Carl Friedrich
Wilhelm Borgward, fundador, presidente y propietario de las
tres compañías del llamado “Grupo Borgward”
(Borgward, Goliath y Lloyd), nació el 10 de noviembre
de 1890 en Altona, cerca de Hamburgo, en Alemania.
Era uno de trece hijos de un vendedor de carbón, y
ya a muy temprana edad se interesó por los asuntos
mecánicos, interés que lo llevó a la
Universidad de Hamburgo a estudiar ingeniería mecánica.
Desgraciadamente, el estallido de la I Guerra Mundial lo obligó
a interrumpir los estudios.
Una vez finalizado el conflicto, en 1918, Borgward decidió
establecerse en Bremen, ciudad que sería su hogar durante
los próximos 50 años.
En Bremen consiguió empleo en la Bremen Reifenindustrie,
con sede en la calle Forhenstrasse de Bremen-Hastedt. La compañía
producía todo tipo de artefacto metalúrgico,
desde equipos de cocina hasta pequeñas maquinarias
agrícolas. Y también fabricaba radiadores y
guardabarros para la firma Bremer Hansa-Lloyd Werken,
fabricante de vehículos a motor.
En 1921, Borgward, por entonces de 30 años, se hizo
del control de la Bremen Reifenindustrie, a la que
rebautizó como Bremer Kuhlerfabrik Borgward
& Co.
Ya con su propia compañía, Borgward decidió
dedicarse a cumplir un sueño que tenía desde
hacía algunos años: fabricar un automóvil.
El primer prototipo vio la luz hacia fines del mismo año,
y se trataba de un pequeño coche para dos personas.
Sin embargo, Borgward carecía del dinero y el espacio
para encarar su producción en serie, por lo que cedió
su fabricación a la Hansa-Lloyd Werken.
Con el dinero obtenido de la venta de ese primer auto “Borgward”,
Carl adquirió un terreno en la calle Steinstrasse número
28, donde inició la construcción de una nueva
planta industrial, la que fue levantada en tiempo récord.
En 1924, finalmente, salió el primer auto diseñado
y construido por la Borgward, aunque bajo la marca Goliath.
No se trataba de un auto, sino más bien de un triciclo
que recibió el nombre de Blitzkarren. Estaba
impulsado por un pequeño motor de dos tiempos y 200
cc capaz de entregar una potencia de apenas 2,2 hp.
El Blitzkarren había sido pensado inicialmente
para facilitar los traslados dentro de la nueva planta, pero
viendo que podía ser una interesante oferta para el
público en general, Borgward decidió producirlo
en serie. Sin embargo, a 980 Marcos, las ventas del triciclo
fueron al principio difíciles. Borgward, incapaz de
enfrentar financieramente un fracaso en ese punto de su carrera
y no sabiendo cómo mejorar la situación, decidió
asociar a su compañía a Wilhelm Tecklenborg,
un experto en ventas. Las dificultades desaparecieron casi
de la noche a la mañana. Tanto que el pequeño
Blitzkarren fue el vehículo alemán
más popular de los años veinte, controlando
el 25 por ciento del mercado de ese rango de coches.
Al año siguiente, además, La compañía
de correos de Alemania (Deutsche Reichpost) comenzó
a utilizar a los pequeños Blitzkarren oficialmente,
con lo que podía verselos en casi cualquier pueblo
de Alemania, incrementando enormemente su popularidad.
Dado el éxito del primer vehículo de la compañía,
Borgward decidió encarar una expansión, para
lo cual adquirió una vieja planta industrial ubicada
en la calle Industriestrasse, a la cual se trasladó,
hacia finales del año, la fábrica de Steinstrasse.
En 1928, la compañía cambió su nombre
a Goliath-Werke Borgward & Co GmbH,
con el fin de aprovechar el prestigio obtenido por el Goliath
Blitzkarren. Además, para continuar con su plan de
expansión, Borgward adquirió la Bremer Carosserie-Werke,
compañía con sede en la calle Forhenstrasse,
que por entonces se hallaba en serias dificultades financieras.
Esta empresa era, por otra parte, la principal competidora
de la Bremer Hansa-Lloyd Werken, aquella para la
cual había fabricado radiadores y defensas cuando decidió
establecerse en Bremen al final de la Gran Guerra.
Pero Borgward no sólo era un fabricante de automóviles,
era también un hábil empresario y, cuando en
1929 la crisis económica comenzó a hacerse sentir
en Alemania, aprovecho el momento para tomar el control de
la misma Bremer Hansa-Lloyd Werken
(producto de la unión, en 1914, de Hansa —establecida
en 1905— y Lloyd —establecida en 1906), compañía
que integró con la Goliath un año después,
en 1930, constituyendo la Hansa-Lloyd und Goliath-Werke
Borgward & Tecklenborg oHG.
También en 1930, Borgward puso en la calle su primer
vehículo de trabajo, un pequeño camión
de 1,5 toneladas llamado Superior. Desgraciadamente, cuando
se inició su desarrollo, Carl no tenía en mente
ser el propietario de la empresa contra la cual pensaba competir
con su nuevo camión, la Hansa-Lloyd —compañía
especializada en este tipo de vehículos. Decidido a
no competir con sigo mismo, Borgward discontinuó el
camión al año siguiente.
En 1931, el primer Goliath de pasajeros, el triciclo Pionier,
salió a la venta, marcando un camino que seguirían
otros 4.000. Una cifra impresionante para la Alemania de entonces.
Y este éxito se debió en gran medida a una fuerte
campaña publicitaria apoyada en las prestaciones del
vehículo, el cual rompió 38 marcas mundiales
durante unas pruebas realizadas en un circuito. Una de ellas
consistió en girar durante dos horas a un promedio
de 155 kph, lo que era bastante para un auto con motor de
700cc y dos tiempos —de 1931, además.
Sin embargo, como para el resto de la industria automotriz
alemana, el mejor momento llegó con el ascenso al poder
del partido Nacionalsocialista, una de cuyas primeras medidas
fue el lanzamiento del plan de Motorización de los
Ciudadanos Alemanes, que consistía en lograr que cada
alemán tuviera un vehículo a motor propio. Este
plan fue el que permitió la aparición del Volkswagen,
y también de algunos excelentes productos de la Borgward.
Al año siguiente, en 1935, Borgward sacó al
mercado sus primeros vehículos pensados para cumplir
con las metas del Plan: el Hansa 400 y el Hansa 500, dos pequeños
automóviles con capacidad para llevar a cuatro personas
adultas. Y hacia el final del mismo año, la compañía
sacó dos nuevos coches dirigidos a un público
de mayores recursos: el Hansa 1100 y el Hansa 1700.
Tanto el 1100 como el 1700 eran ya verdaderos autos, y no
meras motocicletas con carrocería. Estaban bien construidos
y era resistentes, y fueron la base inicial del bien ganado
prestigio de la compañía. Del Hansa 1100 llegaron
a venderse unas 20.000 unidades, mientras que del 1700 fueron
unas 6000.
Curiosamente, y a pesar de la crisis económica que
todavía sufría Alemania, las ventas de los pequeños
Hansa 400 y 500 nunca fueron tan buenas como las de sus hermanos
mayores y más caros.
Alentado por esta agradable sorpresa —Borgward estaba
más interesado en la producción de autos de
lujo, una tendencia que llegaría a afectar el futuro
de la compañía—, en 1936 se inició
el desarrollo de un auto de nivel superior. Denominado Hansa
3500 Privat, el coche contaba con un motor de seis cilindros
y 3,5 litros capaz de entregar 90 hp, la potencia más
alta de un auto de la compañía hasta entonces.
Al mismo tiempo, Borgward adquirió una nueva propiedad
en Hemelingen, donde se inició la construcción
de una nueva planta.
El año de 1937 llegó con la presentación
de dos nuevos modelos: el Hansa 1500 Windspiel, y el Hansa
2000, ambos presentados en el Auto & Moto Show de Berlín.
Sin embargo, el hecho más importante de ese año
fue la decisión de Borgward de quedar como único
dueño del Grupo, decisión que lo llevó
a comprar la parte de Wilhelm Tacklenborg, con quien, de todas
maneras, la relación se había deteriorado en
los últimos años.
El 23 de septiembre de 1938, Borgward —ya como único
dueño de su imperio— inauguró la nueva
planta de Sebaldsbruek, por entonces considerada la más
moderna fábrica de automóviles de Alemania,
pensada para sostener una producción creciente a lo
largo de varios años. Pero la suerte duró poco.
Poco antes de finalizar el año, el gobierno alemán
tomó el control de la planta y puso al General Mayor
von Schell a cargo de la misma.
Al año siguiente, con el inicio de la II Guerra Mundial,
la compañía fue obligada a producir material
bélico (camiones, torpedos y armas antiaéreas).
La producción de automóviles quedó limitada
exclusivamente al Borgward 2300, una versión superior
desarrollada a partir del Hansa 2000.
De todas maneras, ya antes de la guerra los negocios habían
comenzado a tener problemas debido a las desinteligencias
entre Borgward y los líderes nazis. Borgward señaló,
luego del conflicto, que nunca estuvo interesado en política,
pero no sería descabellado pensar que los problemas
se iniciaron cuando Borgward vio frustrado su anhelo de un
"Escarabajo" con el “rombo” en el frente.
En 1942 Borgward presentó un nuevo camión, el
B3000, cuya principal característica era no tener casi
ningún parecido con los camiones de antes de la guerra.
Aparte de ello, la empresa se sostuvo produciendo material
bélico, razón por la cual fue objeto de un gran
bombardeo a mediados de octubre de 1944, bombardeo que destruyó
en un 87 por ciento de la planta de Bremen-Hastedt, y en un
58 por ciento de la de Sebaldsbruck.
Cuando la guerra finalmente terminó, en 1945, Carl
Borgward fue tomado prisionero por las tropas de ocupación
americanas y acusado de cometer crímenes de guerra.
Mientras tanto, los trabajadores y empleados comenzaron a
retornar a sus puestos de trabajo y, con la asistencia de
los aliados, las plantas comenzaron lentamente a retornar
al trabajo. Sin embargo, como la prioridad no eran los autos
particulares, sino las herramientas de trabajo, la compañía
hubo de sostenerse con la producción del camión
B3000. Además, en 1947, entró en producción
el B1000 de una tonelada.
Carl Borgward fue puesto en libertad en 1948. Tenía
58 años, pero parecía un anciano de 80. Así
y todo, estaba decidido a reconstruir su sueño y lo
primero que hizo fue dividir su compañía en
otras tres más pequeñas, pareciéndole
que así podría aprovechar mejor las restricciones
impuestas en la posguerra.
Así se constituyeron la Goliath Werke GmbH,
la Lloyd Maschinenfabrik GmbH, y
la Automobil-und Motorenwerke Carl F. W. Borgward
GmbH.
Ya nuevamente bajo la dirección de Borgward, la compañía
sacó, en 1949, su primer modelo de posguerra, el Borgward
Hansa 1500. Pero el 1500 era, además, el primer modelo
verdaderamente nuevo de Alemania, derrotando en la carrera
no solamente a firmas como Mercedes-Benz, sino también
a las subsidiarias de las grandes compañías
americanas, la Ford y la Opel (de GM). Poco después,
Borgward dio un paso más al producir la primer caja
automática alemana, la “Hansamatic”.
El 1500 era un auto nuevo en todo sentido, con su diseño
tipo pontón, luces integradas en los guardabarros,
aletas “a la americana” y sin estribos laterales.
Contaba con un motor de 1498 cc capaz de entregar 48 hp a
4800 rpm.
El coche era suficientemente bueno como para tentar a Borgward
de someterlo a pruebas destinadas a generar una publicidad
favorable —algo que ya había hecho con el Goliath.
El Borgward Hansa 1500 rompió 12 récord mundiales,
entre ellos el lograr mantener un promedio de 172 kph a lo
largo de 1000 millas de recorrido.
Sin embargo, la mejor carta de presentación del nuevo
modelo era su “estilo americano”, algo que seguramente
tuvo oportunidad de estudiar Carl mientras fue prisionero
de guerra, ya que allí tenían acceso a publicaciones
de los Estados Unidos.
En 1950, Borgward vio cumplido un sueño que había
nacido en los años treinta y que se había visto
interrumpido por la guerra: la aparición de un auténtico
coche de carrera de la marca, el Borgward Hansa 1800 Typ Inka.
Además, aparecieron dos nuevos miembros de la familia
de los autos pequeños: el Lloyd LP300, con motor de
293 cc y carrocería de madera contrachapada y cuero,
y el Goliath 700, con motor de 688 cc y carrocería
metálica. Del primero se vendieron 18.087 unidades
hasta 1952, mientras que del segundo fueron 36.296 hasta 1957.
En 1952 cesó la producción del modelo que le
había permitido a Borgward volver al negocio de los
automóviles, el Hansa 1500, con 22.504 ejemplares fabricados
desde su aparición en 1949.
Mientras tanto, Carl Borgward continuaba decidido a triunfar
en el mercado de los autos de lujo y en 1952 lanzó
el Borgward Hansa 2400. El 2400 fue el primer auto alemán
en contar con una caja automática, la Hansamatic de
la propia firma. Sin embargo, y a pesar de sus muchas virtudes,
el auto tenía algunos defectos que fueron destacados
por la prensa especializada. En primer lugar, la Hansamatic
no estaba todavía completamente desarrollada y sufría
de algunos problemas. Además, sus frenos no eran buenos
y su visibilidad desde el interior era pobre.
Entre sus virtudes estaba su excelente motor de 2337 cc y
82 hp de potencia, y sus elegantes líneas. Pero ninguna
de ellas logró revertir la tendencia inicial y, cuando
su producción cesó finalmente en 1959, apenas
se habían vendido 1032 unidades.
Poco después de la salida al mercado del 2400, Borgward
puso en la calle otro auto de características similares
pero de menor cilindrada y potencia, así como de menos
lujo, el Borgward Hansa 1800. Tampoco este cumplió
con las expectativas iniciales, ya que su mínima diferencia
con el 1500 —del cual derivaba— no justificaba
su precio superior, y el público no respondió.
En 1953, salió la versión Diesel del 1800, que
tuvo asimismo una tibia recepción, y poco después
el Borgward Hansa 1800 Sport, una versión más
deportiva de 60 hp y una velocidad máxima de 150 kph.
Por su parte, la Lloyd sacó el nuevo Lloyd LP400, de
12 hp.
El año fue mejor para los Borgward de carrera. Un Hansa
1500RS, piloteado por Brudes, llegó tercero en los
1000 Km de Nürburgring, detrás de los más
poderosos Ferrari y Jaguar. Asimismo, en noviembre, dos Borgward
participaron en la Carrera Panamericana —con un recorrido
de 3100 km por los peores caminos de América—
con un resultado agridulce. El auto conducido por Brudes chocó
y abandonó durante la primera etapa, pero el piloteado
por Hartmann llegó una hora y media antes que el auto
siguiente. Desgraciadamente había sido descalificado
por un retraso de 7 segundos en una etapa previa.
Y finalmente llegó 1954 y el lanzamiento del auto más
popular y exitoso de la historia del grupo: el Isabella. Antes
de que terminara su primer año se habían vendido
nada menos que 11.000 ejemplares, una cifra asombrosa teniendo
en cuenta la historia reciente de la marca. Como ejemplo,
véase la tabla siguiente:
| |
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| |
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1949 |
1950 |
1951 |
1952 |
1953 |
| Volkswagen |
|
46.646 |
83.540 |
96.608 |
114.384 |
151.649 |
| Opel |
|
27.990 |
59.990 |
61.900 |
66.733 |
83.624 |
| Daimler-Benz |
|
17.170 |
33.906 |
42.222 |
36.824 |
34.975 |
| Ford |
|
11.109 |
24.443 |
27.059 |
30.685 |
34.021 |
| Auto-Union |
|
----- |
20.011 |
15.652 |
25.808 |
21.855 |
| Borgward |
|
1.148 |
8.748 |
8.618 |
6.399 |
5.332 |
Al cesar su producción, en 1961, se
habían fabricado 202.862 unidades. El auto era tan
bueno que permitió a Carl Borgward acuñar la
frase que de ahí en adelante acompañaría
sus avisos publicitarios: “Autos de Bremen – Autos
de prestigio”.
También en 1954 la Lloyd introduce el 350 metálico,
auto que durante las pruebas rompió 14 récord
mundiales. Incluso logró sostener a lo largo de 5000
millas una velocidad promedio de 112,1 kph.
Al año siguiente, salió el Lloyd 600, un pequeño
pero exitoso auto que llegaría a vender 36.296 ejemplar
(hasta el cese de su producción en 1961).
En 1955 debutaron el Isabella TS (mejor equipado y más
deportivo) y la versión combi, lo que permitió
ampliar el mercado. Durante 1955, las ventas de todo el grupo
llegaron a las 108.000 unidades.
Y el futuro parecía tan prometedor que Chrysler, que
necesitaba una subsidiaria en Alemania para competir con las
de Ford y General Motors, ofreció a Borgward adquirir
el 51 por ciento de la compañía. Borgward rechazó
la oferta.
Borgward presentó en 1956 un nuevo auto de lujo, el
Borgward Hansa 2300 Pullman, el cual esperaba que fuera más
exitoso que el 2400 que apenas se estaba vendiendo. Desgraciadamente,
las esperanzas no fueron cumplidas. El auto tampoco logró
colocarse.
En 1957 aparecieron dos nuevas versiones del Isabella: el
TS Deluxe y el Coupé, este último considerado
por muchos como el más bello auto fabricado por el
Grupo a lo largo de su historia. También salió
una versión convertible coupe, aunque en número
sumamente limitado: apenas 20 unidades.
Asimismo, los pequeños Goliath 700 y 900 fueron reemplazados
por el mejor, más grande y cómodo Goliath 1100.
El auto tuvo un éxito inmediato y se vendieron 14.908
ejemplares antes de que su nombre fuese cambiado por el de
Hansa 1100 al año siguiente. El Goliath y el Hansa
sólo se diferenciaban en las aletas que adornaban la
cola del segundo. Al cesar su producción en 1963 (el
auto sobrevivió dos años luego del colapso del
grupo), se habían vendido 27.751 ejemplares.
En cuanto a Lloyd, en 1957 debutó el que tal vez sea
el mejor auto producido por la firma, el Alexander, de 19
hp, seguido del Alexander TS de 25 hp.
Un detalle interesante de 1958 fue la decisión de Borgward
de incursionar en la fabricación de helicópteros,
una iniciativa que tuvo sin embargo poca duración debido
a los problemas financieros que comenzaron a afectar a todo
el grupo, así como a algunos problemas puestos de manifiesto
por el prototipo luego de algunas pruebas.
En 1959, luego de un año en que no se habían
producido grandes novedades en campo de los automóviles,
Borgward presentó, en el Salón Internacional
del Automóvil de Francfort, el nuevo 2300, conocido
como “Der Grosser Borgward” (El Gran Borgward),
cuya principal característica era ser el primer automóvil
alemán en contar con suspensión de aire, algo
que en los Estados Unidos recién se había introducido
el año anterior y en el modelo tope de Cadillac. El
auto contaba además con un motor de seis cilindros
de 100 hp, dato que tal vez tenga que ver conque poco después
su nombre fuera cambiado por el de Borgward P100.
Más como había ocurrido con todos los modelos
de lujo introducidos por Borgward, este tampoco tuvo buenas
ventas y, cuando su producción cesó en 1961
apenas se habían construido 2587 unidades.
Pero lo peor de 1959 fue la aparición de Lloyd Arabella,
un bello y simpático auto con motor bóxer de
cuatro cilindros y 897 cc, que salió de fábrica
con un severo defecto. Este defecto, que recién fue
descubierto luego de haberse fabricado 1000 unidades, obligó
a que éstas debieran volver a fábrica para ser
reparadas, lo que no caben dudas afectó las ventas
futuras. Y tanto es así, que el auto debió venderse
a pérdida para intentar liquidar la producción.
Muchos consideran que esta fue la gota que colmó el
vaso de los problemas financieros del grupo.
Sin embargo, por ahora, esto no estaba aún tan claramente
a la vista, y 1959 fue el mejor año en la historia
de ventas del Grupo, con 47.042 autos fabricados, los que
totalizaron ventas por 632 millones de Marcos.
El año de 1960 fue uno de los peores del Grupo Borgward
y el comienzo del final. Poco después de mediados de
año, la empresa americana que comercializaba los productos
de la firma en los Estados Unidos se declaró en quiebra,
lo que provocó la cancelación de pedidos desde
aquel país por 9000 unidades. Dado que Estados Unidos
era el principal cliente fuera de Alemania, esto constituía
un duro golpe para las finanzas ya de por sí magras.
Sin embargo, el golpe de gracia no vino del otro lado del
Atlántico, sino de la propia Alemania, donde hoy quedan
pocas dudas de que se desató una campaña por
acabar con las empresas de Carl Borgward.
El diario sensacionalista Der Spiegel publicó un artículo
de 14 páginas detallando pormenorizadamente las dificultades
económicas del grupo, algo que —cierto o no—
afectó seriamente cualquier posibilidad de revertir
la situación apelando a mejorar las ventas. De hecho,
al finalizar el año, la mayor parte del stock aún
no había logrado venderse, viéndose obligada
la compañía a liquidar las unidades a precios
muy por debajo de los del mercado para hacerse de algo de
liquidez.
Para colmo, a principios de 1961 se produjo una seria crisis
económica en Alemania, lo que no solamente golpeó
más duro a las empresas en problemas, sino que además
hizo muy difícil la posibilidad de obtener alguna ayuda.
Así y todo, Borgward logró que el Senado regional
elaborara un plan de salvataje, siempre y cuando ésta
pudiese conseguir un préstamo bancario por 10 millones
de Marcos, esto es, poco más del 1 por ciento de los
ingresos anuales del Grupo.
Desgraciadamente, el gobierno de Bremen, más preocupado
por los empleos (Borgward empleaba al 20 por ciento de la
fuerza laboral de la ciudad) que por el futuro de la firma,
declaró públicamente que la compañía
era insolvente, y los bancos, haciéndose eco de la
declaración, rechazaron todos los pedidos formulados.
Aún cuando la mayoría de los especialistas y
muchos periodistas rechazaron la versión oficial y
aseguraron que la supuesta “insolvencia” no tenía
bases, cada uno de los involucrados siguió con su juego.
(Incluso en 1965, el mismo Der Spiegel publicó un artículo
en el que se retractaba de la posición asumida en 1961,
señalando que investigaciones posteriores habían
indicado que la Borgward podría haber salido fácilmente
de la crisis con una pequeña ayuda y que de ninguna
manera había sido necesario su cierre).
El Senado ordenó abrir una cuenta a la que debía
ser transferido todo el líquido de la firma como seguro
ante una eventual declaración de quiebra. Llamativamente,
la cuenta fue abierta a nombre de Johannes Semler, por entonces
directivo de BMW, esto es, de alguien que tendría muy
poco interés en salvar a otra automotriz.
Sin dinero ni respaldo de ningún tipo (más bien
todo lo contrario), finalmente Borgward se vio obligado a
declarar la bancarrota.
Las líneas de producción del Borgward P100 y
del Isabella fueron vendidas a unos empresarios mexicanos
que manifestaban interés en fabricar los autos para
el mercado latinoamericano, mientras que la planta de Sebaldsbrük
terminó en manos de Mercedes-Benz.
Durante los años siguientes, Borgward se abocó
a pagar la totalidad de la deuda contraída, y lo hizo
en efectivo, liquidando cada una de sus posesiones y empresas.
Carl Frederick Wilhelm Borgward falleció en la pobreza
el 28 de julio, producto de una falla cardiaca.
De todo el grupo, la Goliath fue la última pieza en
caer, en 1963. Sin embargo, los Borgward tendría aún
una última oportunidad en México (en Argentina
los Isabella fabricados por Dinborg —empresa surgida
de la alianza entre la argentina Dinfia y la alemana Borgward—
dejaron de salir de la planta a fines de 1963).
Los empresarios que habían comprado las líneas
de montaje tras el colapso de la compañía intentaron
iniciar la producción en su país rápidamente,
pero problemas de todo tipo retrasaron la instalación
de la fábrica hasta 1967, cuando los autos eran ya
francamente obsoletos. Sólo 2267 Borgward 230 (basados
en el P100) se produjeron antes de que la planta cerrara en
1970.
Actualmente existen clubes de amantes de
los Borgward en Suiza, Austria, Suecia, Dinamarca, Belgica,
Francia, Gran Bretaña, África del Sur, Australia,
Argentina, los Estados Unidos (2) y, naturalmente, Alemania
(3). Todos ellos son devotos de la preservación de
los distintos automóviles producidos por el Grupo Borgward
y, consiguientemente, de la preservación de la memoria
de Carl F. W. Borgward, uno de los más creativos e
individualistas constructores de automóviles.
La preservación de los coches Borgward, además,
es una forma de expresar nuestra protesta ante la enorme injusticia
de la que fueron objeto el Dr. Borgward y su firma. |