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En la discusión se apuestan

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AGOSTO 2006

EDITORIAL

Algunos conceptos sobre caracterización y lineamientos políticos de

 

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Alto el fuego en el Líbano

¡Un triunfo enorme para los oprimidos del mundo!

Y cambios provisorios en las relaciones de fuerza en medio oriente.

 

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JULIO 2006

Escrito entorno a la "Esencia del Cristianismo" de Ludwing Feuerbach

Este ensayo, permite recorrer este libro fundamental desde la óptica de diferentes posiciones filosóficas, y compone un cuadro sincero sobre las reflexiones que despierta la lectura de esta obra. Las conclusiones vertidas permiten abrir nuevas formas de analizar este clásico, y a la vez recuperar aquellas que son centrales en la visión del autor.

 

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JUNIO 2006

Notas sobre la prensa popular

Diagnóstico/propuesta para pensar la prensa gráfica popular como herramienta para la lucha.

 

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Rebelión en las calles

Un análisis político de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre del 2001 nos muestra las posibilidades y limitaciones de aquellas históricas jornadas. Las continuidades y rupturas a tres años de la rebelión y las lecciones para discutir en el campo popular

 

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Independentismo y burocratismo vs. Democracia.

El álgebra de la pasividad

(sobre las formas de construcción)

La intención del presente artículo es el de verter algunos conceptos que aporten a la discusión sobre el estado actual y los métodos posibles de superación del mismo, del movimiento estudiantil en general y el de la facultad de Ciencias sociales en particular.

Intentaré exponer las siguientes hipótesis:

Existen en el movimiento estudiantil los siguientes grupos, uno altamente politizado cristalizado en los partidos o movimientos y las agrupaciones estudiantiles políticas vinculadas a los mismos.

Otro que limita su acción al ambiente universitario, con mayores lazos dentro de la estructura de la universidad, expresados en las agrupaciones pseudopoliticas intelectuales universitarias, que con el paso de los años van entregando sus filas a las del profesorado y demás burocracia universitaria y vaciando en mas o en menos sus objetivos políticos. Resumiendo suelen ser a mediano plazo autodisolutivas como organizaciones de estudiantes, cambiando su forma o simplemente desapareciendo.

Ambos grupos mencionados tienden a tener algún tipo de organicidad más o menos formal, según el caso.

Otro bloque será el formado por los estudiantes politizados con diferentes intensidades que tratan o no de formar grupos políticos orgánicos; y por último el grupo de la mayoría de los estudiantes (la masa) el cual se divide en los que pueden llegar a tener algún grado de interés en cuestiones sindico-estudiantiles y por tanto participar de alguna lucha, donde sus intereses directos o de clase se vean particularmente comprometidos, y el grupo de pasividad incondicional, el cual no merece mas que esta mención y apenas el aire que respiran.

A partir de ahora me voy a concentrar en el fenómeno que me interesa presentar a discusión el cual cruzará a todos los bloques antes mencionados con distinta profundidad, cabe destacar que por las características del presente no me voy a detener, como sería metodológicamente correcto en cuales son las causas externas a la universidad de este fenómeno pues si bien existen motores que empujan desde afuera, también es cierto que ciertos sectores de la sociedad han logrado liberarse de estas cargas y avanzan en mejor sentido, pues como hablo desde y para los sectores que intentan dar ideas o dirección a los sectores mas concientes, y de cuya responsabilidad depende en gran parte la dirección de la flecha del movimiento estudiantil, no admitiré excusas, y en parte de eso se trata esta exposición.

El fenómeno al que me refería, y la segunda hipótesis, es el de la dialéctica entre independentismo y burocratismo la cual tiene por resultante lograr una perfecta pasividad y la incapacidad de lograr espacios comunes y auténticamente democráticos los cuales permitan llevar las contradicciones de todos los sectores al máximo, madurar y podrirse como sería democráticamente sano.

Por último sostener que la posibilidad de llevar experiencias auténticamente democráticas se basa en combatir estas dos tendencias que en breve expondremos en función de sus manifestaciones. Esta expresión parte de la comprensión de que para que exista una guerra (entiéndase en sentido de ideas, en sentido sano) debe existir un campo de batalla.

La incapacidad de construir estos espacios es vista por todos los sectores y bloques como una gran falencia, sobre la que siempre asignan culpas al movimiento estudiantil y sus limitaciones, pues lamento informarles que voy a tratar de explicar que las limitaciones son suyas.

En momentos álgidos de lucha logran aflorar hermosas herramientas organizativas, en mas o en menos democráticas, que pretenden cumplir los objetivos generales que casi siempre son de defensa y rara vez se logran construir sobre consignas de ofensiva. Uno de los problemas es que la percepción de los no agrupados, sobre estas organizaciones, siempre es que se les van de las manos y no logran imponer sus condiciones (aunque esto no es tan así), pero las sostienen por el acuerdo general en las consignas fuertes por las que se están peleando, se marcan las trincheras y solo hay dos por tanto no se puede ni se debe dudar.

Pasado el momento de tensión, logrado o desviado el objetivo, se vuelve a la rutina general, queda algún resto putrefacto, donde queda la vanguardia independiente y algún cazador furtivo de las agrupaciones que intenta integrar algunos prospectos, va perdiendo fuerza y sentido hasta que por fin debido a su carencia de objetivos, capacidad de construirse para el resto, y que las agrupaciones, ya lograron su objetivo de prospectar vanguardia y chupar algunos, lo vacían también.

Ahora si vienen los llantos de unos y de otros, incontables balances sobre la lucha y después del todo, la nada y el devenir ya sabemos que quedo

El desafió surge entonces de la posibilidad de darnos una o varias organizaciones permanentes las cuales no tengan por objetivo único la, o las luchas, lo cual no quiere decir que se desestimen o que sean un club de amigos, sino que al contrario, son la única posibilidad de llegar a acuerdos para pasar a la ofensiva. Estos órganos deben ser amplios para abarcar a los distintos bloques que participan de la vida política de la facultad, no será en ningún momento un acuerdo principista, por que no es una reagrupación ni un partido, ni debería ser un coto de caza de militantes, aunque no hay nada de malo en que los que se sientan mas a fines con la posición de una determinada agrupación simplemente fluyan, el problema es si solo es eso, pues no da cabida a la divergencia necesaria de cualquier democracia (en sentido no burgués, que se entienda), pues no permite expresarse las diferentes ideas y por tanto que las mismas se opongan, se superen. Solo puede estar en desacuerdo con la formación de este espacio aquel que cree que su agrupación es tan democrática para abarcar el todo (¿?), o que tiene la verdad revelada, por suerte los iluminados están en sociedades secretas y ni pasan por sociales, creo.

Para lograr esto me parece fundamental traer a la discusión el tema central que antes esbocé, y que suponen los mayores obstáculos para formar espacios amplios y permanentes.

Para explicar esta concepción partiremos de mostrar un tema de estructura del movimiento, los bloques políticamente activos, que mencionamos, tienen una característica muy interesante, son mutuamente dependientes, lo cual no es un dato menor, por su composición numérica (según se observa en las asambleas) los agrupados conforman algo así como un quintos del total, la vanguardia independiente que siempre se encuentra politizada y trata de armar organizaciones, pero es casi invisible si no hay lucha debido sus limitaciones para agruparse, otro quinto. Dentro de los tres últimos quintos se encontrarían los activados, o sea los potencialmente participativos y politizados, pero que no están motorizados sino por medio de aglutinantes, y los que solo se mueven por ataques directos, los que, a diferencia de los anteriores no son homogéneos ni siempre los mismos, van y vienen.

Por tanto aunque esta cuantificación dista mucho de ser precisa y debe ser tomada solo como una hipótesis débil, lo que se intenta demostrar y es innegable en cualquier proceso de lucha es que los dos bloques concientes, y politizados, los cuales llamaremos para simplificar agrupados y vanguardias, que son los cuatro quintos del total de los movilizados, que dan la tónica y son los que son capaces de construir alternativas, y organización, se precisan mutuamente y ninguno puede imponer sus condiciones sin anuencia de los otros. Pero debido a la mayor organicidad de los agrupados, su control de los centros de estudiantes y de la FUBA, y a su capacidad de contar con huestes externas a las facultades, las cuales pueden movilizar, acerbo sindical en docentes y otros sindicatos, y contactos con el movimientos real en general, pueden por tanto estar en mejores condiciones para imponer condiciones, es claro que ninguna lucha se puede llevar sin ellos o en contra de ellos.

No obstante no es cierto que representen el movimiento estudiantil y tampoco que siempre jueguen un rol progresivo, sino muy por el contrario han sido muchas veces la palanca de freno del movimiento (No reparto responsabilidades a cada una, ya que ese balance debe ser de las organizaciones por un lado y de la vanguardia para con ellas, por el otro.) ya sea por acción directa, por omisión, o por sus luchas inter-agrupaciones, por las migajas.

Si embargo no intento de ningún modo hacer un manifiesto antiagrupaciones sino todo lo contrario creo que son fundamentales y necesarias, pero no lo son todo, ni representan el todo, solo influyen y son ideología condensada en acción. Pero esta ideología no tiene por que ser compartida, o desde la misma ideología, ser la única interpretación válida de la palabra (cualquier similitud religiosa es coincidencia).

Expuesto el tema estructural de la dependencia dialéctica de los dos sectores concentrémonos en el problema del independentismo y el burocratismo, las dos caras de la moneda de la pasividad. Estos dos fenómenos cruzan a todos los bloques actuantes pero obviamente no siempre en el mismo momento y no en igual grado en los distintos bloques.

El independentismo es la característica general que adopta la vanguardia en los últimos diez o quince años, y se expresa en la búsqueda de un individualismo político, esta ideología hija de la caída del muro de Berlín, del suicidio de las ideologías y de la incapacidad de la izquierda revolucionaria de dar un giro ideológico y organizativo que exprese una salida acorde a la forma de concebir el mundo de la generación actual, tendiendo puentes de comprensión entre la pobreza ideológica de los ´90 y las concepciones revolucionarias que conmovieron el mundo y fueron el eje de acción del movimiento obrero y de los pueblos oprimidos durante todo el siglo XX.

Del mismo modo el descrédito de la política y de sus representantes que la experiencia democrática produjo en la masa del pueblo, colocando a toda la política, como forma de ejercer el poder, en la misma bolsa y desarrollando una fuerte conciencia crítica sobre las direcciones.

Esta tendencia se expresa en un fuerte antiburocratismo y desconfianza, pero también en la incapacidad de configurar organizaciones, o ser las mismas muy limitadas y antirepresentativas lo que las coarta en su capacidad de crecimiento y en componerse como alternativas de poder, debido a que su tendencia las postra a la hora de generar órganos de poder. Esta falencia nace en que se niegan a ceder representación a la vez que por misma razón tampoco construyen representación hacia afuera y por tanto no se arrogan el derecho de actuar por la mayoría, aun cuando sean la mayoría de los que actúan. En conclusión son incapaces de formar espacios de democracia ni para ellos ni para los demás.

También expresan su desconfianza en el infantilismo antiagrupación y en la desconfianza a las banderas, tendencia que de origen democratizante se vuelve gorila, por negarle representación a aquellos que se encolumnan bajo una bandera y quieren defenderla ideológicamente, debido a que solo eso es una bandera, una suma de consignas y una dirección y forma de organización común que un grupo se da a si mismo, por lo tanto no puede configurar un daño a un tercero que esta agrupación, que acuerda en lo antedicho, lleve su bandera, y el rechazo a las banderas solo expresa una censura políticamente insostenible contra estos grupos, que equivaldría a pedirle que no existan.

Para cerrar este esbozo, no se trata entonces de eliminar las representaciones sino de imponer un espacio donde todas puedan expresarse, confrontarse, apoyarse y a través de ese apoyo darle carne a las representaciones que entendamos justas, así también como vaciar el espacio de los que se develen traidores. El problema no es confiar en la representatividad sino confiar en los representantes. Desconfiar de la representatividad burocrática y abrir paso a la representatividad natural de las ideas, todos deben ser sujetos de representatividad en la medida de las mismas.

Con lo anterior quedaron medianamente delimitadas las características generales del independentismo y sus limitaciones, las cuales son o bien superadas o bien el movimiento estudiantil no saldrá nunca de su pasividad y su incapacidad de formar espacios permanentes y democráticos donde puedan ponerse las discusiones, pero también los acuerdos, por mínimos que sean sobre la mesa y poder llevarlos adelante. Vale destacar que partimos de caracterizar que los bloques activos políticamente en la facultad son en su mayoría izquierdistas, filo izquierdistas y populistas, en amplio abanico, pero no se expresan corrientes abiertamente o medianamente gorilas en intención (vale la aclaración en intención). Con lo cual puede llegarse a acuerdos generales en el ejercicio del intercambio y apoyar medidas generales congruentes, mínimas o máximas.

En el otro polo de la dialéctica se encuentra el burocratismo instalado mayormente en las agrupaciones políticas aunque no es su propiedad privada, y no siempre se expresa en la misma y de igual forma, inclusive, contra todo pronóstico, tampoco es una cualidad propia de las agrupaciones que dependen de los partidos sino que muchas agrupaciones propiamente universitarias han dado verdaderas clases sobre como ser perfectas máquinas de la burocracia, especialmente aquellas que se reconvierten rápidamente en puestos docentes y burocráticos de la universidad, caso en el que compete controlar sus intereses y hasta donde representan al movimiento estudiantil.

Este último caso sería un caso de burocracia interesada, pero existen también casos de honesto burocratismo, el cual se expresa en la falta de intención de fomentar, apoyar y sostener espacios democráticos en los cuales las agrupaciones no puedan ya influir, ni dirigir, aun cuando en el pasado hayan sido incluso sus impulsores.

Esto queda al descubierto cuando habiéndose creado un espacio auténticamente democrático (espacios que como ya dijimos a veces se forman gracias a las mismas agrupaciones), en el mismo se votan medidas que las diferentes agrupaciones, o una de ellas no esta dispuesta a aceptar por que atenta contra alguna de sus pretensiones tácticas del momento. Entonces se bajan y tratan de vaciar el espacio en la medida de sus fuerzas. Y esto aun cuando participaron de la votación y lo votado no expresa una contradicción de principios sino que lo único que pone al descubierto es el carácter táctico y  mezquino de la participación, se usa esos espacios mientras logran encarnar en ellos sus propios intereses particulares. No representan para la mayor parte de las organizaciones ninguna apuesta constructiva con perspectiva a largo plazo.

Este canallismo político indignante es incapaz de aceptar formas mínimas de democracia. No puedo legitimar un espacio con mi presencia, y luego bajarme y romperlo ante la menor votación adversa que me perjudica sectorialmente, por que con que cara después apoyaré la próxima, y que confianza tendrán los no agrupados en mi presencia, presencia que se vuelve extorsiva. Pues le doy mi apoyo mientras voten lo que se me canta, cuando no puedo dirigir se lo quito y boicoteo. Por suerte para los traidores los estudiantes se renuevan con rapidez, pero la vanguardia recuerda y refuerza su independentismo que como ya vimos es inconducente pero no injustificado.

Se defienden las organizaciones democráticas o no se las defiende, no hay término medio.

Resumiendo y como ya mostramos mas arriba una clara expresión del burocratismo, es el interés de participar siempre de manera táctica, apoyo determinado órgano, cuando la creación y el fortalecimiento de espacios democráticos permanentes debería ser estratégico. De este modo se explica por que cuando la lucha decae y los independientes no orgánicos empiezan a desaparecer, no se apuesta por mantener el espacio, total ya no hay quien ganar, y no se tiene visión estratégica de crear nuevas expresiones mas amplias del espacio para dar participación a aquellos que están retirándose y otros que están afuera. Esto nos lleva a  un concepto que llamaremos luchismo.

Una de las menos visibles pero claras expresiones del burocratismo se expresa en una concepción muy estrecha acerca de cómo hacer política, se expresa en la visión de que la política se expresa solo como lucha, el luchismo es un rasgo pobre de toda organización que busque influir en el desarrollo de la realidad. Es necesario apostar a espacios donde se pueda acompañar el proceso de aquellos que la expresión política no pasa por la lucha y tal vez nunca lleguen a ser un militante y ni siquiera a tener un profundo interés en las formas del cambio social pero que por su sensibilidad pueden ser sinceramente de izquierda y dar aportes desde otros campos de la acción o ser simplemente amigos de las causas, no siempre se trata de aliados sino a veces se trata de no enemigos, y sus tareas aunque no les hagan avanzar a ellos mismos, sirven para sensibilizar y acercar a otros que si pueden avanzar, todos pueden aportar en su medida y sus limitaciones y si ando por la vida poniendo cartelitos no solo no lo voy a notar sino que además reforzaré estas posiciones que en inicio no eran tan solventes. En este sentido la posición de ciertas agrupaciones, en su carencia de paciencia se parecen a un profesor que toma solo virtuosos como alumnos, por tanto nada tienen que aprender ni ellos ni los alumnos que toman, hablan mucho de dialéctica pero parece que nada entienden de procesos y del camino de la praxis y la conciencia.

Ya que no hablamos de sectarismo no hablemos, total quedaron sentadas las bases para entenderlo, alguien hablo por ahí de unos que profesaban solo para conversos Sería bueno que tengan la misma pasión que tienen por la lucha en moderar su ego y escuchar las posiciones no propias para poder rebatirlas claro, pero primero hay que escuchar y quien escuchó y pensó, aun cuando sea para defenestrar, nunca será el mismo.

La discusión es un juego donde lo que se apuesta es la verdad, cada uno la suya, pero cuando termina el juego, todos ganan una nueva.

 

Fernando

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