Agar e Ismael
16
1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una
sierva egipcia, que se llamaba Agar.
2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho
estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá
tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al
cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de
Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que
había concebido, miraba con desprecio a su señora.
5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te
di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con
desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.
6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu
mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la
afligía, ella huyó de su presencia.
7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua
en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.
8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a
dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi
señora.
9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y
ponte sumisa bajo su mano.
10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto
tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la
multitud.
11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has
concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre
Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la
mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos
habitará.
13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba:
Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí
al que me ve?
14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He
aquí está entre Cades y Bered.
15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram,
y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
16 Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a
luz a Ismael.
La circuncisión, señal del pacto
17
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le
apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso;
anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran
manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con
él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de
gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu
nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre
de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y
reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia
después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser
tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la
tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad
perpetua; y seré el Dios de ellos.
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi
pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu
descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de
entre vosotros.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será
por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre
vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el
comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu
linaje.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado
por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto
perpetuo.
14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la
carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo;
ha violado mi pacto.
15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la
llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.
16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la
bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos
vendrán de ella.
17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y
dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo?
¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?
18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.
19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un
hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto
con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de
él.
20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le
bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran
manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran
nación.
21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará
a luz por este tiempo el año que viene.
22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con
Abraham.
23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los
siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su
dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de
Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel
mismo día, como Dios le había dicho.
24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando
circuncidó la carne de su prepucio.
25 E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue
circuncidada la carne de su prepucio.
26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su
hijo.
27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y
el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con
él.
Promesa del nacimiento de Isaac
18
1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando
él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.
2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban
junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de
su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,
3 y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te
ruego que no pases de tu siervo.
4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y
recostaos debajo de un árbol,
5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y
después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro
siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo:
Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes
cocidos debajo del rescoldo.
7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y
bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.
8 Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había
preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos
debajo del árbol, y comieron.
9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió:
Aquí en la tienda.
10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo
de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara
escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.
11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le
había cesado ya la costumbre de las mujeres.
12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he
envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?
13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído
Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya
vieja?
14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado
volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un
hijo.
15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo
miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.
Abraham intercede por Sodoma
16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia
Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a
hacer,
18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y
habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después
de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y
juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha
hablado acerca de él.
20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma
y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha
agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según
el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia
Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo
con el impío?
24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad:
¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los
cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el
impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal
hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es
justo?
26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta
justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor
a ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado
a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.
28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás
por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si
hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí
cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se
hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare
allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi
Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré,
respondió, por amor a los veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare
solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la
destruiré, respondió, por amor a los diez.
33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y
Abraham volvió a su lugar.
Destrucción de Sodoma y Gomorra
19
1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la
tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos
Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,
2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de
vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por
la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos
respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.
3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron
en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y
comieron.
4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de
la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el
más joven hasta el más viejo.
5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones
que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.
6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta
tras sí,
7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón;
os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere;
solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron
a la sombra de mi tejado.
9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este
extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en
juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran
violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.
10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en
casa con ellos, y cerraron la puerta.
11 Y a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron
con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se
fatigaban buscando la puerta.
12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más?
Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la
ciudad, sácalo de este lugar;
13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor
contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto,
Jehová nos ha enviado para destruirlo.
14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían
de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar;
porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus
yernos como que se burlaba.
15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot,
diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se
hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.
16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la
mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la
misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron
fuera de la ciudad.
17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu
vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al
monte, no sea que perezcas.
18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.
19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros
ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis
hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte,
no sea que me alcance el mal, y muera.
20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la
cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella
pequeña?), y salvaré mi vida.
21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica
sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.
22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta
que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la
ciudad, Zoar.
23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.
24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra
azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;
25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos
los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y
se volvió estatua de sal.
27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado
delante de Jehová.
28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de
aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra
como el humo de un horno.
29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios
se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la
destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.
30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas
con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una
cueva él y sus dos hijas.
31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y
no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la
costumbre de toda la tierra.
32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él,
y conservaremos de nuestro padre descendencia.
33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la
mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se
acostó ella, ni cuándo se levantó.
34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo
dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino
también esta noche, y entra y duerme con él, para que
conservemos de nuestro padre descendencia.
35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y
se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver
cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.
36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el
cual es padre de los moabitas hasta hoy.
38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-
ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.
Abraham y Abimelec
20
1 De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó
entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.
2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec
rey de Gerar envió y tomó a Sara.
3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He
aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual
es casada con marido.
4 Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor,
¿matarás también al inocente?
5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi
hermano? con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos
he hecho esto.
6 Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad
de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar
contra mí, y así no te permití que la tocases.
7 Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es
profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres,
sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.
8 Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus
siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y
temieron los hombres en gran manera.
9 Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has
hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí
y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has
hecho conmigo.
10 Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que
hicieses esto?
11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no
hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi
mujer.
12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas
no hija de mi madre, y la tomé por mujer.
13 Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre,
yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en
todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.
14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas,
y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.
15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti;
habita donde bien te parezca.
16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu
hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos
los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.
17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su
mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.
18 Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la
casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.
Nacimiento de Isaac
21
1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con
Sara como había hablado.
2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el
tiempo que Dios le había dicho.
3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le
dio a luz Sara, Isaac.
4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como
Dios le había mandado.
5 Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.
6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que
lo oyere, se reirá conmigo.
7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar
de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.
Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham
8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran
banquete el día que fue destetado Isaac.
9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le
había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.
10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo,
porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.
11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa
de su hijo.
12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa
del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye
su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.
13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque
es tu descendiente.
14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y
un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y
le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo
errante por el desierto de Beerseba.
15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de
un arbusto,
16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de
arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando
ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.
17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó
a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas;
porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque
yo haré de él una gran nación.
19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua;
y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el
desierto, y fue tirador de arco.
21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó
mujer de la tierra de Egipto.
Pacto entre Abraham y Abimelec
22 Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y
Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está
contigo en todo cuanto haces.
23 Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí,
ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo
hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has
morado.
24 Y respondió Abraham: Yo juraré.
25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua,
que los siervos de Abimelec le habían quitado.
26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni
tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.
27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron
ambos pacto.
28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.
29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete
corderas que has puesto aparte?
30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi
mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.
31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí
juraron ambos.
32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y
Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los
filisteos.
33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó
allí el nombre de Jehová Dios eterno.
34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.
Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac
22
1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a
Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y
vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre
uno de los montes que yo te diré.
3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y
tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó
leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios
le dijo.
4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de
lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el
asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y
volveremos a vosotros.
6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre
Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y
fueron ambos juntos.
7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío.
Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el
fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el
holocausto?
8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el
holocausto, hijo mío. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó
allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su
hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para
degollar a su hijo.
11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y
dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas
nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me
rehusaste tu hijo, tu único.
13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus
espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue
Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar
de su hijo.
14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová
proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová
será provisto.
15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el
cielo,
16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por
cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único
hijo;
17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo y como la arena que está a la
orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus
enemigos.
18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la
tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
19 Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron
juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
20 Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a
Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz
hijos a Nacor tu hermano:
21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,
22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.
23 Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos
que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.
24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a
Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
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