BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO V

La Fundación de San Miguel

 

01.- Buscan lugar para la fundación.

02.- Pizarro organiza el alojamiento en Tangarará.

03.- Tangarará importante ciudad Tallán.

04.- La fundación de San Miguel

05.- Los testigos de la fundación.

06.- Actas de fundación perdidas.

07.- Libros del cabildo perdidos.

08.- El nombre de San Miguel.

09.- La ubicación de San Miguel.

10.- Fecha de fundación de San Miguel.

11.- La fundación fue entre el 12 y el 18 de agosto

12.- San Miguel la primera capital del Perú.

 

03.- Tangarará importante pueblo  tallán  

Si bien es cierto, Tangarará no era en su época una población  que pudiera compararse a Poechos que tenía magníficos edificios, tampoco era una población cualquiera o insignificante y para principiar, el cacique tenía lo que bien podríamos llamar para ese tiempo, un palacio amplio y cómodo.

El cronista Juan Ruiz de Arce, cuenta lo que ocurrió al salir de Tumbes.  

“Y de allí nos partimos para una provincia que se decía Tangaraya (sic). Allí poblamos un pueblo de cuarenta vecinos. Es tierra muy llana, viven del riego. No llueve en aquella tierra. Crían muchas ovejas (llamas),crían muchos patos y conejos (cuyes). La carne que  comen no la asan ni la cuecen y pan ásenlo y sécalo al sol, lo mismo que la carne. No comen pan. El maíz cómelo tostado y  cocido y este tomándolo por pan. Hacen vino con mucha cantidad, de este maíz. Las mujeres andan vestidas con unas vestimentas cerradas, de arte de capuz, llega hasta el suelo, son mujeres de buenos rostros.”            

“Será de esta gente 250 leguas de largo de travesía. Por lo más ancho será de 10 leguas, desde el mar hasta la sierra. En toda esta tierra ni llueve; viven de riego. Tratan mucho por la mar. Y la tierra de adentro, sírvanse de ovejas; échenle cargas hasta el peso de dos arrobas. En toda aquella tierra no traen armas; sonles defendidas por mando del señor que manda la tierra. Solían en tiempos antiguos hacer sus sacrificios de personas viendo conquistado aquellas tierras Guaynacaba, después que los conquistó, los mandó que no sacrificasen más personas, que si quisieran sacrificar a sus ídolos, sacrificasen ovejas (llamas), y así las sacrificaban.

“Esta tierra es de mucha fruta. Hay oro y plata en cantidad. Es gente que se huelga mucho, hay truhanes que viven de ello.”

“En estando en esta tierra, tuvimos nueva de Atabalica, que el y su hermano que se llamaba Guaynacara tenían diferencias sobre la tierra, sobre quien sería señor y supimos que tenía su real en Caxamarca y que allí nos estaba esperando”.

La mayor parte de los cronistas la llamaban Tangarará, pero varios otros le decían Tangarala, Tangaraya, Tangalá y Sangarará.

Como se puede apreciar, Tangarará era una población de unos 1,000 habitantes, con abundancia de recursos alimenticios por su producción agrícola.

El palacio que por entonces ocupaba el curaca, era amplio con gran cantidad de habitantes, patios y jardines interiores y cercas. Allí, sin duda  alguna se alojó Pizarro. Para el templo, el cabildo y local para su gobernación tiene que haber encontrado algunas buenas casas, de las habitadas por lo guerreros o nobles o Pizarro las acondicionó contando para eso, con una gran cantidad de mano de obra tallán gratuita.

El templo pudo ser sin duda humilde, pero digno, pues los españoles como profundos, creyentes, se esmeraban en esas construcciones, además tenían que mostrar a los indios tallanes, que también el dios de los cristianos, requería para su culto de lugares tan buenos o mejores, que los que destinaban los indios a sus cultos idolátricos.

Las labores de acondicionamiento de Tangarará, pudieron haber ocupado varios días de agosto. Por eso, no sin razón, historiadores de gran prestigio como el padre Rubén Vargas Ugarte establece la fecha de fundación en los últimos días de ese mes y don Raúl Porras Barrenechea, en los primeros de setiembre.

Pizarro tuvo que haber pensado en hacer de Tangarará una sólida base de su retaguardia, para cuando tuviera que internarse en el imperio del Sol.

De esa  forma la nueva ciudad, no sólo serviría de nexo con Panamá, sino también de lugar de recepción y arribo de los recursos humanos y materiales que se iban a necesitar en la audaz aventura.

 Los españoles invernaron por lo tanto en Tangarará, y aunque en la región esta estación no tiene los rigores de Europa, constituyó de todos modo un buen alojamiento para la tropa, mas aún cuando los mortificantes zancudos también dan una tregua por esos meses.

 La elección de Tangarará fue por lo tanto muy atinada, cuando menos para las necesidades del momento, como lo era hacer de la ciudad una especie de fuerte, que cubriera las espaldas de los expedicionarios. El palacio del curaca  donde se alojaban los soldados de Pizarro, tenía un extenso frente y en él, cuatro puertas, distanciadas entre sí 100 pasos.

 El paso como unidad de medida antigua, equivalía a 5 pies, algo así como 75 cms. Por lo tanto entre puerta y puerta había una distancia de 75 metros lo que significa que el frente del palacio del curaca de Tangarará tenia nada menos que 300 metros.

Algunos historiadores suponen que las referencias de Juan Ruiz de Arce a Tangarará, eran por Tumbes; pero en este lugar sólo estuvieron de abril a mayo, mientas que en Tangarará permanecieron  de mayo a setiembre, es decir 4 meses como lo narra Ruiz d Arce.

 

Fray Vicente Valverde

 Españoles en Tangarará

Tangarará era una importante población tallán, según el cronista Juan Ruiz de Arce. Por eso la eligieron  para fundar allí la primera ciudad. Fue inmediata preocupación de los españoles construir un pequeño templo

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