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Niveles y espacios de organización y construcción.
Para empezar creo conveniente que empecemos por
determinar el objeto con el cual vamos a tratar, teniendo en cuenta las
posibilidades que tenemos como organización y como militante
revolucionario dentro de los espacios de los cuales formamos parte, en
ese sentido el objetivo de la construcción debe desarrollarse por un
camino predeterminado el cual forma parte de nuestra estrategia de
construcción en los distintos frentes, por ello la misma no puede
concebirse como unívoca ni unidireccional, por el contrario la misma
adopta distintas formas según sea el espacio estructural en donde se
lleve adelante nuestra política de construcción de poder y de formación
táctica del movimiento antiimperialista.
De este modo nuestra estrategia de construcción de poder
se despliega en muchos sentidos y formas, materializándose según sean
las condiciones objetivas para su constitución en los distintos espacios
sociales. Así podemos decir que la línea que se ha desarrollado para dar
inicio, poner en marcha nuestra estrategia debe estar pensada en función
del todo, es decir con relación al conjunto de la organización que se da
en el marco de la táctica para la construcción de poder.
Ahora bien, debemos preguntarnos cuáles son las
dificultades que enfrentamos para plasmar la estrategia en el despliegue
táctico de nuestras fuerzas, en ese sentido las opciones que hemos
desarrollado deben estar articuladas desde el momento de ser concebidas.
Para contestar a la pregunta sobre las dificultades con las cuales nos
encontramos, hace falta no perder de vista la relación de los distintos
espacios que se están desarrollando entre todos los compañeros.
Debemos establecer entonces a priori esa relación. En
nuestro caso la construcción en el frente universitario como parte de
una estructura social diferente a la que se da en los barrios pobres del
gran buenos aires, la posibilidad que se nos presenta aquí no es la
misma que allá, en consecuencia la forma en que debemos pensar la
política va a estar fuertemente condicionada por el componente social
con el cual entramos en contacto, por ello hay que comprender cual es el
estado de animo de esas masas, ver cuáles son sus necesidades para a
partir de ahí poder desarrollar una política que facilite nuestro
acercamiento para dar así una dirección antiimperialista de
confrontación y de superación de las formas tradicionales de
construcción política.
Por esta razón este desarrollo pretende establecer en
concreto la relación que se va a establecer en la estructura social de
capital federal así mismo en los distintos campos que la componen, se
desarrollara entonces la línea política de la organización estudiantil
de la R.S.T en particular dentro de este marco de acción en
general.
La organización política, el movimiento y el trabajo de
masas en la estructura de capital federal.
¤ Sobre nuestro frente, barrio y universidad.
El problema que existe en los barrios de la capital
federal es que gran parte de ellos están compuesto en su mayoría por
sectores de la clase media comerciantes, empleados, profesionales y
asalariados que por ser todos estos grupos heterogéneos no pueden
constituirse en el corto plazo en una fuerza social mas o menos
homogénea en cuanto a sus reivindicaciones deseos y aspiraciones, solo
de forma excepcional pueden estos sectores ser parte de una fuerza mayor
uniendo así sus intereses con la gran masa explotada y marginada del
pueblo.
En ese sentido luego de la insurrección del 2001 estos
sectores que irrumpieron en la escena política de la lucha de clases, lo
hicieron sin ningún tipo de organización desbordados por el acelerado
incremento de la pobreza.
La violación de uno de sus valores fundamentales, que la
constituye como clase, el cual es a saber el de la propiedad privada,
implico la confiscación de sus ahorros significó la ruptura de las
reglas de funcionamiento de la sociedad, si el estado y los bancos eran
capaces de sacarle a la gente lo que estos habían obtenido en años de
trabajo, cuáles eran entonces las garantías que daba el estado a los
sectores medios y asalariados en general para que el conflicto social no
terminara con su estilo de vida, desapareciendo ésta como clase.
Ante esta amenaza la clase media salió a la calle para
sumarse al conjunto de sectores que venían ya luchando contra las
medidas del modelo neoliberal. El hambre no solo desbordaba la provincia
sino también comenzaba a hacerlo en la ciudad por esta razón a estos
sectores no le que daba mas camino que el de unirse a la corriente o
desaparecer en ella. El instinto de supervivencia de clase la hizo
salirse por un instante del molde hegemónico, no por que el mismo había
dejado de ser en sí mismo efectivo, sino porque el mismo había dejado de
funcionar, no por que fuese intrínsecamente opuesto a sus intereses,
sino porque su dirección política se había extralimitado, abusando de su
poder corrompiendo así todos los valores liberales de la organización
social.
En conclusión podemos decir que la consigna del que se
vallan todos expresaba ese sentimiento del conjunto de los sectores
populares que no encontraba, no veían ninguna posibilidad de recambio de
la dirigencia política tradicional de ningún tipo.
Fue entonces, en ese momento en que la situación
insurreccional, termino por derrumbar la vieja dirección precipitándose
sin mas, mientras al mismo tiempo surgían potenciales espacios de
embriones de poder, las llamadas asambleas populares aunque con poca
claridad, y falta de experiencia de lucha, no pudo soportar el desgaste
de la misma poca organización que se planteaba y se agotaron también en
las consignas.
Con su desaparición solo quedo dispersión y deseos
desencontrados, sin embargo pese a todo, lo que subsiste como algo que
se ha conquistado es la experiencia de la organización, de la acción
colectiva, lo cual significa un escalón mas ganado por la lucha del
campo popular. Así como también la conclusión lógica de que la inserción
de la militancia revolucionaria en la estructura social fue
insuficiente.
¤ Después de las asambleas barriales qué.
Lo que dejo la desorganización fue una dispersión de
voluntades individuales que se llevan consigo las ganas de comenzar a
realizar una practica distinta, opuesta a los valores que dieron y dan
sustento al neoliberalismo, esta necesidad de hacer se tradujo en una
multiplicidad de centros culturales desparramados por toda la ciudad que
en el presente no encuentran un rumbo unificado, que carecen también de
presencia en las calles, sin lograr ser espacios concretos de
organización y resistencia popular. Los mismos son mas bien ámbitos de
encuentro artístico o cultural que no encuentran una relación concreta
con la lucha de nuestro pueblo. El problema esta justamente en esta
ausencia de función social relacionada con la lucha popular, de falta
también de solidaridad y culturas de clase que impiden la construcción
de los lazos fuertes, necesarios con el resto de los sectores populares,
para forjar la unidad y la legitimidad de la lucha popular.
¤ Las limitaciones reales, propias de una política para
la pequeña burguesía.
Esta claro que la política no puede ser entendida
descontextualizada del conjunto de las relaciones de clases, de fuerza e
intereses, que la estrategia que se desarrolla para unos es mas bien una
táctica dentro de la gran estrategia del todo.
Como táctica, la política para estos sectores, no pude
desvincularse de la construcción del movimiento político
antiimperialista y la estrategia del doble poder.
Ahora bien, las limitaciones objetivas de estos sectores
populares hacen que nuestra política tome una forma particular propia de
las condiciones objetivas de la estructura social. Entendiendo su
particularidad y su potencialidad como algo que debemos tener en cuenta
para llevar adelante la construcción, es importante ver entonces,
¿Cuales son pues, las posibilidades reales que tiene
nuestra política para materializarse como estrategia de poder?
Esta no puede ser otra que la que aspire a desarrollar
puntos de apoyo para el desarrollo de la lucha popular, no pude ser otro
pues que el que se dirija a la construcción de autenticas bases de apoyo
de la resistencia, de solidaridad y de propaganda, como un espacio
centralizador de todos los esfuerzos que se llevan adelante en los
distintos campos de la estructura social, en donde se establecen los
lazos de la nueva solidaridad, entendida esta como dependencia de cada
una de las partes del campo popular.
El desarrollo que se hace en los distintos campos o
frentes debe ser el correlato de una línea general que adquiere
distintas formas particulares, que sin embargo todas remiten a lo mismo;
a la construcción de los embriones de poder, a la formación de
militantes, referentes populares de la resistencia, portadores del
antiimperialismo y de la lucha revolucionaria por la liberación, esto es
parte de la ideología que se tiene que expandir como reguero de pólvora
cuando las condiciones objetivas cambien, para ello es necesario crear
las condiciones favorables para que lo mismo suceda.
¤ Las voluntades del cambio.
Según sean las características socioeconómicas del barrio
o el frente en que estemos inmersos se tendrán en cuenta las
contradicciones que en el mismo se generan, cuales son las necesidades
de los individuos o grupos sociales, esto significa observar cual es el
conflicto particular de esa estructura, ver cuales son los sectores que
están involucrados y que posibilidades tienen estos en concreto de dar
un salto en su conciencia. Por lo que hasta ahora se observa pareciera
ser que este sujeto particular, esta compuesto por:
En primer lugar el estudiantado, en segundo lugar algunos
vecinos, los más sensibles por las desigualdades que sufre el pueblo y
el conjunto de la juventud que habita en las partes de la ciudad mas
marginadas por la política neoliberal, así como también los
trabajadores, ocupados y no obreros que pueden ser parte del descontento
social.
Ahora bien, ¿cuales son los medios a desplegar por el
conjunto de los militantes que estamos abocados a esta tarea?
La cuestión cultural puede y debe ser uno de ellos aunque
no el único, teniendo en cuenta que la lucha ideológica dentro de las
capas medias de la sociedad es un hecho importante, también lo es su
relación material con los fenómenos de exclusión social que engendra el
capitalismo, que hace posible la lucha ideológica que busca lograr la
continuidad o reforzar la hegemonía del capital.
El movimiento cultural puede ser entonces la táctica que
hoy nos acerque a los sectores populares de la capital, sin embargo esta
no puede ser excluyente, más bien debe ser un concepto amplio desde el
cual poder tomar otras necesidades del campo popular. Tiene que ser de
algún modo la llave transitoria que nos habrá las distintas puertas de
la insurrección popular.
La flexibilidad del concepto nos permite darle distintas
formas según el grado de desarrollo de la lucha popular, por lo cual el
mismo debe partir de una definición clara, también deben dar en ese
sentido una unívoca interpretación del rol y la función social del
movimiento cultural dentro de la lucha popular, cuáles son sus aportes y
limitaciones en esa lucha.
No creo que hoy la misma pueda aportar mas que la
difusión y propaganda de la resistencia, así como también acciones
concretas de solidaridad barrial con la lucha popular que se puede estar
llevando en sus cercanías, de todas formas esto no debe restarle
importancia si se tiene en cuenta que el campo de la lucha ideológica es
un ámbito en el cual por lo general sé esta ausente y es por medio de él
que la burguesía consigue reproducirse.
Entonces nos queda llevar adelante la acumulación de
fuerzas para estar en mejores condiciones para el nuevo estallido,
aunque es cierto que esta tarea es tediosa, tiene que ver mas bien con
un proceso prolongado de la lucha popular que se da en todos los frentes
y que no se puede descartar, por lo tanto forma parte de la lucha
revolucionaria.
La necesidad de construir, implica la transformación de
la estructura, que permita la generación de nuevas formas de unidad, que
posibilite la superación dentro de una práctica dialéctica de superación
e integración y construcción reciproca.
En este sentido en la generación de política no se puede
perder de vista esta premisa, en cualquiera de sus frentes. En el caso
de la universidad debe ocurrir lo mismo, la línea de acción tomará
distintas formas que pueden alejarse en menor o mayor medida de la línea
general, pero que sin embargo en sus bases de desarrollo esta
intrínsecamente vinculado a la estrategia general, como ya se menciono
la táctica de desarrollar corrientes antiimperialistas en todos los
espacios sociales en donde sé esta inserto, es y debe ser nuestro motor
para la construcción.
En la universidad en particular en nuestra facultad
(sociales) la línea del antiimperialismo no puede subordinarse solo a la
construcción de la forma típica de agrupación estudiantil, si bien
creemos necesario la formación sólida de un grupo militante, nuestro
esfuerzo debe centrarse en la transformación de la estructura para
permitir la emergencia de nuevos actores y poder allí desarrollarnos.
Significa empezar a crear las condiciones necesarias para
la construcción de un movimiento que sea capas de imprimirle una
dinámica distinta al conjunto de la lucha estudiantil.
En efecto existen las voluntades pero las mismas carecen
de definición, falta desarrollar una referencia que permita la amplitud
necesaria para que estos espíritus puedan desarrollarse dentro de un
marco claro de acción política y organizativa.
La amplitud no puede significar el espontaneismo, para
ello debe existir un núcleo claro de militantes que direccionen esa
corriente. En ese sentido la táctica que adopta el antiimperialismo en
nuestra estructura toma la forma primera de la generación y desarrollo
de una tendencia orgánica de práctica científica, esto quiere decir de
desarrollo y producción de conocimiento junto al pueblo.
La construcción de una ciencia social al servicio de la
liberación es lo que nos va a dar el marco para la generación de
militantes intelectuales, algunos de los cuales con suerte serán futuros
cuadros de la revolución. En este sentido la corriente orgánica no será
solo en el campo de las ciencias sociales sino en el conjunto de las
ciencias.
Nuestro objetivo debe ser ese, desarmar a la universidad
y reconstruirla con el pueblo, si los estudiantes mas capaces se van de
ella porque están hartos del aparatage de la izquierda tradicional y en
ves de integrar la militancia política la dividen hasta que finalmente
la reducen simple mente a la militancia barrial, aunque muy útil resulta
ser insuficiente. Debemos entonces tomar en cuenta esta tendencia
conocerla para poder así revertirla haciendo que ese esfuerzo sea parte
constitutiva de la practica militante partiendo de un hecho concreto de
que como estudiantes formados para algo tenemos una función social que
cumplir, que no se puede desdoblar entre el rol como militante social y
político por fuera de la universidad y nuestra formación profesional,
por ello la idea nuestra de unir la construcción política que hoy se da
dentro de la universidad y fuera de ella invirtiendo la formula,
introduciendo el barrio en la universidad, rompiendo de este modo
aquella división espuria, demostrando con ello que la practica
científica o formativa de construcción de conocimiento esta
estrechamente enlazada con el compromiso y la vinculación que cada uno
de nosotros tiene con la lucha de nuestro pueblo, logrando así integrar
la política, contrastando y oponiendo las diferencias y experiencias
para enriquecer los espacios de la nueva militancia y transformar
entonces nuestra estructura de forma tal que se podrá ir alimentando
la lucha de clases de nuevos militantes. Al mismo tiempo que nuestro
esfuerzo se tiene que dirigir a la transformación de la estructura, al
cambio objetivo de las relaciones sociales.
La forma de construcción es entonces dialéctica porque
apunta a terminar de una vez por todas de la forma tradicional de hacer
política solo dirigida a una vanguardia militante y de activistas.
Porque se hace necesario forjar la nueva militancia en la cual
todos, cada uno de nosotros y de los militantes dispersos podamos ser
parte de esa transformación y construcción Para pasar a otra más
desarrollada, compleja y superadora capas de aglutinar al conjunto de
esas nuevas voluntades que nacieron en el 2001.
¤ Crear la organización, desarrollar el antiimperialismo,
construir el movimiento.
El trabajo que nosotros podamos realizar no puede
desviarse de la construcción del movimiento único antiimperialista,
nuestro esfuerzo debe dirigirse a la propagandización del movimiento de
masas en todos los ámbitos en el que estemos inmersos, estableciendo
lazos con todas aquellas agrupaciones independientes que se reivindiquen
antiimperialista y que breguen por la transformación radical de la
sociedad.
Por esta razón la formación de agrupaciones estará ligada
desde el vamos con el trabajo cotidiano de las organizaciones que
integran actualmente el espacio de unidad.
En ese sentido la relación será práctica, estableciendo
de esa forma una relación solidaria y de clase que ira fortaleciendo a
la misma organización desde el trabajo cotidiano tanto teórico como
practico.
La militancia y el trabajo cotidiano que realizamos esta
íntimamente vinculado con el desarrollo de la organización política, si
bien esto implica un largo proceso de lucha, organización y formación
teórica y practica, la constitución de fuertes células de compañeros
será imprescindible para la dirección y construcción del movimiento
antiimperialista.
Esto implica desde un principio generar las condiciones
necesarias para la constitución de un grupo de militantes sólidos
entregados a la construcción de la herramienta política, necesaria según
la etapa política y social actual, en ese sentido la organización nos
permite una mayor amplitud y flexibilidad de la estrategia política.
En efecto, la construcción de la herramienta política es
el resultado del análisis del estado de la lucha de clases, la
caracterización de la etapa y las condiciones objetivas del campo
popular. En ese sentido, la creación de la organización implica en su
construcción la gestación de una nueva forma de construcción más idónea,
más permeable al sentido común de las masas. Apuntando a la difusión del
sentimiento antiimperialista como una primera fase del desarrollo de la
organización en las estructuras, planteando todo desde el punto de vista
de la dominación y expoliación que se hace de nuestros recursos por
parte de las grandes empresas multinacionales, y el control que tienen
las mismas junto con los monopolios nacionales de las principales
variables económicas.
En ese sentido el fin de nuestra propaganda debe estar
orientado a la difusión de las ideas de liberación económica, liberación
política, liberación cultural y liberación nacional en el marco de la
liberación continental, nuestra acción debe estar orientada entonces a
la lucha integral, dejando en claro la formula amigo-enemigo, mostrando
la necesidad de llevar adelante una unidad estructural que nos permita
generar y contragolpear en todos los frentes con una política
alternativa y superadora de carácter transicional, potencialmente
transformadora. La unidad y la constitución de una organización superior
como correlato de la acción colectiva, será el resultado entonces, de
una convergencia múltiple y diversificada de mayor flexibilidad, capas
entonces, de contener en su interior a aquellos espíritus susceptibles
al cambio social.
De este modo, nuestra propaganda de difusión y
solidaridad de lucha y resistencia, de integración y organicidad, debe
hacer eje en la constitución del poder popular como un objetivo
estratégico a desarrollar a largo plazo, hacer hincapié en la
constitución de espacios orgánicos potencialmente transformadores de la
estructura. Solo de este modo podemos avanzar sobre el territorio, sobre
los distintos campos de la estructura social, creando espacios
particulares en si mismos que nos permita generar pequeños o grandes
mojones en la organización social, creando así las condiciones
necesarias para dar un salto cualitativo transformador del estado
subjetivo de las masas, desarrollando primero las condiciones objetivas
materiales para que se produzca dialécticamente la superación.
Que se entienda la tarea de desarrollar poder, no
significa en la practica constituir el poder dual que caracteriza una
etapa revolucionaria, generar poder popular es desarrollar en forma
objetiva espacios reales en si mismos particulares en la estructura, en
donde se pueda recomponer la fuerza social sobre otras bases, es en
definitiva crear las condiciones necesarias para la constitución del
poder dual, es entonces esta una condición de posibilidad que deben
crear los mismos militantes para ganarse la confianza del pueblo echando
raíces en él, difundiendo las ideas y el trabajo social y político que
el movimiento desempeña con el fin de lograr la simpatía de las masas
para con la organización, solo de este modo será posible la construcción
de una organización de masas antiimperialista necesariamente socialista
y proletaria.
¤ Sobre la transformación de la estructura y la
multiplicación embrionaria
La construcción de una herramienta idónea para la
organización de la estructura constituye uno de los problemas
fundamentales que enfrenta la practica política revolucionaria, es en
ese sentido que la materialización de la estrategia hace a las formas
orgánicas de construcción, pues la fragmentación de la estructura es uno
de los factores que impide la reorganización de la misma y por ende
representa un obstáculo para la practica revolucionaria tradicional y el
modo en que se desarrolla la militancia.
Presupuestos que hacen a la caracterización del problema.
¤
La existencia objetiva de la desarticulación de la
estructura, su dispersión y desorganización.
La existencia de unidades cuasi orgánicas motorizadas por
aspectos científicos o de formación intelectual. U otras que también se
dan por aspectos políticos, artísticos o culturales.
La recomposición de la unidad orgánica de la estructura
debe ser uno de los motivantes de la organización, a si mismo, para
ello hace falta la constitución de pequeñas unidades orgánicas sujetas
por el hecho de compartir un mismo objetivo general en si mismo amplio y
flexible.
Partiendo del hecho objetivo de que existe a priori una
forma general de unidad compartida por todos, que se materializa en la
dispersión. Tomamos ese modelo inconsciente de unidad y organización
para modelarlo según nuestra línea política con el fin de crear una
unidad común orgánica más amplia y general cuya finalidad deberá ser la
trascendencia, debe servirnos pues de base para nuestra práctica
cotidiana.
Ahora bien, por qué decimos más amplia, porque la misma
no intenta copiar los formas tradicionales de organización en donde la
convicción resulta ser uno de los elementos fundamentas que atan a los
espíritus a las ideas más ortodoxas, si bien no renegamos de ello
creemos que no están las condiciones dadas para construir ese tipo de
organización en el seno de las masas, por lo que no podemos entonces
repetir los viejos modelos tal cual se dieron en otra etapa de la lucha
de clases y que demostraron ser útiles en ese entonces. En el presente
la realidad es otra, lo que prima no es la unidad sino la dispersión, no
es la solidaridad sino el individualismo, por lo tanto no se pueden
obviar estos niveles de compromiso y organización que existen en las
masas, sin embargo hay que tener cuidado de no caer en el basismo más
absoluto al viciarse uno de la desorganización o el voluntarismo, sin ir
mas allá de ello siendo entonces fácil aglutinar voluntades bajo estos
presupuestos, -véase independentismo vs burocratismo y el álgebra de la
pasividad, articulo publicado en la pag web- por el contrario nosotros
creemos fundamental saber imbricar los distintos niveles de
organización, que una cosa este atada a la otra, particularizando sin
perder de vista el todo, manteniendo así las actividades en un continuo
de militancia orgánica, tomando los elementos que nos dan nuestra
formación metodología científica en cuanto a poner y dejar de manifiesto
cuáles son nuestros objetivos, por lo tanto cuales van a ser los medios
necesarios que se van a emplear para alcanzar nuestro objetivo, la
formula medios y fines, implica también el método que se va a tomar para
llevar adelante esa tarea, en definitiva no es mas que naturalizar una
forma de hacer mas metódica y orgánica, modelo que tomamos de la misma
ciencia en la cual todos nos estamos formando de esta forma podremos
avanzar en el conocimiento y en la organización, naturalizando así una
forma científica de pensar y de accionar, la cual para nosotros es
materialista dialéctico.
Las condiciones preexistentes.
Existe por lo general una proliferación que se da en
determinados momentos de la coyuntura social y política de pequeñas
unidades cuasi orgánicas que se forman en medio de un auge del
conflicto social, son unidades que en la marea o corriente social
cumplen la función de ser dinamizadoras de la protesta social encargadas
de generalizar el contagio.
Sin embargo con la distensión del conflicto la
movilización lógicamente decae drásticamente, de todas formas algunas de
estas unidades trasciende la efervescencia aunque no consiguen
cristalizarse con el tiempo como forma organizativa natural de la
estructura.
La falta de un objetivo trascendental,- ciencia para
sí- superior al de la coyuntura inevitablemente tracciona en
detrimento de estos, siendo su extinción inevitable desapareciendo en la
generalidad subjetiva o pasando a formar parte de instancias
organizativas superiores que por sus características, en especial la de
poseer un objetivo común superior, los absorbe sin ninguna mediación.
Siendo esta forma orgánica efímera casi espasmódica de
acuerdo con la coyuntura social y política su permanencia depende mas
bien de la existencia de un objetivo general articulador de todas las
voluntades, siendo el mismo estratégico constitutivo de una instancia
superior de unidad.
En ese sentido la integración de niveles o esferas
distintas de organicidad política en un mismo objetivo trascendental
permite la inter-relación dialéctica de los distintivos aspectos
orgánicos, de los flujos subjetivos diversos que en su misma practica de
constitución van modificando la misma estructura de la que forman parte.
Sobre la acumulación de fuerzas.
Los saltos cuantitativos aunque son acompañados por
saltos también cualitativos, sus magnitudes varían en distintas
proporciones. El aspecto cualitativo depende mas bien de factores
dinamizantes del conflicto, la pasividad del mismo depende de la
constitución y forma que adquieran estos focos cuasi orgánicos
dinámizadores del activismo. Son estos los que en su practica crean las
condiciones objetivas para la generalización de la organización.
Estas formas cuasi orgánicas particulares en tanto no
poseen la misma intensidad que la generalidad subjetiva, son
fundamentales para la generalización y superación de los mejores
elementos subjetivos. Son pues mojones materiales que condensan la
experiencia de lucha y organización procesándola en cada situación de
conflicto abierto, permiten ir modificando gradualmente la estructura
que ante cada impulso contradictorio nos permite estar en otras
condiciones para poder dar un salto cualitativo y cuantitativo en la
organización. En ese sentido la multiplicación embrionaria,
constitutivos en abstracto de la organización general avanza crece y se
desarrolla en forma dialéctica, siendo los mismos partes fundamentales
de la construcción del poder y la fuerza social.
La acumulación parte del hecho concreto de existencia de
un flujo y reflujo de la lucha de clase, en efecto la creación o
construcción de distintas unidades de organización, lucha y resistencia
tiene que ver con esta dinámica que permite la preparación de las
mismas para dar un salto en su forma constitutiva. Las practicas que se
generan a partir de las mismas van modificando aspectos del sentido
común que hacen a la acción social.
La superación de la dicotomía partido-organización de
masas.
También en esta lógica de organización se puede observar
la superación de la falsa dicotomía entre la vanguardia política
revolucionaria y la organización de masa o de superficie. La
constitución de uno u otro es parte de un proceso dialéctico en el que
el trabajo cotidiano permite la concentración de fuerzas previamente
dispersas logrando en el mediano y largo plazo la gestación de las
formas primarias del núcleo o vanguardia revolucionaria. Su formación
depende entonces de la eficacia que tenga la política de masas, por lo
tanto para aquellos que resaltan constantemente la necesidad de la
construcción del partido le decimos que su posibilidad no parte de la
necesidad concreta de las masas, ni de las condiciones objetivas en la
que estas se encuentren, sino más bien de sus propias ansiedades y
modelos copiados que se practican con ortodoxia, nosotros creemos qué de
lo que se trata no es de seguir modelos que se han probado ya en la
historia resultando los mismos exitosos, esto debe sí servirnos como
antecedente y modelo a tener en cuenta en el momento de diseñar la
herramienta política organizativa, pero esto debe también hacerse con
cuidado teniendo en cuenta el momento particular en que estas formas
fueron creadas o pensadas, es decir que se tiene que tener en cuenta las
condiciones objetivas que hacían a esa etapa histórica particular, en
cuanto a la situación política, económica y social de la clase dominante
y las clases subalternas. Por lo tanto las formas no pueden ser siempre
las mismas porque la situación deja de serlo, entonces no es que la
herramienta sea incorrecta sino que las condiciones objetivas y
subjetivas de las masas son otras por lo que la herramienta organizativa
debe ser otra de acuerdo con la etapa que sé este atravesando.
De esta forma podemos decir que la construcción de un
núcleo sólido de militantes capaces de diseñar la política de la
organización esta siempre presente como una necesidad histórica, no así
las formas de las que esta vanguardia se enviste.
Documento realizado en agosto del 2006
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