Reconciliación entre Jacob y Esaú
33
1 Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y
los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los
niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2 Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus
niños, y a Raquel y a José los últimos.
3 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete
veces, hasta que llegó a su hermano.
4 Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó
sobre su cuello, y le besó; y lloraron.
5 Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo:
¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios
ha dado a tu siervo.
6 Luego vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se
inclinaron.
7 Y vino Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó
José y Raquel, y también se inclinaron.
8 Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que
he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos
de mi señor.
9 Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti
lo que es tuyo.
10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en
tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si
hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has
recibido.
11 Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios
me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió
con él, y Esaú lo tomó.
12 Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti.
13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos,
y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día
morirán todas las ovejas.
14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco
a poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los
niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.
15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene
conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los
ojos de mi señor.
16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.
17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo
cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel
lugar Sucot.
18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de
Siquem,
que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y
acampó delante de la ciudad.
19 Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de
mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien
monedas.
20 Y erigió allí un altar, y lo llamó
El-Elohe-Israel.
La deshonra de Dina vengada
34
1 Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a
Jacob, a ver a las hijas del país.
2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella
tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.
3 Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró
de la joven, y habló al corazón de ella.
4 Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer
a esta joven.
5 Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija;
y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta
que ellos viniesen.
6 Y se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con
él.
7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron;
y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo
vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se
debía haber hecho.
8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem
se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.
9 Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad
vosotros las nuestras.
10 Y habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de
vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.
11 Siquem también dijo al padre de Dina y a los hermanos de
ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me
dijereis.
12 Aumentad a cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto
me dijereis; y dadme la joven por mujer.
13 Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su
padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a
Dina su hermana.
14 Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana
a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación.
15 Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser
como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.
16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las
vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.
17 Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos
nuestra hija y nos iremos.
18 Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de
Hamor.
19 Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de
Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda
la casa de su padre.
20 Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su
ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:
21 Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en
el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es
bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por
mujeres, y les daremos las nuestras.
22 Mas con esta condición consentirán estos hombres en
habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: que se
circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son
circuncidados.
23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros;
solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.
24 Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que
salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo
varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.
25 Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el
mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos
de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad,
que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.
26 Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y
tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron.
27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la
ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana.
28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en
la ciudad y en el campo,
29 y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y
sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.
30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado
con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo
y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra
mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.
31 Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra
hermana como a una ramera?
Dios bendice a Jacob en Bet-el
35
1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate
allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando
huías de tu hermano Esaú.
2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él
estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y
limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al
Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado
conmigo en el camino que he andado.
4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en
poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob
los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.
5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que
había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de
Jacob.
6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es
Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.
7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar
El-bet-el,
porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su
hermano.
8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al
pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada
Alón-bacut.
9 Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de
Padan-aram, y le bendijo.
10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu
nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre
Israel.
11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y
multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de
ti, y reyes saldrán de tus lomos.
12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y
a tu descendencia después de ti daré la tierra.
13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con
él.
14 Y Jacob erigió una señal en el lugar donde había hablado
con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y
echó sobre ella aceite.
15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había
hablado con él, Bet-el.
Muerte de Raquel
16 Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua
de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo
trabajo en su parto.
17 Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo
la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó
su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.
19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata,
la cual es Belén.
20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la
señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.
21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal-
edar.
Los hijos de Jacob
(1 Cr. 2.1-2)
22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue
Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual
llegó a saber Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron
doce:
23 los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón,
Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos
fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
Muerte de Isaac
27 Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de
Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.
28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.
29 Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su
pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus
hijos.
Los descendientes de Esaú
(1 Cr. 1.34-54)
36
1 Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom:
2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija
de Elón heteo, a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo,
3 y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot.
4 Ada dio a luz a Esaú a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel.
5 Y Aholibama dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré; estos son
los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.
6 Y Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las
personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo
cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra
tierra, separándose de Jacob su hermano.
7 Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar
juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa
de sus ganados.
8 Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.
9 Estos son los linajes de Esaú, padre de
Edom, en el monte de Seir.
10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú:
Elifaz, hijo de
Ada mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat mujer de Esaú.
11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar,
Zefo, Gatam y Cenaz.
12 Y Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio
a luz a Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.
13 Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y
Miza; estos
son los hijos de Basemat mujer de Esaú.
14 Estos fueron los hijos de Aholibama mujer de Esaú, hija de
Aná, que fue hijo de Zibeón: ella dio a luz a Jeús, Jaalam y
Coré, hijos de Esaú.
15 Estos son los jefes de entre los hijos de Esaú: hijos de
Elifaz, primogénito de Esaú: los jefes Temán, Omar, Zefo,
Cenaz,
16 Coré, Gatam y Amalec; estos son los jefes de Elifaz en la
tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.
17 Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: los jefes
Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los jefes de la línea de
Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat mujer
de Esaú.
18 Y estos son los hijos de Aholibama mujer de Esaú: los jefes
Jeús, Jaalam y Coré; estos fueron los jefes que salieron de
Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná.
19 Estos, pues, son los hijos de Esaú, y sus jefes; él es
Edom.
20 Estos son los hijos de Seir horeo, moradores de aquella
tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
21 Disón, Ezer y Disán; estos son los jefes de los
horeos,
hijos de Seir, en la tierra de Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron Hori y
Hemam; y Timna fue hermana
de Lotán.
23 Los hijos de Sobal fueron Alván,
Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja y Aná. Este Aná es el
que descubrió manantiales en el desierto, cuando apacentaba los
asnos de Zibeón su padre.
25 Los hijos de Aná fueron Disón, y Aholibama hija de Aná.
26 Estos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y
Querán.
27 Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Estos fueron los hijos de Disán: Uz y Arán.
29 Y estos fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotán,
Sobal, Zibeón, Aná,
30 Disón, Ezer y Disán; estos fueron los jefes de los
horeos,
por sus mandos en la tierra de Seir.
31 Y los reyes que reinaron en la tierra de
Edom, antes que
reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:
32 Bela hijo de Beor reinó en Edom; y el nombre de su ciudad
fue Dinaba.
33 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab hijo de
Zera, de Bosra.
34 Murió Jobab, y en su lugar reinó
Husam, de tierra de
Temán.
35 Murió Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de
Bedad, el
que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su
ciudad fue Avit.
36 Murió Hadad, y en su lugar reinó Samla de
Masreca.
37 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl de Rehobot junto al
Eufrates.
38 Murió Saúl, y en lugar suyo reinó
Baal-hanán hijo de Acbor.
39 Y murió Baal-hanán hijo de
Acbor, y reinó Hadar en lugar
suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer,
Mehetabel hija de Matred, hija de Mezaab.
40 Estos, pues, son los nombres de los jefes de Esaú por sus
linajes, por sus lugares, y sus nombres: Timna, Alva, Jetet,
41 Aholibama, Ela, Pinón,
42 Cenaz, Temán, Mibzar,
43 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom según sus
moradas en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú,
padre de los edomitas.
José es vendido por sus hermanos
37
1 Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en
la tierra de Canaán.
2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de
edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos;
y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de
Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala
fama de ellos.
3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo
había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos
colores.
4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos
sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle
pacíficamente.
5 Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos
llegaron a aborrecerle más todavía.
6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:
7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí
que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros
manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.
8 Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros,
o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa
de sus sueños y sus palabras.
9 Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo:
He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la
luna y once estrellas se inclinaban a mí.
10 Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le
reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste?
¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en
tierra ante ti?
11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en
esto.
12 Después fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su
padre en Siquem.
13 Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en
Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí.
14 E Israel le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos
y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió
del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.
15 Y lo halló un hombre, andando él errante por el campo, y
le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?
16 José respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me
muestres dónde están apacentando.
17 Aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les
oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus
hermanos, y los halló en Dotán.
18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de
ellos, conspiraron contra él para matarle.
19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.
20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una
cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos
qué será de sus sueños.
21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No
lo matemos.
22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta
cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por
librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.
23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos,
ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que
tenía sobre sí;
24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna
estaba vacía, no había en ella agua.
25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he
aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus
camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a
Egipto.
26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en
que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?
27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano
sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y
sus hermanos convinieron con él.
28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a
José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los
ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a
Egipto.
29 Después Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José
dentro, y rasgó sus vestidos.
30 Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo,
¿adónde iré yo?
31 Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un
cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre;
32 y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y
dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de
tu hijo, o no.
33 Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es;
alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado.
34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus
lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.
35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para
consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé
enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.
36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a
Potifar, oficial
de Faraón, capitán de la guardia.
Judá y Tamar
38
1 Aconteció en aquel tiempo, que Judá se apartó de sus
hermanos, y se fue a un varón adulamita que se llamaba Hira.
2 Y vio allí Judá la hija de un hombre cananeo, el cual se
llamaba Súa; y la tomó, y se llegó a ella.
3 Y ella concibió, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Er.
4 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre
Onán.
5 Y volvió a concebir, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre
Sela. Y estaba en Quezib cuando lo dio a luz.
6 Después Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual
se llamaba Tamar.
7 Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de
Jehová, y le quitó Jehová la vida.
8 Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu
hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu
hermano.
9 Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya,
sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía
en tierra, por no dar descendencia a su hermano.
10 Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él
también le quitó la vida.
11 Y Judá dijo a Tamar su nuera: Quédate viuda en casa de tu
padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que
muera él también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en
casa de su padre.
12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de
Judá. Después Judá se consoló, y subía a los trasquiladores
de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita.
13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube
a Timnat a trasquilar sus ovejas.
14 Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se
cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de
Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido
Sela, y ella no era dada a él por mujer.
15 Y la vio Judá, y la tuvo por
ramera, porque ella había
cubierto su rostro.
16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora
llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo:
¿Qué me darás por llegarte a mí?
17 El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las
cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes.
18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella
respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu
mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de
él.
19 Luego se levantó y se fue, y se quitó el velo de sobre
sí, y se vistió las ropas de su viudez.
20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su
amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la
mujer; pero no la halló.
21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde
está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: No
ha estado aquí ramera alguna.
22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y
también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.
23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos
menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la
hallaste.
24 Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a
Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está
encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y
sea quemada.
25 Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro:
Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta. También dijo:
Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el
báculo.
26 Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella
que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la
conoció.
27 Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había
gemelos en su seno.
28 Sucedió cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la
partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este
salió primero.
29 Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su
hermano; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su
nombre Fares.
30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo
de grana, y llamó su nombre Zara.
José y la esposa de Potifar
39
1 Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón,
capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los
ismaelitas que lo habían llevado allá.
2 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y
estaba en la casa de su amo el egipcio.
3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que
él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.
4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le
hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que
tenía.
5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y
de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a
causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo
que tenía, así en casa como en el campo.
6 Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se
preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de
hermoso semblante y bella presencia.
7 Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus
ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.
8 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi
señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto
en mi mano todo lo que tiene.
9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha
reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues,
haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?
10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para
acostarse al lado de ella, para estar con ella,
11 aconteció que entró él un día en casa para hacer su
oficio, y no había nadie de los de casa allí.
12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo.
Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y
salió.
13 Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y
había huido fuera,
14 llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha
traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a
mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;
15 y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí
su ropa, y huyó y salió.
16 Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su
señor a su casa.
17 Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El
siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.
18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a
mí y huyó fuera.
19 Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que
su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se
encendió su furor.
20 Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde
estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.
21 Pero Jehová estaba con José y le extendió su
misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.
22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado
de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que
se hacía allí, él lo hacía.
23 No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de
las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con
José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.
|