Un soplo de eternidad

Principal | Poesía oída | Contáctame
Mis cosas | Mi familia | Mis relatos | Mis cartas | Mis cuentos cortos |
Antes 2002 | 2002 | 2003 (1) | 2003 (2) | 2003 (3) | 2003 (4) | 2003 (5) | 2004 (1) | 2004 (2) | 2004 (3) | 2004 (4) | 2007 | 2008 |
Definiciones | Géneros | Métrica | Tipos | Rima | Estrofas | Composiciones | Conceptos | Retóricas | Lenguaje | Pensamiento
Poetas mexicanos | Prehispánicos | Siglo XVI | Siglo XVII | Siglo XVIII | Siglo XIX | Siglo XX | Siglo XXI
Teoría | Orígenes | Siglo XIV | Siglo XV | Siglo XVI | Siglo XVII | Siglo XVIII | Siglo XIX | Siglo XX | Biografías
Prehispánicas | Siglo XVI | Siglo XVII | Siglo XVIII | Siglo XIX | Novela realista | Modernismo | Contemporánea
Universo | Sistema Solar | La Tierra | Historia | Filosofía | Pedagogía | Psicología | H. ciencia | H. Arte | Biografías
Geografía | SMTHGsc | Teoría de la Geografía | Historia de la Geografía | Mapas antiguos | Conceptos | Espacio geográfico
Crimen y tortura | Demonios del mundo | Sentido común | Astrología | OVNIS | Paradojas del saber | Pensadores
subglobal10 link | subglobal10 link | subglobal10 link | subglobal10 link | subglobal10 link | subglobal10 link | subglobal10 link

Cuentos cortos

José C. Martínez Nava

S.O.S.

Vulcano

A todos las mujeres y hombres que sufren las consecuencias del pavor brutal a que son sometidos en sus países

Bilkle había tomado el timón de la nave ya que el impacto contra el asteroide había ocasionado daños en el "automático". La tripulación se encontraba temerosa porque no habían logrado salir, desde hace tiempo, de aquella bolsa de rocas que amenazaban con destruirlos. Por lo pronto, aquel asteroide ya los había sacado del rumbo que habían mantenido durante más de 3 millones de segundos, y que los llevaría a su destino: el planeta Richujor, en donde el Imperio había creado una base de abastecimiento de combustible y provisiones alimentarias.

Rojoy, por su parte saturaba a la computadora de los datos proporcionados por el radar, no sin antes pasar muchos esfuerzos, pues también habían tenido problemas con éste, debido a que la antena respondía muy lentamente a los mandos. A decir de Sharoky, los movimientos forzados de la antena se debían a que un componente se había quemado, por el cortocircuito que los dejó sin energía hace 4 setienes (medida de tiempo utilizada por el Imperio).

A pesar de que toda la tripulación se dedicaba a alguna tarea específica, ninguno de sus miembros perdía detalle de las maniobras de Bilkle. En ese momento todos escucharon la conversación de éste con Rojoy, quienes no escondían su premura.

-Trescientos spaks (medida de distancia utilizada por el Imperio) y lograremos salir de la bolsa de asteroides.

-En efecto -contestaba Rojoy-, pero detecto una roca de 14 holls (medida de peso utilizada por el Imperio) que se aproxima muy rápidamente en nuestra dirección de navegación y nos encontrará muy pronto si no logramos cambiar o el rumbo o la velocidad.

-Especifícame las coordenadas del posible encuentro -apresuraba Bilkle-, trataré de virar 23º, en caso contrario...

Ambos guardaron silencio para concentrarse en su trabajo, mientras que los demás miembros se miraban entre sí, cómplices de que sabían el final de la frase iniciada por el comandante Bilkle.

-Creo que no saldremos de ésta -comentaba Siali muy apesadumbrado-, contactaré con la base de Richujor.

Se apresuró a instalarse los audífonos, mientras sus dedos se movían de prisa sobre el teclado que tenía enfrente. Repentinamente se detuvo cuando en la pantalla del computador apareció un dato inusual, pero era más importante el establecimiento de la comunicación con la base de Richujor, por lo que en en un principio lo pasó por alto. Y siguió introduciendo datos para lograr su objetivo, sin embargo su esfuerzo fue en vano, pues al parecer los mismos fragmentos rocosos desviaban la señal emitida. Repitió el procedimiento algunas veces más hasta que prefirió darse por vencido.

-Comandante Bilkle -dijo-, habla Siali, no he logrado contactar con Richujor. Espero órdenes...

Recibió por contestación el silencio. Siali comprendió entonces que su obligación era seguir intentando la esperada comunicación que, aunque no les ayudaría de mucho, por lo menos, sus semejantes sabrían la causa de su desaparición.

Siali era un ser muy especial, muy meticuloso y con iniciativa propia. Comenzó una vez más el intento de comunicación cuando apareció nuevamente aquel dato desconcertante. Se puso de pie y quiso llamar a Sharoky quien se encontraba cerca. Pero después de meditarlo bien, otra vez tomó asiento, dispuesto a despejar aquella incógnita.

Una vez que introdujo algunos comandos, aparentemente aprendidos de memoria, se desplegó en la pantalla un conjunto de signos extraños. Inmediatamente oprimió una tecla para comparar estos signos.

-Comandante Bilkle -dijo-, le habla de nuevo Siali. Percibo otra nave muy cerca de nosotros. No está tripulada, pero he logrado contactar con la memoria de su computadora. Recibo instrucciones.

Al escuchar a Siali, el comandante Bilkle miró a Rojoy como sabiendo que esa sería la última esperanza para su salvación.

-Rojoy, -comentó convencido, dejando el timón-, iré al sector 2, ojalá y sea lo que estoy pensando. Manténgame informado de cualquier contingencia.

-A la orden comandante. Seguiré intentando con el timón.

Apresuramente Bilkle se dirigió al sector 2. Una vez allí, ordenó a Siali y a Sharoky iniciar la comunicación con la computadora de la nave extraña que Siali había descubierto. Iniciaron pronto los procedimientos para entender el lenguaje y al fin Siali lo logró. Calificó los signos extraños emitidos y los tradujo a su lenguaje.

-Lo tengo comandante -dijo contento-, Primero: podemos controlar esa nave. Podemos dirigirla hacia el meteorito y destruirlo, pues ésta trae incrustado un disco de foholan (platino para los terrícolas) que podemos utilizarlo para emitir explosiones nucleares.

-Pues, adelante -ordena Bilkle-, esa sería nuestra única salvación. Apresúrese entonces.

-Hay algo más comandante -interrumpe Siali un poco apenado por hacerlo-. La nave trae un mensaje para el ser que la encuentre y rescate, pues estaba vagando en el espacio sin rumbo fijo. Es una llamada de auxilio.

-¿De qué se trata? -cuestiona el comandante-.

-Aún no lo sé, pero tengo grabado el mensaje en la memoria de Rijkop (computadora de esta nave).

-Muy bien, primero destruya al meteoro y luego hablamos del mensaje del que me habla.

-Muy bien, comandante, a la orden.

Se hicieron los preparativos correspondientes para que aquella nave extraña destruyera el meteoro, y salvara sus vidas. Faltaba poco tiempo para el encuentro cuando la tripulación percibió una fuerte sacudida. Era la consecuencia de la explosión nuclear.

Pasó mucho tiempo antes de que corrigieran los desperfectos de la nave. Habían perdido gran cantidad de energía, pero la que restaba era suficiente para arribar a Richujor sanos y salvos.

Una vez restablecida la ruta hacia su destino, la nave comandada por Bilkle, gradualmente se aproximaba a la base del Imperio, en el planeta de las tres estrellas de Biasgric.

-Aquí el comandante -anunciaba Bilkle-. ¿Me escucha Siali? Haga un informe y envíemelo ya. Y anéxeme el mensaje de la nave extraña que fue nuestra salvación. Lo espero.

No pasó mucho tiempo antes de que Siali se presentara ante el comandante con una microcomputadora en el que fácilmente se podía leer los informes que le interesaban más al comandante.

-Bien Siali. ¿Qué mensaje traía la nave salvadora? Le escucho.

Un poco titubeante y sonriendo nervioso Siali puso delante de sus ojos la pantalla para informarle a Bilkle.

-El mensaje dice así:

"Esta es una llamada de emergencia para cualquier civilización amante de la paz que pueda ayudarnos. La nave fue construida por algunos representantes de la raza humana, que puebla el planeta al que llamamos "Tierra". Sin embargo, a pesar de que fue construida con las técnicas más modernas que tenemos, no fue fácil hacerlo, pues un grupo de científicos representantes de nuestra raza lo han tenido que lograr clandestinamente y en el más estricto secreto. Cuando este mensaje llegue a manos amigas, que no dudados que acudirán a nuestro auxilio, posiblemente este grupo de científicos ya habrá sido castigado por los seres extraterrestres que han conquistado nuestro planeta, devastando nuestros recursos y exterminando a gran parte de nuestra especie y de algunas más.

Hemos sido conquistados por una raza estelar que dice pertenecer al Imperio Guyal. Sus planes inmediatos es crear una base gigantesca en nuestro planeta como trampolín hacia la conquista de este sector del cosmos. Por eso, quienes sean ustedes, les pedimos nos ayuden, pues dentro de sus planes no entra la raza humana. En estos momentos, si es que nuestra nave ha logrado sortear a sus naves policía, nosotros ya no existiremos, pero posiblemente, en su tiempo, aún nuestros descendientes realizarán intentos por sobrevivir, a pesar de las condiciones adversas.

En nuestra época histórica logramos vencer las nacionalidades. Somos una sola sociedad y vivíamos felices. Entre nosotros no había ya los intereses mezquinos de unos cuantos y todo era de todos. En nuestro tiempo, antes de ser conquistados predominaba el interés de todos. Logramos pasar la época de latente peligro de autoexterminio. Las guerras entre nosotros hace mucho tiempo habían quedado en el olvido. Logramos un avance tecnológico muy eficaz para la satisfacción de nuestras necesidades. En general éramos felices hasta la llegada de los guyales, que son seres perversos. Son unos monstruos despreciables. generalmente de color gris, con cuatro ojos y enorme cabeza, dedos largos y sin uñas y con hocico y oídos circulares que aparentan ser unos simples hoyos oscuros. Lo que más odiamos los terrícolas de ellos, desde su llegada, aparte de su trato despótico y prepotente, es la manera de alimentarse. Nos causa verdadero vértigo cuando sacan su puntiaguda lengua para tomar sus alimentos. En este proceso derraman gran cantidad de baba con un olor nauseabundo.

Confiamos en que en el universo domina la buena volunta y el amor; y confiamos en que nos ayudarán a salvar a la especie humana de su exterminio. Y si no es así, de todos modos nos conformamos de que este será un testimonio de fe y de esperanza en que en algún lugar triunfe la razón cósmica.

A nombre de la raza humana, nosotros, les damos las gracias...".

Todavía Siali leía las últimas frases enviadas al espacio por los terrícolas en busca de ayuda, cuando el comandante Bilkle lanzaba una estruendosa carcajada, que pronto hizo eco en toda la tripulación que, también, escuchaba con curiosidad, mientras su enorme lengua babeante y pestilente jalaba un bocadillo de la charola que estaba cercana al computador general...

Gustavo Adolfo BécquerBlog de un soplo de eternidad | Blog de Geografía | Links recomendados | Contácteme | ©2007 Un soplo de eternidad

Hosted by www.Geocities.ws

1