Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Jueves 26 de enero del 2006

H-o-l-o-c-a-u-s-t-o

Estimado Max Daniel Halpert:

Hoy la comunidad internacional conmemora un aniversario m�s de la liberaci�n del campo de concentraci�n de Auschwitz, en Polonia. Por decisi�n del Parlamento checo, de las Naciones Unidas y de la Uni�n Europea, el 27 de enero fue proclamado oficialmente como D�a de la memoria de las v�ctimas del Holocausto y la prevenci�n de los cr�menes contra la humanidad despu�s de la Segunda Guerra Mundial. Cuando digo que hoy se conmemora es porque ma�ana viernes los jud�os guardan el descanso de Shabat, por ello no pueden ustedes hacer ning�n tipo de manifestaci�n, de ah� que hoy se conmemore. Por todo lo anterior decid� escribirle ya que usted, tal y como nos lo cont� durante el concierto "Nunca m�s" que se present� hace unos d�as en el Palacio de Bellas Artes, es un sobreviviente del campo de concentraci�n de Bergen-Belsen.

All�, en medio de un escenario en penumbra, nos dijo que hab�a nacido en 1924 en Budapest, Hungr�a, y que era descendiente de varias generaciones de h�ngaros de religi�n jud�a. Su voz, que no olvidar� jam�s, se escuchaba apesadumbrada y con un ligero acento del Este de Europa dijo: "Soy hijo de una familia de clase media. Curs� estudios de primaria y secundaria. Termin� a los 14 a�os de edad. Despu�s de tres a�os de estudio en la Escuela Industrial de Budapest, me gradu� de cortador de pelliza. Al ser dominado mi pa�s por los nazis y el partido h�ngaro de la cruz-flechada y revelarse mi condici�n de jud�o, fui reclutado por el Ej�rcito h�ngaro, junto a miles de otros j�venes, cuando ten�a 19 a�os". Al terminar de decir lo anterior quise imaginarlo a esa edad. Imagin� a un muchacho alto y rubio. Lo imagin� vital y con muchas deseos de trabajar y poner en pr�ctica todo lo que hab�a aprendido. Su testimonio comenz� a conmovernos hasta la m�dula de los huesos, sobre todo porque minutos antes hab�amos escuchado a la espl�ndida Ute Lemper cantar en yiddish. Antes de cantar nos confes� que era alemana y que hab�a nacido en 1963, por lo que pertenec�a a la generaci�n que ten�a muchas preguntas y pocas respuestas respecto a la actuaci�n de los nazis durante este periodo. Imagin� entonces que entre el p�blico (m�s de 2 mil espectadores) seguramente habr�a muchas personas de su generaci�n, Max, cuyas historias eran tan tristes como la suya, si no m�s. Incluso vi que la se�ora que se encontraba a mi lado empez� a llorar por la emoci�n que le provocaban sus palabras. En seguida usted nos narr� c�mo hab�a sido obligado a realizar d�a tras d�a trabajos forzados que consist�an en tareas pesadas y de alto riesgo por no contar con el equipo adecuado, ni mucho menos con alg�n tipo de protecci�n. "Logr� escapar de los trabajos forzados y me refugi� en un edificio bombardeado. Era tal su deterioro que nadie se hubiera atrevido a entrar. Pero por querer irme a otro distrito, fui descubierto y entregado a un contingente de desafortunados jud�os h�ngaros que iban a ser deportados a los campos de concentraci�n", dec�a con toda calma como si en esos momentos estuviera viendo su vida transcurrir en una pantalla gigantesca. M�s adelante nos describi� cuando llegaron a la estaci�n de ferrocarril en donde fueron recibidos a golpes y a empujones. "Quedamos varias docenas de seres humanos hacinados en un vag�n hasta no caber un alma m�s. Despu�s de varios d�as de viaje en condiciones inhumanas finalmente llegu� al campo de concentraci�n de Bergen-Belsen". Yo lo escuchaba con los ojos cerrados. Por solidaridad a usted y a todo el pueblo jud�o, quise meterme en ese vag�n en donde vi a decenas de ni�os y mujeres desesperadas. Vi a muchos viejos en el suelo casi agonizando. Todos ten�an sed, hambre, pero sobre todo, ten�an miedo. No sab�an a d�nde se dirig�an, ni qu� era lo que les esperaba. Qu� angustia, Dios m�o. Qu� injusticia. De pronto abr� los ojos. Y le escuch� decir que, a consecuencia de que los aliados hab�an entrado en Alemania, hab�an sido trasladados a otro campo de concentraci�n a 60 kil�metros de Praga. Ese era el Theresienstadt. En estos momentos no recuerdo cu�nto tiempo pas� all�, pero lo que s� recuerdo, porque nos lo dijo, fue la angustia que sinti� cuando, despu�s de varios a�os, por primera vez se mir� en el espejo. Estaba usted irreconocible. Pesaba 35 kilos, no ten�a pelo y se le hab�an ca�do todos los dientes. No fue sino hasta ese momento que se percat� de todo lo que hab�a padecido en silencio. Sin embargo, nos dijo que en ning�n momento mientras estuvo en el campo dej� de sentirse optimista. "Recordaba todos los buenos momentos que hab�a vivido antes de llegar al campo. Recordaba a toda la gente que quer�a y toda la gente que me hab�a querido aunque ignorara si todav�a viv�a. Fue gracias a estos recuerdos que me salv�. Fue gracias a mi optimismo y a mis pensamientos de amor", dijo con la voz quebrada. Dijo con los ojos llenos de l�grimas. Y dijo como d�ndole gracias a la vida por estar all� entre todos nosotros compartiendo tanto dolor pasado, pero sin embargo, tan presente. Ay, Max, c�mo dese� bajarme, en esos instantes, de mi palco para poder darle un abrazo, as� como el que usted le dio a su madre una vez que los liber� el Ej�rcito sovi�tico el 8 de mayo de 1945. Nunca se imagin� que la volver�a a ver, gracias a las asociaciones de ayuda para localizar a sobrevivientes. Entonces, si mal no recuerdo, su madre tendr�a unos 95 a�os. Cuando lo vio venir y a pesar de los aparatos ortop�dicos que ten�a en las piernas, corri� hacia usted y lo abraz�. Qu� extra�o ha de haber sentido la se�ora Halpert de Daniel al abrazar a ese se�or todav�a muy joven pero que parec�a un anciano. Cu�nta ternura le ha de haber dado, ese hijo que ahora ten�a la piel pegada al hueso, sin dientes y sin pelo, pero que sin embargo estaba vivo. Creo que fue ella la que le dijo que el 98 por ciento de su familia hab�a sido exterminada por los nazis.

D�game, Max, que s� se acuerda de cada uno de ellos. D�game que desde que lleg� a M�xico hace muchos a�os, gracias a un t�o suyo, todav�a los recuerda como si los hubiera acabado de ver. D�game que muchas veces habla de ellos con Sara, su esposa, y sus dos hijos. Y por �ltimo d�game, Max, que as� como nos cant� Ute Lemper la canci�n Der Mandelbaum, usted tambi�n le canta a sus cuatro hijos en yiddish aquello que dice: "hoy estoy en la tierra (Palestina) donde crece el almendro y el higuero...".

Con todo mi respeto y solidaridad por el d�a de hoy, Guadalupe.



Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Jueves 19 de enero del 2006

Palabra de mujer
A partir del momento en que se dio a conocer la noticia en todos los medios, su celular empez� a sonar sin cesar. "�Felicidades! �Lo lograste! Este es un triunfo de las mujeres", le dec�an cada dos minutos. Por cada llamada telef�nica que recib�a la requeteconfirmada candidata por el partido Alternativa, sus ojos oscuros adquir�an de m�s en m�s un brillo muy especial. "Gracias, gracias", repet�a cuando contestaba entre apabullada y confusa. A pesar de todo, Patricia Mercado siempre confi� en que la ley estaba de su lado. Una vez que el IFE la ratificara, por tercera ocasi�n, con cinco votos a favor y cuatro en contra se sinti�, evidentemente, mucho m�s reconfortada, m�s animada, pero sobre todo mucho m�s relajada. En realidad, no hab�a otra soluci�n m�s que avalarla como la verdadera y �nica candidata a la Presidencia. De lo contrario, el Instituto Federal Electoral hubiera puesto en entredicho su credibilidad. No hab�a de otra, el espect�culo que hab�a dado el grupo de Ignacio Irys, vicepresidente del partido, con la consigna de que la pol�tica se hace con �dinero!, o no se hace, estaba asqueando a�n m�s a la opini�n p�blica. Y por �ltimo, no hab�a de otra, porque el apoyo de las mujeres escritoras, activistas, actrices, intelectuales, tanto de M�xico como de otros pa�ses, llam� la atenci�n de los consejeros en el sentido de interpretar correctamente la ley, tal y como debe ser su funci�n, sin ning�n otro elemento que pudiera distorsionar su decisi�n.
Y pensar que todo fue por dinero... mejor conocido como el excremento del diablo... Todo fue porque V�ctor Gonz�lez Torres, alias Doctor Simi, ofreci� para que fuera �l el candidato, nada menos que �����100 millones de pesos!!!!! (�Por qu� tiene tanto dinero? �Porque les vende sus medicinas a los pobres? O �porque se trata de una fortuna familiar hecha gracias a las campa�as de los otros miembros?) S�, aunque usted no lo crea, este personaje que solemos ver en la televisi�n a trav�s de sus programas pagados (y cuyos dientes postizos y repostizos son tan evidentes como aquellos que sol�an usar los galanes de telenovelas de los a�os sesenta y que no hacen m�s que consolidar a�n m�s su imagen tan falsa, al grado de que el mu�eco del Doctor Simi se ve mucho m�s humano que Gonz�lez Torres...) estaba dispuesto a dar esta cantidad con tal de que su nombre aparecieran en las boletas de las pr�ximas elecciones presidenciales. (�Se dar� cuenta alguna vez el Doctor Simi de la pena ajena que provocan sus constantes exposiciones p�blicas tanto en la tele como en los m�tines que organiza? �Se dar� cuenta de que con ello se est� convirtiendo en el hazmerre�r de la sociedad mexicana? Y �se dar� cuenta de que su dicci�n resulta tan dif�cil de entender que al hablar se dir�a que ha hecho buches de cemento?) El ofrecimiento de Gonz�lez Torres al ala campesina contrastaba con los 82 millones de pesos (MURAL, 14 de enero) que otorgar� el IFE a este joven partido para su campa�a electoral, cantidad que deber� financiar las campa�as para Presidente, diputados y senadores. Era evidente que la oferta de Simi resultaba sumamente apetitosa para el grupo de Irys. Era un ca�onazo perfecto, un negocio redondo, en otras palabras, un verdadero bot�n. Pero �qu� fue realmente lo que pas�? �Por qu� se lleg� este punto tan vergonzoso aun con el riesgo de que el partido desapareciera para siempre? �Por qu� pens� el Doctor Simi que se pod�a actuar tan impunemente a pesar de que Patricia Mercado ya estaba registrada ante el IFE para fungir como candidata a la Presidencia por su partido? Vayamos por partes.
El partido Alternativa nace con una alianza de dos historias que compart�an algo en com�n: la convicci�n de que no hab�a que dejar a nadie afuera, es decir que hab�a que incluir a los campesinos, a los gays, a las lesbianas, a las mujeres, a los discapacitados y a los j�venes dentro de la toma de decisiones p�blicas de gobierno y legislativas. Este partido nac�a ofreciendo una idea distinta de c�mo a trav�s de su agenda pol�tica se pod�an atender las demandas de sectores sociales muchas veces utilizados como clientelas electorales. Otro objetivo com�n era crear un partido para las nuevas generaciones tanto en el campo como en la ciudad. Hab�a que evitar por ejemplo el "envejecimiento en el campo", debido a la emigraci�n de los j�venes. A partir de estas y otras ideas, entre los grupos de Patricia e Irys se pudo conciliar y construir esta Alternativa. Pero en el camino hubo algunos de los que ven�an de este agrupamiento de dirigentes campesinos que perdieron el piso y entonces renunciaron a los objetivos. Para ellos se volvi� mucho m�s importante obtener el 2 por ciento en las elecciones sin importar los medios. Fuera escr�pulos, fuera �tica, fuera congruencia, lo fundamental para era ellos era el Doctor Simi y su dinero. Pero esto evidentemente no les gust� ni a Patricia Mercado ni tampoco a su grupo. "Este partido o es diferente o no es", les repet�a la ahora candidata. Pero ellos, ni caso que le hac�an, lo �nico que quer�an (quieren todav�a) era la lana, la billetiza y era la morralla.
A ra�z del esc�ndalo, comenzaron las cr�ticas contra Mercado: "Es que es demasiado c�ndida", "Fue su culpa por haberse asociado con ladrones", "Eso le pas� por oportunista", "Ella sola jam�s obtendr�a el 2 por ciento que necesita para el registro de su partido", "A m� me decepcion� desde que existi� la posibilidad de que Rosario Robles fuera la candidata de su partido", "Ojal� que desaparezca su partido porque su �nico objetivo es quitarle votos al Peje", "�Qu� tal que hubiera terminado uni�ndose al PRI, con tal de obtener candidaturas para legisladores?", etc�tera. Pero hay que decir tambi�n que Patricia recibi� muchas pruebas de apoyo de todo tipo de gente. Bastaba con que saliera a la calle, para que decenas de hombres y mujeres se le acercaran: "No se deje", le dec�an.
Pero todo lo anterior ya es una vieja historia. Hoy Patricia empieza su campa�a primero firmando un compromiso con la Plataforma de Mujeres contra la Violencia de G�nero que representa en M�xico Lydia Cacho. Despu�s har� un recorrido por Granjas M�xico, delegaci�n Iztacalco, donde se encuentran varias f�bricas de textil y confecci�n. All� ofrecer� su palabra de mujer y se encontrar� con costureras cuya lucha ha sido parte de su historia pol�tica. All� les dir� que as� como ellas no se doblegan ante ning�n tipo de dificultad, tampoco ella se deja ningunear por nadie y menos por un envejecido dizque ni�o bien...

Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Jueves 12 de enero del 2006

Participaci�n
�Ha nacido una ni�a! �S�, hace apenas unas horas naci� Mar�a! Dice su pap�, quien por cierto so�� que me llamaba desde Par�s ayer a las cinco de la ma�ana, que pes� m�s de 3 kilos. "�Cu������������nto?", exclam� entre sue�os. A pesar de que me repiti� el peso a gritos, yo segu�a dormida. So�aba que una voz muy varonil me anunciaba el nacimiento de mi primera nieta. Estaba tan feliz con mi sue�o. Me parec�a tan real que por eso no me quer�a despertar. Por absurdo que parezca pensaba incluso que ya estaba despierta y que, por ello, escuchaba con tanta claridad la voz de su padre: "Ya lleg�. Ya est� aqu�. Est� preciosa, muy semejante a Tom�s su hermano. Su mam� est� muy bien. Bueno, ya te dejo dormir", me dijo antes de colgar. "So�� que ya hab�a nacido Mar�a", le coment� a Enrique d�ndome la media vuelta. "Van varias veces que sue�as con lo mismo... �Qui�n llam�?", me pregunt� con voz de dormido. "�A poco puedes escuchar mis sue�os?", le pregunt� incr�dula. "Claro que no. Pero �qui�n llam� ahorita por tel�fono?" "No s�. Estaba profundamente dormida. A lo mejor so�aste que alguien llam�", le repuse. No obtuve ninguna respuesta. Un minuto despu�s ambos dorm�amos pl�cidamente.
Al cabo de dos horas, el despertador son� como de costumbre a las 7:00 a. m. Al escuchar el primer timbre, no s� por qu� levant� la bocina del tel�fono. "�Bueno?", pregunt�. Del otro lado del auricular no hab�a m�s que el eco de muchos silencios. "�Qui�n era?", inquiri� Enrique. "No, nadie. Han de ser mis nervios. Lo que sucede es que sigo preocupada, porque como sabes ya deber�a de haber nacido Mar�a. Hace dos semanas que la estamos esperando y nada de nada. Por eso sue�o que un se�or me anuncia su nacimiento. F�jate, esta noche clarito so�� que su pap� me llamaba por tel�fono para decirme que ya hab�a nacido. Oye, Enrique, �por qu� ser� tan tardada, esta ni�a que ya deber�a de haber llegado al mundo? �En qu� estar� tan ocupada que no aparece por ninguna parte? T� que eres m�dico, dime qu� tantas cosas estar� haciendo todav�a en el vientre de su madre si ya se cumpli� su t�rmino. Claro que ahorita en Par�s est� haciendo mucho fr�o. El otro d�a le� en el peri�dico que estaba nevando, mais quand m�me, como dicen los franceses, creo que Mar�a exag�re. �No crees que esta tardanza tan prolongada, de alguna manera, tenga que ver con el perfilito de su personalidad? Te imaginas c�mo har� esperar a sus pretendientes y enamorados. A lo mejor todo lo que le suceda en su vida le llegar� tarde. En otras palabras todo se lo tomar� con mucha calma. Con tal de que no herede la impuntualidad de su abuela...". Enrique me escuchaba mientras se rasuraba. Parec�a lejano. Era evidente que mis preocupaciones lo ten�an sin cuidado. Qu� extra�o le ha de resultar estar casado con una abuela cuyos nietos no tienen nada que ver con �l. �Cu�l ser� realmente su relaci�n respecto a mis nietos? �Abuelastro? �Abuelo postizo? �Abuelo virtual? �Abuelo de mentis? Qui�n sabe. Lo que me queda clar�simo es que a �l todav�a le falta mucho tiempo para experimentar esa sensaci�n que significa ser abuelo y que es tan �nica e inexplicable.
�Ser� lo mismo ser abuela de un nieto que de una nieta? Confieso que mi relaci�n con Tom�s es bastante privilegiada. Sin hip�rbole podr�a asegurar que la qu�mica que se ha dado entre los dos es casi, casi milagrosa. Pero �c�mo ser� con Mar�a? Por lo menos ya tenemos una cosa en com�n, ninguna de las dos somos muy puntuales que digamos.
Mar�a, Mar�a, Mar�a... qu� bonito nombre. �Cu�ntas Mar�as conozco? Bueno, a�n no conozco ni a la Virgen Mar�a ni a Mar�a Magdalena pero fueron de las primeras que tuve conciencia en mi vida. En seguida vendr�an: Mar�a F�lix, Mar�a Victoria, Mar�a Conesa, Mar�a Estuardo, Mar�a Curie y Simplemente Mar�a. El libro predilecto de mi mam� se intitula Mar�a de Jorge Isaac. Sin duda "Mar�a" es un nombre muy mexicano. No recuerdo qui�n me dijo un d�a que todas las mujeres mexicanas se llamaban naturalmente Mar�a y los varones, Jos�. Han de ser cosas de las monjas. Pienso que la virtud de este nombre tan universal es que se oye bonito en todos los idiomas, no obstante la bisabuela francesa de mi nieta dice que Mar�a en espa�ol dicho a la francesa es un nombre de concierge. �Que vivan todas las porteras que se llaman Mar�a!
Ilusionada como estoy con mi nieta, ya le tengo varios regalos: un libro de Las ni�as bien de la primera edici�n, una sillita de palma, un mini rebozo de ala de paloma, unos estambres de lana de todos los colores, un par de peinetas de carey y una falda peque�ita de china poblana bordada con muchas lentejuelas. Adem�s, le tengo la copia de la canci�n que escribiera Agust�n Lara titulada Mar�a Bonita. �Qu� terrible ha de ser tener una abuela tan sexista y, por si fuera poco, nost�lgica! Temo sin embargo que ser�n sus gustos, y no los m�os, los que se impondr�n. Los voy a respetar. Estoy abierta a que me reeduquen mis nietos. Estoy abierta a aprender de ellos y estoy abierta a adaptarme a sus tiempos. No obstante, tambi�n yo tengo muchas cosas que ense�arles y que platicarles. Por ejemplo, nada me gustar� m�s que platicarles acerca de sus bisabuelos. Comenzar� por contarles c�mo se conocieron, c�mo se enamoraron, c�mo se casaron y c�mo tuvieron tantos hijos y nietos. Tambi�n les platicar� de c�mo era la Ciudad de M�xico mucho tiempo antes de que nacieran, de c�mo eran las playas de Acapulco y de c�mo se ve�an de la ventana de mi casa los volcanes. Tambi�n me gustar�a llevarlos a Estipac, Jalisco, donde nacieron mis abuelos y a lo que queda de la Santa Mar�a la Ribera donde viv�a de joven mi pap�. Tambi�n los voy a llevar a los dulces Celaya, al museo de cera de la Villa, a comer tacos a la Casa del Pavo, y tamales a la Flor de Lis. Con ellos pienso rentar todas las pel�culas de los hermanos Soler, de las rumberas, de Chachita y de Jorge Negrete. �Cu�nta nostalgia! Una nostalgia inevitable, al ser testigo de tantos y tantos cambios, que no nos hacen m�s que a�orar cada vez m�s el pasado.
Cuando finalmente baj� a desayunar y una vez que me desped� de Enrique, lo primero que hice fue abrir mi correo electr�nico. S�, all� estaba la noticia que tanto esperaba:
"Mam�: Mar�a naci� a las 4:18 a. m. (hace un poco m�s de una hora), pes� 3.2 y sac� 10... C�cile y Mar�a est�n muy bien. Un beso. Federico".
Esta vez no se trataba de un sue�o. Por eso perm�tanme pues, querid�simos lectores, participarles de todo coraz�n el nacimiento de... ���Mar�a!!!

Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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5 de enero del 2006
Las patronas
Finalmente la que regres� a trabajar fue Juanita, la delgadita. Me dio tanto gusto verla cuando baj� a desayunar que tuve deseos de cogerla a besos y a abrazos. No obstante no me atrev�. Una nunca sabe con las trabajadoras dom�sticas, si se es demasiado buena gente, tememos que abusen y si, al contrario, somos las t�picas patronas estrictas y neur�ticas, nos da pavor que un buen d�a nos abandonen. El caso es que no le dije nada de que hubiera faltado el lunes. Eso s�, le dese� muy feliz a�o con una sonrisa de oreja a oreja. En cambio, Juanita, la llenita, no se ha presentado desde el viernes pasado. En realidad no me sorprende ya que, de las dos, siempre supuse que esta �ltima ten�a un car�cter un poquito m�s dif�cil. No es que se hubiera tratado de una muchacha maleada ni mucho menos, pero no hay duda de que su autoestima estaba mucho m�s elevada que la de Juanita, la delgadita. Incluso llegu� a temer que la dominara m�s de la cuenta. No obstante creo que se hicieron muy buenas amigas. "Aunque se haya llevado toda su ropa, para m� que s� va a regresar", me dijo la otra Juanita al mismo tiempo que pon�a el plato de papaya bajo mis ojos. En ese momento me di cuenta de que se hab�a encari�ado con ella y que, como yo, ella tambi�n deseaba que regresara lo m�s pronto posible. Es cierto que Juanita, la llenita, ten�a una risa muy alegre. Una tarde que estaban las dos platicando en la cocina, desde mi computadora escuch� c�mo se re�a. Eran unas carcajadas redonditas y gorditas, as� como ella. �De qu� se habr� estado riendo? �De m�? A lo mejor me estaba imitando. La verdad es que siempre tuve la impresi�n de que no le ca� muy bien. �Que c�mo lo s�? Por la forma en que un d�a me habl� su marido por tel�fono. "Quiero hablar con Juanita de parte de su esposo", me dijo sin m�s y en un tono muy cortante.
Sinceramente me pareci� muy extra�a su actitud. No hac�a mucho tiempo, los hab�amos ayudado con su hijo de siete a�os que ten�a un problema de criptorquidia, es decir, que uno de sus test�culos no hab�a descendido adecuadamente. Al ver a su madre tan preocupada, Enrique habl� con la jefa de Investigaci�n del Hospital Infantil de M�xico para que un cirujano amigo suyo lo pudiera atender. As� fue. Al cabo de tres semanas el ni�o ya estaba mucho mejor gracias al tratamiento. Mi mam� siempre sol�a decir que las "criadas", como ella las llamaba, eran unas "mal agradecidas". Si Juanita, la llenita, no regresa, me temo que, en su caso, do�a Lola ten�a raz�n. No es que sea una cobrona de favores, pero creo que por lo menos me pudo haber dicho: "se�ora, ya me voy porque no estoy a gusto. Mejor busque otra muchacha". Lo que no me gusta es que me vean la cara. �Por qu� cuando nos despedimos el viernes, una vez que le di su aguinaldo y un poquito m�s, me dijo: "hasta el lunes"? Todav�a le recomend� que por favor no llegara tarde como ya era su costumbre hacerlo. "No, se�ora. Llego temprano", me dijo. Podr�a meter mi mano en el fuego que en ese preciso instante ya sab�a que nunca m�s regresar�a. En otras palabras, me vio la cara.
Desde que era ni�a, siempre me ha intrigado la relaci�n entre las sirvientas y las patronas. Dos categor�as de mujeres antag�nicas. Es evidente que no se pueden querer, ni mucho menos identificar entre s�. Pertenecen a dos mundos totalmente opuestos. Tienen dos maneras de ver la vida y vienen de dos culturas totalmente distintas. �Lucha de clases? Sin duda. Quiero decir que no porque las trabajadoras dom�sticas laboren en una s�per residencia y con un s�per sueldo cambia su realidad social respecto a la de la patrona. Por lo general, el cuarto de la muchacha es el m�s fr�o y feo de toda la casa. Su ba�o siempre est� descompuesto, sus toallas y s�banas tambi�n son las m�s pobrecitas y ralitas en comparaci�n con las de los se�ores. Tendr�n uniformes muy elegantes de la cl�sica "maid" de las Lomas pero su ropa personal es m�s que modesta. Mientras que la se�ora grita como loca porque no encuentra sus pantalones negros n�mero 30, ella tiene unos jeans que lava y vuelve a lavar para salir los domingos. Mientras que la patrona se jala los pelos de la cabeza porque las servilletas no corresponden para nada al mantel, a ellas no les alcanza el dinero para los transportes para poder llevar a su hijo al hospital. Mientras que la patrona llega todos los d�as con las manos llenas de bolsas de Navidad por su "shopping", sus muchachas ahorran hasta el �ltimo centavo para mand�rselo a sus pap�s al pueblo. Y cuando les toca el d�a de su salida, con lo primero que se topan es con una vivienda paup�rrima, sumida en una colonia lejan�sima, en donde tal vez las esperan hijos enfermos y mal nutridos. Lo mismo les ha de suceder cuando regresan, despu�s de muchas horas de camino, a la casa familiar.
A diferencia de las argentinas, brasile�as, colombianas, uruguayas, chilenas y peruanas, las trabajadoras dom�sticas mexicanas (1 mill�n 779 mil seg�n INEGI) no tienen Seguro Social. No obstante, Sedesol puso en marcha en el 2003 una iniciativa llamada "Programa de Desarrollo Integral de las Trabajadoras y Trabajadores Dom�sticos", convocando a las familias mexicanas a "dignificarlos ofreci�ndoles oportunidades de capacitaci�n que permit�an dignificar su entorno familiar y responder a su lealtad con muestras de afecto". Me pregunto qu� tanto habr� funcionado dicho programa. Me temo que todo qued� en buenas intenciones. Las trabajadoras dom�sticas mexicanas siguen sin Seguro Social y sin derechos laborales. Es decir, que podr�an ser despedidas de su trabajo en cualquier momento y bajo cualquier pretexto; no tienen horario de labores, muchas trabajan hasta las 11 de la noche, una vez que sus patrones, por ejemplo, llegan de Bellas Artes y les piden que les sirvan de cenar, ellas no pueden decir que no; y, lo que es peor, si se enferman muchas se dirigen a algunos de los hospitales del Sistema Nacional de Salud, en donde no se requiere de afiliaci�n. All� se pasan d�as y d�as antes de ser atendidas. M�s bien, de ser mal atendidas.
Me pregunto, si desde este espacio le prometo a Juanita, la llenita, darla de alta en el Seguro Social, junto con Juanita la delgadita, tal vez le den ganas de regresar. He aqu� un buen prop�sito para a�o nuevo. Ojal� que muchas patronas mexicanas conscientes, solidarias e informadas aseguraran a sus trabajadoras dom�sticas bajo el r�gimen voluntario del IMSS, digo, para que no las abandonen, pero sobre todo para contribuir, aunque sea con un granito de arena, a la justicia social.

Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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