Denise Dresse German Dehesa Armando Fuentes-Caton Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa
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Diccionario de la real acadeamia española

Jueves 30 de marzo del 2006.

Guadalupe Loaeza

El tema de la mujer

 

Antes de que se termine el mes de marzo, mes de la Mujer, me permito compartir con ustedes (y ustedas) el texto que le� con motivo del Foro Paridad de G�nero, dentro del tema Mujeres y participaci�n pol�tica en M�xico, que se present� en el Claustro de Sor Juana el 8 de marzo.

 

Desde que empezaste tu campa�a, Andr�s Manuel, he seguido muy de cerca las cr�nicas de tus visitas a los estados. Y siempre que te enfocan hablando a las multitudes, hay algo que me llama prodigiosamente la atenci�n: no hay mujeres en el templete contrariamente a la presencia de muchos varones. Es curioso pero lo anterior me lo han comentado en varias ocasiones, sobre todo cuando viajo en el interior de la Rep�blica. "�Por qu� Andr�s Manuel no invitar� a mujeres representativas de las entidades que visita para que lo acompa�en en el templete? Esto le dar�a mucho m�s votos", me comentan muchas ciudadanas. Sinceramente no s� qu� contestarles. Incluso en Villahermosa �sa fue una de las quejas de las mujeres periodistas de Tabasco. Les promet� que te pasar�a al costo su inquietud. Aprovecho este espacio para hacerlo y para compartirte lo que me he dicho muchas veces en mi fuero interno: "�No ser� que a AMLO no le interesa mucho el tema de la mujer?" Si te digo lo anterior es porque no recuerdo que tengas en tu plataforma un programa destinado exclusivamente a la mujer. Tampoco los otros dos candidatos lo tienen. �A qu� se deber�?, me pregunto. No obstante, Andr�s Manuel, y si mal no recuerdo, fue en el a�o 2000 cuando fui invitada a un desayuno organizado por Mujeres en Lucha por la Democracia, en el cual te comprometiste como candidato a jefe de Gobierno a incluir en tu gabinete a mujeres. Y cumpliste como sueles hacerlo. En tu equipo de trabajo incluiste a nueve destacadas mujeres en puestos claves. Pero no nada m�s se trata de darles trabajo a las mujeres por cumplir un compromiso, de lo que se trata es de que cambien las pol�ticas p�blicas referentes a las mujeres.

 

Es evidente que hoy me parece todav�a m�s urgente adoptar una posici�n de mayor responsabilidad. Una responsabilidad que promueva la participaci�n y renueve la esperanza de miles y miles de mujeres que quieren que se acaben los rezagos los cuales no han hecho m�s que impedir su productividad y su proyecci�n personal. �Cu�les son estos rezagos? La falta de guarder�as, mejores salarios, m�s oportunidades y la equidad en prestaciones laborales para que las mujeres se conviertan en l�deres y a su vez estimulen a otras mujeres a cambiar el rumbo del pa�s. No te olvides, Andr�s Manuel, que las �ltimas encuestas del INEGI se�alan que somos el 53 por ciento de la poblaci�n del pa�s; es decir, m�s de la mitad, es decir, mayor�a.

 

Y puesto que hoy te toc�, mi querido candidato y futuro Presidente, estar en el banquillo de los acusados, te pregunto, �por qu� la contienda electoral de este a�o, la Ciudad de M�xico con 16 delegaciones que gobernar, s�lo hay una mujer en esta contienda que como bien sabes, se trata de Alejandra Barrales, por la delegaci�n Benito Ju�rez, arriesgando as� que pierda lo cual nos dejar�a sin ninguna posibilidad de representaci�n?

 

�Qu� pas� con la elecci�n de mujeres para este puesto p�blico?, �qu� hizo el partido en el poder de gobierno para no incluir m�s mujeres en sus listas? En la actualidad hay seis mujeres delegadas, �en d�nde esta la cuota famosa del 30 por ciento?

 

Estamos convencidas que un avance sustancial de nuestro objetivo depende, tambi�n, de la voluntad de nuestros candidatos para comprometerse a promover mujeres responsables y capaces a puestos de direcci�n y puestos de elecci�n de representaci�n pol�tica y liderazgo social.

 

Las mujeres buscamos participar activamente en la construcci�n del proyecto de pa�s incluyente, con justicia social y equidad. Nos interesa la pol�tica nacional, nos interesa una pol�tica hacia las mujeres porque ella nos permitir� construir este pa�s con toda la sociedad. Porque nuestros asuntos son asuntos de la naci�n, porque nosotras hace mucho tiempo hablamos el idioma pol�tico y creemos que es necesario que en la sociedad se adopten mecanismos de acciones afirmativas que eliminen los grandes desniveles y las grandes brechas entre hombres y mujeres, pero para que esto suceda, Andr�s Manuel, se tienen que aprobar leyes que promuevan estos cambios a favor de las mujeres. No es lo mismo darle trabajo a 10 mujeres en un gabinete, que cambiarle la vida a 4 millones de mujeres en la Ciudad de M�xico. Porque como dec�a don Benito Ju�rez, "formar a la mujer con todas las recomendaciones que exige su necesaria y elevada misi�n, es formar el germen fecundo de regeneraci�n y mejora social. Por eso es que su educaci�n jam�s debe descuidarse".

 

Ahora de nuevo contigo, Andr�s Manuel, como te comprometiste en el 2000 con Mujeres en Lucha por la Democracia, tenemos la seguridad que cumplir�s los compromisos que contraigas con los ciudadanos, tal como lo hiciste antes.

 

Porque como t� mismo has dicho cu�n importante es que los ciudadanos vivamos felices y que tengamos control sobre nuestras propias vidas. Ser felices, porque en el presente se viva una vida digna, entendida como la posibilidad de acceder al derecho a la seguridad personal y nacional, a la alimentaci�n, a la vivienda, a la salud, a la educaci�n, a la cultura y a la recreaci�n, al deporte y a la participaci�n ciudadana; y en el futuro mediato, con los programas implementados por ti cuando fuiste jefe de Gobierno. T� mismo nos has convocado a consolidar la solidaridad familiar y la seguridad social para poder vivir una vejez sin sobresaltos. Y cr�eme, Andr�s Manuel, la m�a est� muy cercana. Y por �ltimo y como propuesta, te propongo que ganes a como d� lugar estas elecciones y te conviertas en nuestro pr�ximo presidente de la Rep�blica.

 



Denise Dresse German Dehesa Armando Fuentes-Caton Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa
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Diccionario de la real acadeamia española

Jueves 23 de marzo del 2006.

Guadalupe Loaeza

�Cha-cha-la-cas!

 

Reconozco que tambi�n a m� me pareci� desproporcionado por parte del candidato del PRD decirle, despacito y no de corrido, al Presidente de la Rep�blica: "�C�llate, chachalaca!" Sent� feo. Sent� como que me callaba de paso. Sent� la expresi�n demasiado rijosa, como muy sonora; como si se hubiera tratado de un trueno que preced�a una tormenta horrible. Reconozco que no me gusta la violencia verbal, que no me gusta que me hablen "golpeado" y que odio los insultos. Nunca de los nuncas escuch� a mi padre decir una palabra altisonante. Las de mi madre eran muy de su �poca, expresiones que ya ni se usan y que por lo mismo resultan totalmente anacr�nicas: bemba, zorimba, babieca. Por otro lado, reconozco asimismo que cuando Fox era candidato y sol�a recurrir a su listado de alima�as de todos tama�os y colores para hablar de sus adversarios tampoco me gustaba. Por eso lament� tanto que AMLO se expresara en ese tono para referirse a Vicente Fox. No hay que olvidar, aunque a veces m�s valdr�a... que el se�or Fox ostenta la m�s alta investidura de la naci�n.

 

Dicho lo anterior, cuando le� en el Diccionario de Mejicanismos de Francisco J. Santamar�a qu� era una chachalaca, comprend� mejor la intenci�n de AMLO. A tal grado entend� su verdadero significado que a partir de ese momento imagin� varias categor�as de chachalacas; por cierto encontr� muchas. Pero antes de describ�rselas y no obstante muchos colegas ya se han dado a la tarea de explicarnos qu� tipo de ave se trata la chachalaca, perm�tanme transcribir lo que dice el diccionario citado l�neas arriba respecto a este vocablo que en boca de AMLO ha suscitado tanta pol�mica: "Del mex. chachalaca; parlar mucho o gorjear las aves: chachalacani, parlero as�. Mol. F. Ave de M�xico del tama�o de una gallina com�n: tiene las plumas de la cabeza y del cuello paradas: las del lomo y parte superior de las alas aceitunadas: blancas las del vientre y patas: las de la cola muy largas, anchas, verdes tornasoladas, y amarillentas en la extremidad: no tiene cresta ni barba: sus ojos son rojos, sin pluma ninguna en el contorno: su carne es muy sabrosa: cuando est� volando no cesa de gritar desaforadamente, y de ah� le viene el nombre". Ya el escritor mexicano Manuel Payno, en su obra El fistol del diablo, escribi�: "Millares de tordos y de chachalacas, con su plumaje negro y m�s brillante que la seda, volaban formando en el aire figuras fant�sticas y caprichosas". En el cat�logo de las aves, leo con mucho inter�s: "Las chachalacas aman menos el retiro de las selvas, no esquivan tanto la vecindad del hombre y se les encuentra en las plantaciones y arboledas bajas. En las ma�anas de diciembre y enero es innumerable la cantidad de estas aves que alegran las orillas de los r�os con su canto que el vulgo traduce por "no hay cacao".

 

Chachalaquear quiere decir hablar desaforadamente. Chachalaqueo es el ruido que producen las chachalacas. Chachalaquero es el lugar en el que abundan las chachalacas, en los campos. En sentido figurado, cuando en una multitud de personas se escucha un ruido desordenado provocado principalmente por mujeres, se dice que est�n chachalaqueando. El chachalaquiento es aquel que chachalaquea mucho, armando un enorme esc�ndalo. Por �ltimo, de la obra El jag�ey de las ruinas, citaremos a su autora la escritora Sara Garc�a Iglesias:

 

 

"En el canto de mis lomas

Y la color de las chacas,

El arrullo de palomas

Y el cantar de chachalacas".

 

Ahora s�, vayamos a la descripci�n de las distintas categor�as que imagin� y que considero corresponden muy bien al perfil de las distintas chachalacas p�blicas y privadas que conocemos.

 

Chachalaca Innombrable: Es aquella que se oculta detr�s de una m�scara, la cual es una calca de s� misma. Esta chachalaca cuenta con un par de orejas enoooooooormes y dos ojos sumamente peque�os. Carece en absoluto de plumaje la cabeza. A esta rara especie le gusta chachalaquear con otras chachalacas en lo oscurito. Puesto que se trata de su gran jefe les da �rdenes y les paga muy bien por chachalaquear contra sus enemigos en los diarios, en las universidades privadas y entre algunos intelectuales. De esta chachalaca se dice que es de mal ag�ero y que es capaz de crear los peores complots contra aquellos que considera sus cr�ticos.

 

Chachalaca "manitas": Esta chachalaca se cree m�s simp�tica de lo que realmente es. Todo el tiempo se la pasa haciendo bromas. De ah� que no resulte tan da�ina. Todos los domingos va a misa. Le gusta el deporte y, como buen padre, adora a sus chachalaquitos. Esta especie de ave es muy afecta a mostrar sus manos, las cuales dice tener impecables. No lo dudamos. Sin embargo, hay algunas chachalacas tambi�n de plumaje azul que tienen las u�as negras, pero sobre todo, largas. Ah, c�mo le gusta chachalaquear a esta chachalaca. �ltimamente y aunque le salga en una fortuna, lo hace constantemente por la televisi�n. L�stima que sus chachalaqueadas resulten tan obvias.

 

Chachalaca dinos�urica: Muchos ornit�logos pensaban que esta especie ya estaba en extinci�n, pero desafortunadamente no es as�. A�n restan, para la desgracia de la familia de las aves, centenas de espec�menes cuya caracter�stica consiste en tener un pico de chachalaca con una cola de dinosaurio. Su pico es enooooooorme y cuando chilla es sumamente desagradable. Dicen que la chachalaca dinos�urica es la m�s traicionera y mentirosa de todas las aves del planeta tierra. Le gusta mucho robar, manipular, pero sobre todo, enga�ar a otras chachalacas; por eso, �stas, aunque no se lo digan, la odian. Con tal de lograr su objetivo, dicen que es capaz de todo...

 

Chachalaquitas j�niors. No obstante todo el tiempo est�n chachalaqueando que son aves muy inocentes y que vienen de una familia muy decente, est�n metidas en muchos fraudes. Sus nombres, con todo y apellidos han aparecido en libros, en peri�dicos, en noticiarios y hasta en los discursos pol�ticos.

 

Chachalaca "preciosa": Aunque todo el mundo la conoce como preciosa, es una chachalaca muy, muy fea. A esta ave le gusta mucho chachalaquear puras groser�as por tel�fono, especialmente con chachalacas millonarias. Su chillido es inconfundible. Su alimentaci�n consiste en bebidas alcoh�licas y mole poblano.

 

Por falta de espacio no se pudieron incluir la chachalaca b�tox, la chachalaca de sotana, la chachalaca rata, la chachalaca intelectual, la chachalaca ni�a-bien, etc�tera, etc�tera. Tal vez nos ocupemos de ellas hasta despu�s de las elecciones.

 

 

Jueves 30 de marzo del 2006

Guadalupe Loaeza

El tema de la mujer

 

Antes de que se termine el mes de marzo, mes de la Mujer, me permito compartir con ustedes (y ustedas) el texto que le� con motivo del Foro Paridad de G�nero, dentro del tema Mujeres y participaci�n pol�tica en M�xico, que se present� en el Claustro de Sor Juana el 8 de marzo.

 

Desde que empezaste tu campa�a, Andr�s Manuel, he seguido muy de cerca las cr�nicas de tus visitas a los estados. Y siempre que te enfocan hablando a las multitudes, hay algo que me llama prodigiosamente la atenci�n: no hay mujeres en el templete contrariamente a la presencia de muchos varones. Es curioso pero lo anterior me lo han comentado en varias ocasiones, sobre todo cuando viajo en el interior de la Rep�blica. "�Por qu� Andr�s Manuel no invitar� a mujeres representativas de las entidades que visita para que lo acompa�en en el templete? Esto le dar�a mucho m�s votos", me comentan muchas ciudadanas. Sinceramente no s� qu� contestarles. Incluso en Villahermosa �sa fue una de las quejas de las mujeres periodistas de Tabasco. Les promet� que te pasar�a al costo su inquietud. Aprovecho este espacio para hacerlo y para compartirte lo que me he dicho muchas veces en mi fuero interno: "�No ser� que a AMLO no le interesa mucho el tema de la mujer?" Si te digo lo anterior es porque no recuerdo que tengas en tu plataforma un programa destinado exclusivamente a la mujer. Tampoco los otros dos candidatos lo tienen. �A qu� se deber�?, me pregunto. No obstante, Andr�s Manuel, y si mal no recuerdo, fue en el a�o 2000 cuando fui invitada a un desayuno organizado por Mujeres en Lucha por la Democracia, en el cual te comprometiste como candidato a jefe de Gobierno a incluir en tu gabinete a mujeres. Y cumpliste como sueles hacerlo. En tu equipo de trabajo incluiste a nueve destacadas mujeres en puestos claves. Pero no nada m�s se trata de darles trabajo a las mujeres por cumplir un compromiso, de lo que se trata es de que cambien las pol�ticas p�blicas referentes a las mujeres.

 

Es evidente que hoy me parece todav�a m�s urgente adoptar una posici�n de mayor responsabilidad. Una responsabilidad que promueva la participaci�n y renueve la esperanza de miles y miles de mujeres que quieren que se acaben los rezagos los cuales no han hecho m�s que impedir su productividad y su proyecci�n personal. �Cu�les son estos rezagos? La falta de guarder�as, mejores salarios, m�s oportunidades y la equidad en prestaciones laborales para que las mujeres se conviertan en l�deres y a su vez estimulen a otras mujeres a cambiar el rumbo del pa�s. No te olvides, Andr�s Manuel, que las �ltimas encuestas del INEGI se�alan que somos el 53 por ciento de la poblaci�n del pa�s; es decir, m�s de la mitad, es decir, mayor�a.

 

Y puesto que hoy te toc�, mi querido candidato y futuro Presidente, estar en el banquillo de los acusados, te pregunto, �por qu� la contienda electoral de este a�o, la Ciudad de M�xico con 16 delegaciones que gobernar, s�lo hay una mujer en esta contienda que como bien sabes, se trata de Alejandra Barrales, por la delegaci�n Benito Ju�rez, arriesgando as� que pierda lo cual nos dejar�a sin ninguna posibilidad de representaci�n?

 

�Qu� pas� con la elecci�n de mujeres para este puesto p�blico?, �qu� hizo el partido en el poder de gobierno para no incluir m�s mujeres en sus listas? En la actualidad hay seis mujeres delegadas, �en d�nde esta la cuota famosa del 30 por ciento?

 

Estamos convencidas que un avance sustancial de nuestro objetivo depende, tambi�n, de la voluntad de nuestros candidatos para comprometerse a promover mujeres responsables y capaces a puestos de direcci�n y puestos de elecci�n de representaci�n pol�tica y liderazgo social.

 

Las mujeres buscamos participar activamente en la construcci�n del proyecto de pa�s incluyente, con justicia social y equidad. Nos interesa la pol�tica nacional, nos interesa una pol�tica hacia las mujeres porque ella nos permitir� construir este pa�s con toda la sociedad. Porque nuestros asuntos son asuntos de la naci�n, porque nosotras hace mucho tiempo hablamos el idioma pol�tico y creemos que es necesario que en la sociedad se adopten mecanismos de acciones afirmativas que eliminen los grandes desniveles y las grandes brechas entre hombres y mujeres, pero para que esto suceda, Andr�s Manuel, se tienen que aprobar leyes que promuevan estos cambios a favor de las mujeres. No es lo mismo darle trabajo a 10 mujeres en un gabinete, que cambiarle la vida a 4 millones de mujeres en la Ciudad de M�xico. Porque como dec�a don Benito Ju�rez, "formar a la mujer con todas las recomendaciones que exige su necesaria y elevada misi�n, es formar el germen fecundo de regeneraci�n y mejora social. Por eso es que su educaci�n jam�s debe descuidarse".

 

Ahora de nuevo contigo, Andr�s Manuel, como te comprometiste en el 2000 con Mujeres en Lucha por la Democracia, tenemos la seguridad que cumplir�s los compromisos que contraigas con los ciudadanos, tal como lo hiciste antes.

 

Porque como t� mismo has dicho cu�n importante es que los ciudadanos vivamos felices y que tengamos control sobre nuestras propias vidas. Ser felices, porque en el presente se viva una vida digna, entendida como la posibilidad de acceder al derecho a la seguridad personal y nacional, a la alimentaci�n, a la vivienda, a la salud, a la educaci�n, a la cultura y a la recreaci�n, al deporte y a la participaci�n ciudadana; y en el futuro mediato, con los programas implementados por ti cuando fuiste jefe de Gobierno. T� mismo nos has convocado a consolidar la solidaridad familiar y la seguridad social para poder vivir una vejez sin sobresaltos. Y cr�eme, Andr�s Manuel, la m�a est� muy cercana. Y por �ltimo y como propuesta, te propongo que ganes a como d� lugar estas elecciones y te conviertas en nuestro pr�ximo presidente de la Rep�blica.



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Jueves 16 de marzo del 2006.

Guadalupe Loaeza

Estereotipos...

 

 "La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna ni estrellas".

 

Confucio

 

 Desde que yo era muy ni�a he o�do hablar de los chinos. Mi primer recuerdo es que, sentada sobre las piernas de mi padre, me ense�aba a mover mis manos como �l entend�a que bailaban los habitantes del pa�s m�s poblado del mundo, es decir, con mis �ndices apuntando hacia arriba mientras �l cantaba: "En un bosque de la China, una china se perdi�...". En esa misma �poca en el Colegio Franc�s, la monja de catecismo madame Mar�a Goreti nos contaba de las tribulaciones que pasaron los "chinitos" durante la invasi�n del territorio chino por las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Se refer�a a los ni�os y las ni�as que no ten�an qu� comer. "Deben de pensar que no todos los ni�os del mundo son tan privilegiados como ustedes. En China, un pa�s muy grande y muy lejano, hay millones de 'chinitos' que se mueren de hambre. Est�n abandonados, son huerfanitos y aparte de nuestras oraciones necesitan comer. Cada una de ustedes puede adoptar un 'chinito'. Les voy a pasar una hojita en donde deben de escribir cu�nto dinero de su 'domingo' est�n dispuestas a gastar en su ni�a o ni�o adoptado. Dense cuenta que cada chino que ustedes adopten podr� comer y educarse. Ellos est�n esperando que los ayuden. Nosotras somos las encargadas de mandarles el dinero...". Yo, impresionada de pensar que hab�a unos ni�os con ojos rasgados, que no ten�an ni para un plato de arroz para comer (la monja nos dec�a que nada m�s com�an arroz), adopt� tres. Incluso hasta nombre les puse: Lyn, Lan y Lon. Tomando muy en serio mi papel de madre adoptiva, no s�lo ahorraba mis modestos domingos (un peso), sino que adem�s me dediqu� pr�cticamente a limosnear dinero de todas mis t�as y t�os para poder pagarles a mis hijos adoptivos, no s�lo el arroz que necesitaban, sino que pensaba que, a lo mejor, les alcanzar�a hasta para un arroz con leche. A las horas de las comidas les suplicaba a mis hermanos que se comieran todo lo que estaba en su plato: "Acu�rdense de todos esos ni�os chinos que no tienen ni qu� comer", les dec�a con cara de buena samaritana. Nunca supe si efectivamente les llegaba el dinero a Lyn, a Lan y a Lon. Muchas veces me preguntaba sobre su suerte, porque nunca nadie me acus� recibo del env�o y nunca recib� ninguna noticia de ellos. Tal vez el dinero se qued� en M�xico... Un d�a, mientras mi madre hablaba por tel�fono (�ah, c�mo hablaba!), le escuch� decir: "Fui a la Lagunilla y me enga�aron como china. El juego de t� que compr�, no es de plata". En ese momento supe que a mis "chinitos" seguramente no les hab�an mandado nada de dinero, y que hab�an sido enga�ados. En esos a�os recuerdo que en el recreo jug�bamos, hablando seg�n nosotros en chino -es decir, reemplaz�bamos las "r" por "l"-, ya sea a los "palitos chinos" o a las "damas chinas". Cuando perd�a siempre le dec�a a mi amiga Rosa: "Ya peld�, Losita. Pelo vas a vel que ma�ana me lepongo... Y la que va a peldel, eles t�...". Era la �poca en que por las noches mi hermana Antonia me hac�a anchoas, porque yo quer�a tener el pelo chino, muy chino, para ir al d�a siguiente al colegio y lucir mis chinos. Qu� curioso, porque las chinas, en general, tienen el pelo muy lacio, �de d�nde saldr�a llamar al pelo rizado, pelo chino?

 

En una ocasi�n fuimos invitadas mis hermanas y yo a una fiesta de disfraces; una fue de pastorcita, otra de holandesa, la tercera de escocesa y yo le ped� a mi mam� que me vistiera de "chinita". Cu�l ser�a mi decepci�n al ver que mi madre, en lugar de comprarme mi traje en el Barrio Chino, me prepar� uno pero de china poblana. No obstante, me acuerdo de que me puse unas rayitas en los ojos para que parecieran rasgados y me pint� un corazoncito en medio de mis labios. Parec�a una china vestida de poblana...

 

 

En esa �poca tambi�n me acuerdo de que mis pap�s sol�an llevarnos a merendar a los caf�s de chinos de Santa Mar�a y de la avenida �lvaro Obreg�n. All� tom�bamos caf� con leche servido en un vaso muy grueso y los famosos bisquets chinos a los que les pon�amos mantequilla y mermelada de fresa. Nos sab�an a gloria. Todos los meseros eran chinos. Y los recuerdo siempre muy sonrientes haciendo muchas caravanas. Otros de los recuerdos que tengo muy presentes y muy gratos son de cuando acompa�aba a mi pap� a dejar o recoger sus camisas "con el Chino", como �l dec�a, en las calles de Mil�n, muy cerquita del hotel Reforma. Por eso mi padre siempre se ve�a tan impecable con sus camisas perfectamente bien planchadas y almidonadas como a �l le gustaban. Para recoger sus camisas, mi pap� presentaba un papelito rosa con unos signos muy extra�os. Un d�a le pregunt� qu� quer�an decir, a lo que me contest�: "Est� en chino, m'hijita, no tengo ni la menor idea...". Por eso quedaba muy bien decir, cuando no entend�a bien ciertas lecciones, "esto est� en chino".

 

Me acuerdo de que me daban muchos celos cuando mis hermanas mayores me platicaban que hab�an ido a ver a Fu Man Chu, en el teatro Iris, el mago chino que hac�a unos trucos incre�bles. Tambi�n me platicaban de Charlie Chan, un detective muy sagaz e inteligente, que se refer�a, con su sonrisa imperturbable, a sus hijos como: hijo n�mero uno, hijo n�mero dos, etc�tera. Por eso Antonia siempre me presenta como su hermana n�mero siete...

 

Dicen que en los cincuenta Doreen Feng, hija de los embajadores de China, se enamor� de Carlos Fuentes. Dicen que era bell�sima con sus eternas u�as largas pintadas de blanco nacarado (barniz que mandaba traer directamente desde China) y que hac�an juego con el enorme tac�n de sus zapatos. Dicen que ten�a un diario en donde apuntaba todas las travesuras que hac�a la jeunesse dor�e de la �poca. Ignoro d�nde se encuentra actualmente Doreen pero, de vivir en M�xico, seguramente hubiera escrito en su diario: "Hoy, 9 de marzo, Vicente Fox dijo en El Salto, Jalisco: 'Los gobiernos del pasado nos tomaron el pelo como a viles chinos con sus ideas grandiosas...'".

 

Esto lo dijo ante inversionistas y trabajadores de la automotriz japonesa Honda. No hay duda de que Fox no ha superado los estereotipos que aprendi� de ni�o. As� lo educaron. A qui�n se le ocurre referirse de esa manera a la gran naci�n china, una de las civilizaciones m�s antiguas del mundo. Esto solamente se le puede ocurrir a una persona torpe, pero sobre todo, muy ignorante. Pobre...

 

 



Denise Dresse German Dehesa Armando Fuentes-Caton Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa
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Diccionario de la real acadeamia española

Jueves 9 de marzo del 2006.

Guadalupe Loaeza

Por nosotras...

M�s que anonadado, Andr�s Manuel se ve�a como avasallado por la rebosante euforia de m�s de 3 mil 500 mujeres que hab�an asistido al encuentro de la Coordinadora Nacional de Mujeres "Por el bien de Todas" con motivo del D�a Internacional de la Mujer. El encuentro fue en el Hotel Meli� del Paseo de la Reforma convocado por la coalici�n del Partido de la Revoluci�n Democr�tica, el partido Convergencia y el del Trabajo. Ya desde la entrada del establecimiento, no eran r�os los que se ve�an, sino mares de mujeres ansiosas por llegar al sal�n donde se llevar�a a cabo el encuentro. Para entonces los responsables del hotel ya estaban rebasados. En el sal�n para mil personas destinado para el acto ya no cab�a ni un solo alfiler. Era in�til insistir; de all� que los organizadores se hubieran visto obligados a contratar, en un dos por tres, otros cinco salones equipados con enormes pantallas para darles cupo a todas las seguidoras de L�pez Obrador. �ramos tantas y tantas mujeres que trat�bamos, a toda costa, de subir y bajar las escaleras mec�nicas en busca de un lugar en cualquiera de los salones, que incluso se accidentaron cuatro se�oras literalmente arrolladas por ese mar de ciudadanas.

Finalmente hizo su aparici�n L�pez Obrador. De esto nos enteramos las que nos encontr�bamos en la primera fila, gracias a los gritos que se empezaron a escuchar a lo lejos: "Ocho, ocho, ocho, el Peje es un bizcocho", gritaban unas. "Nom�s no me lo malluguen", exclamaba una gordita con cara simp�tica. "�Obrador, Obrador, Obrador!", empezaron a vociferar las dem�s. Todas quer�an acercarse al candidato, quer�an besarlo, tomarse una foto con �l, entregarle un papelito, abrazarlo o por lo menos saludarlo de mano. "H�jole, le toqu� la mano, las tiene suavecitas, suavecitas", dec�a una se�ora con el pelo pintado de rubio. "Yo pude besarlo", dec�a otra con la cara cubierta de l�grimas. Mientras tanto, L�pez Obrador, como pod�a, intentaba abrirse camino para dirigirse a su lugar situado entre Tere Ju�rez viuda de Castillo y do�a Rosario Ibarra de Piedra. Finalmente se sent�. Se ve�a contento, pero un poquito inc�modo por tantas manifestaciones de amor. Seguramente a L�pez Obrador todav�a le cuesta mucho trabajo asumirse como un candidato que inspira tantas pasiones, positivas y negativas. No obstante hay que decir que lo que advertimos ayer en el encuentro de mujeres fue muy excepcional. De alguna manera todas se sent�an festejadas por su d�a. Ver y escuchar a AMLO era el regalo de centenas de abogadas, m�dicas, maestras, profesionistas, amas de casa, pero sobre todo de mujeres conscientes de sus derechos.

Despu�s de la bienvenida hecha por Martha Chapa, vestida de amarillo con un traje de lino, subi� al estrado la diputada federal por el PRD Marcela Lagarde. El color fucsia de su blusa le daba un aura muy particular. Se ve�a muy bonita y sonriente: "Nos caracteriza (a las mujeres) el compromiso con una alternativa nacional que ha tenido muchos nombres. Nosotras mismas nos ubicamos en una gama de identidades pol�ticas que abarca mujeres insurgentes, comunistas, socialistas, socialdem�cratas, mujeres de izquierda, libertarias y feministas. Todas dem�cratas y progresistas. Defensoras de la causa de las mujeres en nuestro pa�s y en el mundo, hemos abierto espacios vedados a nuestro g�nero y hemos contribuido a crear y ampliar oportunidades para las mujeres, hemos luchado por nuestra participaci�n pol�tica y nuestra ciudadan�a y por los derechos de todas", dec�a Marcela con su voz firme. El tono elocuente de su discurso feminista y la diversidad de reflexiones inteligentes y modernas que expon�a la doctora en antropolog�a y catedr�tica de la UNAM, empezaron a envolvernos poco a poco. No pod�amos m�s que estar de acuerdo con ella. "Somos las ciudadanas del derecho del voto y las ciudadanas que hilamos tejido social en organizaciones, redes, comit�s, asambleas, frentes. Denunciamos la represi�n, vindicamos la vida pol�tica democr�tica, defendemos la v�a electoral para acceder al poder, el voto y las elecciones confiables. A pesar de todo, a�n no somos elegibles a pesar de nuestros m�ritos, nos regatean con misoginia raqu�tica cuotas y posiciones pol�ticas, a diestra y siniestra en cada proceso de selecci�n o de designaci�n". No acababa de terminar la frase la especialista en feminismo, cuando se escuch� un aplauso fort�simo. Era evidente que sus palabras hac�an eco en cada una de esas 3 mil 500 mujeres �vidas de reconocimiento. Era evidente que en ese aspecto hay todav�a mucho por hacer. Es cierto, sin embargo, que el gabinete del gobierno del Distrito Federal es ocupado 50 por ciento por mujeres. No obstante, solamente hay una candidata a delegada del PRD, que es Alejandra Barrales, es decir que, si pierde, no habr�a ninguna mujer recibiendo una delegaci�n por el Partido de la Revoluci�n Democr�tica en la Ciudad de M�xico. M�s adelante en su discurso, nuestra expositora no pod�a dejar de referirse al peor crimen de la historia de M�xico. Antes de abordarlo habl� de otros focos rojos igualmente alarmantes: "Nuestro pa�s es conocido en el mundo por el trabajo dom�stico en servidumbre, la explotaci�n laboral en las maquiladoras, la explotaci�n sexual infantil, el tr�fico de personas, la prostituci�n o explotaci�n sexual de mujeres y hombres, la pornograf�a y el turismo sexual, as� como por la exacerbada violencia p�blica y privada, institucional, conyugal y familiar, contra las mujeres y por el machismo acendrado de los hombres de a pie, tanto como de los pol�ticos. Nuestro pa�s es se�alado, con horror, por el feminicidio". Despu�s de escuchar lo anterior, aplaudimos mucho, mucho, tal vez m�s de la cuenta. Seguramente era para acallar nuestra indignaci�n. Marcela Lagarde termin� su discurso con una frase de Mar�a Zambrano: "la democracia... es la sociedad en la cual no s�lo es permitido, sino exigido, ser persona".

"Marcela, me dej� sin discurso", dijo L�pez Obrador. Ten�a raz�n, ya no hab�a nada que agregar. No obstante el candidato se comprometi� a tres cosas fundamentales: que la Comisi�n de Derechos Humanos haga una recomendaci�n al gobierno federal para hacer una investigaci�n a fondo de las muertas de Ju�rez; el 50 por ciento de su gabinete ser�n mujeres y que no permitir� mis�ginos en su gobierno.

La salida del candidato fue tan apote�tica como fue su entrada. Seguramente nunca hab�a visto en su vida a 3 mil 500 mujeres deseosas de tocarlo y besarlo.



Denise Dresse German Dehesa Armando Fuentes-Caton Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa
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Diccionario de la real acadeamia española

Jueves 2 de marzo del 2006

Guadalupe Loaeza

En el hoyo

Sesenta y cinco mineros muertos, 162 hu�rfanos y muchas viudas. �Cu�ntos responsables? Nadie sabe. Unos dicen que fueron los due�os de Grupo M�xico, propietario tambi�n de Industrial Minera M�xico; otros, que fue el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metal�rgicos y Similares de la Rep�blica Mexicana (SNTMMSRM) de Napole�n G�mez Urrutia, y no faltan los que responsabilizan a la Secretar�a del Trabajo por la explosi�n ocurrida en la mina Pasta de Conchos el pasado 19 de febrero. Tampoco nadie sabe por qu� nunca fue Vicente Fox a ver a los familiares desesperados de los mineros a San Juan de Sabinas en Coahuila. En esos momentos su presencia hubiera sido un gran est�mulo. Como ya es usual en M�xico nadie sabe ni entiende nada. El caso es que, entre las viudas, hay muchas mam�s que a�n no saben c�mo explicarles a sus hijos que su padre ya no regresar�. �C�mo decirles que su pap� se muri� a causa de la irresponsabilidad y de la ambici�n de un grupo de accionistas de la empresa cuyo �nico objetivo es hacer dinero y m�s dinero; c�mo decirles a esos ni�os que, a pesar de que Grupo M�xico espera tener este a�o utilidades por m�s de 2 mil millones de d�lares, su familia nada m�s recibir� 750 mil pesos como compensaci�n por la muerte de su padre y c�mo decirles que cuando sean grandes piensen muy bien antes de decidir ser minero como lo era su pap�? No, no va a ser f�cil para estas mujeres educar tanto hijo sin su compa�ero a su lado y sin la figura del padre. No va a ser f�cil digerir tanta rabia acumulada por la muerte de su marido, una terrible p�rdida que se pudo haber evitado.

Qu� angustia ha de ser para las viudas saber que su marido est� all�, en el hoyo, y que no pueden recuperar su cuerpo. Un cuerpo que se saben de memoria, que recuerdan perfectamente a lo que huele, c�mo se expresaba cuando les hablaba de amores y que ahora est� calcinado, irreconocible. Seg�n Javier Garc�a Quevedo, un alto directivo de Grupo M�xico, ser� una labor sumamente dif�cil poder recuperar f�sicamente los cuerpos de los mineros. Pero, �c�mo quieren que estas mujeres empiecen su duelo si no tienen su cuerpo? �C�mo pueden estar totalmente seguras de que murieron? Para convencerse de que s� murieron, necesitan recuperar el cuerpo; de lo contrario, �a qui�n van a ir a visitar el pr�ximo D�a de Muertos? Lo tienen que enterrar muy cerquita de su casa. Lo tienen que ver aunque est� todo carbonizado. A pesar de que digan y redigan que los mineros ya est�n bien muertos en el hoyo, imagino que, en esas circunstancias, cualquier esposa amorosa tiende a negar la realidad. Intento ponerme en sus zapatos y las comprendo. Como quiz� algunas de ellas, tambi�n yo me dir�a cosas como: "A lo mejor est� escondido en uno de los corredores que s� tiene uno de los abanicos auxiliares y gracias a �l puede respirar. A lo mejor, antes de la explosi�n, le dio tiempo de refugiarse en uno de los ca�ones. En esto de la miner�a, mi marido se las sabe de todas todas, es muy buen minero. Por eso mis hijos y yo creemos que todav�a est� vivo y que est� esperando que lo rescaten. No, no es cierto que est� muerto. Yo no le creo a ese gobernador priista, yo no le creo a ese secretario del Trabajo panista y, como mi marido, tampoco les creo a los del sindicato. Yo nada m�s creo en m� y yo digo que est� vivo".

Qu� dif�cil ha de resultar ser esposa de minero, especialmente en M�xico, donde los mineros son tan explotados, mal pagados y v�ctimas de todos incluyendo el sindicato. Qu� dif�cil ha de ser para la esposa esperarlo todas las noches, siempre con el Jes�s en la boca, y qu� dif�cil le ha de parecer el hecho de que su marido pueda ser despedido a capricho de sus patrones.

Hace muchos a�os le� la novela del escritor naturalista Emile Zola Germinal, publicada en 1885 ("germinal" es el s�ptimo mes del calendario republicano franc�s, en primavera), la cual trata precisamente de la lucha de clases y de la revuelta social que se da en un pueblo minero en el sur de Francia. �tienne Lantier, un joven maquinista, despu�s de buscar arduamente trabajo, termina por incorporarse a la vida de la mina. Gracias a su personalidad combativa y a sus convicciones en muy poco tiempo se convierte en su l�der. A ra�z de una crisis industrial, vienen los recortes salariales, y �tienne convence a los mineros de irse a la �huelga!, pues hay que compartir a toda costa, una sociedad mucho m�s justa. Cuando finalmente estalla la huelga, la Compa��a de Minas adopta una posici�n muy radical y se niega, absolutamente, a todo tipo de negociaci�n. Despu�s de muchas semanas de lucha y de hambre, el movimiento de los mineros se endurece a�n m�s. Los huelguistas empiezan a romper la maquinaria y las instalaciones mineras. Muchos de ellos se encuentran tan desesperados que comienzan a agredir a los "burgueses", es decir, a los due�os de las minas. Llegan los soldados y tratan de restablecer el orden pero la huelga contin�a. Y entre m�s son confrontados los huelguistas por el ej�rcito, m�s expuestos est�n a morir por una lucha que parece que no tiene soluci�n. Hay que decir que otro de los personajes muy importantes de la novela es Rasseneur, el tabernero, con quien �tienne sostiene profundas conversaciones respecto a la lucha de clases, y a la supuesta "caridad" que tienen los burgueses con sus obreros. "�Por qu� se quejar�an, la compa��a les proporciona todo: vivienda y el carb�n para calentarla. Y por si fuera poco, cuentan con un salario?", se preguntan los due�os de las minas. Pero, naturalmente, �tienne sabe que la realidad es otra, sabe que los mineros viven en condiciones m�s que insalubres, sabe que apenas se alimentan y que trabajan en medio de la humedad y de derrumbamientos. Igualmente sabe que muchos mueren en el trabajo, perdidos en pozos profund�simos, dejando a muchas viudas embarazadas. Finalmente, la huelga resulta ser un fracaso. Los mineros se resignan y terminan volviendo al trabajo, pero uno de ellos, el m�s anarquista, hace explotar la mina provocando muchas muertes de sus compa�eros. A pesar de que la revuelta ha sido un verdadero fiasco, �tienne est� convencido de que quiz� un d�a, los mineros vencer�n la injusticia y obtendr�n mejores condiciones de trabajo.

Recuerdo que la novela es muy triste, pero me parece todav�a m�s triste lo que les sucede a los mineros de mi pa�s. A pesar de que estamos en el siglo 21, 121 a�os despu�s ellos siguen viviendo y muriendo en el �hoyo!

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