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Snogmel oteó con atención el terreno circundante, vio a dos de los tres jóvenes smelas de los que le había hablado Samka alborotando en la cabaña de reuniones, se les veía muy enfurecidos, pensó que sólo su amigo Nungma era capaz de enfurecer así a alguien, sonrió y comenzó a reptar hacia la siguiente colina para atacarlos desde allí
Nungma miró un momento hacia afuera, los smelas se habían retirado de la entrada, aunque aún estaban demasiado cerca como para que pudiera sorprenderlos y salir, recogió el arco del suelo, lo tensó con tres saetas e intentó hacer aquello que sólo a Samka le salía a la perfección, tensar y clavar las tres saetas en el blanco... Falló una, se fastidió un dedo, gritó y oyó gritar al smela al que no había apuntado, sonrió por su buena suerte, ambos estaban ahora heridos, volvió a replegarse al fondo de la oquedad con el hacha entre las manos y esperó a que uno de aquellos hambrientos smelas fuera lo suficientemente inconsciente como para asomar por allí su dentada boca. Esperó en vano...
Cuándo Snogmel se disponía a terminar de recorrer el poco trayecto que aún le quedaba sintió que algo se movía bajo su cuerpo, notó el afilado cuchillo de pedernal comenzar a rasgarle la ropa, y entendió que otro waldi estaba allí escondido, rodó sobre sí mismo tirando de su ocngénere para sacarlo de su escondrijo, y al hacerlo su boca se abrió, sus ojos se maravillaron, y entonces entendió porqué su amigo Nungma se obstinaba en que las hembras waldi tuvieran los mismos derechos y obligaciones que los machos, Sagna estaba ante él pertrechada con todas las armas que cualquier macho waldi aprendía a usar desde pequeño, portaba un auténtico arsenal, Snogmel no dijo nada, esperó impaciente a que la compañera de Nungma le diera alguna buena noticia, y así supo que Samka los había dejado tirados después de que Nungma derrotara al Shulti, se había encerrado en la cabaña de las reuniones del consejo, y había dado muerte al menos a uno de los smelas.
"�Te parece bien que asaltemos juntos a los smelas? Nungma desde dentro y nosotros desde afuera" - preguntó Snogmel con cierta timidez.
"Me parece perfecto, �pero cómo indicaremos nuestra presencia a Nungma, cómo haremos parea atacar los tres a la vez y que él lo sepa?" - espetó Sagna.
Mientras Snogmel se llevaba las manos a la boca y comenzaba a emitir un sonido gutural entrecortado que Sagna jamás había escuchado antes, Pouchou terminó de comer, y le dedicó un pensamiento a Nungma, fue sólo durante unas micras, pero tenía el estómago lleno, y decidió dejar aquél asunto para el día siguiente...
Las risotadas de Nungma desde dentro de la oquedad en la que se hallaba atrapado enfureció aún más a los jóvenes y hambrientos smelas, comenzó a gritarles que pronto haría birreste con ellos, y a echar hacia afuera el que tenía dentro, quedándo en todo momento cerca de la trampilla de la oquedad, uno de los smelas se impacientó, rodeó la trampilla y esperó a ver aparecer la cabeza de Nungma, pero lo que vió fue el brazo, fuerte, musculado, armado con un enorme hacha, y no pudo aguantar más, lanzó una dentellada, atrapó el brazo y comenzó a tirar con fuerza de él, sin arrancarselo del todo, para sacar a su dueño y dar buena cuenta de él, lo que no esperaba es que el otro brazo de Nungma apareciera con tal celeridad y clavara en sus ojos sendas saetas, lejos de soltar la presa, el joven smela aguantó el dolor, podía oler la fresca sangre del waldi, pronto, pensó, estaría en su estómago... Volvió a escuchar aquél sonido gutural, pero cuándo se quiso dar cuenta su compañero yacía en el suelo, y un par de waldis se dirigían hacia él para terminar lo que había comenzado el maldito Nungma por lo que optó por arrancar aquél brazo de una sola dentellada y tragarlo antes de morir...
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