La fábrica
Goliath SRL (Goliath-Werk GmbH)
fue fundada por Carl Borgward en 1948, tras dividir su empresa,
la Hansa-Lloyd und Goliath-Werke Borgward & Tecklenborg
oHG, en tres compañías diferentes.
Instalada sobre los terrenos de la antigua Bremer Hansa-Lloyd
Werken (una de las compañías absorbidas
por Borgward, en este caso en 1929), lo primero que hubo que
hacer fue despejar los escombros dejados por los bombardeos
aliados. Luego se erigieron nuevas naves sobre un predio de
75.000 metros cuadrados, lo que se hizo según las concepciones
más modernas de la época.
De cinco personas que empleaba la compañía en
1948, para 1954 la cifra de trabajadores alcanzaba la cifra
de 2500 personas.
El primer automóvil Goliath apareció
en 1928. Había sido diseñado por la Bremer
Kuhlerfabrik Borgward & Co., la primer empresa de
Carl Borgward, aunque como esta no estaba en condiciones de
fabricarlo en serie, lo hizo la Bremer Hansa-Lloyd Werken,
que por entonces no formaba parte del patrimonio de Borgward.
El coche —más precisamente un triciclo—
recibió el nombre de Blitzkarren, y estaba impulsado
por un motor de 200 centímetros cúbicos y apenas
2,2 caballos de fuerza. El Blitzkarren había
sido pensado inicialmente para facilitar los traslados dentro
de la planta, pero viendo que podía ser una interesante
oferta para el público, Borgward decidió producirlo
en serie. Sin embargo, a 980 Marcos, las ventas del triciclo
fueron al principio difíciles. Borgward, incapaz de
enfrentar financieramente un fracaso en ese punto de su carrera
y no sabiendo cómo mejorar la situación, decidió
asociar a su compañía a Wilhelm Tecklenborg,
un experto en ventas. Las dificultades desaparecieron casi
de la noche a la mañana. Tanto que el pequeño
Blitzkarren fue el vehículo alemán
más popular de los años veinte, controlando
el 25 por ciento del mercado de ese rango de vehículos.
Al año siguiente, además, La compañía
de correos de Alemania (Deutsche Reichpost) comenzó
a utilizar a los pequeños Blitzkarren
oficialmente, con lo que podía verselos en casi cualquier
pueblo de Alemania, incrementando enormemente su popularidad.
En 1928, la Bremer Kuhlerfabrik Borgward & Co.
cambió su nombre a Goliath-Werke Borgward &
Co GmbH, con el fin de aprovechar el prestigio obtenido
por el Goliath Blitzkarren, siendo la primer
empresa en llevar, en algún punto de su razón
social el nombre Goliath.
En 1929, Borgward adquirió la Bremer Hansa-Lloyd
Werken, tras lo cual, en 1930, cambió nuevamente
el nombre de su compañía por el de Hansa-Lloyd
und Goliath-Werke Borgward & Tecklenborg oHG.
En 1931, apareció el primer Goliath de pasajeros (el
Blitzkarren era más bien un vehículo de reparto
y trabajo), otro triciclo bautizado Pionier.
El Pionier constituyó otro éxito de ventas,
produciéndose un total de aproximadamente 4000 ejemplares.
Y este éxito se debió en gran medida a una fuerte
campaña publicitaria apoyada en las prestaciones del
vehículo, el cual rompió 38 marcas mundiales
durante unas pruebas realizadas en un circuito. Una de ellas
consistió en girar durante dos horas a un promedio
de 155 kph, lo que era bastante para un vehículo con
motor de dos tiempos y 700 cc.
En 1933 apareció otro triciclo denominado Goliath
F200, que se mantuvo en producción hasta 1938,
cuando las empresas del grupo fueron puesta bajo el control
del ejército alemán, cuando ya era inminente
la guerra.
Tras finalizar la II Guerra Mundial y ante la necesidad de
dividir su empresa para mejor aprovechar las restricciones
en cuanto a materiales, Borgward constituyó, en 1948,
las empresas que formarían su imperio automotriz. Estas
fueron: la Lloyd Maschinenfabrik GmbH (que fabricaría
sus automóviles bajo la marca Lloyd), la Automobil-und
Motorenwerke Carl F. W. Borgward GmbH —la compañía
principal, que fabricaría autos bajo las marcas Hansa
y Borgward— y la Goliath Werke GmbH,
que produciría los autos Goliath y, a partir de 1958
(cuando ya el nombre no se utilizaba más en los autos
de la empresa Borgward), con el nombre Hansa.
Y en 1949, apareció el primer vehículo de la
marca, denominado Goliath GD750, un pequeño
triciclo que se mantuvo en producción hasta 1955.
Dos años después de constituida la Goliath como
empresa independiente (aunque dentro del grupo Borgward),
apareció su primer verdadero automóvil —de
cuatro ruedas—, el Goliath GP700, un
pequeño automóvil con motor de 688 cc y carrocería
enteramente metálica. Hasta el cese de su producción,
en 1957, se vendieron nada menos que 36.296 unidades.
Al año siguiente, en 1951, apareció el Goliath
GV800, una pequeña pickup que se mantuvo en
producción durante apenas dos años, y, en 1952
el Goliath GP700E, una versión más
potente que el 700, la cual se mantuvo en producción
hasta 1955.
En 1953 apareció el Goliath Express,
que venía a reemplazar al GV800, y que tuvo tanto éxito
como para sobrevivir hasta 1961.
En 1955 aparecieron dos nuevos modelos de la marca: el Goli,
otro triciclo de trabajo, y el Goliath GP900
—una versión más pesada del 700 pero con
el mismo motor y prestaciones.
También en 1955 hizo su debut el primer vehículo
desarrollado por la empresa para el nuevo ejército
alemán, el Jagdwagen Typ 31, basado
en el GP700. De él se construyeron sólo unas
20 unidades y, en 1957 fue reemplazado por el más potente
Jagdwagen Typ 34, el primer vehículo
de la marca con motor de cuatro cilindros y cuatro tiempos.
Se fabricaron 75 ejemplares.
También en 1957, los pequeños Goliath 700 y
900 fueron reemplazados por el mejor, más grande y
cómodo Goliath 1100, también
equipado con el nuevo motor de cuatro cilindros. El auto tuvo
un éxito inmediato y se vendieron 14.908 ejemplares
antes de que su nombre fuese cambiado, al año siguiente,
por el de Hansa 1100, en un intento por hacer
un corte entre los antiguos autos de dos tiempos y dos cilindros
y este nuevo modelo. El Goliath y el Hansa sólo se
diferenciaban en las aletas que adornaban la cola del segundo.
Al cesar su producción en 1963 (el auto sobrevivió
dos años luego del colapso del grupo), se habían
vendido 27.751 ejemplares.
Aunque el grupo colapsó en 1961, la Goliath logró
sobrevivirlo hasta 1963 gracias al Hansa 1100,
que se siguió construyendo con el remanente de materiales
en existencia, lo que no hizo mucho por su calidad, aunque
sí por su precio. Cuanto esos materiales se acabaron,
ya no fue posible continuar y la fábrica debió
cerrar sus puertas. |