico: "Mi hijo de dos a�os rompi� el
manuscrito de mi �ltima obra". El amigo: "�Caramba, el primer buen
cr�tico que conozco que no sabe leer!"... "Dame una docena de
condones". "Lo siento, se�or. S�lo tengo diez". "Est� bien,
d�melos. Pero por tu culpa no voy a disfrutar la noche completa, che
pibe"... FIN.



Lunes 6 de febrero del 2006.
Mirador
Lleg� sin avisar y
se present� a s� mismo:
-Soy el acto de
ausencia.
Cre� no haber o�do
bien. Soy un poco duro de o�do, y adem�s las cosas que en estos d�as se oyen es
mejor no o�rlas bien. Habl� entonces:
-Perdone: �qui�n
me dijo usted que es?
-El acto de
ausencia -repiti�-. Seguramente ha escuchado usted la expresi�n: "Hacer
acto de presencia". Yo soy el acto opuesto.
-Y, �en qu� lo
puedo servir? -pregunt� desconcertado.
-Diga usted a sus
lectores -respondi�- que todas las cosas tienen su contrario. Si hay acto de
presencia debe haber acto de ausencia. Yo soy ese acto. Existo, aunque jam�s se
me mencione.
Confes� que nunca
se me hab�a ocurrido pensar que as� como hay acto de presencia hubiera tambi�n
acto de ausencia. Mi visitante me mir� con mirada desde�osa, e hizo acto de
ausencia.
�Hasta ma�ana!...
Lunes 6 de febrero del 2006
Cat�n
Discurso de Ju�rez
Me
preocupa que la elecci�n presidencial haya coincidido con la celebraci�n del
segundo centenario del nacimiento -en este caso se debe decir
"natalicio"- de don Benito Ju�rez. Tal coincidencia puede prestarse a
revivir pol�micas que ya tienen olor de naftalina, como el reciente match de fundamentalismos
que hace unos d�as presenciamos. Tambi�n puede servir para que alguno de los
candidatos se apodere de la figura del patricio y la haga ondear como bandera
propia. �sa quiz� fue la intenci�n de L�pez Obrador cuando inici� su campa�a en
Guelatao, tras de que el poco listo Alcalde del lugar
hizo quitar los adoquines de la plaza para estorbar el mitin del aspirante perredista. Ser� dif�cil, sin embargo, encontrar
coincidencias entre el proyecto juarista y el de AMLO. Ju�rez iba con la
corriente de la historia; su ideolog�a estaba fincada en la modernidad, en las
tesis nov�simas que llegaban de Estados Unidos y de Europa, las del
liberalismo. Las posiciones de L�pez Obrador, en cambio, van a contrapelo de
las actuales tendencias de un mundo en creciente proceso de globalizaci�n,
fincado en el libre mercado y en el acotamiento del Estado como factor de
influencia decisiva en los movimientos econ�micos. El pensamiento de Ju�rez era
renovador, por eso choc� violentamente con las ideas, las instituciones, y aun
con el M�xico de su tiempo. Las posturas de L�pez Obrador, en cambio, nos
remiten a una �poca pasada, a tesis y actitudes que desdicen del credo liberal
moderno, basado en la actitud democr�tica, el respeto a la libertad del
individuo por encima del poder estatal, la transparencia en la conducta de los
gobernantes, su apego al orden jur�dico y el rechazo de toda forma de violencia
como m�todo de acci�n pol�tica. As� las cosas, mal puede L�pez Obrador comparar
su ideario y su programa, que en muchos modos representan una vuelta al pasado,
con la reforma juarista, modernizadora y acorde con las �ltimas tendencias
econ�micas y pol�ticas de su �poca. Tampoco, ciertamente, podr�a Felipe
Calder�n subir al carro aleg�rico del bicentenario, so riesgo de ser tachado de
hipocres�a. Madrazo, por su parte, que bien pudo como
abanderado del PRI recoger la tradici�n del liberalismo, administrada por su
partido durante muchos a�os, tampoco puede apropiarse de la celebraci�n, pues
ha ca�do en tales extremos de corrupci�n, y es tan grande su desprestigio
personal, que en labios suyos el discurso juarista sonar�a a ludibrio. Lo mejor es evitar que este fasto se contamine de pol�tica.
Esperemos entonces que la celebraci�n no sirva de pretexto a nadie para llevar
agua a su molino, y menos a�n para resucitar agravios que est�n bien muertos
ya, y bien sepultados... Una vez que he cumplido mi funci�n de orientar a



Domingo 5 de febrero
Mirador (No hubo)
Domingo 5 de febrero delo
2006.
Cat�n
Enemigos del alma
La
criadita sali� embarazada. Juraba y perjuraba que no hab�a tenido relaci�n con
ning�n hombre. "Eso s� -aclar�-. La otra noche percib� una presencia
extra�a en mi cuarto. Pero no sent� nada". Dice entonces la se�ora:
"Si no sentiste nada, una de dos: o fue obra del Esp�ritu Santo o mi
marido fue el que te embaraz�"... Avaricio
Matat�as, sujeto ruin y cicatero, iba por la calle con su mam� del brazo. Un
amigo lo encuentra y le pregunta: "�A d�nde vas?". Responde Matat�as:
"Mi madrecita amaneci� hoy sin ver absolutamente nada". "�Qu�
barbaridad! -se consterna el amigo-. �Y la llevas con el oftalm�logo?".
"No -contesta el miserable cutre-. La llevo a cancelar el contrato de la
luz, al cabo ya no la va a necesitar"... En la fiesta declara una se�ora:
"Todos los hombres que me conocen dicen que soy un s�mbolo sexual".
Pregunta una invitada: "Y tu esposo �qu� dice?". Responde la se�ora:
"�l usa otra palabra"... El padre Arsilio
emple� todo el d�a en tender una acera de cemento frente a la casa parroquial.
Todav�a estaba fresco el cemento cuando llegaron unos chiquillos del barrio y
caminaron sobre �l para dejar sus huellas, y adem�s pusieron sus iniciales y
dibujos. Sali� el padre Arsilio y llen� de dicterios a los muchachillos, y los
amenaz� con el pu�o cuando salieron corriendo desalados. "Padre, padre -lo reprende con suavidad la se�orita
Peripalda, catequista-. No se impaciente usted con
los chamacos. Recuerde lo que dijo Nuestro Se�or: 'Dejad que los ni�os se
acerquen a m�'". "S� -rezonga el padre Arsilio-.
Pero lo dijo en abstracto, no en concreto"... Babalucas
lleg� a la farmacia con un beb� en los brazos. Le pide al encargado:
"Quiero saber cu�nto pesa este beb�". Responde el de la farmacia:
"Tenemos descompuesta la b�scula para pesar beb�s, pero estamos haciendo
esto: el pap� se sube con el ni�o en la b�scula de adultos; luego se pesa el
pap� solo, y la diferencia entre los dos pesos es el peso del beb�". Babalucas menea la cabeza. "En mi caso eso no va a
funcionar". "�Por qu�? -se extra�a el farmac�utico. Explica Babalucas: "Porque no soy el pap�; soy el t�o"...
Termina el primer trance de amor de la noche de bodas. Inepcio,
el joven novio, le pregunta con ansiedad a Pirulina,
su flamante mujercita: "�Te gust�, Piru? �Te
gust�?". La muchacha lo tranquiliza: "No te preocupe eso, Ine. Despu�s de todo yo tampoco s� cocinar"... En el
sepelio de su esposo la viuda lloraba con razonable pena. "�Te fuiste, Malsinado! �Un hijo me dejaste nada m�s! �Y ni siquiera
tengo la seguridad de que sea tuyo!"... Afrodisio
Pitongo, hombre proclive a la lujuria, se rindi� a
las instancias de su esposa e hizo unos ejercicios espirituales. Al final del
retiro le pregunta el sacerdote: "�Renuncias a los tres enemigos del alma:
mundo, demonio y carne?". Responde Pitongo:
"Al mundo y al demonio s� renuncio, padre, pero a la carne no. D�jeme esa
tercera parte tan siquiera. Un 66 por ciento de renuncia no est� mal, y siempre
se debe huir de los extremos"... El jet del Rompope Flight
(se necesitaban muchos blanquillos para subirte, y era una leche si llegabas)
estaba en la cabecera de la pista, listo para despegar. En eso el piloto da la
vuelta y regresa a la plataforma. Transcurre media hora. Los pasajeros se
impacientaban ya cuando el avi�n volvi� a la pista y despeg� por fin. Un
pasajero le pregunta a la azafata: "�Qu� sucedi�, se�orita?".
Responde la muchacha: "El piloto se dio cuenta de que los motores no
funcionan bien, y tardamos media hora en encontrar otro piloto"... FIN.



Sabado
4 de febrero del 2006
Mirador
Mi Diccionario de
Dudas y Dificultades de
Me gusta eso de
"la asunci�n de sus razones". Asunci�n es la acci�n de asumir, y
asumir significa tomar para s�, hacerse cargo de algo, aceptarlo. Cuando
asumimos las razones de un ser humano, y las aceptamos, asumimos igualmente a
quien tiene esas razones, y lo aceptamos tambi�n.
El diccionario de
�Hasta ma�ana!...
Sabado 4 de
febrero del 2006.
Cat�n
El Juicio Final
Don
Jos� Garc�a Rodr�guez, gran narrador que fue de las cosas de mi ciudad, habl�
de aquel sujeto que con su compadre puso un expendio de mezcal en la famosa
feria de Saltillo. Acordaron los dos que si beb�an en su establecimiento
pagar�an el consumo, a fin de no mermar las ganancias del negocio. Llegaron a
prima hora y le pidieron al dependiente dos copas de mezcal. Las bebieron, pag�
cada uno su copa y fueron luego a darse una vueltecita
por la feria. Regresaron al expendio y pidieron otras dos copas. Cuando el
empleado les cobr�, dijo uno de los temulentos:
"Deque la venta". Entreg� el dependiente el dinero recaudado -el que
ellos mismos hab�an pagado por las primeras copas que bebieron-, y con ese
dinero fue pagada la nueva consumici�n. Volvieron poco despu�s y se tomaron
otras dos copitas. "Deque la venta" -dijo el compadre. Y pag� con el
mismo dinero con que antes hab�an pagado. Y as�, de vuelta en vuelta, se
acabaron el mezcal. Felices y beodos dieron por concluido su negocio, pues ya
no hab�a nada qu� vender, y procedieron a repartirse las ganancias: el mismo
dinero que pagaron por el primer par de copas que bebieron. Traigo a cuento
este cuento porque sucede que, en estos d�as �ltimos, mis paisanos saltilleros me han impartido -como siempre- el santo
sacramento de su bondad, por la cual yo s� soy profeta en mi tierra. Los
atene�stas, es decir, los hijos del glorioso Ateneo Fuente, instituci�n
centenaria de Coahuila, me otorgaron el t�tulo de Atene�sta Distinguido. D�as
despu�s, la prestigiada Universidad del Valle de M�xico le puso mi nombre a la
cabina de radio de su Departamento de Comunicaci�n. Los honores que recibo -y
que agradezco desde el m�s hondo fondo de mi coraz�n- han hecho nacer en m� un
temor extra�o que quiero ahora compartir con mis cuatro lectores. Alg�n d�a
sonar� la trompeta del arc�ngel Gabriel para anunciar el Juicio Final. Confundido
entre la muchedumbre me esforzar� en pasar inadvertido; me encoger�, me
ocultar� tras un se�or muy gordo; pero no escapar� a la mirada del Supremo
Juez, que con tonante voz me llamar�
para que comparezca ante �l. Confuso, aturrullado, escuchar� la p�blica lectura
que har� San Pedro de mis culpas, defectos y pecados, lo cual ser� como leer
completo el directorio telef�nico de Nueva York.
Entonces s�, mis paisanos y toda la buena gente y las instituciones que me han
otorgado distinciones, me conocer�n tal como soy, y al conocerme se
arrepentir�n de haberme reconocido. Me dir�n: "Deque mi diploma";
"Deque mi Lince de Oro", "Deque mi doctorado honoris
causa"... Y yo tendr� que pedirle permiso al Justo Juez para ir a mi casa
a traer todos esos preciados trofeos y devolverlos. Eso suceder�, seguramente,
pero entretanto s�ame permitido conservar los reconocimientos, no como
testimonio de lo que hecho, sino como recordatorio de lo que debo hacer en el
futuro para merecer la bondad generosa de mi pr�jimo... La se�orita Himenia Camafr�a ten�a un
canario, y se le muri�. Pesarosa, le cont� a su vecina: "Se me muri� mi
pajarito". Le dice la vecina: "D�jeme llamar a mi marido. Usted y �l
son compa�eros del mismo dolor"... �Cu�l es la diferencia entre caerte del
primer piso de un edificio y caerte del piso 100? Si te caes del primer piso se
oye: "�Cuaz! �Ay!". Si te caes del piso 100
se oye: "�Aaaaaaaaaaaaay! �Cuaz!"...
Le comenta un se�or a su compadre: "Mi mujer est� practicando no s� qu�
extra�a disciplina, y me dijo que s�lo me dar� una noche de sexo a la
semana". "Eso no es nada, compadre -replica el otro-. A m� me dijo
que ninguna"... Rosilita, equivalente femenino
de Pepito, es a�n m�s p�cara que �l. Un d�a, Pepito le dijo: "Si me adivinas qu� traigo en la mano
te la ense�ar�". Contesta Rosilita: "Si es
lo que pienso, y te cabe en la mano, no me interesa"... FIN.



3 de febrero del 2006, viernes.
Armando Fuentes Aguirre
Mirador
Son bravos los toros, �speros y cornalones. Los vaqueros los sacan del bre�al mont�s, de las fragosas ca�adas de la sierra, y los llevan a campo abierto, junto al pueblo. All� acuden los mozos y las mozas: ellos a torear al animal m�s grande y fiero; ellas a contemplarlos desde lejos.
Se turnan en la faena los lidiadores. Algunos son heridos o muertos por el toro. Aquel que ha dado los mejores lances gana el derecho a estoquearlo. Si lo mata de una sola estocada gana el premio. La recompensa no es una suma de dinero, ni un trofeo. El premio lo da una leyenda: esa noche todas las mujeres ver�n en su sue�o al triunfador.
En un pueblo de Espa�a, Tordesillas, pasaba eso. �A�n sigue pasando? No lo s�. Escribo como si sucediera todav�a. Espa�a es eterna, y eternos son la magia y el misterio que hay en la fiesta de los toros. Dejo constancia aqu� de esta vaga visi�n difuminada, la de unos hombres que invitan a la muerte a que los mate por s�lo el premio de aparecer en un ef�mero sue�o femenino.
�Hasta ma�ana!...
Cat�n
Por ser 'grupero'
Lleg� el temido d�a. Hoy aparece aqu� el execrable cuento que anunci� ayer, tan vitando que ni siquiera tiene nombre, motivo por el cual se llama: "Cuento sin Nombre". (El Innombrable, pues, como dicen por ah�). Me resist� con todas las potencias del alma -memoria, entendimiento y voluntad- a publicar el dicho cuento, pero me faltaron las del cuerpo, que a veces pueden m�s, y hube de plegarme a las exigencias del mercado, que cuando es libre es muy exigente. El tal relato, lo digo desde ahora, excede todos los l�mites de la moral y la raz�n, y viola palmariamente las reglas de la urbanidad y los deberes de la buena educaci�n. No s� si atente tambi�n contra las prescripciones del C�digo Civil, C�digo Penal, c�digos de Procedimientos Civiles y Penales y Reglamento de Tr�nsito en vigor. Lo que s� s� es que la salida a la luz de esa vitanda narraci�n contribuir� en forma sensible a la decadencia de Occidente, anunciada ya desde hace varios siglos y todav�a en proceso de consumaci�n. Lean mis cuatro lectores, al final de esta columnejilla, el "Cuento sin Nombre", y at�nganse a las consecuencias... Un artista de la m�sica popular, Gustavo �ngel, vocalista del grupo "Los Temerarios", present� una denuncia ante la Comisi�n de Derechos Humanos de Nuevo Le�n. Se queja -�en estos tiempos y en este pa�s!- de discriminaci�n. Sucede que hace dos a�os inici� la construcci�n de su casa en la Colonia San �ngel, de San Pedro, sector habitado por gente de buena posici�n econ�mica y social. La autoridad municipal otorg� los permisos correspondientes, pero poco despu�s los revoc�, y se pusieron signos de clausura en el terreno y la obra. Nadie ha dado al cantante una explicaci�n plausible de esa medida, que �l atribuye a discriminaci�n, por ser "grupero". Al parecer una vecina, o algunos vecinos, objetan la presencia del artista en un sector habitado por personas pudientes. Hace tiempo se present� un caso que tiene con �ste cierta semejanza. En una calle c�ntrica de San Pedro se iba a construir un templo morm�n. Un grupo de poderosos vecinos se opuso a la obra alegando posibles problemas de tr�fico de veh�culos, pero en verdad para estorbar la presencia ah� de un templo no cat�lico. Lamentablemente prosper� su acci�n, y los mormones debieron construir su templo en otra parte. Me pregunto si no se estar� repitiendo algo semejante en el caso del artista que considera ser v�ctima de discriminaci�n social. Es malo etiquetar al pr�jimo, y peor a�n rechazarlo por su origen, el color de su tez, o la actividad -l�cita- a la que se dedica. Esperemos la explicaci�n que las autoridades de San Pedro dar�n a este caso. La comunidad sampetrina es generosa. Seguramente no quiere vivir en un coto privado ni decir aquello de: "Amo a mi pr�jimo, pero me reservo el derecho de decir qui�n es mi pr�jimo y qui�n no"... Sigue ahora el anunciado "Cuento sin Nombre". Lo digo de veras: nadie deber�a leerlo. Por mi parte repudio su contenido, repruebo con energ�a sus conceptos y me desligo totalmente de �l. Si aqu� lo pongo es s�lo como demostraci�n del extremo deplorable a que han llegado las relaciones humanas en ese mundo de p�rdida de valores, y por lo tanto de confusi�n y caos... Lleg� un tipo a su casa. Llevaba una chiva en los brazos. Se planta en la puerta de la alcoba donde su mujer estaba ya en la cama y dice: "Mira: �sta es la vaca con la que me consuelo cuando a ti te duele la cabeza, est�s muy cansada o no tienes ganas". Replica la mujer: "En esto se ve lo idiota que eres. Lo que traes ah� no es vaca: es chiva". Y dice el individuo: "A ti no te estoy hablando"... FIN.



2 de febrero del 2006, jueves.
Mirador
Don Manuel Gonz�lez Caballero estaba cerca del cielo por su alta estatura, y estaba cerca del Cielo por su bondadoso coraz�n.
Era hombre sabio y sencillo. La sencillez acompa�a siempre a la sabidur�a verdadera. Para todos ten�a una cordial palabra, y sin alardes dispensaba su amable magisterio.
Sab�a de beisbol don Manuel Gonz�lez Caballero. Yo escuchaba por radio sus rese�as, y aquello era mejor que hallarse en el estadio.
Entre las muchas cosas buenas que Monterrey me ha dado me dio la amistad de este se�or que era todo nobleza y todo se�or�o. Conservar� su recuerdo igual que conservo su ense�anza: con gratitud y afecto.
�Hasta ma�ana!...
El riesgo de AMLO
Una muchacha lleg� a la farmacia y pidi� una docena de condones. Pregunta el encargado: "�Tama�o grande, mediano o chico?". D�melos revueltitos -pide la muchacha-. En estos d�as no traigo novio formal"... Le comenta una chica a otra: "Me dicen que tu novio Picio es muy feo". "Estoy empezando a creer que s� -reconoce la otra-. La otra noche fuimos a un restor�n, y el mesero le puso el plato en el suelo"... Ma�ana saldr� aqu� un chiste tan execrable que ni siquiera tiene nombre. Aun los peores hombres y mujeres se llaman de alg�n modo: Ner�n, Hitler, Mesalina. (De las cosas nada digo, pues entre ellas no hay bondad ni maldad; todas tienen la inocencia pr�stina de la materia y carecen de eso que al mismo tiempo es bendici�n y maldici�n, la libertad). Pero este cuento es tan grande badom�a que ni siquiera mereci� la gracia del bautizo. He vacilado en darle el honor de la publicaci�n, lo confieso paladinamente, por la enormidad del dislate que contiene y porque su aparici�n har� caer sobre m� un argavieso de reproches, pero pens� que el conocimiento de ese relato, aun tan arriscado, quiz� contribuir� -siquiera sea modestamente- a poner el tren del mundo en los ra�les de la civilidad y el buen comedimiento. Si en ese empe�o fallo recordar� la m�xima de S�neca: Multa non quia difficilia sunt audemus, sed quia non audemus sunt difficilia. En libre traslaci�n al castellano eso quiere decir: "No nos atrevemos a hacer muchas cosas porque creemos que son dif�ciles, pero la verdad es que son dif�ciles porque no nos atrevemos a hacerlas". El proloquio no tiene relaci�n con lo que arriba dije, pero es muy ilustrativo... Nadie lo dice, desde luego, o se comenta sotto voce, pero lo cierto es que muchos empresarios est�n tomando providencias para el caso de que L�pez Obrador llegue a la Presidencia. Consideran que entre las cualidades de AMLO no figura el respeto a la ley, base de la seguridad que todo inversionista necesita, y temen tambi�n que el anticuado r�gimen laboral que ahora existe se agrave a�n m�s por una mal entendida protecci�n a los trabajadores derivada de las tendencias populistas de AMLO. No conf�an esos empresarios en las voces que dicen que el perredista no podr�a caer en extremismos, ni tampoco dan cr�dito a las seguridades que en sus discursos ofrece el tabasque�o. No hay nada m�s nervioso que el dinero, ni siquiera una cangura madre en una convenci�n de carteristas, y hay indicios que muestran ya efectos de ese temor que sienten quienes consideran un riesgo la eventual llegada de L�pez Obrador a la m�xima magistratura... Pepito y Juanilito se acercaron al muro que rodeaba el campo nudista. Juanilito, m�s peque�o y liviano, trep� sobre los hombros de Pepito y se asom� por encima. "�Qu� ves?" -le pregunta con ansiedad Pepito. Contesta el chiquillo: "Hay mucha gente". "�Hombres o mujeres?" -vuelve a preguntar Pepito con ansiedad creciente. "No s� -responde el peque��n-. Ninguno trae ropa"... Le informa la se�ora a su marido: "Llam� el doctor. Dice que le regresaron tu cheque". Replica el tipo, hosco: "Dile que a m� me regresaron las reumas"... Un sujeto beb�a su cerveza cuando oy� que desde el plato de la botana un cacahuate le dec�a: "�C�mo est� usted, se�or? Qu� gusto saludarlo". Pens� que hab�a o�do mal, pero en eso otro cacahuate le dijo: "Tiene usted muy buen aspecto, se�or. Celebro que su salud est� bien". Se qued� estupefacto el sujeto, y m�s todav�a cuando otro cacahuate le dijo. "Es siempre un placer verlo por aqu�, caballero". Espantado el hombre llam� al barman. "�Oiga! -le dice anonadado-. �Los cacahuates me est�n diciendo cosas!". "Cosas amables �verdad?" -responde el cantinero. "As� es" -dice el at�nito se�or. Le explica el barman: "Es que son de cortes�a"... FIN.



1o. de febrero del 2006.
Mirador
El padre So�rez charlaba con el Cristo de su iglesia.
-Se�or -le dijo con tristeza-. En el mundo hay mucho sufrimiento. Hay injusticia, hay hambre, hay dolor, hay violencia, hay soledad... A veces, Se�or, siento deseos de preguntarte por qu� no haces nada para remediar todo eso.
Respondi� el Cristo:
-Y �por qu� no me lo preguntas?
Contest� el padre So�rez, apenado:
-Porque temo que t� me preguntes lo mismo.
�Hasta ma�ana!...
Honradez y claridad
El individuo le dice a la linda chica que beb�a en el bar: "Tengo un reloj que no solamente marca la hora: tambi�n adivina cosas". "�Ah s�? -sonr�e la muchacha-. A ver: �qu� puede adivinar tu reloj acerca de m�?". Responde el tipo: "D�jame preguntarle". Se inclina sobre su reloj de pulsera y le musita algo en la car�tula. Luego se lo lleva al o�do en actitud de quien escucha algo. En seguida le informa a la muchacha: "Dice el reloj que no traes panties". La chica se echa a re�r. "Se equivoc� -dice muy divertida-. Mira, s� traigo". Y as� diciendo muestra una fracci�n de la peque�a prenda. "No me lo explico" -declara el tipo, desconcertado. Luego, d�ndose una gran palmada en la frente, exclama: "�Ah, ya s�! �Es que t� y yo vamos a ir dentro de un rato a mi departamento, y el reloj anda adelantado!"... Libidiano estaba en el hospital. "No entiendo a esa enfermera -se aflig�a-. Me dice: 'Vamos a tomar nuestra pastillita'; 'Vamos a comernos nuestra sopita'... Pero cuando le agarro las pompas no da la cachetada en nuestras mejillitas; la da en la m�a nada m�s"... La se�ora le�a el peri�dico. Le comenta a su esposo: "Parece que la Marina quiere comprar un destroyer". Exclama el marido con alarma: "�Diles que tu mam� no est� en venta!"... Aquella muchacha de tac�n dorado ten�a una tarifa: 100 d�lares por hacerlo en el suelo; 200 por hacerlo en el sill�n; 300 por hacerlo en la cama. Lleg� un escoc�s y le dio 100 d�lares. Lo hicieron en el suelo. Lleg� un franc�s y le dio 200 d�lares. Lo hicieron en el sill�n. Lleg� un mexicano y le dio 300 d�lares. Exclama la muchacha: "�Vaya, hasta que lleg� alguien de categor�a! Ven, vamos a la cama". "No -aclara el mexicano-. Quiero tres en el suelo"... Tanto Madrazo como L�pez Obrador no dicen lo que piensan ni piensan lo que dicen. El discurso de ambos es taimado y cauteloso, discurso de pol�ticos que con nadie se quieren malquistar. Se les pregunta, por ejemplo: "�Qu� opina usted de la eutanasia?". Madrazo contesta: "Estoy a lo que diga la ley". Y responde AMLO: "Estoy a lo que diga la voluntad del pueblo". Luego se les pregunta: "�Qu� horas son?". AMLO contesta: "Estoy a lo que diga la voluntad del pueblo". Y responde Madrazo: "Estoy a lo que diga la ley". Felipe Calder�n, en cambio, expresa su pensamiento con honradez y claridad. Seguramente sus respuestas sobre algunos temas debatibles no son compartidas por todos, pero nadie dejar� de reconocer que de los tres principales candidatos el panista es el que muestra en su discurso m�s reciedumbre de car�cter y m�s honestidad... Pasado ma�ana aparecer� aqu� el chiste m�s bellaco y ruin que es dable imaginar. Yo mismo me resisto a publicarlo, pero la libertad de prensa est� por encima de las preocupaciones personales. El pr�ximo viernes, pues, lean mis cuatro lectores esa incalificable narraci�n... Un viejecito lleg� con el doctor. Le dice: "No oigo nada por el o�do izquierdo". El m�dico procede a examinarlo y le extrae con su pinza un supositorio. "�Escucha bien ahora?" -le pregunta. "Perfectamente -responde el ancianito-. �Me permite su tel�fono?". "�Para qu�?" -quiere saber el facultativo. Responde el viejecito: "Para avisarle a mi mujer que ya s� d�nde est� mi aparato para la sordera"... Dos tipos charlaban en el bar. Dice uno: "Me gustan las mujeres que usan minifalda. Cuando veo una mujer con minifalda s� que estoy ante una mujer que no vacila en tomar sus propias decisiones". Dice el otro: "A m� me gustan las mujeres que usan tatuaje". "�Por qu�?" -se extra�a el amigo. Explica el otro: "Cuando veo una mujer con tatuaje s� que estoy ante una mujer que no vacila en tomar una decisi�n que luego lamentar� toda su vida"... FIN.


