Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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Diccionario de la real acadeamia española

Cat�n

 

Viernes 31 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Ya vienen "los d�as santos".

Para m� todos los d�as son santos, pues todos tienen santidad de vida. Pero a esa cotidiana santificaci�n a�ado la cat�lica fe que hace de ella una Semana Santa.

Yo extra�o el luto de antes, tan luctuoso: la visita del P�same a la Virgen; el recorrido de las Siete Casas; aquel ronco estridor de las matracas que supl�an el silenciado canto de las campanas pregoneras.

En casa de mis abuelas los espejos eran cubiertos con lienzos morados, se tapaban las macetas coloridas, y las canoras jaulas eran llevadas a la caballeriza para que no se oyera la voz regocijada de los p�jaros.

Ahora mis tristezas son m�dicas, como mediocre es mi alegr�a. No s� vivir los duelos de Cuaresma ni el desenfreno p�nico del Carnaval. Morigerado en el pecado y la virtud voy, con mi limbo gris a cuestas, a descansar de no haber hecho nunca nada.

�Hasta ma�ana!...

 

Cuentos

La Rep�blica est� harta ya de pol�tica. Desayuna, come y cena cosas de pol�tica. En ella no se habla de otra cosa m�s que de pol�tica. Por eso, y porque es hoy fin de semana, quise darle un descanso. As� pues no hablar� hoy de pol�tica: todo el espacio de esta columnejilla ser� para las cosas peores. Pondr� el tremendo cuento titulado "La mesa". La historia se publica bajo autorizaci�n de la P�a Sociedad de Sociedades P�as, cuya presidenta, do�a Tebaida Tridua, impuso como condici�n sine qua non para otorgar su Nihil Obstat que en vez de la palabra que se debe usar en el relato para designar cierta parte anat�mica del hombre se empleara el t�rmino "pie", el cual ciertamente no corresponde al sentido original de la historieta. Pero en fin, Non omnia possumus omnes, no todos podemos hacerlo todo, como dijo Virgilio en sus Buc�licas (8.63). Lean mis cuatro lectores "La mesa", y suplan con su imaginaci�n lo que la estricta censura suprimi�... Do�a Picia era muy fea. (Asoma do�a Picia en la columna y dice al columnista: "�Y a poco t� eres muy bonito, cabor�n?"). Cuando naci� do�a Picia su mam� la vio tan fea que no le dio el pecho: le dio la espalda. Pero, como dice la popular sentencia, nunca falta un roto para un descosido: ya en edad n�bil Picia se hizo de un novio y se cas�. Hab�a peque�os problemas en su matrimonio, es cierto. Su marido, por ejemplo, le hac�a el amor de cebollita, o sea levant�ndole las enaguas y cubri�ndole con ellas el semblante a fin de que la vista de aquel temible rostro no le abatiera el pend�n del er�tico deseo. Por cierto, no resisto la tentaci�n de narrar un incidente que cierta noche sucedi� en aquel hogar. Dorm�an ya do�a Picia y su consorte, y ella despert� al o�r ruidos en la planta baja. Movi� a su marido para que recordara ("recordar", o sea volver al coraz�n, no s�lo significa evocar algo: tambi�n es sin�nimo de despertar. "Recuerde el alma dormida...", escribi� Jorge Manrique en el verso inicial de sus hermosas "Coplas"). Cuando el hombre sali� del sue�o le dijo do�a Picia: "Haz alg�n ruido, para que los ladrones crean que tenemos perro". Contesta el individuo: "Mejor baja t�, para que crean que hay espantos". Pero todo esto es digresi�n, palabrer�a vana. A lo que iba era a narrar que un d�a iba do�a Picia por la calle con sus dos peque�os hijos cuando un borracho le dijo con tartajosa voz: "Con todo respeto, mi estimada: qu� bonitos est�n sus gemelitos". "Gracias -contesta do�a Picia-. Pero no son gemelos. Este ni�o tiene 5 a�os, y el otro 3 y medio. �Por qu� pens� usted que eran gemelos?" Responde el temulento: "Porque es usted tan fea que me parec�a imposible que se la hubieran follado dos veces"... Viene ahora el nefario cuento que arriba se anunci�: "La mesa"... Lleg� un cazador blanco a cierta peque�a ciudad del centro de �frica y fue a la cantina del lugar. En el local hab�a una mesa de medio metro de ancho por un metro de largo, en uno de cuyos extremos el cazador advirti� rayas grabadas en la cubierta de madera, cada raya con un nombre africano. La primera estaba a 7 pulgadas del extremo, y dec�a: "Mobutu". Otra se hallaba a 8 pulgadas, y ten�a el nombre "Kyongo". La tercera estaba a 9 pulgadas del extremo de la mesa, y ostentaba la inscripci�n "Bembu". El cazador le pregunta al cantinero: "�Qu� significan esas rayas en la mesa, y esos nombres?" Responde el de la taberna: "Los nativos watusi tienen la costumbre de medirse el pie poni�ndolo sobre la mesa, y apuntan luego la medida del pie y el nombre de su due�o". "�Uh! -se burla con suficiencia el hombre blanco-. Yo tengo el pie m�s grande que �sos". Y poni�ndolo sobre el extremo de la mesa donde estaban las rayas graba su medida y nombre: "10 pulgadas. Smith". "Momento, se�or -le dice el cantinero-. Los nativos se miden desde el otro extremo de la mesa hasta �ste"...FIN.



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Jueves 30 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Variaci�n opus 109 sobre el tema de don Juan.

 

 

Un doncel le pregunt� a don Juan:

 

-�Cu�l es tu t�cnica para enamorar?

 

 

El gran amante contest�:

 

-El amor excluye toda t�cnica.

 

-Entonces -quiso saber el joven- �cu�l es tu arte de amar?

 

 

-Tampoco el amor es arte -contest� don Juan-. Es sentimiento puro. De cada mujer que se enamor� de m� yo estaba enamorado. La �nica fuente del amor es el amor. Lo dem�s es enga�o, pura apariencia, mistificaci�n.

 

 

El muchacho no entendi� aquello que le dec�a don Juan. Le faltaban los a�os y la experiencia que se necesitan para saber que la �nica forma de ser amado es amar.

 

 

�Hasta ma�ana!... 

Cat�n

La ruina nos acecha

 

 

 

Mi art�culo de hoy debi� ser -con perd�n sea dicho- "La chingada nos acecha". Ese voquible sonoroso viene del verbo "chingar", un vulgarismo mexicano que significa hacer da�o, causar mal, inferir molestia o agravio. Incierto es el origen de esa palabrota. En la tertulia de la Librer�a Andrade, instituci�n decimon�nica de la Ciudad de M�xico, los parroquianos debat�an una tarde acerca de su procedencia. Uno la hac�a derivar del n�huatl; otro afirmaba que proven�a del lat�n. En eso acert� a pasar por ah� don Andr�s Quintana Roo, bien conocido por su erudici�n lexicol�gica. "Diga usted, se�or don Andr�s -le pregunt� uno de los contertulios-. �De d�nde proviene la palabra 'chingar'?". "�De la pulquer�a!" -respondi� sin vacilar Quintana Roo. Sea cual sea el oscuro linaje de ese t�rmino, yo creo que la chingada -es decir la ruina- acecha en espera de que Andr�s Manuel L�pez Obrador gane la elecci�n presidencial. Promesas desorbitadas, de imposible cumplimiento, ha hecho y sigue haciendo ese demag�gico se�or. Dar� una pensi�n a todos los adultos mayores del pa�s, por el solo hecho de serlo, y a todas las madres solteras que hay en la naci�n. Construir� dos trenes bala que partir�n de la capital de la Rep�blica y llegar�n el uno a Nuevo Laredo y el otro a Mexicali. Fundar� 30 universidades y dos centenares de preparatorias. Har� no s� cu�ntas refiner�as de petr�leo a lo largo y ancho del territorio nacional. Tender� carreteras que ir�n de todas partes a todos lados. Destinar� billones y billones de pesos a los pobres. Y m�s cosas ofrece cuyo pago requerir�a el presupuesto de todos los pa�ses del planeta y de algunos que a �l no pertenecen. (Ya tiene, claro, la forma de conseguir ese dinero: les quitar� su pensi�n a los ex Presidentes). En virtud de que AMLO no podr� cumplir esas promesas, que son a todas luces de imposible realizaci�n, tendr� que hacer algo para calmar a su clientela, y eso nos llevar� a excesos como aquellos en que incurri� Echeverr�a en su sexenio para legitimarse como Presidente. Lo dicho: la chingada nos acecha. Tal es la mala noticia. La buena es que advierto en todas partes a donde voy una preocupaci�n que hasta hace poco no observaba, especialmente entre los j�venes y las mujeres, por el modo de ser de L�pez Obrador y su evidente falta de preparaci�n para ocupar el cargo que ambiciona. Si en los meses que faltan para la elecci�n esa inquietud -vale decir esa conciencia- llega a sectores m�s vastos de la poblaci�n podr� disiparse el riesgo que ciertamente representa L�pez Obrador para la estabilidad de este pa�s cuya econom�a, democracia, leyes e instituciones est�n prendidas con alfileres... Ma�ana aparecer� aqu� -�por fin!- el cuento "La mesa", vetado por la P�a Sociedad de Sociedades P�as. Tan alto es el contenido sical�ptico de esa nefaria narraci�n que yo mismo no recomiendo su lectura... La esposa de aquel se�or no lleg� a su casa una noche. Por todas partes la busc� el marido y no la hall�. Tampoco apareci� la se�ora la segunda noche. El hombre acudi� a la Polic�a. A la ma�ana siguiente, el se�or estaba en su casa, esperando el resultado de la b�squeda, cuando lleg� su mujer. El marido, llorando de alegr�a, la abraz�: "�D�nde estabas, mi vida? -le pregunta entre l�grimas-. �Qu� te sucedi�?". Responde ella: "Ocho hombres me raptaron. Durante dos d�as y dos noches me hicieron objeto de sus bestiales instintos de lujuria". "�Santo Cielo! -exclama consternado el esposo-. �Qu� bueno que lograste escapar!". "No escap� -aclara la se�ora-. Nada m�s vengo por mi cepillo de dientes"... FIN.

 

 

 



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Mi�rcoles 29 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 ï¿½Qu� remol�n invierno �ste, que no se quiere ir! Apenas la primavera trae el sol ese gru��n anciano le echa encima su brumosa capa, y parece que estamos en noviembre cuando ya viene abril.

 

 

Yo quisiera decirle a don Invierno que cuando hay que irse hay que irse. Pero lo cierto es que nunca nos queremos ir. �Es tan sabroso eso de quedarnos, y que no venga nadie a ocupar nuestro amado lugarcito! Quiz� deber�amos aprender a amar todos los lugarcitos, y a sentirnos bien en todos. As� no habr�a ninguna p�rdida, y nuestra vida ser�a un permanente encuentro.

 

 

La primavera es generosa (por eso es generosa tambi�n la juventud). Estoy seguro de que no toma a mal que el invierno quiera quedarse un rato m�s. Despu�s de todo ella tambi�n tendr� que irse. Y volver� la primavera luego, y volver� el invierno. Tambi�n nosotros volveremos. No sintamos miedo, entonces, de partir, pues partimos -igual que el invierno y que la primavera- �nicamente para regresar.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Caminos de paz

 

 

 

Los charros mexicanos saben mucho de la vida; por eso sus dichos y refranes contienen grandes ense�anzas. Reza uno de esos proverbios: "A las mujeres y a los charcos, por en medio". Eso quiere decir que en su trato con la mujer el hombre debe actuar con derechura, y no andar con desv�os ni rodeos. Pide otro refr�n charro: "Que Dios me libre de un rayo, de un burro en el mes de mayo y de un pen... a caballo". En efecto, no se sabe cu�l de tales peligros es mayor. Y estotro sentencia: "Caballo demasiado grande tira a penco; mujer demasiado coqueta tira a p...; y hombre demasiado bueno tira a pen...". Mis amigos dicen que soy demasiado bueno. "Tan bueno eres -me critica uno- que piensas que todos los dem�s son buenos". Lo creo, ciertamente. Pienso que el hombre est� hecho para el bien. Circunstancias del mundo y de la vida apartan a algunos de esa vocaci�n, y los hacen caer en la maldad, pero el n�mero de la gente buena es infinitamente mayor que el de la gente llamada mala, y aun en esta gente hay, en el fondo, un esencial sustrato de bondad. Por eso rechazo la pena de muerte, que es la p�rdida total de la esperanza, p�rdida que en s� misma es grande culpa, pues entra�a esa tragedia humana que se llama la desesperaci�n. Pero veo que voy trillando ya los caminos de la grandilocuencia, tan re�idos con el car�cter lene de esta columnejilla. Lo que quiero es manifestar mi alegr�a por la declaraci�n de cese el fuego que en Espa�a hizo la ETA. Esa renuncia a la violencia invita a pensar que a fin de cuentas el bien prevalece sobre el mal, que los caminos de la paz conducen a mejor destino que las sendas del odio (perm�tanme un momento para anotar eso de: "Las sendas del odio", frase que puede servir de t�tulo para una telenovela), y que el di�logo rinde m�s frutos que el terror. Hay quienes dicen que no se deben echar a vuelo las campanas, que ya otras veces la ETA ha faltado a su palabra, y que de nueva cuenta pueden volver los atentados, los cr�menes y los secuestros. Yo, desde lejos, intuyo que este ofrecimiento es verdadero, y que el Pa�s Vasco, por el que tanta simpat�a siento, pues soy Aguirre y de Euzkadi vinieron mis ancestros, podr� vivir ya en paz, que en la paz buscar� preservar sus hond�simas ra�ces; su lengua, cuyo origen y edad se pierden en el tiempo; sus nobles tradiciones; y que en la paz tambi�n procurar� la consagraci�n de sus leg�timos derechos. Al decir eso espero igualmente que las mujeres y hombres vascos que est�n en prisiones extranjeras por motivos relacionados con la ETA puedan volver a su pa�s. Anhelo, sobre todo, que la buena fe supla a la desconfianza, que la malevolencia ceda su sitio a la buena voluntad, y que ya nunca m�s el miedo sea parte de la vida cotidiana en las ciudades y pueblos vascongados... �Detente, columnista! �A qu� esa perorata? Eres comentador municipal, de aldea, �y osas menear la pluma y opinar sobre temas de la Europa acerca de los cuales no sabes ni una tilde? �Ea, deja que los brillantes editorialistas de El Pa�s, ABC o La Vanguardia pongan luz en este complejo asunto, y t� c��ete a las nimias cuestiones de la pol�tica local! �O quieres que te llamen "chachalaca"? Mejor narra un inane cuentecillo, que a eso s� alcanza tu caletre... Un sujeto conoci� en el bar a una atractiva rubia y la llev� a un motel. Ya en los meneos del foreplay se dio cuenta de que la tal mujer ni era rubia ni era mujer: era un travesti de pelo oxigenado. Pero ya el hombre estaba pose�do por el urente rijo de la pasi�n er�tica, de modo que le dijo al adamado: "�Ah, jijo de tal! �Pero nom�s que termine vas a ver c�mo te va a ir!"... FIN.

 

Martes 28 demarzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Iba la lechera con su c�ntaro. Pensaba al caminar que vender�a la leche en el mercado. Con el dinero comprar�a huevos que le dar�an pollos. Los vender�a tambi�n y comprar�a una vaca. La vaca tendr�a terneros de cuya venta saldr�a para hacerse de una casa. Due�a ya de una casa no tendr�a ning�n problema para encontrar marido.

 

 

Un moralista vio a la lechera y dese� con todo su coraz�n que tropezara. As� el c�ntaro se romper�a, se perder�a la leche y la muchacha ya no podr�a realizar sus sue�os. Con eso demostrar�a el fabulista que los sue�os sue�os son.

 

 

Sucedi�, sin embargo, que el fabulista fue quien tropez�. Con la ca�da se le olvid� su f�bula moral. En cambio la lechera lleg� al mercado y vendi� su leche. Compr� despu�s los pollos, tuvo la vaca, los terneros, la casa y el marido. Y es que los sue�os no son tan s�lo sue�os: si realmente queremos que se cumplan son el primer paso de la acci�n.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Todos iguales

 

 

 

La democracia es el sistema pol�tico que permite a los pobres cometer las mismas estupideces que los ricos. Se me ocurri� esa frase, destinada quiz� a volverse c�lebre, porque en los �ltimos d�as hemos visto la clase de diputados y senadores que tenemos. Tanto los del PAN como los del PRI han demostrado su pobre calidad. Se dicen legisladores, representantes populares, y son en realidad empleados atentos s�lo a su inter�s partidista y a su chamba. Desde luego hay honrosas excepciones, entre las cuales se debe mencionar especialmente la que representa el panista Francisco Jos� Paoli Bolio, quien en forma muy digna renunci� a su candidatura plurinominal a senador antes que acompa�ar a su partido en una acci�n a todas luces indebida. Hoy por hoy muchos mexicanos temen la irrupci�n de nuevas fuerzas pol�ticas en M�xico -las representadas por los sectores marginados-, pues suponen que su llegada al poder redundar�a en da�o para la Rep�blica. Estamos viendo, sin embargo, c�mo la gente con educaci�n y buena posici�n social maniobra a fin de obtener ganancia pol�tica inmoral, y olvida absolutamente lo que conviene a la naci�n. En ese contexto, quiz�s ahora la democracia dejar� que sean los pobres quienes detenten el poder, y desde �l incurran en las mismas corrupciones de los ricos, y caigan en sus mismos yerros. �Para qu�, entonces, sirve la democracia sino para mostrar que en el ejercicio del poder todos los hombres son iguales?... Ayer tuve una junta con do�a Tebaida Tridua, presidenta de la P�a Sociedad de Sociedades P�as y celosa guardiana de la moral, la decencia, las buenas costumbres, similares y anexas. Pese a haber sido r�spido y fragoso, el di�logo con la se�ora rindi� frutos: por fin do�a Tebaida autoriz� la publicaci�n del cuento conocido con el escueto nombre de "La mesa". Me vi forzado, sin embargo, a hacer algunas concesiones que se notar�n cuando aparezca ese relato aqu�, a m�s tardar el viernes pr�ximo... Mis cuatro lectores conocen bien a Babalucas, y saben de su escasa inteligencia. Les tengo algunas novedades en relaci�n con �l. Ayer fue a una granja. Llevaba una ollita con capacidad de no m�s de medio litro. Le pide al granjero: "Me da un litro de leche de vaca". El hombre le hace notar: "El recipiente que trae usted es muy peque�o". "Ah, bueno -corrige el tonto roque-. Entonces d�me un litro de leche de cabra"... Babalucas era dependiente en una tienda de abarrotes. Cierto d�a lleg� una vecina y le dijo: "Quiero una veladora, y si tiene huevos, una docena". Fue el badulaque a la trastienda y regres� con 13 veladoras... En otra ocasi�n Babalucas acudi� a una librer�a. "El libro que llev� ayer -se queja- tiene demasiados personajes y ninguna trama". "�Jefe! -grita la empleada-. �Ya apareci� el que se llev� el directorio telef�nico!"... Viene ahora otro cuento de Babalucas que nadie deber�a leer. Las personas que no gusten de leer cuentos que nadie deber�a leer s�ltense hasta donde dice "FIN"... Lleg� Babalucas a una farmacia y le pidi� al encargado: "Quiero un desodorante rectal". El farmac�utico se desconcert�. "No manejamos desodorantes rectales" -dice. "C�mo no -replica Babalucas-. Aqu� compr� el que tengo, pero ya se me acab�". Propone el de la farmacia: "Si me trae ese desodorante para verlo buscar� la manera de conseguirle uno nuevo". Sale Babalucas, en efecto, y poco despu�s regresa con un desodorante. Lo revisa el de la farmacia y dice: "�ste es un desodorante com�n y corriente. �Por qu� dice usted que es desodorante rectal?" Babalucas le ense�a el letrero que ven�a en el desodorante. Dec�a: "Para usarse, empuje por la parte de atr�s"... FIN.

 



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Lunes 27 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Los viejos cronistas espa�oles sol�an narrar la historia de un soldado de los tercios de Espa�a que cay� a tierra mortalmente herido cuando un enemigo le cort� de un tajo el brazo de la espada.

 

El vencedor le puso la suya en el cuello y le intim� la rendici�n, dici�ndole que si no se entregaba lo matar�a.

 

 

-Haced como quisi�reis -le contest� el espa�ol-, que aunque me falta brazo para luchar me sobra coraz�n para morir.

 

 

Esta vida en el mundo es un combate, juzgan unos. Yo no s� si lo sea, pero estoy cierto de que alg�n d�a me faltar�n las fuerzas para combatir. Cuando ese d�a llegue espero que el valor del alma supla en m� la debilidad del cuerpo, de modo de llegar a la muerte -nueva vida- con fortaleza y paz de coraz�n.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

La primera bola

 

Do�a Loreta hablaba mucho. Era mujer facunda, parlanchina, locuaz, g�rrula, verbosa y lenguaraz. Un d�a, merendando en casa de una amiga, no daba tregua a la sin hueso, que es otro modo de decir la lengua. Hablaba, hablaba, hablaba... La hijita de la se�ora de la casa le dice a su mam�: "Ca que qui co c�". Do�a Loreta se molest� por la interrupci�n, pero sigui� hablando. Y la ni�ita otra vez: "Ca que qui co c�". Do�a Loreta sent�a rabia, pues no le gustaba que nadie hablara mientras ella estaba interrumpiendo. Y la peque�a, de nueva cuenta, dirigi�ndose a su madre: "Ca que qui co c�". Do�a Loreta ya no pudo contener su impaciencia y estall�. "Bueno -pregunta toda encalabrinada-. �Qu� te quiere decir esta ni�a con eso de: 'Ca que qui co c�'?". "Ay, qu� pena -responde con verg�enza la mam� de la nenita-. Dice que ya te calles el hocico t�"... Babalucas se resbal� en la calle cuando pis� una c�scara de pl�tano, y fue a dar al hospital con dos fracturas de la pierna izquierda, una en la di�fisis del peron� y otra en el mal�olo tibial. Se recuper�, gracias al Cielo (ya se sabe: "Si se cur�, fue la Virgen; si se muri�, fue el doctor"), y pudo volver a su rutina diaria. Una ma�ana iba de nuevo por la calle y vio otra c�scara de pl�tano a unos pasos frente a �l. "�Chin! -exclam� lleno de preocupaci�n- �Ah� vamos otra vez!"... El beisbol, lo he proclamado muchas veces, es mi deporte favorito. Eso no impide que goce otros, pero el beisbol es para m� lo que siempre ha sido y ser� siempre: el Rey de los Deportes. Por eso mis cuatro lectores podr�n imaginar el se�alado orgullo que sent� cuando los Saraperos de Saltillo me invitaron a lanzar la primera bola en el juego inaugural de la temporada 2006. Gran emoci�n sent� al escuchar el aplauso atronador con que me recibieron los 15 mil aficionados que llenaron el estadio, y m�s agradec� esa preciosa demostraci�n de afecto porque en el parque estaba el m�s grandecito de mis nietos, Rafa, que ya va al beisbol de la mano de su padre, igual que yo iba de la mano del m�o, que en gloria est�. Muchas palabras tiene el diccionario, pero ni todas juntas alcanzar�an a decir mi agradecimiento a la familia Ley, que tanto ha hecho por el beisbol de M�xico, y que en Saltillo, como en todas las ciudades a donde llega, goza del afecto de la comunidad por el bien que hace al deporte y a la sociedad en general. Perm�tanme a�adir, adem�s, que hice muy bien mi lanzamiento. No fue de strike, lo reconozco -me sali� ligeramente por la esquinita de afuera, digamos cerca de la tercera base-, pero igual sirvi� para el prop�sito inaugural. Entre los muchos recuerdos inolvidables que a la vida debo, �ste de la noche del s�bado va a ocupar un lugar muy especial. Gracias por �l a los se�ores Ley, y gracias a mis bondadosos paisanos saltilleros... En cierto bar un solitario individuo beb�a como cosaco. El cantinero, hombre compasivo -as� suelen ser los de su oficio-, le pregunt� sol�cito: "�Por qu� toma usted tanto, amigo?". Responde el individuo: "Estoy bebiendo en memoria de mi esposa. Era una santa esa mujer, ejemplo de piedad y devoci�n. O�a tres misas cada d�a, y cada d�a rezaba seis rosarios. En la casa se la pasaba cantando himnos piadosos y recitando letan�as y jaculatorias. Ten�a el pensamiento siempre fijo en asuntos celestiales, tanto que se le olvidaba hacer la comida. Asist�a todos los fines de semana a un retiro; durante la semana tomaba clases de religi�n, de modo que llegaba a la casa a las 11 de la noche. Cuando quer�a yo hacerle el amor ella dec�a que mejor ley�ramos la Biblia...". "Me parece una santa su se�ora -declara con emoci�n el cantinero-. Seguramente por eso Dios la llam�, y se fue al Cielo". "No -dice el sujeto con tristeza-. Se fue al Cielo porque la estrangul�"... FIN.

 



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Domingo 26 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

 

Cuando las estrellas se sueltan el pelo nacen los cometas.

 

Son hermosas criaturas celestiales, pero los hombres les han dado mala fama, pues ven en su llegada el anuncio de cat�strofes.

 

Lo cierto es que el mayor anuncio de cat�strofes lo tuvo el Universo cuando el hombre apareci� en �l.

 

Para los cometas, el hombre fue otro cometa heraldo de desastres.

 

Por eso cada vez se ven menos cometas, y cada vez pasan m�s lejos de la Tierra.

 

El hombre teme a los cometas.

 

Pero los cometas temen m�s al hombre.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

El mico cantor

 

 

 

�sta es la historia de "El Mico Cantor". El relato no atenta contra la moral, mas s� contra el buen gusto. Lo aprob� do�a Tebaida Tridua, pues el cuento no tiene elementos sical�pticos, pero lo habr�an rechazado de consuno la se�ora Vanderbilt y el se�or Carre�o, expertos ambos en cuestiones de urbanidad y buenas maneras. Lean mis cuatro lectores, a su riesgo, el mencionado chascarrillo. Helo aqu�... El se�or Pauto, mel�mano reconocido, invit� a su esposa a un recital de canto. Le dijo que el concierto era algo muy especial. "�Qui�n canta?" -pregunt� ella. "Un mico -respondi� el se�or Pauto-. Vale decir un chango, un mono, un simio, un macaco, un chimpanc�". "�C�mo puede cantar un chimpanc�?" -se asombr� la se�ora. "Canta en efecto -contest� don Pauto-. Y parece que no lo hace tan mal. Pero adem�s, cosa de mayor m�rito, no canta con la boca, sino con la parte posterior". "�Un chango que canta por la cola! -exclama la se�ora estupefacta-. �No es posible!". "Lo es, sin embargo -replica don Pauto-. La historia de este antropoide es muy interesante. De �l se ha ocupado el National Geographic Magazine, y la revista 'El mundo de la �pera' le ha dedicado ya varios art�culos. El mico empez� emitiendo con su parte posterior ciertos sonidos de car�cter gutural que al principio fueron tomados por flatulencias, cuescos o ventosidades. Un zo�logo, sin embargo, observ� que tales ruidos ten�an car�cter onomatop�yico, lo cual constituye la ra�z del habla. Despu�s el antropoide comenz� a articular con 'aquellito' ciertos fonemas entre los cuales fue posible distinguir con claridad las cinco vocales del abecedario. Luego aprendi� a combinar esos sonidos con ciertas consonantes, y formul� frases sencillas como: 'Pap� puso -edo a Pepe' y 'Mim� mat� a mam�'. Al paso del tiempo el mico logr� poner m�sica a aquellos sintagmas y empez� a cantar frases peque�as con notas igualmente b�sicas. Finalmente pudo entonar ciertas canciones muy sencillas, como 'Las hojitas'. Eso lo proyect� a la fama. Desde luego ya entender�s que su repertorio es muy modesto, pero creo que vale la pena o�r a este singular cantor". Dice entonces la esposa con enojo: "Me niego a escuchar a un chango que canta, y m�s si lo hace con la parte posterior. Eso a m� me parece cosa de mal gusto. Ve t�, si quieres, y ya me platicar�s c�mo estuvo ese ins�lito espect�culo". Acudi� el marido, en efecto, al recital. Regres� a su casa cercana ya la medianoche. Ven�a oliendo a rayos, y todo cubierto de inmundicia. "�Qu� te pas�?" -le pregunta su esposa consternada al tiempo que se tapaba la nariz para no percibir aquel ingrato tufo. Responde don Pauto: "�Qu� bueno que no fuiste! �Aquello fue un desastre!". "�Cuenta, cuenta!" -le pide la mujer, ansiosa, al tiempo que se alejaba un poco m�s de su hedentinoso marido. Comienza a relatar don Pauto: "Por el inter�s de escuchar bien al antropoide compr� mesa de pista. Qued� muy cerca del macaco, frente a �l. Y todo empez� muy bien, �sabes? El chango inici� su actuaci�n cantando cositas muy sencillas, las de su repertorio acostumbrado. Enton� con muy buena afinaci�n y sentimiento su �xito m�s conocido, "Las hojitas", y fue muy aplaudido. Sigui� con 'El chorrito', que la concurrencia celebr� tambi�n, entusiasmada. Y se entiende: es de admirarse que un cuadrumano cante, y m�s si lo hace con la parte posterior. Sigui� el mono entonando otras cancioncitas facilitas...". La se�ora lo interrumpi� con impaciencia: "�Abrevia, abrevia! �Quiero saber por qu� vienes as�, oliendo no a �mbar y cubierto de pies a cabeza de detritos!". Prosigue la relaci�n don Pauto: "Como te dije, todo iba muy bien. El chango segu�a interpretando sin problemas su sencillo repertorio usual. Pero nunca falta un imprudente. �No crees que a un indejo se le ocurri� pedirle 'Granada'?"...

 

FIN.

 



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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S�bado 25 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Llegaron de repente los dos y se presentaron a s� mismos:

 

-Yo soy mondo.

 

-Y yo lirondo.

 

-�En qu� puedo servirlos? -pregunt�.

 

-Tengo ilustre prosapia -dijo mondo-. Mi nombre significa "limpio".

 

-En cambio, el m�o -suspir� lirondo- no significa nada. Ni siquiera viene en el diccionario. Y, sin embargo, mondo, a pesar de su progenie ilustre, no puede estar sin m�, pues nadie usa su nombre sin mencionar tambi�n el m�o.

 

-Tampoco lirondo es alguien si yo no voy con �l -replic� mondo. Siempre se debe decir "mondo y lirondo". Ninguno de los dos valemos sin el otro.

 

Yo me qued� pensando que los hombres somos igual que las palabras: tampoco nosotros valemos el uno sin el otro.

 

 

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Decidir con la cabeza

 

 

 

Don Pecunio y do�a Argenta, nuevos ricos, invitaron a sus vecinos a cenar. Coment� don Pecunio con orgullo: "Mi esposa es una maravilla en el arte culinario". Do�a Argenta le da un codazo en la panza y le dice haciendo un moh�n de pena: "�Ay, viejo! �Por lo menos diles que tambi�n cocino muy bien!"... La joven vecina de do�a Frigidia le cuenta: "Voy a divorciarme de mi esposo. Fig�rese usted: me hace el amor un par de veces al a�o". Responde do�a Frigidia: "Tienes raz�n, hija. Mi marido tambi�n me hace el amor dos veces al a�o. S� lo que es estar casada con un mani�tico sexual"... Aquel domingo el golfista lleg� tarde al club. Sus amigos le preguntaron: "�Por qu� vienes a esta hora?". Contesta el golfista: "Estuve dudando entre ir a la iglesia o venir a jugar golf. No pude decidirme, de modo que arroj� al aire una moneda. Si sal�a �guila vendr�a a jugar; si sal�a sello ir�a a la iglesia". Inquieren los otros: "�Y por qu� tardaste tanto?". Contesta el golfista: "Es que tuve que lanzar la moneda 25 veces antes de que saliera �guila"... Tres viejecitos platicaban en su banca del parque. Dice el primero: "La mano me tiembla tanto que cuando bebo mi taza de caf� derramo m�s de la mitad". Dice el segundo". "A m� tambi�n me tiembla mucho la mano: al rasurarme por la ma�ana siempre me corto". Dice el tercero: "A m� la mano me tiembla m�s que a ustedes. Cada vez que en un restaurante voy al pipisr�m los dem�s creen que estoy haciendo cosas malas"... La actuaci�n de los senadores del PRI y el PAN en relaci�n con la Ley de Radio y Televisi�n redundar� en da�o para Madrazo y Calder�n. Se le siguen acomodando las fichas a L�pez Obrador, de modo que el peor de los candidatos es el que tiene m�s posibilidades de llegar a la Presidencia. Ni siquiera da�an a AMLO sus simpat�as y afinidades con entes como el venezolano Ch�vez, ni le afecta que se sumen a su campa�a algunos de esos pobres ejemplos de elemental oportunismo que a s� mismos se dan el nombre de pol�ticos y que en verdad son s�lo saltimbanquis que brincan de una percha a otra seg�n perciban en el aire el tufo del medro personal. As� andan las cosas en este pobre Pa�s, y as� seguir�n mientras nos falte esa educaci�n de ciudadanos que nos permita decidir los asuntos nacionales con la cabeza, en vez de hacerlo con el est�mago y partes adyacentes. Para colmo, do�a Tebaida Tridua, censora de la p�blica moral, vet� ya en forma irrevocable el chascarrillo titulado "La mesa", y no podr� publicarlo si no le hago ciertas adaptaciones que desvirt�an por completo la esencia sical�ptica de esa tremenda narraci�n. A cambio, la se�ora Tridua autoriz� que vea la luz un cuento que se llama "El mico cantor", peregrino relato inveros�mil que saldr� ma�ana aqu�. L�anlo mis cuatro lectores, a reserva de seguir yo trabajando para lograr la publicaci�n de aquella historia: "La mesa"... Babalucas invit� a una chica a ir a su departamento a ver la tele. Pregunta la muchacha: "�Tienes cable?". "No, -se desconcierta el tonto roque-. Pero tengo un mecate. �Para qu� lo quieres?"... Lleg� un tipo a su casa y se desplom� en el sill�n de la sala, frente al televisor. Le pide a su esposa: "Tr�eme una cerveza, antes de que empiece". La mujer le trae la cerveza. Poco despu�s le dice el tipo: "Tr�eme otra cerveza, mientras empieza". Va la se�ora y le trae otra cerveza". Luego de un rato el marido vuelve a solicitar: "Tr�eme otra cerveza. Ya va a empezar". En ese punto estalla la mujer. Le grita a su marido hecha una furia: "�No puedes hacer otra cosa que estar bebiendo cerveza tras cerveza frente al televisor? �Eres un in�til, un flojo, un bueno para nada, un harag�n!". Suspira con tristeza el individuo y dice: "Ya empez�"... FIN.

 

 



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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Viernes 24 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Jean Cusset, ateo siempre con excepci�n de la primera vez que estuvo frente a la Catedral de Chartres, dio un nuevo sorbo a su martini y continu�:

 

-Yo suelo arrepentirme m�s de lo que he dejado de hacer que de lo que he hecho. A cada pregunta que la vida me hace yo le contesto "S�". Cada camino que me ense�a lo recorro. Remonto cada r�o y trato de ver qu� hay del otro lado de las monta�as todas. A veces, claro, me encuentro con el dolor o la amargura. Pero tambi�n la amargura y el dolor me sirve para sentir que estoy viviendo.

 

-Debe ser cosa triste -sigui� diciendo Jean Cusset- llegar a la vejez sin nada de qu� acordarse, aparte de un largo vac�o desolado. Por eso yo nunca digo "No" a la vida. Me doy todo a ella, y todo le pido que me d�. Vivo intensamente: estoy haciendo recuerdos para cuando no pueda hacer yo nada m�s que recordar.

 

As� dijo Jean Cusset. Y dio el �ltimo sorbo a su martini. Con dos aceitunas, como siempre.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

El caso de Mario Mar�n

 

 

 

Aquel matrimonio era muy religioso, y ten�a por toda la casa letreros con frases tomadas de la Biblia. Un d�a la criada anuncia su decisi�n de irse de la casa. "-�Por qu�?" -pregunta la se�ora-. "-Es que no puedo pasarme todas las noches esperando" -dice la muchacha-. "-�Esperando qu�?" -pregunta de nuevo la se�ora-. "-Lo que dice el letrero que est� sobre mi cama" -responde la criadita-. La se�ora va a ver el letrero. Dec�a: "Prep�rate, porque no sabes cu�ndo vendr� el Se�or"... No es posible que el caso de Mario Mar�n, Gobernador de Puebla, se diluya a paso de los d�as y termine en nada. De sus torpes acciones en contra de la escritora Lydia Cacho se desprende la comisi�n de probables il�citos, y no se puede permitir que por cuestiones de pol�tica ese mal gobernante eluda las consecuencias de su proceder. Est� puesta en justicia y en raz�n la denuncia presentada por la periodista, y los �rganos de la justicia deben actuar de modo que no quede sin castigo la conjura que con su sucio c�mplice llev� a cabo Mar�n para causar perjuicio grave a Lydia Cacho. Pol�ticos as�, hombres as� son una verg�enza para la comunidad que gobiernan, y una lacra para el Pa�s, lacra que no se debe ya tolerar. Si por argucias leguleyas o por maniobras pol�ticas Mar�n sigue en el poder, tendremos un motivo m�s para execrar a la mala ralea de pol�ticos que padecemos ahora... Bucolio, muchacho campesino, iba a desposarse con Zita, zagala de muy buen ver que estaba de criada en la ciudad. Un d�a antes de la boda, sin embargo, se le desplom� el almiar de la paja. Si no lo levantaba otra vez la paja se le echar�a a perder. As�, Bucolio envi� un telegrama urgente a la casa donde su novia trabajaba, y la se�ora se lo ley� a Zita: "No podr� llegar ma�ana. Se me cay� almiar". "-Uh, pos entonces que ya ni venga" -dice con gran tristeza la muchacha... "-Algo muy extra�o les pasa a las gallinas, patr�n -dice el trabajador al granjero-. Est�n poniendo los huevos con los aros ol�mpicos dibujados en el cascar�n". "-Revisa al gallo -aconseja el granjero-. Ha de tener pie de atleta"... Despu�s de un a�o de estar en alta mar los marinos de un barco llegaron a su puerto. Uno de ellos fue recibido por su esposa. Se abrazaron y besaron y luego echaron a andar rumbo a su casa. Pero a medio camino se detuvieron y estall� entre ellos una tremenda discusi�n. El capit�n del barco se acerc� y oy� lo que mutuamente se gritaban. "-�Con eme!" -dec�a ella-. "-Con ge!" -respond�a �l-. "-�con eme!" -repet�a la muchacha-. "-�Con ge!" -volv�a a decir el joven marinero-. "-�Con eme!". "-�Con ge!". El capit�n les pregunta: "-�Por qu� ri�en as�?". "-Mi capit�n -responde el muchacho-. Tengo un a�o sin verla. Y ella primero quiere comer"... En cierta ciudad mexicana se hizo una subasta de muebles a fin de recaudar fondos para obras de caridad. Como subastador fue invitado un experto espa�ol reci�n llegado a M�xico. Fueron sacados a subasta un comedor Reina Ana, una sala Luis XV, un bargue�o colonial, una gran cama Hepplewhite y una silla Chippendale. En seguida anuncia el subastador con voz sonora: "-�Y ahora, se�oras y se�ores, voy a rematar un burro manadero!". Estupefacci�n general entre la concurrencia. La organizadora de la subasta se acerca apresuradamente al hombre y le dice llena de sobresalto. "-�C�mo que un burro manadero? �Esta es una subasta de muebles! �De d�nde sac� usted eso del burro manadero?". El espa�ol se acomoda los lentes, se acerca bien a los ojos la lista de art�culos y dice: "-Ah, s�. Perd�n; me equivoqu�. Va de nuevo. �Y ahora, se�oras y se�ores, voy a rematar un bur� con dos grandes cajones!"... (No le entend�)... FIN.

 



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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Jueves 23 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Mientras escribo bebo el primer caf� de la ma�ana.

 

Humea la taza, invitadora. En humo y en aroma se difunde el evanescente genio de esta criatura que vino de parte del Oriente con su carga de magia y de misterio.

 

Me han dicho c�mo debe tomarse el buen caf�.

 

Caliente. Que encienda cuerpo y alma.

 

Amargo. Sin la ajena presencia del az�car; sin compa��a de l�quidos extra�os.

 

Fuerte. Concentrada su esencia, no diluida ni desvirtuada.

 

Escaso. Por ser bueno ha de ser poco.

 

J�ntense las primeras letras de esos adjetivos -caliente, amargo, fuerte, escaso- y tendremos el nombre del caf�, oscuro don de claros dioses, peque�o l�tigo que excita al cuerpo para que haga el trabajo del esp�ritu.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Una naci�n de leyes

 

Babalucas se consigui� un trabajo que consist�a en cavar zanjas. Lo pusieron junto a un chaparrito muy jalador. A media jornada llega el capataz, compara el trabajo de los dos y dice a Babalucas: "-No te est�s esforzando lo suficiente. El chaparro ha escarbado mucho m�s que t�". "-�Ca�n! -protesta muy enojado Babalucas-. �Pos es que �l tiene el suelo m�s cerca que yo!"... "-Glafira -dice en el tel�fono una chica a otra-. �Es cierto lo que se dice de ti, que andas con un enano?". "-�Y que quieres qu� haga? -responde la tal Glafira-. El doctor me puso a dieta"... Temible ralea es la de los springbreakers. Un buen amigo m�o, due�o de un hotel en Canc�n, opt� finalmente por cerrar las puertas de su establecimiento a los jovenzuelos -y jovenzuelas- estadounidenses que en estos d�as lo ocupaban en su totalidad. Sucede que el a�o pasado esos muchachos se despidieron arrojando al vac�o simult�neamente, desde las ventanas de los pisos altos, el televisor que hab�a en cada cuarto. Peor todav�a: en un a�o anterior a los mozalbetes les dio por demostrar su hombr�a pasando de una habitaci�n a otra por la cornisa exterior, en equilibrio que se hac�a a�n m�s precario por el estado de intoxicaci�n de los adolescentes. Uno perdi� pisada y se mat�, y mi amigo hotelero hubo de afrontar una demanda de millones planteada por los padres del muchacho, que alegaban falta de seguridad en el local. �Por qu� sucede esto? Porque en el extranjero ya se sabe que M�xico no es un pa�s de leyes, y que se puede obrar a voluntad sin afrontar el riesgo de un castigo, o libr�ndose de �l a cambio de dinero. Cosa muy triste es que cuando los viajeros mexicanos vamos al extranjero somos muy respetuosos de las leyes del pa�s que visitamos, y cuando los extranjeros vienen aqu� muchos de ellos, como los springbreakers de ya muy mala fama, asumen conductas delictuosas. Y es que la corrupci�n deriva siempre en inseguridad; la lenidad en la aplicaci�n de la ley termina por dar impunidad a quienes la violan, sean mexicanos o extranjeros. M�xico no podr� ser naci�n moderna, mientras no sea una naci�n de leyes. De leyes que se cumplen... Eran dos socios en una f�brica de productos qu�micos. Le dice uno al otro: "-Supe que vas a salir esta noche con Rosibel, mi secretaria. Te vas a aburrir, es muy sosa". Al d�a siguiente llega el otro con una sonrisa de oreja a oreja. "-Te equivocaste -le dice al socio-. Me dijiste que Rosibel era sosa, pero conmigo actu� como potasa"... La esposa de Emp�docles le reclama con indignaci�n: "-�Tu borrachera dura ya seis d�as! �Eso no lo voy a consentir!". Responde Emp�docles: "-Me la voy a cortar". "-�Oye, no! -se asusta la mujer-. �Lo �nico que quiero es que ya no tomes!"... "-Me acuso, padre -se confiesa el joven- de que anoche hice el amor con Bustolina Granderri�re". Pregunta el sacerdote: "-�Esa mujer no es una se�ora joven, guapa, morena, de ojos verdes, con busto prominente, cadera grande y piernas bien torneadas?". "-Esa es" -dice el muchacho-. "-Pues no te puedo dar la absoluci�n" -le informa el se�or cura-. "-�Por qu�?" -se sorprende el joven-. Responde el confesor: "-Porque si me dices que est�s arrepentido no te lo voy a creer"... FIN.

 

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Mi�rcoles 22 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Cuando ten�a 20 a�os de edad John Dee era due�o de mil libros.

 

 

A los 40 regal� 500: se dio cuenta de que no le serv�an para nada.

 

 

A los 60 ten�a 100 libros nada m�s. Y aun pensaba que eran muchos.

 

 

A los 70 conservaba un solo libro.

 

 

Y el d�a de su muerte no le quedaba ni uno. Alrededor de su lecho estaban, s�, su mujer y sus hijos, y sus nietos.

 

 

-Los libros importan en la vida -declar� John Dee-, pero no al final de la vida. Cuando nos acercamos a la muerte lo que importa es la vida. Y esta familia m�a que est� aqu� es lo m�s importante de mi vida. Ellos son el libro m�s valioso. Deb� dedicar m�s tiempo a escribirlo mejor.

 

 

Los disc�pulos de John Dee entendieron la �ltima lecci�n de su maestro, y procuraron que el mejor libro de su vida fuera su misma vida.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Reflejo del Pa�s

 

En el prado pastaban las vaquillas. Dos platicaban muy a gusto acerca de los peque�os chismes cotidianos cuando observaron que otra ven�a caminando hacia ellas con evidentes deseos de unirse a la conversaci�n. "No le hables -le dice en voz baja una de las vaquitas a la otra-. Le gusta m�s el futbol que los toros"... Por primera vez la gringuita fue a una corrida. Su acompa�ante mexicano le explicaba todos los aspectos de la fiesta. Cuando aparecieron los alternantes para iniciar el pase�llo la prima se llen� de admiraci�n por la esplendidez y brillo de sus atav�os. "�C�mo llamarse la ropa que llevan?" -pregunta deslumbrada. Le responde su amigo: "Son los trajes de luces". "�Oh, s�! -dice encantada la gringuita-. �Ahora les estoy viendo las bater�as!"... La pol�tica no es un minu� en Versalles, ni un combate de flores en Plateros. Es una lucha por el poder, y el poder es una de las m�s �vidas concupiscencias entre las muchas a que es proclive la naturaleza humana. Deber�a ser la pol�tica una noble vocaci�n, pues ninguna otra forma mejor hay de hacer el mayor bien al mayor n�mero de personas. Por eso los mejores hombres y mujeres deber�an andar en la pol�tica, y �sta deber�a ser un ministerio de bien, por no decir un apostolado. Sin embargo, en la pol�tica para poder hay que tener poder, y en la tarea de conseguirlo muchos pierden toda noci�n �tica, todo sentido del valor. As� el poder, que habr�a de servir para la b�squeda del bien, queda contaminado por los medios que a fin de conseguirlo se emplearon, y la pol�tica se convierte en un mero instrumento de promoci�n personal, y se pierde u olvida su fin �ltimo: el bien de la comunidad. Enhilo toda esa perorata por el nivel bajuno que la pr�ctica de la pol�tica ha alcanzado en M�xico. La campa�a que hace L�pez Obrador, por ejemplo, tiene un car�cter aldeano que impresiona. Esa campa�a se basa en un discurso, cuyo simplismo s�lo es equiparable a su tremenda falsedad. Tan parecidas son sus t�cticas a las que Fox emple� que esa semejanza hace temer un desenlace igual: el triunfo de quien realiza una campa�a tal. Los otros candidatos no se quedan a la zaga en la pobreza de ideas, de programas, de claridad en la expresi�n de sus mensajes. La gente dice ya: "No hay ni a cu�l irle". Si la pol�tica es un reflejo del pa�s en que los pol�ticos act�an, ciertamente los mexicanos no tenemos ahora muchos motivos para enorgullecernos... Lord Feebledick fue de cacer�a a la India. Le dej� muy poco dinero a lady Loosebloomers, su mujer, de modo que bien pronto ella se vio sin recursos para hacer frente a los gastos cotidianos. En su campamento recibi� lord Feebledick un telegrama enviado por su esposa. Dec�a el telegrama: "Torna a Sorrento. Punto". Lord Feebledick no entendi� el mensaje. Entregado a la cacer�a del tigre bien pronto se olvid� del telegrama. Dos meses despu�s regres� a Londres. En su casa encontr� a su mujer en brazos de otro hombre, y vio a una fila de individuos que esperaba turno para gozar del pasional deliquio con la lady. "�Qu� significa esto?" -pregunta lord Feebledick en paroxismo de ira. Le contesta lady Loosebloomers: "�Acaso no recibiste mi mensaje?" "S� lo recib� -contesta lord Feebledick-, pero no le entend� nada. Dec�a 'Torna a Sorrento'. �sa es una canci�n que cantan los tenores italianos". "Se equivoc� el telegrafista -le informa lady Loosebloomers-. El telegrama deb�a decir: 'Tornas o rento'"... FIN.



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Martes 21 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

Hablamos mal de la juventud. Decimos pestes de los j�venes. Predicamos acerca de la p�rdida de los valores, y vemos en el muchacho asesino o drogadicto o que maneja alcoholizado, el prototipo de la nueva generaci�n.

 

 

No advertimos que los males que nuestra sociedad padece no son obra de j�venes, sino de adultos.

 

 

Luego escuchamos las palabras reflexivas, llenas de humanidad, serenas, de Luis Donaldo Colosio Riojas, y encontramos en ellas un mensaje valioso de perd�n, de comprensi�n, de amor que deja atr�s todo rencor y todo odio.

 

 

Contrastamos esas palabras con las de los se�ores que detentan el poder o lo persiguen, y concluimos que por cada joven que extravi� el camino hay muchos que pueden dar ejemplo de bien y de bondad, y que los adultos no actuamos como adultos cuando por un muchacho errado condenamos a todos los dem�s.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Cat�n

Apasionado y amoroso

 

"Si Ju�rez no hubiera muerto...", dice la letra del conocid�simo danz�n. Y la voz de la historia a�ade: si Ju�rez no hubiera muerto todav�a ser�a Presidente de la Rep�blica. En efecto, don Benito se aferr� tanto al poder que nada m�s la muerte pudo apartarlo de �l. Para vencer a sus adversarios, el Benem�rito cont� siempre con la interesada ayuda de Estados Unidos. De no ser por el apoyo que de los yanquis recibi�, no habr�a triunfado sobre los conservadores, ni ser�a hoy la m�tica figura que es. Con tal de ganarse la buena voluntad del pa�s del norte no vacil� don Benito en comprometer la integridad de nuestro territorio, y aun la soberan�a nacional. Para satisfacer el inter�s de Estados Unidos -"Am�rica para los americanos", es decir para los norteamericanos- Ju�rez hizo matar a aquel infortunado so�ador que fue Maximiliano, y no tuvo clemencia para �l. A Ju�rez debe atribuirse en buena parte la creaci�n del sistema pol�tico mexicano -el mismo que culmin� en las siete d�cadas de dominaci�n del PRI-, con el establecimiento de pr�cticas tales como la compra de votos, el fraude electoral y la violaci�n flagrante de la ley con tal de mantenerse en el poder. Don Benito es, sin duda, el pol�tico m�s pol�tico que ha habido en este pa�s, comparable quiz� solamente a Obreg�n. Junto a sus yerros y sus culpas, sin embargo, Ju�rez tuvo aciertos luminosos. Entendi� las necesidades de su tiempo; supo ir con la corriente de la historia, y se rode� de hombres capaces. Defendi� empecinadamente la Rep�blica; mantuvo con firmeza el principio de separaci�n entre la Iglesia y el Estado -no fue antirreligioso, sino anticlerical, que son dos cosas bien distintas-; y puso a M�xico en el camino de la modernidad al combatir los antiguos privilegios. El conocimiento de Ju�rez y su �poca nos da una convicci�n: nuestra historia no es de h�roes y villanos, sino de hombres de carne y hueso y sangre, capaces de grandeza y mezquindad. No es esa historia una especie de pel�culas de vaqueros donde los buenos son absolutamente buenos y los villanos son malvados sin posible redenci�n: es una historia de mexicanos que amaron -todos- a su patria a su manera, y que tuvieron errores y aciertos por igual. Esa historia, "La otra historia de M�xico", es la que narro en mi nuevo libro, un libro por completo diferente a todos los que hasta ahora he publicado. Ese libro se llama: El otro Ju�rez. La roca y el ensue�o. Relata el drama que se produjo con el encuentro de dos vidas, la de Ju�rez y la de Maximiliano, drama que termin� en tragedia. Recojo en ese libro las versiones que la historia oficial no recogi�. Esa historia oficialesca y burocr�tica, tan llena de ocultaciones y mentiras, es la historia de bronce o m�rmol que ha perpetuado las pugnas en que los mexicanos hemos estado divididos. En cambio yo propongo en mi relato que aprendamos a amar a M�xico en la verdad; que clausuremos ese absurdo "basurero de la historia" al que con injusticia han sido condenados muchos buenos mexicanos; que lleguemos a una conciliaci�n en la cual admirar la grandeza de Cort�s no implique hacer injuria a Cuauht�moc, o reconocer el bien que hizo Porfirio D�az no sea agraviar a don Francisco I. Madero. En los pr�ximos d�as saldr� mi libro: El otro Ju�rez. La roca y el ensue�o, bajo el signo de Diana, la prestigiosa casa editorial. Es un libro escrito con amor y con pasi�n, y es por tanto un libro apasionado y amoroso. Mis editores lo calificaron de "sorprendente". Cumplo as� un compromiso con mis cuatro lectores, quienes al final de mis conferencias se acercaban siempre a preguntarme si "La otra historia de M�xico" saldr�a alguna vez en forma de libro. Ahora tendr�n en sus manos ese relato -diferente relato- de uno de los periodos m�s intensos de la vida mexicana. Con �l aspiro a que, por encima de toda diferencia, nos unamos en el com�n amor a nuestra patria...(Nota: por ser d�a de don Benito Ju�rez hoy no cont� chistes)... FIN.



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Lunes 20 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Ale, mi nieta peque�ita, me llama para que vea una flor en el jard�n. La flor es diminuta; apenas la puedo distinguir entre las briznas del c�sped que la esconde. Pero en este momento ni el sol mismo tiene la grandeza que para nosotros dos tiene esta milim�trica criatura. Dice Ale:

 

-Hoy en la noche le dar� gracias a Dios.

 

-�Por qu�? -le pregunto con la torpeza del adulto que no sabe detenerse ante la gracia. Y me responde ella:

 

-Porque hizo esta flor para que yo la viera.

 

"S� -pienso yo-. Y a ti Dios te hizo para que te mirara yo".

 

Y es que Ale est� en mi mundo como en su mundo est� la m�nima flor que ahora vemos: como el regalo de un amoroso Dios.

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Abuso de poder

 

Rosibel, la secretaria, se iba a casar. Le dice a su jefe, don Alg�n: "Me dio usted vacaciones a partir del mi�rcoles para mi viaje de luna de miel, pero voy a coger desde el lunes". Responde don Alg�n: "H�galo, si est� muy urgida, pero no deje de venir a trabajar"... �Pueden mis cuatro lectores entender a do�a Tebaida Tridua, censora de la p�blica moral? Autoriz� la publicaci�n del cuentecillo que leyeron ustedes al principio, y sin embargo no dio su Nihil Obstat -o sea su autorizaci�n- para sacar aqu� a la luz el relato que lleva por t�tulo "La mesa". Me reun� con ella el s�bado �ltimo, y con vivas instancias impetr� su venia para narrar esa historieta, pero me la neg� con extra�a obstinaci�n. "Lachrimis ianua surda tuis -me dijo hablando, para sorpresa m�a, en lat�n-. Nulla lassitudo impedire officium debet". Eso significa: "Esta puerta ser� sorda a tus l�grimas. Ninguna debilidad debe impedir el cumplimiento de la obligaci�n". Poco me importa, empero, ese rigor. Seguir� trabajando por conseguir esa licencia. "Gutta cavat lapidem", dijo Ovidio en sus Cartas desde el Ponto. La gota acaba por horadar la piedra. Quiz� deba yo ceder en algo ante la tozuda resistencia de la ilustre dama, celosa guardiana de las buenas costumbres, pero con tal de ver consagrado el ideal de libertad que norma todas mis acciones (al menos fuera de mi casa) insistir� ante ella hasta que me permita poner aqu� ese cuento: "La mesa". Ma�ana tendr� con la se�ora una segunda audiencia. Con oportunidad informar� sus resultados... "�C�llese!" Si eso le dice L�pez Obrador al Presidente ahora que es simple candidato, habr� que pensar qu� nos dir� a nosotros, simples ciudadanos, si llega a Presidente. Con prepotencia act�a el perredista fiado en la ventaja que las encuestas le conceden. Si, en efecto, llega a la Presidencia, esa soberbia se multiplicar� y no reconocer� freno ni l�mite. Ya act�a AMLO como un J�piter Tonante: decreta ucases a la manera de los zares; imparte �rdenes; fulmina amenazas, rega�a a diestra y a siniestra. Su traza y su talante son los de un reyezuelo que siente ya en sus manos el poder y comienza a ejercitarlo aun antes de tenerlo. El poco saber de su clientela electoral le permite eso: cuando sus partidarios oyen decir que L�pez Obrador es populista, piensan que ser tal cosa es gran virtud, y que la palabra es un elogio, como aquel que se oy� llamar "hipop�tamo" y no reclam� sino hasta el d�a que vio un hipop�tamo en el zoo. Hemos tildado a Fox de d�bil. Si L�pez Obrador llega al poder -lo har� si los electores no analizan bien su personalidad antes de votar por �l- estaremos en trance de extra�ar las limitaciones y contenci�n del Presidente actual, pues las compararemos con la tendencia a abusar del poder que ya mostr� AMLO como gobernante del Distrito Federal y que muy posiblemente multiplicar�a como presidente de M�xico... "�Doctor! -clama el sujeto ante el siquiatra-. �Necesito su ayuda! �Cuando voy a una fiesta siento el impulso irresistible de pellizcarles las pompas a las damas, y eso me causa una verg�enza grande!" Pregunta el analista: "�Y quiere que le quite la costumbre de dar esos torniscones en los gl�teos de las se�oras?" "No -responde el individuo-. Nada m�s quiero que me quite la verg�enza"... En la antesala del pediatra un ni�o lloraba desconsoladamente. Pepito le pregunta: "�Por qu� lloras?" Dice el ni�ito entre sus l�grimas: "Vine a que me hicieran una prueba de sangre, y el doctor me cort� el dedo". Al o�r aquello Pepito rompe en desesperado llanto. "�Por qu� lloras ahora t�?" -le pregunta el otro ni�o. Responde Pepito con angustia: "�Es que yo vengo a una prueba de orina!"... FIN.



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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S�bado 18 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

Dir� que es el humo. �Tantas mujeres y hombres ya lo han dicho con m�sica y con letra! Dir� que es el humo lo que me pone en los ojos este lloro. Pero no ser� el humo. Ser�, s�, la tristeza.

 

Miro en la alta monta�a arder el bosque. Ese rojizo fuego est� sobre el reliz en que nos detuvimos aquel d�a para mirar el vuelo de los raudos loros. Aquellas llamaradas ocultan la vereda por la que �bamos a buscar un hilillo de agua que brotaba como milagro entre las nubes...

 

�Por qu� hace esto Dios? �Por qu� Dios deshace esto? Tambi�n esa pregunta arde en m�. Ya no m�s musgo y heno para la Navidad; ya no el furtivo paso del venado, ni el canto del p�jaro azul que nos segu�a saltando de �rbol a �rbol en nuestras caminatas...

 

Dir� que es el humo. Pero no ser� el humo. Ser�, s�, la tristeza...

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

 

Cat�n

M�xico: Haza�a beisbolera

 

Al final de esta columnejilla viene un hermoso cuento de hadas... Don Senilio, maduro caballero, acudi� a la consulta de un doctor. Le cont� lleno de preocupaci�n: "Todos los d�as he estado tomando Vigara para mejorar mi potencia sexual, pero no he sentido ning�n efecto". "Se�or -responde el facultativo-. Para eso debe usted tomar Viagra. El Vigara es un fertilizante de jard�n". "Ah, vaya -dice entonces don Senilio-. Eso explica por qu� me han estado saliendo hierbas ah�"... Imaginen mis cuatro lectores -y yo imaginar� junto con ustedes- que la Selecci�n Mexicana de Futbol se enfrentara a un equipo formado por el mejor jugador de cada una de las selecciones nacionales de los pa�ses m�s poderosos en futbol: Argentina, Brasil, Espa�a, Francia, Holanda, Rusia, Italia, Alemania, Hungr�a, Inglaterra, etc�tera. Imaginemos ahora que M�xico venciera a ese equipo. �Qu� de celebraciones habr�a! Pues algo parecido, o de mayor m�rito a�n, sucedi� cuando el equipo mexicano de beisbol venci� al de Estados Unidos, considerado gran favorito en el Cl�sico Mundial de Beisbol, y lo elimin� del torneo. Yo estoy feliz por ese triunfo, pues soy aficionado al rey de los deportes desde que mi padre me llevaba de la mano a ver jugar a los Pericos de Saltillo, a aquellos legendarios peloteros como "Limonar" Mart�nez, "Chaperita" Medina, "La Tacua" Garza, "Cartucho" Regalado, Celso Zendejas, "El Fantasma" Rosales, y aquel m�tico pitcher saltillero, Ram�n "El Mocho" Ju�rez, de quien se dec�a que se hab�a hecho cortar un dedo que le estorbaba para tirar una tremenda curva de su invenci�n. Muchos playboles se han cantado desde aquellos tiempos ya lejanos, y ahora el beisbol de M�xico brilla como ning�n otro deporte en el panorama mundial. M�s de 20 jugadores mexicanos est�n en Ligas Mayores. �Habr� un n�mero igual de futbolistas en equipos internacionales de primera l�nea? Celebremos, se�ores, con gusto este d�a de placer tan dichoso. Reconozcamos el esfuerzo de nuestros peloteros al vencer en su propia casa -la de los inventores del beisbol- a un equipo formado por las m�ximas estrellas, de contratos multimillonarios, de la gran carpa del beisbol. Enhorabuena a Paqu�n Estrada y a sus extraordinarios jugadores, y gracias por esa gran victoria que nos regalaron... El pr�ximo lunes tendr� una junta con do�a Tebaida Tridua, presidenta de la P�a Sociedad de Sociedades P�as y censora de la p�blica moral. En esa reuni�n tratar� de llegar con la se�ora a un acuerdo que me permita publicar el cuento llamado "La mesa", al cual la ilustre dama ha puesto veto. Dar� a conocer con oportunidad el resultado del encuentro... Su Majestad la Reina le mostraba al Cardenal los establos reales. Al pasar frente a una caballeriza el caballo que estaba ah� dej� salir un fragoroso ruido estomacal. "�Qu� pena! -exclama la soberana con azoro-. �Disculpe Su Eminencia!". "No hay problema -contesta el purpurado-. De hecho pens� que hab�a sido el caballo"... Sigue ahora el hermoso cuento de hadas que anunci� al principio... La hermosa princesa paseaba por su jard�n cuando escuch� una vocecita. Era una rana la que hablaba. Le dice el batracio a la princesa: "Soy un apuesto pr�ncipe encantado. La malvada bruja del bosque me convirti� en rana. Si me das un beso volver� a mi ser natural; ser� un apuesto pr�ncipe otra vez. Entonces nos casaremos. Vendr� a vivir a tu palacio con mi madre. Tendremos muchos hijos: media docena o m�s. T� cocinar�s para nosotros; nos lavar�s y planchar�s la ropa; fregar�s los trastos; tendr�s los pisos limpios, y as�, gracias a tus cuidados y tareas, viviremos todos contentos y felices". Aqu� termina el cuento. Esa noche la princesita cen� ancas de rana... FIN.



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Viernes 17 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

Lleg� de pronto y dijo:

 

-Soy objeto de injusta discriminaci�n.

 

-�Por qu�? -le pregunt� sin saber a�n qui�n era.

 

-Porque toda la gente dice: "Pas� las de Ca�n". Yo soy Abel. Fui muerto por mi hermano. La pas� entonces peor que �l. Y sin embargo nadie dice: "Pas� las de Abel". Todo mundo repite: "Pas� las de Ca�n". Se supone que soy el bueno, y sin embargo el malo se lleva todo el cr�dito.

 

-Y �qu� puedo hacer por usted?

 

-Haga saber mi queja a sus lectores.

 

La verdad, no encuentro la manera de informar acerca de esto. Aqu� me tienen, por lo tanto, pasando las de Ca�n. O las de Abel, para que no haya quejas.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Cat�n

Slim, el amigo de AMLO

 

Do�a Tebaida Tridua se parece a Mao. Cuando a este se�or -una de las muchas sombras chinescas que han pasado por la pared del mundo- le preguntaron su opini�n acerca de la Revoluci�n Francesa, respondi�: "Es demasiado pronto para juzgar". Do�a Tebaida, por su parte, no conoce los frutos de libertad salidos de ese movimiento, y act�a como en los tiempos del absolutismo. Me ha negado su venia para poner aqu� el cuento titulado "La mesa". Dice para fundar su veto: "Esa execrable narraci�n es sical�ptica, imp�dica, p�cara, pornogr�fica y l�brica". De que a do�a Tebaida le da por las esdr�julas no hay quien la saque de ah�. Admito que la �nclita Presidenta ad vitam de la P�a Sociedad de Sociedades P�as tiene algo de raz�n cuando as� califica ese relato. Ciertamente se pasa un poquit�n de tueste. Tras ese nombre al parecer inocuo, "La mesa" se esconde una de las mayores badom�as que han visto la luz en este espacio. Pero �acaso de nada sirvi� la Enciclopedia? �Fueron en vano lo esfuerzos de Rousseau, Voltaire, D'Alembert, Diderot, Condillac y todos aquellos ilustres pensadores gloria de su siglo? Me resisto a aceptar semejante idea. Seguir� luchando, como ellos; har� flamear las gr�mpolas de la libre expresi�n, y otra vez el oscurantismo saldr� vencido y derrotado. Empe�o para eso mi palabra, y si es menester empe�ar� tambi�n un tocadiscos de cuatro velocidades (16 un cuarto, 33 un tercio, 45 y 78 revoluciones por minuto) que tengo desde que me cas�, a fin de dar aliento al movimiento libertario... La m�s original manera de pedir "aquellito" se debe a Pitoc, salaz piel roja. Le dijo con untuosa labia a una linda doncella india: "Dime, Rayo de Luna: �no quieres colaborar para que no sea yo el �ltimo de los mohicanos?"... Le pregunta el maestro a Pepito: "�Qui�n fue Atila?". Responde el ni�o: "Un b�rbaro". "�Qu� m�s?" -quiere saber el profesor. Responde Pepito: "�Le parece poco?"... Don Alg�n le hizo cierta propuesta indecorosa a una muchacha. "No me vendo, se�or" -respondi� ella con ofendida dignidad. "Qu� pena -lamenta don Alg�n-. Te iba a invitar a ir a Nueva York en mi avi�n particular, con una escala en Las Vegas para jugar y divertirnos". "Ya le dije que no me vendo -repite la muchacha-. Pero quiz� podr�a encontrar alguna forma de alquilarme"... Le dice una chica a otra: "Ando de novia con un m�dico. Es otorrinolaring�logo". "�Vasco �l?" -pregunta la otra... Oscar Wilde dec�a cosas muy razonables, sobre todo cuando hablaba en forma irrazonable. Sostuvo, por ejemplo, que no es el arte el que imita a la naturaleza, sino la naturaleza la que imita al arte. Antes de Turner, se�al�, jam�s se hab�an visto crep�sculos tan esplendentes. En ese mismo tenor quiz� la realidad de M�xico se apresta a imitar a la literatura. El se�or Slim anda a partir un pi��n -es decir en amistad cercana- con L�pez Obrador. Tambi�n en la novela "El gatopardo", de Lampedusa, el rico caballero se avino a entrar en tratos con el arribista llegado con los aires del populismo, y al hacerlo dijo aquella frase que es cl�sica ya en la pol�tica: "Hay que cambiar para que todo pueda seguir tal como est�". Si AMLO llega a la Presidencia ya veremos qu� efectos resultar�n de la singular relaci�n entre el hombre m�s rico de M�xico y el hombre que se dice defensor de los m�s pobres... Don Geroncio, se�or de edad madura, cas� con una frondosa mujer en plenitud de edad. Al empezar la noche de bodas el senescente caballero le dice a la anhelosa novia: "Lo haremos de patito". "�De patito? -pregunta ella muy interesada-. �C�mo es eso?". Don Geroncio se acomoda bien la dentadura postiza y repite: "Lo haremos despacito"... FIN.



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Jueves 16 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Me habr�a gustado conocer a Vernon Noble, un escritor ingl�s. Poco antes de morir escribi� unos renglones:

 

"Me gustar�a que el d�a de mi muerte se dijera esto de m�:

Quiso a los ni�os. Le gustaron los perros y los gatos.

Busc� la belleza en todas sus formas: un rostro, un cuerpo,

una pintura, un poema, el color y textura de las nubes...

Jam�s sinti� temor del verbo "amar", y lo conjug�

quiz�s con demasiada frecuencia, aunque jam�s en modo suficiente,

pero eso s�: con pleno significado en su momento.

Sufri� las penas que en el mundo hay, y desma�adamente

trat� de aliviarlas en su pr�jimo. Aprendi� a perdonar a los dem�s,

y aprendi� tambi�n a perdonarse a s� mismo.

Quiz� perdi� en el juego de la vida, pero lo disfrut� con plenitud.

Y -sobre todo- siempre supo que junto a �l estaba Dios...".

 

Me habr�a gustado conocer a Vernon Noble. Quiz� perdi� en el juego de la vida, pero lo comprendi� muy bien.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

 

Cat�n

Pa�s de hombres

 

La muestra m�s clara de nuestro subdesarrollo pol�tico es la preocupaci�n que tenemos por saber qui�n ser� el pr�ximo Presidente. Eso indica que todav�a somos un pa�s de hombres, no de leyes; una naci�n de caudillos, no de instituciones. Dependemos, por tanto, del talante o voluntad de quien detenta el mando, no de un marco jur�dico e institucional al cual podemos confiar nuestra persona y nuestros derechos. Si en M�xico prevalecieran la ley y las instituciones por encima del libre arbitrio de los hombres nos tendr�a sin cuidado, por ejemplo, que L�pez Obrador llegara a la Presidencia. No temer�amos sus desplantes demag�gicos, ni nos inquietar�an sus ofertas populistas. Sabr�amos que incluso �l tendr�a que sujetar sus acciones a la ley. Pero los mexicanos estamos acostumbrados a ver que en M�xico la pol�tica se impone siempre al final sobre el derecho -el propio L�pez Obrador es un ejemplo de tal cosa-, y entonces nos angustia eso que se llama "el estilo personal de gobernar". Decimos: "Si llega Fulano har� esto; si llega Zutano har� esto otro". De ah� que esperemos que llegue un candidato u otro seg�n nuestras ideas o inter�s. Habremos alcanzado la madurez democr�tica cuando la persona del Presidente en turno sea un asunto secundario. Entonces viviremos sin sobresaltos sexenales, confiados en la seguridad que deriva del respeto de todos a las instituciones y a la ley. Pero eso, me temo, lo ver�n si acaso nuestros hijos, o los hijos de ellos. Entretanto narrar� algunos cuentecillos... La apasionada chica le dice a su gal�n: "�B�same otra vez y ser� tuya para toda la vida!" Pregunta �l: "�Qu� debo hacer para que seas m�a nada m�s el fin de semana?"... Babalucas lleg� a la oficina rodando una llanta de autom�vil. Explic�: "Para que no me roben el coche le quito una llanta". "Parece buena idea -comenta uno-, pero ha de ser algo engorroso quit�rsela cada vez que lo estacionas". "No -replica el tonto roque-, porque la llanta que le quito es la de refacci�n"... El cobrador de la muebler�a lleg� a cobrar en una casa. El muchacho era joven y apuesto. La se�ora de la casa lo invit� a pasar, y bien pronto estaban los dos entregados a los deliquios de la pasi�n carnal. De s�bito se oy� sonar la puerta de la calle: era el marido que llegaba. Salt� el muchacho de la cama, pero eso fue lo �nico que alcanz� a hacer: en ese mismo punto entr� el esposo en la rec�mara. Le dice el joven: "Qu� bueno que llega usted, se�or. Precisamente me dispon�a a decirle a su esposa que as� como me ve se ver� usted si no paga su adeudo con la muebler�a. Pero ya que ha llegado, se lo digo ahora personalmente"... Aquella mujer viv�a en el piso 90 de un edificio. Sali� al balc�n a regar las plantas, perdi� pisada y se precipit� al vac�o. Al pasar en su vertiginosa ca�da por el piso 70 un individuo alcanz� a tomarla por los brazos. Le pregunta el tipo: "�Haces esto?" -y dijo el nombre de una pr�ctica er�tica inusual. "No -responde la mujer-. No hago eso". El hombre entonces la solt�, y la mujer sigui� cayendo. Al pasar por el piso 60 otro hombre la detuvo. "�Haces esto?" -le pregunt� el sujeto. Y dijo el nombre de otra pr�ctica er�tica a�n m�s inusual. "No -respondi� con disgusto la mujer-. No hago eso". El segundo hombre la solt� tambi�n, y la mujer sigui� en su rauda ca�da hacia la muerte. Pero en el piso 50 otro hombre la detuvo. La mujer pens� que seguramente �sa era su �ltima esperanza de salvaci�n. Antes de que el hombre le preguntara nada ella se apresur� a decir: "�Hago esto y hago lo otro!" Entonces fue el hombre el que dijo con disgusto: "�Pervertida!" Y la solt�... FIN.



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Mi�rcoles 15 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 

 

 

HISTORIAS DEL SE�OR P�REZ Y DE SU TR�GICA LUCHA CONTRA LA BUROCRACIA.

 

 

El Alto Funcionario le orden� al se�or p�rez:

 

-Ven ac�.

 

El se�or p�rez obedeci� con prontitud. En seguida le dijo El Alto Funcionario:

 

-Ve all�.

 

El se�or p�rez cumpli� la orden.

 

-Ahora ven ac� -volvi� a mandar El Alto Funcionario.

 

Regres� al punto el se�or p�rez.

 

-Ahora -le dijo El Alto Funcionario- ve all�.

 

El se�or p�rez se alej� otra vez.

 

Le dijo entonces El Alto Funcionario al se�or p�rez:

 

-Con esas indecisiones jam�s vas a llegar a ning�n lado.

 

 

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Arde la monta�a

 

Hay un cuento llamado "La mesa", de tan subido color que en los anales de la sicalipsis aparece calificado con cinco pores: XXXXX. Eso equivale a: "Prohibido por la moral, la religi�n, la ley, los usos y costumbres, el civismo y la buena educaci�n". Estoy negociando con do�a Tebaida Tridua la publicaci�n de ese vitando chascarrillo. Informar� oportunamente a mis cuatro lectores el curso que tomen las conversaciones... Dos amigos que viajaban juntos pasaron frente a un bar en San Francisco. Decidieron tomarse una copa, y la estaban bebiendo cuando se percataron de que no hab�a ah� una sola mujer. "Creo -le dice uno al otro en voz baja- que estamos en un bar gay". En efecto, no pas� mucho tiempo sin que un sujeto se sentara junto a uno de ellos y empezara a cortejarlo abiertamente. El azorado viajero no sab�a c�mo quitarse de encima a su inopinado gal�n. Va el otro y le dice al cortejador unas palabras al o�do. El individuo se disculp� profusamente y se retir� ipso facto. "�Qu� le dijiste?" -pregunta el amigo a su compa�ero. Responde �ste: "Le dije que eres mi novia y que estamos en nuestra luna de miel"... Se quejaba un se�or: "No entiendo a mi esposa. Si llego temprano a casa dice que es porque quiero 'eso'. Y si llego tarde dice que es porque ya tuve 'eso'"... En Par�s un oriental contrat� a una chica de tac�n dorado y la llev� a su hotel. Se efectu� el consabido trance de fornicaci�n, a cuyo final el hombre de oriente dijo a la muchacha: "Pardonne-moi, Mademoiselle, je suis fatigu�". Y as� diciendo fue al ba�o. Regres� a poco y volvi� a hacerle el amor a la muchacha. "Pardonne-moi, Mademoiselle -torn� a decir-. Je suis fatigu�". Regres� de nueva cuenta al ba�o, sali� otra vez y por tercera vez rindi� tributo a Eros. Lo mismo sucedi� cinco o seis veces m�s. Ya fatigada, la muchacha le dijo al oriental. "Pardonne-moi, Monsieur, je suis fatigu�". Tras decir eso fue al ba�o. Ah� estaban otros 14 orientales... Arde el bosque de pinos en las monta�as del Potrero. �ltimamente no se ha portado bien Diosito: nos ha negado el don precioso de la lluvia, y el monte es una yesca pronta al fuego. Yo veo la nube de humo que se eleva y pienso en el pavor de la ardilla y el venado, en el vuelo temeroso de los g�rrulos loros, en la fuga sin ruido del oso y el gran puma. Se casa se destruye, y al mismo tiempo se destruye nuestra casa. Porque no llueve se destruye el bosque, y porque el bosque se destruye ya no llueve. Hay quienes dicen que los incendios son intencionados: con la venta de la madera de los �rboles muertos los campesinos remedian su necesidad. Quiz� si no se permitiera ese comercio no habr�a tanta quemaz�n. Lo cierto es que en la noche las llamas pintan su dibujo tr�gico, y alcanzamos a o�r -�o adivinamos?- el bramar de las llamas en el viento. Nos afligimos, y el coraz�n recuerda las caminatas entre los elevados pinos que ahora son pavesa. De veras: no se ha portado bien Diosito. Y los hombres tampoco nos portamos bien... La mujer a su esposo: "�Viejo! �Un alacr�n le pic� a mi mam�!". El individuo a su mujer: "�C�mo que le pic� un alacr�n? �Yo le puse cuatro en la cama!"... En la estaci�n del tren los viajeros se desped�an de sus amigos y familiares. Uno saca la cabeza por la ventanilla del vag�n y le grita al compa�ero que lo hab�a ido a dejar: "�Tu esposa folla muy bien, amigo m�o! �Tu esposa folla retebien!". El hombre que iba al lado del grit�n le dice con severidad: "No deber�a usted gritarle eso". Contesta el individuo: "Tiene usted raz�n. La verdad es que la se�ora folla muy mal. Pero �qu� caso tiene herir los sentimientos de mi amigo?"... FIN.

 



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Martes 14 de marzo del 2006

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Un comerciante invit� a Hu-Ssong a comer.

-Ir� tambi�n mi hijo -le inform�-. Quiero que lo observes y me digas si est� maduro ya para entregarle mis negocios.

Al t�rmino de la comida el fil�sofo le indic� al comerciante que a su hijo le faltaba madurez.

-�C�mo lo sabes? -pregunt� el hombre.

-Le puso sal a la comida antes de probarla -respondi� Hu-Ssong-. No sab�a si necesitaba sal o no, y sin embargo se la puso. Eso quiere decir que act�a sin saber. Quien as� act�a se puede equivocar.

El comerciante supo que el maestro ten�a la raz�n, y alab� su perspicacia. Pero Hu-Song lo interrumpi�. Le dijo sonriendo:

-Tambi�n t� me est�s poniendo sal sin conocerme.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

�Profec�as?

Lo que le pasa a don Chinguetas �nicamente a don Chinguetas le puede suceder. Un cierto amigo suyo, practicante de disciplinas orientales, le dijo que si tomaba en cueros el fresco de la noche su cuerpo y alma se fortalecer�an. Sali� al sereno don Chinguetas, y no s�lo pill� un resfriado de �rdago, le sucedi� adem�s que un cocuyo se le introdujo por innombrable parte. De d�a no se notaba aquello, pero en la noche la lucecita del insecto se le ve�a a trav�s del pantal�n, de modo que don Chinguetas parec�a veh�culo con las luces intermitentes encendidas. Eso dio lugar a toda suerte de lucubraciones. Hubo quienes pensaron que aquel serio se�or hab�a decidido por fin salir del cl�set y hacerse una publicidad sui g�neris a base de ne�n. Todo eso, claro, re��a con el talante y condici�n de don Chinguetas, cuyo oficio era el de tenedor de libros, profesi�n a la cual son consustanciales la parsimonia y gravedad de trato. As� pues el tribulado caballero fue a la consulta de un c�lebre proct�logo, el doctor Salvador de Hoyos. Lo hizo de noche, para que el facultativo pudiera apreciar la naturaleza del problema. Trat� don Salvador de extraer el insecto con una pinza de Halsted, que es de las m�s finas y puntiagudas, pero ni aun ese sofisticado instrumento le sirvi� para sacar aquella singular fuente de luz. Pero en la facultad se aprenden muchas t�cnicas. Ten�a el especialista una l�mpara de Finsen, de arco de carb�n, que opera a 50 voltios y 50 amperios, y la acerc� al orificio natural de don Chinguetas. El cocuyito crey� que aquella intensa luz era la fulg�rea llama de amor de alguna ardiente cocuyita, y con aquella incitaci�n sali� del rec�ndito sitio donde estaba, y presa de urentes �mpetus er�ticos fue hacia el luminiscente resplandor a fin de consumar la uni�n. En ese momento -el azar es tan inexorable como el sino- un fort�simo trueno seguido de un cegador rel�mpago llen� todos los �mbitos de la ciudad. Y se oy� la vocecita del cocuyito que dec�a agitado y tembloroso: "�Esto es follar, se�ores, no fregaderas!"... Tal parece que estamos irremisiblemente condenados a L�pez Obrador. En su discurso se escuchan ya los cantos de victoria, y sobre las expresiones de sus contrincantes pasa la sombra de la desolaci�n. (Perm�tanme un momento para apuntar eso de "la sombra de la desolaci�n", a efecto de usarlo en futuras ocasiones). Desde luego hacer profec�as es anticipar las v�speras. De ninguna manera este arroz ya se coci�. Pero los hechos son muy tercos, y muestran ventaja clara de AMLO sobre sus adversarios del PRI y el PAN. Bueno ser�, por tanto, irnos preparando para lo que hoy por hoy se antoja inevitable. En mi opini�n la llegada de L�pez Obrador a la Presidencia constituye un grave riesgo para M�xico, riesgo que s�lo podr� disminuir si con �l no llega un Congreso que le sea adicto, si los medios de comunicaci�n ejercen su labor cr�tica y de vigilancia y si los ciudadanos no lo acompa�an en sus eventuales excesos y abusos de poder. Sigo deseando que no gane L�pez Obrador. Pero si gana expreso mi esperanza de que su triunfo no redunde en una derrota para la democracia, para la libertad, para la ley, en fin, para todo aquello en que se finca una convivencia sana... Un muchacho sali� con una chica. Al final de la cita la fue a dejar a su casa en su autom�vil. La bes�, y en el ardimiento de la pasi�n puso la mano de ella en cierta parte de �l. "�Eres un grosero!" -exclama la chica con enojo. Y as� diciendo sali� del autom�vil. Desde afuera se vuelve hacia el apurado muchacho y le dice: "�L�rgate! �No quiero verte m�s!" "Est� bien -responde �l con expresi�n dolorida-. Pero su�ltame"... FIN.



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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Lunes 13 de marzo de 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 Jean Cusset, ateo con excepci�n de la vez que se vio solo en un desierto, dio un sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continu�:

 -Humilde virtud es la humildad, tan humilde que ni siquiera se puede proclamar sin caer en pecado de soberbia. Eso de: "A humilde nadie me gana" se oye mal.

 Sigui� diciendo Jean Cusset:

 -�Qu� humildad la del trigo, que deja que lo destrocen las piedras del molino, y qu� humildad la de la uva, pisada por pies de hombre en el lagar! Y sin embargo, aquel trigo hecho harina y la uva convertida en vino se vuelven carne y sangre de Dios para el que tiene fe. La peque�ez del trigo y de la uva nos ense�a a hermanarnos en la humildad con nuestro pr�jimo y a convertir as� en algo divino nuestra humana peque�ez, pues no hay otra manera de llegar a Dios que de la mano de los que viven con nosotros.

 As� dijo Jean Cusset. Y dio el �ltimo sorbo a su martini. Con dos aceitunas, como siempre.

 ï¿½Hasta ma�ana!...

 Cat�n

Muro de verg�enza

Fachendo, sujeto jactancioso, cas� con Rosil�, muchacha ingenua. La noche de las bodas el novio dej� caer la bata que lo cubr�a -de seda color rojo borgo�a- y se mostr� al natural ante su noviecita. "Mira, Rosil� -le dijo con petulancia farolera-. �Cien kilos de pura dinamita!" Al o�r aquello la muchacha puso cara de espanto e hizo el intento de salir corriendo de la habitaci�n. Apenas pudo �l detenerla ya en la puerta. "�Qu� haces, prenda m�a? -le pregunta-. �Por qu� huyes as�? �Acaso ofend� tu virginal pudor?" "No -contesta Rosil�-. Pero dices que tienes 100 kilos de pura dinamita, y al ver esa mechita tan corta pens� que en cualquier momento pod�as estallar"... Cuando pensamos en migrantes tenemos la tendencia a pensar en hombres solamente. Los hechos muestran que debemos cambiar tal concepci�n: el n�mero de mujeres mexicanas que emigran a Estados Unidos -ilegalmente, casi siempre- es muy grande, y sus aportaciones en dinero enviado a M�xico supera ya, seg�n algunos datos, a los env�os hechos por hombres. Si se erigiera una estatua del migrante, h�roe an�nimo, el monumento deber�a tener entonces la presencia del hombre y la mujer, y aun de los ni�os, pues tambi�n a la infancia afecta el drama de la migraci�n. La gravedad de la tragedia del migrante se hace mayor por la ceguera de algunos pol�ticos estadounidenses, que con la construcci�n de un muro pretenden poner freno a la migraci�n. Ninguna pared puede acabar con ese flujo causado por la pobreza. El fortalecimiento de los pa�ses d�biles, la ayuda para mejorar su econom�a, una actitud humanitaria en relaci�n con el migrante y el establecimiento de una pol�tica migratoria acorde con los derechos humanos har�n m�s para paliar el tremendo drama de la migraci�n -fen�meno ya universal- que ese muro, el cual llegar� a ser una verg�enza tan grande para la humanidad como lo fue en su tiempo el de Berl�n... En los tiempos en que Babalucas era ni�o se vend�a un papel engomado para atrapar las moscas. Le pide su mam� al bobalic�n: "Ve a la esquina y trae papel para las moscas". "��jele! -se burla Babalucas-. �A poco lo necesitan?"... (Nada ha cambiado el zonzo. Ayer le pregunt� a un amigo: "�Qu� hora tienes?" Responde �ste: "Las 10 menos 10". "�Uh que la! -se enoja Babalucas-. �Pos entonces no tienes nada de hora, ca�n!")... Un curita espa�ol viajaba en jet. En el asiento vecino iba una religiosa muy finolis, superiora de una orden de alto copete. Llega la azafata con el carrito de los vinos y licores y le pregunta a la reverenda: "�Qu� va usted a tomar, madre?" Con afectada voz responde ella: "Quiero un curazao". Prorrumpe el padrecito hecho una furia: "�Y a m� d�me una monja hervida, o�o!"... Himenia Camafr�a y Celiberia Sinvar�n, maduras se�oritas solteras, eran ambas cat�licas devotas. Frente a su casa se estableci� un burdel o manceb�a. Por los visillos de la ventana atisbaban todas las noches la entrada de los clientes al lugar. "Ah� va el nuevo rabino -dice la se�orita Himenia-. �Ah, esos jud�os". Poco despu�s: "�Mira! �Va entrando el pastor Calv�nez! �Ah, esos protestantes!" De pronto la se�orita Himenia se queda estupefacta: recat�ndose en las sombras de la noche el p�rroco del pueblo llegaba tambi�n a aquella casa de pecado. "�Santo Cielo! -exclama consternada la se�orita Himenia-. �El padre Arsilio!" Y enseguida a�ade con un piadoso suspiro: "Alguna de las muchachas ha de estar enferma, y el pobrecito tuvo que venir a confesarla"... FIN.



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Domingo 12 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

 HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO.

  Dios hizo a todos los animales. Menos a los cr�ticos.

 A los cr�ticos los hizo el diablo. Ahora el demonio dice: "-Yo no fui''. Pero �l hizo a los cr�ticos. Y de inmediato hubo de arrepentirse: las primeras palabras que los cr�ticos dijeron fueron para criticar el estreno.

 Otro estreno hubo tambi�n que criticaron.

 Despu�s del diluvio, Dios hizo el arco iris. (Para cada diluvio Dios tiene un arco iris). Se reunieron los cr�ticos y contemplaron aquella maravilla, la hermosa comba de espl�ndidos colores desplegada como arco triunfal sobre la b�veda del cielo.

 -No est� mal -opinaron-. Pero le sali� chueco.

 El Se�or oy� aquello y mascull� unas palabras, enojado.

 Yo s� cu�les fueron esas palabras. Pero no las dir�. Los padres usan palabras que los hijos no debemos repetir.

�Hasta ma�ana!...

 Cat�n

Piadosa costumbre

 Babalucas llama por un tel�fono p�blico a su amigo. "-No puedo dar con tu casa -le dice-. "-�D�nde est�s?" -pregunta el amigo-. Responde Babalucas: "-En la esquina de Alto y Circulaci�n Continua"... "-Me voy a Texas -informa el furioso marido despu�s de sostener la en�sima pelea con su mujer-. Ah� los hombres son hombres y las mujeres son mujeres". "-Bueno -replica ella-. A ver a ti d�nde te acomodan"... La abuelita de Pirulina le dijo con la mayor franqueza: "-Hijita: tu novio Picio es algo feo". "-Abue, -se justifica ella-. M�s vale p�jaro en mano que ciento volando". "-�Pirulina! -se escandaliza la viejita-. �No andes agarrando esas cosas!"... La dama que iba con su hijito por la calle se conmovi� mucho al ver a un anciano que al salir de su casa se persignaba. "-Aprende, Puericio -dice la se�ora a su peque�o-. Ese buen se�or se encomienda a Dios al comenzar sus actividades ya casi nadie conserva esa piadosa y bella costumbre de nuestros antepasados. D�gale por favor a mi hijo por qu� lo hace". "-Perdone, se�ora -responde el ancianito-. No quiero decepcionarla, pero lo que estaba haciendo es cerciorarme que si traigo el sombrero, si me abroch� el z�per, si me guard� la pluma de un lado y las credenciales del otro". "-�Pero al final se bes� los dedos! -se asombra la se�ora-. "-No, se�ora -explica el viejecito-. Me fij� a ver si no se me hab�a olvidado ponerme la dentadura"... El experto en sicolog�a infantil instru�a a los padres de familia: "-No es conveniente que los ni�os escuchen algunas cosas que dicen sus pap�s. Sean cautelosos: cuando no quieran que sus hijos peque�os se den cuenta de lo que ustedes dicen, deletreen las palabras". Babalucas llega a su casa y dice a su se�ora, que estaba con los ni�os: "-Vieja, a la noche vamos a fornicar. P-r-e-p-�-r-a-t-e"... La flamante ama de casa dice a su maridito de una semana: "-Iba a hacerte unos huevos con champi�ones de lata, Filidor, pero no pude. Tenemos abrelatas, pero abrehuevos no"... "-Anoche mi novio Morfiliano me hizo algo terrible" -cuenta una muchacha a su amiga-. "-�Qu� te hizo?" -le pregunta ella alarmada-. "-Me llev� a la rec�mara de su departamento -relata la muchacha- apag� la luz y se burl� de m�". "-�Quieres decir que abus� de ti?". "-No -precisa la muchacha-. Se qued� dormido"... Don Alg�n ten�a dos secretarias: Libidia, que ya llevaba alg�n tiempo trabajando para �l, y Rosil�, que reci�n hab�a entrado. Le dice Rosil� a Libidia: "-Don Alg�n es muy exigente conmigo. Me obliga a estar pendiente siempre del reloj". Contesta Libidia: "-Conmigo es m�s exigente todav�a. Me obliga a estar pendiente siempre del calendario"... Don Martiriano lleg� a su casa con una novedad: tra�a puesta una corbata de mo�o. Su esposa, do�a Jodoncia, le clava una mirada inquisitorial y luego le pregunta: "-�Y ahora? �Qu� te dio por ponerte corbata de mo�o?". Contesta t�midamente Martiriano: "-Es que me hace sentir m�s erguido, m�s firme, m�s vigoroso". "-�Ah, s�? -replica fr�amente do�a Jodoncia-. Entonces p�ntela all�"... Sor Bette, monjita del convento, caminaba de prisa por la calle. Iba a hacer un mandado de la madre superiora, y tan apresurada iba que fue a chocar con un individuo que ven�a en direcci�n contraria. "-�F�jese por d�nde va, vieja tonta, necia, mensa!" -le dice el incivil sujeto-. Sor Bette se llena de azoro y aflicci�n. "-�Glorifica mi alma al Se�or! -exclama persign�ndose-. �Qu� boca de cabor�n!"... FIN.



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S�bado 11 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

La primavera siempre llega antes que la Primavera. No sabe de calendarios esta bella muchacha, y se anticipa a s� misma, como hacen todas las muchachas.

El jard�n ha enloquecido de bugambilias. Este a�o no hubo invierno, y no se hel� por tanto la temerosa planta. Con su canci�n floral proclama ahora el gozo de renacer sin haber muerto, y es en la tapia una estola episcopal que ce�ir� los d�as de la cuaresma.

La primavera es tiempo de resurrecci�n, dicen algunos. Yo digo que todo el tiempo es de resurrecci�n, de primavera. El verano es plenitud de primavera; el oto�o es recordaci�n de primavera; el invierno es antesala de la primavera... Todo en verdad es primavera. Me lo dice la bugambilia, que abre ya, adormilada, sus peque�as pupilas de oro blanco y se restriega en las moradas ojeras el sue�o del invierno que se fue.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

'Una semana en la cama'

Babalucas estaba viendo una pel�cula er�tica. "�Valiente tipo! -comenta con desd�n-. �Mira d�nde anda! �Los besos se deben dar en los labios, ignorante!"... Capronio, ruin sujeto, se refocilaba con la joven y linda criadita de la casa. En eso estaba un d�a cuando lleg� su esposa Gemevinda. "�C�mo eres malo! -clama con desolado acento la se�ora-. �No pensaste en m� antes de hacer esto?". Responde el caradura: "Precisamente estaba pensando en ti ahora mismo. Me dec�a: "No vaya a llegar esta aguafiestas". (Capronio, como su nombre indica, es un ca�n. El otro d�a le pidi� a su abnegada esposa un par de huevos en el desayuno. Le dijo: "Uno lo quiero revuelto, y estrellado el otro". As� se los sirvi� la pobre mujer. "Ll�vate esto -le ordena Capronio alejando de s� el plato-. Estrellaste el huevo que yo quer�a revuelto, y revolviste el que yo quer�a estrellado". Un hombre as� no debe tener lugar en este mundo)... El pap� de Pepito le dice a su esposa: "No quiero que Pepito oiga esto que te voy a decir". Le sugiere la se�ora: "Entonces haz como que se lo est�s diciendo a �l"... Aquel se�or era ventripotente. Eso de "ventripotente" es eufemismo para no decir que era panz�n. Un amigo le recomend� que jugara golf: quiz� con eso reducir�a su opulencia ventral. "Ya prob� -responde con tristeza el barrigudo-. Pero si pon�a la pelotita donde la pod�a ver, no le pod�a pegar, y si la pon�a donde le pod�a pegar, no la pod�a ver"... La sobrina nieta de do�a Pasita, dama de muy madura edad, le pregunt�: "T�a: �estuviste en el arca de No� cuando el diluvio universal?". "�Claro que no, ni�a!" -responde ella amoscada. Insiste la peque�a: "�Y entonces c�mo no te ahogaste?"... Don Avaricio, sujeto cicatero, se resign� finalmente a pagar el costo de los lentes que el optometrista le prescribi� a su esposa. "Est� bien -le dijo a la se�ora-. Aqu� tienes tus lentes. Pero no se te olvide quit�rtelos cuando no est�s viendo algo importante"... Ovonio Grandbolier, el hombre m�s perezoso del condado, le pregunt� a su esposa antes de levantarse el lunes por la ma�ana: "�Qu� pasar�a si decidiera yo quedarme en la cama toda la semana?". "Suceder�a -le doce con hisco acento la se�ora- que te quedar�as sin trabajo y sin esposa". "�Gracias! -exclama entonces el pigre d�ndose la vuelta y arrebuj�ndose en las s�banas de nuevo-. �Lo �nico que me hac�a falta para decidirme era esa motivaci�n!"... Despu�s de la apote�sica jornada en el Palacio de Miner�a de la Ciudad de M�xico ir� hoy a Mexicali, y en el Teatro Universitario, a las 5 de la tarde, presentar� mi m�s reciente libro "Subibaja", que con tan buena fortuna ha caminado bajo el gran signo editorial de Diana. Ah� me encontrar� con mis cuatro lectores cachanillas, les dar� un abrazo y y les dir� por qu� escribo lo que escribo. �Nos veremos!... A las 12 de la noche el veterinario recibi� una llamada telef�nica de una de sus clientas. "Doctor -le dice la mujer-. Mi perro est� fornicando con una perra, y no lo puedo quitar de ah�. �Qu� hago?". Malhumorado sugiere el m�dico: "�chele una tina de agua". Diez minutos despu�s la mujer volvi� a llamar. "Ya le ech� el agua, doctor -dice-, y el perro no se quita". "P�guele con un peri�dico" -recomienda impaciente el hombre. Pasaron otros diez minutos, y la mujer llam� de nuevo. "Ya le pegu� -le dice-, y el perro sigue en lo mismo. �Qu� hago ahora?". Le indica el facultativo: "H�blele por tel�fono". Pregunta la mujer: "�Y usted cree que eso funcionar�?". "�Claro que funcionar�! -estalla el veterinario-. �Conmigo ha funcionado tres veces!"... FIN.



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Viernes 10 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Jean Cusset, ateo con excepci�n de la vez que naci� su hijo, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continu�:

- Ayer vi en una iglesia un gran letrero: "Aqu� est� Dios". Y es cierto, tambi�n ah� est� Dios. Pero no solamente est� ah�. Cada hombre y cada mujer podr�a llevar en el pecho ese letrero: "Aqu� est� Dios". Cada criatura animal y vegetal podr�a ostentar la misma leyenda: "Aqu� est� Dios". El letrero podr�a colgar de las estrellas y flotar sobre la inmensidad del mar. Las piedras tambi�n podr�an llevarlo. La frase podr�a circundar toda la Tierra y el universo todo, como un gran arco iris.

En eso una hermosa chica pas� frente a Cusset.

-Tambi�n aqu� esta Dios -sonri� �l.

Y dio el �ltimo sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Los malos pol�ticos

El padre Arsilio fue a predicar los oficios de Semana Santa en un remoto pueblo de la sierra. Lo asisti� en su casa una mujer de no malos bigotes, pues los ten�a copiosos y abundantes. No dir� que como los de Emiliano Zapata (1879-1919), lejos de m� tan temeraria idea, pero s� muy vellidos y profusos. La fer�stica mujer oy� con ce�o fruncido -y lo dem�s tambi�n- el primer serm�n que el buen padre predic�, pues la homil�a trat� del mal que se hace al pr�jimo con la murmuraci�n, el chisme y los falsos testimonios, cosas todas tres a las que la bigotuda era muy dada. Al d�a siguiente la mujer le sirvi� de mala gana su desayuno al padre Arsilio, y luego fue al r�o a lavarle la ropa. Desde su ventana el sacerdote vio como la mujer le lavaba los calzones al modo rural, moj�ndolos primero en la corriente y poni�ndolos despu�s sobre una piedra para golpearlos con una gruesa pala de madera. "�Caramba! -dijo para s� con apuro el padre Arsilio-. �Qu� bueno que me los quit� a tiempo!"... La mucama de la call girl le dice: "Se�orita, en la sala est� el doctor". Responde la muchacha: "Dile que ahorita no puedo tenderlo"... Un artista ya no tan famoso fue a actuar para los ancianitos de un asilo. "�Hola, maravillosos viejitos y viejitas! -los salud� con alegr�a forzada-. �Saben ustedes qui�n soy?". "No -le responde una vejuca-. Pero ve a la administraci�n y ah� te lo dir�n"... Era la medianoche, y Babalucas pas� por casualidad frente a la estaci�n del tren. En la puerta vio un cartel: "Prohibido entrar en el and�n con perros". Masculla con enojo el badulaque: "�Bonitas ocurrencias tiene la empresa! �D�nde diablos voy a encontrar a estas horas un perro para no entrar con �l en el and�n?"... La pol�tica nos cuesta mucho a los mexicanos. Me pregunto en qu� proporci�n nuestros impuestos sirven para sostener esa gran casta parasitaria, los malos pol�ticos, y esas lucrativas empresas que son los partiduchos que s�lo pueden vivir por virtud de una deficiente legislaci�n electoral. La pol�tica bien practicada es el m�s noble ejercicio a que cualquier hombre o mujer se puede dedicar. Es la mejor ocasi�n para hacer el mayor bien al n�mero m�s grande de personas. Sucede sin embargo que en M�xico el ejercicio pol�tico se ha degradado de tal modo que en la mayor parte de los casos no es tarea de bien com�n, sino ocasi�n de medro personal o b�squeda del poder por el poder mismo. Eso ha hecho de los partidos entes de desinter�s p�blico, pues la gente los rechaza y mira con desd�n o encono a quienes sin trabajar viven de los impuestos que pagamos. La existencia de esos partidos mentirosos y esos pol�ticos par�sitos es una muestra m�s de nuestro subdesarrollo... Un individuo lleg� a cierta casa de mala nota y dijo que s�lo tra�a 50 pesos. "Por 50 pesos -le inform� la madama del establecimiento- lo �nico que le podemos ofrecer es un ping�inito. "�En qu� consiste un ping�inito?" -pregunta con inter�s el tipo. "Vaya usted a ese cuarto -le indica la mujer-. En seguida ir� una de nuestras chicas y se lo dir�". Fue, pues, el tipo a la habitaci�n que le dijo la madama y, en efecto, poco despu�s lleg� una hermosa muchacha. "�Usted es el se�or del ping�inito?" -le pregunta. "S� -contesta el individuo, cada vez m�s intrigado-. �Qu� es un ping�inito?". Le pide ella: "B�jese los pantalones y lo dem�s". Cuando el sujeto tuvo ambas prendas en los tobillos la chica se puso frente a �l, lo tom� por ambas manos y le dijo: "Venga conmigo". Y as� diciendo lo sac� a la sala donde estaba toda la clientela del local. El tipo, claro, iba caminando con c�mica torpeza por el estorbo de la ropa que tra�a en los tobillos. Y anuncia con voz alegre la muchacha: "�Se�oras y se�ores! �Ping�inito!"... FIN.

 



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Jueves 9 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

John Dee busc� 30 a�os y encontr� al fin un conjuro para alejar al esp�ritu maligno. Quien llevara la invocaci�n escrita en una medalla, o la rezara, apartar�a de s� al demonio para siempre. Dec�a la oraci�n:

Crux sacra sit mihi lux;

non draco sit mihi dux.

Eso significa: "La santa cruz sea mi resplandor, para que el demonio no sea mi se�or".

Un abad le pidi� a Dee el exorcismo, y cuando el diablo se le apareci� lo recit�. Pero a pesar de eso se lo llev� el demonio. Dijo el malo mientras met�a al hombre en su costal: "La �nica manera de alejar al mal es haciendo el bien".

Esa noche el abad se le apareci� a John Dee. Le cont� que estaba en la morada del maligno, y le pidi� que dijera a sus hermanos lo mismo que ya antes se hab�a dicho: la fe sin obras est� muerta.

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Gratitud

Las jacarandas estaban florecidas, y florecida tambi�n estaba la ciudad. Era domingo, y el aire de la capital ten�a tibiezas de mujer madura. El cielo de las 4 de la tarde parec�a obra de don Jos� Mar�a Velasco. A esa hora llegu� al Palacio de Miner�a a presentar mi libro Subibaja, sacado a luz por Diana, mi querid�sima casa editorial. Ahora d�ganme ustedes por favor qu� hay m�s all� de "emocionado", "asombrado", "confuso", "agradecido" y otros vocablos de similar jaez que sirvan para expresar lo mismo gratitud que miedo de no merecer lo recibido. Pues he aqu� que desde que sub� los pelda�os de la leve escalera labrada por Tols� con aire, espuma o vuelo de alas, la gente que hac�a fila para ingresar en el Sal�n de Actos me recibi� con un aplauso c�lido. El bell�simo recinto se colm�, y hube de sufrir la pena de mirar que, llenos ya todos los asientos, todav�a entr� m�s gente, aun a sabiendas de que el �nico sitio donde se podr�a sentar ser�a en el suelo. �Y qu� p�blico tan afectuoso y expresivo! Quise agradecer todo eso, pero aturrullado por tanta generosidad no acert� m�s que a dejar el micr�fono sobre la mesa y dar un aplauso yo al p�blico, en vez de que el p�blico me lo diera a m�. Ojal� cada uno de quienes ah� estuvieron; los que me dijeron cosas lindas y conmigo se quisieron retratar; aquellos que me entregaron cartas y recados, todos, sepan con cu�nta unci�n recib� ese santo sacramento de bondad humana que mis cuatro lectores, por la gracia de Dios multiplicados, me impartieron. Como ah� no les pude decir eso se los escribo ahora aqu�, pues otro espacio no tengo ni otro modo de pronunciar mi gratitud. �Gracias a todos los que por haber estado ah� ya est�n ahora en m�!... El barrio del Ojo de Agua es el m�s tradicional y antiguo de Saltillo. Por sus calles fluye todav�a el salto de agua peque�ito que dio su nombre a mi ciudad, y en �l vieron la luz saltillenses de mucho timbre y nota, como don Pancho G�mez, llamado "La gallina", gran maestre de los matachines del Santo Cristo de la Capilla, cazador y vendedor de p�jaros, y en tal car�cter -seg�n rezaba su tarjeta de presentaci�n- "Secretario General del Sindicato Nacional de Captores y Expendedores de Aves Canoras, de Ornato y Similares de la Rep�blica Mexicana". Tambi�n era del Ojo de Agua un legendario p�gil, Otilio "El Zurdo" Galv�n, quien fue campe�n nacional de peso mosca y que en combate �pico cuyo aniversario Saltillo festeja todav�a noque� t�cnicamente a Jos� "El Toluco" L�pez, peso gallo. La gente llev� al Zurdito a hombros desde el lugar de la pelea hasta su casa. Para eso tuvo que atravesar toda la ciudad, y de subida. En tiempos de antes el juez del Ojo de Agua era el t�o Camacho, una especie de Sancho Panza en Barataria. Dir� la historia de una de sus c�lebres sentencias. Dos hermanos, gemelos id�nticos y casados ambos, fueron a la guerra del franc�s. Uno perdi� la vida, el otro la memoria, de modo que cuando el sobreviviente regres� nadie sab�a de cu�l de las dos mujeres era esposo. Ambas lo reclamaron como suyo, y acompa�adas por sus respectivas madres fueron con el t�o Camacho a fin de que dijera a cu�l pertenec�a. Hizo el t�o lo mismo que Salom�n: dictamin� que el hombre fuera partido en dos, y que cada mitad se entregara a una de las mujeres. La madre de una de ellas se afligi�. "�Pobre muchacho! -exclam� transida de piedad-. �Prefiero que mi hija quede viuda, y no que quiten la vida al desdichado joven!" La madre de la otra, en cambio, imprec� llena de sa�a y de furor: "�S�, s�, m�tenlo! �Partan en dos a ese in�til! �No s� por qu� mi hija se cas� con �l, si siempre le dije que no serv�a para nada! �P�rtanlo, s�! �Con eso quedar� m�s que contenta!" Sentenci� entonces el t�o Camacho: "Entreguen el hombre a la hija de esta mujer. Sin lugar a dudas es la suegra"... FIN.



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Miercoles 8 de marzo del 2006

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

El arquitecto H�ctor Benavides, de Monterrey, es a mi juicio el modelo de buen comunicador. Puede ponerse como ejemplo a quienes ejercen el periodismo por televisi�n. Su excelente trabajo es una cotidiana c�tedra de libertad, de verdad, de responsabilidad... En esos valores, entiendo, se ha de fincar la tarea de la comunicaci�n.

El arquitecto Benavides se ha ganado la admiraci�n y el respeto de la gente. M�s importante a�n: ha conquistado su cari�o. Sin alardes, con sencillez modesta, sin af�n nunca de lucimiento personal, este hombre por tantos conceptos merecedor de elogio se ha convertido en eso que ahora llaman "un �cono" de la comunidad a la que sirve. En �l encarnan los valores de su ciudad y de su estado: llaneza, trabajo, honestidad, hombr�a de bien.

La Universidad Aut�noma de Nuevo Le�n rindi� ayer homenaje al arquitecto Benavides por sus 45 a�os de ejercicio profesional cumplido con dignidad y entrega. Al reconocimiento de su Alma Mater no puede compararse el m�o, tan peque�o, pero lo pongo aqu� como muestra de gratitud por todo lo bueno que el arquitecto Benavides nos ha dado a todos al dar a los suyos lo mejor de s�.

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

AMLO no convence

En el argot del periodismo el verbo "cabecear" designa la acci�n de redactar los titulares -"cabezas"- de los art�culos que van en cada p�gina. Cierto due�o de peri�dico (que no periodista) pregunt� por su jefe de redacci�n. "Est� cabeceando" -le dijo un reportero. Y se enoj� el se�or: "D�gale que no le pago para que venga a dormitar". Sutil y galano arte es el de cabecear. Se debe decir mucho en pocas palabras; en un rengl�n o dos hay que sintetizar un texto largo. Aquel cicl�n perdi� su fuerza al chocar contra la Sierra Madre Oriental. Y un ingenioso redactor cabece� la noticia: "El cicl�n cedi� en la Madre". Pues bien: el otro d�a, en la Ciudad de M�xico, vi un magn�fico titular de peri�dico. Dec�a: "De gallo a gallina". Alud�a a L�pez Obrador y a su negativa a participar en m�s de un debate con los dem�s candidatos a la Presidencia. Precisaba el texto: "De la arrogancia pasa AMLO a la cobard�a". En esas cortas frases hay sobra de verdad. El lema de L�pez Obrador ha sido: "Honestidad valiente". Pero cabe dudar de los dos t�rminos. �Honestidad, y L�pez Obrador fue candidato a Jefe de Gobierno del DF sin llenar los requisitos de la ley? �Honestidad, y atribuy� ilegalmente, seg�n su libre arbitrio, las obras de los segundos pisos sin licitarlas conforme a lo establecido por la normativa? �Honestidad, cuando ha sido el mayor enemigo de la transparencia en el uso de los dineros del erario, y ha maniobrado en cuantas formas ha podido para que no se puedan conocer sus manejos financieros en la Administraci�n del Distrito Federal? Y en cuanto a ser valiente �c�mo reh�ye ahora cuatro debates, si �l mismo propuso que fueran 10 los que se realizaran? La verdad monda y lironda es que AMLO, impreparado como es, carece de conceptos. Su campa�a se finca en frases huecas y en promesas que �l mismo sabe de dif�cil o imposible cumplimiento. En esos debates quedar�a en cueros, igual que el rey del cuento. No conoce la realidad de M�xico, ni tiene idea de c�mo afrontar su problem�tica. Las acciones que propone no resisten un an�lisis; sus programas son cat�logo de lugares comunes y principios falsos. Capaz de seducir, AMLO no puede convencer. No tiene elementos de argumentaci�n; en un di�logo con sus adversarios sus propuestas ser�an hechas polvo, por demag�gicas e inviables. Por eso evade L�pez Obrador los debates. Lo suyo no es la honestidad valiente, sino la deshonestidad medrosa... �Tremenda perorata has fulminado, columnista! Ojal� sirva de orientaci�n a la Rep�blica, sobre la cual se cierne la amenaza del populismo autoritario y desde�oso de la ley. Conviene ahora que sedes nuestro �nimo con el relato de alguna badom�a, es decir disparate o desprop�sito... A don Chinguetas le suceden cosas que s�lo a don Chinguetas le pueden suceder. Estaba el otro d�a tomando el sol en su jard�n, sin ropa alguna a fin de recibir en todo el cuerpo los febeos rayos. Se puso en dec�bito prono -bocabajo-, y sucedi� entonces lo impensable: un rat�n se le introdujo por indecible parte. Su esposa corri� al m�dico y le cont� lo que hab�a sucedido. "Extra�o caso es �ste -ponder� el facultativo-, que Hip�crates, Galeno o Averroes nunca previeron. Lo �nico que se me ocurre es que le ponga usted a su marido un trozo de queso en la abertura, a ver si eso atrae al roedor y sale as�. Yo ir� en seguida". Poco despu�s lleg� el doctor al jard�n donde echado de panza sudaba y trasudaba don Chinguetas, y vio a su mujer acerc�ndole una lata al orificio. Indica el m�dico: "Se�ora: le dije que le pusiera ah� un trozo de queso, no una lata de at�n. Al olor del at�n el rat�n no va a salir". Replica la se�ora: "Tampoco va a salir si no saco primero al gato"... FIN.



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Martes 7 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Me habr�a gustado conocer a ese muchacho cuyo nombre no conozco.

Ten�a una novia en su ciudad de origen, y fue a otra a estudiar. Pocos meses despu�s recibi� una carta de ella. (De esto hace mucho tiempo; tanto que todav�a se escrib�an cartas). Sin ninguna explicaci�n la muchacha daba por terminada la relaci�n con �l, y le ped�a que le devolviera su retrato.

El muchacho, entonces, pidi� a todos sus amigos que le regalaran fotos de chicas que ya no les interesaran. Las puso todas en un paquete y lo envi� a su ex novia con un recado que dec�a. "Perdona, pero no puedo recordar qui�n eres. Por favor toma tu retrato y devu�lveme los dem�s".

Me habr�a gustado conocer a ese muchacho. Sab�a c�mo salir en forma afortunada de una situaci�n infortunada.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Verg�enza

Do�a Tebaida Tridua est� de vacaciones, gozando el "spring break". En esta ocasi�n fue a tomar las aguas de Gogorr�n, en San Luis Potos�, a las que se atribuyen salut�feras virtudes. No s� si falto a los deberes de la caballerosidad, pero aprovechar� la ausencia de la ilustre dama, presidenta de la P�a Sociedad de Sociedades P�as y celosa guardiana de la moral social, para narrar al final de esta columnejilla un cuento que ciertamente no habr�a recibido su autorizaci�n. Quiz� do�a Tebaida me aplicar� despu�s un severo sosegate, pero entretanto ya habr� compartido con mis cuatro lectores esa picante narraci�n... Babalucas encontr� a su mujer yogando con un hombre. El badulaque se cercior� primero de que no era �l mismo quien estaba con su esposa. Lo supo con certeza porque el foll�n ten�a un lunar en el chamorro izquierdo, y �l carec�a de esa se�a personal. Seguro ya de lo que hac�a, tom� un rev�lver que guardaba en el caj�n de su bur� y con dram�tico adem�n se llev� el ca��n a la sien. "�Te has vuelto loco, desdichado! -grit� la esposa con espanto-. �Por la fe que me juraste en los altares, Baba, no hagas eso! �La vida es don sagrado, y no me acuerdo si est� pagada la p�liza de tu seguro! �Te prometo que no volver� a hacerlo, al menos en el domicilio conyugal! �Si aqu� lo hice fue para no gastarte tu dinero pagando habitaciones moteleras, ya que este pobre joven carece de pecunia para afrontar tal gasto! �Anda, deja ese rev�lver y hablemos como personas decentes!" No se quit� Babalucas la pistola de la sien. Dijo a su esposa: "�Calla, imp�dica raposa! �Mira c�mo muere un hombre que tiene pundonor! �Y no te vayas, que luego sigues t�!"... Pas� a mejor vida don Ultimio, y en el pante�n un mariachi interpret� sus melod�as favoritas. Una de sus hijas, emocionada, le dice a su madre: "�Mira cu�nta gente vino al entierro de pap�!" "S� -contesta la viuda-. Es que el mariachi es muy bueno"... Si el PRI muere -seg�n Madrazo omina- no morir� de muerte electoral, pero si sigue como va puede morir de inanici�n moral. Ni L�pez Obrador ni Calder�n van a matarlo, pero priistas como Mar�n y Montiel pueden hacer que los ciudadanos se cansen de tanta indignidad, tanta bajeza, tan grande corrupci�n, y repudien al fin en modo un�nime todo lo que a priismo huela. Hasta en pol�tica la inmoralidad tiene sus l�mites, y esos malos priistas los han excedido en forma grave. Para colmo sus malas acciones han quedado impunes hasta ahora. El explicable enriquecimiento inexplicable de Montiel no le ha acarreado todav�a consecuencia alguna; la villana conducta del tristemente c�lebre "g�ber precioso" sigue sin castigo, y el �nico efecto que su briboner�a le ha acarreado es el repudio de su pueblo, cosa que a un individuo de la cala�a de Mar�n no debe preocuparle mucho. Su permanencia en el gobierno de Puebla es una verg�enza nacional. Cosas como �stas, gente como �sa, s� pueden da�ar irreparablemente al PRI, y conducirlo quiz�s a un final que no se dar� en las urnas, seg�n Madrazo dice, sino en el tribunal de la p�blica opini�n. (Perm�tanme un momentito para anotar eso de "el tribunal de la p�blica opini�n", que suena bastante bien, para usarlo en futuras ocasiones)... Viene ahora el picaresco relato que anunci� al principio... Un se�or lleg� con el ot�logo. "Doctor -le dijo-, algo le pasa a mi aparato para la sordera. Anoche pod�a yo o�r perfectamente, y ahora no oigo nada". El m�dico toma unas pinzas y extrae algo del o�do del paciente. "Se�or -le dice-, lo que usted trae aqu� es un tamp�n para la higiene femenina". Sin inmutarse pide el tipo: "�Me permite su tel�fono, doctor? Quiero llamar a mi mujer para decirle d�nde creo que est� mi aparato para la sordera"... FIN.



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Lunes 6 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

�Qu� gran prodigio! Ya es de los �ltimos que quedan en este mundo sin milagros. Yo no me canso de admirar tal maravilla. Todos los d�as la reviso y constato con el mismo asombro boquiabierto.

He aqu� que no hay una mujer que lleve el mismo vestido que lleva otra. In�tilmente busco a dos se�oras que vayan vestidas igual, y no las hallo. En el aeropuerto, mientras espero, busco. En la calle atestada busco; en el centro comercial, en la fiesta de bodas, en un baile, entre el p�blico que llena el cine o el teatro... No he registrado a�n el caso de dos mujeres que vistan ropa igual.

�Qu� variedad de telas, cortes, a�adidos, combinaciones y estampados con flores o in�ditas figuras! Mientras los hombres vestimos de gris, caf� y azul, ellas se envuelven en todos los colores inventados y en otros que no se inventan a�n.

A los mil milagros de que mi vida est� hecha a�ado ese otro: el hermoso milagro de la diferencia.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Por la democracia

El flem�tico lord ingl�s fue al hip�dromo y apost� una enorme cantidad de dinero a un pura sangre. Salieron los caballos, y el del ingl�s tom� la punta. Todos alrededor del lord gritaban entusiasmados; �l, imperturbable, se limitaba a seguir el curso de la competencia con las manos en los bolsillos. Otro caballo alarg� el tranco y alcanz� al puntero. La gente se desga�itaba animando al caballo del ingl�s. �ste segu�a impasible, como si no hubiera apostado toda su fortuna en aquel lance. Todo el p�blico saltaba sobre sus asientos; s�lo el lord, las manos en los bolsillos, se manten�a impert�rrito. Nariz con nariz entraron los dos caballos en la recta final. El hip�dromo se ven�a abajo. El lord, como si nada. Termina al carrera y gana el caballo del ingl�s en un final de fotograf�a. Todos celebran la victoria; el lord, indiferente, ni siquiera sonre�a. "�Caray, milord! -le dice uno-. �C�mo puede tener usted tal calma? �Perm�tame estrechar su mano!" El ingl�s saca la mano del bolsillo. El bolsillo estaba roto y milord tra�a en la mano dos cositas que en la tremenda tensi�n se hab�a arrancado... Desde luego importa qui�n gane la pr�xima elecci�n presidencial. Sin embargo, lo que importa m�s es que la ganemos todos. Quiero decir que independientemente del ganador en esa contienda electoral, lo m�s importante es que en ella confirmemos nuestra vocaci�n democr�tica, nuestra decisi�n de mantenernos en el camino del ejercicio democr�tico y en ese pacto que hemos establecido -fr�gil y vacilante todav�a- de dejar atr�s toda forma de autoritarismo y hacer que nuestra vida p�blica se finque en la participaci�n de todos los ciudadanos. En eso radica la verdadera importancia de los pr�ximos comicios, no tanto en su resultado. Si logramos que los conceptos democr�ticos se instauren plenamente entre nosotros haremos que cualquier error que cometamos en el ejercicio de la democracia se pueda corregir con m�s democracia. Gane quien gane, pues, ganemos nosotros, los ciudadanos organizando un proceso electoral limpio, transparente, equitativo, y respetando todos las instituciones y la ley... Babalucas fue con el doctor. Se quejaba de dolores "ah�". Lo revisa el m�dico y le dice: "Trae esa parte muy amoratada. T�mese estas pastillas y regrese el lunes". Babalucas ya no acudi� a la cita. El doctor lo llama por tel�fono. "No volv� -explica el tonto roque- porque yo mismo encontr� la causa del problema. Entr� en el pipisr�m de una cantina y observ� que todos se sacuden. Yo me exprim�a"... Bucolio, mozo campesino, fue con su padre don Frumencio y le pidi� que le comprara un reloj. "�Un rel�? -se extra�� el viejo-. �Y pa' qu� quere m'hijo ese rel�?" Responde el zagal�n: "Lo necesito pa' cuando estoy con Eglogia, mi novia". Insiste don Frumencio: "�Y qu� falta le hace un rel� a m'hijo pa' estar con su novia?" Contesta el rudo zagal con inocencia: "Es que ella empieza a besarme, a hacerme caricias, a agarrarme; luego comienza a respirar muy retejuerte y me dice: '�D�mela �ra!' Y yo no tengo rel�"... (No le entend�)... La ni�a le pregunta a su abuelita: "�Cu�ntos a�os tienes, abuela?" Responde la se�ora: "Ochenta". La ni�a se queda estupefacta. "�Ochenta? -exclama con asombro-. �J�jole! �Y empezaste desde uno?"... La joven esposa se quejaba de que su marido se sal�a todas las noches. Un d�a al tipo lo operaron del ap�ndice. La muchacha le avisa por tel�fono a una t�a soltera que ten�a. "Todo sucede para bien, hijita -la tranquiliza la madura c�libe-. Mira: mi gato tambi�n se me sal�a todas las noches, y desde que lo operaron ya no se sale nunca"... FIN.



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Domingo 5 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

HISTORIAS DE LA CREACI�N DEL MUNDO

El Se�or hizo al hombre.

Luego hizo a la mujer, que le sali� mejor pues ya ten�a m�s pr�ctica.

Pocos d�as despu�s el Creador, junto con Ad�n, ve�a a la mujer. Atentamente la ve�a.

-�Qu� sucede, Se�or? -le pregunt� Ad�n.

-Estoy pensando -le respondi� el Augusto poni�ndose la mano en la barbilla-. Veo a Eva y se me ocurren ideas para hacer m�s cosas.

-�Como qu�? -quiso saber el hombre.

-No s�, no s�...

Pasaron algunos d�as, y el Se�or, en efecto, hizo tres cosas.

El gato, las nubes y la flor.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

D�a de campo

�Hoy! �S�, hoy a las 4 de la tarde, en el Palacio de Miner�a de la Ciudad de M�xico, presentar� mi m�s reciente libro Subibaja, sacado a luz por mi casa editorial, Diana. Ah� te espero, a ti, que eres uno de mis queridos cuatro lectores. Platicaremos de libros y otras cosas buenas... Le dice un tipo a otro: "Tuve una pesadilla muy fea. So�� que me mor�a y llegaba al m�s all� con otros dos sujetos. San Pedro llev� al primero a una habitaci�n donde se hallaba una mujer muy fea, horrible. Le dijo al individuo: 'Por causa de la vida que llevaste tendr�s que pasar aqu� 5 mil a�os'. Luego llev� al segundo sujeto a otro cuarto en donde estaba una mujer m�s fea todav�a, un espantoso monstruo de fealdad. Le dice: 'Por causa de la vida que llevaste tendr�s que pasar aqu� 10 mil a�os'. Luego me llev� a m� a un aposento donde se hallaba una mujer bell�sima, una preciosa morena de negros cabellos, lindo rostro y anatom�a espl�ndida. Y otra vez dijo San Pedro: 'Por causa de la vida que llevaste tendr�s que pasar aqu� 30 mil a�os'". "�Fant�stico! -exclama el amigo-. �D�nde est� la pesadilla?" Responde el tipo, moh�no: "En que eso se lo dijo a ella"... Do�a Jodoncia y su esposo don Martiriano paseaban por el parque. Se sentaron en una banca a cuyo lado hab�a otra banca ocupada por una pareja de novios. El muchacho empez� a hablarle a la chica. Do�a Jodoncia, en voz baja, le dice a don Martiriano: "Parece que ese joven le va a proponer matrimonio a su novia, y no se ha dado cuenta de que estamos aqu�. Tose para advertirle de nuestra presencia". "�Ah no! -responde con gran vehemencia don Martiriano-. �Que se ingue! �A m� nadie me tosi�!"... Lady Highrump, dama de la alta sociedad, asisti� a una recepci�n en la embajada rusa. El Gran Duque Popov la recibi� en la puerta y con galanter�a le pidi� el primer vals de la velada. Empez� a tocar la orquesta. Un sujeto -al parecer mexicano, e intoxicado por los humos del alcohol- se acerc� trastabillando a Lady Highrump y tras hacerle una desma�ada reverencia le dijo: "�Bailamos, linda?" "No -lo rechaz� la lady arqueando las cejas en gesto de disgusto-. Me va a sacar Popov". "�Voy voy! -se burla el individuo-. �Ni que la fuera a apretar tanto!"... "Desde que me cas� -dec�a un muchacho- mi vida es un continuo d�a de campo". "�Puro gozo y diversi�n?" -pregunta un amigo. "No -contesta el reci�n casado-. Puro s�ndwich en platos de cart�n"... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, visit� la casa de un apuesto caballero aficionado a las antig�edades. Al d�a siguiente le cont� a su amiga Celiberia Sinvar�n, madura c�libe como ella, la visita que hab�a hecho. "�Qu� guapo y distinguido es don Altusio! -le dice llena de entusiasmo-. �Y tiene el par de gobelinos m�s grande que te puedas imaginar!" "�C�mo te diste cuenta?" -le pregunta Celiberia bajando la voz con aire de confidencia e intimidad... Viene enseguida un chiste majadero. Las personas que no resistan la lectura de chistes majaderos deben saltarse hasta donde dice FIN... Eran 60 hombres de la Legi�n Extranjera. Un visitante le pregunta al capit�n que los mandaba: "No veo ninguna mujer. �Qu� hacen en ese sentido?" Contesta el hombre: "El s�bado lo ver� usted". Llega el s�bado, y a una se�al de corneta todos los hombres se dirigen a todo correr hacia los camellos que estaban en el corral. "No entiendo -dice el visitante-. Son 60 hombres y hay 60 camellos. �Por qu� se apresuran tanto?" Explica el capit�n: "Es que hay uno muy feo, y nadie quiere que le toque"... FIN.



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S�bado 4 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Variaci�n opus 33 sobre el tema de don Juan

Cuando lleg� don Juan a la morada celestial San Pedro le prohibi� la entrada.

-Aqu� no entran pol�gamos -le dijo hosco.

-Entonces puedo entrar -replic� el seductor-. Soy el mon�gamo perfecto. Am� a muchas mujeres, eso es cierto, pero cuando amaba a una todas las dem�s desaparec�an para m�. Jam�s, por tanto, incurr� en poligamia. Soy m�s mon�gamo que los hombres que tienen una sola mujer pero piensan en otra cuando est�n con ella.

-No entiendo -vacil� el portero.

-Entender�s si te digo que en cada mujer las am� a todas, y que en todas las mujeres am� a una sola.

San Pedro se volvi� hacia el �ngel.

-D�jalo entrar. �ste me va a volver loco con sus argumentaciones.

Terci� su capa don Juan y entr� con paso firme en el emp�reo. Mil mujeres sonrieron: si don Juan las hab�a hecho conocer el cielo, bien merec�a conocerlo �l.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Hacer bien las cosas

El hermano Luterio, pastor de una peque�a iglesia en cierto estado sure�o de Estados Unidos, inici� su serm�n dominical. "Estoy muy triste, hermanos -dijo-, y mi esposa est� muy indignada, por algo que en estos �ltimos d�as ha sucedido. Un miembro de la congregaci�n est� difundiendo rumores calumniosos acerca de m�. Dice que soy miembro del Ku Klux Klan. Si esa persona est� aqu� le pido que se ponga en pie". La hermana Calvinia se levant� llena de verg�enza. "�Usted, hermana? -se asombra el reverendo-. �Usted, que es presidenta de la Uni�n B�blica y maestra de la escuela dominical? �Usted anda diciendo que soy miembro del Ku Klux Klan? �Desmienta inmediatamente sus palabras!". "Perdone, hermano Luterio -responde Calvinia muy apenada-. Todo se debi� a una confusi�n. Yo no dije que es usted miembro del Ku Klux Klan. Dije que es un mago bajo las s�banas"... El gerente del Banco Escoc�s llama a sus empleados y les dice: "Este a�o trabajaron ustedes muy bien. Como resultado de su esfuerzo nuestras utilidades se duplicaron. Cada uno recibir� en recompensa un cheque por 10 libras. Si el pr�ximo a�o obtienen los mismos resultados se los firmar�"... Viene ahora un cuento seguido por una sesuda reflexi�n... Se llevaba a cabo la gran carrera de F�rmula Uno. Los autos giraban a toda velocidad en torno de la pista. El corredor alem�n sale a los pits. Los 12 hombres de su equipo le colocan nuevas llantas al veh�culo, le cambian el aceite y le llenan el tanque de combustible en forma tan r�pida que en ocho segundos el piloto estaba de nuevo en la pista. El corredor ingl�s sale a los pits. Su equipo de 12 hombres hace todo eso en los mismos ocho segundos, y el ingl�s vuelve a la pista. El piloto mexicano sale a los pits. A paso lento se acerca su equipo de tres hombres. Uno le dice: "�Se lo cuido?". Otro le dice: "�Se lo lavo?". Y el tercero le dice: "Deje las llaves y llame el jueves de la pr�xima semana a ver si ya se lo tenemos"... Los mexicanos somos muy dados a inventar cuentos en los cuales nos denigramos a nosotros mismos. La verdad, sin embargo, es que podemos hacer las cosas tan bien como las hacen en cualquier otra parte. De esto hay muchos ejemplos: nuestras l�neas a�reas son m�s puntuales y eficientes que las de otros pa�ses; en la industria automotriz la mano de obra mexicana est� considerada entre las mejores del mundo; en general, el servicio en nuestros restoranes tiene mayor excelencia que el que se observa en otros lados. Nada hay que nos haga ser inferiores a otro pueblo de la Tierra. Con nuestro trabajo podemos superar las fallas y deficiencias que todav�a tenemos, y mejorar a�n m�s nuestros rangos de competitividad... Un granjero ten�a tres hijas. Lleg� un visitante de la ciudad, y pens� que cualquiera de ellas har�a una buena esposa. Sali� con la primera. "�Qu� le pareci�?" -le pregunta el granjero. "Bueno -responde el joven apenado-. Est� algo, digamos, zamba". Sali� con la segunda. Le pregunta el viejo: "�Le gust�?". "Bueno -se apena el muchacho-. Est� algo, digamos, bizca". Sali� con la tercera. "��sta es perfecta!" -dijo al granjero. Y se cas� con ella. A los tres meses la muchacha dio a luz un beb�. Le pregunta el flamante esposo al padre: "�C�mo es esto?". "Bueno -contesta el hombre-. Cuando la conociste estaba algo, digamos, embarazada"... FIN.

 



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Viernes 3 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

La luz de aquella vela es peque�ita, como mi propia luz. Ha ardido todo el d�a en el rinc�n m�s �ntimo de nuestra casa. Ah� brilla el primer d�a de cada mes. Con ella quiero iluminar el misterio -que no me explico a�n- de tener cada d�a esta casa, este vestido, este sustento...

La madre de mi madre, mi devota abuela, rezaba al final de la comida: "Gracias a Dios que nos dio de comer sin haberlo merecido. Am�n". Y mi abuelo Jos� Mar�a, liberal �l, acotaba con voz de travesura: "Mujer: yo s� creo haberlo merecido. He trabajado mucho".

Yo no merezco ese milagro. Mi trabajo es apariencia de trabajo; no tiene la verdad sencilla que hab�a en el trabajo de mi abuelo, hombre del campo que con sus manos sacaba el fruto de la tierra.

Me asombra, por lo tanto, el prodigio del pan de cada d�a. Por eso, a fin de iluminar ese misterio, enciendo la luz de esta peque�a vela, tan peque�a como mi propia luz.

�Hasta ma�ana!...

Cat�n

Perderse en el olvido

Pitoncio cortejaba a Pirulina. Le dice: "Soy jefe de compras de una tienda, y estoy acostumbrado a que me ofrezcan muestras. Si quieres entrar en relaci�n conmigo debes darme una". Responde Pirulina: "Yo no estoy acostumbrada a dar muestras, pero si quieres te puedo dar una docena de cartas de recomendaci�n"... En la casa de reposo los ancianitos y las ancianitas hac�an sus ejercicios matinales. El entrenador cuenta: "... siete, ocho, nueve, diez. Muy bien. Ahora el otro p�rpado"... Una amiga de do�a Chalina le hizo una confidencia, y le pidi� encarecidamente que le guardara aquel secreto. Nunca lo hubiera hecho: si do�a Chalina batallaba para retener la orina, m�s a�n batallaba para retener una confidencia. Al d�a siguiente todo el barrio sab�a lo que su amiga le hab�a confiado. Busc� la mujer a la cotillera, y con mucho sentimiento le reclam� haber propalado aquella confidencia. "No sabes guardar secretos" -le reproch�. "�Claro que s�! -protesta do�a Chalina-. �Las que no saben guardar secretos son la bola de viejas chismosas a las que se los cuento!"... En Fresnillo, hermosa ciudad de Zacatecas, dijo Roberto Madrazo estas palabras, o parecidas: "Si no ganamos la casa grande (Los Pinos, la Presidencia) olvid�monos de esta gran organizaci�n, el PRI". Dicho de otra manera: "Yo o el fin del mundo". El candidato priista incurre en equivocaci�n al decir eso. Aun si pierde el PRI... (Abro un par�ntesis para evocar a aquel tah�r profesional que asisti� en el cementerio de Las Vegas al sepelio de un compa�ero suyo. El orador f�nebre dijo con voz emocionada: "�Nuestro amigo no est� muerto! �Duerme nada m�s!". Alz� la mano el tah�r y dijo: "Diez a uno a que est� muerto". Pues bien: diez a uno a que el PRI va a perder esta elecci�n). Pero aun si la pierde, como ven�a yo diciendo, no desaparecer�. Su trayectoria es demasiado larga, su militancia es demasiado numerosa, los intereses que ha creado son demasiado grandes como para perderse en el olvido -o donde se pierdan los partidos que pierden) si no gana esta elecci�n. Madrazo se apoder� de la candidatura usando todas las artima�as y violencias en que es diestro, y al hacerlo debilit� a esa "gran organizaci�n"; la empeque�eci� frente a sus adversarios. Pagar� el PRI las consecuencias de haber dejado actuar al ambicioso l�der, pero obviamente seguir� siendo parte de la vida nacional. El que puede perderse en el olvido, s�, es Madrazo... Contigo, que eres uno de mis cuatro queridos lectores, tengo una cita el pr�ximo domingo, a las 4 de la tarde, en el Palacio de Miner�a de la Ciudad de M�xico. Ah� me presentar� y presentar� mi "Subibaja", el libro que Diana, benem�rita casa editorial, acaba de sacar a luz. Contar� cuentos incontables y dir� cosas de mi vida que en los peri�dicos no digo. �Encontr�monos y abrac�monos ah�!... Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera, decidi� animar un poco su gris y aburrida existencia de virtuosa c�libe. Se arm� de valor y fue a una tienda donde alquilaban pel�culas pornogr�ficas en formato VHS. Escogi� una y la llev� a su casa. Esa noche visti� ropas ligeras, se sirvi� una copa de vino blanco, encendi� algunas velas y luego puso en la tele aquel video porno. Su decepci�n fue grande cuando en la pantalla aparecieron �nicamente sombras y rayas sin sentido. Muy disgustada llam� por tel�fono a la tienda, para reclamar. Le pregunta el encargado: "�Qu� casete fue el que alquil�?". Contesta la se�orita Himenia: "Uno que se llama 'Limpiador de cabezas'"... FIN.

 



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Jueves 2 de marzo del 2006.

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

La muerte se presenta cuando menos la esperamos.

Tambi�n cuando menos la esperamos se presenta la vida.

Una paloma de ala blanca levanta el gr�cil vuelo entre los �rboles del huerto. De una alta rama se desprende un gavil�n, y en sus garras la paloma se vuelve una lluvia de leves plumas que nos dicen que la paloma que hace un instante fue ya no es.

He mirado una visi�n s�bita de muerte.

He mirado una s�bita visi�n de vida.

El principio y el fin van siempre juntos, y juntas van la vida y eso que llamamos muerte. Tan juntas van las dos que se confunden. Tan juntas van que quiz� son una sola cosa.

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

Debates

Muy raras veces aparece aqu� el ruido de car�cter onomatop�yico llamado "trompetilla", usado en esta columneja a modo de cr�tica a quien incurre en actos reprochables. (Entre par�ntesis, es una pena que la Academia de la Lengua, que tan generosa se mostr� en la �ltima edici�n de su diccionario al admitir un elevado n�mero de mexicanismos, no haya acogido ese vocablo, "trompetilla", en la acepci�n de chocarrero ruido que se hace con la boca, a imitaci�n de una ventosidad o cuesco, para mostrar desd�n o burla). Andr�s Manuel L�pez Obrador merece una sonora pedorreta por rehuir el debate con los otros candidatos a la Presidencia. �nicamente, como quien otorga una graciosa d�diva desde su Olimpo personal, accedi� a conceder su presencia en uno de los varios debates programados. Sus personeros alegan como causa de esa negativa la ventaja que AMLO tiene en la carrera electoral. Aducen que quien lleva esa ventaja no tiene por qu� arriesgarla enfrentando a sus adversarios en un debate p�blico. Yo digo que esa ventaja no conlleva privilegio alguno. Por encima de toda estrategia o artima�a de pol�tica est� el derecho que los ciudadanos tienen a conocer con claridad el pensamiento de los candidatos. L�pez Obrador ha mostrado una tendencia muy marcada a ocultar o disimular su ideolog�a, y ha sido tambi�n contradictorio en sus expresiones y actitudes. Por ejemplo, primero se niega a dialogar con los empresarios por considerar que todos son "empanizados" y luego, metida ya esa pata, intenta sacarla prodigando expresiones para tranquilizar a los hombres del dinero. Por otra parte la ventaja que todav�a tiene L�pez Obrador no es resultado de esta campa�a, sino de la que desde a�os antes empez�. En efecto, como jefe de Gobierno del Distrito Federal us� fondos p�blicos para promover su imagen y hacerse de una clientela electoral, especialmente de adultos mayores, al regalar a diestra y a siniestra el dinero del erario. De ah�, y de su larga exposici�n en los medios, proviene su ventaja, no tanto de su desempe�o en la campa�a actual. La participaci�n de los candidatos en los debates no debe ser optativa, ni depender del libre arbitrio o capricho de quienes participan en la contienda electoral. Los debates son instrumento de gran utilidad para contrastar las ideas de los candidatos, sus aptitudes pol�ticas, sus respectivas personalidades y sus posiciones ante los asuntos de diversa �ndole que interesan a la comunidad. Deber�an ser objeto de legislaci�n y supervisi�n por parte de la autoridad electoral. Es reprobable la negativa de L�pez Obrador a debatir, entre otras razones porque es muy dado a hacer menciones burlonas o denostosas de sus adversarios. Lo que hace en ausencia de los aludidos debe hacerlo tambi�n en su presencia, y no rehuir el debate con ellos ni conculcar, usando argumentos especiosos, el derecho de los ciudadanos a fundar su voto con pleno conocimiento de los candidatos. Rehuir estos debates hace que AMLO aparezca como pol�tico ventajoso y marrullero. Por lo anteriormente expuesto he aqu� la anunciada trompetilla dedicada al escurridizo -al fin peje- L�pez Obrador: �Ptrrrrrrrrrrrrrrrr!... Bill Clinton fue a confesarse con el cardenal de Nueva York. Le pregunta el jerarca: "�Cu�l es tu pecado?" Contesta el ex Presidente: "Enga�� a mi esposa". Inquiere el cardenal: "�Cu�l es tu nombre?" "Bill Clinton". Le pide el dignatario: "Ponte de rodillas ante m� para darte la absoluci�n". En seguida llega una mujer. Le dice el cardenal: "�Cu�l es tu culpa?" Contesta la reci�n llegada: "Ayud� a un hombre a enga�ar a su mujer". Pregunta el purpurado: "�Cu�l es tu nombre?" Responde la mujer: "M�nica Lewinsky". "Mmm -vacila el cardenal-. Creo que a ti la absoluci�n te la dar� de pie"... (No le entend�)... FIN.



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Miercoles 1o. de Marzo del 2006

Armando Fuentes Aguirre

Mirador

Cuando la noche deja de ser noche y el d�a a�n no es d�a escucho en la penumbra de mi cuarto los ruidos de la casa del Potrero.

Cruje la madera del ropero que fue de do�a Trini. �O es la del ba�l ("casta�a" se llama ac� en el rancho, por la forma abombada de ese cofre) donde guardaba el t�o Sixto las escrituras de sus tierras?... Se oye el drip drip del filtro de agua en la cocina... Suena de pronto, movida por una r�faga de viento, la puerta del corral...

Me gusta o�r esos ruidos de la noche en el rancho. Son una peque�a serenata nocturna m�s bella para m� que la de Mozart. Y es que esta m�sica est� hecha con las vidas que fueron y con la vida que es. Son voces de las cosas: ellas tambi�n tienen alma. Son ecos de tiempos pasados que pasan otra vez...

Llegar� el nuevo d�a con su tr�fago. Los viejos muebles callar�n su voz. Pero cuando la noche llegue volver�n a hablar y me dir�n cosas que en la ma�ana no se pueden o�r.

�Hasta ma�ana!...

 

Cat�n

En cuerpo y alma

Don Poseid�n y su esposa do�a Holofernes discut�an acerca de qui�n es m�s inteligente: el hombre o la mujer. Ambos, claro, abonaban la inteligencia de su respectivo sexo. Do�a Holofernes propuso un modo de salir de dudas: en el pueblo hab�a dos tiendas de abarrotes, la de don Chinguetas y la de Aquilina. Someter�an a los dos a una misma prueba, y ver�an c�mo reaccionaban ambos. Fueron primero a la tienda de don Chinguetas. Le pregunta do�a Holofernes: "�Tiene usted tazas para zurdos, con el asa al lado izquierdo?". Lleno de confusi�n contesta el de la tienda: "No tengo de esas tazas. Tengo de las normales nada m�s, con el asa a la derecha". Se dirigieron luego los esposos a la tienda de Aquilina, y do�a Holofernes le hace la misma pregunta: "�Tienes tazas para zurdos, con el asa al lado izquierdo?". Sin vacilar responde la mujer: "�De qu� color las quieren?". "Del que sea" -dice do�a Holofernes. Aquilina trae varias tazas y las pone sobre el mostrador de modo que el asa quedara al lado izquierdo de los compradores. Do�a Holofernes escoge una, la paga, y salen los dos del establecimiento. "�Lo ves? -le dice do�a Holofernes a don Poseid�n con tono victorioso-. �No te dije que las mujeres somos m�s inteligentes que los hombres?". Replica don Poseid�n. "Eso no demuestra nada. Lo que pasa es que la tienda de Aquilina est� mejor surtida que la de don Chinguetas"... Mi m�s reciente libro, "Subibaja", es un espejo que me refleja tal cual soy -tal cual somos-: un compuesto de esp�ritu y materia, de alma y cuerpo. En las p�ginas de "Subibaja", libro hecho por Diana, mi insigne casa editorial, se alternan cuentos de travesura con reflexiones sobre las cosas del mundo y de la vida. En igual modo alternativo, creo, vamos por el camino todos: nos llaman unas veces las materialidades cotidianas, y otras o�mos las voces de la trascendencia. El arte de vivir consiste en armonizar ambas dimensiones, en conseguir que los afanes del alma no atenten contra lo que debemos a nuestro cuerpo, ni las demandas de �ste nos alejen del esp�ritu. El pr�ximo domingo, a las 4 de la tarde, en el bell�simo Palacio de Miner�a de la Ciudad de M�xico, presentar� mi libro, "Subibaja". M�s bien dicho: me presentar� yo en cuerpo y alma presentes. Narrar� historias que en los peri�dicos no narro, pues s�lo se pueden decir ante pr�jimos tambi�n presentes, as� de personales son, e �ntimas. Dir� por qu� escribo lo que escribo, y tratar� de explicar c�mo viven en m�, y conviven sin re�ir, ese p�caro diablillo y ese angelito aturrullado que vienen en la portada que Diana hizo para "Subibaja". Espero encontrarme contigo, que eres uno de mis cuatro lectores. Conversaremos como amigos, que eso deben ser el escritor que escribe y el lector que lee: amigos. Responder� preguntas y firmar� libros hasta que el cuerpo aguante (y el alma). Domingo 5, pues, a las 4 de la tarde, en Miner�a. Ah� nos veremos y nos hablaremos... Rosil�, muchacha ingenua, le dice muy contenta a su flamante maridito: "�Estoy embarazada! �Y van a ser gemelos!". Pregunta el muchacho: "�C�mo puedes saber desde ahora que van a ser gemelos?". Contesta Rosil� animadamente: "�Porque me hice dos veces la prueba de embarazo, y las dos resultaron positivas!"... Cierto pol�tico pas� un rato agradable con una linda muchacha en un motel de pago por evento. Al t�rmino de las acciones el hombre le dio mil pesos a la chica. "Gracias -responde ella-, pero cobro nada m�s 50 pesos". "No es posible -se asombra el pol�tico-. Es demasiado poco. �C�mo puedes vivir con eso?". "Bueno -explica modestamente la muchacha al tiempo que desactivaba la c�mara de video que hab�a tenido funcionando oculta en su bolso-. Me ayudo con un poquito de chantaje"... FIN.



Denise Dresse German Dehesa Federico Reyes Heroles Miguel Angel Granados Chapa Guadalupe Loaeza

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