Diccionario Estelar
Prólogo   Capítulo 1   Capítulo 2   Capítulo 3   Capítulo 4    Capítulo 5   Capítulo 6   Capítulo 7   Capítulo 8   Capítulo 9   Capítulo 10

    "Tempus"

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Capítulo X


La otra Realidad

  "Soy Sagna, hija de Zsugmal, representante vitalicia de la comunidad Waldi, durante estos a�os he visto, como el resto de vosotros de todo un poco, sufr� como Sogmel la guerra con los humanos, y asist� con alguno de los representantes hoy reunidos aqu� a la negociaci�n sobre los t�rminos y condiciones para su marcha" - comenz� diciendo Sagna para asombro de Snogmel y alegr�a de Nungma.

  Partras mir� con asombro a Sagna, y m�s asombro fue apareciendo en su rostro, cu�ndo a medidad que el resto de los representantes del resto de comunidades all� reunidos se acercaron a presentarle sus respetos, entonces pens� en aquella historia que le hab�a contado su madre sobre la antigua reina de los Waldi, y por un �nico momento una leve sonrisa apareci� en su rostro, despu�s entendi� que ser�a ella y no �l quien tomara la �ltima de las decisiones de aqu�l consejo de consejos, e intent� por todos los medios desacreditarla ante el resto de representantes

  "�Una hembra Waldi, despreciada por los suyos, una representante en este magn�nimo consejo, es lo que pretendes, Sagna?" - la atac�.

  Nadie prest� atenci�n a su intento, s�lo aqu�l otro waldi, Snogmel, lo mir� un momento, le sonri�, y despu�s cambi� la mirada, lo mir� con tal dureza que a Partras se le quitaron las ganas de seguir por donde iba, hizo de tripas coraz�n y se acerc� a saludarla.

  "Si eres qui�n dices, �c�mo es que a uno de tus compa�eros le falta un brazo?" - no pudo por m�s que intent� decirle a Sagna cu�ndo estuvo ante ella.

  "Nuestras energ�as deben centrarse en que el centenar de Shultis no den al traste con lo que ocurrir� dentro de dos morgnas, Partras, habr� tiempo para otras peque�eces despu�s, debemos cumplir con lo acordado o siempre tendreis que vivir enjaulados en estas cavernas - se defendi� Sagna del ataque.

  Todos estuvieron de acuerdo son Sagna, se hizo una votaci�n a mano alzada, y como en la antig�edad, se la design� a ella como representante de todas las comunidades y de aqu�l Gran Consejo, s�lo Partras neg� su voto a aquella hembra waldi, por lo que fue invitado cortesmente a abandonar el Gran Consejo de Consejos. El Bunk se hab�a constituido de nuevo, all� en la ciudad de los Nergsu�

  La primera discusi�n que se tom� en consideraci�n fue como volver a poner la Luna de Sorgut en su sitio, Snogmel no daba cr�dito a lo que estaba escuchando, sab�a por las antiguas leyendas que aqu�l sat�lite hab�a ca�do al mar formando la �nica isla que hab�a en Numsii, "�ponerla en su sitio?", pens�, "qu� locura, estos desvar�an". Pero dos minutos despu�s no pensaba as�, se dio cuenta de que parte del lugar en el que estaban se encontrtaba completamente a oscuras, pero no vac�o, en absoluto, hab�a reunidos all� no menos de dos mil Chedgals, y un nutrido grupo de seres casi min�sculos que parec�an ensimismados, en otra parte, entonces cay� en la cuenta de qu� estaba ocurriendo...

  Nungma lo mir� en el momento justo, comprendi� que su amigo hab�a llegado por fin a la conclusi�n que �l, parte de las historias y leyendas eran falsas, simples cuentos para cr�as, cuentos que en el inconsciente colectivo hab�a hecho creer a los humanos de las estrellas una serie de historias que parec�an hasta ese momento formar parte de su cultura, Snogmel entendi� como �l que incluso el paisaje des�rtico, el pedrisco, todo, no eran m�s que parte de una realidad tan falsa como ciertos cuentos para asustar a las cr�as, fuera, probablemente el paisaje ser�a otro, verde, lleno de �rboles que jam�s hab�an visto y que los Chendgals y otros seres all� reunidos proyectaban hacia el inconsciente de cada individuo de Numsii

  Sagna mir� a sus dos compa�eros, proyect� sobre ellos la realidad de Numsii, la m�s absoluta de las sonrisas apareci� en el rostro de Nungma, su forma de ver el Kosm�s, como un todo hizo que su mirada se clavara en sus pupilas, Snogmel se movi� inquieto, �qu� ser�a de Samka ahora que todo se discut�a en mayor proporci�n? Al fin y al cabo s�lo se trataba de unos pocos individuos ancianos, una hembra, dos cr�as y su antiguo amigo, su preocupaci�n era latente, Sagna le sonri�, le hizo ir hasta d�nde se enontraba Samka, su cara de incredulidad total hizo sonreir a Sagna, por un momento dese� dejarlo todo y marchar con ellos, pero sab�a que su puesto estaba all�, en el Bunk

  "Venid conmigo" - les dijo Suimel acerc�ndose a Nungma y Snogmel.

  Ellos le siguieron sin preguntar, al fin y al cabo parec�a que lo que se coc�a all� nada ten�a que ver con ellos, marcharon por una larga serie de t�neles, hasta llegar a un lugar tan oscuro como la barriga de un smela, all� un extra�o ser de cuatro ojos les dio la bienvenida, hizo que Nungma se arrodillara, y como por arte de magia cur� el mu��n de Nungma, le quit� las impurezas que ten�a, y con dos chasquidos de la lengua, hizo que de repente y para asombro de todos, Nungma recuperara su brazo, incluidas las escamas de Pouchou y el hacha que llevaba en la mano cu�ndo el joven smela se lo arranc�.

  "�Esto es otro truco, el smela no me lo arranc�, o me ha crecido por generaci�n espont�nea?" - pregunt� algo molesto Nungma.

  "Tu brazo segu�a vivo dentro del smela muerto, s�lo lo he recuperado ahora debes permanecer quieto, adapt�ndote a �l de nuevo, hasta que tu organismo lo acepte de nuevo, lo llene de sangre y los m�sculos vuelvan a obedecerte" - le aclar� la criatura - "Por cierto, si sueltas el hacha ser� m�s f�cil, solo tienes que desear abrir la mano, y el arma caer�"

  Nungma no pod�a creer lo que ocurr�a, no obstante abri� la mano, el hacha cay�, y pudo dedicarse durante un d�a a hablar con Snogmel del plan que seguir�an para rescatar a Samka, despu�s se pertrecharon para la guerra con Pouchou y salieron de la ciudad de los Nergsu�.

Fin de la Primera Parte

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© Textos y dibus de Ana H y Karl H
Imaginada: 14/02/2006 | Actualizada: 05/10/2006
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