Samka miró a los ancianos congregados en la gran cabaña que había remodelado Nungma para la ocasión, temió que no granizara, aunque el anciano Yugmvia había soñado que una gran granizada arruinaría la reunión de El Gran Consejo unos teclos antes
Los componentes del Gran Consejo venían de todos los puntos de la región, sólo se reunía antes de la gran migración, o por alguna causa grave, era la primera vez que se reunía a instancia, no de una jefe como Samka, sino de un miembro de la nobleza waldi, no por nada, sino porque quedaban pocos nobles waldi, la mayoría de ellos había muerto durante la gran guerra o sus descendientes habían sido esclavizados por los hombres de las estrellas y conducidos a sus enormes naves para ser llevados fuera de Numsii
Snogmel miró a los ojos a Samka, se le veía nervioso, casi encogido, intentó sonreirle para darle ánimos, pero sólo consiguió mostrar una mueca, ambos sabían que la suerte de Nungma estaba echada, Snorgmel deseaba a su joven esposa, era demasiado hermosa, de hecho cuándo entró para sentarse junto al resto de hembras en el lugar destinado para ellas más de un miembro del Gran Consejo calló para mirarla, para desearla, el ambiente estaba lleno de niusmil, la hormona que producían los waldi cuándo miraban con deseo a una hembra, en ese sentido eran demasiado previsibles en sus deseos, demasiado visibles tanto para sus hembras como para sus depredadores, aquella hembra era un riesgo para la comunidad, si no conseguía quitársela a Nungma, solicitaría del Gran Consejo que se le diera muerte por poner en peligro a la comunidad con su belleza, sabía que nadie la mataría, era demasiado hermosa, alguien se la llevaría, y Snogmel le seguiría para arrebatársela y fundar su propia comunidad.
El viejo Shojal se colocó en el centro de la gran cabaña en la que se reunía el Gran Consejo, permaneció allí, de pie, esperando tranquilamente a que todos guardaran silencio antes de comenzar a hablar...
"Por vez primera desde que la Luna Sorgut2 cayó sobre el mar de Tonka formando la única isla que hay en Numsii este Consejo se reune a instancia de un noble de la Casa Prostg, único descendiente de la gran nobleza Waldi, ya que Sirgmunth de Waldi y Pesgtum de Sartge murieron en la última gran tormenta al ser alcanzados por la repentina caída de un bloque de hielo del tamaño de un rebaño de smelas de cien individuos" - comenzó a decir - "Aparcad pues las viejas rencillas con el único representante vivo de nuestra afamada nobleza, Nungma, oigamos lo que tiene que decir, y qué le ha movido a convocarnos" - terminó Shojal.
La noticia de la muerte de dos de los ancianos nobles y la orden velada de Shojal sobre la suerte que no debía correr Nungma hizo que se formaran corros más o menos numerosos comentando el giro que habían tomado los acontecimientos, Snogmel miró a Samka, se veía relajado al feje del grupo, ambos sabían que Snogmel no podría hacer daño a Nungma, no podría solicitar nada en su contra, ni la pena de muerte pendía ya sobre su cabeza.
A un gesto de Shojal todo el mundo guardó un silencio expectante, esperaron durante un terzia a que Nungma comenzara a hablar, pero entonces todos se dieron cuenta de que no se encontraba allí con ellos, sino fuera de la casa, esperando algo, �pero qué?
Un relámpago rasgó el negro cielo iluminándolo todo con su descarga, poco después comenzó a llover con fuerza, y tan sólo un terzia después comenzó a granizar como siempre granizaba, con una fuerza descomunal, Samka temió lo peor al ver que su amigo Nungma no entraba en la casa, lo miró de nuevo y lo vio ataviado con una especie de tejado portatil, se había construido algo con unas lascas de piedra, smela, unos huesos de smela y cuatro cuerdas, y desafiaba la caída del pedrisco allí plantado, sonriente, antes de que la tormenta terminara entró en la casa dónde se reunía el Gran Consejo...
"Siento haberos echo esperar, siento haberos puesto nerviosos con mi estancia en el exterior mientras cae el gran yulma del cielo, pero si hubiera estado aquí dentro, no habríais caído en la cuenta de que el tejado está inctacto, y en esta cabaña no hay trampilla que lleve a cavidad alguna porque no hay cavidad" - comenzó a decir con tranquilidad - "He convocado al Gran Consejo para solicitar que se cambie o se anule la ley que dice que cualquier waldi puede ser castigado con la supresión de su rango y la retirada de sus posesiones cuándo se ponga a sí mismo en peligro"
Nungma miró a Shojal, esperó sólo una micra antes de continuar
"No creo que sea justo despojar a un waldi de sus pertenencias cuándo pone en peligro su vida en favor de la comunidad, es más, si hay excepciones como cuándo salimos a cazar smelas, no veo porque no puede haber otras excepciones, como cuándo se hacen pruebas para determinar si una idea puede o no mejorar la vida de los waldi, desde luego entiendo que si pensais en seguir dejando la ley como está nunca nos desarrollaremos, siempre viviremos en cabañas, el tiempo atmosférico nos maltratará tantas veces como cambie, y seguiremos estando a merced de las decisiones que tomen los durlis de las estrellas" - prosiguió - "Pido pues a este Gran Consejo que mire al futuro, que piense en el devenir, que recuerde las historias que los mismos hombres de las estrellas, esos durlis3 que explotaron nuestro planeta hasta dejarlo casi muerto, contaban sobre ellos mismo, y que tengais en cuenta que los waldis no somos como ellos, si ellos se convirtieron en depredadores entre ellos mismos y para con los demás, en nuestro caracter está vivir en armonía, en paz, tanto entre nosotros como con el resto de animales y plantas que quedan en Numsii. He terminado"
Nungma dejó de hablar, y para sorprender más aún a los miembros del Gran Consejo fue a sentarse entre las hembras Waldi, dejando su sitio vacío
Shojal guardó silencio antes de cederle la palabra a Snogmel
"Entiendo lo que propone Nungma, él anda siempre a su aire, y con respeto, creo que lo que pretende es que la ley se ajuste a sus manías, a su forma de ver la vida, él que va a su aire, que reta a este Gran y Magnánimo Consejo sentándose entre las hembras waldi después de decirnos a todos que no entiende porqué se hace distinción de leyes entre machos y hembras waldi." - comenzó Snogmel - "Está visto que lo que propone sin proponer es que cambiemos nuestros hábitos, nuestra forma de vida, quiere que igualemos a las hembras en derechos y obligaciones, jajaja, �Pero en realidad qué pretende?" - prosiguió - "�Quizá que en el Gran Consejo haya hembras que decidan sobre nuestro devenir? La verdad, no veo claro su proceder, además de reunir a este Consejo para proponer que se cambie la ley para él, como si ser el último noble le diera más y mejores derechos que al resto por haber nacido de una hembra especial, porque por su sangre corre la sangre del gran Nujmel Waldimier de Prostg. No, no lo veo claro, es más creo que Nungma pretende dar un golpe mortal a la potestad divina del Gran Consejo" - denunció Snogmel levantando los murmullos de los presentes.
"Samka tiene la palabra" - dijo en alta voz Shojal, cortando los crecientes murmullos de algunos de los ancianos del Consejo.
"Quizá me arrepienta de lo que voy a decir, pero es de justicia comentar que en las venenosas palabras que ha proferido Snogmel a Nungma hay un rencor especial, un celo tremendo debido a que Songmel desea poseer a Sagna, la joven hembra que posee Nungma" - comenzó a decir Samka - "Entendereis pues que en las palabras de Snogmel haya tanto veneno, es cierto que Nungma no entiende que haya tanta diferenciación entre los waldis hembra y los machos, no entiende que si por ellas fuera tendrían más de una cría y volverían los hombres de las estrellas a quitárnoslas y a terminar de destruir la sagrada Numsii, si no dejaría de hacer locas propuestas" - continuó con su defensa de Nungma - "Por otra parte, entiendo que cuándo Nungma se arriesga lo hace siempre en beneficio de la comunidad waldi en general y no sólo en beneficio de nuestro grupo, es más Nungma ha hecho unos pequeños dibujos para llevar a cada grupo para que su idea de forrar los tejados y construirlos de la forma en que está construido el de este sitio sagrado de reunión, sea en beneficio de todos y cada uno de los waldi, y no en su único beneficio, es por ello que secundo la propuesta de Nungma de que se cambie la ley en el sentido en que se ha dicho anteriormente"
Shojal iba a continuar hablando a la asamblea cuándo un atronador ruido hizo que todo temblara, los ancianos se miraron entre sí, todos callaron, permanecieron atentos, aquél ruido y temblor eran nuevos para los presentes.
Samka se acercó a la entrada de la casa, miró en dirección al lugar del que provenía el ruido, y vió con temor como una de aquellas naves que antaño surcaran el cielo de Numsii, pasaba por encima de la casa de reunión y se dirigía a las chozas que solían habitar. La gran nave celeste pasó por encima del poblado con lentitud, con una lentitud tal que Samka temió que los hubieran visto, pero poco después desapareció por el horizonte
"De acuerdo, han vuelto, �y qué? nos enfrentaremos a ellos, como antaño, si los echamos una vez, podemos volverlos a echar" - susurraba Nungma a los ancianos del Gran Consejo
"No es lo mismo, entonces los waldis éramos tantos que podíamos rodearlos, atacar por varios frentes, hacer incursiones como las hacemos cuándo vamos a cazar smelas, ahora somos demasiado pocos, en algunos grupos sólo hay ancianos, y estamos demasiado alejados los unos de los otros, demasiado para poder siquiera reunirnos con cierta seguridad sin que nos vean mientras nos dirigimos a un punto de reunión" - comentaba Snogmel - "Es mejor parlamentar, hablar con ellos, preguntarles qué quieren, dárselo, y que se vuelvan por dónde han venido"
"�Darles? No, no, siempre pedían más, siempre más, esos durlis nunca están contentos con nada, además �cómo dejaran esta vez la sagrada tierra de Numsii?" - defendía Nungma su postura - "Ellos nunca dieron señales de que se conformaran con el mineral, si las viejas leyendas son ciertas, y lo serán, obligaron a entregar a los primogénitos de cada familia, �quién dice que no vienen a por más mano de obra para sus minas en otros planetas? Decidais lo que decidais, yo lucharé solo o con los valientes waldis que me apoyen"
"Quizá nos estemos adelantando" - comentó Samka - "Quizá sólo estén de paso, quizá no les interese ya nuestro sagrado planeta, al fin y al cabo no sólo se marcharon porque les hiciéramos la guerra, si recordais las viejas historias, llegó un momento en que el clima había cambiado tanto que morían como tulquies de smela, Propongo que vayamos unos cuántos a parlamentar con ellos..."
| dibu_cuentos |
| © Textos y dibus de Ana H y Karl H |
| Imaginada: 27/12/2005 | Actualizada: 12/02/2006 |
|
|