SWAT ( Special Weapons And Tactics)

Armas y Tácticas Especiales

 

 GRUPOS  ESPECIALES DE INTERVENCIÓN 

Las siglas SWAT (Special Weapons And Tactics) provienen de los EEUU y para la mayoría de la gente se identifican con los Grupos Especiales de Intervención Policial que allí vienen actuando.

             El nacimiento del concepto se suele situar a finales de los años 60 en Los Ángeles, en donde tras una serie de acontecimientos sangrientos ante los que la Policía no tuvo capacidad de respuesta, el Oficial del LAPD John Nelson lo presentó al entonces Inspector Darryl F. Gates, el cual, tras evaluarlo, aprobó la creación de un pequeño grupo de policías altamente disciplinados que utilizaran armas y tácticas especiales para hacer frente a estos inusuales y complejos ataques contra el orden, que desbordaban las posibilidades de respuesta ordinaria de la Policía.  No obstante esto, existen otras fuentes que señalan un antecedente a esta Unidad, concretamente en 1925, en la ciudad de New York, con el nacimiento dentro de su Departamento de Policía de lo que más tarde se convertiría en la ESU (Emergency Services Unit.)

          Es significativo que antes de 1966, pocos o ningún Cuerpo de Policía disponía de Unidades especializadas para tratar situaciones con sujetos armados, perturbados mentales y delincuentes peligrosos, situaciones con rehenes, etc.  Estas tareas eran encomendadas a policías que podían o no haber sido entrenados o equipados para resolver esos asuntos (la inmensa mayoría, no.)  Es más, debido a las “limitaciones” del ser humano, esta es todavía la única solución para la mayoría de Fuerzas de Seguridad a la hora de responder a esta clase de situaciones excepcionalmente peligrosas.  Si los policías estuviesen adecuadamente entrenados y equipados, no habría razón por la que no pudiesen resolver con éxito las mismas.  El problema, por supuesto, es que no lo están, por lo que deben correrse riesgos innecesarios al seguirse procedimientos inadecuados y ponerse en peligro, no sólo las vidas de los agentes de policía, sino las de otros ciudadanos y hasta la de los sujetos que motivan la intervención de la Policía. 

             En agosto de 1966, ocurrió un incidente en los Estados Unidos que cambiaría la postura de muchas Administraciones y sus responsables policiales en esta área.  Después de matar a su madre y a su esposa la noche anterior, Charles Whitman, un estudiante universitario de 25 años, disfrazado de operario de mantenimiento, subió con varias armas ocultas en su bolsa a la torre del edificio de administración de la Universidad de Texas, en Austin.  Sorprendido por una familia de turistas y por un recepcionista, el joven les disparó a sangre fría y prosiguió hasta la torre de observación del piso.  Desde allí, atrincherado, inició un tiroteo indiscriminado que se prolongó durante noventa y seis minutos, tiempo en el que sembró el terror ante la impotencia de la Policía por neutralizar tan letal amenaza.  Antes de que fuera abatido por dos policías que pudieron ganar una zona más elevada a la suya, Whitman había matado a quince personas (una de ellas un bebe que nunca llegó a nacer) y herido a treinta y una otras, algunas desde una distancia aproximada de dos manzanas.

            Desde la tragedia de Austin, los responsables policiales de todos los Estados Unidos empezaron a evaluar sus propias capacidades de reaccionar ante un incidente similar dentro de sus limitaciones.  La mayoría de ellos estuvieron de acuerdo en que sus Departamentos estaban insuficientemente preparados y equipados para resolver este tipo de problemas.

Aunque muchos Departamentos en ese país aprobaron la formación de un SWAT Team en su seno y aun hoy siguen creándose nuevos Grupos, los pioneros en este campo fueron el de la ciudad de New York y el de los Departamentos de Policía de los Angeles y el del Sheriff del Condado de esta misma ciudad.

La experiencia adquirida desde el primer concepto de Unidad táctica desarrollado en 1966 ha demostrado la valía y efectividad de los Equipos especializados en la resolución de estas, a menudo arriesgadas y delicadas situaciones.  Desgraciadamente, esta especialización, en ocasiones, ha sido erróneamente descrita en un sentido negativo por los medios de comunicación.  Contrariamente a esta imagen inicial, los Grupos Especiales de Intervención (a partir de ahora, GEIs) están imbuidos de una gran disciplina y están integrados por policías bien entrenados, dedicados a la protección de víctimas inocentes, así como a la de los perpetradores mismos.  La fuerza es raramente utilizada, siendo el último recurso cuando todas las alternativas posibles han resultado fallidas.  Ejemplo de esto es que las estadísticas anuales de la National Tactical Officers Association, muestran año tras año, como claramente, un altísimo porcentaje de los casos en los que interviene algún GEI policial, se resuelve sin siquiera hacer un solo disparo.  Concretamente en el año 2000, de 566 incidentes de los que se informó en los EEUU al Instituto Nacional de Justicia, 520 se resolvieron sin un solo disparo, esto es, en un 92% de los mismos.  

 

           

             Los nombres que adoptarían y aun hoy adoptan son muy diversos, entre otros motivos porque algunos buscan deshacerse de cualquier connotación belicosa.  Así, frente a los tradicionales SWAT Teams (Equipos de Armas y Tácticas Especiales), podemos encontrar SOUs (Equipos de Operaciones Especiales), SRTs (Equipos de Respuesta Especial), ERTs (Equipos de Respuesta de Emergencia), ESUs (Unidades de Servicios de Emergencia), y así un largo etc.  Pero se llamen como se llamen, todos cumplen básicamente las mismas funciones de respuesta ante situaciones que desbordan la preparación y equipamiento de los policías de radio-patrullas, si bien su configuración es de lo más heterogénea, existiendo diferencias considerables en cuanto a equipamiento y estructura.  La inmensa mayoría de GEIs estadounidenses están dedicados exclusivamente a aportar una respuesta o apoyo tácticos a las necesidades del resto de Unidades de campo (radio-patrullas, detectives, drogas, etc.)  Sin embargo existen algunas excepciones.  Algunos Departamentos han aprovechado las aptitudes y equipamiento de estos Grupos, especializándolos, no sólo en misiones meramente tácticas, sino en todo tipo de rescates (así, la ESU del NYPD.)  

             La envergadura del Departamento en donde se hayan creado y su presupuesto condicionan enormemente su composición personal, su material y su formación.  Así, tenemos GEIs que están integrados por cerca de 400 policías (como es el caso de la ESU en New York) y otros por solamente cinco (como es el caso de Departamentos en zonas rurales de menor población en donde la plantilla puede ser de 12 personas.)  Entre éstos, cientos de posibilidades.  Pero de lo que no cabe duda es de que, sin perjuicio de lo grande o pequeño que sea el Departamento, muchos de ellos han decidido contar con esta posibilidad de respuesta y el número sigue aumentando.

 En otros países ha tardado más tiempo en formarse este tipo de Grupos de Intervención, en parte, porque el número de sucesos violentos no hacía plantearse siquiera la cuestión.  Y no sería, sino hasta mucho después de creadas las primeras Unidades Anti-terroristas estatales, que empezarían a formarse Grupos SWAT, para “descargar” a las primeras de tareas más ordinarias de apoyo a la Policía en general, dejando la activación de e stas para supuestos de extraordinaria complejidad.

                 En 1967 ya habían iniciado su andadura, en los EEUU, los primeros Equipos Tácticos (Tactical Team o SWAT), que en esos momentos, pertenecían únicamente al ámbito policial.  Pero el resto del mundo esperaría otros acontecimientos sangrientos más cercanos en la distancia para decidirse sobre su conveniencia.  Así, en junio de 1968, varios terroristas palestinos secuestraron un Boeing 707 de la compañía El Al que viajaba de Roma a Argelia.  Desde ese momento, los pasajeros de líneas aéreas se convertirían en potenciales rehenes a merced de los designios de hombres desesperados que decidían iniciar un secuestro y cuyos motivos podían diferir entre países, pero cuyo resultado final dejaba habitualmente personas muertas y vidas hechas añicos.  Las fuerzas de los distintos Ejércitos y Policías de los países implicados disponían de pocos recursos y de nula preparación específica.  Lo único que les cabía era recoger las piezas rotas y ver qué más podían hacer la próxima vez que surgiera un incidente similar.  Varias naciones, como Israel y Gran Bretaña, crearon Unidades Anti-terroristas después de la primera vez que alguno de sus ciudadanos fuera tomado como rehén; la mayoría de naciones, sin embargo, optaron por esperar hasta después de los acontecimientos de los Juegos Olímpicos de 1972.

          El 5 de septiembre de 1972, ocho terroristas de la organización Septiembre Negro, disfrazados de atletas, asesinaron a dos deportistas en su ataque inicial al recinto olímpico y tomaron como rehenes a otros nueve, que fueron golpeados y abocados a una muerte violenta.  Una sucesión de errores tácticos por parte de la Policía alemana provocó que los terroristas acribillaran a los rehenes, dejando un escenario de sangre y muerte desolador.  Ese día, al igual que en el caso de lo acaecido en el World Trade Center el 11 de Septiembre de 2001, los terroristas no sólo sembraron el miedo en Alemania, sino también en el resto del mundo.  Muchos gobiernos tomaron buena nota de lo sucedido ese día y desde ese mismo año, las Unidades Anti-terroristas empezaron a surgir como las setas en todo el mundo civilizado.  Ningún gobierno quería resignarse a estar de nuevo a merced de delincuentes, desalmados y locos sin tener la posibilidad de salvar a sus ciudadanos y a sus intereses.  Había que crear una fuerza especializada en la lucha contra cualquier forma de terrorismo que pudiera amenazar al Estado o a sus ciudadanos.  

             Qué tipo de fuerza, si policial o militar, sería la encargada de ejecutar este tipo de misiones, fue algo que presentaría diversidad de posibilidades, adoptándose en cada país distintas soluciones, no sin disputas de competencia entre responsables civiles y militares.

           Se iniciaba fuera de los Estados Unidos la creación de las primeras Unidades de Armas y Tácticas Especiales diseñadas específicamente, no para apoyar a la Policía, como los SWAT Teams norteamericanos, frente a delincuencia armada o sujetos peligrosos, sino para la lucha anti-terrorista (como el G.S.G.9 en Alemania y el S.A.S. en Inglaterra.)  Algunas de ellas, sin embargo, se enfocarían para desempeñar ambos cometidos (este fue el caso del G.E.O. en España.)

             Posteriormente se crearían  nuevas Unidades Tácticas dependientes de diversas administraciones (recordemos que existen diversidad de organizaciones territoriales y  sistemas políticos), en unos casos con criterio territorial (como los S.E.K. en Alemania, dependientes de cada uno de los Estados o Lander) y aun de la misma, con la finalidad de “descargar” a las Unidades Anti-terroristas principales de las tareas de apoyo en funciones secundarias a otras Unidades policiales (como sería el caso de los G.O.E.S. en España.)

 Aquí podréis encontrar la historia y peculiaridades de los Grupos Especiales de Intervención, policiales y militares, más reconocidos del mundo.

 

Alemania                                                                     Argentina  G.R.I.S.

G.S.G.9   

S.E.K.

Austria     

G.E.K  

España                                                           

G.E.O.  y G.O.E.S.  (página elaborada por "Cartujo".)                                          

G.E.O. 2  (página elaborada por Javier Arauz)

G.E.I. dels Mossos D´Esquadra

U.A.R. de la Guardia Civil

Berrozi Berezi Taldea, Unidad de Intervención de la Ertzaintza

Estados Unidos                  

FBI Hostage Rescue Team          

Delta Force                                     

Seal Team 6

LAPD SWAT

NYPD ESU

Francia   

G.I.G.N.  (en francés)                                    

R.A.I.D                                                   

Gran Bretaña                                                

                                                                                      

 A.R.V                                                                                                      

Israel  

SAYERET MATKAL  (en inglés)

Italia  

G.I.S.  

N.O.C.S.

 

            Bibliografía recomendada:

                    -  La citada en la sección equipamiento y tácticas especiales, más el nº 70 de la Revista española Soldiers Raids, en la que el escritor Octavio Diez Cámara dedica un especial a las Unidades SWAT estadounidenses.

                    -  SWAT TEAMS.  Explosive Face-Offs with America´s Deadliest Criminals, de Robert L. Snow.  Perseus Books.

                    -  The Illustrated Guide To The World´s Top Counter-Terrorist Forces, de Samuel M. Katz.  Concord Publications.

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