Al finalizar la
Primera Guerra Mundial, en 1918, Carl Friedrich Wilhelm Borgward
se estableció en la ciudad de Bremen, donde consiguió
trabajo en la Bremen Reifenindustrie, con sede en la calle
Forhenstrasse de Bremen-Hastedt. La compañía
producía todo tipo de artefacto metalúrgico,
desde equipos de cocina hasta pequeñas maquinarias
agrícolas, y también construía radiadores
y guardabarros para la firma Bremer Hansa-Lloyd Werken, fabricante
de vehículos a motor.
Tres años después, Borgward, por entonces de
30 años, era el nuevo propietario de la compañía
para la cual había trabajado, rebautizándola
como Bremer Kuhlerfabrik Borgward & Co.
Ya con su propia compañía, Borgward decidió
dedicarse a cumplir un sueño que tenía desde
hacía algunos años: fabricar un automóvil.
El primer prototipo vio la luz hacia fines del mismo año,
y se trataba de un pequeño coche para dos personas.
Sin embargo, Borgward carecía del dinero y el espacio
para encarar su producción en serie, por lo que cedió
su fabricación a la Hansa-Lloyd Werken. Este primer
auto salió con la marca Goliath, marca que luego sería
uno de los puntales de su imperio.
Mas el problema de la incapacidad para producir sus propios
vehículos, a pesar de la adquisición de nuevos
terrenos y la construcción de una nueva planta persistía,
y, en 1929, adquirió la Bremer Hansa-Lloyd Werken,
la compañía que había fabricado su primer
coche.
La Bremer Hansa-Lloyd Werken era producto de una fusión,
llevada a cabo en 1914, de las firmas Hansa —establecida
en 1905— y Lloyd —fundada en 1906.
La compañía Hansa había sido fundada
por August Sparkhorst y por el Dr. Robert Allmers, ambos de
Varel. Sus primeros automóviles pusieron en evidencia
una fuerte influencia francesa, especialmente de los Alcyon,
e incluso su primer modelo —el HAG— contaba con
un motor De Dion de 720 centímetros cúbicos.
Con el tiempo, la compañía fue incorporando
modelos cada vez con motores más grandes y potentes,
incluido un modelo deportivo de 2494 cc.
En 1913 la Hansa adquirió la fábrica de automóviles
Westphalia, de Bielefeld, y al año siguiente se produjo
la fusión con la Lloyd, que tenía su base en
la ciudad hanseática de Bremen, que fue donde la encontró
Borgward cuando se radicó en dicha ciudad.
Una vez adquirida por Borgward, fue incorporada a su firma,
y el nombre de ésta cambiado por el de Hansa-Lloyd
und Goliath-Werke Borgward & Tecklenborg oHG.
El primer vehículo que sacó Borgward con el
nombre Hansa fue el Hansa 400, seguido poco después
por el Hansa 500. Ambos eran automóviles pequeños,
pero con capacidad para llevar a cuatro personas adultas.
El éxito fue suficiente como para incorporar, antes
de que terminara el año, dos nuevos modelos más
potentes: el Hansa 1100 y el Hansa 1700. Estos eran ya algo
más que motocicletas con carrocería; estaban
bien construidos y eran fiables y resistentes, y fueron la
base del bien ganado prestigio de la compañía.
De hecho, hasta la aparición del Borgward Isabella,
los mejores autos de Borgward salieron con la marca Hansa
(o Borgward-Hansa).
Del Hansa 1100 llegaron a producirse unas 20.000 unidades,
mientras que del Hansa 1700 se fabricaron unas 6000. Curiosamente,
y a pesar de la crisis económica que todavía
sufría Alemania, las ventas de los pequeños
Hansa 400 y 500 nunca fueron tan buenas como las de sus hermanos
mayores y más caros.
Alentado por esta agradable sorpresa —Borgward estaba
especialmente interesado en la producción de autos
de lujo—, en 1936 se inició el desarrollo de
un auto de nivel superior. Denominado Hansa 3500 Privat, el
coche contaba con un motor de seis cilindros y 3,5 litros
capaz de entregar 90 hp, la potencia más alta de un
auto de la compañía hasta entonces.
El año de 1937 llegó con la presentación
de dos nuevos modelos: el Hansa 1500 Windspiel, y el Hansa
2000, ambos presentados en el Auto & Moto Show de Berlín.
El segundo apareció brevemente a partir de 1939 y hasta
el cese de su producción por la guerra, como Borgward
2000, aunque todo el mundo continuó llamándolo
Hansa 2000. algo parecido ocurrió con el último
modelo introducido por la marca antes de que todas las operaciones
civiles cesaran, el Hansa 2300, que casi tan pronto como apareció,
en 1939, fue rebautizado como Borgward 2300.
El Borgward 2300 se mantuvo en producción hasta 1942,
siendo utilizado por altos funcionarios del partido y del
ejército, y se puede considerar como el primer Borgward,
aunque una vez reiniciadas las actividades tras el conflicto
mundial Borgward optó por reinstalar la marca Hansa,
más conocida y prestigiosa.
Con el estallido de la guerra, la compañía hubo
de abocarse a apoyar el esfuerzo bélico de Alemania.
Finalizado el conflicto y con un país en ruinas, parecía
poco lo que Borgward podía hacer, sobre todo considerando
que permaneció hasta 1948 detenido en un campo de prisioneros
acusado de cometer crímenes de guerra. Sin embargo,
una vez puesto en libertad, se lanzó a reconstruir
su imperio de las cenizas.
En primer lugar, dividió su compañía
en otras tres, al modo de las grandes automotrices americanas.
Se constituyeron así, la Goliath Werke GmbH, la Lloyd
Maschinenfabrik GmbH, y la Automobil-und Motorenwerke Carl
F. W. Borgward GmbH. Sin embargo, y como es fácil notar,
ninguna de ellas llevaba el nombre Hansa. El hecho es que
Borgward había decido reservar la marca para sus mejores
automóviles, los fabricados por la Carl F. W. Borgward
GmbH.
Y el primero fue el Borgward Hansa 1500, que fue, además,
el primer auto verdaderamente de posguerra fabricado en Alemania.
Poco después, la compañía dio un nuevo
paso hacia adelante al producir la primera caja automática
germana, la Hansamatic (aunque cabe decirlo, ésta debutó
con algunos problemas).
Con su diseño tipo pontón, sus luces integradas
en los guardabarros, sus aletas “a la americana”,
y sin los típicos estribos laterales de los años
20 y 30, el auto contaba con todo lo necesario como para ser
un verdadero éxito. De hecho, parecía tan bueno
que Borgward —al igual que lo había hecho años
antes— decidió someterlo a una serie de pruebas
dirigidas a llamar la atención de la prensa. El Borgward
Hansa 1500 rompió 12 récord mundiales, incluido
uno en que logró un promedio de 172 kph a lo largo
de un recorrido de 1600 km.
Sin embargo, la mejor carta de presentación del nuevo
modelo era su “estilo americano”, algo que seguramente
tuvo oportunidad de estudiar Carl mientras fue prisionero
de guerra, ya que allí tenían acceso a publicaciones
de los Estados Unidos. Hasta el cese de su producción,
en 1952, se vendieron 22.504 ejemplares.
En 1950, Borgward vio cumplido un sueño que había
nacido en los años treinta y que se había visto
interrumpido por la guerra: la aparición de un auténtico
coche de carrera de la marca, el Borgward Hansa 1800 Typ Inka.
En 1952, fue lanzado el Hansa 2400, primer auto alemán
en salir de fábrica equipado con una caja automática.
Sin embargo, los problemas de la caja, unidos a un par de
pequeños defectos que fueron excesivamente destacados
por la prensa especializada, como los frenos débiles
o la limitada visibilidad desde el interior, hicieron que
el nivel de ventas esperado nunca fuera alcanzado. Cuando
fue discontinuado en 1959, apenas se había vendido
1032 unidades.
El Borgward Hansa 1800 fue introducido poco después
de que se hiciera evidente el fracaso del 2400. El 1800 —desarrollado
a partir del Hansa 1500— era naturalmente de menor cilindrada
y potencia, así como más espartano. Por ello
era también más barato, y constituía
una interesante alternativa. Sin embargo, se manifestó
como un nuevo fracaso. Y esta tendencia tampoco pudo ser revertida
por la versión Diesel, introducida en 1953, ni por
el Hansa 1800 Sport, una versión más deportiva
capaz de alcanzar los 160 kph.
Mejor le fue a Borgward en las competencias. Un Borgward Hansa
1500RS, piloteado por Brudes, llegó tercero en los
1000 Km de Nürburgring, detrás de los más
poderosos Ferrari y Jaguar. Asimismo, en noviembre, dos Hansa
participaron en la Carrera Panamericana —con un recorrido
de 3100 km por los peores caminos de América—
con un resultado agridulce. El auto conducido por Brudes chocó
y abandonó durante la primera etapa, pero el piloteado
por Hartmann llegó una hora y media antes que el auto
siguiente. Desgraciadamente había sido descalificado
por un retraso de 7 segundos en una etapa previa.
Finalmente, en 1954, salió el primer auto en aparecer
sólo con la marca Borgward, el Isabella, poniendo fin
a casi 50 años de permanencia del nombre Hansa en el
mundo automotriz. Habría aún breves retornos
parciales, como con el Borgward Hansa 2300 Pullman, introducido
en 1956 y con una respuesta del público similar a la
obtenida por el 2400. En 1959, el 2300 Pullman fue rebautizado
como Borgward P100.
El último auto en porter el nombre Hansa fue el Hansa
1100, que no era otro que el Goliath 1100 —con pequeñas
alteraciones, como aletas de cola más notorias—
rebautizado por Borgward en 1958.
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