LOS AUTOS DE CARL BORGWARD
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BORGWARD - ALEMANIA
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Carl Friedrich Wilhelm Borgward, fundador, presidente y propietario de las tres compañías del llamado “Grupo Borgward” (Borgward, Goliath y Lloyd), nació el 10 de noviembre de 1890 en Altona, cerca de Hamburgo, en Alemania.
Era uno de trece hijos de un vendedor de carbón, y ya a muy temprana edad se interesó por los asuntos mecánicos, interés que lo llevó a la Universidad de Hamburgo a estudiar ingeniería mecánica. Desgraciadamente, el estallido de la I Guerra Mundial lo obligó a interrumpir los estudios.
Una vez finalizado el conflicto, en 1918, Borgward decidió establecerse en Bremen, ciudad que sería su hogar durante los próximos 50 años.
En Bremen consiguió empleo en la Bremen Reifenindustrie, con sede en la calle Forhenstrasse de Bremen-Hastedt. La compañía producía todo tipo de artefacto metalúrgico, desde equipos de cocina hasta pequeñas maquinarias agrícolas. Y también fabricaba radiadores y guardabarros para la firma Bremer Hansa-Lloyd Werken, fabricante de vehículos a motor.
En 1921, Borgward, por entonces de 30 años, se hizo del control de la Bremen Reifenindustrie, a la que rebautizó como Bremer Kuhlerfabrik Borgward & Co.
Ya con su propia compañía, Borgward decidió dedicarse a cumplir un sueño que tenía desde hacía algunos años: fabricar un automóvil. El primer prototipo vio la luz hacia fines del mismo año, y se trataba de un pequeño coche para dos personas. Sin embargo, Borgward carecía del dinero y el espacio para encarar su producción en serie, por lo que cedió su fabricación a la Hansa-Lloyd Werken.
Con el dinero obtenido de la venta de ese primer auto “Borgward”, Carl adquirió un terreno en la calle Steinstrasse número 28, donde inició la construcción de una nueva planta industrial, la que fue levantada en tiempo récord.
En 1924, finalmente, salió el primer auto diseñado y construido por la Borgward, aunque bajo la marca Goliath. No se trataba de un auto, sino más bien de un triciclo que recibió el nombre de Blitzkarren. Estaba impulsado por un pequeño motor de dos tiempos y 200 cc capaz de entregar una potencia de apenas 2,2 hp.
El Blitzkarren había sido pensado inicialmente para facilitar los traslados dentro de la nueva planta, pero viendo que podía ser una interesante oferta para el público en general, Borgward decidió producirlo en serie. Sin embargo, a 980 Marcos, las ventas del triciclo fueron al principio difíciles. Borgward, incapaz de enfrentar financieramente un fracaso en ese punto de su carrera y no sabiendo cómo mejorar la situación, decidió asociar a su compañía a Wilhelm Tecklenborg, un experto en ventas. Las dificultades desaparecieron casi de la noche a la mañana. Tanto que el pequeño Blitzkarren fue el vehículo alemán más popular de los años veinte, controlando el 25 por ciento del mercado de ese rango de coches.
Al año siguiente, además, La compañía de correos de Alemania (Deutsche Reichpost) comenzó a utilizar a los pequeños Blitzkarren oficialmente, con lo que podía verselos en casi cualquier pueblo de Alemania, incrementando enormemente su popularidad.
Dado el éxito del primer vehículo de la compañía, Borgward decidió encarar una expansión, para lo cual adquirió una vieja planta industrial ubicada en la calle Industriestrasse, a la cual se trasladó, hacia finales del año, la fábrica de Steinstrasse.
En 1928, la compañía cambió su nombre a Goliath-Werke Borgward & Co GmbH, con el fin de aprovechar el prestigio obtenido por el Goliath Blitzkarren. Además, para continuar con su plan de expansión, Borgward adquirió la Bremer Carosserie-Werke, compañía con sede en la calle Forhenstrasse, que por entonces se hallaba en serias dificultades financieras. Esta empresa era, por otra parte, la principal competidora de la Bremer Hansa-Lloyd Werken, aquella para la cual había fabricado radiadores y defensas cuando decidió establecerse en Bremen al final de la Gran Guerra.
Pero Borgward no sólo era un fabricante de automóviles, era también un hábil empresario y, cuando en 1929 la crisis económica comenzó a hacerse sentir en Alemania, aprovecho el momento para tomar el control de la misma Bremer Hansa-Lloyd Werken (producto de la unión, en 1914, de Hansa —establecida en 1905— y Lloyd —establecida en 1906), compañía que integró con la Goliath un año después, en 1930, constituyendo la Hansa-Lloyd und Goliath-Werke Borgward & Tecklenborg oHG.
También en 1930, Borgward puso en la calle su primer vehículo de trabajo, un pequeño camión de 1,5 toneladas llamado Superior. Desgraciadamente, cuando se inició su desarrollo, Carl no tenía en mente ser el propietario de la empresa contra la cual pensaba competir con su nuevo camión, la Hansa-Lloyd —compañía especializada en este tipo de vehículos. Decidido a no competir con sigo mismo, Borgward discontinuó el camión al año siguiente.
En 1931, el primer Goliath de pasajeros, el triciclo Pionier, salió a la venta, marcando un camino que seguirían otros 4.000. Una cifra impresionante para la Alemania de entonces. Y este éxito se debió en gran medida a una fuerte campaña publicitaria apoyada en las prestaciones del vehículo, el cual rompió 38 marcas mundiales durante unas pruebas realizadas en un circuito. Una de ellas consistió en girar durante dos horas a un promedio de 155 kph, lo que era bastante para un auto con motor de 700cc y dos tiempos —de 1931, además.
Sin embargo, como para el resto de la industria automotriz alemana, el mejor momento llegó con el ascenso al poder del partido Nacionalsocialista, una de cuyas primeras medidas fue el lanzamiento del plan de Motorización de los Ciudadanos Alemanes, que consistía en lograr que cada alemán tuviera un vehículo a motor propio. Este plan fue el que permitió la aparición del Volkswagen, y también de algunos excelentes productos de la Borgward.
Al año siguiente, en 1935, Borgward sacó al mercado sus primeros vehículos pensados para cumplir con las metas del Plan: el Hansa 400 y el Hansa 500, dos pequeños automóviles con capacidad para llevar a cuatro personas adultas. Y hacia el final del mismo año, la compañía sacó dos nuevos coches dirigidos a un público de mayores recursos: el Hansa 1100 y el Hansa 1700.
Tanto el 1100 como el 1700 eran ya verdaderos autos, y no meras motocicletas con carrocería. Estaban bien construidos y era resistentes, y fueron la base inicial del bien ganado prestigio de la compañía. Del Hansa 1100 llegaron a venderse unas 20.000 unidades, mientras que del 1700 fueron unas 6000.
Curiosamente, y a pesar de la crisis económica que todavía sufría Alemania, las ventas de los pequeños Hansa 400 y 500 nunca fueron tan buenas como las de sus hermanos mayores y más caros.
Alentado por esta agradable sorpresa —Borgward estaba más interesado en la producción de autos de lujo, una tendencia que llegaría a afectar el futuro de la compañía—, en 1936 se inició el desarrollo de un auto de nivel superior. Denominado Hansa 3500 Privat, el coche contaba con un motor de seis cilindros y 3,5 litros capaz de entregar 90 hp, la potencia más alta de un auto de la compañía hasta entonces.
Al mismo tiempo, Borgward adquirió una nueva propiedad en Hemelingen, donde se inició la construcción de una nueva planta.
El año de 1937 llegó con la presentación de dos nuevos modelos: el Hansa 1500 Windspiel, y el Hansa 2000, ambos presentados en el Auto & Moto Show de Berlín.
Sin embargo, el hecho más importante de ese año fue la decisión de Borgward de quedar como único dueño del Grupo, decisión que lo llevó a comprar la parte de Wilhelm Tacklenborg, con quien, de todas maneras, la relación se había deteriorado en los últimos años.
El 23 de septiembre de 1938, Borgward —ya como único dueño de su imperio— inauguró la nueva planta de Sebaldsbruek, por entonces considerada la más moderna fábrica de automóviles de Alemania, pensada para sostener una producción creciente a lo largo de varios años. Pero la suerte duró poco. Poco antes de finalizar el año, el gobierno alemán tomó el control de la planta y puso al General Mayor von Schell a cargo de la misma.
Al año siguiente, con el inicio de la II Guerra Mundial, la compañía fue obligada a producir material bélico (camiones, torpedos y armas antiaéreas). La producción de automóviles quedó limitada exclusivamente al Borgward 2300, una versión superior desarrollada a partir del Hansa 2000.
De todas maneras, ya antes de la guerra los negocios habían comenzado a tener problemas debido a las desinteligencias entre Borgward y los líderes nazis. Borgward señaló, luego del conflicto, que nunca estuvo interesado en política, pero no sería descabellado pensar que los problemas se iniciaron cuando Borgward vio frustrado su anhelo de un "Escarabajo" con el “rombo” en el frente.
En 1942 Borgward presentó un nuevo camión, el B3000, cuya principal característica era no tener casi ningún parecido con los camiones de antes de la guerra. Aparte de ello, la empresa se sostuvo produciendo material bélico, razón por la cual fue objeto de un gran bombardeo a mediados de octubre de 1944, bombardeo que destruyó en un 87 por ciento de la planta de Bremen-Hastedt, y en un 58 por ciento de la de Sebaldsbruck.
Cuando la guerra finalmente terminó, en 1945, Carl Borgward fue tomado prisionero por las tropas de ocupación americanas y acusado de cometer crímenes de guerra.
Mientras tanto, los trabajadores y empleados comenzaron a retornar a sus puestos de trabajo y, con la asistencia de los aliados, las plantas comenzaron lentamente a retornar al trabajo. Sin embargo, como la prioridad no eran los autos particulares, sino las herramientas de trabajo, la compañía hubo de sostenerse con la producción del camión B3000. Además, en 1947, entró en producción el B1000 de una tonelada.
Carl Borgward fue puesto en libertad en 1948. Tenía 58 años, pero parecía un anciano de 80. Así y todo, estaba decidido a reconstruir su sueño y lo primero que hizo fue dividir su compañía en otras tres más pequeñas, pareciéndole que así podría aprovechar mejor las restricciones impuestas en la posguerra.
Así se constituyeron la Goliath Werke GmbH, la Lloyd Maschinenfabrik GmbH, y la Automobil-und Motorenwerke Carl F. W. Borgward GmbH.
Ya nuevamente bajo la dirección de Borgward, la compañía sacó, en 1949, su primer modelo de posguerra, el Borgward Hansa 1500. Pero el 1500 era, además, el primer modelo verdaderamente nuevo de Alemania, derrotando en la carrera no solamente a firmas como Mercedes-Benz, sino también a las subsidiarias de las grandes compañías americanas, la Ford y la Opel (de GM). Poco después, Borgward dio un paso más al producir la primer caja automática alemana, la “Hansamatic”.
El 1500 era un auto nuevo en todo sentido, con su diseño tipo pontón, luces integradas en los guardabarros, aletas “a la americana” y sin estribos laterales. Contaba con un motor de 1498 cc capaz de entregar 48 hp a 4800 rpm.
El coche era suficientemente bueno como para tentar a Borgward de someterlo a pruebas destinadas a generar una publicidad favorable —algo que ya había hecho con el Goliath. El Borgward Hansa 1500 rompió 12 récord mundiales, entre ellos el lograr mantener un promedio de 172 kph a lo largo de 1000 millas de recorrido.
Sin embargo, la mejor carta de presentación del nuevo modelo era su “estilo americano”, algo que seguramente tuvo oportunidad de estudiar Carl mientras fue prisionero de guerra, ya que allí tenían acceso a publicaciones de los Estados Unidos.
En 1950, Borgward vio cumplido un sueño que había nacido en los años treinta y que se había visto interrumpido por la guerra: la aparición de un auténtico coche de carrera de la marca, el Borgward Hansa 1800 Typ Inka.
Además, aparecieron dos nuevos miembros de la familia de los autos pequeños: el Lloyd LP300, con motor de 293 cc y carrocería de madera contrachapada y cuero, y el Goliath 700, con motor de 688 cc y carrocería metálica. Del primero se vendieron 18.087 unidades hasta 1952, mientras que del segundo fueron 36.296 hasta 1957.
En 1952 cesó la producción del modelo que le había permitido a Borgward volver al negocio de los automóviles, el Hansa 1500, con 22.504 ejemplares fabricados desde su aparición en 1949.
Mientras tanto, Carl Borgward continuaba decidido a triunfar en el mercado de los autos de lujo y en 1952 lanzó el Borgward Hansa 2400. El 2400 fue el primer auto alemán en contar con una caja automática, la Hansamatic de la propia firma. Sin embargo, y a pesar de sus muchas virtudes, el auto tenía algunos defectos que fueron destacados por la prensa especializada. En primer lugar, la Hansamatic no estaba todavía completamente desarrollada y sufría de algunos problemas. Además, sus frenos no eran buenos y su visibilidad desde el interior era pobre.
Entre sus virtudes estaba su excelente motor de 2337 cc y 82 hp de potencia, y sus elegantes líneas. Pero ninguna de ellas logró revertir la tendencia inicial y, cuando su producción cesó finalmente en 1959, apenas se habían vendido 1032 unidades.
Poco después de la salida al mercado del 2400, Borgward puso en la calle otro auto de características similares pero de menor cilindrada y potencia, así como de menos lujo, el Borgward Hansa 1800. Tampoco este cumplió con las expectativas iniciales, ya que su mínima diferencia con el 1500 —del cual derivaba— no justificaba su precio superior, y el público no respondió.
En 1953, salió la versión Diesel del 1800, que tuvo asimismo una tibia recepción, y poco después el Borgward Hansa 1800 Sport, una versión más deportiva de 60 hp y una velocidad máxima de 150 kph.
Por su parte, la Lloyd sacó el nuevo Lloyd LP400, de 12 hp.
El año fue mejor para los Borgward de carrera. Un Hansa 1500RS, piloteado por Brudes, llegó tercero en los 1000 Km de Nürburgring, detrás de los más poderosos Ferrari y Jaguar. Asimismo, en noviembre, dos Borgward participaron en la Carrera Panamericana —con un recorrido de 3100 km por los peores caminos de América— con un resultado agridulce. El auto conducido por Brudes chocó y abandonó durante la primera etapa, pero el piloteado por Hartmann llegó una hora y media antes que el auto siguiente. Desgraciadamente había sido descalificado por un retraso de 7 segundos en una etapa previa.
Y finalmente llegó 1954 y el lanzamiento del auto más popular y exitoso de la historia del grupo: el Isabella. Antes de que terminara su primer año se habían vendido nada menos que 11.000 ejemplares, una cifra asombrosa teniendo en cuenta la historia reciente de la marca. Como ejemplo, véase la tabla siguiente:
             
   
1949
1950
1951
1952
1953
Volkswagen  
46.646
83.540
96.608
114.384
151.649
Opel  
27.990
59.990
61.900
66.733
83.624
Daimler-Benz  
17.170
33.906
42.222
36.824
34.975
Ford  
11.109
24.443
27.059
30.685
34.021
Auto-Union  
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20.011
15.652
25.808
21.855
Borgward  
1.148
8.748
8.618
6.399
5.332

Al cesar su producción, en 1961, se habían fabricado 202.862 unidades. El auto era tan bueno que permitió a Carl Borgward acuñar la frase que de ahí en adelante acompañaría sus avisos publicitarios: “Autos de Bremen – Autos de prestigio”.
También en 1954 la Lloyd introduce el 350 metálico, auto que durante las pruebas rompió 14 récord mundiales. Incluso logró sostener a lo largo de 5000 millas una velocidad promedio de 112,1 kph.
Al año siguiente, salió el Lloyd 600, un pequeño pero exitoso auto que llegaría a vender 36.296 ejemplar (hasta el cese de su producción en 1961).
En 1955 debutaron el Isabella TS (mejor equipado y más deportivo) y la versión combi, lo que permitió ampliar el mercado. Durante 1955, las ventas de todo el grupo llegaron a las 108.000 unidades.
Y el futuro parecía tan prometedor que Chrysler, que necesitaba una subsidiaria en Alemania para competir con las de Ford y General Motors, ofreció a Borgward adquirir el 51 por ciento de la compañía. Borgward rechazó la oferta.
Borgward presentó en 1956 un nuevo auto de lujo, el Borgward Hansa 2300 Pullman, el cual esperaba que fuera más exitoso que el 2400 que apenas se estaba vendiendo. Desgraciadamente, las esperanzas no fueron cumplidas. El auto tampoco logró colocarse.
En 1957 aparecieron dos nuevas versiones del Isabella: el TS Deluxe y el Coupé, este último considerado por muchos como el más bello auto fabricado por el Grupo a lo largo de su historia. También salió una versión convertible coupe, aunque en número sumamente limitado: apenas 20 unidades.
Asimismo, los pequeños Goliath 700 y 900 fueron reemplazados por el mejor, más grande y cómodo Goliath 1100. El auto tuvo un éxito inmediato y se vendieron 14.908 ejemplares antes de que su nombre fuese cambiado por el de Hansa 1100 al año siguiente. El Goliath y el Hansa sólo se diferenciaban en las aletas que adornaban la cola del segundo. Al cesar su producción en 1963 (el auto sobrevivió dos años luego del colapso del grupo), se habían vendido 27.751 ejemplares.
En cuanto a Lloyd, en 1957 debutó el que tal vez sea el mejor auto producido por la firma, el Alexander, de 19 hp, seguido del Alexander TS de 25 hp.
Un detalle interesante de 1958 fue la decisión de Borgward de incursionar en la fabricación de helicópteros, una iniciativa que tuvo sin embargo poca duración debido a los problemas financieros que comenzaron a afectar a todo el grupo, así como a algunos problemas puestos de manifiesto por el prototipo luego de algunas pruebas.
En 1959, luego de un año en que no se habían producido grandes novedades en campo de los automóviles, Borgward presentó, en el Salón Internacional del Automóvil de Francfort, el nuevo 2300, conocido como “Der Grosser Borgward” (El Gran Borgward), cuya principal característica era ser el primer automóvil alemán en contar con suspensión de aire, algo que en los Estados Unidos recién se había introducido el año anterior y en el modelo tope de Cadillac. El auto contaba además con un motor de seis cilindros de 100 hp, dato que tal vez tenga que ver conque poco después su nombre fuera cambiado por el de Borgward P100.
Más como había ocurrido con todos los modelos de lujo introducidos por Borgward, este tampoco tuvo buenas ventas y, cuando su producción cesó en 1961 apenas se habían construido 2587 unidades.
Pero lo peor de 1959 fue la aparición de Lloyd Arabella, un bello y simpático auto con motor bóxer de cuatro cilindros y 897 cc, que salió de fábrica con un severo defecto. Este defecto, que recién fue descubierto luego de haberse fabricado 1000 unidades, obligó a que éstas debieran volver a fábrica para ser reparadas, lo que no caben dudas afectó las ventas futuras. Y tanto es así, que el auto debió venderse a pérdida para intentar liquidar la producción. Muchos consideran que esta fue la gota que colmó el vaso de los problemas financieros del grupo.
Sin embargo, por ahora, esto no estaba aún tan claramente a la vista, y 1959 fue el mejor año en la historia de ventas del Grupo, con 47.042 autos fabricados, los que totalizaron ventas por 632 millones de Marcos.
El año de 1960 fue uno de los peores del Grupo Borgward y el comienzo del final. Poco después de mediados de año, la empresa americana que comercializaba los productos de la firma en los Estados Unidos se declaró en quiebra, lo que provocó la cancelación de pedidos desde aquel país por 9000 unidades. Dado que Estados Unidos era el principal cliente fuera de Alemania, esto constituía un duro golpe para las finanzas ya de por sí magras. Sin embargo, el golpe de gracia no vino del otro lado del Atlántico, sino de la propia Alemania, donde hoy quedan pocas dudas de que se desató una campaña por acabar con las empresas de Carl Borgward.
El diario sensacionalista Der Spiegel publicó un artículo de 14 páginas detallando pormenorizadamente las dificultades económicas del grupo, algo que —cierto o no— afectó seriamente cualquier posibilidad de revertir la situación apelando a mejorar las ventas. De hecho, al finalizar el año, la mayor parte del stock aún no había logrado venderse, viéndose obligada la compañía a liquidar las unidades a precios muy por debajo de los del mercado para hacerse de algo de liquidez.
Para colmo, a principios de 1961 se produjo una seria crisis económica en Alemania, lo que no solamente golpeó más duro a las empresas en problemas, sino que además hizo muy difícil la posibilidad de obtener alguna ayuda. Así y todo, Borgward logró que el Senado regional elaborara un plan de salvataje, siempre y cuando ésta pudiese conseguir un préstamo bancario por 10 millones de Marcos, esto es, poco más del 1 por ciento de los ingresos anuales del Grupo.
Desgraciadamente, el gobierno de Bremen, más preocupado por los empleos (Borgward empleaba al 20 por ciento de la fuerza laboral de la ciudad) que por el futuro de la firma, declaró públicamente que la compañía era insolvente, y los bancos, haciéndose eco de la declaración, rechazaron todos los pedidos formulados. Aún cuando la mayoría de los especialistas y muchos periodistas rechazaron la versión oficial y aseguraron que la supuesta “insolvencia” no tenía bases, cada uno de los involucrados siguió con su juego. (Incluso en 1965, el mismo Der Spiegel publicó un artículo en el que se retractaba de la posición asumida en 1961, señalando que investigaciones posteriores habían indicado que la Borgward podría haber salido fácilmente de la crisis con una pequeña ayuda y que de ninguna manera había sido necesario su cierre).
El Senado ordenó abrir una cuenta a la que debía ser transferido todo el líquido de la firma como seguro ante una eventual declaración de quiebra. Llamativamente, la cuenta fue abierta a nombre de Johannes Semler, por entonces directivo de BMW, esto es, de alguien que tendría muy poco interés en salvar a otra automotriz.
Sin dinero ni respaldo de ningún tipo (más bien todo lo contrario), finalmente Borgward se vio obligado a declarar la bancarrota.
Las líneas de producción del Borgward P100 y del Isabella fueron vendidas a unos empresarios mexicanos que manifestaban interés en fabricar los autos para el mercado latinoamericano, mientras que la planta de Sebaldsbrük terminó en manos de Mercedes-Benz.
Durante los años siguientes, Borgward se abocó a pagar la totalidad de la deuda contraída, y lo hizo en efectivo, liquidando cada una de sus posesiones y empresas. Carl Frederick Wilhelm Borgward falleció en la pobreza el 28 de julio, producto de una falla cardiaca.
De todo el grupo, la Goliath fue la última pieza en caer, en 1963. Sin embargo, los Borgward tendría aún una última oportunidad en México (en Argentina los Isabella fabricados por Dinborg —empresa surgida de la alianza entre la argentina Dinfia y la alemana Borgward— dejaron de salir de la planta a fines de 1963).
Los empresarios que habían comprado las líneas de montaje tras el colapso de la compañía intentaron iniciar la producción en su país rápidamente, pero problemas de todo tipo retrasaron la instalación de la fábrica hasta 1967, cuando los autos eran ya francamente obsoletos. Sólo 2267 Borgward 230 (basados en el P100) se produjeron antes de que la planta cerrara en 1970.

Actualmente existen clubes de amantes de los Borgward en Suiza, Austria, Suecia, Dinamarca, Belgica, Francia, Gran Bretaña, África del Sur, Australia, Argentina, los Estados Unidos (2) y, naturalmente, Alemania (3). Todos ellos son devotos de la preservación de los distintos automóviles producidos por el Grupo Borgward y, consiguientemente, de la preservación de la memoria de Carl F. W. Borgward, uno de los más creativos e individualistas constructores de automóviles.
La preservación de los coches Borgward, además, es una forma de expresar nuestra protesta ante la enorme injusticia de la que fueron objeto el Dr. Borgward y su firma.

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