Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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31 de enero del 2006, martes

Integrismo en Bucareli

Desde que en junio pasado Carlos Abascal se hizo cargo de la Secretar�a de Gobernaci�n fue evidente la paradoja, contradicci�n y riesgo de que la pol�tica interior durante este a�o electoral fuera manejada por un detractor de la democracia. Se crey�, sin embargo, que as� como la funci�n hace al �rgano, el ex Secretario del Trabajo adecuar�a su pensamiento a sus nuevas responsabilidades. Su discurso de anteayer muestra que no ha sido as�, que persevera en su credo antidemocr�tico y que su integrismo -la fusi�n de religi�n y pol�tica- no se mantiene en el plano de los conceptos sino que tiene conexi�n con el proceso electoral y con la militancia panista de miembros y ex integrantes del gabinete.

Abascal clausur� el domingo las sesiones del Foro �tico mundial, que hab�a sesionados los d�as anteriores y que fue precedido por encuentros regionales, cuatro de ellos en ciudades de Estados gobernados por el PAN y una m�s en Puebla, donde est� la mata de las agrupaciones convocantes. Entre ellas sobresalen la Universidad Aut�noma Popular de esa entidad (una iniciativa acad�mica organizada en los a�os 70 para poner a la juventud poblana a salvo de la subversi�n comunista), la agrupaci�n pol�tica nacional Coordinadora Ciudadana, fundada por Antonio S�nchez D�az de Rivera, ex subsecretario de Desarrollo Social, y a la que perteneci� la ex titular de la Sedesol, Josefina V�zquez Mota, y la Asociaci�n Nacional C�vica Femenina, Ancifem, de que ha sido notable impulsora la actual responsable de esa Secretar�a, Ana Teresa Aranda. No es exagerado decir, en consecuencia, que el foro fue convocado por organizaciones para panistas, vinculadas al activismo electoral de este a�o: S�nchez D�az de Rivera ser� diputado, y su ex jefa coordina la campa�a presidencial.

El foro surgi� con la pretensi�n algo desmesurada de compararse con el Foro Econ�mico Mundial, que se realiza en Davos hace varias d�cadas, y el Foro Social Mundial, respuesta de las corrientes alternativas a la globalizaci�n expoliadora (a ese g�nero de globalizaci�n, hay que precisar) cuya m�s reciente edici�n tuvo lugar en Caracas. Fue concebido como un encuentro universal para reflexionar sobre "los problemas centrales de la sociedad a la luz de los valores y los principios �ticos que derivan de la dignidad de la persona humana y su destino trascendente".

Ese enunciado elud�a identificar esos valores con la religi�n cat�lica. Pero al clausurar los trabajos de esa reuni�n el Secretario Abascal prefiri� ser expl�cito. Habl� francamente de religi�n, no de �tica, y tras parapetarse en el prestigio literario de Andr� Malraux, propuso como necesario "recuperar con absoluta libertad de credo la religi�n como el espacio que propicie la vinculaci�n, la revinculaci�n del ser humano con su destino trascendente para que le de sentido a los valores �ticos que han de comprometer su existencia diaria".

Pero fue m�s all�, al denunciar el relativismo �tico a que conduce la democracia, a la que ahora pretendi� descalificar llam�ndola neoliberal, pero que con mayor sinceridad identific� antes con el liberalismo mexicano del siglo 19, el que fund� la rep�blica laica en que, aunque le pese al Secretario de Gobernaci�n, vivimos todav�a. Hizo al efecto una caricatura:

"Robar, mentir, atentar contra los animales es malo, pero si la mayor�a aprueba el homicidio de nonatos (el aborto), la infidelidad conyugal o una violaci�n de los derechos humanos de una minor�a, eso es bueno porque es la ley; el relativismo democr�tico se convierte en nihilismo". Su reducci�n al absurdo es tramposa: que sepamos, ninguna ley ha autorizado a nadie a robar o a mentir, por lo que no puede decirse que esos antivalores se conviertan en lo contrario porque as� lo considere la mayor�a. S� se ha convertido en algo admisible, en cambio, el maltrato a los animales, como el que se practica en la lidia de toros (donde el domingo se produjo un ins�lito percance, no el de un burel que perdi� piso y salt� a la barrera, sino el que un obispo cat�lico, On�simo Cepeda, sea apoderado de un torero, Xavier Ocampo, e increpe al juez de plaza por no dar trofeos a su pupilo).

Fue tambi�n tramposa su referencia al aborto como homicidio de nonatos, pues esa afirmaci�n surge de una convicci�n ideol�gica, no de la prueba cient�fica sobre el momento en que surge la vida. Pero m�s all� de esa discusi�n, la despenalizaci�n del aborto en ciertas circunstancias no hace buena la interrupci�n prematura del embarazo, que provoca siempre dolor. Se ha abusado de la simplificaci�n a este respecto cuando se habla de los partidarios del aborto. No los hay, que yo sepa, y no lo son las mujeres que deciden practicarlo o los m�dicos que conforme a la ley lo realizan cuando la vida de la madre est� en riesgo.

Abascal se mostr� el domingo como lo que es, militante de un partido que disfraza su actividad tras la mampara de organizaciones civiles, y adversario de la democracia: "por la impotencia de la mayor�a para discutir con acierto entre lo que favorece y lo que da�a al bien com�n, las bases fundamentales de una sociedad no deben ser fijadas mediante el voto universal, porque los votos no deben contarse, sino pesarse". Por eso "la democracia es el camino que han escogido las fuerzas internacionales de la subversi�n". Eso escribi� en su tesis profesional de abogado salido de la Escuela Libre de Derecho. Propuso en ella que el Gobierno mexicano "proclame la religi�n cat�lica como religi�n oficial".

Caj�n de Sastre

Muri� el licenciado Ra�l Lozano Ram�rez, nacido en Molango el 9 de marzo de 1911 y que quiz� estuvo sobrecalificado para ser Gobernador de Hidalgo, cargo para el que debi� ser elegido y se le regate� siempre. Lo fue �nicamente del 30 de abril al 7 de septiembre de 1975, cuando cubri� el brev�simo interinato entre la ca�da de Otoniel Miranda (destituido por Echeverr�a) y la asunci�n de Jorge Rojo Lugo, de cuyo padre Javier Rojo G�mez hab�a sido secretario particular medio siglo atr�s. Curs� su bachillerato en el Instituto Cient�fico y Literario, en Pachuca, y leyes en la Universidad Nacional. Adem�s de haber sido diputado local y federal, y senador, y servido varios cargos en la administraci�n estatal, fue un notable abogado, largo tiempo al servicio de la cooperativa Cruz Azul. Presidi� durante casi dos sexenios (de 1945 a 1957) el Tribunal Superior de Justicia en su Estado. Y para premiar su labor al reordenar el Gobierno durante su breve gobierno, Echeverr�a lo hizo ministro de la Suprema Corte, de donde se retir� en 1983.



Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Lunes 30 de enero del 2006

Ni un teatro menos

La voracidad fiscal adopta diversas manifestaciones. El Servicio de Administraci�n Tributaria (SAT), instalado en inmensas oficinas sobre la avenida Hidalgo, a un costado de la Alameda central de la Ciudad de M�xico (en un inmueble tan vasto que tiene entrada por la prolongaci�n del Paseo de la Reforma) ya no cabe en su actual establecimiento y se apresta a devorar una parte del patrimonio ra�z del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una especie de pariente pobre, venido a menos en la administraci�n p�blica. A diferencia del SAT, que crece, el IMSS se achica, y ha reducido el n�mero de sus delegaciones en el Distrito Federal. Mantiene por ello cerrada la que fue n�mero dos norte, precisamente sobre la misma avenida Hidalgo, y se dispone a venderla. De ese modo, pensar�a uno, el gobierno gestiona racionalmente sus recursos: el IMSS deja de gastar en un edificio que no utiliza y obtiene a cambio unos 100 millones de pesos, que no le caer�n mal en sus apretadas finanzas.

Mas ocurre que la edificaci�n que avizora como suya el SAT incluye una sala de teatro de grandes proporciones, el Hidalgo, y dada la integraci�n de las �reas de la extinta delegaci�n administrativa, la venta de ese inmueble supone la del recinto esc�nico, que por ese motivo dejar� de cumplir sus funciones culturales. Esa amenaza, y la que pende sobre otros establecimientos del Seguro Social, ha producido una reacci�n defensiva de la comunidad art�stica que este mediod�a realizar�, en el local de la Sociedad general de escritores de M�xico, una reuni�n signada por un lema tajante: Ni un teatro menos. Para comprobar que no se trata de una posici�n circunstancial basta saber que la reuni�n se efectuar� en la sala Wilberto Cant�n, parte indisoluble de las oficinas de esa sociedad autoral que ha hecho de la difusi�n teatral una de sus banderas y cuyo nombre rinde homenaje a un dramaturgo notable. La Sogem mantiene otra sala, la Eleuterio M�ndez, con semejante prop�sito, en Coyoac�n. Y por si eso fuera poco, la preside uno de los m�s activos y eficaces dramaturgos de nuestro tiempo, V�ctor Hugo Rasc�n Banda (al que, injustamente, la pasi�n pol�tica denuesta en estos d�as s�lo porque mantiene su propia posici�n ante una eventual legislaci�n cultural que es, por su propia naturaleza, una materia opinable).

El teatro Hidalgo fue inaugurado en mayo de 1962, como parte de un vasto plan de inversiones y de prestaciones sociales que el IMSS estaba entonces en condiciones de emprender. De esa �poca -el sexenio de Adolfo L�pez Mateos, en que ese instituto fue dirigido por Benito Coquet- datan adem�s los teatros Xola, Independencia y Tepeyac, por citar s�lo algunos en la Ciudad de M�xico, y muchos otros en el resto del pa�s, pues las casas de la asegurada o las oficinas administrativas surgieron con una sala teatral adosada. En aquellos a�os de crecimiento econ�mico e irresponsabilidad administrativa al menos una parte de las reservas que por ley estaba obligado a formar el IMSS se concretaron en obras materiales y en servicios sociales y de difusi�n cultural. Si bien la Universidad Nacional y el Instituto Nacional de Bellas Artes no han sido en modo alguno omisos en dar impulso a la actividad teatral, la que realiz� el IMSS cobr� su sello propio, pues dio lugar a la presentaci�n de dignas puestas en escenas de los cl�sicos. La inauguraci�n misma del teatro Hidalgo lo mostr� de esa manera, pues abri�. Su actividad con la Orestiada, de Esquilo, dirigida al alim�n por Ignacio Retes y Julio Prieto, y con la actuaci�n estelar de Isabela Corona.

Un conjunto de circunstancias adversas, que no es del caso examinar ahora, han menoscabo las tareas del IMSS. Y si faltan los m�s elementales insumos para la atenci�n de los derechohabientes requeridos de servicios m�dicos, con mayor raz�n la escasez de recursos se ha expresado en las prestaciones sociales que acaso se juzga, desde la perspectiva tecnocr�tica, como un elemento s�lo agregado, del que se puede prescindir. Por eso en 2004 se resolvi� poner a la venta el teatro Hidalgo, y seg�n temen miembros eminentes de la comunidad teatral, como Miguel Sabido, se har�a lo mismo con los que llevan los nombres de Isabela Corona y F�lix Azuela.

En el primer caso, se dejar�a sin espacio a la Trouppe, un benem�rito grupo que est� cumpliendo veinticinco a�os de perseverante actividad, y s�lo en los �ltimos tres ha podido contar con el Isabela Corona. La Trouppe quedar�a en la misma situaci�n en que se halla el grupo Perro teatro, que durante ocho a�os ocup� la sala Santa Fe, al cabo de los cuales tendr� que marcharse. Ello es as� porque incapacitado para patrocinar su propia actividad teatral como lo hizo suntuosamente en sus a�os de esplendor, el IMSS celebra convenios con grupos y empresas que asumen el riesgo comercial de sus presentaciones. Lo grave es que no sea posible seguir haci�ndolo.

Antes de que se decidiera la venta del Hidalgo prosperaba una idea que no deb�a abandonarse. Por un lado, rebautizarlo con el nombre de Ignacio Retes, el director y actor que tantos lauros logr� all� (y en el teatro y el cine en general) y, por otra parte, convocar a que instituciones como la Universidad Nacional contribuyeran a revitalizarlo. La UNAM ha conferido una considerable y justa importancia al teatro y desde que desapareci� la sala llamada El Caballito, hace muchos a�os, qued� sin espacio propio en el centro de la Ciudad. De acuerdo con el IMSS, �no podr�a recuperarlo?

Caj�n de Sastre

Como se esperaba, Demetrio Sodi gan� ayer la postulaci�n panista a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal. La escu�lida condici�n de ese partido en la Ciudad de M�xico (no tan lastimera como la del PRI, sin embargo) se evidenci� no s�lo en el n�mero de votantes, sino en la imposibilidad de los militantes de ese partido para construir una candidatura propia, por lo que tuvieron que recurrir a una de fuera. Aunque esta vez consigui� ser postulado, a diferencia de lo que le ocurri� hace seis a�os en el PRD, cuando cay� en la liza frente a Andr�s Manuel L�pez Obrador, ser� una haza�a extraordinaria el que fuera elegido, derrotando a Marcelo Ebrard. Hasta se expone a quedar en el tercer lugar de la contienda, visto el modo en que Beatriz Paredes se pertrecha para por lo menos no hacer un papel deslucido. Aun con el apoyo de un grupo de sus leales, que constituir�n una suerte de cardenismo blanquiazul (pues todos ellos forman parte del c�rculo m�s cercano al ingeniero Cuauht�moc C�rdenas) Sodi no dar� un triunfo al PAN.



Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Domingo 29 de enero del 2006.

Violencia y diplomacia

Un enfrentamiento entre alguaciles texanos y personas vestidas con uniformes del Ej�rcito mexicano que protegieron un cargamento de droga desat� si no una crisis s� uno de los momentos m�s �speros de la relaci�n entre Estados Unidos y M�xico. No se trata, por supuesto, de un problema estructural que afecte la totalidad del v�nculo entre los dos pa�ses. Frente a Washington el gobierno mexicano se impide la ligereza con que llev� su relaci�n con Cuba al borde de la ruptura, ni es capaz de echar a su personal diplom�tico como lo hizo en el caso cubano o con Venezuela. Hace largo tiempo que las canciller�as de las dos rep�blicas aprendieron a evitar que conflictos sectoriales afecten la totalidad de las relaciones. Pero es cada vez m�s claro que la violencia y la inseguridad en la frontera, pero no s�lo all�, se convierten en punto neur�lgico en el trato cotidiano entre los dos gobiernos.

El lunes pasado, en el condado de Hudspeth, en Texas, chocaron agentes estadounidenses con presuntos soldados mexicanos que se internaron en territorio norteamericano para evitar que la autoridad de aquel lado detuviera un cargamento de droga. El jefe de la Patrulla Fronteriza David Aguilar, como en general el gobierno de Washington, sostiene que, sin estar seguro de que los atacantes fueran miembros del Ej�rcito mexicano, vest�an "uniformes de estilo militar, manejaban veh�culos de estilo militar y llevaban armas de estilo militar". Las autoridades mexicanas niegan no s�lo que los involucrados pertenezcan a las fuerzas armadas de nuestro pa�s sino aun que los veh�culos y el armamento utilizados sean confundibles con los que usa el Ej�rcito. Pero el sheriff Arvin West, tan presente en los acontecimientos, que aun pudo tomar una fotograf�a durante el suceso, calific� de mentirosos a los funcionarios mexicanos que niegan la incursi�n. Y aunque en la foto que muestra no aparecen militares, afirm� que soldados mexicanos estaban all�: Aval� su afirmaci�n en su experiencia: "Lo aseguro porque en tantos a�os que he trabajado aqu�, me los he encontrado pegados al r�o. Van ah� a agarrar su dinero, van por su mordida... Los militares est�n pegados a la frontera, y ah� los esperan. Tienen radios donde se comunican. Nosotros o�mos a los mismos militares hablando con los narcos (Reforma, 27 de enero).

El Departamento de Estado pidi� a la canciller�a mexicana, directamente y a trav�s del embajador Antonio O. Garza Jr., realizar una investigaci�n sobre el episodio. Sin hacerla, o habi�ndola realizado de modo sumario, el gobierno mexicano neg� los hechos y embati� rudamente contra el embajador. El canciller le reproch� su estridencia, hablar para la galer�a, hacer p�blicas sus comunicaciones antes o simult�neamente a su entrega por los conductos oficiales. E insisti� en que el embajador "debe cuidar la manera como se refiere y hace expresiones (sic). Es el representante de un gobierno y supongo que no lo hace a t�tulo personal". Y devolvi� la acusaci�n, sugiriendo que soldados norteamericanos podr�an haber estado en el incidente de Hudspeth, disfrazados de soldados mexicanos. Y para dar verosimilitud a su posici�n blandi� un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos donde se informa que 16 militares estadounidenses, activos o en retiro, se declararon culpables de recibir sobornos de narcotraficantes. Esos soldados cayeron en una trampa pues sus presuntos sobornados eran en realidad agentes del FBI que investigaban la corrupci�n en la frontera.

Desde Washington, el viernes se reiter� el pedido de indagar el episodio del lunes (sin acusar recibo del nuevo pedido mexicano por hacer lo propio respecto de la muerte del mexicano Guillermo Mart�nez, que muri� tiroteado por la espalda en California, en diciembre pasado, cuando hu�a de la Border Patrol), y el Departamento de Estado ofreci� pleno apoyo a Garza, a quien el vocero de la canciller�a norteamericana calific� de "gran embajador que est� haciendo un gran trabajo a nombre del pueblo de los Estados Unidos". Fortalecido de esa manera, Garza present� la noche del viernes una nueva diplom�tica sobre ataques a autoridades norteamericanas en la frontera.

Como quiera que sea, las denuncias del diplom�tico sobre la violencia criminal en M�xico coinciden con las que aqu� expresan toda suerte de fuentes.

La Comisi�n Nacional de Derechos Humanos present� su informe al Congreso de la Uni�n el mismo mi�rcoles en que Garza emiti� su declaraci�n. Se dir�a que obraron de consuno (lo que obviamente no ocurri�). Mientras el embajador acusaba al gobierno (aunque se protegi� hablando "del pasado") de practicar relaciones p�blicas en vez de atacar la inseguridad p�blica, la CNDH sostuvo que "el Estado est� fallando en una de sus labores m�s esenciales (sic), la seguridad p�blica". Y ofreci� una cifra que excede en mucho la cuenta formulada en diversas fuentes sobre la violencia el a�o pasado: "Las m�s de mil quinientas ejecuciones de la guerra que libran entre s� los c�rteles del narcotr�fico no se explican de otro modo". Y puso el acento en la participaci�n de agentes de la autoridad entre la delincuencia. Aludiendo a casos conocidos (como Los Zetas, desertores militares convertidos en sicarios del narcotr�fico), dijo que el entrenamiento, la informaci�n y aun las armas de que disponen esos agentes "en ocasiones han sido usados para lastimar a quienes deber�an proteger", de donde se desprende la idea de que "las corporaciones de seguridad muchas veces son parte del problema, no de la soluci�n".

Se�ales de esta �ltima percepci�n aparecen cotidianamente. El mismo lunes en que surgi� el diferendo diplom�tico entre M�xico y Estados Unidos se produjo un extra�o incidente en el lujoso barrio de Santa Fe. Dos personas vestidas con uniforme militar murieron dentro de un veh�culo. Tard�amente, la Secretar�a de la Defensa Nacional admiti� que eran integrantes del Ej�rcito, muertos en un accidente, un choque contra un cami�n. Pero el mismo procurador general de la Rep�blica desminti� la especie: hab�an sido tiroteados mientras persegu�an a miembros de una banda de narcotraficantes (tres de los cuales quedaron detenidos), que tambi�n embistieron al veh�culo de los oficiales que, efectivamente, choc� durante la persecuci�n.

Las v�ctimas pertenecieron a una unidad de elite, los Grupos Aerom�viles de Fuerzas Especiales (GAFES), autorizados por un juez federal para participar en operaciones dise�adas conjuntamente por la DEA, la agencia antidrogas norteamericana y la Procuradur�a federal mexicana, para enfrentar aqu� a una banda colombiana, el c�rtel del Valle del Norte. Las operaciones se han realizado sobre todo en la Ciudad de M�xico y su zona conurbada. El mi�rcoles en una concurrida calle de la colonia Del Valle fue tomada una casa por militares embozados, y con armas poderosas, que actuaban como si estuviera a punto de desatarse una balacera, aun muchas horas despu�s de que comprobaron que no hab�a nadie en el domicilio cateado.

La riesgosa participaci�n de militares en funciones policiacas, de la que deber�a prescindirse, pues se expone a una instituci�n estrat�gica al veneno de la corrupci�n (que ingirieron no pocos de sus altos mandos), resulta, al parecer, de la desconfianza generada por la Agencia Federal de Investigaci�n (AFI), que no ha comprobado ser el feliz modelo sustituto de la antigua y terrible Polic�a Judicial Federal que el pa�s reclama, sino su continuaci�n. Es probable que sean ap�crifas, pero portaban credenciales y estaban tocados con gorras de esa corporaci�n los narcotraficantes que anteayer viernes sostuvieron durante media hora una batalla con agentes de la polic�a municipal de Acapulco.

Ostent�ndose sin recato como si en verdad fueran agentes fuertemente armados, los narcotraficantes paseaban en tres veh�culos. Cuando la polic�a municipal recibi� una denuncia y quiso saber qui�nes eran, una de las camionetas huy� y la polic�a fue tras ella. Se produjo un combate en toda forma, con ametralladoras y granadas, al cabo del cual cuatro presuntos delincuentes murieron y tres agentes municipales quedaron heridos. Tres bandoleros est�n detenidos.

La presencia de bandas de la delincuencia organizada se ha extendido sin freno, y el gobierno es incapaz de contenerla. Eso es verdad, d�gala quien la diga.



Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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27 de Enero del 2006 Viernes.

Mensajes del Embajador

De enero a enero, del a�o pasado a �ste, el Embajador Antonio O. Garza Jr. ha producido tres mensajes, en forma de cartas, declaraciones y notas diplom�ticas en que expresa su preocupaci�n creciente por la inseguridad que padece M�xico, as� como por la ineficacia del Gobierno en combatirla. En la emitida anteayer, adem�s de insistir en el tema, le reprocha incurrir en simulaci�n (si bien no usa esa palabra) y aprovecha la ocasi�n para lamentar por una acci�n diplom�tica mexicana que deliberadamente no quiso molestar a Washington, ahora vemos que sin conseguir ese prop�sito.

En enero de 2005, el Embajador escribi� una carta sobre el tema, singular por dos rasgos: la dirigi� no s�lo a la Canciller�a, �rgano gubernamental con quien mantiene di�logo formal, sino tambi�n a la Procuradur�a General de la Rep�blica. Y la hizo p�blica. "Solicito respetuosamente -dijo el diplom�tico- que las dependencias a su cargo contin�en trabajando de manera decidida con los estados fronterizos con el objetivo de asegurar la protecci�n de todos los ciudadanos, tanto estadounidenses como mexicanos". Y pidi� a sus destinatarios, "por favor, que me hagan saber si hay alguna manera adicional en que el gobierno de los Estados Unidos pueda cooperar con sus esfuerzos".Hace un a�o, cuando fue remitida esa carta, apenas comenzaba la intensa guerra entre las bandas de la delincuencia organizada que caus� centenares de muertes. El Gobierno mexicano reaccion� con irritaci�n, manifestada no s�lo por el Canciller Derbez, sino tambi�n por el propio Presidente de la Rep�blica y en tono muy alto, propio de la etapa en que aspiraba a hacerse un lugar en el elenco de los presidenciables, por el Secretario de Gobernaci�n Santiago Creel.

Pero las batallas callejeras y en centros comerciales y aun dentro de c�rceles federales acrecentaron tanto su volumen y su resultado letal, y era tan notoria la ineficacia oficial para luchar contra ellas, que al comenzar junio el Embajador Garza abord� de nuevo la materia, otra vez en sendas cartas al Canciller y al Procurador (que era ya, desde un mes atr�s, Daniel Cabeza de Vaca). Al deplorar que la situaci�n en la frontera se deteriorara r�pidamente, el Embajador diagnostic� que "la ley se ve rebasada en algunas partes". Lo condujo a adoptar esa posici�n, en lo inmediato, el asesinato, el 8 de junio, de un jefe policiaco en Nuevo Laredo, apenas unas horas despu�s de la asunci�n de su cargo.

Esa vez el Gobierno se impidi� a s� mismo reaccionar con ardor aldeano. Era tan grave la situaci�n, y tan evidente su incapacidad para contener el oleaje criminal, que no pudo m�s que admitirlo en su respuesta al Embajador, y organizar premiosamente la operaci�n M�xico Seguro, una acci�n conjunta de las fuerzas militares y policiacas federales. Montada con gran aparato, esa iniciativa careci� de eficacia y se diluy� con m�s pena que gloria. Es probable que a esa operaci�n se refiera el Embajador cuando en su declaraci�n de anteayer sugiri� que hab�a simulaci�n al confundir las relaciones p�blicas con la seguridad p�blica.

De un a�o a otro la actitud del diplom�tico mud� radicalmente de tono. En el enero anterior "solicit� respetuosamente". En la del mi�rcoles insta "al Gobierno mexicano a tomar en serio este aumento en la violencia": Se refiere, por un lado, al incidente del lunes pasado "en el que individuos vestidos con uniformes y portando armas de uso militar, a bordo de veh�culos del ej�rcito aparentemente intervinieron para evitar que un cargamento de drogas fuera interceptado por autoridades estadounidenses operando conforme a la ley dentro del territorio estadounidense". Y, por otra parte, al crimen en Nuevo Laredo: "Hasta el 25 de enero ha habido 20 homicidios en esa ciudad. Entre el 28 de diciembre de 2005 y el 24 de enero de 2006, la Patrulla fronteriza en el sector de Laredo, Texas, registr� cuatro incidentes diferentes en que nuestros agentes sufrieron ataques con arma de fuego desde el otro lado del r�o Bravo. Adem�s de lo anterior, el 23 de enero ocurri� un tiroteo en el centro de Nuevo Laredo, derivado de las batallas callejeras que plagaron esa ciudad el a�o pasado y que me orillaron a tomar la dif�cil decisi�n de cerrar nuestro consulado all�".La declaraci�n de Garza revela impaciencia. Le desagrada que se demande "corresponsabilidad" a su Gobierno y en cambio el mexicano contribuya con hechos y con ret�rica a tensar la relaci�n, especialmente en lo que toca a la migraci�n. Dio salida as� a un resentimiento no expresado, surgido de "los esfuerzos de M�xico por promover una oposici�n regional a las medidas que est�n bajo la consideraci�n del Congreso estadounidense". El Embajador se refiere a la reuni�n de Ministros mesoamericanos (los de Centroam�rica: Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panam�, as� como Colombia y Rep�blica Dominicana) de Relaciones Exteriores, auspiciada por M�xico, que el 11 de enero emiti� una declaraci�n de rechazo al endurecimiento unilateral de la pol�tica migratoria aprobado en diciembre en la C�mara de representantes y a punto de ser discutido en el Senado. El documento surgi� de borradores diferentes, entre los que se escogi� el mexicano por su moderaci�n. Los Cancilleres acordaron no entregar la declaraci�n como posici�n formal de sus Gobiernos a Estados Unidos, por lo que no lleg� a tener car�cter de protesta. Pero ni siquiera con esas buenas maneras result� grata en Washington.

Caj�n de Sastre

Las Vueltas del Tiempo, cuyo efecto sobre las personas y las situaciones fue descrito y examinado por la pluma maestra de Agust�n Y��ez en lo que ser�a su novela postrera, son protagonizadas hoy en Chile por dos mujeres, hijas de militares que vivieron en extremos opuestos la dictadura del general Pinochet. Una es la propia hija del golpista, In�s Luc�a, que ten�a 31 a�os de edad cuando su padre derroc� al Presidente Allende y antes aun de convertirse en una presencia muy influyente en el Gobierno castrense disfrut� lujos y privilegios sin recato. La otra, Michelle Bachelet, iba en aquel momento a cumplir 22 a�os, y poco despu�s padeci� la muerte de su padre, el general de aviaci�n Alberto Bachelet, as� como la tortura, persecuci�n y exilio en carne propia y en la persona de su madre, �ngela Jeria. Hoy, la una ha huido de la justicia chilena para no ser procesada por delitos patrimoniales, como lo est� toda su familia. Y la otra, elegida hace 12 d�as, ser� Presidenta de Chile el 11 de marzo.



Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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26 de nero del 2006, jueves

Triunfa el abuso

El t�tulo de esta columna podr�a ser aplicado a amplios espacios de la convivencia social. Pero me refiero al que se genera en torno del consumo de gasolina y di�sel y su tratamiento fiscal. La normalidad consistir�a en que los consumidores recibieran el volumen de combustible por el que pagan y que los contribuyentes que est�n en ese caso dedujeran ese importe en su declaraci�n fiscal. Mas ocurre que esa normalidad es ilusoria, pues en la vida real es frecuente recibir litros de 900 mililitros (con lo que los franquiciatarios de Pemex obtienen una doble ganancia, esquilmada a la clientela y al erario) y menudean las deducciones ficticias mediante comprobantes falsos de consumo de gasolina.

Para contener esos abusos (y de paso dar un nuevo negocio a los insaciables bancos), en diciembre de 2004 se aprobaron nuevas disposiciones fiscales que entraron en vigor un a�o despu�s, el 1 de diciembre pasado. Se estableci� como requisito para la deducci�n fiscal del gasto en combustibles que el pago se hiciera mediante cheque nominativo, tarjeta de cr�dito, d�bito o de servicios, o a trav�s de monederos electr�nicos autorizados por el Servicio de administraci�n tributaria (Sat).

La medida gener� da�os y molestias a los consumidores-contribuyentes. Les resulta dif�cil obtener el comprobante de su compra de gasolina, aceptable por el fisco, porque pocas estaciones de servicio cuentan con terminales-punto de venta para recibir pagos por medios electr�nicos. Y cuando se paga con tarjeta, de d�bito o de cr�dito, los franquiciatarios cobran una comisi�n, am�n de que el tr�mite es engorroso y lento, pues los empleados tienen que caminar de la bomba de suministro al expedidor del comprobante y de regreso y en esos ires y venires se consumen minutos valiosos para el usuario. O sea que en diciembre y enero cargar gasolina se ha vuelto m�s caro y m�s lento.

Para enfrentar ese problema, el Gobierno federal adopt� soluciones que no lo son. Por un lado, para que quien pague con tarjeta no reclame factura, y no tenga que cubrir la comisi�n que se le carga por obtener ese documento, el fisco aceptar� como comprobante el estado de cuenta bancario. De ese modo tendr� acceso, no por requerimiento sino por voluntad del contribuyente, a sus consumos y gastos. Pero tambi�n se ha dado marcha atr�s y se permite pagar en efectivo. Para aceptar las deducciones correspondientes, sin embargo, el fisco imagin� una soluci�n t�picamente burocr�tica, que aumenta el papeleo y magnifica la p�rdida de tiempo:

Cada mes, el contribuyente que quiera deducir su gasto en combustible pagado en efectivo deber� presentar un informe al Sat, donde se enliste el n�m ero de la estaci�n donde se adquiri� el producto, y su importe, y el monto total de la compra por cada gasoliner�a. Tambi�n debe explicarse en cada caso por qu� se pag� en efectivo y no a trav�s de los mecanismos dise�ados en 2004. Para que se vea que no todo es dificultoso, el Sat informa que los informes mensuales pueden ser enviados a trav�s de internet o en las oficinas de atenci�n al contribuyente. El fisco no calcula el n�mero de horas requerido para cumplir ese requisito. Ni le importa.

Por otro lado, el lunes pasado se integr� un grupo de trabajo compuesto por representantes del fisco (es decir, del Sat), la Procuradur�a federal del consumidor y Pemex, que se propone "facilitar y vigilar el cumplimiento por parte de las gasolineras (sic, por gasoliner�as) de sus obligaciones fiscales, de franquiciatarias de Pemex y en materia de protecci�n al consumidor".

Este grupo de trabajo deber� corregir las deficiencias que han hecho dif�cil y aun imposible la aplicaci�n del nuevo mecanismo. Buscar�, por lo tanto, que "a la brevedad posible todas las estaciones de servicio cuenten con terminales punto de venta para aceptar el pago por medios electr�nicos", que no se cobren comisiones y que el pago sea expedito.

En realidad, s�lo Pemex, el franquiciante puede impedir los desarreglos causados por esta modalidad fiscal, porque est� en situaci�n de condicionar el suministro de combustibles al cumplimiento de requisitos. Por eso hay que poner atenci�n a lo que se le pide a Pemex hacer a este respecto:

"Establecer� las medidas necesarias para llevar a cabo de manera �gil y eficiente la firma con los expendedores de combustible del nuevo contrato de franquicia ya anunciado, entre otras cosas garantizando la cantidad y la calidad de los combustibles que adquiere el p�blico consumidor. Dicho contrato contempla un incremento en el margen comercial de los expendedores para quedar en un l�mite de 6 por ciento, con la posibilidad de crecer hasta un 0.5 por ciento adicional si se observan determinados requisitos de calidad vinculados a la instalaci�n de controles volum�tricos, aceptaci�n de pagos en medios electr�nicos y est�ndares de calidad de servicio a sus clientes."

Si bien se anuncia que Pemex suspender� la entrega de combustible a quien no cumpla lo ya pactado, la cuesti�n se ha reducido a un incremento en la comisi�n basada en que los expendedores cumplan... las obligaciones convenidas. Se consagra as� el triunfo del abuso. El ingreso al comercio de combustibles es enteramente voluntario. Participa en el mercado quien lo decide, tras el c�lculo entre la inversi�n y las posibilidades de ingreso y ganancia. No es l�cito presionar mediante la comisi�n de actos indebidos, como lo han hecho los franquiciatarios de Pemex, para que se incremente el margen de ganancia.

Caj�n de Sastre

Hoy a las 18 horas ser� presentado en la Unidad cultural Jes�s Silva Herzog, en la sede del Fondo de cultura econ�mica en el Ajusco, el Almanaque M�xico-Estados Unidos, de Sergio Aguayo. Participar�n Lorenzo Meyer, Porfirio Mu�oz Ledo, Olga Pellicer y el autor. Joaqu�n Diez-Canedo Flores ser� el moderador. La obra fue editada por la editorial Ideas y palabras, y por el Fondo, que la incluy� en su preciada colecci�n Tezontle.

La iniciativa de publicarla surgi� de la necesidad de combatir con "hechos confiables", los mitos y estereotipos que proliferan y opacan el conocimiento de una relaci�n que tiene importancia vital para los dos pa�ses.

La principal conclusi�n de la obra es que ese v�nculo vive hoy "una transformaci�n monumental. Crece la relaci�n econ�mica, M�xico ajusta su sistema pol�tico, millones de mexicanos modifican el panorama demogr�fico estadunidense, se incrementan exponencialmente las relaciones entre las sociedades" El libro despliega su informaci�n en 19 cap�tulos a lo largo de 326 p�ginas.



Guadalupe Loaeza German DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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26 de nero del 2006, jueves

Triunfa el abuso

El t�tulo de esta columna podr�a ser aplicado a amplios espacios de la convivencia social. Pero me refiero al que se genera en torno del consumo de gasolina y di�sel y su tratamiento fiscal. La normalidad consistir�a en que los consumidores recibieran el volumen de combustible por el que pagan y que los contribuyentes que est�n en ese caso dedujeran ese importe en su declaraci�n fiscal. Mas ocurre que esa normalidad es ilusoria, pues en la vida real es frecuente recibir litros de 900 mililitros (con lo que los franquiciatarios de Pemex obtienen una doble ganancia, esquilmada a la clientela y al erario) y menudean las deducciones ficticias mediante comprobantes falsos de consumo de gasolina.

Para contener esos abusos (y de paso dar un nuevo negocio a los insaciables bancos), en diciembre de 2004 se aprobaron nuevas disposiciones fiscales que entraron en vigor un a�o despu�s, el 1 de diciembre pasado. Se estableci� como requisito para la deducci�n fiscal del gasto en combustibles que el pago se hiciera mediante cheque nominativo, tarjeta de cr�dito, d�bito o de servicios, o a trav�s de monederos electr�nicos autorizados por el Servicio de administraci�n tributaria (Sat).

La medida gener� da�os y molestias a los consumidores-contribuyentes. Les resulta dif�cil obtener el comprobante de su compra de gasolina, aceptable por el fisco, porque pocas estaciones de servicio cuentan con terminales-punto de venta para recibir pagos por medios electr�nicos. Y cuando se paga con tarjeta, de d�bito o de cr�dito, los franquiciatarios cobran una comisi�n, am�n de que el tr�mite es engorroso y lento, pues los empleados tienen que caminar de la bomba de suministro al expedidor del comprobante y de regreso y en esos ires y venires se consumen minutos valiosos para el usuario. O sea que en diciembre y enero cargar gasolina se ha vuelto m�s caro y m�s lento.

Para enfrentar ese problema, el Gobierno federal adopt� soluciones que no lo son. Por un lado, para que quien pague con tarjeta no reclame factura, y no tenga que cubrir la comisi�n que se le carga por obtener ese documento, el fisco aceptar� como comprobante el estado de cuenta bancario. De ese modo tendr� acceso, no por requerimiento sino por voluntad del contribuyente, a sus consumos y gastos. Pero tambi�n se ha dado marcha atr�s y se permite pagar en efectivo. Para aceptar las deducciones correspondientes, sin embargo, el fisco imagin� una soluci�n t�picamente burocr�tica, que aumenta el papeleo y magnifica la p�rdida de tiempo:

Cada mes, el contribuyente que quiera deducir su gasto en combustible pagado en efectivo deber� presentar un informe al Sat, donde se enliste el n�m ero de la estaci�n donde se adquiri� el producto, y su importe, y el monto total de la compra por cada gasoliner�a. Tambi�n debe explicarse en cada caso por qu� se pag� en efectivo y no a trav�s de los mecanismos dise�ados en 2004. Para que se vea que no todo es dificultoso, el Sat informa que los informes mensuales pueden ser enviados a trav�s de internet o en las oficinas de atenci�n al contribuyente. El fisco no calcula el n�mero de horas requerido para cumplir ese requisito. Ni le importa.

Por otro lado, el lunes pasado se integr� un grupo de trabajo compuesto por representantes del fisco (es decir, del Sat), la Procuradur�a federal del consumidor y Pemex, que se propone "facilitar y vigilar el cumplimiento por parte de las gasolineras (sic, por gasoliner�as) de sus obligaciones fiscales, de franquiciatarias de Pemex y en materia de protecci�n al consumidor".

Este grupo de trabajo deber� corregir las deficiencias que han hecho dif�cil y aun imposible la aplicaci�n del nuevo mecanismo. Buscar�, por lo tanto, que "a la brevedad posible todas las estaciones de servicio cuenten con terminales punto de venta para aceptar el pago por medios electr�nicos", que no se cobren comisiones y que el pago sea expedito.

En realidad, s�lo Pemex, el franquiciante puede impedir los desarreglos causados por esta modalidad fiscal, porque est� en situaci�n de condicionar el suministro de combustibles al cumplimiento de requisitos. Por eso hay que poner atenci�n a lo que se le pide a Pemex hacer a este respecto:

"Establecer� las medidas necesarias para llevar a cabo de manera �gil y eficiente la firma con los expendedores de combustible del nuevo contrato de franquicia ya anunciado, entre otras cosas garantizando la cantidad y la calidad de los combustibles que adquiere el p�blico consumidor. Dicho contrato contempla un incremento en el margen comercial de los expendedores para quedar en un l�mite de 6 por ciento, con la posibilidad de crecer hasta un 0.5 por ciento adicional si se observan determinados requisitos de calidad vinculados a la instalaci�n de controles volum�tricos, aceptaci�n de pagos en medios electr�nicos y est�ndares de calidad de servicio a sus clientes."

Si bien se anuncia que Pemex suspender� la entrega de combustible a quien no cumpla lo ya pactado, la cuesti�n se ha reducido a un incremento en la comisi�n basada en que los expendedores cumplan... las obligaciones convenidas. Se consagra as� el triunfo del abuso. El ingreso al comercio de combustibles es enteramente voluntario. Participa en el mercado quien lo decide, tras el c�lculo entre la inversi�n y las posibilidades de ingreso y ganancia. No es l�cito presionar mediante la comisi�n de actos indebidos, como lo han hecho los franquiciatarios de Pemex, para que se incremente el margen de ganancia.

Caj�n de Sastre

Hoy a las 18 horas ser� presentado en la Unidad cultural Jes�s Silva Herzog, en la sede del Fondo de cultura econ�mica en el Ajusco, el Almanaque M�xico-Estados Unidos, de Sergio Aguayo. Participar�n Lorenzo Meyer, Porfirio Mu�oz Ledo, Olga Pellicer y el autor. Joaqu�n Diez-Canedo Flores ser� el moderador. La obra fue editada por la editorial Ideas y palabras, y por el Fondo, que la incluy� en su preciada colecci�n Tezontle.

La iniciativa de publicarla surgi� de la necesidad de combatir con "hechos confiables", los mitos y estereotipos que proliferan y opacan el conocimiento de una relaci�n que tiene importancia vital para los dos pa�ses.

La principal conclusi�n de la obra es que ese v�nculo vive hoy "una transformaci�n monumental. Crece la relaci�n econ�mica, M�xico ajusta su sistema pol�tico, millones de mexicanos modifican el panorama demogr�fico estadunidense, se incrementan exponencialmente las relaciones entre las sociedades" El libro despliega su informaci�n en 19 cap�tulos a lo largo de 326 p�ginas.



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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25 de enero del 2006, miercoles

 

Madrazo en Pachuca

La semana pasada Gerardo Sosa fue designado coordinador nacional de encuentros con universitarios, en la campa�a del candidato priista Roberto Madrazo. Debut� ayer en esa funci�n, en su estado natal. Y el resultado no pudo ser m�s desastroso: despu�s de gritos y porras, pero no a �l sino a su rival Andr�s Manuel L�pez Obrador, Madrazo tuvo que interrumpir su discurso apenas al comenzarlo, sofocada su voz por la silbatina que lo reprob�. De ese modo, Madrazo debe a esa recepci�n una marca: la del discurso m�s breve de su gira, dif�cilmente superable aunque falten cinco meses de recorridos.

Es verdad generalmente aceptada, aun por el propio aspirante priista, que su campa�a se orienta en este momento, en el mejor de los casos, a situarse en el segundo lugar de las encuestas de preferencias electorales. Uno de los motivos de esa posici�n, in�dita en trat�ndose de un candidato del PRI, es la desconexi�n de los cuadros dirigentes del partido con la realidad que los circunda, por lo que no entienden ni atienden sus se�ales. De lo contrario, se hubieran cuidado muy bien de nombrar a Sosa para cualquier funci�n, y especialmente para �sa. Y, por lo tanto, se hubieran cuidado de no iniciar los encuentros universitarios en Hidalgo precisamente.

En noviembre pasado, el PRI resinti� la derrota m�s �spera que ha padecido en esa entidad, donde sus candidatos suelen disfrutar las mieles del triunfo. Los comicios municipales efectuados entonces constituyeron un serio rev�s para el partido anta�o invencible. Por primera vez se le otorg� mandato para gobernar menos de la mitad de los Municipios. Y si bien conserv� el Ayuntamiento capitalino, perdi� el resto de las principales ciudades, tales como Tulancingo, Huejutla e Ixmiquilpan.

Es verdad que en el resultado favorable sobre todo al PRD, que obtuvo 24 Ayuntamientos, cont� la presencia de Andr�s Manuel L�pez Obrador poco antes de la jornada electoral. Pero tambi�n fue un factor la posici�n de Sosa al frente del PRI. Su designaci�n como presidente del comit� estatal en 2004 obedeci� a arreglos nacidos de la sucesi�n de Gobernador, que mostraron sus limitaciones. Como dirigente partidario Sosa fracas� sin lugar a dudas.

Convertirlo, no obstante ese antecedente inmediato, en el coordinador de un aspecto importante de la campa�a nacional, tuvo ayer su comprensible primera frustraci�n. En la generaci�n del desaguisado ocurrido a Madrazo tuvo parte la posici�n declinante y conflictiva de Sosa frente a otros factores de poder, incluido el Gobernador Miguel Osorio Chong, y acaso �ste mismo, que fue un diputado muy cercano a Elba Esther Gordillo en la Legislatura que este a�o concluye sus labores. Por ello no ser�a extra�o que el alboroto que impidi� hablar a Madrazo hubiera sido alentado, aunque no causado, por el activismo magisterial contrario al candidato priista.

Gerardo Sosa fue dirigente estudiantil y desde esa posici�n gener� un poder que le ha permitido controlar la Universidad Aut�noma del Estado de Hidalgo, de la que fue rector formal y en la que mand� sin necesidad de contar con esa calidad antes y despu�s (ahora mismo) de su periodo oficial.

Pero sus fallidas aventuras electorales (dos veces pretendi� la gubernatura, y perdi� el poder municipal el a�o pasado) han debilitado su situaci�n, lo mismo que han hecho que mermen sus relaciones con universidades. En abril pasado hizo renunciar a su dependiente el rector formal, Juan Manuel Camacho, dizque para que asumiera la secretar�a general de la ANUIES. Pero el elegido fue el ex rector de la universidad mexiquense, Rafael L�pez Casta�ares.

La primera l�nea del discurso de Madrazo seguramente colm� la impaciencia de quienes hab�an sido llevados contra su voluntad desde instalaciones universitarias hasta el Lienzo Charro y concentrados all� cuatro horas antes de la llegada del candidato. Dijo Madrazo que le daba mucha alegr�a "estar en una universidad plural, democr�tica, de vanguardia". Y no pudo seguir porque el p�blico, que sabe que la UAEH no corresponde en modo alguno a esas caracter�sticas, se lo ech� en cara ruidosamente.

Mil se�ales en la vida cotidiana de la universidad hidalguense corroboran que es todo, menos una instituci�n plural y democr�tica. Est� en curso un sobresaliente caso que lo muestra de modo fehaciente e inequ�voco. Hace tres semanas fue despedido de su cargo de coordinador de ciencia pol�tica en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la universidad un prestigioso investigador, el doctor Pablo Vargas, miembro de esa instituci�n hace m�s de dos d�cadas e integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Si se le hubiera cesado en sus funciones por un motivo acad�mico, por un rendimiento deficiente, por ausentismo, el suceso hubiera sido deplorable pero comprensible. Pero sin causa justificada (tanto que no le ha sido expedido documento alguno donde conste la decisi�n y se la explique) simplemente se le arroj� fuera de su oficina. Se le susurr� que "no cabe en el proyecto del director del Instituto, Adolfo Pontigo". Pero como �ste no da la cara no es posible saber la causa del despido.

Cuando la semana pasada Sosa figur� en la lista de los coordinadores designados por Madrazo, tuve la impresi�n de que �ste mantiene un fuerte compromiso con el ex l�der estatal, o ignora de qui�n se trata o, sabi�ndolo, busca que lo ayude en su prop�sito de no ser presidente de la Rep�blica. Aunque parezca absurdo, eso parece. Y con Sosa lo conseguir�.

Caj�n de Sastre

Orgulloso de que un profesor de su claustro sea juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, El Colegio de M�xico organiz� un seminario en honor de Bernardo Sep�lveda, para celebrar tal acontecimiento. Tendr� lugar hoy a partir de las nueve y media de la ma�ana y hasta que oscurezca.

Participar�n Javier Garciadiego, presidente de El Colegio, y Gustavo Vega, director del Centro de Estudios Internacionales, al que Sep�lveda ha pertenecido, as� como los profesores Rafael Segovia, Francisco Cuevas Cancino, Carlos Bernal, Joel Hern�ndez, Bernardo Mabire, Mario Ojeda G�mez, Blanca Torres, Ana Covarrubias, M�nica Serrano, Reynaldo Ortega, Rosario Green, Olga Pellicer, Celia Toro, Jorge Monta�o y Soledad Loaeza. Abordar�n pasajes del desempe�o del Canciller Sep�lveda entre 1982 y 1988, o su papel m�s reciente como juez ad hoc del mismo tribunal internacional, as� como episodios y tendencias de la pol�tica exterior mexicana frente a la que, a juzgar por el t�tulo de las ponencias, predominar� el �nimo cr�tico.

 



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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24 de enero del 2006

El fin y los medios

En refuerzo a la tendencia concentradora en pocas manos del poder de la radiodifusi�n, el PRI decidi� entregar a s�lo dos grupos radiof�nicos el 90 por ciento del tiempo que el IFE puso a disposici�n de ese partido. Y claro, los grupos restantes protestaron

Los medios electr�nicos est�n de varios modos presentes en la contienda pol�tica y electoral, no s�lo como transmisores de la informaci�n sobre las campa�as, sino como receptores de una gran masa de recursos provistos por los partidos, la mayor parte de los cuales procede del financiamiento p�blico, es decir dinero de los contribuyentes. Aprovechando el momento p�blico que los hace indispensables, los propietarios de los principales medios han presionado para reformar la Ley de Radio y Televisi�n y obtener varias nuevas ventajas. Las televisoras, por ejemplo, ganar�n con la digitalizaci�n enormes fuentes de ingreso, pues participar�n autom�ticamente en el mercado de las telecomunicaciones sin haber participado en licitaci�n alguna.

La reforma correspondiente, aprobada de modo un�nime en San L�zaro, comenzar� a discutirse la pr�xima semana en el Senado. Aunque all� se produjeron voces de alarma, y se recogi� la expresada por un importante sector de la sociedad, es dif�cil que la enmienda legal pueda ser frenada. As� permite suponerlo la eficacia del esfuerzo que en sentido contrario han mostrado quienes, en esa C�mara, congelaron quiz� para siempre los trabajos para una nueva legislaci�n en esa materia.

De cualquier modo, eso est� por verse. Lo que ya ocurre es la alta concentraci�n de los recursos p�blicos canalizados por los partidos en pocas manos. Seg�n c�lculos de fuentes financieras, Televisa recibir� este a�o 77 millones de d�lares por las campa�as pol�ticas, mientras que TV Azteca contar� con una cifra menor de la mitad de aquella pero igualmente cuantiosa: 34 millones de d�lares. Esa concentraci�n en s�lo dos empresas era un fen�meno particular de la televisi�n, pero ha brotado una tendencia semejante en la radio, donde suele haber mayor competencia.

Por la importancia financiera de la publicidad en medios electr�nicos fue en la columna de negocios de MURAL, "Nombres, Nombres... y Nombres", de Alberto Aguilar, donde el jueves y el viernes pasados apareci� la primicia del modo en que el PRI asign� una parte del gasto para medios radiof�nicos que se contrata a trav�s del Instituto Federal Electoral, y que destina el 90 por ciento de ese monto a dos grupos, Radio Centro, encabezado por Francisco Aguirre y Radio F�rmula, cuyo propietario es Rogerio Azc�rraga. Explica Aguilar que se trat� de un "aut�ntico madruguete de fin de a�o".

"Alrededor del 20 de diciembre... Francisco Aguirre gestion� con los partidos un trato m�s equitativo con relaci�n a Radio F�rmula... Su labor prosper� alegando viejos pendientes con el PRI...". Un mes m�s tarde, el 18 de enero, en una comida de radiodifusores con el secretario de Gobernaci�n, "la sal y pimienta corri� a cargo de Carlos Aguirre, del grupo Radio Centro, quien repentinamente incorpor� a la agenda a Carlos Abascal como testigo de honor del reparto publicitario al gremio... Ah� mismo la mayor�a de los empresarios fueron enterados de que un noventa por ciento del presupuesto fue asignado a Radio Centro y a Radio F�rmula... El otro 10 por ciento se repartir� entre el resto de las empresas, aunque usted no lo crea. Francisco Aguirre se sorprendi� y trat� de atajar a su hermano. Era tarde, porque la noticia cay� como balde de agua helada a los ah� presentes que al final, en las propias instalaciones de Segob convinieron en arrancar una serie de acciones en las que van con todo para evitar que se concrete el inequitativo reparto".

Lo que de inmediato hicieron, el mismo mi�rcoles 18, fue remitir una carta al candidato del partido que hab�a procedido de esa manera. No expresan en el documento consideraciones sobre respuestas a la presunta deslealtad priista para con sus cadenas, como disminuir la cobertura que dan a la gira de Roberto Madrazo. Seguramente se abstuvieron de hacerlo porque denotar�a un comportamiento escasamente profesional el vincular la cuant�a de la inversi�n que les correspondiera al tratamiento informativo de los actos del PRI. Dice la carta:

"Estimado Roberto: Por medio de la presente hacemos de tu conocimiento la gran inconformidad y molestia que ha ocasionado entre los empresarios de la industria de la radiodifusi�n la forma por dem�s inequitativa y arbitraria con la que el Partido Revolucionario Institucional resolvi� distribuir la cantidad de spots publicitarios que el Instituto Federal Electoral puso a su disposici�n de conformidad con lo dispuesto por el Cofipe.

"De acuerdo con la informaci�n con que contamos, cerca de 90 por ciento de la contrataci�n de dichos spots recay� solamente en dos grupos de radio, adquisici�n que se llev� a cabo, adem�s, a precios fuera de toda proporci�n y racionalidad. Si lo anterior resulta cierto, mucho nos gustar�a conocer el criterio utilizado por el PRI para determinar dicha distribuci�n, dado que el resto de los grupos de radio en M�xico representamos una mayor�a absoluta y abrumadora frente a los dos grupos contratados, tanto en auditorio como en n�mero de estaciones y en cobertura dentro de la Rep�blica Mexicana".

Firmaron los concesionarios de los grupos Acir, Radiorama, MVS comunicaciones, Televisa Radio, NRM Comunicaciones, Rasa y Radio, SA. Se sum� despu�s el grupo Multimedios Estrellas de Oro. El ingeniero Ernesto Rivera Aguilar, del grupo Imagen firm� pero despu�s retir� su firma. Tal vez este grupo considera posible tratar el tema por su parte, pues tiene un nuevo inter�s ya que ayer su presidente, Olegario V�zquez Ra�a, recibi� en venta lo que queda de Exc�lsior.

Caj�n de Sastre

Carlos Monsiv�is acompa�� a Andr�s Manuel L�pez Obrador en su acto de campa�a en San Pablo Guelatao, en un mitin realizado no obstante la orden del Gobernador Ulises Ruiz de levantar los adoquines de la plaza principal para estorbar la presencia del candidato perredista y pronunci� un importante discurso. Dijo el Premio Nacional de Literatura 2005 (que, como el resto de esas preseas, no ha sido todav�a entregado, por alguna extra�a renuencia gubernamental): "A doscientos a�os del nacimiento de don Benito Ju�rez, o cien como quiso el presidente Fox para regalarle juventud al pasado de la naci�n, lo m�s profundo de su legado es la certidumbre del laicismo, iniciado con las leyes de Reforma y proseguido por la Constituci�n de 1917. El laicismo garantiza la actualizaci�n permanente del conocimiento, la certidumbre de una ense�anza no afligida por los prejuicios y la exigencia de sometimiento a un solo credo, el respeto del Estado a las formas distintas de profesar una fe o de abstenerse de hacerlo".



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Lunes, 23 de enero del 2006

La Parota

El jueves pasado un tribunal agrario anuló una asamblea comunal que en agosto de 2005 había aprobado la expropiación de las tierras de Cacahuatepec, el mayor de los 19 núcleos agrarios sobre los cuales está previsto construir la presa de La Parota. Aunque se trata de una sentencia impugnable (de hecho los comuneros que participaron en la reunión declarada nula anunciaron ya que recurrirán la resolución), se trata de una decisión jurídica que retrasará la ejecución de la obra, y aun puede impedirla, no obstante que en diciembre pasado concluyeron las asambleas en que se autorizó el canje del uso del suelo agrícola para el proyecto de la Comisión Federal de Electricidad.

 

La iniciativa de construir ese embalse sobre el río Papagayo data de hace 30 años, pero se actualizó en 2003. La presa prevista tiene el doble propósito de generar energía eléctrica para Guerrero y estados vecinos, y proveer de agua potable a Acapulco, del que se encuentra cercana: hay sólo unos 30 kilómetros entre ese puerto y la población más próxima en la zona afectada. Retener el agua del Papagayo y sus afluentes implica inundar 14 mil hectáreas en donde junto a sus tierras labrantías se levantan 24 poblados donde viven aproximadamente 25 mil personas. La obra implica una inversión de más de 800 millones de pesos y aunque dañará de modo irreparable la actividad de la región, junto con el informe sobre la creación de empleos durante la construcción de la presa y los sitios donde se reubicará a los afectados, la CFE anuncia que se propiciará con ella la realización de proyectos productivos.

 

Pero en no pocos lugares hay oposición al desplazamiento de los pobladores, por lo que la CFE y en menor medida el gobierno del estado (tanto el del priista René Juárez como el de Zeferino Torreblanca, candidato que fue del PRD) han trabajado para conseguir la aprobación de las comunidades a que se inicien los trabajos correspondientes (y comprado votos, dicen los opositores). Una a una se han realizado asambleas en La Parota, Tepehuaje, Michapa, El Zapote, Tierra Colorada, Omitlán, Solapa, Agua Zarca de la Peña, El Camarón, Agua de Perro, Chautipa, Sabanillas, Dos Caminos, El Reparo, Chacalapa, Las Mesas, La Palma, Los Huajes. Y Cacahuatepec.

 

En esta última comunidad se citó a asamblea para el 23 de agosto pasado. Es el núcleo donde más vivamente se ha manifestado oposición al proyecto. Dos comuneros estuvieron presos durante 10 días acusados de secuestro de un empleado de la CFE, y están vigentes órdenes de aprehensión contra otros, por el mismo motivo. Tomás Cruz Zamora fue asesinado por su primo Cirilo Zamora, porque aquél era adverso a la construcción de la prensa. El día de la asamblea hubo enfrentamientos que causaron decenas de heridos, por lo que los favorecedores del proyecto apoyados por personal de la CFE trasladaron la sede de la reunión a San Marcos y allí se levantó una votación que por abrumadora mayoría (2 mil 785 contra sólo 50) aprobó la entrega de sus tierras.

 

Pero, como se ha hecho respecto de decisiones semejantes en otras poblaciones (agrupadas en el Consejo de ejidos y comunidades opositoras a La Parota), la minoría de Cacahuatepec llevó el caso al tribunal agrario, que el 19 de enero notificó la anulación de la asamblea del 23 de agosto. En consecuencia, fueron anulados también los acuerdos y convenios que el Comisariado de bienes comunales haya suscrito con la CFE. En la reunión ahora anulada se había dado anuencia a la expropiación de los terrenos destinados a la realización del proyecto hidroeléctrico, así como las obras complementarias, embalse, caminos de acceso. También se anulan los convenios de ocupación previa y su pago, así como los convenios de ocupación temporal. Queda igualmente sin efecto la servidumbre de paso otorgada para la construcción de la línea de transmisión denominada La Parota-entronque Los Amates-Playa Diamante.

 

El Consejo que agrupa a los opositores y el Centro de derechos humanos de La Montaña, llamado Tlachinollan, saludaron la resolución del 41o. Tribunal unitario agrario, con sede en Acapulco. Recordaron haber "denunciado constantemente que las asambleas de ejidatarios y comuneros ha sido un método de imposición del proyecto de La Parota en perjuicio de campesinos y no un verdadero mecanismo de consulta por el cual las personas decidan de manera informada y libre en torno al proyecto".

 

Dijeron también que esa resolución refuerza su apreciación de que "el gobierno del estado y el federal a través de la CFE no se han conducido con apego a la legalidad y han acudido a estrategias vergonzosas para justificar e imponer el proyecto, como son: a) el ofrecimiento engañoso de obras, servicios y proyectos productivos que han dividido y enfrentado a las familias y comunidades, rompiendo el tejido social; b) la falta de información y consulta a quienes serán afectados por las obras, violando sus derechos fundamentales; c) la convocatoria y realización de asambleas comunales violando la ley agraria y el estado de derecho; d) la utilización desproporcionada de los cuerpos de seguridad pública en la vigilancia de dichas asambleas; e) la criminalización de quienes se han opuesto al proyecto a través de la liberación de órdenes de aprehensión por supuestos delitos nunca comprobados; y, f) las amenazas de muerte que han recibido algunos de los opositores al proyecto".

 

Demandan "el cabal apego a la legalidad", lo que implica su compromiso de ajustarse al derecho.

 

 

 

Cajón de Sastre

 

Doce jefes de Estado y de gobierno atestiguaron ayer la toma de posesión del presidente de Bolivia, Evo Morales. Pero fueron sólo un sector de la múltiple presencia que cobijó al nuevo mandatario del país que lleva el nombre del libertador sudamericano. En la víspera, en un acontecimiento insólito que sólo asombrará y aun preocupará a miopes practicantes del eurocentrismo, Morales fue ungido para el mando conforme a ritos milenarios que hace cinco siglos no se practicaban en una nación mayoritariamente indígena. Es de lamentar que el gobierno de México, como el de Estados Unidos, se hubiera hecho representar por personeros de menor nivel que el prevaleciente, cuando aun países como Chile, que carece de relaciones con Bolivia desde hace casi dos décadas, consideró pertinente estar presente en esta ceremonia singular. Asistió el presidente Ricardo Lagos mismo, que concluye en marzo próximo su gestión en medio de un amplio asentimiento, y no busca por lo mismo obtener de este gesto una ganancia política inmediata.

 

 

 



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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DOMINGO 22 DE ENERO DEL 2006

Cinco, seis, siete, ocho campa�as

En el primer minuto del jueves 19 se iniciaron las campa�as de los cinco candidatos presidenciales cuyo registro fue aprobado en la v�spera por el consejo general del IFE. Pero junto con las giras de proselitismo de Felipe Calder�n, Roberto Campa, Andr�s Manuel L�pez Obrador, Roberto Madrazo y Patricia Mercado (citados en el orden alfab�tico de sus apellidos) se desarrollan otras campa�as. Una es la que ha querido para s� esa consideraci�n exclusiva, La otra campa�a del zapatismo armado. Tambi�n realiza una el por ahora fallido precandidato Doctor Simi. Y desde agosto, incansable, desarrolla la suya el Presidente Fox. Ocho campa�as a la vez.

Felipe Calder�n, cuyo partido se afan� por reconstruir su v�nculo con el Partido Verde, del que se mantuvo cercano mientras fue presidente del PAN, pretende esconder la frustraci�n de ese prop�sito y argumenta ret�ricamente que la �nica alianza que le importa es con los ciudadanos. Revela de ese modo su conciencia de que no le bastar� el voto de los miembros y simpatizantes de Acci�n Nacional para lograr la victoria. La experiencia de su primer d�a de campa�a muestra que su partido padece debilidades y divisiones que hacen menester otras presencias en su apoyo. El que la reuni�n matutina del jueves en Iztapalapa haya sido desairada podr�a ser mera, nimia an�cdota si no reflejara la endeble condici�n del panismo capitalino, que por eso busca un candidato externo a la Jefatura de Gobierno del DF. Y la silbatina en El Toreo al dirigente panista en el Estado de M�xico es una de las se�ales que recibir� a lo largo de su campa�a de c�mo los intereses grupales se han enquistado en el suyo como en otros partidos.

En San Juan del R�o, Quer�taro, manej� un tr�iler para mostrar su solidaridad con camioneros. Am�n de que el acto lo muestra mim�tico de los candidatos priistas que hac�an circo montando elefantes, tripulando tractores o cabalgando corceles, la reuni�n de Calder�n con esos transportistas y su ofrecimiento de reservar candidaturas legislativas a l�deres civiles son evidencia de esa necesidad de externalizar su campa�a, si cabe decirlo as�, necesidad para colmar la cual caminar� a su lado la ex Secretaria de Desarrollo Social, Josefina V�zquez Mota.

Roberto Campa, quiz� todav�a aturdido por su s�bita candidatura presidencial, viaj� a Villahermosa, que le fue escogido como escenario para sus primeros pasos electorales. Parece obvio que se ratific� as�, en su propia tierra, el desaf�o a Madrazo que es la candidatura de Nueva Alianza. Pero al escoger Tabasco para que vaya defini�ndose como candidato del magisterio acaso no se tuvo en cuenta que en esa entidad la divisi�n seccional, que deriv� en la creaci�n de un sindicato local de profesores, es un mal augurio para el futuro del SNTE, que de no prosperar la alianza de Elba Esther Gordillo con Calder�n (es decir, si �ste no llega a la Presidencia) se ver� sometido a imparables fuerzas centr�fugas.

L�pez Obrador, como Cuauht�moc C�rdenas en su momento, escogi� invertir varias horas, esta vez para ir a Metlat�noc, en la monta�a de Guerrero, cuyo intransitable y prolongado camino anuncia la condici�n de pobreza del municipio. Fue una selecci�n simb�lica, para ilustrar su reiterada adhesi�n a los pobres. Pero ya en la campa�a formal, y contando con el financiamiento p�blico de los partidos que lo postulan, complet� esa forma de hacer campa�a, terrestre, en contacto directo con la gente, con las exigencias de la contienda electoral. Para no someterse por entero a las reglas mercadot�cnicas, la campa�a electr�nica de L�pez Obrador no se limitar� a emitir spots, empobrecedores y caros, sino adoptar� una modalidad innovadora.

Se trata de una emisi�n cotidiana de media hora, tempranera como sus conferencias de prensa, a trav�s del canal Trece de TV Azteca, conducida por la periodista regiomontana Martha Zamarripa. Egresada del Tec de Monterrey, ella ha tenido una larga trayectoria en la comunicaci�n neoleonesa: condujo el Telediario del Canal 12: realiz� durante casi 20 a�os entrevistas en el programa "La otra cara de...", en esa misma emisora. Ha participado en las estaciones de Multimedios estrellas de oro y en Milenio-Diario de Monterrey y hasta su reciente traslado al DF condujo el "Diario del aire", de AW-Noticias, emisora de que fue directora a partir de 1998. Con el t�tulo Voces de la transici�n 11 entrevistas suyas con dirigentes pol�ticos fueron publicadas en 1999 por Ediciones Castillo, una benem�rita empresa que lamentablemente ha sucumbido, como antes tuvo que vender sus librer�as.

El programa se transmite desde la agencia Detr�s de la noticia, encabezada por Ricardo Rocha, pues el costo de producci�n (que por sus dimensiones esa agencia ofrece a menor tarifa) no qued� incluido en el convenio del comit� de propaganda de L�pez Obrador con el consorcio de Ricardo Salinas. Como contravendr�a los principios de su campa�a que la relaci�n de L�pez Obrador con TV Azteca no se limitara al trato estrictamente comercial, ser� necesario que se difundan p�blicamente los t�rminos de esa relaci�n. Ambas partes est�n obligadas a hacerlo, por ley el candidato y sus partidos, y la empresa de Salinas desde que el jueves firm� el convenio que determina ese proceder la C�mara Nacional de la Industria de Radio y Televisi�n, TV Azteca incluida.

Madrazo comenz� su campa�a comprobando tambi�n las dificultades que genera la divisi�n en su partido. No fue bien organizado el mitin inicial en tierra mexiquense, acaso como reflejo de su actitud hostil ante Arturo Montiel, y en Coahuila fue recibido por el flamante Gobernador Humberto Moreira que apenas la v�spera hab�a hecho ostensible su v�nculo con la antimadracista por excelencia, Elba Esther Gordillo, que maldijo a su enemigo (al desearle que el diablo lo acompa�e). Por lo dem�s, finalmente Madrazo cumpli� su anuncio de presentar una suerte de declaraci�n patrimonial. Sobresalen en ella sus bienes inmuebles en Miami (uno del que no se ten�a noticia y el descubierto por MURAL, cuya propiedad niega, aunque reconoce que lo arrienda a una firma de socios ignorados que s�lo posee el edificio donde alquila el tabasque�o), y sus veh�culos: adem�s de una camioneta (de las que por miles son adquiridas como signo de identidad) posee dos autom�viles de lujo, un Porsche que cost� casi 1 mill�n de pesos y un BMW, en la mitad. Como si fuera parte de ese patrimonio, se insisti� en difundir una larga lista de coordinadores y encargados de �reas, en que se distinguen no pocos que, dir�n, anteponen su inter�s por el partido a sus animadversiones personales.

Patricia Mercado tiene que simultanear el comienzo de su campa�a con la construcci�n de su partido y la ratificaci�n pol�tica (pues la jur�dica depende de la justicia electoral) de su candidatura. La estorba la campa�a que a su vez ha emprendido su antagonista V�ctor Gonz�lez Torres, en cuyo torno se organizan m�tines en que es obligatoria la asistencia de los empleados de su cadena de farmacias, laboratorios y consultorios, y quienes son destinatarios de las ayudas que reparte. Adem�s de identificar en costosa publicidad a sus enemigos, amenaza con acusaciones penales por difamaci�n a sus detractores, entre los que incluye a la candidata formal de Alternativa Socialdem�crata y Campesina.

Hoy La otra campa�a, la encabezada por el Delegado Zero, anta�o subcomandante Marcos, se encuentra en Campeche. Es la tercera entidad, despu�s de Chiapas y Yucat�n, donde se desarrolla la nueva iniciativa del EZLN, cuyo recorrido comenz� el 1 de enero y concluir� en junio. Aunque asegur� esta semana que no promueve el abstencionismo, no se ve a qu� otro desenlace puede conducir su persistente cr�tica a los candidatos y partidos.

El Presidente Fox, en fin, activa su campa�a de doble prop�sito: consolidar su buena fama p�blica como gobernante que inaugura obras y establece programas de asistencia social (en a�o de elecciones) y contribuir a que quienes votaron por �l lo hagan de nuevo por el PAN. Sus frecuent�simos mensajes por radio y televisi�n son id�nticos a los que, provocando su cr�tica, emit�a hace seis a�os el Presidente Zedillo.



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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20 de enero del 2006

L�pez Obrador y su partido

Andr�s Manuel L�pez Obrador puede ser elegido el 2 de julio presidente de M�xico. Al d�a de hoy, cuando comienzan las campa�as, todas las encuestas lo mantienen en la punta de las preferencias electorales, como invariablemente ha ocurrido desde 2003. Para que ese objetivo se cumpla hace falta, sin embargo, que su partido, el de la Revoluci�n Democr�tica, lo apoye. No que lo postule formalmente, como ya lo hizo al solicitar y recibir su registro como aspirante formal a la Presidencia, sino que comprenda la excepcional coyuntura en que se encuentra hoy y concentre sus recursos y su energ�a, sin perjuicio del resto de la contienda electoral, en impulsar y acrecentar las posibilidades presidenciales del ex jefe de Gobierno del Distrito Federal.

En vez de hacerlo, el PRD contempla su propio ombligo, favorece algunos de sus peores intereses internos, complica sus relaciones internas y ri�e, ri�e, ri�e. El colmo ha sido la configuraci�n de su planilla de candidatos a senadores. Por sugerencia o pedido de L�pez Obrador, figurar�a en el primer lugar de la lista do�a Rosario Ibarra. Am�n de su experiencia en la pol�tica electoral (fue diputada y candidata presidencial), do�a Rosario es un s�mbolo en la lucha por las libertades y la democracia, exigente reclamadora de que cientos de desaparecidos, incluido su propio hijo, sean presentados por autoridades cuyos antecesores ordenaron no su detenci�n legal, a partir de mandamientos judiciales, sino su secuestro.

El PRD no entendi� el valor de esa candidatura, la se�al que enviar�a a la sociedad al impulsar hacia el Senado, desde donde podr�a trabajar en pro de su causa (que dista de ser un empe�o personal) y de otras semejantes, a una ejemplar mujer como es la se�ora Ibarra viuda de Piedra. Los intereses mezquinos y facciosos la relegaron al und�cimo lugar de la lista, y el sitio que le hab�a sido anunciado, el que naturalmente le corresponder�a, fue usurpado por un bur�crata, un oscuro dirigente de una corriente cuyos modos y m�viles se fraguaron en el Partido Socialista de los Trabajadores, la ma�osa creaci�n de Echeverr�a para combatir la organizaci�n del Partido Mexicano de los Trabajadores, en que se afanaba Heberto Castillo. De ese modo se han impuesto la grilla, el juego convenenciero a la necesidad de introducir valores sociales eminentes en la contienda electoral.

Concluida la tregua impuesta por el IFE a partidos y candidatos -y que fue infringida sobre todo por el panista Felipe Calder�n-, se han publicado los resultados de encuestas que establecen las posiciones de los presidenciables en el comienzo formal de sus giras de proselitismo. El diario MURAL, cuyo sondeo de noviembre inquiet� e inconform� al entorno de L�pez Obrador, porque su resultado le daba s�lo un punto de ventaja sobre Calder�n (reacci�n que debi� considerar no digamos ya el rigor de las investigaciones emprendidas por ese diario, sino la burbuja de atenci�n p�blica formada en torno del aspirante panista por su reciente victoria sobre Santiago Creel), midi� en enero una situaci�n muy diferente: el perredista tiene 34 por ciento de las preferencias, contra 26 por ciento del panista y 22 por ciento de Roberto Madrazo. Un 15 por ciento de los interrogados se manifest� indiferente ante toda candidatura o confes� no saber por qui�n sufragar�a si en esa fecha (14 y 15 de enero) fuera la elecci�n. Recalculados los n�meros convirtiendo en 100 por ciento el 85 que expres� sus intenciones, aumenta la ventaja de L�pez Obrador, que con 40 por ciento supera por 10 puntos a Calder�n y por 14 al candidato priista. (MURAL, 19 de enero).

Otras encuestas difieren en los porcentajes atribuidos a cada quien, pero son contestes en la estructura de la competencia, es decir sit�an todas a Calder�n en segundo sitio y en tercero a Madrazo. El diario Milenio encontr� estos resultados: L�pez Obrador, 37 por ciento; Calder�n, 31, y Madrazo, 30 por ciento. La empresa Consulta Mitofsky establece una distribuci�n semejante de las intenciones de voto: 38.7 para Andr�s Manuel, 31 por ciento para Felipe y 29.2 para Madrazo (al que no conviene llamar como en los otros casos por su nombre porque tiene un tocayo en la contienda). Covarrubias y asociados, en fin, en un sondeo pedido y pagado por el PRD, encontr� estas cifras: L�pez Obrador, 39 por ciento; Calder�n, 27 y Madrazo, 22 por ciento.

Preservar esa presencia en el �nimo social, y convertirla en votos, que es en �ltimo t�rmino lo que importa, requiere un gran esfuerzo de los partidos. En los tres con mayor presencia hay sectores reacios a la candidatura sostenida formalmente por sus organizaciones. Es menor, o menos visible, en el PAN, porque Calder�n obtuvo ya el apoyo de sus contrincantes y del presidente Fox. En el PRI Madrazo ha conseguido aminorar la fuerza del Tucom concertando con casi todos sus integrantes.

Para L�pez Obrador la tarea es mayor, porque debe vencer reticencias y obst�culos internos que no osan manifestarse como tales (salvo en el caso de la renuencia cardenista, que no se oculta). La estructura perredista quiere hacha, calabaza y miel: por un lado, hacer sentir su importancia y conservar sus privilegios, y por otro ganar la Presidencia de la Rep�blica, objetivos que pueden resultar contradictorios. Leonel Cota, presidente del partido, es optimista, pues diagnostica que el PRD comienza la campa�a "sin lastres y unido". Me temo que esa visi�n se expresa s�lo de dientes para afuera.

Caj�n de Sastre

Gerardo Unzueta Lorenzana, un militante comunista durante toda su vida recibi� ayer un homenaje en la C�mara de Diputados (Sal�n legisladores de la Rep�blica), y �l mismo, y otros participantes en la reuni�n no ahorraron la autocr�tica a su partido, el PRD, por la conversi�n de las corrientes (propias de una organizaci�n que busca no ser monol�tica ni dogm�tica) en grupos de presi�n que s�lo persiguen puestos y candidaturas a puestos. Adem�s de su militancia en las bases y en la direcci�n partidaria (fue miembro del comit� central y secretario del PCM en el Distrito Federal), por la cual pag� su tributo de c�rcel, de 1968 a 1971, es ahora un novelista que parece haber escrito narraciones toda su vida. Pero, sobre todo, ha sido un periodista profesional y un periodista militante. En ese car�cter, dirigi� La voz de M�xico, Oposici�n, La unidad y Seis de julio, los peri�dicos del PCM, el PSUM, el PMS y el PRD, las organizaciones en que fiel a sus convicciones ha militado desde hace 60 a�os.



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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19 de enero del 2006, Jueves

Registros y campa�as
Conforme estaba previsto, el Consejo General del IFE registr� ayer a cinco candidatos presidenciales. Esa decisi�n del �rgano electoral ser� impugnada s�lo en uno de los casos, el del partido Alternativa Socialdem�crata y Campesina. Los dirigentes que buscaron la sustituci�n de Patricia Mercado se inconformar�n ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci�n. Dif�cilmente una sentencia ordenar� el registro del aspirante propuesto por la columna campesina, V�ctor Gonz�lez Torres. Cuando m�s, el criterio judicial puede coincidir con el de los cuatro consejeros del IFE que, en minor�a, se inclinaron por no otorgar registro a ninguna de las solicitudes surgidas de ese nuevo partido, que a la tierna edad de seis meses ha dado se�ales de lamentable vetustez.
Aun si la decisi�n del tribunal refrenda la del IFE, no es previsible una partici�n del nuevo partido, como har�an creer las invectivas que se cruzan los protagonistas del diferendo. Ambas partes estar�n interesadas en recoser la tela del partido, tarea no imposible cuando las diferencias surgen por conveniencias que pueden conciliarse. De hecho, as� surgi� ese partido: dos tendencias y agrupamientos que jugaron a utilizar a los de enfrente, y en consecuencia depusieron sus diferencias, porque as� conven�a a su inter�s, que era contar con un partido pol�tico, con su posibilidad de presentar candidatos y obtener financiamiento. Cuando concluya la fase judicial del conflicto y sea irreversible la candidatura de Patricia Mercado, la corriente de Ignacio Irys, H�ctor S�nchez y Carlos Berumen se adosar� sin dificultad acaso no a la campa�a presidencial pero s� al activismo para conseguir cargos legislativos. Si el razonamiento para apoyar a Gonz�lez Torres es que garantiza la permanencia del partido, por l�gica debe interesarles su propia permanencia en el partido. Tal vez sean restituidos en sus puestos los que fueron depuestos, y todos juntos procurar�n sacar provecho al financiamiento, y reinstalar al partido en la buena opini�n que de �l ten�a un cierto sector de la sociedad que ha asistido perplejo al despliegue de descalificaciones -certeras en t�rminos generales- que se cruzaron los participantes en el pleito que se aproxima a su fin. Hasta podr�a ocurrir que la incipiente alianza entre la columna campesina y el Doctor Simi, limitada hasta ahora a su candidatura presidencial, no se rompiera, y sea posible que Gonz�lez Torres encabece la lista de candidatos a senadores o diputados, tal vez con una aportaci�n proporcional a los 100 millones de pesos que se calcul� val�a la candidatura presidencial.
Puesto que no est� sujeta a ninguna restricci�n -no hay registro condicionado de candidatos presidenciales- Patricia Mercado podr� iniciar hoy su campa�a, tal como har�n los cuatro contendientes restantes. S�lo un asomo de prudencia la har�a permanecer quieta o moderar el comienzo de su activismo, pues ser�a grave para el partido, ya de por s� zarandeado por este enfrentamiento el que una resoluci�n judicial echara atr�s la postulaci�n ahora aprobada, con el desperdicio de recursos y p�rdida adicional de la credibilidad que Alternativa debe forjar.
El resto de los candidatos echar� a andar su campa�a sin problema, y tal como estaba previsto. El dise�o y la localizaci�n del acto inicial son significativos porque denotan el talante de la campa�a y el de la pol�tica que se propone. Mencionar� a los tres candidatos con posibilidades de victoria en el orden alfab�tico de sus apellidos, no en el que muestran las encuestas, porque aqu�l es inmutable y porque todav�a no es sistem�ticamente claro si el candidato del PAN o el del PRI contender� frontalmente con el del PRD, que sigue encabezando los sondeos de intenci�n de voto.
Felipe Calder�n comenzar� su proselitismo en El Toreo, que es un modo de iniciarla simult�neamente en el estado y la Ciudad de M�xico. Se trata de un mitin cerrado, presumiblemente con el despliegue de tecnolog�a de espect�culo utilizado en su toma de protesta, realizado en un recinto semejante, el Palacio de los Deportes.
Andr�s Manuel L�pez Obrador viajar� a Metlat�noc, en la monta�a de Guerrero, quiz� el municipio m�s menestoroso del pa�s. Aunque es posible que se re�nan all� partidarios del candidato perredista provenientes de otros puntos de aquella entidad, es evidente que L�pez Obrador no va all� a cosechar votos (lo que tal vez ser�a redundante, pues all� hay ayuntamientos perredistas desde los noventa) sino a subrayar el mensaje que va impl�cito en el nombre de la coalici�n que lo postula, que es ap�cope de la expresi�n que us� como lema de campa�a en su b�squeda del gobierno capitalino: por el bien de todos, primero los pobres.
Roberto Madrazo har� primero una guardia ante el feo monumento a Luis Donaldo Colosio en Paseo de la Reforma, y viajar� despu�s a Ecatepec, un muy poblado municipio que si bien ha crecido con colonias de clase media (lo que acaso explicar�a que hace seis a�os el ayuntamiento fuera ganado por el PAN), contiene sobre todo asentamientos de precaristas que son la base de votantes de su partido. Como si con �l tuviera que convenir detalles de su presencia en esa zona, Madrazo se entrevist� anteayer con el obispo de la di�cesis, On�simo Cepeda, un prelado mundano en exceso que se muestra demasiado en contacto con los candidatos del PRI, como se comprob� hace seis a�os cuando se esforz� por llegar, abri�ndose paso de cualquier modo, hasta Francisco Labastida.

Caj�n de Sastre
Hoy hace 46 a�os que apareci� en el Diario Oficial la Ley Federal de Radio y Televisi�n, que desde entonces ha sido apenas tocada, no obstante las modificaciones trascendentales que desde entonces ha experimentado el fen�meno social que regula. Una y otra vez se ha intentado aplicarle una cirug�a a fondo, o de plano sustituirla por una nueva, que atienda la evoluci�n tecnol�gica profunda que ha ocurrido desde 1960, as� como las transformaciones en la misi�n y el entorno en que se desarrollan esos medios de comunicaci�n. Una y otra vez esos intentos fracasaron ante la solidez de los intereses creados hasta que esos mismos intereses decidieron empeorar la situaci�n reformando la ley en su beneficio y no conforme a necesidades sociales ampliamente exploradas y expuestas, y consiguieron llevarla adelante en una desaprensiva C�mara de Diputados. Es posible que el Senado se erija en barrera de contenci�n de ese empe�o, al que se opone el conjunto de los medios p�blicos.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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18 DE ENERO DEL 2006.

Pederastas
Las fallas de justicia son m�s graves al dejar de tutelar valores como la integridad de los ni�os o propician que con ellos se haga negocio en la letal mezcla de sexo y dinero
La vieja dolencia que aqueja a la sociedad mexicana, causada por la dificultad de obtener justicia pronta y expedita, se acent�a cuando ocurre que en la persecuci�n de uno de los m�s abominables delitos de nuestro tiempo, que es el envilecimiento de menores con la mezcla de sexo y dinero, hay tribunales que lo protegen en vez de contribuir a sancionarlo y por ende a extirparlo. Est�n en curso dos casos paradigm�ticos de perversi�n judicial que agravian a los directamente involucrados y a la gente en general.
En su etapa actual, ambos episodios se iniciaron casi de modo simult�neo. El 16 de diciembre hasta Canc�n llegaron agentes judiciales de Puebla que de hecho secuestraron a Lydia Cacho, una periodista autora de un libro, Los demonios del ed�n, donde se revela c�mo se vinculan el poder y la pornograf�a. El eje de la investigaci�n contenida en esa obra es el expediente judicial abierto contra Jean Succar Kuri, un empresario hotelero acusado en aquel balneario de Quintana Roo por diversos modos de abuso de menores. Los testimonios de las ni�as agraviadas, expuestos en el sumario o en entrevistas con la autora, condujeron a identificar el entorno de Succar Kuri y la red delincuencial de que forma parte. Succar Kuri escap� de Canc�n pero fue detenido en Arizona, donde aguarda que se resuelva su extradici�n. En el momento procesal preciso, meses despu�s de que el libro de Lydia Cacho est� en circulaci�n, fue enderezada en su contra una denuncia por difamaci�n y calumnias.
La present� en Puebla el industrial Kamel Nacif, que protegi� el ingreso a M�xico de Succar Kuri y forma parte del c�rculo de amigos y c�mplices identificados por las v�ctimas, y as� lo presenta Los demonios del ed�n. Amigo personal del Gobernador Mario Mar�n, probablemente uno de los financieros de su campa�a, Nacif consigui� justicia a domicilio. De ser otro el denunciante, se hubiera solicitado mediante exhorto la detenci�n de la indiciada. Pero con Nacif se tuvo la deferencia de organizar una expedici�n punitiva que trasladara a la periodista a la capital poblana, desde el Caribe. Se la captur� como si fuera una delincuente peligrosa, y el 23 de diciembre se le declar� formalmente presa, por los delitos de difamaci�n y calumnias. Ayer martes la sala penal del tribunal superior poblano eximi� a la periodista del segundo delito. Se le procesa ahora por el de difamaci�n, pues Nacif afirma estar empe�ado en la defensa de su honor, como si no se le alcanzara que la difusi�n del caso a partir de su denuncia ampl�a el presunto da�o que trata de castigar. En una toma de posici�n p�blica sobre su asunto, �l mismo difama a Lydia Cacho, y erigi�ndose en autoridad en la materia, niega a la periodista esa condici�n profesional. El criterio para descalificar a la autora del libro donde se incluyen constancias judiciales en que se le menciona, es de una presuntuosa subjetividad: ella no merece ser considerada periodista porque su acusador "jam�s" ley� "alg�n reportaje, art�culo u opini�n de otro tema distinto al del esc�ndalo de abuso sexual de menores o de la pornograf�a infantil, y aun menos se tom� la molestia de cotejar conmigo esa injuriosa informaci�n en mi contra". Si ese �ltimo argumento tiene valor, es tambi�n aplicable al propio Nacif: �l no se tom� la molestia de buscar a la autora para desmentirla y evitar que el presunto error se repita en sucesivas ediciones del libro (que son pronosticables, dada la difusi�n que el denunciante ha propiciado). Prefiri� estimular la acci�n penal, pues un fallo adverso a Lydia Cacho ser� bienvenido por Succar Kuri en Arizona.
El mismo 23 de diciembre en que se dict� auto de formal prisi�n contra una denunciadora de pederastia, en la Ciudad de M�xico se dict� auto de libertad contra un individuo procesado por abuso sexual. Puesto que la titular del juzgado decimoquinto del DF se hallaba de vacaciones, la sentencia correspondiente fue suscrita por el secretario de acuerdos. Emitirla en viernes, v�spera del fin de semana navide�o, habr�a quiz� asegurado que la distra�da opini�n p�blica no se enterara del asunto y menos a�n se expresara sobre su desenlace. Pero la decisi�n judicial fue tan agraviante para las v�ctimas, de ese modo doblemente ofendidas, que el Ministerio P�blico, la Procuradur�a de Justicia capitalina no pudo m�s que recoger esa indignaci�n y darle forma jur�dica a trav�s de una apelaci�n y tambi�n de una pesquisa sobre el comportamiento del secretario y de su jueza, que al hacer suya la decisi�n de su subalterno se mostr� en p�blico extra�amente adversaria de al menos una de las v�ctimas y sus familiares.
El protagonista del sucio episodio es bien conocido en el ambiente laboral capitalino. Como abogado, de esos que la hacen tambi�n de l�deres de sindicatos de papel, Ram�n G�mez goza fama de ser el rey de los contratos de protecci�n, esa farsa de relaci�n laboral que ahorra molestias a empleadores que no cumplen la ley laboral. Fue acusado por abuso contra menores, a las que prostitu�a. Uno de sus modos de proceder era explotar la extrema necesidad de empleo de jovencitas a las que ofrec�a contratar si se somet�an a su procacidad. A punto de ser sentenciado y cuando se produjo el esc�ndalo de su libertad, quiso comprar el silencio de las personas a las que ha da�ado profundamente quienes, por supuesto, rechazaron vender su dignidad.
La pornograf�a infantil y el abuso sexual a menores no deben ser tolerados y, en consecuencia, ha de castigarse a sus solapadores.

Caj�n de Sastre
Muri� el doctor Agust�n Basave Fern�ndez del Valle, nacido en Guadalajara en 1923 pero que construy� su robusta vida intelectual en Monterrey. All� se licenci� en derecho, y en Madrid recibir�a el doctorado en filosof�a. Dirigi� durante ocho a�os la Facultad de Filosof�a y Letras de la Universidad Aut�noma de Nuevo Le�n, que le confiri� el grado de investigador em�rito. Igualmente hizo relevantes contribuciones a la ense�anza privada, en la Universidad regiomontana sobre todo, en la cual recibi� el t�tulo de rector em�rito. Su ense�anza y su escritura eran producto de su permanente y sistem�tica reflexi�n filos�fica. Su obra fue variada y abundante, y comprendi� un amplio arco en el tiempo, desde Sensaciones, sentimientos, reflexiones, ciudades y paisajes, aparecida en 1948, hasta su Tratado de filosof�a, amor a la sabidur�a como proped�utica de salvaci�n, de 1995. Conoc�, por mi parte, hace 40 a�os, su Teor�a de la democracia. Fue acad�mico de la lengua y presidi� la Sociedad Mexicana de Filosof�a.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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17 de enero del 2006, Martes

Los bienes de Montiel
La exoneraci�n del ex Gobernador del Estado de M�xico, preparada por antiguos colaboradores suyos, ratifica la suspicacia sobre su fortuna, cuya evidencia lo hizo huir de la contienda presidencial
�Por qu� huy� Arturo Montiel de la carrera presidencial si sus cuentas estaban tan claras como las enunci� el mi�rcoles pasado ante el Ministerio P�blico? Hubiera sido muy sencillo anticipar esa operaci�n en octubre, cuando estall� el esc�ndalo generado por informaciones p�blicas sobre su fortuna. Con ello, adem�s, habr�a tapado la boca a Roberto Madrazo, que lo acus� e hizo mofa del mexiquense. En la disputa por la candidatura a la Presidencia, un rotundo desmentido, tan preciso como su autobiograf�a empresarial, que narra una exitosa vida iniciada a los 13 a�os, hubiera hecho crecer sus posibilidades de triunfo ante quien, por la fuga de su adversario, solicit� el domingo ser registrado como aspirante presidencial.
�sa es una de las 100 razones por las que la exoneraci�n de Montiel carece de cr�dito y, al contrario, suscita indignaci�n. Otra es la celeridad con que se envi� a la reserva el caso. Corrieron menos de 48 horas entre la presentaci�n de Montiel en la procuradur�a de justicia de su entidad natal y la conferencia de prensa en que lo exoner� su antiguo colaborador Alfonso Navarrete Prida. En su comparecencia, Montiel adujo documentaci�n que expresaba la ruta de su enriquecimiento, desde que coexplot� con su padre concesiones de cerveza y refrescos hasta la administraci�n de empresas fraccionadoras. S�lo su revisi�n hubiera requerido m�s tiempo.
La averiguaci�n previa se inici� propiamente despu�s del 25 de noviembre, cuando el denunciante Jos� Luis Cort�s, regidor perredista del ayuntamiento de Tlalnepantla, fue llamado a ratificar la denuncia presentada un mes atr�s. Dicha denuncia inclu�a a Luis Enrique Miranda Nava, subsecretario de Finanzas y Administraci�n de Montiel, y actual candidato priista a la alcald�a de Toluca, y la se�ora Maude Versini. Miranda Nava, que a su vez denunci� por difamaci�n a Cort�s (lo cual gener� una averiguaci�n previa que sin sustento legal el Ministerio P�blico abord� conjuntamente con la denuncia original), compareci� en la Procuradur�a el 22 de diciembre pasado. Pero la se�ora Versini no fue nunca llamada a declarar.
La v�spera de que se presentara Miranda Nava a negar los hechos de que se le acusa, la Secretar�a de la Contralor�a, a cargo de Eduardo Segovia, nombrado por Montiel, como Navarrete Prida, y como �l ratificado por el sucesor Enrique Pe�a Nieto, remiti� a la Procuradur�a el informe sobre "la evoluci�n patrimonial documentada" de Montiel, "en el que se afirma que existe consistencia entre lo declarado y los ingresos obtenidos por el Lic. Montiel durante su gesti�n en la gubernatura del estado".
El 6 de enero el regidor Cort�s present� por escrito una ampliaci�n de su denuncia y declaraci�n. Sin embargo, en el resumen informativo con que la Procuradur�a de Justicia estatal dio cuenta de la exoneraci�n de Montiel el 13 de enero, se dice que en esa fecha, Cort�s "pretendi� desistirse de su denuncia con el argumento (de) que la misma fue presentada por �l, basada en notas period�sticas, y a trav�s de internet, y que no le constan los hechos materia de la investigaci�n". Es falso, pues que, el regidor de Tlalnepantla haya pretendido desistirse cuando lo que hizo fue ampliar su denuncia, efectivamente fundada en informaci�n publicada en los medios. Desde el principio fue as�: Cort�s actu� para evitar que las procuradur�as federal y estatal pretextaran falta de denuncia formal tras la aparici�n en diversos medios de datos de la fortuna de Montiel y su familia. Por ello, y porque hacerlo es justamente la labor de la pesquisa ministerial, resulta torpe, y potencialmente peligroso, el dicho de la Procuradur�a de que "el denunciante no proporcion� elemento alguno que acreditara los delitos de los que acus�" a Montiel.
Dos meses y medio despu�s de iniciada la averiguaci�n, al cabo de ella, el 11 de enero acudi� Montiel a declarar. Es de suponerse que tras la comparecencia del denunciado, se emprender�a una labor de cotejo de la documentaci�n que aport� con la previamente obtenida en la averiguaci�n, y de autenticaci�n de tales documentos, emprendida en las fuentes de donde provienen, como el archivo de notar�as, por ejemplo. No parece que se realizaran esas operaciones. No lo refiere, al menos, la comunicaci�n de prensa difundida por la Procuradur�a estatal. De suerte que el Ministerio P�blico confi� en la palabra de Montiel y por ello le result� sencillo exonerarlo: dice el denunciado que nada de lo se�alado es cierto; luego entonces, no es cierto, no hay delito que perseguir y el expediente se env�a a la reserva.
Montiel entreg� copia de las manifestaciones de bienes que conforme a la ley present� al causar alta en el gobierno estatal en 1999 y las que durante los seis a�os siguientes contienen modificaciones a su patrimonio. Por alguna deferencia inexplicable legalmente, y como si vivi�ramos en el siglo 19 en que las esposas acud�an a la justicia s�lo representadas por su esposo, el Ministerio P�blico acept� documentos semejantes relativos a los bienes de la se�ora Maude Versini que, repito, pese a figurar como denunciada no compareci� nunca a declarar.
Dice la Procuradur�a que "la documentaci�n presentada por el Lic. Montiel, por su propia naturaleza es confidencial". Deb�a ser al contrario: por la propia naturaleza del esc�ndalo esos documentos deben ser publicados, a fin de que se compruebe que en su momento, no ahora, se document� una ejemplar historia de �xito que deb�a ense�arse en las escuelas de negocios.

Caj�n de Sastre
A los 91 a�os que estaba a punto de cumplir (pues naci� el 26 de febrero de 1915, en Guadalajara), el maestro Ra�l Anguiano, muralista, pintor de caballete y grabador, muri� el viernes pasado en plena creaci�n. Ayer lunes deb�a comenzar un mural en la sede principal del Instituto Polit�cnico Nacional, en Zacatenco, y se preparaba para recibir la Medalla de Oro de Bellas Artes. Hace apenas unos meses la C�mara de Diputados le hab�a otorgado la medalla Eduardo Neri al M�rito C�vico, y en el 2000 hab�a recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes.
La vastedad de su obra se mide, en el tiempo, desde su primera exposici�n en Bellas Artes, a los 20 a�os de edad, hasta su actual producci�n en Los �ngeles, California, donde ten�a un estudio. Fue uno de los fundadores del Taller de Gr�fica Popular y del Sal�n de la Pl�stica Mexicana, as� como maestro en el propio Taller, en La Esmeralda, la escuela del INBA, y en la Escuela Nacional de Artes Pl�sticas de la Universidad Nacional. Murales suyos hay por doquier en la Ciudad de M�xico.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Lunes 16 de enero del 2006.

Presidenta chilena
Sin recibir como herencia de un marido popular el asentimiento de la gente que la eleva el Poder Ejecutivo, Michelle Bachelet corona una carrera que combina tes�n y convicciones, por las cuales ella y su familia padecieron durante la dictadura chilena
Hace un mes, cuando con motivo de la primera vuelta de la elecci�n presidencial chilena me refer� a la candidata de la Concertaci�n (la alianza de partidos que ha gobernado a Chile desde 1990, cuando Pinochet fue despedido), asegur� que "millones de chilenos votaron ayer para hacer Presidenta" a la doctora Michelle Bachelet.
Agregu� que no ser�a la primera mujer que encabece un gobierno en Am�rica Latina, pero que s� deber�a esa coronaci�n de su carrera pol�tica a su propio esfuerzo y no al que previamente hab�an realizado sus maridos, y que ellas recibieron a modo de herencia. Cit� como precedentes a Isabelita Per�n, Violeta Barrios viuda de Chamorro y Mireya Moscoso (viuda de Arnulfo Arias) en Argentina, Nicaragua y Panam�.
Por poner el acento en el rasgo hereditario de su posici�n comet� el error de dejar fuera de esa cuenta a la presidenta boliviana Lidia Gueiler. Pero menudearon los mensajes de lectores atentos -en el doble sentido de perspicaces y amables- que hicieron notar la falta y aunque fuera a destiempo la correg� y la corrijo. Diputada, Lidia Gueiler se mantuvo en la Presidencia s�lo unos meses, entre 1979 y 1980, y lleg� al mando y fue arrojada de �l por sendas crisis.
Otros lectores criticaron como pron�stico fallido el que diera como ganadora a la candidata concertacionista. En un sistema de mayor�a simple a una sola vuelta, la doctora Bachelet hubiera aplastado a sus adversarios, pues obtuvo 46 por ciento de los votos, 20 puntos por arriba de los depositados a favor de Sebasti�n Pi�era, que como segundo candidato m�s votado se benefici� del mecanismo de doble vuelta y qued� por ello equiparado con quien lo aventaj� de modo tan considerable.
Por eso era razonable a la hora de escribir estas l�neas -preparadas por razones t�cnicas antes de que concluya la jornada electoral del 15 de enero- suponer que la votaci�n a favor de la Concertaci�n se consolidar�a para hacer de Michelle Bachelet la cuarta Presidenta de un pa�s latinoamericano. As� lo mostraban los sondeos m�s inmediatos a la elecci�n, con base en los cuales se consider� que s�lo un desastre impedir�a un nuevo triunfo de la Concertaci�n.
Recib� tambi�n observaciones sobre lo saludable que resultar�a el triunfo de Pi�era, en cuanto significar�a una renovaci�n de la visi�n gubernamental e impedir�a que una sola formaci�n pol�tica se quedara demasiado tiempo en el gobierno. En rigor estricto, ha habido ya alternancia en el gobierno chileno, pues los dos primeros mandatarios fueron democristianos y son socialistas el presidente saliente Ricardo Lagos y su muy probable sucesora. Y, por otra parte, los 15 a�os durante los cuales ha regido a Chile esa alianza son todav�a un lapso menos largo que el periodo en que gobern� Pinochet, que lleg� a 17 a�os en el poder.
A lo largo de las d�cadas corridas desde 1973 se acrisol� la conciencia de la doctora Bachelet, ministra de Salud primero y de Defensa luego en el gobierno de Lagos. Ella comenzaba sus estudios de medicina cuando se produjo el golpe militar. No obstante ser un general de la aviaci�n, su padre Alberto Bachelet fue detenido porque hab�a prestado servicios al gobierno del presidente Allende.
Largamente preparado, el golpe era anticipable por alguien como el padre de la futura Presidenta. El 19 de febrero de 1973 escribi� a su esposa, �ngela Jeria, a prop�sito de su hija:
"No sabemos lo que ser� de ella. Reci�n empiezan las investigaciones en su facultad y si por alguna raz�n no puede continuar en la universidad, veremos nuevos planes, analizaremos nuevas posibilidades y a lo mejor cambiamos nuestros rumbos. El tiempo dir�".
El tiempo dijo. Al hablar de investigaciones en la facultad de medicina, Bachelet no se refer�a a la indagaci�n cient�fica en un plantel universitario, sino al fisgoneo pol�tico practicado por los militares. �l fue detenido, con el golpe mismo, y falleci� en prisi�n unos meses despu�s, el 17 de marzo de 1974.
Por entonces Julio Scherer conoci� a la se�ora Jeria: "me cont� de sus d�as terribles", escribi� el periodista en El perd�n imposible. No s�lo Pinochet, segunda y recent�sima edici�n de Pinochet. Vivir matando, de donde tomo las citas precedentes y las que siguen:
"Dec�a que no lloraba, se hac�a la fuerte y las l�grimas se escapaban de sus ojos claros; dec�a que conservaba el dominio sobre s� misma y el tono incierto de su voz la delataba. Su marido le escrib�a cartas de amor y despedida. Adem�s de la tortura, padec�a una enfermedad llamada isquemia, despiadada. Lesiona las potencias del coraz�n y altera la irrigaci�n de las arterias. El general fue mas�n y negaba el dogma del infierno; en su celda conoci� las llamas del fuego, las rojizas y hasta las tenuemente azules que, se afirma, alcanzan la intensidad de la pureza.
"Madre e hija tambi�n supieron de la tortura. �ngela estuvo internada un mes en el centro de exterminio de Villa Grimaldi, y de ah� fue trasladada a Tres �lamos. Michelle padeci� siete d�as en el horror". Ya en libertad, y durante mucho tiempo el azar fue duro con �ngela Jeria. Era vecina de quien fue su verdugo. En el ascensor coincid�a con el oficial Marcelo Moren Brito. �l no "miraba a su vecina, ostensible el desprecio... Ella no pod�a olvidarlo... la hab�a minado a golpes en Villa Grimaldi y descargado su brutalidad en el terror psicol�gico".
Moren Brito, supo despu�s Scherer, "armado de cadenas, sonriente, golpeaba con estudiada furia a sus v�ctimas... y de pronto el hierro ca�a sobre el cuerpo inerme".

Caj�n de Sastre
Qued� en libertad Mart�n Barrios Hern�ndez, activista civil que encabeza la Comisi�n de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuac�n, en el Estado de Puebla. Haciendo aun m�s patente la injerencia ileg�tima del gobierno de Puebla en su detenci�n y enjuiciamiento, plagados de irregularidades, el jueves pasado el subsecretario de Gobierno de esa entidad le comunic� que hab�an llevado a su acusador ante el juzgado, para que se desistiera del cargo de chantaje que falazmente le hab�a imputado.
As� deben haber hecho para formular la acusaci�n: llevaron a presentarla a Lucio Gil, un maquilador que de ese modo quiso frenar el activismo de Mart�n Barrios en apoyo y defensa de las trabajadoras (tambi�n hay varones, pero las v�ctimas del maltrato laboral son sobre todo mujeres).
Tanto algunos maquiladores como el Gobierno pretenden que faltar a la ley es indispensable para el fomento econ�mico de la regi�n, y tienen a Barrios Hern�ndez como un peligro porque promueve la vigencia de la legislaci�n laboral.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Domingo 15 de nero del 2006.

Lo mismo, pero m�s barato
En la disputa interna de Alternativa, un partido peque�o pero dividido, nuevo pero con pr�cticas viejas, se hace realidad el lema comercial de uno de los protagonistas de su ri�a interior: "lo mismo, pero m�s barato", en el sentido de m�s vulgar, menos valioso. Hoy, fecha en que se cierra el plazo para presentar solicitudes de registro de los candidatos presidenciales, Alternativa ha pedido dos inscripciones, la de Patricia Mercado y la de V�ctor Gonz�lez Torres, que adopt� como alias el nombre de un personaje ideado para promover las ventas en las Farmacias Similares, el Dr. Simi.
Alternativa recibi� registro como partido pol�tico el a�o pasado. Lo formaron dos agrupaciones pol�ticas, Iniciativa XXI y Sentimientos de la Naci�n, representantes de las dos corrientes hoy en pugna, la socialdem�crata y la campesina. Al integrarse el partido quedaron al frente Patricia Mercado e Ignacio Irys, como presidenta y vicepresidente. Ella, sobresaliente en la lucha feminista y sindical, encarna la repetida tentativa de un grupo de pol�ticas y pol�ticos por crear un instrumento propio de participaci�n electoral. Pareci� posible que fuera candidata presidencial en 2000, en el partido Democracia Social, pero fue desplazada por Gilberto Rinc�n Gallardo. Esa organizaci�n no consigui� el 2 por ciento de los votos necesarios para permanecer en la liza electoral, de modo que la propia Mercado encabez� tres a�os m�s tarde una nueva iniciativa, que en cierto modo recog�a el legado de Democracia Social. A semejanza del partido de Alejandro Toledo, Per� Posible, que tras un primer intento fallido hab�a logrado la Presidencia de su pa�s, el nuevo intento se llam� M�xico Posible. Sin embargo, tampoco esa vez consigui� mantener su registro despu�s de participar en la elecci�n legislativa de 2003. Por su parte, Irys fue de muy joven militante del PRI (por el cual fue regidor en su Municipio natal, Las Choapas, Veracruz) y actualmente dirige la Coalici�n de Organizaciones Democr�ticas, Urbanas y Campesinas (CODUC).
En noviembre, Mercado dej� la presidencia del partido para contender por la del Pa�s. Qued� en su lugar Alberto Begn�, que hab�a encabezado la comisi�n ejecutiva de Iniciativa XXI, una de las agrupaciones generadoras de Alternativa. Despu�s de un breve tr�nsito por el Gobierno federal durante el sexenio de Salinas, Begn� se convirti� en funcionario del IFE, donde dirigi� la capacitaci�n electoral y el IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Informaci�n), a cuya secretar�a ejecutiva renunci� por desacuerdos con algunos de los comisionados que dirigen la instituci�n.
La elecci�n de Mercado dej� insatisfecho al sector encabezado por Irys y por un nuevo protagonista del partido, H�ctor S�nchez. De muy joven, ya graduado en el IPN como ingeniero electricista, S�nchez fue uno de los fundadores de la Coalici�n Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo, en Juchit�n, de donde lleg� a ser Alcalde. senador y diputado por el PRD, este partido lo present� como candidato a Gobernador en 1998. Pero cuando quiso repetir la experiencia en 2004 su partido prefiri� apoyar a un candidato de coalici�n, Gabino Cu�, porque representaba mayores posibilidades de triunfo. S�nchez abandon� entonces el PRD, fue candidato por un partido local que apenas figur� y ahora es dirigente de Alternativa. O era, porque uno de los aspectos de la reyerta interior consiste en la sustituci�n de quienes ostentan cargos o son consejeros.
Poco antes de la elecci�n de Mercado, Begn� quiso desmontar la oposici�n de Irys a esa postulaci�n. En reuni�n del comit� ejecutivo, en ausencia del vicepresidente dijo que pod�a neutralizarlo a trav�s de los priistas Manlio Fabio Beltrones o Beatriz Paredes. Cuando Grupo Reforma public� la minuta donde se recogen sus palabras, el 7 de enero, Begn� reaccion� �speramente diciendo que se trataba de un documento ap�crifo, "absolutamente falso". Pero no respondi� a la confirmaci�n del texto hecha por Irys, ni a la especificaci�n t�cnica aducida por el diario, que prueba que el documento pas� por su computadora.
La impugnaci�n a la candidatura de Mercado no prosper�. Irys y S�nchez la basaron en que se hab�a insatisfecho un requisito de la convocatoria. Si ciertas encuestas no indicaban que un aspirante interno -Mercado era la �nica- pod�a garantizar el 2 por ciento de la votaci�n necesario para conservar el registro, se buscar�a un candidato externo, como Jorge G. Casta�eda o V�ctor Gonz�lez Torres, mencionados expl�citamente. Los partidarios de Mercado, mayor�a en el consejo pol�tico federado, estimaron que no se trataba de un requisito sino de un criterio, salvable por otras consideraciones, y la eligieron. El Tribunal Electoral Federal, al que acudieron los impugnadores, resolvi� que la elecci�n hab�a sido legal. Y el s�bado 7 de enero fue solicitada la inscripci�n de Patricia Mercado como candidata presidencial.
La divisi�n interna se hab�a acentuado previamente. El 10 de diciembre, Mercado acus� "a quienes promovieron la queja ante el TEPJF de impulsar las eventuales candidaturas de Casta�eda o el Dr. Simi a cambio de dinero. Inclusive refiri� que Gonz�lez Torres ofreci� 50 millones de pesos para financiar a Alternativa y lograr as� que pudiera conservar su registro" (La Jornada, 10 de diciembre).
Irys y S�nchez dirigieron a Mercado una carta en que insistieron en sus reproches y demandaron una satisfacci�n: "No entendemos tu obstinaci�n por ser candidata a la Presidencia de la Rep�blica... al grado de faltar a tu palabra y a tu firma, pues t� misma te comprometiste a dejar en libertad a nuestro instituto pol�tico, de elegir a otra candidatura que le garantizara el referendo de su registro y de otorgarle el voto de calidad a la vertiente campesina en la decisi�n de qui�n ser�a el otro candidato o candidata, en caso de que no dieras el dos por ciento de intenci�n de voto en las encuestas, como sucedi� y revelan los sondeos de opini�n p�blica.
"Ahora adem�s recurres a la calumnia y a la difamaci�n, pretendiendo confundir a nuestros afiliados, simpatizantes y la opini�n p�blica en general, y eludir el debate de fondo, que es dotar a nuestro partido de una propuesta pol�tica y de una t�ctica electoral, con una candidatura que le garantice el refrendo de su registro...
"Por este conducto te emplazamos a que, en un acto de civilidad pol�tica y congruencia personal, en un evento p�blico con los medios de comunicaci�n... presentes las pruebas de tu aventurada y dolosa afirmaci�n...
"Invitamos tambi�n a los aludidos y agraviados CP V�ctor Gonz�lez Torres y Dr. Jorge Casta�eda Gutman a que en su presencia, si no tienes las pruebas de tu calumnia, nos des una disculpa p�blica, ya que ni el partido, ni sus dirigentes ni sus simpatizantes pueden estar bajo sospecha de actos de corrupci�n de ninguna especie".
Por supuesto, esa reuni�n no se realiz�. En carta al sector campesino de Alternativa Casta�eda neg� haber ofrecido nada a cambio de su eventual candidatura: "si tuviera dinero, lo utilizar�a para pagar mis deudas", explic�. El Dr. Simi responder�a con hechos. La columna campesina convoc� a sesi�n del consejo pol�tico federado para los d�as 11 y 12, en Ciudad Valles, SLP, y en vez de una ocurrieron dos reuniones de dicho �rgano. En una, el ala socialdem�crata, se ratific� la candidatura de Mercado y se aprob� la plataforma electoral, requisito faltante para el registro de la candidatura, que se envi� con celeridad al IFE. En otra, la columna campesina vot� sustituir esa candidatura por la de Gonz�lez Torres. La solicitud respectiva, con otra plataforma electoral, se present� en la oficial�a de partes del IFE ayer s�bado, con base en el art�culo 181 del c�digo electoral, que determina que dentro del plazo de solicitudes, que termina hoy, los reemplazos pueden ser decididos libremente.
Con su dicci�n incomprensible (ya se pide que si llega a hacer campa�a, cuando aparezca en la televisi�n sus palabras sean reproducidas con subt�tulos) Gonz�lez Torres rindi� protesta el viernes. Y a trav�s del Grupo Por un Pa�s Mejor precis� que no aportar�a al partido que lo postula 50, sino 100 millones de pesos, destinados a cubrir sus gastos de campa�a y que se manejar�an "de acuerdo con las reglas que el propio V�ctor Gonz�lez Torres fijar�a, sin la intervenci�n del partido que le ofrezca el registro".

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Viernes 13 de Enero del 2006

Instituto Electoral del DF
Ayer rindieron protesta, y pasado ma�ana tomar�n posesi�n de sus cargos, los nuevos integrantes del consejo general del Instituto Electoral del Distrito Federal. Lo presidir� el doctor Isidro H. Cisneros, y ser�n consejeros, enumerados en el orden alfab�tico de sus apellidos Gustavo Anzaldo, Fernando D�az Naranjo, �ngel Rafael D�az Ortiz, Carla Astrid Humphrey, Yolanda Columba Le�n Manr�quez y N�stor Vargas.
Sustituyen al primer consejo, elegido en 1999 e integrado entonces por Javier Santiago Castillo, que lo presidi�, Emilio �lvarez Icaza, Eduardo R. Huchim, Rub�n Lara Le�n, Rosa Mar�a Mir�n Lince, Rodrigo A. Morales y Leonardo Vald�s. Estos dos �ltimos y �lvarez Icaza renunciaron a sus puestos y fueron reemplazados por Mar�a Elena Homs Tirado, Juan Francisco Reyes del Campillo Lona y Bernardo Fern�ndez del Castillo. Estos dos �ltimos impugnaron su sustituci�n porque no hab�an cumplido el t�rmino para el que fue elegido el consejo, de siete a�os. Pero de todos modos dejar�n sus cargos el domingo.
Tras las reformas constitucionales, y la del estatuto de Gobierno del Distrito Federal, de 1996 y 1997, respectivamente, apenas en este �ltimo a�o fue posible crear una autoridad local propia en materia electoral, "independiente en sus decisiones, aut�noma en su funcionamiento y profesional en su desempe�o". El Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) se incorpor� as� tard�amente al paisaje de las instituciones comiciales del pa�s, con nueve a�os de retraso respecto de la instituci�n federal, y con tres si se considera el momento en que el IFE se convirti� en �rgano constitucional aut�nomo.
La Asamblea Legislativa realiz� hace siete a�os una acertada elecci�n, y como resultado puede calificarse de positivo el desempe�o del consejo electoral. Ciertamente padeci� problemas, importantes en algunos casos, e incurri� en errores durante los dos procesos electorales que tuvo a cabalidad a su cargo, los de 2000 y 2003, que, adem�s de la elecci�n de Jefe de Gobierno hace seis a�os, incluyeron en cada ocasi�n la de 16 jefes delegacionales y 66 diputados locales, 40 por mayor�a y 26 de representaci�n proporcional. La adecuada realizaci�n de las tareas del IEDF es mejor valorada si se atiende al hecho de que paralelamente a la organizaci�n de la elecci�n de 2000 fue preciso construir la instituci�n, proceso en que avanz� considerablemente, no obstante el lastre que para esa edificaci�n significaron las reformas coyunturales, caprichosas casi, que menudearon en este periodo.
Aunque los partidos pol�ticos atribuyeron a los consejeros sesgos e insuficiencias, y padecieron sanciones debido a su ineptitud o falta de voluntad en la rendici�n de cuentas, y aun por excederse en el gasto electoral (que en el DF constituye delito), y por ello se quejaron con frecuencia, ninguno instaur� contra los integrantes del consejo las denuncias con que amenazaron y que hubieran denotado una verdadera inconformidad con el desempe�o de los consejeros. De modo que, teniendo en cuenta su car�cter fundacional, momento que siempre implica avanzar a tientas, parece justo aplaudir a los consejeros que se van por su contribuci�n a la construcci�n de la democracia capitalina, cuya insuficiencia procede de la falta de la reforma pol�tica que ha sido frenada.
Ignoro si la composici�n del nuevo consejo obedeci� a un plan con ese objetivo, pero los seis consejeros resultaron por pares surgidos de tres instancias: la justicia electoral (la federal y la local), el IFE y el propio instituto local. Tres de ellos son abogados, dos licenciados en ciencia pol�tica y una contadora p�blica. A diferencia de la composici�n inicial del consejo saliente, ahora hay desde el comienzo dos consejeras.
El nuevo consejero presidente fue elegido por unanimidad de votos de los 50 diputados presentes en la sesi�n del 23 de diciembre. Apenas unas semanas atr�s hab�a sido seleccionado por el consejo general del IFE integrante del consejo local en el DF y si bien, por lo tanto, su experiencia directa en elecciones es breve, su rigurosa formaci�n acad�mica, su frondosa producci�n y su vocaci�n humanista lo califican de modo sobresaliente para esta labor. De hecho, no es ajena a ese quehacer su tesis doctoral, presentada en la Universidad de Florencia y premiada por la Fundaci�n Luigi Einaudi: se titul� Tensiones y capacidad de adaptaci�n de la democracia limitada en M�xico.
Licenciado en sociolog�a por la Universidad Nacional y doctor en ciencia pol�tica, Cisneros ha concentrado su atenci�n durante la �ltima d�cada -como investigador en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso- en los temas que constituyen el t�tulo de su obra general m�s reciente: Formas modernas de la intolerancia. De la discriminaci�n al genocidio, publicada por Oc�ano en 2004. En ese mismo a�o, la Comisi�n de Derechos Humanos del DF -a cuyo consejo pertenece- public� Derechos de los pueblos ind�genas. Contribuci�n para una ciencia pol�tica de los derechos colectivos. Con Clara Jusidman, Sergio Aguayo y Miguel Sarre, particip� en el "Diagn�stico sobre la situaci�n de los derechos humanos en M�xico", que encomend� la oficina del alto comisionado de las Naciones Unidas en esa materia.
Prescribe Cisneros que a "la globalizaci�n de las intolerancias debemos contraponer una mundializaci�n de la ciudadan�a y del reconocimiento de la diferencia cultural y pol�tica, esencia del orden democr�tico en las sociedades de nuestro tiempo".

Caj�n de Sastre
Si alguien pens� que la sesi�n que celebre el consejo general del IFE el mi�rcoles pr�ximo, para aprobar las solicitudes de registro de los candidatos presidenciales, iba a ser de s�lo tr�mite formal, probablemente se equivoque. El conflicto en el partido Alternativa Socialdem�crata y Campesina, que ayer se exacerb� al punto de que se efectuaron dos reuniones de su consejo pol�tico federado, que acordaron resolutivos antag�nicos, llegar� al �rgano electoral en la forma de una nueva solicitud de registro para ese partido, pues la fracci�n campesina, con 93 de 186 consejeros, revoc� la candidatura de Patricia Mercado y la reemplaz� por la de V�ctor Gonz�lez Torres, mientras que por otro lado 116 consejeros ratificaron la postulaci�n de la presidenta fundadora del partido. Ante dos solicitudes excluyentes, y tal vez dos plataformas electorales diversas, el consejo general se inclinar� por una (o desechar� ambas) y provocar� de esa manera un primer litigio sobre la materia ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci�n. Jueves, 12 de enero del 2006

Fox y Morales
El Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, probablemente no inform� al Presidente Vicente Fox de que el Gobierno boliviano que entrar� en funciones el 22 de enero est� interesado en exportar gas a M�xico. Y as� desinformado, Fox conjetur� que por no vender el gas se lo comer�n
Todav�a no asume sus funciones el presidente electo de Bolivia, Evo Morales, y ya el presidente Fox ha trazado su distanciamiento con el mandatario que con el 54 por ciento de los votos alcanz� el Poder Ejecutivo del que tomar� posesi�n el 22 de enero. El gobierno mexicano prolongar� de ese modo tensiones y rispideces que lo enfrentaron a los de Argentina y Venezuela en los meses finales del a�o pasado. Como en esos casos, Fox act�a de modo trivial. Y en �ste, desinformado.
No obstante la contundencia del triunfo del candidato del Movimiento al Socialismo, de Los Pinos no sali� una felicitaci�n a Morales sino hasta el martes pasado. Se aleg� que se esperar�a a su confirmaci�n formal, precauci�n valedera en los casos en que, como en Honduras recientemente, dos candidatos se proclaman vencedores o bien la diferencia es muy estrecha. Pero en muchas otras oportunidades -pensemos en la reelecci�n del presidente Bush, en noviembre de 2004- la Presidencia mexicana se apresura a felicitar a los ganadores. En el caso de Morales, pues, hubo una reticencia no explicable por motivos formales sino por la distancia ideol�gica y la conocida vinculaci�n -ratificada en los comienzos de la gira del boliviano, que incluy� citas con mandatarios europeos, concertadas antes de que se le proclamara Presidente electo- del dirigente cocalero con Fidel Castro y Hugo Ch�vez, con quienes expl�citamente Fox se ha enemistado.
Cuando Morales estuvo en Par�s, M�nica Delgado, la corresponsal de MURAL en la capital francesa, indag� sobre la relaci�n con M�xico del primer Presidente ind�gena de un pa�s con mayor�a ind�gena. El boliviano solicit� a Fox una entrevista, en el marco de la reuni�n cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la Uni�n Europea y Am�rica Latina. Conversaron en Guadalajara el 26 de mayo de 2004, pero no se simpatizaron. "No hemos podido entendernos", dijo Morales. Por lo que dijo ayer durante su visita a Sud�frica, podemos colegir que la falta de entendimiento se refer�a al papel de M�xico como receptor de gas boliviano: "En esa reuni�n no hubo mucho entendimiento sobre la venta de gas a M�xico, aunque yo no ten�a entonces mucho que hablar".
En su estancia parisiense Morales hab�a dicho que, sin embargo, "el contacto siempre estar�a abierto". Por eso result� impropia y desde�osa una expresi�n de Fox sobre el tema. El domingo, en el programa radiof�nico semanal de Eduardo Salazar, el Presidente dijo: "El nuevo gobierno aparentemente hab�a dicho que el gas de Bolivia no se exporta. Bueno, pues ni hablar. Pues lo van a consumir ah� o se lo van a comer ah�, all� ellos. Tienen mucho gas como para exportarlo".
Adem�s de la reacci�n de un dirigente del MAS, el dicho de Fox fue tambi�n mal recibido por Morales. El futuro gobernante boliviano calific� de "muy apresuradas" esas palabras de Fox, y se doli�: "Que no trate de humillarme a m� o a mi pueblo para defender los intereses de su pa�s". Hubiera podido tambi�n refutar la posici�n de Fox por mal informada. Morales no es contrario a la exportaci�n de gas. Ahora mismo Bolivia vende ese energ�tico en vol�menes importantes a otros pa�ses, y el Presidente electo no ha anunciado que cancelar�a la exportaci�n sino, cuando m�s, procurar�a nuevas condiciones. Y al contrario de lo que Fox supone, su pol�tica energ�tica incluye ventas de gas al exterior.
En septiembre de 2003 vino a M�xico el presidente de Bolivia Gonzalo S�nchez de Losada, grato al presidente Fox. El mandatario visitante expuso con claridad su prop�sito de exportar gas a M�xico, a trav�s de una compa��a privada, dentro de un paquete en que una mayor cantidad de ese energ�tico se vender�a a Estados Unidos. El fluido llegar�a desde un puerto peruano a L�zaro C�rdenas o a Ensenada, donde ya se edificaban construcciones para su redistribuci�n a Estados Unidos. La operaci�n fue cancelada porque apenas volvi� a su patria S�nchez de Losada se vio envuelto en la impugnaci�n popular a su pol�tica energ�tica (de la que la exportaci�n era s�lo una parte) y, tras una represi�n brutal a la movilizaci�n popular, tuvo que huir de Bolivia. Evo Morales fue protagonista de ese movimiento y tal vez cuando habl� con Fox en mayo siguiente se propon�a explicar su posici�n.
Un a�o m�s tarde, en mayo de 2005, el presidente mexicano viaj� a Bolivia. Ya era Presidente Carlos Mesa, y se manten�a el prop�sito de que M�xico aliviara su d�ficit (que resuelve con importaciones car�simas, de Texas) con gas boliviano. Pero si Fox y Mesa conversaron sobre el tema, su desarrollo se frustr� porque el presidente boliviano renunci� a su cargo. No ha variado, sin embargo, la intenci�n de realizar esas operaciones. El vicepresidente elegido junto con Morales, �lvaro Garc�a Linera (que vivi� en M�xico una suerte de exilio), manifest� a fines de diciembre, expresamente, el inter�s del nuevo gobierno por efectuar esas exportaciones, intenci�n que fue saludada por el canciller Luis Ernesto Derbez. Pero quiz� no lo coment� con Fox, que da por hecho que por no querer venderlo, en Bolivia se comer�n el gas.
Adem�s de una invitaci�n general, con motivo de este incidente Evo Morales pidi� a Fox viajar a Bolivia para hablar del tema frente a frente. Pero ayer mismo Fox anunci� que no asistir� a la toma de posesi�n, ni lo har� el canciller Derbez, sino s�lo el embajador acreditado. Fox acudir�, en cambio, a la asunci�n del nuevo presidente hondure�o, Manuel Zelaya. A Per� hace cuatro a�os viaj� con prop�sito similar la esposa del Presidente.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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11 de enero del 2006

�Y Opci�n Ciudadana?

Aunque Roberto Campa, candidato presidencial de Nueva Alianza, firm� entre los integrantes de Opci�n Ciudadana, una iniciativa lanzada por el empresario Alfonso Romo en abril pasado, no hay evidencia de que su lanzamiento corresponda al dise�o de esa asociaci�n civil que con gran aparato se pens� a s� misma como factor modelante de la pol�tica electoral. Sus objetivos fueron diluy�ndose conforme avanz� el a�o, por la veloz mutaci�n de las circunstancias, y acaso porque la atenci�n de su impulsor principal se concentr� en resolver un grave conflicto, al mismo tiempo familiar y financiero, que anteayer tuvo un nuevo y enojoso episodio.

 

Opci�n Ciudadana fue presentada en sociedad en mal momento, el 28 de abril de 2005, porque una semana despu�s, la noche del 4 de mayo, el Presidente Fox anunci� que la Procuradur�a general de la rep�blica no ejercer�a acci�n penal contra el desaforado jefe de Gobierno del Distrito Federal. Despu�s de que la C�mara de Diputados hab�a privado de su inmunidad, cuatro semanas atr�s, a Andr�s Manuel L�pez Obrador, y abri� la posibilidad de enjuiciarlo y, por ende, de privarlo de sus derechos pol�ticos, parec�a oportuno tratar de llenar el espacio que su ausencia electoral suscitar�a. Aun con esa candidatura vigente, Opci�n Ciudadana calcul� que hab�a lugar para una cuarta candidatura, adem�s de las de L�pez Obrador, Madrazo y Santiago Creel.

 

Romo se aproxim� a Convergencia, de Dante Delgado, en busca de la v�a adecuada para participar con esa candidatura alterna. El partido naranja, sin embargo, que se mostraba abierto a diferentes posibilidades, ya sea con una candidatura externa (como la de Jorge G. Casta�eda) o con una propia, no consigui� rehacerse despu�s de sus infortunios electorales en Oaxaca y Veracruz, donde hab�a participado con amplias expectativas de �xito. Su alianza con el PAN para la elecci�n mexiquense de julio pasado tampoco respondi� a la esperanza suscitada y, seguramente convencida de que no es oportuno correr el riesgo de acudir a solas a la elecci�n presidencial, se adhiri� a la candidatura de L�pez Obrador como parte de la alianza Para el bien de todos, con el PRD y el PT.

 

La derrota de Creel en la contienda interna de Acci�n Nacional mejor� las posibilidades de competencia de ese partido, con la inesperada candidatura de Felipe Calder�n, cuyo perfil probablemente sea atractivo para los empresarios que junto con Romo firmaron la convocatoria de Opci�n Ciudadana, como Roberto y Daniel Servitje -que tomaron posici�n pol�tica antes de que a favor del panista Alberto C�rdenas lo hiciera el patriarca de la familia, don Lorenzo-, y como Antonio Chedrauie, Alejandro Mart�, Juan Diego Guti�rrez Cortina y Pablo Escand�n.

 

Las condiciones objetivas de la vida pol�tica hicieron que perdiera sentido la propuesta de Romo, salvo que se crea que Opci�n Ciudadana negoci� con Elba Ester Gordillo la postulaci�n de Campa, uno de los varios priistas que hab�a signado el llamamiento de Romo. Otro de los miembros del PRI que apoy� esa iniciativa, Arturo N��ez, por el mismo motivo que el ahora candidato presidencial de Nueva Alianza, su repudio a Madrazo, ha abandonado su filiaci�n de toda la vida. N��ez se ha aproximado a la candidatura de L�pez Obrador.

 

Esa probable frustraci�n de su objetivo pol�tico, y la naturaleza misma del conflicto jur�dico y judicial que enfrenta, han obligado a Romo a concentrar su energ�a en dirimir los problemas que su suegro, Alejandro Garza Lag�era, hizo p�blicos tambi�n en abril pasado, al mismo tiempo que se lanzaba Opci�n Ciudadana. Ese miembro de la reputada familia regiomontana fundada por don Eugenio Garza Sada, junto con otros accionistas de Savia, la controladora de las empresas dirigidas por Romo, ha juzgado indebido el manejo de ese consorcio del que, sin embargo, ya no forma parte, seg�n sostiene su yerno.

 

Dos grupos, con sendos consejos de administraci�n, han protagonizado un litigio que anteayer estuvo a punto de generar un enfrentamiento personal entre abogados, accionistas... y guaruras que ins�litamente fueron admitidos en una asamblea, la favorable a Garza Lag�era, para ratificar acuerdos contra Romo, que incluyen la presentaci�n de denuncias penales. Despu�s de un periodo de auge en que su campo de acci�n creci� desmesuradamente, Romo se vio en la necesidad de vender varios de sus negocios. Antes de que hiciera lo propio con Seminis, una empresa dedicada a la biotecnolog�a, y falto de confianza en las predicciones de su yerno sobre el buen futuro de ese giro, Garza Lag�era cedi� su participaci�n en Seminis, que le fue cubierta en efectivo y en especie. Pero no mucho tiempo despu�s Monsanto compr� Seminis a un precio por acci�n muy superior al que le fue pagado al suegro, y �ste busca ser resarcido del presunto da�o patrimonial que resinti�, y tambi�n pedir cuentas sobre el resto de la administraci�n. Romo alega que no s�lo nada tiene que reclamar, porque opt� por salir de Seminis, sino que est� en falta porque no ha entregado los t�tulos cuyo importe le fue cubierto en su oportunidad.

 

Romo y su grupo sostienen que el lunes no hubo qu�rum y por lo tanto no se efectu� la asamblea citada, y que la reunida fue una junta espuria, cuya presunta mayor�a es inexistente. Ambas partes, como ya lo han hecho, anunciaron su prop�sito de llevar su desacuerdo ante las instancias legales que correspondan, es decir los tribunales locales y federales, donde buscar�n hacer notar su peso... y sus pesos.

 

Caj�n de Sastre

El domingo 15 se iniciar� el proceso electoral en Chiapas, que desembocar� en la jornada electoral del 20 de agosto. La sucesi�n del Gobernador Pablo Salazar Mendiguch�a se realizar� en un clima en que parece imposible que se reproduzca una alianza como la que lo llev� al Poder Ejecutivo en el 2000, y por lo tanto el PRI tiene posibilidades de recuperar el Gobierno estatal. Es vasto el elenco de los aspirantes priistas pero, si no se da a Sami David la oportunidad de contender de nuevo (como se hizo con Natividad Gonz�lez Par�s en Nuevo Le�n) es probable que el candidato sea el senador Jos� Antonio Aguilar Bodegas. Pretenden la candidatura del PRD, y eventualmente ser apoyados por otros partidos, el Secretario de Gobierno Rub�n Vel�zquez, y dos legisladores federales, el senador Rutilio Escand�n (denunciado como terrateniente en una sesi�n de La Otra Campa�a zapatista) y el diputado Emilio Zebad�a, ex consejero electoral que fue Secretario de Gobierno con Salazar Mendiguch�a, pero de quien se apart� hasta el grado de la ruptura.

 

 



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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10 DE ENERO DEL 2006.

El quinto candidato

El Tucom, ampliado, tiene finalmente candidato presidencial. El antimadracismo, que se frustr� tras la nada graciosa huida de Arturo Montiel, podr� organizarse en torno a Roberto Campa, que ayer pidi� registro, postulado por el partido Nueva Alianza. El diputado que recientemente abandon� las filas del PRI, actu� como secretario ejecutivo y vocero de Unidad Democr�tica, el grupo constituido ex profeso para oponerse a la candidatura de Roberto Madrazo. Adem�s de los restos de esa tendencia que no se han subordinado al antiguo l�der nacional y ahora candidato presidencial, Campa cuenta con el relevante apoyo de Elba Esther Gordillo. M�s todav�a, es el candidato de la presidenta del SNTE. Est� por verse si lo es tambi�n de ese poderoso sindicato.

Campa hizo una carrera priista durante un cuarto de siglo. Gan� buenas notas en su desempe�o administrativo, y ha sido asamble�sta y dos veces diputado federal (la segunda estaba en curso, y ahora pedir� licencia). Se le atribuyen dos fracasos notorios, aunque al menos el primero no puede imput�rsele personalmente: presid�a el comit� del PRI en el DF en 1997 cuando se produjo la primera de las estrepitosas derrotas de ese partido en la capital, pues el PRD lo derrot� en la contienda por la Jefatura del Gobierno capitalino y las diputaciones locales y federales. La ca�da priista constitu�a una tendencia que s�lo se acentu� en ese a�o y los posteriores y ni siquiera una direcci�n atinada hubiera podido frenarla.

No obstante ese resultado, en 1999 Campa supuso posible contar con los cuadros priistas para su empe�o personal de ser el candidato a la Jefatura de Gobierno capitalino. Pero la misma decisi�n que hizo candidato presidencial a Francisco Labastida hizo en el Distrito Federal aspirante priista a Jes�s Silva Herzog. Se creer�a que esos resultados adversos arrojar�an fuera de la pol�tica a Campa, pero se revitaliz� al acercarse en 2001 a Elba Esther Gordillo, que lo dej� dirigir el sector popular y luego lo convirti� en su principal colaborador cuando ambos fueron elegidos diputados en 2003. Cuando la lideresa magisterial fue echada de la coordinaci�n priista en San L�zaro, Campa qued� reducido a la marginalidad en su bancada. Desde all� envi� dos se�ales de dignidad: anunci� que se ausentar�a de la sesi�n en que fue desaforado Ren� Bejarano, protestando su amistad con el ex dirigente perredista apestado al punto que ni siquiera sus propios compa�eros quer�an admitir que lo conoc�an. Cuando en abril pasado se desafor� a Andr�s Manuel L�pez Obrador, Campa fue m�s all�. A diferencia de todos sus compa�eros no s�lo vot� en contra del dictamen que decret� la p�rdida de la inmunidad del jefe de Gobierno sino que subi� a la tribuna para desnudar la verdadera intenci�n del procedimiento (intenci�n que se frustr� el domingo, al ser solicitado el registro del tabasque�o como candidato presidencial). Escrib� entonces que "el mejor discurso, el m�s inteligente y conmovedor, fue el de Campa, que se esmer� en ahuyentar cualquier sospecha de acercamiento a L�pez Obrador pero dio una lecci�n de �tica pol�tica a sus correligionarios invit�ndolos a reconocer, aun en su fuero interno, que se trataba de un ardid pol�tico y no de un esfuerzo de legalidad".

Poco m�s tarde, Campa se incorpor� a Unidad Democr�tica, y el 7 de noviembre, dos semanas despu�s de que Montiel se desmoronara ante el primer soplido del lobo feroz, el diputado mostr� ser verdaderamente antimadracista. Renunci� a su militancia: tras recordar el deber estatutario de apoyar a los candidatos de su partido y, "postulado Roberto Madrazo candidato presidencial, como irremediablemente suceder�, no estar� en disposici�n de cumplir mis obligaciones".

Campa dio as� el paso en que se le anticiparon Miguel �ngel Yunes y Tom�s Ruiz, integrantes ahora del ala gordillista del gobierno de Fox, en un movimiento que era parte del antagonismo de la profesora con Madrazo. Otro lo era la creaci�n del partido Nueva Alianza. Aunque fue clara la maternidad de esa organizaci�n, fundada a partir de la Asociaci�n ciudadana del magisterio, una agrupaci�n pol�tica originada tambi�n en el SNTE, Gordillo ha oscilado entre admitir y negar que el partido fuera suyo. Durante el fin de semana decidi� quitarse la m�scara y apareci� como la autora principal de las decisiones de Nueva Alianza. Hasta pareci� posible que ella misma fuera su candidata presidencial, pero eso hubiera significado, entre otras consecuencias, facilitar el trabajo a quienes se disponen a expulsarla del PRI.

La nueva evidencia de que Gordillo act�a en Nueva Alianza �nimus d�mini, es decir con �nimo de due�a, precipitar� su salida del PRI, a la que seguramente seguir� la de otros dirigentes magisteriales, como el secretario general del sindicato, Rafael Ochoa, presente en la reuni�n del Consejo Nacional del partido gordillista. Tales l�deres esperar�n para moverse a que se resuelvan las candidaturas legislativas (y las municipales) en el PRI, pues querr�an que su agrupamiento estuviera parado sobre dos columnas, el gordillismo priista y el de Nueva Alianza. Pero si los madracistas organizan en su contra una noche de los cuchillos largos y purgan las estructuras priistas de la huella de Gordillo, Campa aparecer� como un candidato capaz de atraer el voto de los priistas descontentos, y se har� as� realidad la figuraci�n de Francisco Labastida que supuso posible un flujo de antimadracistas hacia otro partido, una opci�n diligentemente preparada por Gordillo.

Caj�n de Sastre

Distantes en edades, pr�ximos en prop�sitos, diferentes en visiones, Ra�l Mac�n y Ra�l Jard�n murieron este fin de semana. Mac�n naci� en Pachuca en 1930. Formado en el credo metodista, en cuya Iglesia fue pastor, escribi� una profusa obra pol�tica y no pocos poemarios. Por s�lo citar algunos de sus t�tulos, seleccionemos los muy caracter�sticos: Una lectura revolucionaria de la Biblia y Una ciudad llena de ti. Sobresali� su activismo pol�tico en la inserci�n de los cristianos (no cat�licos) en la izquierda mexicana. Milit� en el PMT y en el Partido Comunista. Dirigi� la editorial Claves Latinoamericanas, el movimiento Iglesia y sociedad en M�xico y el Centro de coordinaci�n de proyectos ecum�nicos. Jard�n, nacido en el DF en 1950, fue periodista y militante, como su padre, Edmundo Jard�n Arzate. Form� parte de todas las redacciones de la prensa izquierdista, y tambi�n del IMER y Radio Educaci�n. Escribi� 1968. El fuego de la esperanza, desde su perspectiva de miembro del Consejo nacional de huelga de entonces.



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Lunes 9 de enero del 2006

Chantaje a la poblana

El 30 de diciembre de 2003, Mart�n Barrios Hern�ndez fue agredido al llegar a su casa. Se cumplieron as� amenazas que se hab�an multiplicado en los meses anteriores, a ra�z de la presentaci�n del informe sobre las maquiladoras

La legislaci�n penal poblana es peculiar en aspectos de forma y fondo. Su c�digo respectivo se llama todav�a c�digo de defensa social, como dieron en ser titulados esos ordenamientos en una �poca. Es uno de los pocos (como el de Yucat�n) que conserva esa denominaci�n. Y es uno de los pocos, tambi�n, quiz� el �nico (aunque no llego al extremo de afirmarlo) que tipifica el delito de chantaje como il�cito con definici�n propia y no como una forma de amenazas.

El art�culo 415 del c�digo poblano dice que "comete el delito de chantaje el que con �nimo de conseguir un lucro o provecho amenazare a otro con da�os morales, f�sicos o patrimoniales, que afecten al amenazado o a persona f�sica o jur�dica con quien �ste tuviere relaciones de cualquier orden que lo determinen a protegerlos". Mientras que las amenazas, con cuya definici�n coincide b�sicamente este tipo, son sancionadas en el c�digo penal federal hasta con un a�o de prisi�n y multa de 360 d�as, la penalidad poblana es mucho m�s rigurosa, pues va de 2 a 10 a�os de prisi�n y la multa puede llegar hasta a mil d�as de salario. Adem�s, en el c�digo sustantivo se establece una regla adjetiva, que singulariza el tratamiento judicial del chantaje: "el procedimiento ser� secreto, sin publicaci�n de ninguna de las constancias de autos, cuando los hechos afecten a juicio del juez el honor, el prestigio o cr�dito de personas f�sicas o jur�dicas".

No ha de haber muchas acusaciones por chantaje, supongo, y menos a�n las habr� que prosperen. Es que, salvo que la amenaza se exprese p�blicamente, o a trav�s de medios en que quede constancia, la suerte de la denuncia depende de la credibilidad del acusador, y la defensa, de la que tenga el acusado. Es una palabra contra otra. En consecuencia, imagino que sea aplicable la cl�usula in dubio pro reo, que beneficia al acusado en caso de duda: si no hay plena comprobaci�n de la amenaza, hay que liberar.

Estas divagaciones obedecen al peculiar caso de Mart�n Barrios Hern�ndez, desde la semana pasada sujeto a proceso por chantaje y preso en el penal de San Miguel, en Puebla. Habiendo sido agredido b�rbaramente dos a�os atr�s sin que la justicia sancionara a su atacante, ahora lo ofende un aparato ministerial y judicial omiso en proteger su integridad y eficaz cuando se trata de privarlo de su libertad y contribuir de ese modo a intimidarlo. V�ctima de amenazas cumplidas, tan ciertas que se convirtieron en lesiones, sin que nadie pagara por ello, ahora se le enjuicia por amenazas que no ha proferido.

Barrios Hern�ndez es un activista civil, coordinador de la Comisi�n de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuac�n (CDHLVT). La condici�n genuina de su servicio, su justa fama p�blica le ha merecido varios reconocimientos. El sistema de universidades jesuitas, por ejemplo, le otorg� el premio Tata Vasco, que se confiere a defensores de derechos humanos. Y el consejo local del IFE en el estado de Puebla lo eligi� apenas en diciembre consejero distrital, de modo que deber�a participar en el proceso que est� en curso, pero su encarcelamiento se lo impide por ahora.

En enero de 2003, la Comisi�n que encabeza Barrios Hern�ndez, y la organizaci�n canadiense Red de solidaridad de la maquila, publicaron un informe titulado Tehuac�n: del calz�n de manta a los blue jeans. En �l se exponen las condiciones de trabajo de, sobre todo, mujeres ind�genas que cosen pantalones vaqueros sometidas a bajos salarios, largas jornadas, riesgo de intoxicaci�n por los ingredientes utilizados para colorear o decolorar la tela. Adem�s, se impide todo tipo de organizaci�n sindical, por lo que la CDHLVT no se content� con el an�lisis y la denuncia de la situaci�n laboral sino que apoy� la lucha de trabajadoras despedidas, durante ese 2003, de las f�bricas pertenecientes al Tarrant Apparel Gropu, propiedad de Kamel Nacif, denunciante de Lydia Cacho, tambi�n procesada en Puebla no obstante que realiza su labor en Quintana Roo.

El 30 de diciembre de 2003, Barrios Hern�ndez fue agredido al llegar a su casa. Se cumplieron as� amenazas que se hab�an multiplicado en los meses anteriores, a ra�z de la presentaci�n del informe sobre las maquiladoras. Con un ladrillo fue golpeado en la cabeza y la espalda, y a pu�etazos. Ensangrentado, debi� acudir a la Cruz Roja en pos de primeros auxilios. Denunci� de inmediato el ataque pero el expediente respectivo fue archivado "al a�o de inconsistentes investigaciones de la agencia del ministerio p�blico en Tehuac�n", seg�n su propio dicho.

Durante el a�o pasado, Barrios Hern�ndez apoy� a grupos de trabajadoras y trabajadores despedidos sin indemnizaci�n y sin causa justificada. Contaron entre ellos 163 personas echadas de la empresa Calidad en confecciones, SA de CV, propiedad de Lucio Gil Z�rate el 22 de noviembre. Para impedir la intervenci�n del activista, el maquilador lo denunci� por chantaje, aunque en la fecha y el momento en que asegura se produjo la extorsi�n, Barrios Hern�ndez se hallaba en una asamblea en el atrio de templo de Coculco, en Ajalpan, fuera de Tehuac�n.

Ordenada su aprehensi�n, fue detenido como si se tratara de un delincuente vulgar y peligroso. El procedimiento, que debi� ser turnado a Tehuac�n, est� siendo realizado en la capital del estado. No se le concedi� libertad bajo fianza. De modo tan aberrante como en el caso de Lydia Cacho, cuya averiguaci�n se inici� en el �rea electoral, Barrios Hern�ndez fue denunciado ante la oficina ministerial de secuestros.

Caj�n de Sastre

Quienes se sientan atribulados y perplejos por la descalificaci�n pertinaz emprendida por el subcomandante Marcos contra Andr�s Manuel L�pez Obrador y su campa�a para llegar a la Presidencia de la Rep�blica. Quienes se sientan atrapados en el falso dilema planteado por el Delegado Zero, que determina qui�n es verdaderamente de izquierda y qui�n no lo es, tienen en do�a Rosario Ibarra el mejor ejemplo de c�mo la firmeza de principios y convicciones y la claridad de criterio impiden caer en la falacia que olvida que las palabras de un dirigente tienen valor distinto si s�lo denuncia las contradicciones e injusticias del sistema o si se propone encararlas para resolverlas y remediarlas. La fundadora y animadora principal del grupo Eureka acudi� ayer al acto de registro de L�pez Obrador ante el Instituto Federal Electoral. Con toda la autoridad moral que le concede su lucha por la recuperaci�n con vida de su hijo y cientos de desaparecidos pol�ticos, y su apoyo a muchas causas populares, el zapatismo incluido, a ella menos que nadie, le pueden pesar los juicios que pretenden descalificar a quienes suponen posible un gobierno que trabaje por la justicia con libertad.

 



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Domingo 8 de enero del 2006

Que los registren

Abierto el registro de los candidatos presidenciales del lunes pasado al 15 pr�ximo, inici� la lista de solicitantes el ciudadano Edmundo S�nchez Aguilar, quien acudi� al Instituto Federal Electoral el jueves 5. Ayer s�bado present� su solicitud Patricia Mercado, de Alternativa Socialdem�crata y Campesina. Hoy toca su turno a Andr�s Manuel L�pez Obrador. Ma�ana lunes quiz� se presente la candidata o el candidato de Nueva Alianza. El mi�rcoles solicitar� ser registrado Felipe Calder�n, Y el domingo pr�ximo, �ltimo d�a del plazo, lo har� Roberto Madrazo. El 18 de enero el Consejo General del IFE otorgar� las inscripciones que correspondan y 24 horas despu�s comenzar�n las campa�as.

Present� la solicitud de S�nchez Aguilar el Partido Social Dem�crata (PSD). Como ese partido, que lo tuvo en 1982, carece hoy de registro, invoc� el fundamento constitucional que ha esgrimido Jorge G. Casta�eda, la fracci�n II del art�culo 35, que otorga a los ciudadanos la prerrogativa de "poder ser votado para todos los cargos de elecci�n popular... teniendo las calidades que establezca la ley". Seguramente el IFE invocar� el art�culo 175 del C�digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, que de modo inequ�voco declara que "corresponde exclusivamente a los partidos pol�ticos nacionales el derecho de solicitar el registro de candidatos a cargos de elecci�n popular", y por lo tanto lo negar�.

La presentaci�n ayer de la candidata de Alternativa reflej� la crisis que vive su naciente partido. La acompa�aron al tr�mite ante el IFE pocas personas, ninguna de las cuales pertenece a la columna campesina de la organizaci�n que a sus seis meses de edad parece dividida. Formada por acuerdo entre una corriente urbana que profesa el credo socialdem�crata (misma que dos veces antes, a trav�s de Democracia Social y M�xico Posible se aventur� en la escena electoral) y organizaciones campesinas, Alternativa puede resultar una opci�n frustrada aun antes de llegar al 2 de julio, como lo fueron sus precedentes en las jornadas electorales de 2000 y 2003. Y es que no ha formulado todav�a su plataforma electoral.

La ley obliga a la presentaci�n de un documento de esa naturaleza, distinto de los b�sicos requeridos para registrar a los partidos (declaraci�n de principios, programa de acci�n y estatutos). Dice el art�culo 176 que "para el registro de candidaturas a todo cargo de elecci�n popular el partido pol�tico postulante deber� presentar y obtener el registro de la plataforma electoral que sus candidatos sostendr�n a lo largo de sus campa�as pol�ticas". El lapso para la presentaci�n de las plataformas es el mismo que el aplicable a los candidatos, la primera quincena de enero. En el 2000, el IFE determin� que el registro de las plataformas fuera previo al de los aspirantes. Ahora el �rgano electoral ha dictaminado que ambos registros pueden ser solicitados simult�neamente o por separado, sin que el de la plataforma anteceda al del candidato.

Alternativa puede, en consecuencia, presentarla hasta el pr�ximo domingo. Ser� formulada en la reuni�n de su consejo pol�tico federado el jueves y viernes pr�ximo, en Ciudad Valles. En ese espacio se tensar� todav�a m�s la relaci�n entre Patricia Mercado y Alberto Begn�, presidente del partido, por un lado, e Ignacio Yris, vicepresidente, contrario a la candidatura ya aprobada. De no haber acuerdo sobre la plataforma entre la columna socialdem�crata y la campesina podr�a no cumplirse el requisito legal.

Cuando, por su parte, la coalici�n Por el bien de todos, formada por el PRD, el PT y Convergencia, presente esta ma�ana la solicitud de registro de L�pez Obrador se frustrar�n las maniobras y augurios que trataron de impedirlo y anunciaron su infortunio. Cuando en mayo de 2004 se solicit� el desafuero del jefe de Gobierno del Distrito Federal fue claro para todos que se trataba precisamente de evitar que llegara el momento que se consuma hoy, el de que L�pez Obrador fuera candidato. En diciembre siguiente, la propia se�ora de Fox, mitad de la pareja presidencial, se permiti� avizorar, en una reuni�n informal en el hotel propiedad del diputado priista Francisco A. Arroyo Vieyra en Le�n, que L�pez Obrador gobernar�a s�lo hasta marzo de 2005, y que como consecuencia de ello (pues el desafuero implicaba la destituci�n y la c�rcel), la contienda presidencial ser�a librada s�lo por el PAN y el PRI.

Aunque la relaci�n de L�pez Obrador con su partido no es tersa, y aunque Convergencia enfrenta un conflicto interno que puede tener repercusiones en la coalici�n, su posici�n en la contienda de la que se quiso apartarlo sigue siendo muy fuerte. Especialistas y p�blico en general lo consideraron el mejor pol�tico del a�o pasado, seg�n encuestas de Reforma, y no hay sondeo de intenciones de voto que no lo coloque en el primer lugar.

Las corrientes antag�nicas en su partido se avienen mal de su grado a su primac�a, porque ser�a suicida no hacerlo, pero pugnan por imponerse en la designaci�n de candidatos al Congreso, sin advertir que la sociedad cuidar� esta vez la calidad de quienes integren el Poder Legislativo con tanto ah�nco como escoger� al Presidente de la Rep�blica y que, por lo tanto, m�s importante que las cuotas de las tribus ser� la configuraci�n de una oferta que permita a L�pez Obrador, en caso de triunfo, contar con un apoyo parlamentario suficiente.

Felipe Calder�n acudir� el mi�rcoles a su registro acompa�ado ya por la ex secretaria de Desarrollo Social Josefina V�zquez Mota, integrada a su equipo de campa�a. Carente de experiencia electoral (fue diputada en 2000, por la v�a plurinominal, proveniente de la actividad privada), es claro que la raz�n por la que har� proselitismo para el candidato panista es el haber administrado la pol�tica social de Fox. Se le env�a a consumar en la campa�a el clientelismo que neg� practicar durante su gesti�n. La informaci�n y los contactos con grupos sociales que obtuvo y gener� durante su quinquenio al frente de Sedesol son una mina de oro electoral.

Roberto Madrazo se registrar� el �ltimo d�a en que es posible hacerlo. Un sicoanalismo barato nos har�a afirmar que de ese modo acepta ya que ese, el �ltimo, puede ser el lugar en que lo coloquen los electores, de entre los candidatos de los partidos mayores. Aunque algunas encuestas reflejan un crecimiento importante de las expectativas del Partido Verde, aliado al PRI, fruto de su gasto multimillonario, no es seguro que haya un traslado mec�nico de quienes votar�an por el candidato del PVEM hacia el tricolor. Por lo pronto, se extiende la percepci�n de que Madrazo puede ser superado por L�pez Obrador y Calder�n. Pero es que todav�a no comienza la avalancha de dinero con que el PRI est� habituado a triunfar. Ni se define por completo el panorama interno en que se realizar� su campa�a.

Hoy podr�a conocerse un rasgo de ese panorama. Sigilosamente, Nueva Alianza, el partido que contribuy� a fundar Elba Esther Gordillo cuando era dirigente de otro, ha aplazado la decisi�n sobre su candidatura y en una demostraci�n elocuente de lo que puede aportar a la contienda ocult� la informaci�n sobre sus precandidatos, presumiblemente registrados el viernes.

Este domingo se sabr� a qui�n postula, hecho que s�lo tendr� importancia si la persona escogida es Gordillo (o Jorge G. Casta�eda, que tambi�n podr�a aprovechar este periodo de registro para intentar formalmente ser inscrito e inconformarse ante la negativa). Si la ex secretaria general del PRI se lanza a la contienda quedar� expulsada del PRI (de donde de todos modos ser�a echada en breve) y podr� medirse el da�o que resienta el anta�o invencible no en cuanto a n�mero de votos sino en el de organizadores electorales.

Es de prever que todas las solicitudes que presenten los partidos ser�n aceptadas el 18 de enero. Es seguro que los consejeros electorales registrar�n a los candidatos. Ser�a deseable que tambi�n los registraran seg�n el uso coloquial que damos los mexicanos a ese verbo ("a m�, que me registren", proponemos para decir que nada tenemos que ocultar). Es decir, ser�a deseable que entre los requisitos para la inscripci�n (no presente ahora en la ley) se incluyera la declaraci�n patrimonial, la constancia de los bienes materiales de cada qui�n.

 



Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Viernes 6 de enero del 2006.
Vicisitudes hidalguenses
Luciano Cornejo es juez y parte en el proceso de selecci�n de candidatos a la candidatura a senador, pues es presidente del comit� estatal perredista y quiere ser candidato o declinar en favor de Jos� Guadarrama
A dos j�venes profesores de ciencias pol�ticas de la Universidad Aut�noma de Aguascalientes no se les renov� el contrato de prestaci�n de servicios, que suele ser un paso a la definitividad. Uno de los motivos de ese virtual cese consiste en una imputaci�n espec�fica: se les acusa de difamar al actual rector de esa instituci�n y a su antecesor, por malversar los fondos universitarios. Ellos niegan la autor�a del mensaje tenido por delictuoso. Esperemos que la situaci�n adquiera sus entornos precisos, y que los acad�micos (sobresalientes en sus estudios y su desempe�o) puedan continuar el ejercicio de su vocaci�n docente.
Es mucho peor la suerte del doctor Pablo Vargas Gonz�lez, que hace m�s de 20 a�os ha sido catedr�tico en la Universidad Aut�noma del Estado de Hidalgo y el martes pasado, como se hace con el invasor de un espacio ajeno, fue echado de su cub�culo en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, donde es (o era) coordinador de ciencia pol�tica o administraci�n. Vargas Gonz�lez es uno de los m�s distinguidos profesores de la instituci�n, uno de los dos miembros de su claustro pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (�s�, ley� usted bien, del personal docente de esa universidad, dominada por la mezquindad pol�tica, s�lo dos personas forman parte del SNI!).
Por la fuerza, Vargas Gonz�lez fue obligado a salir de su oficina, y a llevar consigo sus papeles y libros. Mario Salinas, administrador del instituto, tartajosamente esboz� una pretendida explicaci�n del desalojo, vigilado por un agente de seguridad privada: dice el director Adolfo Pontigo Loyola que no cabes en su proyecto. Tambi�n desliz� que su militancia pol�tica (�es comunista!, se le espet�, como si vivi�ramos hace medio siglo) y su dedicaci�n a hacer proselitismo causaron su infortunio.
Vargas Gonz�lez es licenciado en derecho, maestro en antropolog�a y doctor en ciencias sociales. Su tesis para este �ltimo grado, obtenido en la Universidad de Guadalajara y el Centro de Investigaci�n y Estudios Superiores en Antropolog�a se titul� Las dificultades de la transici�n pol�tica desde el nivel local. El caso del estado de Hidalgo. Una porci�n de ese trabajo fue publicado por la propia Universidad hidalguense y la C�mara (federal) de Diputados, como Hidalgo. Elecciones y reforma pol�tica. 1979-2000. All� Vargas Gonz�lez se muestra como el m�s acucioso y el m�s riguroso analista de los fen�menos electorales en su entidad natal, como antes en La poblaci�n de Hidalgo, escrito en colaboraci�n, hab�a resumido su experiencia como investigador en temas demogr�ficos. Ya en 1994 era el autor con m�s obra enumerada en la Bibliograf�a general del estado de Hidalgo, compilada por el finado V�ctor M. Ballesteros G., y publicada por la propia universidad.
Buena parte de su trabajo fue realizado juntamente con la doctora Irma Eugenia Guti�rrez Mej�a, en su momento integrante pionera del propio Sistema Nacional de Investigadores, que instituy� en la UAEH los estudios demogr�ficos y sociales. Esa vinculaci�n acad�mica y la amistad que mantienen los dos investigadores ha sido tambi�n pretexto para la indignante defenestraci�n del doctor Vargas, a quien se se�ala como propagandista de la doctora Guti�rrez, sin que eso corresponda a la verdad.
Ella est� participando en el proceso de selecci�n de los candidatos a senador en Hidalgo, en el Partido de la Revoluci�n Democr�tica. Como aspirante externa, representa el aire nuevo que los simpatizantes de ese partido, y muchos de sus militantes esperan que sople en su interior para desvanecer los miasmas que all� se han formado. Contiende por esa candidatura (en f�rmula en que la acompa�a el ex diputado Luis Rojas, coordinador administrativo del grupo senatorial del PRD), contra dos mastodontes, que lejos de enriquecer la oferta pol�tica del perredismo la disminuyen.
Se trata de Luciano Cornejo, ex alcalde de Tezontepec de Aldama, ex diputado local y quien por segunda vez encabeza el comit� estatal perredista. Esta circunstancia lo descalifica, porque es juez y parte. Su caso se asemeja, en peor, al de Roberto Madrazo en el PRI, quien aprovech� su posici�n al frente de su partido para construir su candidatura. Se apart�, sin embargo, al menos en la forma, de la presidencia partidaria antes aun de lanzar la convocatoria al proceso interno en que result� triunfante.
Cornejo no observar� siquiera esa elegancia formal, sino que es al mismo tiempo precandidato y l�der estatal, cuyos dos periodos (hace siete a�os y ahora) se caracterizaron por su adhesi�n a Jos� Guadarrama.
En un doble juego del que esperan obtener ganancia, Guadarrama es tambi�n aspirante a la senadur�a. Es previsible que seg�n las circunstancias Cornejo decline a favor de Guadarrama, o viceversa. Guadarrama pretendi� ser, con el apoyo de Cornejo, candidato a gobernador en 1999, sin conseguirlo entonces, porque no renunci� a la militancia priista en que persever� todav�a algunos a�os m�s. El a�o pasado s� consigui�, con el invariable apoyo de Cornejo, ser candidato en una postulaci�n que no le dio votos al PRD y s� le hizo pasar verg�enzas, porque el historial de Guadarrama no es para enorgullecer a nadie.
El escandaloso despido al doctor Vargas es un modo oblicuo de debilitar la precandidatura de la doctora Guti�rrez por v�a intimidatoria. La maniobra es posible por acuerdos pol�ticos que vinculan a Guadarrama y Cornejo con Gerardo Sosa, amo universitario y dirigente nato de la Sosanostra.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Jueves 5 de enero del 2006
Cabildeo
El cabildero norteamericano Jack Abramoff decidi� no hundirse solo. Puesto a elegir entre una condena a 30 a�os de c�rcel si guardaba silencio, o una de nueve si revelaba sus secretos, escogi� la segunda opci�n. Y a partir de hoy comenzar� a saberse qu� legisladores, sobre todo pertenecientes al Partido Republicano, recibieron a lo largo de muchos a�os contribuciones y sobornos para favorecer los intereses de las empresas y grupos a los que Abramoff y su socio Michael Scanlon representaban ante las C�maras.
El juicio a Abramoff no s�lo cancelar� la carrera de algunos senadores y representantes, sino que revelar� la verdadera naturaleza del debate legislativo, que las m�s de las veces se resume en la toma de posici�n pagada de los parlamentarios. Puesto que el sistema de financiamiento electoral en Estados Unidos descansa en aportaciones de particulares, el condicionamiento o, para decirlo con mayor crudeza pero tambi�n m�s claridad, la compra de voluntades, comienza con las contribuciones a las campa�as y puede continuar, coyuntural o sistem�ticamente, durante todo el ejercicio legislativo.
El fen�meno no es nuevo en Estados Unidos y otros pa�ses donde el Congreso toma decisiones de fondo. En una cinta que estuvo en cartelera el a�o pasado, sobre la vida del peculiar magnate Howard Hughes, se evidencia el papel de un senador comprado por una l�nea a�rea resuelta a echar del mercado a Hughes, que act�a sin el menor embozo.
En M�xico el cabildeo, el que se desarrolla honestamente y el que acude a la persuasi�n por v�a pecuniaria, es un fen�meno nuevo, y su edad coincide con la de la autonom�a parlamentaria. Hasta antes de 1997, cuando el PRI dominaba con holgura ambas C�maras, era innecesario convencer o comprar legisladores, porque su intervenci�n en el proceso de confeccionar leyes o formular el presupuesto era casi nula. En cambio, a partir de esa fecha han crecido las posibilidades de que los legisladores legislen y no lo haga s�lo el Ejecutivo. Empresas, sus asociaciones, grupos de inter�s y aun dependencias gubernamentales o gobiernos estatales descubrieron la posibilidad de hacerse o�r por los diputados y senadores y de sacar avante o frenar disposiciones favorables a sus intereses, o lo contrario. Los agentes de enlace legislativo, como se les llama, han proliferado y ocupan en San L�zaro y Xicot�ncatl espacios crecientes, que por ahora comparten con la prensa.
De suyo, el cabildeo es una actividad l�cita, que aporta informaci�n a los legisladores cuando abordan situaciones concretas, como la fijaci�n de impuestos a bienes y servicios, o determinan exenciones, o establecen reglas para los negocios privados. Pero es tenue la l�nea que separa ese trabajo socialmente �til de la componenda que incorpora intereses privados ocultos a las decisiones de un cuerpo deliberativo.
En el pasado periodo de sesiones ordinarias, el diputado panista Miguel �ngel Toscano provoc� un esc�ndalo cuando asegur� que varios legisladores hab�an aceptado sobornos de empresas tabaqueras, en su af�n de que no se impusieran nuevos grav�menes sobre sus productos. Forzado a identificar por sus nombres a los denunciados en general, lo hizo e incluy� aun a miembros de su propia bancada. Los diputados perredistas incluidos en la lista ofrecida por Toscano negaron haber recibido regalos o invitaciones y su indignaci�n por la mendacidad del panista los condujo a presentar en su contra una denuncia penal por difamaci�n, a sabiendas de que no ser�a posible llevarlo realmente a juicio salvo que se le desaforara.
Fue una l�stima que Toscano se retrajera de su decisi�n inicial. Su lance frustrado hubiera sido piedra de toque para esclarecer los mecanismos que no s�lo las tabaqueras ponen en pr�ctica, y no s�lo ante los legisladores, para obtener legislaci�n en su provecho. En el caso espec�fico de las cigarreras hay que decir que sus eventuales sobornos a diputados eran redundantes, porque han conseguido un status fiscal singular, en que obtuvieron el derecho de trocar impuestos por donaciones. El convenio respectivo, que implica la aportaci�n de hasta un peso (en la porci�n final de su vigencia) por cada cigarrillo, dispone claramente que sus cl�usulas dejan de ser aplicables si se produce un cambio en la fiscalidad correspondiente.
Las declaraciones patrimoniales de los legisladores deber�an estar a disposici�n de los ciudadanos, para poder averiguar si hay congruencia entre las dietas (que es el ingreso �nico de la mayor parte de los diputados y senadores) y su capacidad adquisitiva. El a�o pasado y hasta nuestros d�as, varios legisladores han pagado onerosas campa�as en busca de candidaturas, y la sociedad ignora el origen de los fondos, necesariamente abundantes, aplicados a ese prop�sito pol�tico. No sorprender� a nadie saber que patrocinar total o parcialmente esas campa�as es parte del cabildeo il�cito que es un vicio nuevo entre nosotros.
Frustrado el intento de Toscano, atemorizado su protagonista o fallido su prop�sito de hacerse notar en su prop�sito de contender por la candidatura panista al Senado, ser�a una fortuna para la sociedad que en el otro extremo de la cadena, como en el caso de Abramoff, se aceptara revelar los sistemas de persuasi�n empleados ante el Congreso mexicano. Es ingenuo pensar, sin embargo, que eso ocurra de modo espont�neo y sin que, como el caso del cabildero ahora en dificultades, la justicia lo presione, porque la sociedad mexicana carece de instrumentos para lograrlo.

Caj�n de Sastre
Muri� el martes, repentinamente, Agust�n Granados Granados, a los 60 a�os de edad. No �ramos parientes pero acept�bamos que nuestros conocidos comunes supusieran lo contrario. A menudo me confund�an con �l, y a �l conmigo, quiz� porque tenemos un aire de familia sin que perteneci�ramos a la misma. Aunque estudi� derecho y letras en la Universidad Nacional, se form� a s� mismo en la pr�ctica period�stica. No tard� en sobresalir en la informaci�n por televisi�n, as� sea la de car�cter social (como lo mostr� su cobertura de conflictos armados en Centroam�rica) as� fuera la de �ndole cultural. En una emisi�n nocturna del canal 9 de Televisa, Noche a noche, se especializ� en entrevistas a creadores. A �ltimas fechas era parte del Grupo F�rmula que en una esquela mortuoria lo llam� "querid�simo compa�ero de trabajo" y "maestro de innumerables generaciones de periodistas". Milit� en el partido comunista y en el PRD, y fue responsable de prensa del gobierno capitalino en la administraci�n de Rosario Robles.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Miercoles 4 de enero del 2006
Oposici�n extraparlamentaria
Como ocurri� varias veces antes, una delegaci�n del Ej�rcito Zapatista de Liberaci�n Nacional ha salido de sus emplazamientos. No me refiero a sus incursiones militares, como la inicial, ocurrida en enero de 1994, ni a sus movilizaciones t�cticas en diciembre del mismo a�o. Cuento s�lo las ocasiones en que el zapatismo armado dej� en resguardo su escueto arsenal y, fuera de su �mbito territorial propio, busc� alternativas que satisficieran sus demandas. Tal fue el caso de las conversaciones en San Andr�s o, m�s vistosamente, la caravana encabezada por el subcomandante Marcos en marzo de 2001, cuando la naci�n estuvo pr�xima a un acuerdo profundo que significara el comienzo de las reivindicaciones ind�genas.
En vez de ese resultado, el Congreso produjo s�lo frustraci�n, resentimiento y la convicci�n en el EZLN de que por la v�a institucional nada es esperable. De all� que en junio pasado, al emitir la Sexta Declaraci�n de la Selva Lacandona, el zapatismo haya invitado a organizar y practicar la oposici�n extraparlamentaria. No utiliz� ese t�rmino, usual en la teor�a pol�tica, pero es claro que su convocatoria a practicar otra pol�tica (y a plantearla en el semestre de movilizaci�n electoral como otra campa�a) conduce a tal modo de contestaci�n.
Giampaolo Zucchini, en el Diccionario de Pol�tica dirigido por Norberto Bobbio (Siglo XXI), enuncia los rasgos de tal g�nero de oposici�n, que son los perceptibles en la finalidad a que ha llamado el EZLN: "Para alcanzar... el objetivo de la destrucci�n del actual sistema capitalista... la oposici�n extraparlamentaria no se sirve tanto de los cl�sicos medios revolucionarios de la insurrecci�n armada sino m�s bien de la utilizaci�n de medios menos violentos en el plano f�sico, pero no en el moral y de la eficacia pr�ctica, m�s en consonancia con el actual desarrollo de la sociedad industrial... El objetivo es el de recoger a su alrededor, mediante acciones expresivas (por ejemplo manifestaciones y ceremonias colectivas) por una parte, y acciones instrumentales por otra, el m�s amplio consenso en la sociedad, sacudi�ndola de su presunta o real resignaci�n ap�tica para lograr que la revoluci�n, iniciada desde la base, se convierta en una avalancha que crezca momento a momento y que arrolle al sistema".
La otra campa�a, que hoy ocurre en Tuxtla Guti�rrez (despu�s de hacerlo en San Crist�bal de las Casas y Palenque) y el lunes pr�ximo saldr� de Chiapas para continuar en Yucat�n, es una nueva declaraci�n de guerra, s�lo que por medios pac�ficos, si valen la paradoja o la contradicci�n. Antes fue una guerra contra el Estado. Ahora lo es contra el sistema. La Sexta Declaraci�n de la Selva Lacandona incluy� un descarnado diagn�stico de la situaci�n de M�xico (y del mundo), que pone el acento en los estragos y aun la destrucci�n que el neoliberalismo ha generado, y se propone poner remedio a las diferentes formas de expoliaci�n que ese modelo suscita y propicia. Es un movimiento expresamente anticapitalista. Y es tambi�n contrario a la pol�tica de partidos y parlamentaria. Aprovecha en ambos terrenos el malestar profundo que causan el desempleo (el de los que perdieron sus puestos de trabajo y el de quienes no los han tenido nunca) y la inequidad subrayada por el consumismo conspicuo, y las pr�cticas partidarias abusivas y est�riles que enferman a porciones crecientes de la poblaci�n. Seguro que much�simos lectores har�an suya la visi�n zapatista a este respecto:
"�Estamos diciendo que la pol�tica no sirve?", se pregunta el delegado Zero, que para efectos de La otra campa�a es la nueva advocaci�n del subcomandante Marcos, quien contesta. "No, lo que queremos decir es que esa pol�tica no sirve. Y no sirve porque no toma en cuenta al pueblo, no lo escucha, no le hace caso, nom�s se le acerca cuando hay elecciones. Y ya ni siquiera quieren votos, ya basta con las encuestas para decir qui�n gana. Y entonces pues puras promesas de que van a hacer esto y van a hacer lo otro, y ya luego, pues anda-vete y no los vuelves a ver, m�s que cuando sale en las noticias que ya se robaron mucho dinero y no les van a hacer nada porque la ley, que esos mismos pol�ticos hicieron, los protege".
Por eso el zapatismo armado propone "otra forma de hacer pol�tica", una que de nuevo "tenga el esp�ritu de servir a los dem�s, sin intereses materiales, con sacrificio, con dedicaci�n, con humildad, que cumpla la palabra, que la �nica paga sea la satisfacci�n del deber cumplido, o sea como antes hac�an los militantes de izquierda que no paraban ni con golpes, c�rcel o muerte, mucho menos con billetes de d�lar".
De La otra campa�a resultar�a, si as� lo convienen los grupos y las personas que ser�n escuchadas por los zapatistas, una "nueva organizaci�n pol�tica zapatista, civil y pac�fica, anticapitalista y de izquierda, que no luche por el poder y que se empe�e en construir una nueva forma de hacer pol�tica". Pero muy pronto esa rara pol�tica que no busca el poder conoce sus l�mites, pues el zapatismo propone "una nueva Constituci�n, o sea nuevas leyes que tomen en cuenta las demandas del pueblo mexicano... Una nueva Constituci�n que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al d�bil frente al poderoso". Pero tal nuevo instrumento s�lo puede surgir de un constituyente, emanado a su vez de una revoluci�n o de una convocatoria electoral. Y como el EZLN ha renunciado a la v�a armada tendr�a que acudir a la pol�tica tradicional para instaurar la nueva pol�tica.

Caj�n de Sastre
Con semanas de retraso, por lo que pido disculpas, pues s�lo ahora he podido imponerme de esos mensajes llegados durante mis vacaciones, corrijo una omisi�n en que incurr� al mencionar a las mujeres que han encabezado gobiernos republicanos en Am�rica Latina. Varios lectores hicieron notar que a la breve lista ofrecida por m� -Mar�a Estela Mart�nez de Per�n (Isabelita), Violeta Barrios viuda de Chamorro y Mireya Moscoso viuda de Arnulfo Arias- hab�a que a�adir a Lidia Gueiler Tejada. Nacida en Bolivia en 1921, se hizo militante del Movimiento Nacionalista Revolucionario, en cuya lista fue elegida senadora. Presid�a su C�mara en 1979 cuando el Ej�rcito derrib� al Presidente Walter Guevara Arce y dej� ac�falo el Gobierno. El Congreso la eligi� en noviembre de 1979 y ella fue obligada a renunciar el 17 de julio del a�o siguiente, cuando se produjo un nuevo golpe, esta vez encabezado por el general Luis Garc�a Meza, un conocido y descarado narcotraficante. La ex Presidenta Gueiler Tejada fue despu�s Embajadora en Venezuela.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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Martes 3 de enero del 2006

Poder y pornograf�a
El libro cuyo protagonista es Jean Succar Kuri no es s�lo "la historia de un viejo sucio que descubre que le gusta tener sexo con ni�as de incluso cinco a�os de edad"...
Lydia Cacho escribi� el a�o pasado un libro sobre "el poder que protege a la pornograf�a infantil". Ahora, en una comprobaci�n de la vastedad de ese poder, se intenta hacerle pagar su osad�a. Se la procesa por difamaci�n en Puebla. Con la absurda y manipulada acusaci�n en su contra se busca no proteger una reputaci�n sino castigar a la autora de Los Demonios del Ed�n por haber descubierto que un pederasta detenido hoy en Arizona es pieza clave en el comercio internacional de pornograf�a infantil y tr�fico de menores.
Feminista que considera su maestra en tal convicci�n a su propia madre, Paulette Ribeiro, Lydia Cacho ejerce el periodismo en Canc�n, donde tambi�n se ha significado por la defensa de los derechos humanos de las mujeres, a trav�s de un centro especializado en atenderlas cuando son v�ctimas de violencia. En febrero pasado recibi� graves amenazas, presumiblemente de maridos irritados porque sus v�ctimas hab�an acudido al centro dirigido por ella. Ahora tenemos motivos para suponer que el origen de los amagos era otro.
En ese febrero Lydia Cacho termin� de escribir el libro cuyo protagonista es Jean Succar Kuri. Pero no es s�lo "la historia de un viejo sucio que descubre que le gusta tener sexo con ni�as de incluso cinco a�os de edad". Es tambi�n y sobre todo, como lo dice la propia autora, una indagaci�n sobre "el sustento cultural de la misoginia y el intrincado tejido que une a un abusador sexual con el crimen organizado, bajo el cobijo de la impunidad y la corrupci�n policiaca", en la que se percibe "c�mo los poderosos extienden sus brazos allende las fronteras, para intentar acallar las voces de denuncia que develan las redes de complicidad criminal".
Los Demonios del Ed�n fue escrito en Quintana Roo y publicado en marzo pasado por Grijalbo, en el Distrito Federal. Por entonces la Comisi�n Nacional de Derechos Humanos hab�a solicitado medidas cautelares a favor de Lydia Cacho, y la Agencia Federal de Investigaci�n le ofreci� escolta que la acompa�a desde entonces. Sin embargo, esa guardia no pudo impedir que el 16 de diciembre la activista fuera aprehendida (secuestrada en realidad) por cinco agentes judiciales de Puebla llegados a Canc�n en dos veh�culos, que la trasladaron por carretera, a lo largo de 20 horas, a esa ciudad donde una jueza hab�a ordenado capturarla por el delito de difamaci�n. La periodista se recuperaba apenas de neumon�a y estaba afectada de bronquitis, que empeor� durante el trayecto, en que estuvo sometida a hostigamiento sicol�gico y aun material, pues s�lo una vez se le proporcion� agua y alimento.
En un ejemplo de c�mo act�a la red de poder que protege a la pederastia y el tr�fico de menores y su envilecimiento, el Gobernador de Puebla, Mario Mar�n, hab�a accedido a una solicitud del industrial Jos� Kamel Nacif Borge, que produce mezclilla en una planta situada en la capital poblana, opera all� mismo otra de procesamiento textil y controla siete maquiladoras en Tehuac�n. Al servicio del empresario, el Gobernador instruy� a su procuradora a que cuanto antes se realizara la averiguaci�n previa. Y no contento con eso, cuando la periodista fue llevada ante la jueza, el Ejecutivo local, formado en el covachuelismo de la direcci�n de Gobierno de su entidad, anticip� la sentencia. Dijo que la escritora hab�a incurrido en difamaci�n y deb�a ser castigada por ello. En sinton�a con esa opini�n, el 23 de diciembre la periodista fue declarada formalmente presa, si bien est� libre bajo fianza. En Puebla la difamaci�n se castiga hasta con cuatro a�os de c�rcel.
Nacif Borge es mencionado en Los Demonios del Ed�n como protector de Succar Kuri, quien le prest� su nombre en diversas operaciones mercantiles, y tambi�n como testigo y compa�ero de sus andanzas delictuosas.
Las menciones a ese empresario, ha explicado la autora ya sometida a proceso, "carecen de dolo, y son extra�das del propio testimonio de las v�ctimas del pederasta Succar Kuri que se encuentra en expedientes en la PGR. Y por lo que respecta al da�o a la reputaci�n de Nacif, f�cilmente puedo comprobar que esa reputaci�n se encontraba ya en entredicho por las numerosas notas period�sticas publicadas antes de la edici�n del libro, relativas a su detenci�n por el FBI, sus relaciones con el juego y el presunto lavado de dinero en Las Vegas, los esc�ndalos con el Fobaproa y las denuncias por acoso sexual en sus maquiladoras". (La Jornada, 29 de diciembre).
Si Nacif Borge se sintiera en realidad lastimado en su honor, lo �ltimo que hubiera hecho es acudir a la justicia para castigar a quien causara su deshonra, porque un efecto del abordamiento ministerial y judicial del caso es la m�s intensa difusi�n de la imagen que provoca desprestigio. Seguramente es menor el n�mero de lectores de Los Demonios del Ed�n que el de quienes a trav�s de los medios saben ahora de la relaci�n del presunto ofendido con Succar Kuri. No es cre�ble, por lo tanto, que mueva a Nacif Borge la defensa de su honra, sino que acaso se propone contribuir a mejorar la suerte judicial de su amigo.
Pese a la multiplicaci�n de denuncias en su contra, Succar Kuri pudo huir de Canc�n pero fue aprehendido en febrero de 2004 en Chandler, Arizona, donde se halla en espera de que se resuelva el pedido de extradici�n librado por el Gobierno mexicano. Una sentencia contra la autora del libro que resume su historia criminal fortalecer�a la posici�n del pederasta. Y har�a saber a Lydia Cacho cu�n vigoroso es el poder que denunci�.

Caj�n de Sastre
M�s all� de su propio caso, Lydia Cacho ha propuesto tomarlo como punto de partida para despenalizar la opini�n. Es una antigua y sostenida posici�n del Grupo Reforma, que ha convocado a reflexionar sobre el car�cter de obst�culo a las libertades que tiene el solo hecho que el c�digo penal incluya delitos de comunicaci�n, como la calumnia y la difamaci�n. En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal est� en curso una iniciativa que elimina esos il�citos y al mismo tiempo dispone un mecanismo para la defensa del honor y la reputaci�n, que son bienes y valores que deben ser preservados y protegidos sin criminalizar a los emisores de opini�n. Asegura la periodista, por su parte, que la indignaci�n generada por la persecuci�n en su contra "podr�a convertirse en el motor de algo m�s importante, m�s trascendente, para dejar atr�s esta absurda mordaza y amenaza al ejercicio period�stico y al derecho de la sociedad a ser enterada de... los vicios de la vida p�blica".

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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2 de enero del 2006
Los muros
Aunque todav�a falta que la apruebe el Senado estadounidense para que se convierta en ley, la iniciativa del representante republicano por Wisconsin, James Sensenbrenner aprobada hace dos semanas en su C�mara, ha suscitado cr�ticas en amplios sectores. Tambi�n las ha expresado el Gobierno mexicano, incluido el Presidente Fox. Como ha sido frecuente, sin embargo, la reacci�n gubernamental ha sido pobre, insuficiente y desinformada, carente del peso pol�tico y jur�dico que deb�a caracterizar la oposici�n ante un proyecto de semejante envergadura.
Fox y su Canciller Luis Ernesto Derbez protestan contra el proyecto de construir una muralla que impida el acceso de trabajadores mexicanos indocumentados a Estados Unidos, como si se tratara de una novedad. El muro existe ya. En las inmediaciones de San Diego fue construido con material de desecho de la Guerra del Golfo, la emprendida hace 15 a�os por el primer George Bush. No ha impedido el paso de migrantes, que al pie de la valla o atisbando desde su porci�n superior, esperan condiciones para poder saltar al otro lado e internarse en territorio estadounidense. Esa barda y otras medidas semejantes tienen el prop�sito de hacer m�s dif�cil y costosa la internaci�n de mexicanos a Estados Unidos. Han logrado su prop�sito a un costo criminal, multiplicando las muertes de quienes intentan trabajar en aquel pa�s y perecen por las inclemencias del tiempo y los ataques de fieras. Y la Canciller�a no ha protestado por esa muralla del modo como lo hace ahora ante la posibilidad de su extensi�n.
El alegato estadounidense de que la defensa de su frontera es asunto enteramente unilateral, v�lido en abstracto, no deber�a funcionar en el marco de los acuerdos que pretenden organizar la convivencia en Am�rica del Norte. El 23 de marzo del a�o que acaba de terminar se reunieron en Waco, Texas, los Gobernantes de los tres pa�ses que signaron el tratado de libre comercio vigente desde hace 12 a�os, para una suerte de relanzamiento o ampliaci�n de sus prop�sitos. Aunque qued� claro que con el segundo de sus t�rminos Washington pretend�a edulcorar la rudeza que significaba el primero, se firm� entonces el compromiso fundacional para una Alianza para la seguridad y la prosperidad de Am�rica del Norte. La extensi�n del muro ya existente a otros tramos fronterizos puede que garantice el principal objetivo del Gobierno de Bush, la seguridad, pero rompe con cualquier intenci�n de lograr la prosperidad. �No es enarbolable ese instrumento para combatir las nuevas tendencias antimigratorias?
El lunes pasado el Canciller Derbez accedi� a ser recibido no por su hom�loga la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, sino por dos de sus funcionarios subalternos, para abordar ese asunto. La reuni�n debi� ser rechazada, hasta que se conviniera el nivel adecuado. Es verdad que el proyecto amenazante surgi� del Congreso y no es todav�a instrumento de una pol�tica gubernamental. Pero el Presidente Bush, como si no entendiera que la iniciativa Sensenbrenner se opone a su propio proyecto en la materia, se apresur� a avalar la decisi�n de la C�mara, y es seguro que har� lo mismo si tambi�n la aprobara el Senado. La toma de posici�n mexicana deber�a dirigirse a neutralizar ese apoyo del Ejecutivo, pero el Gobierno de Fox se halla mal situado para hacerlo, porque recibe sin rubor ayuda material y financiera estadounidense para impedir el paso de mexicanos a los Estados Unidos, seg�n lo record� la semana pasada el diario The Arizona Republic.
La construcci�n de otro muro, potencialmente m�s peligroso para los migrantes mexicanos y la relaci�n entre los dos pa�ses que la valla que se erija en la frontera, ha merecido menos atenci�n en la protesta mexicana, no obstante que forma parte del proyecto republicano en curso. Se trata de la conversi�n en delito del ingreso sin papeles a los Estados Unidos, que hasta ahora es una falta administrativa que se castiga con la deportaci�n. Criminalizar la migraci�n ilegal no s�lo llenar�a las c�rceles estadounidenses de delincuentes, sino que generar�a un cisma en la sociedad pues para no ser v�ctimas de penas, los ciudadanos deber�an delatar a quienes se hayan internado sin documentos. Con raz�n el episcopado estadounidense ha expresado su preocupaci�n porque la acci�n de los cat�licos de aquel pa�s organizados para asistir a migrantes podr�a ser tenida como encubrimiento y aun como complicidad.
Cuarenta y ocho horas despu�s de la aprobaci�n del proyecto Sensenbrenner en la C�mara se festej� en todo el mundo el d�a del migrante, el 18 de diciembre. El relator de la ONU para los derechos de los migrantes, el experto mexicano Jorge Bustamante, deplor� en esa oportunidad que ninguno de los pa�ses receptores -entre los que obviamente descuella Estados Unidos- haya ratificado la Convenci�n internacional para la protecci�n de los derechos de los trabajadores migrantes y sus grupos familiares. Aun sin su firma, puede ser invocado ese instrumento internacional frente a la pretensi�n de Estados Unidos -una porci�n de su Congreso, por ahora- de no s�lo no proteger a los migrantes sino convertirlos en criminales.
M�s all� de la ret�rica, M�xico debe asumir una posici�n firme contra esos muros. Contar�a con el apoyo de los pa�ses centro y sudamericanos afectados tambi�n por esas intenciones, y a los que Washington desde�a: no entr� en vigor ayer el tratado de libre comercio con Centroam�rica porque sus socios no cumplen las condiciones estadounidenses.

Caj�n de Sastre
La aprehensi�n del ex jefe policiaco Carlos Solana, que dirigi� la judicial en Nuevo Le�n, no redondea las averiguaciones sobre el secuestro de Jes�s Piedra Ibarra, ocurrido hace m�s de 30 a�os, pero no es irrelevante. Es el tercero de los funcionarios acusados de haber hecho desaparecer a Piedra Ibarra que ha sido apresado, as� sea con tardanza. Est�n sujetos a proceso Juventino Romero y Miguel Nazar Haro. Falta el principal de ellos, el ex director federal de Seguridad, Luis de la Barreda Moreno, pr�fugo en ese y otros procedimientos con los que se busca indagar la suerte de algunos desaparecidos durante la guerra sucia. Y falta, sobre todo, precisar el paradero de Piedra Ibarra, quien despu�s de su detenci�n no fue presentado ante las autoridades y no pudo, por lo tanto, acogerse a las garant�as procesales que ahora benefician a su captores. Sin incurrir en el peoresnadismo, no debemos minusvaluar la acci�n ministerial en este caso.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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1o. de enero del 2006.
El a�o que entra
El Jefe de Estado deber� asegurar la gobernabilidad
Por supuesto, uso la expresi�n en su sentido estricto: el a�o que entra no es el pr�ximo, sino precisamente el que est� entrando, el que comienza, el 2006. Justamente a la mitad de este nuevo a�o tendremos una gran jornada electoral para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo federales, y tambi�n los locales en el Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco y Morelos (donde habr� sucesi�n de Gobernador) y otras entidades.
Aunque ya desde el 2000 el Presidente de la Rep�blica dej� de ser autoridad electoral (la reforma de 1996 hizo del IFE un �rgano constitucional aut�nomo sin presencia del Ejecutivo), esta es la primera elecci�n en que el Jefe del Estado no pertenece al partido que domin� la escena pol�tica durante m�s de siete d�cadas. Siempre en provecho de su propia militancia, hasta entonces el Presidente fue una suerte de �ltimo recurso, de instancia extrema que no s�lo resolv�a la designaci�n del candidato oficial sino que tambi�n atend�a los problemas pol�ticos inherentes al proceso electoral. En la nueva condici�n del Pa�s, el Jefe del Estado debe actuar como tal, situ�ndose por encima de los partidos y sin incurrir en la tentaci�n de favorecer al suyo. No podr�a hacerlo al modo antiguo, porque se han multiplicado los controles institucionales y sociales para impedirlo o al menos evidenciarlo. Pero se precisa que vaya m�s m�s all� y se constituya en autoridad moral que abata las pasiones inmoderadas y ejerza a plenitud sus atribuciones para asegurar la gobernabilidad, o al menos para evitar que el proceso electoral se convierta en factor de discordia.
Fox tendr� que hacer un relevante esfuerzo para satisfacer esas necesidades, porque en las v�speras del a�o electoral ha mostrado estar lejos de conseguirlo. Emprendi� en agosto una intensa campa�a propagand�stica que no ha cesado a la fecha, y ni siquiera se interrumpi� en la segunda quincena de diciembre, cuando el IFE dispuso que callara el proselitismo partidario. El culto a la personalidad, caracter�stico de los reg�menes autoritarios, ha sido adoptado por los publicistas gubernamentales para presentar a Fox como autor de todos los bienes que el Gobierno dispensa o dice dispensar a los gobernados. La campa�a ha producido un resultado beneficioso para la imagen de Fox, que mantiene una alta calificaci�n personal, pero no abona las condiciones de equidad de la competencia. Se dir� que en otros pa�ses no s�lo no est� re�ida con ella la participaci�n presidencial en las campa�as, propias donde hay reelecci�n, o la de su partido. Pero la comparaci�n elude las peculiaridades mexicanas, no s�lo por su historia de predominio de un partido que desde el Gobierno favorec�a ilegalmente a sus candidatos, sino tambi�n en lo que concierne al sistema de radio y televisi�n, susceptible de hacerse adicto al Presidente y en el que el Ejecutivo dispone de sus propios espacios.
Fox deber� concentrar la energ�a gubernamental en el enfrentamiento de los graves problemas cuya falta de soluci�n puede afectar la gobernabilidad. El m�s evidente es el de la inseguridad, un fen�meno empeorado en el a�o reci�n concluido porque las bandas de la delincuencia organizada se apoderaron de las calles de ciudades y aldeas. Aunque las cifras var�an, los diversos c�mputos sobre la materia muestran que hasta m�s de mil 500 personas fueron asesinadas en ajustes de cuentas, lo cual a nadie deber�a complacer (aunque haya quienes la entienden como una limpieza �tica), no s�lo porque el n�mero incluye a funcionarios que combat�an a la delincuencia, a periodistas que informaban sobre ese combate y a personas inocentes, sino porque la libre acci�n de los sicarios y su impunidad implican que el Gobierno es incapaz de hacer regir la ley, primera y �ltima de sus atribuciones.
El auge de la delincuencia organizada supone, en el a�o electoral, el riesgo de su infiltraci�n en los procesos internos de selecci�n de candidatos y en la propia contienda constitucional. En nueve meses del 2005 proliferaron las campa�as millonarias de aspirantes que no han aclarado ya no digamos el monto, que eso puede calcularse, sino el origen de los recursos que hicieron posible su gasto desorbitado. Es previsible que la danza de los millones se acelere en los pr�ximos meses, puesto que, si bien no basta la propaganda para hacer prosperar a un mal candidato, una inversi�n cuantiosa en medios electr�nicos atenuar� las debilidades de los aspirantes que no han podido alzar cabeza. Pienso, hay que decirlo con claridad, sobre todo en Roberto Madrazo, quien experimentar� la necesidad de revertir mediante millones (como los que varias veces ha mostrado que puede gastar) la declinaci�n de sus posibilidades de recuperar para el PRI (su PRI, dir�a Elba Esther Gordillo, que quiere y tiene el suyo) la Presidencia de la Rep�blica.
Un importante sondeo dual, entre observadores profesionales y entre el p�blico en general, aparecido en Enfoque, el suplemento pol�tico semanal de Reforma el 18 de diciembre, arroja como uno de sus principales resultados el deterioro de la imagen del ex Gobernador de Tabasco. Ese peri�dico entrevist� a 105 especialistas del sector pol�tico, acad�mico y empresarial, por un lado, y por otro realiz� una encuesta telef�nica nacional para contestar la pregunta: �qui�n es el mejor pol�tico mexicano del a�o? Madrazo qued� en cuarto lugar (por debajo de Andr�s Manuel L�pez Obrador, Felipe Calder�n y Vicente Fox) con muy escasa valoraci�n entre especialistas y ciudadanos en general. En aquel rengl�n s�lo 13 por ciento, y en este �nicamente 9 por ciento piensan que Madrazo merece la acreditaci�n como el mejor pol�tico del a�o.
Esos n�meros est�n muy lejos de los correspondientes a L�pez Obrador, con quien Madrazo contendi� en 1994 por la gubernatura de Tabasco, con la que se qued� al cabo de una dispendiosa campa�a y maniobras fraudulentas. El 42 por ciento de los especialistas (m�s de cuatro de cada diez) lo coloc� en el primer lugar, y fue a�n mayor la proporci�n que entre el p�blico general le dio esa ubicaci�n: 54 por ciento, m�s de la mitad. Calder�n, por su parte, si bien en el criterio de los especialistas no estuvo tan lejos de L�pez Obrador (alcanz� 11 puntos menos, 31 por ciento), qued� a gran distancia del ex Jefe de Gobierno capitalino en la percepci�n ciudadana, en que s�lo el 17 por ciento le atribuy� la condici�n de mejor pol�tico del a�o. Como ha solido ocurrir, el Presidente Fox es mejor visto por el p�blico que por los especialistas. Entre �stos, s�lo la cuarta parte del centenar consultado, exactamente el 25 por ciento lo calific� en primer lugar, en tanto que lo situ� en esa posici�n el 40 por ciento del c�rculo verde.
Los especialistas (35 diputados y dirigentes partidarios, 35 acad�micos y 35 directores de empresas medianas y grandes) calificaron tambi�n atributos de los candidatos presidenciales. En promedio, Calder�n qued� levemente mejor valorado que L�pez Obrador, con 8.9 frente a 8.6 puntos. A ambos se les dio el mismo 8.7 en cuanto a eficacia. Como conciliador Calder�n queda arriba con 8.5 sobre 7.6, y tambi�n hay diferencia en su favor, aunque menos ancha, en cuanto a integridad: 9.2 ante 8.9. L�pez Obrador supera con una d�cima al panista en lo que hace a liderazgo: 9.2 frente a 9.1.
Los especialistas fueron interrogados sobre los principales logros de cada uno de los pol�ticos calificados. El 53 por ciento reconocieron a Calder�n por haber logrado su candidatura. Es comprensible que as� haya sido porque la consigui� en un contexto adverso, en que ni la pareja presidencial ni el mando panista estaba de su lado. En cambio muy pocos (apenas nueve en cada caso) evaluaron positivamente las propuestas y la trayectoria del aspirante blanquiazul. Treinta especialistas reconocieron como principal logro de L�pez Obrador que "trabaja bien", y 18, que "enfrenta los problemas".
Los candidatos ser�n registrados ante la autoridad electoral en el curso de las pr�ximas dos semanas, y el 19 de enero comenzar�n formalmente sus campa�as, que deber�n concluir el mi�rcoles 28 de junio. En casi la mitad de los 161 d�as de proselitismo lo har�n acompa�ados por los aspirantes a ser Gobernadores, diputados, senadores, Alcaldes o jefes delegacionales. La selecci�n de los mismos no ser� irrelevante para los presidenciables.

Guadalupe LoaezaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Denise Dresse

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