Diccionario Estelar
Prólogo   Capítulo 1   Capítulo 2   Capítulo 3   Capítulo 4    Capítulo 5   Capítulo 6   Capítulo 7   Capítulo 8   Capítulo 9   Capítulo 10

    "Tempus"

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Cap�tulo VI.


El desencuentro.



  "Mygn� y yo despertamos a la vez del sue�o en el que ca�mos cu�ndo el Chendgal comenz� a contar su historia, as� que decidimos comenzar nuestro viaje juntos, como ten�amos la nave, pensamos que la mejor forma de recorrer las enormes distancias de Numsii era precisamente us�ndola as� que nos dirijimos a ella, embarcamos y comenzamos nuestra b�squeda de los smelas, ya que desde el principio supimos a qui�n ten�amos que buscar" - comenz� a explicar Kulma a Nungma.

  "Nunca pensamos que los smelas fueran tan violentos, nada m�s vieron la nave volar a baja altura comenzaron a saltar y golpearla, as� que decidimos aterrizar para hablar con ellos" - continu� Kulma.

  Las cosas les fue bien hasta que preguntaron por Pouchou, el smela que negs atr�s hab�a sido el primero en entablar amistad con un sabio Waldi, entonces se pusieron violentos de nuevo, al principio no entendieron porqu�, pero luego supieron que una hembra Waldi se encontraba bajo la protecci�n de Pouchou, se quedaron perplejos a enterarse de la noticia, ya que seg�n las �ltimas noticias que ten�an los smelas se hab�an ido retirando cada vez m�s de la zona de caza en la que se encontraban los waldis, intentaron conocer el nombre de aquella hembra waldi, y lo �nico que consiguieron fue que los apresaran y se pusieran a discutir a qui�n se comer�an primero... Y as� estuvieron dos largos teclos, discutiendo...

  "Hola, mi nombre es Naka, soy la compa�era de Samka, y la protegida de Pouchou" - escucharon de repente Kulma y Mygn� una voz que llegaba del subsuelo - "En breve sereis liberados, no temais"

  Kulma fue el primero en salir del encierro al que estaban sometidos, Naka hablaba con tal desparpajo con los smelas que poco antes discut�an el paradero de Kulma y Mygn� que ambos waldis se asombraron. No entend�an c�mo se hab�a producido aquellas extra�a situaci�n hasta que apareci� Pouchou, al verlo se impresionaron, era Pouchou un smela enorme de casi ocho metros de envergadura, ten�a el gesto grave, sus pupilas ten�an una forma verticlamente extra�a, parec�a m�s un drag�n que un smela; a diferencia de sus cong�neres ten�a dos cuernos bien visibles sobre la frente y otros dos a los lados de los ojos, era enorme, escamoso, verdoso, de hecho no parec�a un smela, cu�ndo por fin se dirigi� a ellos en la antigua lengua de los waldis, su voz grave sobrecogi� a Kulma y Mygn�.

  "Sed bienvenidos a Numsii, Naka me ha explicado que sois descendientes de los nobles waldis apresados por los hombres de las estrellas durante la guerra, siento que el destino de vuestros antepasados fuera tan cruel, pero me alegra reconocer que el regocijo me enbarg� al conocer la noticia de la desaparici�n de los humanos como especie" - comenz� a hablar con serena locuacidad - "Creo que es hora de comenzar a reconstruir Numsii, me pondr� en contacto con el resto de la comunidad del planeta a trav�s de vosotros, espero que no os importe servirnos de emisarios"

  La separaci�n de Mygn� y Kulma fue un hecho antes de que pudieran contestar, Mygn� fue enviada a las tierras del norte, �l a las heladas estepas del otro lado de Numsii, Naka volvi� para dar las nuevas al campamento Waldi al que pertenec�a, igual que hab�a hecho unos teclos antes Samka, s�lo quedaba encontrar al resto de los expedicionarios que partieron de la ciudad de los Nergsu�, es decir a Nungma y a Snogmel, y en eso estaba �l cu�ndo se hab�a encontrado con el primero

  "No lo entiendo, �encontrarnos para qu�?" - pregunt� Nungma con cara de expectaci�n

  "Los smelas han encontrado la forma de anular la territorialidad que impusieron los humanos para tener controladas las poblaciones de Numsii, pero no pueden probar su efectividad si no es con ayuda de otros grupos" - anunci� con una sonrisa Kulma.

  "�Y eso c�mo se come?" - inquiri� preocupado Nungma - "No me cuadran ciertas cosas, si quieren probar si est�n en lo cierto s�lo tienen que salir ellos de su territorio, sin implicar a nadie m�s"

  Kulma mir� a Nungma, Naka hab�a predicho que reaccionar�a de aquella forma, al fin y al cabo �l nunca hab�a puesto en peligro a otros seres con sus experimentos, extrajo un trozo de lasca que hab�a portado con sumo cuidado durante su viaje atrav�s de Numsii de un bolsillo y se lo entreg� a Nungma, despu�s esper� una respuesta...

  Naka le explicaba a Nungma el plan de los smelas y sobre todo el de Pouchou, que como �l estaba entre la espada y la pared. Nungma estudi� con detenimiento la lasca, se qued� ensimismado durante casi todo el d�a, pensativo, cu�ndo lleg� la noche y la smala empez� a dejar de surtir efecto decidi� encaminarse hacia la ciudad de los Nergsu� para discutir aqu�l loco plan con ellos, al fin y al cabo si Pouchou se equivocaba parte del subsuelo de Numsii har�a explosi�n y los que m�s perder�an ser�an los Nergsu�...

  Dos jornadas despu�s de que Nungma y Kulma se encontraran llegaron a la ciudad de los Nergsu�. Nungma hab�a obligado a Kulma a seguir su ritmo fren�tico de marchar, sin descanso hasta que salieron a una de las zonas m�s �ridas de Numsii, pero a la vez m�s rocosas, a una de las entradas de la ciudad de los Nergsu�, por la que Kulma hab�a pasado sin percatarse teclos atr�s, el sistema de comunicaciones de los Nergsu� hizo el resto, Kulma y Nungma se encontraban ahora cerca de d�nde hab�a aterrizado la nave del primero aqu�l d�a en que se celebr� el Gran Concejo a instancias de Nungma

  Tras comer, beber y asearse, el Concejo Nergsu� los recibi�, Smigmogk les sonri� con agrado, de hecho estuvo sonriente todo el tiempo hasta que Nungma comenz� la exposici�n del plan de Pouchou, entonces un grave gesto apareci� en su cara, recordaba a aqu�l joven smela de hac�a tanto tiempo que le extra�� que a�n siguiera vivo, al fin y al cabo todo el mundo sab�a que la edad m�xima de un smela nunca sobrepasaba los 102 negs y los smelas que hab�an sobrepasado aquella edad se hab�an convertido en despiadados Shultis de una voracidad legendaria con la que se asustaba a las cr�as del resto de las especies con aquella manida frase que tantas veces se hab�a escuchado a lo largo y ancho de Numsii...."Si no te portas bien vendra un Shulti volador te apresar� entre sus fauces y te engullir� antes de que puedas quejarte siquiera" Se mirara como se mirara aqu�l plan no ten�a buena pinta, si sal�a mal todo el pueblo Nergsu� podr�a quedar a la interperie, si no los devoraba el Shulti, los achicharrar�an los dos soles de Numsii, el Concejo no tuvo que discutir demasiado, se opt� por no apoyar el plan de Pouchou y por si alguien lo pon�a en pr�ctica aquella misma turgka se comenz� la excavaci�n de un enorme tunel descendiente para protegerse en caso de que las minas que hab�an dejado los humanos explotaran dej�ndo su ciudad sin b�veda...

  Cu�ndo Kulma y Nungma aparecieron por el poblado del segundo se percataron de que todo estaba preparado para comenzar la gran migraci�n a destiempo, pens� Nungma, por tanto se estaba apoyando el plan de Pouchou, busc� con la mirada a Samka, y se encontr� con la de Naka que lejos de retirarla como era costumbre se la mantuvo firme, aquella forma de comportarse le extra�� a Nungma, obvi� lo que le�a en la mirada de la compa�era de Samka, y continu� buscando a su amigo hasta encontrarlo liado con dos cr�as de no m�s de 2 negs.

  "�Son tuyas? - pregunt� a�n sabiendo la respuesta.

  Samka solt� a las cr�as en el suelo, se gir� y con gran alegr�a en los ojos salud� a su mejor amigo

  "A este le he puesto tu nombre" - dijo con alegr�a

  Pero toda la alegr�a se difumin� cu�ndo entendi� que su amigo no aprobaba la marcha del grupo hacia otro territorio, no cab�a duda, segu�a siendo tan obstinado como siempre, fue a hablarle, pero entonces oy� el batir de alas de Pouchou, acababa de llegar y prefiri� no demostrarle que en su grupo hab�a rencillas, aquello era parte de la intimidad del grupo Waldi, no ten�a porque saberlo todo, aunue se hubbiera erigido en jefe de todos los grupos que avanzar�an aquella ma�ana hacia la costa oriental...

  Claro que lo que pensaban Samka y Nungma casi nunca coincid�a, as� que al primero no le extra�� ver salir a su amigo de su caba�a y dirigirse con paso firme hacia d�nde se encontraba Pouchou

  "�Sabes cu�ntos Nergsu� morir�n con este loco plan tuyo Pouchou?" - grit� Nungma a Pouchou para que todos le escucharan.

  Pouchou mir� con desd�n a Nungma, intent� darle la espalda, y se encontr� con el colosal waldi encaramado a su cuello, el rugido que dio fue tan atronador que todos los waldis sin excepci�n fueron a escondere en las antiguas cavidades de los suelos de sus caba�as, mientras Pouchou intentaba sin �xito deshacerse de Nungma que se hab�a agarrado con fuerza a sus cuernos y cuello

  La primera explosi�n se escuch� dos micras despu�s de que Pouchou cayera agotado al suelo, tres explosiones sucesivas hicieron que la atenci�n de la pelea entre el waldi y el Shulti se olvidara de golpe, nadie entend�a qu� ocurr�a a ciencia cierta, hasta que Naka apareci� con el detonador en la mano ordenando a Nungma que soltara su presa si no quer�a seguir oyendo el resto de explosiones que acabar�an con la ciudad de los Nergsu� en menos de una micra. Era la primera vez que una hembra waldi amenazaba a un macho desde que se ten�a noticia, Nungma entendi� perfectamente la postura de Naka al ver a los dos smelas junto a sus cr�as, solt� la presa del cuello de Pouchou y se dispuso a morir...

 

 

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dibu_cuentos
© Textos y dibus de Ana H y Karl H
Imaginada: 30/01/2006 | Actualizada: 18/02/2006
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