BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO V

La Fundación de San Miguel

 

01.- Buscan lugar para la fundación.

02.- Pizarro organiza el alojamiento en Tangarará.

03.- Tangarará importante ciudad Tallán.

04.- La fundación de San Miguel

05.- Los testigos de la fundación.

06.- Actas de fundación perdidas.

07.- Libros del cabildo perdidos.

08.- El nombre de San Miguel.

09.- La ubicación de San Miguel.

10.- Fecha de fundación de San Miguel.

11.- La fundación fue entre el 12 y el 18 de agosto

12.- San Miguel la primera capital del Perú.

 

04.- La fundación de San Miguel

Desde el momento en que Pizarro envió a Tumbes a su hermano Hernando, para recoger a la gente que había dejado; decidió poblar la región del valle que formaba el río Turicarami, hoy Chira, como base de operaciones para el proyecto que había concebido, de penetrar en el territorio, tras de uno de los reyes incas, que se encontraban en discordia y entregados a una sangrienta guerra.

Sobre la fundación de San Miguel, el general Manuel Mendiburu en el capítulo que reserva a Pizarro, en su Diccionario Histórico Biográfico del Perú, dice lo siguiente: “La fundó Pizarro en un lugar abundante y habitado, en 1531 (¡tremendo error de Mendiburu!). Lo ayudó el Mercedario Orenes, dándole el nombre de San Miguel, porque así se llamaba este religioso,(presunción muy audaz de Mendiburu) quien al erigirse el convento lo tituló más tarde con dicha advocación y lo mismo hizo con otras erecciones en que intervino. El asiento de la ciudad, se recuerda por Piura la Vieja o lugar de Santa Ana ( ¡¡ ) y fue trasladada a otro cercano, que hoy ocupa. Se halla a 5 grados, 11 minutos de latitud según observación de Juan Jorge, y su puerto principal es Paita que está doce leguas (el doble de la distancia de la ubicación de San Miguel), en 5 grados, 5 minutos, 30 segundos y 83 grados, 32 minutos, 28 segundos de longitud, según Duperrey. Concediese a Piura, Cabildo y Alcaldes, hubo en ella Cajas Reales que también estableció Pizarro y subsistieron hasta 1778, templos y conventos de San Francisco y de la Merced, el Hospital de Santa Ana que después fue de la orden de los Betlehemitas. Además de la Iglesia Matriz, se crearon la Parroquia de Indios de San Sebastián, la vice-parroquia de Santa Lucía y el templo del Carmen que sirvió de Colegio o congregación a los clérigos del Salvador”.

Mendiburu se ocupa muy brevemente, como se puede apreciar, de la fundación de Piura y todo lo entrevera, porque parece ignorar la fundación real efectuada en Tangarará. Considera como primer asiento a Piura la Vieja y por otra parte al señalar la ubicación de Piura de Monte de los Padres que da Duperrey, comete el error de consignar 83 grados de longitud en lugar de 80º.

El historiador William Prescott, con la prudencia que lo caracterizó; al tratar de la fundación de Piura, evita el mencionar un acto oficial de fundación en un determinado día, y se refiere más bien a los ajetreos que tuvieron que desarrollar los españoles para construir los edificios -modestos sin duda- que sirvieran para atender los servicios públicos.

Expresó Prescott lo siguiente:

“Empezaron hacerse preparativos sumamente activos, para edificar la ciudad de una manera conveniente a las necesidades de la colonia. Procuróse madera de los bosques próximos, sacáronse piedras (? ) de las canteras y poco a poco se vieron crecer los edificios, algunos de los cuales, si no aspiraban a la elegancia, eran cuando menos sólidos. Entre otros se construyó una Iglesia, un almacén para los efectos públicos, una sala de justicia y una fortaleza. Organizóse un ayuntamiento, que consistía en regidores, alcaldes y los acostumbrados empleados municipales. Repartióse el territorio adyacente entre los pobladores y a cada colono se le señaló cierto número de indígenas para que lo ayudasen en sus trabajos”.

Prescott como la mayor parte de los historiadores que se refieren a la fundación de Piura, dejan libre la imaginación. Acierta un tanto cuando se refiere a la madera de los bosques cercanos, pues los españoles tuvieron que observar las construcciones tallanes en donde los troncos de algarrobo llamados “horcones” eran como columnas de sostén, y cabe suponer que desde entonces y como lo hicieron en la colonia, lo utilizarían para las construcciones. En cuanto a material de canteras, hay que advertir que en la costa piurana, no se levantaron edificios de piedra. Por lo tanto, las construcciones que indudablemente tuvieron que hacer los españoles con la ayuda de los indios en Tangarará, serían en realidad modestas, y ninguna merecería llamarse fortaleza, como sí lo era la de Poechos construida por los incas y es mucho decir que se edificaron edificios sólidos.

El historiador Raúl Porras Barrenechea, en su obra “Pizarro” deja igualmente correr su imaginación, y se siente inspirado al suponer el desarrollo de una ceremonia solemne de la fundación de San Miguel. Dice así:

“Después de una misa que pudo ofrecerse beatíficamente y por la prosperidad de la nueva población y por el santo descanso de los caciques de la tierra sacrificados, Francisco Pizarro, poseso ya de su rol de mando, tomaría juramento a los Oficiales de Su Majestad, por Dios y por Santa María y por la señal de la cruz, puesta la mano derecha sobre los Sagrados Evangelios, por ser ese el asiento más conveniente para la ciudad. Enseguida se leería el Acta de Fundación y firmarían los principales presentes, y suscribiría ufano el Gobernador, que en sus largas horas de abandono en las costas equinocciales, había aprendido a firmar. Se colocaría luego el rollo, y la piedra o madero de la Iglesia. I la primera ciudad del Perú estaría fundada a seis leguas del mar según Jerez a la vista del mar según él Padre Naharro, a las orillas cananeas del Chira en la tierra de los pacíficos tallanes vestidos de algodón. La ciudad de San Miguel, surge así, en los caminos sombríos de los conquistadores, como la primera sonrisa del arenal, como el primer abrazo de paz dado a la tierra hostil, como una acción de gracias dada al cielo sereno de los llanos del Perú.”

El cronista Francisco de Jerez, relata que estando Pizarro en Poechos, supo que algunos navíos habían llegado a Paita con gente procedente de Tumbes, y partió a su encuentro bajando por el río. Luego dice: “En el camino recibe noticia de un levantamiento que traman los caciques, investiga los hechos, los comprueba, impone severísimas sanciones. Hecha esta justicia y recogida toda la gente y fardalaje que vino de Tumbes, vista aquella comarca y ribera, por el reverendo padre Valverde y las Oficiales de Su Majestad; el Gobernador con acuerdo, de estas personas, asentó y fundó pueblos, junto a la ribera de este río, seis leguas del mar, en una población que se llama Tangarará, a la cual puso por nombre San Miguel”.

Para Jerez la rebelión de los curacas no pasó de una simple conspiración, pese a lo cual Pizarro condenó a muerte a 13.

Pedro Pizarro, el cronista sobrino del gobernador, relata los hechos y refiriéndose a su tío manifiesta: “ ... condenó a muerte a trece caciques, y dándoles garrote, los quemaron; y hecho esto, el Marqués se partió para Tangarará, donde había acordado poblar un pueblo; así lo hizo y después pasó a Piura”.

Pedro Pizarro, no habla de fundar, sino poblar un pueblo. Dice que luego pasó a Piura, es decir a Pirhúa en su marcha a Cajamarca.

Pedro Pizarro, no sólo dice que a los 13 curacas se les dio garrote, sino que posteriormente los restos fueron quemados. Esta pena era para los herejes, y por lo tanto era imposible creer, como lo supone el historiador Porras Barrenechea, que el conquistador, mandaría oficiar misa alguna por los caciques sacrificados.

El cronista Miguel de Estete, expresa: “Descubrióse todo hasta el mar y porque pareció tener buen puerto y buena disposición para poblar, el dicho gobernador Pizarro, acordó hacer allí un pueblo, en el mejor lugar y sitio que le pareció; para que los navíos y gente que viniesen a tierra tuviesen abrigo y parte cierta donde desembarcar. Y así se fundó la villa de San Miguel que agora está y repartió la tierra y solares de indios, en los que allí se quisieron avecinar.”

Cabello de Valboa asegura que los españoles llegaron primero a Poechos y luego a Tangarará, “donde en nombre de Su Majestad, poblaron la primera ciudad de el Pirú a quien llamaron San Miguel de Piura”.

Habría que interpretar, lo que entendían los cronistas por “poblar o asentar pueblos”, algunos dichos en forma plural, como en el relato de Jerez.

Cuando se habla de la fundación de ciudades españolas en el Perú, de inmediato se piensa en una solemne ceremonia religiosa-militar y cívica, con la obligación ineludible de levantar un acta, que sería firmada por los principales concurrentes del acto.

Es posible que cuando se inició el proceso de colonización y como parte del mismo la fundación de ciudades, las normas fueron cumplidas con toda fidelidad, pero en la fundación de San Miguel, bien pudo pagarse el noviciado.

Ningún cronista, ni tampoco alguno de los numerosos españoles que acompañaron a Pizarro, han mencionado jamás un Acta, pero sí se han referido a la fundación, o al asentamiento, o a la acción de poblar San Miguel.

Cuando los españoles, que estuvieron en los actos de fundación, en sus testamentos u otros escritos en los cuales han relatado sus acciones en los años iniciales de la conquista, han dicho algunos que estuvieron en la fundación de San Miguel, ninguno menciona haber firmado acta alguna, que sí lo dicen en cambio cuando se trata de Trujillo, Cuzco o Lima.

Cuando Pizarro firmó la Capitulación de Toledo con la corte española, sólo tenía referencias de una ciudad peruana: Tumbes. Tomando al pie de la letra las fantásticas descripciones de Pedro de Candia, supuso que en verdad Tumbes era toda una urbe y en ella centró su atención. Fue así como obtuvo para su socio Luque el obispado de esa ciudad, que nunca ejerció ni funcionó y para el otro socio Almagro la gobernación de la fortaleza, premiando a los demás conquistadores que habían destacado, con cargos en el cabildo, que tampoco funcionó.

Cuando Pizarro conoció Tumbes, sufrió desagradable sorpresa y le llamó la atención a Candia. En realidad, tampoco Tumbes era un pueblo cualquiera, pero tanto las huestes de Atahualpa, como las enemigas de la Isla de Puná la habían saqueado e incendiado.

De todos modos, Pizarro consideró que no valía la pena fundar allí la primera ciudad, aparte de que los indios eran hostiles y el lugar no resultaba estratégico.

Es sin duda inobjetable, que hubo fundación de San Miguel, porque así lo dicen todos los cronistas y también se menciona ese hecho en las cartas enviadas del Perú a Panamá y a España, en los primeros meses de la conquista. De lo que se duda es de la existencia de un acta.
Pero no sólo eso, sino que Pizarro asentó pueblos en el valle del Chira ¿Cuáles?

Sin embargo el hecho de haberse realizado la fundación, no supone necesariamente que se haya producido en un solo día con un único acto ceremonial de gran solemnidad.

La fundación pudo ser un proceso gradual de varios días. En el curso de ellos, los españoles tomaron posesión del lugar, hicieron una distribución de lotes, se asentaron y levantaron lugares para alojarse, así como algunos edificios para la capilla y el cabildo, lo que pudieron ser cómodos, pero modestos. Terminada la capillita bien pudo suceder que el padre Miguel Orenes, oficiara el primer domingo una misa de acción de gracias. Sería sin duda la primera misa que se oficiaría en un templo levantado al Dios verdadero. En Tumbes y en Poechos, se había oficiado misa pero en recintos adaptados. Otros días se pudieron destinar para juramentar al alférez real, al teniente gobernador y a los miembros del cabildo, y pudo ser así como se realizó la fundación de la ciudad, como una situación de hecho y por una toma de posesión, sin acta que hubiera dado fe de un acto central, solemne y ceremonial que a lo mejor nunca se llegó a efectuar.

Fue en San Miguel donde se repartieron tierras e indios, bajo la institución de las encomiendas y los repartimientos y en la ciudad recién fundada, se fundió el oro arrebatado a los tallanes, y se separó el quinto para el rey.

Esta remesa de oro y la destinada a enganchar más gente y dar recursos a Almagro, causó conmoción en Panamá, y motivó que una gran cantidad de aventureros se embarcase rumbo al Perú y a San Miguel a donde llegaron cuando ya Pizarro había partido a Cajamarca. La llegada de estas primeras remesas de oro a España, deslumbraron no sólo a los reyes, ya admirados por, los regalos que Pizarro les hizo antes de la firma de Capitulación de Toledo, sino que como reguero de pólvora principió a pronunciarse el nombre del Perú, como un país de enormes riquezas, que harían palidecer al mitológico Ofir y a las minas del rey Salomón.

Mientras tanto una nube de misterio seguirá encerrando a la fundación de San Miguel, sin poder precisar históricamente -quizá también por lo expuesto- el día exacto de la fundación, ya que sólo tenemos un día oficial. De igual modo, los historiadores seguirán hurgando en los archivos nacionales y de Indias, en la búsqueda del precioso documento del cual ni siquiera hay indicios, ni referencias.

William Prescott

WILLIAM PRESCOTT

 

Historiador norteamericano nacido en Boston en 1796. Estudió en Harvard y siendo muy joven perdió el ojo izquierdo. Viajó a Europa y se interesó por los estudios de historia.

En 1843 escribió "Historia de la conquista de México" y en 1847 "Historia de la conquista del Perú"

Con la prudencia que lo caracterizó, evitó  mencionar un acto oficial de fundación en un determinado día y se refiere mas bien a los ajetreos  que tuvieron que desarrollar los españoles  para construir los edificios (modestos sin duda) para atender los servicios públicos.

Fundación I de San Miguel

FUNDACIÓN DE SAN MIGUEL

 

 Se trata de una acuarela  en que el autor de esta obra   ha idealizado el acto de la fundación de San Miguel.

Del acto de fundación  no hay ninguna narración de los cronistas ni de los testigos de la fundación.

Por eso el autor de este libro, sólo imagina como     pudo ser ese acto.

 

 

La fundación II según Ivonne Mansilla

 La Fundación según Ivonne Mansilla

 

Esposa del médico Raúl Mata Cruz. Aparte del valor artístico e histórico de este cuadro, tiene la característica de estar las caras de los personajes  reproduciendo a personajes piuranos y sullaneros de la década del 90 del siglo recientemente pasado.

 

Santa Maria la Antigua

SANTA MARIA LA ANTIGUA

El historiador piurano, don Enrique del Carmen Ramos, informó en 1931 que la fundación de San Miguel bien pudo darse  aproximadamente el 15 de Julio de 1532. En el Gobierno de Sánchez Cerro se expidió una ley fijando la fundación oficialmente en esa fecha.

Por mucho tiempo se consideró a San Miguel como la primera ciudad fundada en América del Sur. lo que era un error.

 Santa María la Antigua en Darién (Panamá),  es la población mas  antigua fundada en Tierra Firme. Eso ocurrió en 1510 y sus fundadores fueron Vasco Núñez de Balboa y  Martín  Fernández de Enciso.

La ciudad de Coro

LA CIUDAD DE CORO

 

 Fue fundada, en la costa  del Atlántico de Venezuela. Allí se  celebró la primera misa  en Sudamérica.

 En   1527  es decir antes que San Miguel, lo mismo que Santa Maria la Antigua. En cambio a Cartagena de Indias, la fundaron  el 21 de enero de 1533

         Santa Ana de Coro, fue fundada  el 26 de Julio de 1527 por Juan de Ampiés. Fue la primera ciudad que se fundó en América del Sur Estaba ubicada al  Nor Oeste de Venezuela.

La foto corresponde a Coro actual.

 

James Lockhart

JAMES  LOCKHART EN 1941

 

Recién en 1972 se dieron a conocer las investigaciones  del historiador James Lockhart, sobre los sucesos de Cajamarca y allí revelaba que el 1º de Agosto de 1532, recién llegaban a Paita los barcos “Santa Catalina” y “Santo Domingo”.

 Según el cronista Jerez la fundación fue después del arribo de esos barcos. Ahora es generalmente aceptado que la fundación fue entre e 10 y el 18 de agosto de 1532.

 

Lockhart 30 años después

LOCKHART publicó en inglés

 

Sus primeras investigaciones  hasta 1972 en que  la editorial  Milla Batres  editó la obra “Los de Cajamarca”, en donde Lockhart hace conocer que en tres grandes balsas tallanes y 2 barcos españoles, llegaron a Paita el 1º de agosto, los soldados y bastimentos dejados por Pizarro en Tumbes.

 

Obelisco de Tangarara

OBELISCO DE TANGARARÁ

 

En 1932, el Presidente Sánchez Cerro, ordenó se levantar en la plaza Principal de Tangará, un obelisco recordatorio.

Fue ora del escultor huaquillano (De la Huaca-Paita), Luis Agurto.

 

La cruz de la conquista

La Cruz de la Conquista que existe desde tiempo inmemorial en la plaza de Tangarará.

 

Dr. Miguel Maticorena Estrada

MIGUEL MATICORENA ESTRADA

Natural de Piura (Castilla). estudió en San Marcos, siendo discípulo de don Raúl Porras Barrenechea, el cual le consiguió en 1951, una beca en España para que durante seis meses investigara en  el Archivo de Indias. Se quedó 20 años en Sevilla, adquiriendo valiosos conocimientos sobre la Historia Colonial Peruana. Allí logró descubrir el testamento del cronista Cieza de León.

El Archivo de Indias consta de mas o menos 38.000 legajos..

He hecho y publicado mas de 300 artículos, ero aun no ha editado un libro. Ha escrito mucho sobre la Fundación de San Miguel.

La cruz de la conquista

OTRA VISTA

La llamada Cruz de la Conquista con el obelisco al fondo.

 

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