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“Dios
ha hecho cosas grandes en ellos, y esas almas devuelven
su favor a Dios
predicando la palabra de mi Divino Hijo”
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Festividad de Santiago Apóstol - 1988
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Mensaje
de la Santísima Virgen María, recibido
a través de José-Luis Manzano García,
en Talavera de la Reina (Toledo).
El día 25 de Julio de 1988.
La Madre:
La
Paz de Dios Padre, Todopoderoso, esté con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre: Ave
María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
La Madre:
Alégrate hijo mío, porque hoy he llegado hasta
vosotros Y he llegado..., ¡sí hijo mío!, porque hoy es un día
especial, tú lo sientes en tu corazón. ¡Sé fuerte hijo mío!, porque el que está
en tu corazón fué fuerte, muy fuerte y sufrió en este mundo, como
tú hijo mío, como tú.
Sé fuerte en este mundo y lucha para
destruir al enemigo, porque Dios te ha elegido, y en tu corazón ha
enviado a Santiago Apóstol, y ahora habita en tu
corazón hijo mío; así de grande es Dios.
Sé fuerte hijo mío, muy fuerte; y
escucha la palabra que vas a oir hijo mío:
“La ejecución de esta maldad quedó a cargo de Yatán que era
sumo sacerdote en aquél año y dejó Isaac, otro escriba del mismo
espíritu que el sacerdote, y como lo pensaron así lo ejecutaron,
porque estando Santiago predicando al
pueblo el misterio de la Redención humana y probándole con
admirable sabiduría y testimonios de las antiguas Escrituras, el
auditorio se conmovió en lágrimas de compunción, y el sumo
sacerdote y escriba se encendieron en furor diábolico y dando la
señal a la gente romana, envió el primero a Isaac y prendió a Santiago echándole una soga
al cuello, y proclamándole por inquietador de la república y
autor de la nueva religión contra el imperio romano“.
“Con esta ocasión llegaron Demócrito Lisias con su gente y
prendieron al Apóstol, y le llevaron a Herodes, hijo de Arquelao,
que también estaba prevenido. Era cauteloso con la astucia de
Lucifer, y en lo exterior con la malicia y odio de los judios.
Irritado Herodes de todos estos estimulos, había movido contra los
discípulos del Señor, a quien aborrecía, la persecución de San
Lucas“.
Hijo mío, esto que has escuchado es grande para tí y sé que tú
lo recuerdas hijo mío, porque ya no está allí hijo mío, ahora está
en tu corazón. El sintió la Luz de mi amado esposo el Espíritu
Santo, como los demás discípulos, y salíó a predicar hijo mío.
Y lo mataron por mi Hijo Jesús. Por
eso él sentía alegría al morir, porque sabía que moría por su
Maestro, mi Hijo. Mi Hijo les enseño muchas
cosas, y ellos las predicaron tal y como lo dijo mi Hijo; y así
fué hijo mío. Sigue escuchando la
palabra:
“Oyó María Santísima, desde su oratorio, estas peticiones de
su amado Apóstol como quien estaba atenta a todo lo que pasaba por
El, y con eficaz oración le acompañaba y favorecía. Y estando en
ella, vió la gran Señora que descencía del Cielo gran multitud de
Angeles y a Espíritus Supremos de todas las jerarquías, y parte de
ellos se encaminó a Jerusalén y rodeando al santo apóstol,
cuando lo sacaban al lugar del suplicio. Otros
Angeles fueron a Efeso, donde la Reina estaba, y uno de los
Supremos le dijo:
"¡Emperatriz las alturas y Señora
Nuestra! El Altísimo, Dios, y Señor de los Ejércitos, dice que
luego vayáis a Jerusalén para consolar a su gran siervo Santiago,
asistirle en su muerte y correspondáis a sus deseos santos y
piadosos".
"Este favor admitió María
Santísima con gran júbilo y agradecimiento, y alabó al muy Alto
por la protección con que defiende y ampara a todos los que fían
en su Misericordia Infinita, y viven debajo de su protección".
"En el interín que pasaba esto, era llevado el Apóstol al
martirio, y en el camino hizo muchos milagros en todos los
enfermos de varias enfermedades y dolencias, y en algunos
endemoniados, porque a todos los dejó sanos
y libres. Y como corrió la voz, de que
Herodes, mandaba degollar, acudieron muchos necesitados a buscar
su remedio, antes que le faltase el común medio de su consuelo“.
Estas palabras hijo mío también las recordarás. Todo
pasó hijo mío..., todo pasó; por eso Dios ha enviado en tu corazón
aquél en que EL confió, y te ha enviado a
tí...
Padre Eterno: ...Porque
su alma era grande y la tuya también.
La Madre:
Hijo mío, él es el Patrón, y habita en tu corazón.
Ya no está allí hijo mío, está en tu corazón. El habita en tu
corazón, donde existe el amor, la obediencia y la gran fé hijo
mío..., y la gran fé.
Y el mundo hijo mío ofende al Señor, por
eso ha enviado a Santiago, para destruir al enemigo que ha enviado
la maldad a este mundo. Santiago
es el Salvador de las
almas, y habita en tí.
Por esas almas hijo mío, que ofenden al Señor..., pedid
perdón a vuestro Dios hijos míos.
(El
público reza el Padrenuestro.)
Padre Eterno: ¡Estáis
perdonados!
PUBLICO: Gracias Padre.
La Madre:
Sigue
escuchando la palabra hijo mío: "Los discípulos de Santiago, aquella noche recogieron su
Santo Cuerpo y ocúltamente le llevaron al puerto de Jope, donde,
por disposición divina, se embarcaron con él y le trajeron a
Galicia en España. Y esta Señora Divina, les envió un Angel que
los guiase y encaminase, a donde era la voluntad de Dios, que
desembarcasen. Y aunque ellos no vieron al Santo Angel, pero se
preguntaron el favor, porque los defendió en todo el viaje".
"Y muchas veces milagrosamente, de manera que también debe
España a María Santísima, el tesoro del Cuerpo Sagrado de
Santiago, que ya no está allí hijo mío, que habita en tu corazón;
y las almas deben dar gracias a Dios hijo mío, porque te ha
enviado a tí. ¡Sí, hijo mío, a tí! Y no se dan cuenta".
¡Pobres almas hijo mío! Por esas almas que se pierden..., pedid perdón por esas almas, a
vuestro Dios. (El
público reza el Padrenuestro.)
Padre Eterno: Están
perdonados.
PUBLICO: Gracias Padre.
La Madre:
Escucha
hijo mío, porque de esto te vas a acordar también:
El Hermano Santiago:
"¡Hermanos!
Yo habito en un corazón lleno de amor donde todo es bien, donde no
existe maldad, y en verdad os digo, que el Señor-Yahvé me envió a
este corazón para salvar a las almas."
"¡Hermanos, oh hermanos...! El mundo ofende
cruelmente a nuestra Señora y Madre, y no se da cuenta de sus
errores, este mundo se ha perdido hermanos, se ha perdido, por eso
Dios me ha
enviado a mí dentro de este corazón, para salvar vuestras almas, y
según su Palabra así se hará, porque el Señor es grande y hace
maravillas".
"¡Hermanos! Fijaos en nuestra Madre Santa, Ella está sufriendo
mucho por vosotros; ¡hermanos!, Ella es vuestra Madre, y Ella
delante del Señor Yahvé implora perdón, pide perdón por vosotros,
y vosotros no os dais cuenta de vuestros errores".
"Pensadlo
hermanos, es una Madre la que llora por todos sus hijos, y una
Madre no se merece tanto sufrimiento, y es triste, muy triste ver
cómo nuestra Madre, Ella llora y sufre".
"¡Hermanos! Ahí está..., el Maestro, el Señor Jesús. El
también sufrió en la Cruz, y ahora sufre por vosotros. EL os libró
del pecado, y a nosotros, sus discípulos, nos envió la Luz del
Espíritu Santo para predicar su palabra, la palabra que EL nos
dió, la que EL nos enseñó, la que entraría en los corazones".
"Esa era su palabra, una palabra de
amor y de bien que llegó hasta muchos oidos y entró en muchos
corazones..., y almas que cayeron, gracias a la palabra del Señor
Jesús, se levantaron y siguieron caminando".
"¡Sed fuertes..., muy fuertes!, como dice nuestra Santa Madre
Hermanos. Sed
fuertes y predicad sus MENSAJES, y así la palabra que ella os da.
¡Sed fuertes..., muy fuertes! Un alma sin fuerzas siempre será
derrotada; si su fuerza está en su corazón y en la fé, ese alma
seguirá hacia adelante, y jamás caerá. ¡Hermanos!, que se cumpla la palabra del
Señor sobre vosotros."
La Madre:
Hijo
mío, él es Santiago Apóstol, el que habita en tu corazón, el que
ahora ha hablado a estos, mis hijos y hermanos tuyos, porque
hoy es su día hijo mío, pero tú mira mi corazón.
JOSE-LUIS: Ya lo veo...
La Madre: Mira
hijo mío, el mío está traspasado de dolor.
JOSE-LUIS: Y el mío también al verte así.
La Madre: Hijo
mío, Dios ha enviado a alguien a tu corazón...
JOSE-LUIS: Y yo doy gracias al Señor como Tú lo harías.
La Madre: Hijo
mío, ÉL ha llegado hasta tí. para salvar al mundo...
JOSE-LUIS: ...Y yo haré lo que el Señor me ordene..., yo cumpliré
su palabra.
La Madre: Hijo
mío: ¡mira allí!
JOSE-LUIS: ¿Qué es eso?
La Madre: ¡Ese
eres tú, hijo mío!
JOSE-LUIS: ¿Yo?
La Madre:
Sí hijo mío, ese eres tú, ¡qué
grande eres hijo mío! Y el mundo está lleno de maldad, de
violencia, de egoismo; las almas se matan entre sí; por eso Dios
ha enviado a Santiago Apóstol
a tu corazón, porque tu alma es la que brillaba y brilla con más
luz. Y ha enviado a Santiago Apóstol.
¡Sí, hijo mío!,
porque tú eres grande, y lo ha enviado para destruir la maldad, y
al enemigo que habita en este mundo confundiendo a las almas. Habita en este mundo para confundir a las almas y llevarlas al
abismo. Y las almas se dejan engañar hijo mío.
¡Que sean fuertes
y se defiendan con el Santo Rosario! El Santo Rosario es mi
plegaria favorita hijo mío. Hoy es un día especial, y Yo sé que tú lo sientes en tu
corazón.
Pero sé fuerte porque el que llevas en tu corazón murió
por predicar la palabra de mi Hijo, y tú derramarás sangre hijo
mío, pero no morirás; derramarás sangre por predicar la palabra de
mi Hijo y llevar tantas almas al Señor. ¡Pedidme hijos míos!
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: ¡Díme!
PUBLICO:
Primero te voy a dar las gracias por esas explicaciones
tan maravillosas que nos has dado de la vida de Santiago, y
también voy a dar gracias a Santiago, por esas palabras que nos
ha dirigido de tanto amor y tanta verdad, Madre mía.
La Madre:
Hija mía: Es tan importante, esas
palabras..., porque el mundo es así cruel, por eso Dios le ha enviado, y allí habita en un corazón, para destruir
la maldad que habita entre vosotros. ¡Seguid pidiendo!
PUBLICO:
Gracias a Dios-Padre por habernos mandado al poderoso Santiago Apóstol, y haber entrado en el cuerpo de José-Luis, Madre
mía, gracias..., gracias. ¡Gracias Madre!
La Madre: Así
ha sido su Voluntad. ¡Seguid pidiendo!
PUBLICO: Madre mía, te pido la Santa Bendición del Creador, Madre,
para muestros familiares que necesitan tanto como nosotros, que
están muy lejos de aquí.
La Madre:
Sed fuertes hijos míos,
porque hay muchas almas, que a aquéllos que predican mis
Mensajes, que no les entienden, y es fácil de entender:
"Dios
ha hecho cosas grandes en ellos y esas almas devuelven su favor a
Dios predicando la palabra de mi Divino Hijo".
Y que así sea.
El Hermano Santiago:
“¡Hermanos!, cumplid con la palabra de
Dios-Yahvé, porque El
envió unos Mandamientos a este Mundo para cumplir y llevarlos a
cabo, para que las almas fueran grandes y llegaran hasta El.”
“Muchas almas, por
no haber cumplido esos Mandamientos, han caido al fondo de los
abismos hermanos, y ya han sido muchas. Ahora es el momento de pensar
que hay que seguir a Dios..., porque todo va a acabar hermanos, y
Dios, no quiere asustar a sus hijos, sino
avisarles de los que hará, si ellos no cambian.
¡Teinma Shalom!"
La Madre: ¡Hijo
mío...!
SANTIAGO: "¡Shalom leví, hermanos!"
La Madre: Y
Yo os doy la bendición del Dios-Yahvé para que seáis fuertes y
propaguéis la palabra de mi Hijo y mis Mensajes, como así lo hizo
el amado apóstol Santiago. ÉL lo hizo por amor. Y Yo os doy mi
bendición, para que por amor lo hagáis vosotros.
Y así os bendigo
como el Padre os bendice...
Padre Eterno: En
Mi Nombre.
El Maestro: En
el Mío.
La Madre:
Y
con la Luz de mi amado esposo el Espíritu Santo, ya estáis
bendecidos.
PUBLICO: Gracias Madre.
La Madre: Llegó
la hora, hijo mío, de marcharme, pero no te preocupes porque el
que habita en tu corazón volverá a estar contigo para hablarte a
tí y a ellos hijo mío. Acudid esta noche a mi cita, que será en
honor a Santiago Apóstol.
El Hermano Santiago: “Y cumplid con la palabra del Padre hermanos,
porque el Señor es bueno y misericordioso, pero castiga a aquél
que ofende, y premia a aquél que es bueno”.
¡Adiós hermanos!
PUBLICO: Adiós
Hermano.
La Madre: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
Padre Eterno: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Maestro: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El Hermano: :
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano:
Que la Paz del Dios-Padre, el Señor-Yahvé, quede con todos
vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
El Hermano:
Y que la fuerza de Santiago
Apóstol quede también con vosotros para que seáis fuertes
hermanos, y prediquéis así la Palabra de Cristo
Jesús y la de María Santísima. ¡Ave María
Purísima!
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano._
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«El mal se extenderá como
la cizaña, agarrando así a las almas, y contagiando esa maldad, para hacer
del mundo de Dios un infierno. Pero cuando lleguen esos días..., el
Señor Dios Yahvé, mandará sus ejércitos y el mal será derrotado.»
-28.12.1991
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