



Martes 28 de febrero del 2006.
Federico Reyes Heroles
Consejas
Las campa�as empiezan. Faltan cuatro meses. Se calcula que un 30 por ciento del electorado todav�a no decide su voto. La moneda est� en el aire. Ojal� y todos los candidatos mejoren sus desempe�os porque hasta ahora predominan el lodo y las bajezas
En estas �pocas de campa�a nuestro oficio se complica un poco. No faltan los acercamientos y coqueteos que los candidatos y sus equipos lanzan. "...platicar con �l (o ella), eso es todo". De entrada uno est� obligado a escuchar a las partes, de hecho muchos analistas basan sus l�neas en impresiones "en corto", en informaci�n cerrada o "inside information". Yo la eludo por sistema. Pero en la pl�tica ocurre lo inevitable "y t�, �c�mo ves mi campa�a?". Es all� cuando el analista se encuentra en una encrucijada, no s�lo quieren compartir sus experiencias sino que uno d� consejos. En teor�a se podr�a comenzar, o terminar el di�logo diciendo, usted no es mi candidato y por lo tanto no le voy a decir qu� creo que est� usted haciendo mal, eso ser�a tanto como traicionar a mi preferido.
En ese caso lo mejor hubiese sido no aceptar la invitaci�n y admitir que el coraz�n del analista late m�s fuerte de lo que piensa su cabeza. Por principio todos debi�ramos querer que las campa�as de todos los candidatos fueran mejores, que hubiera m�s competencia. Un profesional debe adem�s ser capaz de leer con precisi�n lo que considera errores de unos y otros y debe compartir la informaci�n con quien se lo solicite. Si se es un profesional se atiende a todos. Si se est� haciendo campa�a s�lo se atiende a uno. �Viva la competencia! Me ocupar� de los tres que tienen posibilidades.
Comencemos por Madrazo, el m�s vapuleado. En los �ltimos cinco a�os el PRI ha sido sistem�ticamente la primera fuerza. Hoy algunos estudios la sit�an como la tercera. �Ser�? Madrazo est� al frente de la maquinaria m�s extensa y poderosa, pero es el candidato m�s d�bil. No lo es por su posici�n, que de hecho resulta ideal: estar afuera y ser cr�tico de un r�gimen con muchas deficiencias. Adem�s detr�s de �l hay una tradici�n juarista, en pleno bicentenario y frente a un neoconservadurismo incontinente. Tambi�n est� ah� un extendido reclamo de eficacia. Su primer obst�culo es el descr�dito personal, no logra remontar su fama de tramposo y poco confiable. Por si eso fuera poco, al igual que Labastida hace seis a�os, se ha rodeado de un grupo de rostros de mala fama que aut�nticamente ahuyentan. S�mese a ello los esc�ndalos Gordillo, Montiel y ahora Mar�n. La resistencia del PRI ha sido asombrosa, pero de seguir por donde va, Madrazo est� perdido.
Sugerencias: por razones de tama�o y experiencia el PRI cuenta con espl�ndidos cuadros. Sin envidias, resentimientos ni fantasmas tecnocr�ticos, Madrazo debe llamarlos y rodearse de ellos. Madrazo tiene un discurso program�tico bastante articulado, pero si no ataca de frente su mala fama con un mea culpa o con una explicaci�n descarnada sobre la elecci�n del 94, sobre su fortuna personal y sobre su convicci�n de romper con los pillos y malolientes ser� el segundo candidato priista en fallar. Cuando el 60 por ciento del electorado se fija en los hombres y no en los partidos, m�s le valdr�a a Madrazo y a su equipo pararse frente al espejo.
Calder�n es el desaf�o m�s evidente del puntero, L�pez Obrador. Pero la base de su partido es d�bil y, quiz� lo m�s grave, la cara radical del panismo espanta a muchos. Sugerencias: Calder�n necesita lavarse el rostro de conservador que lentamente le han ido endilgando. No podr� conquistar a los j�venes e indecisos si ronda la idea de que detr�s se esconde un cruzado. Controlar a su partido de tropiezos como el de Aznar y tener respuestas para las varias preguntas que le incomodan ser�a conveniente. El dilema de Calder�n es dif�cil pero no irresoluble. Goza de apoyo entre los empresarios pero hay en �l cierta chabacaner�a con aires foxistas que hoy irrita. Se quiere ver al futuro Presidente con la seriedad que Fox nunca tuvo. Cuidado con la risa autoimpuesta. Su juventud le ayuda y a la vez lo exhibe. Lo juvenil lo puede empeque�ecer frente a sus contendientes que exhalan voluntariamente experiencia. M�s garra y menos simpat�a.
Calder�n tiene un discurso bastante articulado pero no ha logrado que esas propuestas se conviertan en el centro de su campa�a. Su territorio de conquista son aquellos votantes contrarios a AMLO, cuyo voto en primera instancia se decide por rechazo a ese personaje. Es un votante de rebote que probablemente no est� dispuesto a votar por un candidato que se mira conservador. Entre m�s elevada la cuota de conservadurismo menos conquista.
Se podr�a decir que L�pez Obrador, el puntero, no necesita enmiendas en su actuaci�n. Pero no es as�. La elecci�n se decidir� en los pr�ximos meses. Si el miedo a AMLO se extiende, si sus contrincantes y sus propios desplantes logran convertirlo en un sin�nimo de amenaza, AMLO puede perder. Por m�s que le digan sus estrategas que no se exponga a los debates o presentaciones con diferentes grupos empresariales, no debe eludirlos. Su ausencia da pie a interpretaciones de lo m�s diversas. En el silencio y la ausencia se teje al ogro. La sonrisa de confianza excesiva puede ser irritante y la polarizaci�n de su discurso puede resultarle contraproducente en un pa�s en donde s�lo el 16 por ciento se considera pobre. Hay muchos m�s pobres, pero no se perciben como tales.
Quiz� el flanco m�s d�bil de AMLO es que las cifras que maneja no cuadran, no se le dan. Conforme avance la exposici�n la inconsistencia ser� evidente. Tiene que corregir, entre antes mejor. El otro flanco es su limitada visi�n del mundo. Tiene que sentarse a estudiar.
Las campa�as empiezan. Faltan cuatro meses. Se calcula que un 30 por ciento del electorado todav�a no decide su voto. La moneda est� en el aire. Ojal� y todos los candidatos mejoren sus desempe�os porque hasta ahora predominan el lodo y las bajezas. �Viva la competencia!




Martes 21 de febrero del 2006.
Federico Reyes Heroles
Mazmorras poblanas
"Esto que me han hecho es una vil infamia, pero no solamente a Mario Mar�n, es una calumnia vil de intereses ajenos a Puebla". No lo creer� el lector, pero resulta que el argumento de defensa del todav�a Gobernador Mar�n se centra en �una conspiraci�n contra los poblanos! Nada explica el se�or Mar�n de las acciones de abuso de poder que llevaron a detener a la periodista Lydia Cacho en Quintana Roo. Nada tampoco sobre la idea de un "coscorr�n" consistente en violar sus garant�as individuales, nada de los maltratos, amedrentamientos y amenazas a la profesionista. Nada sobre la extra�a celeridad del Ministerio P�blico y del propio Poder Judicial. En la mejor tradici�n de s�trapas como Le�nidas Trujillo en Dominicana, el dictadorzuelo de Puebla le ofrece a su amigo un escarmiento a la atrevida periodista.
Quieres bajarte, cuentan que le dec�an los judiciales en el largo trayecto, m�s de 20 horas, de Canc�n a Puebla, sobre todo en los tramos con costa al lado, quieres nadar, qu� bueno porque aqu� se han ahogado muchas hijas de ... como t�. Juegos de pistolas en su cara, conatos de golpes para llevarla a un reclusorio donde ya le ten�an preparada una celda "especial" para que sufriera todo tipo de agresiones sexuales. �sos son los "coscorrones" de Mar�n, sus desplantes de fuerza para que se reconozca su autoridad.
"Que no provoquen a los campesinos que tanto quiero y por los que tanto trabajo, que no provoquen a los hombres y mujeres que creen en m�, que no provoquen ni molesten a mis queridos abuelitos y abuelitas y a las personas con discapacidad que tanto necesitan de m�". El "gober precioso" saca lo mejor de su concepci�n pol�tica. Se�alar la violaci�n de la ley es provocar a los poblanos, romper la "Pax Poblana" en que, ni modo, de pronto hay que actuar con energ�a, no importa que se pisoteen los derechos individuales de una persona y se atente contra la libertad de expresi�n de todos los mexicanos. Por favor, d�jense de intrigas palaciegas que los abuelitos de Puebla est�n dormidos. Mar�n ofende a los poblanos a los que pinta como seres que necesitan y quieren tanto a su Gobernador, el insustituible, que est�n dispuestos a callarse sus truculencias. Que no provoquen a los poblanos, dice el Gobernador, a los campesinos y mujeres y j�venes porque si no... Y all� se detiene la amenaza. Habr�a que preguntarle: no provoquen, porque si no �qu�?
El argumento no ha terminado, el "gober precioso" trae atr�s el mitin del s�bado por la noche que le permiti� ratificar su "fuerza popular". Envalentonado se lanza a pulir sus argumentaciones: "Que nadie se confunda, Mario Mar�n es un hijo del pueblo, es una gente que viene de abajo, a base de esfuerzo y trabajo, y nadie nos va a quitar; el �nico que me puede quitar es mi (subrayado m�o) pueblo, el que vot� por m�" �Fant�stico! El se�or Mar�n invoca un fuero especial para los que "vienen de abajo" para ellos no existe la aplicaci�n llana de la ley. El esfuerzo y trabajo de ellos, de los que vienen de abajo, les justifica un margen de tolerancia, distinto, diferente al del com�n de los ciudadanos. En el fondo es un argumento de clase en el cual existe una clase con privilegios, la de aquellos que vienen de abajo, que por su origen no tienen que respetar las normas v�lidas para el resto de los mexicanos.
Si el asunto de fondo no fuera nauseabundo podr�a uno entretenerse en los detalles de la visi�n del mundo del se�or Mar�n, como por ejemplo su imposibilidad de referirse a la periodista Cacho sin caer en una profunda misoginia. Pero detr�s de esta nauseabunda historia de corrupci�n, de abuso de poder, de infamia, est� otra historia a�n peor: una red de pederastas que podr�an estar operando en varios pa�ses. Eso es lo que el "gober precioso" trat� de solapar. Independientemente de las responsabilidades jur�dicas de su protegido, que s�lo un juez podr� establecer, independientemente de si a Lydia Cacho se le puede fincar alguna de las aberraciones que se desprenden de la inserci�n de la calumnia y la difamaci�n como delitos, independientemente de todo eso, el motivo de fondo es un horror. �Qui�n puede oponerse a la investigaci�n?
Y por all� pasamos a la segunda truculencia. �C�mo pudo el priismo dudar en su condena al Gobernador? Tan sencillo que era decir lo que tuvieron que decir al final: que se investigue. �C�mo pudieron desde la C�mara caer en la versi�n de que se conspira en contra de su partido? Pareciera que no han entendido el Pa�s que pretenden gobernar de nuevo. La reacci�n priista fue de una solidaridad por principio, por ser Mar�n un colega de partido, en lugar de ver el oprobio de que se trataba. Claro que el caso seguramente tendr� un impacto electoral pero, �qu� va primero, acaso defender las estolideces, las violaciones a la ley del Gobernador y las potenciales de su amigo y con ello obstaculizar la investigaci�n sobre pederastia, todo por solidaridad priista, o aplicar la ley? �Cu�l es el orden del razonamiento? El espect�culo fue vergonzoso. El caso Mar�n, pero sobre todo las denigrantes reacciones priistas le pueden ahora s� costar el tercer lugar a ese partido. �Qui�n puede defenderlo?
La incapacidad del PRI para definir un rumbo m�nimo de dignidad es quiz� el rasgo predominante de la campa�a. Oportunidades las ha habido y varias, no deseadas pero varias: la ruptura con la maestra Gordillo, el hediondo caso Montiel y ahora las mazmorras poblanas. Si el PRI hubiera sabido definirse frente a estos tres casos su panorama ser�a distinto. Ahora han quedado como c�mplices. Mar�n as� no pude gobernar, que pida licencia.




14 de febrero del 2006, martes
Federico Reyes Heroles
Redentores
Porque en el fondo lo que debe valorarse es la
intenci�n y los resultados concretos de la cr�tica. Van 10 muertos. Salman Rushdie no se propuso blasfemar con sus "Versos
Sat�nicos". Tampoco Gunther Grass
con su "Tambor de Hojalata" y muchos m�s que han sufrido persecuci�n
sin buscarla
En lo deseable no hay discusi�n: ning�n tema
deber�a estar vetado. Todos deber�amos poder analizar, ironizar, ridiculizar o
blasfemar si se nos viene la gana. Vargas Llosa lo llama el derecho a la
irreverencia, que es una de las grandes conquistas de Occidente, aunque corra
la amenaza de ser calificado como eurocentrista.
�Viva Voltaire: odio a muerte lo que dices, defender�
a muerte tu derecho a decirlo! (o dibujarlo para el caso).
Pero como todos los absolutos, esa libertad de
expresi�n sin fronteras es irreal. No la hab�a en la Antig�edad ni en el Medievo; se ampli� en el Renacimiento y sobre todo a partir
de la Revoluci�n Francesa. Pero en pleno siglo 21 las zonas de intolerancia
siguen siendo muchas: de la persecuci�n jur�dica contra el escritor turco Orhan Pamuk, por atreverse a
recordar la terrible matanza de armenios, hasta el caso del poeta yucateco Witz Rodr�guez que "ultraj�" la bandera nacional.
De todas las intolerancias, quiz� las
religiosas sean las m�s virulentas. �Cu�ntas cr�ticas soportar�an los cat�licos
o los jud�os o los sinto�stas o los ortodoxos o los guadalupanos
de M�xico si el s�mbolo central de sus creencias fuera utilizado para la mofa
concertada por un grupo de peri�dicos? Lo mismo vale para Abraham o Mois�s,
Buda y el �rbol bajo el cual yace, para los seguidores de Zoroastro y su
templo, para Brahma y el hinduismo y sus miles de
dioses.
Es claro que habr�a un l�mite. Ese l�mite no
estar�a impuesto por la tolerancia razonada de los ilustrados, sino por una
pasi�n popular herida. Todos los credos de verdad �nica son en principio
intolerantes. Mientras existan -y nada indica que vayan a desaparecer- habr�
intolerancia. All� est� la gran lecci�n de Karl Popper: en Plat�n, en el pensamiento ut�pico occidental
est� tambi�n la semilla de la intolerancia que pudo haber conducido nada menos
que al fascismo alem�n. Occidente tampoco puede echar las campanas al vuelo.
La batalla para ampliar la libertad de
expresi�n cruza por muchos territorios muy sensibles en todas las latitudes: de
la ira que generan los maltratos a la bandera de los Estados Unidos a la
veneraci�n de las familias mon�rquicas en varias de las naciones m�s
desarrolladas del orbe, pasando por algunos equipos de futbol.
La naci�n que est� libre de pasiones ciegas que levante la mano. Es por ello
que se tienen que escoger las batallas, se tiene que jerarquizar; las �reas
minadas son muchas, la ira potencial enorme. La cr�tica tiene que combatir
aquellas zonas de intolerancia que resultan imprescindibles para el avance de
las libertades individuales y la democracia. Por ejemplo, �de qu� sirve una
burla al fervor por el linaje de la casa imperial japonesa? Se podr�a
argumentar que los miembros de esa naci�n son menos libres por ese dogma. Pero,
�es �sa una batalla central? �Qu� pasar�a si una cadena de peri�dicos europeos
decidiera ridiculizar la imagen de Juan Diego? �Es �se un asunto clave para la
ampliaci�n de las libertades de los mexicanos?
Comparados con cualquier democracia de patr�n
occidental, las teocracias musulmanas carecen de libertades verdaderamente
esenciales para el individuo: de la libertad de culto a la igualdad de g�nero.
La lista es muy larga. Habr�a decenas de libertades b�sicas que merecen la m�s
�cida de las cr�ticas. En esa lista no est� que veten la representaci�n de
Mahoma. Uno de los grandes logros del protestantismo fue precisamente liberarse
de la iconograf�a cat�lica y eso a nadie le preocupa. Es ah� que surge la
pregunta: �para qu� de la serie de dibujos sobre Mahoma? �No intuyeron los
creadores y los editores que tocaban una fibra muy sensible? Por supuesto que
tienen todo el derecho de hacerlo, pero �qu� ganaron? Aparece un dilema �tico
que va m�s all� de ampararse en un principio incuestionable. El regodeo de
tocar tab�es como un logro en s� mismo nos habla m�s de la vanidad del cr�tico
que de la eficacia de su lucha. �Qu� es lo deseable?
Queda claro que la ira generada por la
reproducci�n inducida de los cartones favorece a los m�s radicales de los
fundamentalistas de esos pa�ses. Ahora tendr�n otro argumento fehaciente de la
amenaza de Occidente en contra de sus creencias. La cerraz�n cultural y
pol�tica se ver� acentuada. Con ello la condici�n opresiva sobre decenas de
millones de seres humanos se perpetuar�. En realidad Occidente habr� perdido
esta batalla. Y, quiz� lo m�s grave, la tensi�n mundial se incrementar� en
perjuicio de todos. �Fant�stico resultado!
A la par, una docena de solidarios dibujantes y
editores europeos caminar�n orgullosos de haber sido los autores de una
blasfemia colectiva. Regresar�n a su Mac a recibir
los e-mails de congratulaci�n por su valent�a
profesional, por su arrojo, por haber ejercido al l�mite la libertad de
expresi�n. Para ellos habr� aplausos, para los moradores de las naciones ofendidas
mayor oscuridad.
Porque en el fondo lo que debe valorarse es la
intenci�n y los resultados concretos de la cr�tica. Van 10 muertos. Salman Rushdie no se propuso blasfemar con sus "Versos
Sat�nicos". Tampoco Gunther Grass
con su "Tambor de Hojalata" y muchos m�s que han sufrido persecuci�n
sin buscarla.
Si todos los que ejercemos la cr�tica nos
dedicamos a encontrar las �reas m�s sensibles para herir las creencias de otras
naciones, me temo que el mundo no va a ser mejor. Paradojas de la vida: los
cr�ticos del dogma pueden terminar convertidos en dogm�ticos que se creen
redentores. Como dijera Luciano Talbek: "Dios
nos salve de los redentores".



Martes 7 de febrero del 2006.
Desfiguros
Para Monsiv�is, por su sano fundamentalismo.
�
La fiesta comenz� en los 70. La ca�da del Muro de Berl�n fue el cl�max simb�lico: el mundo se encaminaba a la democracia. All� estaban las cifras de The Freedom House: el n�mero de pa�ses y de seres humanos gobernados por reg�menes democr�ticos se incrementaba. Eran como olas, sugirieron autores como Huntington y otros. Adem�s el avance de las econom�as de mercado facilitaba la marcha democr�tica. En el corto plazo los mercados abiertos produc�an m�s desigualdad, pero en el largo esos mercados promet�an "igualdad en la distribuci�n del ingreso" afirmaba el controvertido profesor de Harvard.
La inexorable coincidencia de ambas tendencias, mercados abiertos y democracia parec�an conducir a un destino inexorable. Fukuyama coloc� la banderilla: el fin de la historia. En 1998 The New York Times constataba el avance: por primera vez en la historia de la humanidad m�s de la mitad de los habitantes del planeta viv�an en democracia. All� estaban las olas.
Fueron los d�as de fiesta. Pero los propios n�meros empezaron a mostrar fisuras, grietas en la teor�a de las olas. La misma The Freedom House empez� a cuestionar: 65 por ciento de la poblaci�n mundial viv�a en pa�ses donde hab�a habido elecciones, pero s�lo 30 por ciento gozaba de aut�ntica libertad de prensa. �Qu� tipo de democracias eran esas!
Otros autores empezaron a hacer mediciones m�s finas. Przeworski mostr� que los reg�menes autoritarios y la cultura emanada de ellos eran mucho m�s tolerantes a las crisis econ�micas. Los ciudadanos crecidos en democracias soportaban menos los d�as nublados. Larry Diamond puso los requisitos m�nimos para las verdaderas democracias: Poder Judicial independiente, restricciones al Ejecutivo, protecci�n a los derechos individuales, libertad y expresi�n, de asociaci�n, de creencias, de participaci�n, derechos de minor�as, limites a la capacidad del partido en el poder para desviar los procesos electorales, garant�as contra el arresto arbitrario, brutalidad policiaca, eliminaci�n de la censura y control m�nimo por parte del Gobierno sobre los medios.
La historia empez� a dar bofetadas a la teor�a de las olas: las regresiones estaban all�, Fujimori, Ch�vez, los tropiezos de Ecuador y Bolivia, los m�s cercanos. Decenas de casos si se suman Asia y �frica o Georgia. Como estocada final el caso chino: un r�gimen autoritario, semidictatorial, dir�an varios autores, con una econom�a de mercado sin brida. China podr�a llegar a ser el caso de mayor reducci�n de la pobreza y acumulaci�n en el menor periodo. �Un gran �xito, sin democracia! Las olas entraron en crisis.
Cuidado con los lances te�ricos simplistas. La conclusi�n era contundente: las democracias formales no necesariamente conducen a valores liberales: de la Alemania nazi a Ch�vez. A la inversa en cambio el asunto pareciera irreversible: s�lo el fomento y cuidado de los valores liberales garantiza a la larga una democracia estable. Hab�a entonces "democracias iliberales". La lecci�n es tambi�n para M�xico. En el 2006 pareciera que s�lo nos incumbe el resultado de la elecci�n y no c�mo llegamos a �l. Estamos ante un desfile de desfiguros.
El Secretario de Gobernaci�n convierte sus tribunas en p�lpitos desnudando sus muy particulares vericuetos de fe. El Presidente bendice reuniones. Es ese incansable �nimo de provocaci�n el que tanto le ha costado a las negociaciones en el Pa�s. Fox utiliza los spots de Presidencia para decir que sigamos por el mismo rumbo. Ante los ojos de decenas de millones se mete en el proceso. �Cree que somos tontos?
Madrazo pareciera imbatible en su capacidad para ensuciar el proceso y perder la elecci�n. En las peores y vergonzosas pr�cticas priistas se lanza a comprar asistentes ind�genas para sus m�tines. �Qu� es esto! Hemos perdido capacidad de asombro frente a estercoleros como el generado por el Doctor Simi en su af�n por comprar una candidatura.
Si Larry Diamond anduviera por M�xico le quedar�a muy claro que el avance de los verdaderos valores democr�ticos es muy escaso. All� est�n los juicios a modo para perseguir pol�ticos como es el caso de Espinosa Villarreal, las persecuciones a periodistas como Lydia Cacho o los reportes de Reporteros Sin Fronteras que hablan de un brutal incremento en amenazas y asesinatos de periodistas vinculados con asuntos del narco. O el se�alamiento de Amnist�a Internacional en el sentido de que los casos de tortura y vejaciones siguen siendo en M�xico realidades cotidianas.
Por si fuera poco tenemos a l�deres de gremios como el SNTE y otros acerc�ndose a candidatos como Calder�n para digamos "intercambiar apoyos" por posiciones. �Pero qu� no es individual el voto? �No era esa una de las cr�ticas centrales al corporativismo priista? Un aut�ntico liberal jam�s aceptar�a algo as�. La verdadera democracia parte de un acuerdo b�sico de respeto a la legalidad existente. Qu� decir entonces del dem�crata Marcos con su convocatoria abierta a la subversi�n de las instituciones o de los coqueteos perredistas de s�lo reconocer al �rbitro hasta conocer los resultados del proceso.
Las transgresiones a los principios liberales que debieran sustentar a nuestra democracia son ofensivas. De qu� nos asombramos por las contrahechuras populares de los mexicanos frente a la ley, cuando el propio Presidente o el Secretario de Gobernaci�n son incapaces de controlar sus impulsos religiosos en pleno bicentenario de Ju�rez. Para M�xico despu�s de la ola est� el vac�o.
P.D. Qu� triste que el r�gimen que impuls� el acceso a la informaci�n pase a la historia por la cerraz�n informativa en el Ceneval.