Miguel Angel Granados Chapa German Dehesa Federico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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Lunes 27 de febrero del 2006.

Denise Dresser

�Avance para qui�n?

En lugar de actuar como legisladores act�an como empleados de las televisoras

�stos son d�as de batallas definitorias. De luchas decisivas. De definiciones fundamentales sobre qui�n gobierna y c�mo. Sobre qui�n vigila el inter�s p�blico y qui�n preferir�a brincar por encima de �l. Sobre la actuaci�n del Estado mexicano o su completa claudicaci�n. Sobre la representatividad de los legisladores o la prueba de su colusi�n. Eso es lo que est� en juego con la Ley de Radio y Televisi�n que se discute en el Senado. Eso es lo que se dirime en una iniciativa que se presenta como un avance, pero s�lo lo es para quienes la redactaron.

D�a tras d�a lo argumentan. Es "un avance", dice el senador Emilio Gamboa del PRI. Es "un avance", dice el senador Eric Rubio del PRI. Es "un avance", dice el senador Diego Fern�ndez de Cevallos, mientras lo premian por hacerlo. Los tres jinetes de la telecracia montados sobre una minuta criticada hasta por la Comisi�n Federal de Telecomunicaciones. Cuestionada incluso por la Comisi�n Federal de Competencia. Impugnada por acad�micos, intelectuales y especialistas en telecomunicaciones. Dici�ndonos que hay consenso en "el sector" y si no lo hay entre la poblaci�n, no importa. Convirti�ndose en c�mplices de los que presionan al Senado para que legisle exclusivamente en su favor.

Quienes no quieren cambiarle una coma a la iniciativa est�n ense�ando en qu� tipo de senadores se han convertido. En el bolsillo de qu� empresas han brincado. Qu� intereses defienden. En lugar de actuar como legisladores act�an como empleados de las televisoras. En vez de actuar como representantes reales act�an como cabilderos profesionales. All� van, audiencia p�blica tras audiencia p�blica, cobrando por defender una minuta que coloca los intereses de los concesionarios por encima de los intereses de la poblaci�n. Sin dignidad. Sin integridad. Sin un reconocimiento del papel para el cual fueron electos. Esgrimiendo argumentos tramposos para avalar iniciativas que tambi�n lo son.

Porque la minuta representa un avance para los intereses de las televisoras y otros empresarios del "sector". Pero no constituye un avance para fomentar la competencia real y la desconcentraci�n indispensable y la regulaci�n necesaria. Porque la minuta representa un avance para quienes quieren reguladores a modo y licitaciones pactadas. Pero no constituye un avance para los mexicanos que buscan acabar con ellas. Porque la minuta representa un avance para quienes quieren fortalecer el poder de la televisi�n. Pero no constituye un avance para los ciudadanos que buscan democratizarlo. Desconcentrarlo. Modernizarlo para aspirar a las mejores pr�cticas internacionales antes que sucumbir a las peores inercias nacionales.

Y los reguladores mismos lo reconocen. All� est� el diagn�stico de Jorge Arredondo de la Cofetel. La posici�n p�blica de Eduardo P�rez Motta de la Cofeco. Hombres verticales y valientes que se han atrevido a decir las cosas sin cortapisas. En t�rminos t�cnicos. Sin ret�rica. La iniciativa proclama buenas intenciones pero le falta un buen trecho para hacerlas realidad. La iniciativa parte de las premisas adecuadas pero no contiene las medidas necesarias para darles operatividad. No fomenta la convergencia tecnol�gica. No asegura la rector�a del Estado para regular el uso eficiente del espectro radioel�ctrico. No fortalece al �rgano regulador ni garantiza el inter�s p�blico. Fue dise�ada para proteger posiciones privadas, no para acotarlas.

Pero �se deber�a ser el punto de partida de la discusi�n. El espectro radioel�ctrico es un bien p�blico. No pertenece a los due�os de las televisoras sino a los habitantes del pa�s. No se comercializa s�lo para permitir las ganancias sino para favorecer a los consumidores. Y los consumidores en cualquier parte del mundo, en cualquier sector, se benefician con la competencia. En las telecomunicaciones, en las aerol�neas, en la energ�a, en el cemento, en los servicios financieros, en la pol�tica misma. Como lo subray� P�rez Motta en la clase de "Competencia 101" que le dio a los legisladores: la competencia genera mejores precios y mejores productos. Genera beneficios para muchos, no s�lo ganancias para pocos.

Y el pa�s es poco competitivo precisamente porque no existe la competencia suficiente. Porque los concesionarios no-competitivos quieren seguirlo siendo. Porque las dos compa��as -Televisa y TV Azteca- dominantes en el sector quieren mantener la posici�n privilegiada que este Gobierno y otros les han permitido tener. Y de all� su insistencia por lograr la aprobaci�n de algo que les otorgue certidumbre. La certidumbre de obtener concesiones cuando quieran, como quieran. La certidumbre de obtener "un cachote" -como lo llama Roberto Newell del Instituto Mexicano para la Competitividad- del espectro para hacer negocios de internet y video sin pagar extra al Estado mexicano. La certidumbre de que el IFE s�lo ser� una "ventanilla de cobro" de los 100 millones de d�lares que obtendr�n por las campa�as electorales. La certidumbre que les permita apuntalar su posici�n. Amurallar su feudo. Proteger su parcela.

Ante esa posici�n debe haber una contraposici�n. Ante el avance de intereses particulares debe erigirse la valla de los intereses generales. Porque para eso est� el Gobierno. Para eso existe el Senado. Para cambiarle mucho m�s que un par de comas a la minuta y volverla verdaderamente moderna. Para evitar la concentraci�n y el poder excesivo que produce. Para otorgarle autonom�a verdadera a la Cofetel y asegurar que no existan conflictos de inter�s entre sus comisionados. Para que el otorgamiento de nuevas concesiones requiera la opini�n favorable de la Comisi�n Federal de Competencia. Para que los reguladores participen en la elaboraci�n de las licitaciones en vez de s�lo presenciarlas. Para que alguien vigile el inter�s p�blico en lugar de olvidarse de �l.

Quiz�s las televisoras puedan presionar y extorsionar y chantajear lo suficiente para sacar los 67 votos que necesitan. Y quiz�s logren amordazar a los candidatos presidenciales para que no se pronuncien en su contra. Y quiz�s puedan aprovechar una coyuntura electoral en la que ning�n pol�tico quiere pelearse con quienes le permiten comprar su popularidad. Y quiz�s Carlos Slim apoye la iniciativa a cambio de nombrar -tras bambalinas, por supuesto- a tres comisionados de la Cofetel "aut�noma". Pero su victoria ser� p�rrica. La habr�n obtenido con el costo de desnudarse. Evidenciarse. Exponerse. Mostrarse tal y como son: intereses creados cuyo "avance" significa un retroceso para el pa�s y sus consumidores. De la mano de un Gobierno que lo permite.

 



Miguel Angel Granados Chapa German Dehesa Federico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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Lunes 13 de febrero del 2006.
Et tu Felipe?

Un partido m�s interesado en preservar que en ganar, que custodia los valores tradicionales del PAN y excluye a quienes no los comparten. Un partido anor�xico muy cerca de Dios, pero cada vez m�s lejos de la poblaci�n a la que aspira gobernar
Et tu Brutus?, pregunta C�sar antes de ser apu�alado por quien fuera su colaborador. Et tu Felipe?, pregunta el electorado liberal antes de ser traicionado por quien podr�a ser su candidato. Porque los votantes independientes, profesionales, educados, j�venes, miran al panista y se tallan los ojos. No pueden creer que sacar�a la p�ldora del d�a siguiente del cuadro b�sico de medicinas. No pueden comprender que avale el confesionalismo de Carlos Abascal en lugar de deslindarse en�rgicamente de �l. No entienden por qu� Calder�n insiste en acentuar su conservadurismo social en vez de atemperarlo. La mayor�a de los mexicanos se opone a un gobierno guiado por la moral, pero Calder�n ofrece gobernar as�. Y por ello encoge al panismo en vez de hacerlo crecer.
A Calder�n le ha sucedido una cosa curiosa. Sigue haciendo campa�a s�lo para la base dura de su partido. Sigue habl�ndole s�lo a los panistas de sangre azul y convicci�n cat�lica. Sigue pensando c�mo unir y no c�mo sumar. No ha entendido a�n que el ala conservadora del PAN es un voto cautivo que no tiene a donde ir; que no tiene a otro candidato al cual apoyar. Pero Felipe todav�a lo trata con guantes blancos y todav�a le dice lo que necesita o�r. No al aborto, no a la p�ldora de emergencia, no al desmantelamiento del "p�lpito virtual" que ha construido Carlos Abascal. S� a las definiciones en temas culturales y sociales que posicionan al PAN como un partido conservador cuando el electorado independiente -que definir� la elecci�n- no lo es. S� a una estrategia electoral que aleja a Calder�n de aquellos a quienes m�s necesita conquistar.
Porque como sugiere Alejandro Moreno en Ideolog�a, estilos de vida y votos -de pr�xima publicaci�n en Foreign Affairs en espa�ol- en la elecci�n del 2006: la ideolog�a contar�. Nunca antes se hab�a dado una confrontaci�n tan clara entre la izquierda y la derecha, entre valores morales y costumbres sociales, entre quienes apoyan la intervenci�n del Estado y quienes le apuestan a las fuerzas del mercado. All� est� el votante obradorista, ubicado en una posici�n liberal en lo social y redistributiva/estatista en lo econ�mico. All� est� el votante calderonista, conservador en temas sociales y neoliberal en lo econ�mico. Pero a�n m�s determinante: all� est� el espacio disputado que ambos necesitan convencer para ganar: el electorado liberal-capitalista, clasemediero y urbano. Ese donde est� el voto independiente. Ese que Felipe Calder�n insiste en ignorar.
Algo que Calder�n y los suyos no han entendido es que el PAN gan� la Presidencia cuando se convirti� en un "catch all party". Cuando dej� de ser un partido de �lites y se convirti� en un partido de masas. Cuando dej� de ser una coalici�n estrecha y se convirti� en una coalici�n heterog�nea. En el a�o 2000, Vicente Fox obtuvo el voto de los liberales y los conservadores, de los izquierdistas y los derechistas, de los estatistas y los neoliberales, de los que van a la iglesia una vez por semana y los que nunca se paran all�. Antes el PAN era una organizaci�n ideol�gicamente compacta; en el 2000 se transform� en una alianza ideol�gicamente dispersa. El panista promedio se volvi� m�s liberal y m�s flexible que las �lites de su propio partido.
Y los n�meros lo constatan. En una encuesta publicada en MURAL despu�s del 2000, 70 por ciento de los delegados del PAN dicen que "el aborto nunca debe ser permitido", pero s�lo 36 por ciento de los que apoyan al partido piensan eso. 50 por ciento de los mexicanos est�n en desacuerdo en que "lo mejor para M�xico es que hubiera m�s gente con fuertes creencias religiosas ejerciendo cargos p�blicos" y ese porcentaje ha ido creciendo. Y 63 por ciento est� en desacuerdo con la sugerencia de que "los pol�ticos que no creen en Dios no son aptos para ejercer cargos p�blicos". La separaci�n Estado-Iglesia sigue viva en la mente de los mexicanos, aunque Abascal quiera exorcizarla de all�. Aunque Calder�n diga que "respeta su creencia, su forma de expresarla". Aunque el candidato del PAN avale la conducta del Secretario de Gobernaci�n, cuando para ampliar el apoyo a su partido deber�a hacer lo contrario.
Porque los electores m�s escolarizados rechazan en un 68 por ciento la religiosidad de sus gobernantes y el conservadurismo social de sus l�deres. Porque los sectores m�s liberales y m�s educados -a�n indecisos- quiz�s votar�an por Felipe Calder�n, pero lo piensan dos veces cuando lo ven confirmando su conservadurismo en una entrevista con L�pez D�riga. Porque para ellos, L�pez Obrador podr�a convertirse en una opci�n si se recorriera al centro del espectro pol�tico y confirmara su compromiso con las fuerzas del mercado. Porque como lo revelan las encuestas, la izquierda obradorista no est� anclada s�lo en los m�s pobres ni produce el rechazo de todos los ricos. M�s que una guerra de clases, la elecci�n del 2006 se perfila como una lucha de ideas.
Felipe y su equipo no han aprendido lo que eso significa: hace seis a�os, el PAN consigui� el apoyo de m�ltiples mexicanos con muchas formas de pensar, de vivir, de creer. Trascendi� las categor�as pol�ticas, las definiciones econ�micas y las divisiones morales. Teji� una canasta grande, capaz de "cachar" a cualquiera que quisiera el cambio, y lleg� a Los Pinos prometiendo gobernar de manera pragm�tica desde all�. Hoy Calder�n se dedica -declaraci�n tras declaraci�n- a achicarla. A reducirla. A pintarla de azul. A definirse con claridad en torno a temas que, por pragmatismo pol�tico, deber�a ignorar. A "regresar a los or�genes" del panismo y predicar desde esa peque�a posici�n. Hoy hay una desconexi�n cada vez m�s amplia entre la �lite del PAN y la base que lo llev� al poder; entre la canonj�a cat�lica y quienes critican su estrategia electoral.
Y por ello el des�nimo de los panistas. El cuestionamiento a Calder�n por parte de los electores independientes. La modernidad que contradice cuando asume p�blicamente posturas conservadoras. La falta de entusiasmo con la que los j�venes urbanos y educados del Pa�s contemplan su candidatura. El olor rancio que desprenden las posturas at�vicas del PAN. Los votos que costar�n, los apoyos que reducir�n, los votantes indecisos que asustar�n. El PAN qu�micamente puro pero pol�ticamente perdedor que producir�n. Eso es lo que est� construyendo Felipe Calder�n. Un partido m�s interesado en preservar que en ganar. Un partido que custodia los valores tradicionales del PAN y excluye a quienes no los comparten. Un partido anor�xico muy cerca de Dios, pero cada vez m�s lejos de la poblaci�n a la que aspira gobernar.

Miguel Angel Granados Chapa German Dehesa Federico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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30 de enero del 2006, Lunes

Yo tampoco

Ya lo advert�a Thomas Carlyle. Un hombre cuya palabra no vale es alguien con quien no se puede tratar. Alguien con quien no se puede negociar. Alguien con quien no se debe gobernar. Hay que quitarse de su camino o impedir que lo siga recorriendo. Y eso es lo que M�xico debe hacer con Roberto Madrazo, el candidato que ha hecho de la mentira una forma de vida. El contendiente atrapado en una telara�a de falsedades que �l mismo ha contribuido a tejer. Con los negativos m�s altos en las encuestas y los apoyos m�s bajos entre la poblaci�n. Posicion�ndose para perder y mintiendo para asegurarlo.

Cualquier mentira tiene tres elementos esenciales: la informaci�n debe ser falsa, el que sea falsa debe ser un hecho conocido, y debe ser dicha con la intenci�n de enga�ar. La mentira fundacional de Roberto Madrazo cumple con estos requisitos. Tiene que ver con Tabasco, el lugar donde creci�. Tiene que ver con la Gubernatura por la cual contendi�. Tiene que ver con el fraude -en 1994- que all� cometi�. Eso que �l llama la "leyenda negra" y que lo persigue dondequiera que va. Eso que �l niega pero que la investigaci�n acad�mica y period�stica constata. La primera traici�n que lleva a todas las que vendr�n despu�s. De donde viene su reputaci�n. De donde surge todo aquello que hoy opera en su contra.

Un mentiroso hace que la mentira parezca verdad y que la verdad parezca mentira. Eso intenta hacer Madrazo cuando se le cuestiona sobre el fraude electoral que cometi� hace m�s de una d�cada; cuando se le pregunta de manera directa si rebas� los topes de campa�a; cuando se le aduce que viol� la ley. Y responde sin reparo: "los gastos son falsos y el monto es irreal". Dice que fue investigado y exonerado. Argumenta que todo fue un complot en su contra. Proclama que el cap�tulo est� cerrado. Le apuesta a la mala memoria de los analistas y a la indiferencia de la poblaci�n.

Quiere que el Pa�s se olvide de la investigaci�n que hicieron los entonces consejeros del IFE, Santiago Creel y Jos� Agust�n Ortiz Pinchetti. Pretende ignorar el an�lisis de 439 casillas en donde detectaron irregularidades masivas. Quiere ignorar las cajas que aparecieron despu�s en el Z�calo con documentos "considerados aut�nticos por periodistas y luego por el Procurador general, mostrando que en vez de gastar 3.7 millones de (viejos) pesos, Madrazo en realidad hab�a gastado 237 mil millones, m�s que los 50 millones de d�lares que Bill Clinton gast� en su campa�a presidencial en 1992" (Todd Eisenstadt, "Electoral Federalism or Abdication of Presidential Authority? Gubernatorial Elections in Tabasco" en Subnational Politics and Democratization in Mexico, p. 287). Pretende enterrar que ese gasto era "treinta y tres veces el l�mite del estado (...) y alrededor de 135 d�lares por cada voto" (Julia Preston y Sam Dillon, Opening Mexico: The Making of a Democracy, p. 272). Quiere ocultar las razones por las cuales comenz� un juicio pol�tico en su contra. Madrazo no s�lo miente; deja un gran hoyo en la verdad. No fue exonerado, m�s bien logr� frenar cualquier intento de sanci�n.

Hoy Madrazo sigue mintiendo -sobre ese episodio y otros- porque no sabe hacer otra cosa. Es parte de su c�digo gen�tico. Es la huella distintiva de su ADN. Eso que lo hace ser quien es y que durante a�os le sirvi�. Porque quiz�s piensa que la deshonestidad no es necesariamente mala para el ejercicio del poder. Y tiene cierta raz�n. Todos los l�deres eficaces en alg�n momento u otro no dicen la verdad, toda la verdad y nada m�s que la verdad. Muchos pol�ticos exitosos adquieren la t�cnica de negar la realidad sin alejarse demasiado de ella. La mentira se vuelve el privilegio de quienes la usan en nombre del bien p�blico, como escribi� Plat�n. Pero lo curioso en el caso de Madrazo es c�mo la deshonestidad se ha vuelto disfuncional. C�mo la duplicidad que puso a su carrera en marcha hoy la frena.

Porque la manera en la cual actu� en Tabasco le impide avanzar en el resto de M�xico. All� viol� la ley y por eso hoy es dif�cil creer que la respetar�. All� rompi� la palabra que le dio a Ernesto Zedillo y por eso hoy pocos conf�an en ella. All� minti� de manera abierta y por eso hoy ya nadie le cree si acaso dice la verdad. Inaugur� una forma de ser pol�tico y de hacer pol�tica que actualmente dista de llamarse eficaz. Y en la campa�a presidencial del 2006 cosecha lo que sembr� hace una d�cada en su estado natal. La primera rebeli�n del PRI local contra el PRI central. El primer rompimiento de la disciplina priista, encabezado por la facci�n madracista. El primer reto de un cacique local a la autoridad nacional. Todo eso que Madrazo ech� a andar entonces que ahora se le revierte. Para quedarse con la gubernatura en aquel momento, cre� un PRI dispuesto a pelear contra s� mismo. Hoy el PRI pelea contra �l.

Y esos pecados originales obstaculizan su camino a Los Pinos. En 1994 Madrazo provoca una guerra del PRI contra el PRI y ahora es una de sus v�ctimas. En 1995 Madrazo fomenta la creaci�n de grupos pol�ticos que se disputan espacios a nivel estatal y ahora ellos cuestionan su candidatura. En 1999 Madrazo fomenta una divisi�n entre madracistas y labastidistas y ahora no puede instrumentar una "operaci�n cicatriz". En 2003 Madrazo resucita a los caciques estatales con la peor reputaci�n y ahora no los puede controlar. En 2004 Madrazo traiciona a Elba Esther Gordillo cuando se opone a las reformas estructurales y ahora padece su rencor. A�o tras a�o. Madrazo incita a los priistas a mentirse, traicionarse, apu�alarse, a producir un federalismo de "pan y circo" donde todos buscan la supervivencia individual m�s que la uni�n nacional.

Ahora paga el precio de seguir los pasos de Maquiavelo y tropezarse. De suponer que el pa�s s�lo ha visto hacer "grandes cosas a quienes eran tenidos por mezquinos". De asumir que "un se�or prudente no debe cumplir su palabra". De pensar que todos los hombres son malos y hay que tratarlos as�. De creer que la pol�tica no es para mejorar al pa�s sino apropi�rselo. De sentir que cuando el acto lo acusa, el resultado lo excusa. Pero Maquiavelo escribi� una teor�a para preservar el poder, no para hacer algo bueno con �l. Dise�� una estrategia para dominar a los hombres, no para convencerlos. El florentino ofreci� consejos para pr�ncipes peque�os y Madrazo ha demostrado que lo es. Error tras error, Madrazo se estanca en el tercer lugar y ya es demasiado tarde para remontarlo. Antes se le percib�a como un animal pol�tico fr�o, calculador, exitoso. Ahora se le percibe como un perdedor al cual ya nadie le cree. Yo tampoco.



Miguel Angel Granados Chapa German Dehesa Federico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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16 de enero del 2006, Lunes

Cocina integral
Los priistas est�n de nuevo en la cocina. Arremolinados alrededor de la estufa afilan los cuchillos, sacan las sartenes, piensan qu� platillo van a preparar. Est�n hambrientos. Llevan casi seis a�os fuera de Los Pinos y quieren desesperadamente volver al lugar que tan bien los nutri�, al sitio que a tantos engord�. Por ello, intentan reunir los ingredientes de una receta ganadora que los regrese all�. Un candidato fuerte. Un partido unido. Una maquinaria engrasada. Pero por m�s que tratan de cocinar de manera conjunta como alguna vez lo hicieron, todo sale mal. Los chefs se pelean, las salsas se cortan, los souffl�s se desinflan, los filetes se chamuscan. El PRI pierde saz�n y toda posibilidad de recuperarlo.
Para empezar, los ingredientes tradicionales del buffet priista est�n podridos. Huelen mal y saben peor. Pero el PRI insiste en usarlos; el PRI insiste en aderezarlos; el PRI insiste en lavarlos tal y como lo hace el Procurador del Estado de M�xico con Arturo Montiel. A quien no se le encuentra el cuerpo del delito porque lo escondi� muy bien. Al que inici� su gesti�n como Gobernador con un "s�lido patrimonio" porque lo hab�a robado ya. Al que no presenta su declaraci�n de ingresos porque son consistentes con los de un multimillonario. Montiel, el priista emprendedor. El priista multiusos. El priista t�pico. Vendiendo cocinas y transportando carga y vendiendo autos y engordando ganado y engord�ndose. Ahora protegido por sus subalternos, escudado por sus amigos. Mostrando que el PRI no cambia; s�lo se vuelve peor.
Cocina lo mismo de siempre con una estufa cada vez m�s vieja, con sous chefs cada vez m�s decr�pitos. No aprende de sus errores. No intenta mezclar de otra manera, batir de otro modo, hornear para democratizar en vez de agandallar. Trae de vuelta a todos aquellos que le dieron al restaurante tan mala reputaci�n. A quienes ahuyentaron a los comensales con sus fraudes a punto de turr�n. A los de las manos negras y las ma�as sucias. A los de la filipina manchada y el gorro ca�do. A Jim�nez Morales, a Lira Mora, a Pichardo Pagaza, a Murat, a Ulises Ruiz. Marchando de regreso para preparar platillos pasados de moda que un n�mero menor de mexicanos est� dispuesto a probar.
Y mientras, al mismo tiempo, los priistas se pelean por el control de la cocina. Por el uso de los utensilios. Por el dise�o del men�. Por qui�n estar� a cargo del local y qui�n se ver� obligado a salir de �l. Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo, avent�ndose todo lo que encuentran. Rompiendo platos y estrellando vasos, protagonistas de una tragicomedia de su propia autor�a. Porque parafraseando a Shakespeare, la furia del infierno es poca cosa comparada con una mujer rechazada y Elba Esther Gordillo lo es. Una mujer seducida y abandonada. Una mujer que mir� a los ojos a "la cobra" y alguna vez le crey�. Ahora decidida a despedazar al que fuera su compa�ero de 100 comidas. Ahora comprometida a envenenar al hombre con el cual antes brind�. La venganza no como un platillo servido muy fr�o, sino bien caliente.
La venganza entendida como la muerte pol�tica de Madrazo a trav�s de mil cortadas del cuchillo que carga La Maestra. La herida de los espectaculares que preguntan "�T� le crees a Roberto Madrazo? Yo tampoco". La herida de los huevos que le avientan los miembros del magisterio en cada mitin. La herida del Partido Nueva Alianza y los votos que le arrancar�. La cortada que produce la candidatura de un hombre -Roberto Campa- con el mismo primer nombre. D�a tras d�a, semana tras semana, mes tras mes, Madrazo se desangra mientras Gordillo aplaude. El tabasque�o cae mientras La Maestra planea hacer picadillo con lo que quede de �l.
Por algo que en alg�n momento fue pol�tico pero ahora es puramente personal. Puramente visceral. Porque �l le arrebat� el poder en vez de compartirlo. Porque �l la agravi� en vez de apapacharla. Porque �l impuso su mafia en vez de de incorporar a la que ella dirige. Porque el madracismo crey� que pod�a ganar sin el elbismo. Y porque Elba Esther nunca logr� lo que quer�a; eso que quieren todas las mujeres que sucumben frente a un seductor con mala fama y p�sima reputaci�n: cambiarlo, salvarlo, domesticarlo, convertir a Roberto Madrazo en otra cosa. En alguien que no moviera un dedo sin consultar a La Maestra en vez de humillarla a cada oportunidad.
Ambos hicieron apuestas equ�vocas y el PRI pagar� el precio. All� est� en la fundaci�n de Nueva Alianza y los votos que obtendr�. En la figura de Roberto Campa y los apoyos magisteriales que ella le comprar�. En los banquetes clientelares que Elba Esther financiar� y los bacanales partidistas que el SNTE pagar�. La gran comilona organizada para arrancarle adeptos a un hombre desesperado. A un pol�tico que ni siquiera puede hacer p�blica su declaraci�n patrimonial. A un candidato atrapado en una cocina en llamas que no supo remodelar. Roberto Madrazo va cayendo en las encuestas y los priistas lo saben. El partido es cada vez menos preferido por el paladar nacional y los priistas lo intuyen. La unidad ficticia no puede ocultar la divisi�n verdadera, la desuni�n real. Y por ello correr�n en desbandada en busca de un nuevo hueso -aliancista, lopezobradorista, panista- para satisfacer su voracidad.
Y ese pragmatismo inescrupuloso se esconde bajo los manteles largos de la democracia electoral. Lo que pasa dentro del PRI revela la podredumbre de los partidos del Pa�s. No funcionan para representar ciudadanos sino para proteger pol�ticos. No operan para generar ideas sino para promover pleitos. No existen para proponer pol�ticas p�blicas sino para alimentar ambiciones privadas. Piensan que est�n all� para vivir del financiamiento p�blico y gastarlo; para estar cerca del erario y utilizarlo; para manejar las cuotas de los maestros y comprar candidaturas con ellas. Lo que hace el PRI ahora no es nuevo; s�lo es m�s obvio.
Porque si el PRI aspirara a la nouvelle cuisine, hubiera condenado a Montiel. Si el PRI apostara a una oferta culinaria de mejor calidad, hubiera desechado la candidatura de Madrazo. Si el PRI quisiera alimentar de otra manera al Pa�s, hubiera contratado a los mejores en vez de rodearse de los peores. Ahora es demasiado tarde; la poblaci�n ya se intoxic�. Como dice la Biblia, "comer�s el fruto de la labor de tus manos", y las del priismo han cocinado un potaje indigerible para M�xico. Por eso, Roberto Madrazo ser� el �ltimo candidato del PRI tal y como ha existido hasta ahora. Por eso, el 3 de julio del 2006, el changarro pol�tico m�s longevo de M�xico amanecer� con la palabra Clausurado.

Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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LUNES, 2 DE ENERO DEL 2006

El a�o que fue

Muchos ciudadanos quiz�s se sientan desesperanzados, con ganas de llorar en vez de reir. Pero ojal� recuerden que siempre queda el ponche o el Prozac

No cabe duda, el 2005 podr�a haber sido peor. "�Pero c�mo?", se preguntar�n quienes hayan logrado sobrevivir el tr�nsito por la sala de inmigraci�n del aeropuerto de la Ciudad de M�xico, o las casetas de cobro de cualquier carretera nacional. Pues bueno, un asteroide gigante podr�a haberse estrellado contra la tierra y destruido toda vida humana con la excepci�n de Elba Esther Gordillo. O el sureste podr�a haber sufrido la embestida de 20 huracanes en vez de s�lo 17. O Vicente Fox podr�a haberse peleado con m�s Presidentes. O Marta Sahag�n podr�a haber hablado nuevamente sobre su futuro pol�tico, y aprovechado la ocasi�n para mandarle un beso a su esposo. O Ren� Bejarano podr�a haber publicado los poemas que escribi� en la c�rcel.

Pero el 2005 es bastante malo y bastan algunos botones de muestra para comprobarlo. Comienza con toda la magia, la emoci�n y el glamour que conjura la palabra "desafuero". Luego siguen las pre-pre-pre campa�as dedicadas a un tema fundamental para el futuro del pa�s que es quien aparece m�s en la televisi�n. La mayor parte de los expertos pol�ticos concluye -despu�s de cenar volovanes con Marta y Vicente en Los Pinos- que Santiago a.k.a. "El Sagaz" Creel ser� el candidato del PAN gracias a dos armas pol�ticas inmejorables: 1) sabe montar a caballo y 2) le da concesiones de casinos a Televisa. Pero resulta que la mayor parte de los electores del PAN no ha comido volovanes en Los Pinos y no entienden la brillantez estrat�gica del Chico Totalmente Palacio. Votan por Felipe "El Verdadero Panista" Calder�n, que propone muchas pol�ticas p�blicas aunque nadie -incluido �l- sabe exactamente c�mo las instrumentar�. Su esposa promete ayudarlo.

Mientras tanto, desilusionado ante el panorama de la pol�tica nacional, Vicente Fox cancela la �nica suscripci�n que ten�a (a la revista Caras). Le pide al pueblo de M�xico que en lugar de leer los peri�dicos vea las caricaturas de Mem�n Pingu�n. Y en un triunfo para la consistencia de la justicia mexicana, Ra�l Salinas de Gortari sale de la c�rcel donde pr�ximamente ser� remplazado por la periodista Lydia Cacho o el poeta que se burl� de la bandera. El IFE anuncia que las elecciones mexicanas costar�n alrededor de 490 millones de d�lares, a pesar del esfuerzo comprometido de todo pol�tico mexicano por gastar a�n m�s. Carlos Salinas de Gortari anuncia su intenci�n de regresar como "gestor social" para asegurar la colocaci�n de su busto en la Rotonda de los Hombres Ilustres, al lado de Arturo Montiel, otro pol�tico "con un alto sentido de honor y con altura de miras" seg�n el vocero del PRI. Salinas tambi�n se dedicar� a viajar por el pa�s, consolando a quienes se hayan lastimado intentando cargar su libro de 1393 p�ginas titulado: "La Conspiraci�n de M�xico Contra Mi".

En otras noticias pol�ticas, Roberto Madrazo gana la candidatura presidencial en una re�ida competencia contra alguien cuyo nombre ya nadie recuerda. Para mejorar su imagen entre los empresarios dice que est� en favor de las reformas estructurales. Para mejorar su imagen entre la base dura del PRI dice que est� en contra de las reformas estructurales. Para demostrar que con �l M�xico marcha, viaja a Nueva York a correr en el marat�n. Y despu�s de sus �xitos frente a diversas Cortes en M�xico y el extranjero, Jorge Casta�eda anuncia que seguir� peleando para lograr la aprobaci�n de candidaturas independientes en el 2094. Dice que se mantendr� firme en este prop�sito hasta que logre cambiar la ley o conseguir novia. Esta decisi�n es aplaudida de manera un�nime por su base de apoyo, que consiste en Jorge y su abogado.

L�pez Obrador es postulado formalmente como candidato del PRD y en su discurso de aceptaci�n promete desaforar a Mariano Azuela. Bernardo de la Garza, del Partido Verde, declina su candidatura despu�s de haber gastado millones en ella y poco despu�s escribe el bestseller "C�mo vender partidos al mejor precio". En el frente legal, la PGR dice que el caso de Andr�s Manuel L�pez sigue tan abierto como el expediente de los Bribiesca Sahag�n, y que el castigo para el enriquecimiento il�cito de Arturo Montiel ser� aparecer durante 17 semanas consecutivas en "El Privilegio de Mandar". En el frente econ�mico hay buenas noticias y malas noticias. Las buenas noticias son que la econom�a mexicana ha generado muchos nuevos empleos; las malas son que est�n en Estados Unidos. Pero el presupuesto federal acaba en buen estado gracias a los fondos recaudados con la venta de los vestidos de Marta Sahag�n.

Y hablando de revelaciones sorprendentes, el pa�s sufre una sacududida al ver que Roberto Madrazo no ha hecho p�blica su declaraci�n patrimonial. Dice que la tregua decretada por el IFE se lo impide y �l s�lo est� respetando el estado de derecho. Aunque niega tener una fortuna personal, nadie entiende por qu� ha pasado las vacaciones subastando 20 departamentos en eBay. Entre los compradores se encuentran los hijos de la Primera Dama y los diputados que votaron en contra del impuesto a las tabacaleras.

Poco despu�s M�xico sufre un nuevo embate que deja una cicatriz profunda en el psique nacional. Estados Unidos construir� un muro para proteger su frontera e impedir la inmigraci�n ilegal que ha crecido a cerca de 400 mil personas al a�o. En un acto de agresi�n similar a la toma del Castillo de Chapultepec, el Congreso estadounidense aprueba la decisi�n de aplicar la ley dentro de su propio territorio. Este evento es tan traum�tico que el Gobierno foxista no tiene m�s remedio que acurrucarse en posici�n fetal y llorar. Mientras se recupera del "shock", el Congreso mexicano se pone a trabajar. Los diputados priistas culpan de todo a Vicente Fox y �l les recuerda que tambi�n en China hay un muro. Ley� sobre �l en un libro de Rabinda Gran Tagora.

Las recriminaciones y acusaciones pol�ticas contin�an a pesar de las gentiles peticiones del IFE. Los legisladores aprueban una ley de medios que favorece s�lo a dos medios, siguiendo �rdenes que reciben a trav�s de un radio secreto en los dientes de Emilio Chuayffet. Se esperan cambios en el Gabinete aunque nadie sabe a qu� se dedica. Pero no importa porque el petr�leo vale m�s de 50 d�lares el barril. Adem�s todos han firmado el "Acuerdo de Chapultepec", ya que ning�n pol�tico quiere vivir fuera del territorio Telmex. La avalancha de los "reality shows" contin�a a tal grado que no es posible prender la televisi�n sin ver a alguien bailando por un sue�o o gobernando por un mill�n. Ante este panorama, muchos ciudadanos quiz�s se sientan desesperanzados, con ganas de llorar en vez de reir. Pero ojal� recuerden que siempre queda el ponche o el Prozac. Y el 2006.



Miguel Angel Granados ChapaGerman DehesaFederico Reyes HerolesArmando Fuentes Aguirre-Caton Guadalupe Loaeza

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